Oh, Daddy | Luckity

Summary

Luzu adopta a Quackity al encontrarlo en un canasto en su puerta. Después del primer celo del Omega, decide distanciarse, ¿que sentirá y hará Quackity al respecto?

Genre
Erotica/Other
Author
Jemy
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Fuck




⚠️


Omegaverse.

Top Luzu. Bottom Quackity.

Anudación, Sobreestimulación,

Rough s3x, Lenguaje Vulgar,

Inc3st0, Quirofilia, etc.




El clima era frío, lluvioso y horrible, al igual que el día de Luzu. A sus apenas 16 años, tenía que independizarse después de ser echado de su hogar por sus preferencias sexuales, raro, siendo que viven en un mundo donde realmente a la mayoría de personas les da igual con quien este la gente. Milagrosamente sus padres le dieron una pequeña casa de ellos que ya no utilizaban, por simple lástima.


Estaba cenando comida instantánea por falta de recursos, al día siguiente iría a conseguir trabajo y con el poco dinero que traía para comprar comida saludable.


Su puerta fue tocada con insistencia, aquello lo confundió y molesto a la vez, ¿quien rayos tocaba a esa hora con este clima de mierda?


Se levantó, camino hacia la puerta y la abrió, no había nadie. Se asomó por todos lados, sin señal de alguna persona, aun que había un leve olor amargo y triste, que pertenecía a un Omega que anteriormente estuvo ahí, dispuesto a cerrar la puerta, se escuchó un llanto a sus pies, miro hacia abajo encontrando un canasto con una cobija azul, la recogió y pesaba un poco, quito la manta, dejando ver la carita de un pequeño bebé, con su pequeña nariz roja por el llanto. Volvió a ver a todos lados con el ceño ligeramente fruncido.


Esta debe ser una jodida broma.


Pensó el castaño de ojos rojizos, miro nuevamente al pequeño azabache en el canasto. Este debía tener como 3 o 4 meses de nacido, no podía dejarlo en el frío con la lluvia. Suspiro nuevamente, entrando a su cálida casa, cerró la puerta detrás de sí y fue a la sala que solo tenía un viejo sillón y varias cajas, dejó el canasto con el bebé en el, y se sentó a lado de este.


Destapó al pequeño, tenía una pijama de patito, al verlo sonrió inconscientemente. Empezó a esculcar en la canasta, no había mucho, más que una nota, 2 pañales y un biberón, tomó la nota, que no tenía mucha información pero lo suficiente para saber porque el pequeño estaba ahí en su casa.


"No puedo cuidarlo, por favor, hágalo por mi, cuide a mi pequeño.


Alexis 28/12"


Bueno, podría ser una excusa para abandonar a su hijo y no hacerse responsable y dejar que alguien más se haga a cargo, o de verdad no lo podía cuidar por X razón.


Definitivamente su día iba mal en peor, primero, sus padres lo echan de su casa, segundo, no tiene buena comida ni dinero suficiente, tercero y último, tenía a un bebé de 4 meses en su casa, del cual no tenía la edad, ni los recursos suficientes para el pequeño. Apenas y podía con el mismo.


Suspiro por milésima vez en el día, tenía que encargarse de cuidar al bebé por al menos esa noche, al día siguiente buscaría a alguien con quien dejarlo, o lo dejaría en un orfanato, aun que su animal interior le decía que no hiciera eso y cuidara al pequeño como su hijo, claramente no iba a hacerle caso a su animal, tenía que conseguir trabajo para seguir pagando sus estudios y mantenerse.


Tenía muchos problemas, demasiados y no sabía cómo solucionarlos por ahora.





En toda la noche no pudo dormir, el pequeño se despertaba a cada media hora a llorar, no sabía que hacer, no tenía leche para darle y a pesar de no saber cambiar pañales, revisó pero estaba limpio. Aun que encontró la forma de dormirlo después de un par horas, lo cargo y lo arrullo, cosa que funcionó, pudiendo dormir por al menos 3 horas seguidas.


El día siguiente fue a comprar rápidamente leche en polvo para darle algo de comer al pequeño, dejando a este en su cama rodeado de almohadas para que no se cayera, cosa que no se mencionó, pero cuando Luzu, destapó al pequeño completamente, se sorprendió de ver un par de alitas con crecientes plumas en su espaldas y aquello le enternecio mucho.


Ada! -Balbuceo el pequeño, que se encontraba acostado en el sillón, estirando sus manitas hacia el mayor, que estaba preparando el biberón gracias a un tutorial en YouTube.


Luzu al escucharlo, sonrió. Se acercó al pequeño con el biberón entre sus manos, cargo al bebé con cuidado y lo acomodo en su brazo, para empezar a darle de comer.


Después de aquello, estuvo buscando a una persona que lo cuidará, ya que no quería dejarlo en un orfanato, algo se lo impedía y no era su animal interior. Luego de una fallida búsqueda, y una difícil decisión, decidió cuidarlo.


Como pudo encontró a un niñero que cuidara del pequeño mientras el buscaba trabajo, y con el restante dinero que tenía le pagó para cuidarlo.


Consiguió empleo, y empezó ese mismo día, el cual le pagaron también. Con el dinero compro cosas necesarias para el uso del pequeño, y alguna que otra para su propio uso.





-¡Alexis, no corras! -Regaño Luzu, su cola de tigre se movía inquieta al ver al pequeño correr, esperando que no se caiga. El castaño, ahora con veinte años, cuidaba a un pequeño de cuatro años.


Las malas miradas y las insinuaciones de mujeres mayores a él, eran de esperarse. Ser papá soltero, joven, alfa y primerizo, no era muy fácil, no de un día para otro, tenias un pequeño de 4 meses en brazos.


Cuando cumplió los 18, adoptó al pequeño Alexis legalmente, hubo algunas complicaciones pero se pudo.


-Papa Lusu... Quiero helado -El pequeño híbrido de pato se acercó al castaño, jalando del pantalón de este señalando el carrito de helados que estaba a unos metros de ellos.


-Bien, pero después iremos a casa, ¿vale? -Le sonrió a su pequeño, tomándolo de la manita, teniendo que agacharse un poco, y caminaron a comprar un helado.





-Su hijo es un Omega. -Indicó el doctor, dándole unos papeles a Luzu, este se sorprendió un poco, su animal interior estaba dando vueltas dentro suyo, no entendía su reacción.


Agradeció y salió de la Oficina, dirigiéndose a un Quackity de 13 años totalmente nervioso, que al verlo se levantó y fue corriendo hacia el.


-¿Y bien...? -Las manos del menor empezaron a sudar, había escuchado mucho de como trataban a las personas dependiendo de su casta.


-Bueno... Eres un Omega, pero no te preocupes, no tiene nada de malo. -Le sonrió, palmeando su cabeza, que estaba cubierta con un gorro azul que le había regalado el mayor.


Al momento en el que el Alfa empezo a percibir un olor diferente en el menor, fueron a una clínica, teniendo en cuenta de la edad de este, debían ver de qué casta era, si o si.


-Oh... ¿¡Un Omega?! -Cayó en cuenta de las palabras de su padre, ahora el miedo le estaba entrando.


-Tranquilo, Quacks. No te harán nada estando yo contigo, ¿entiendes? Además, ¡eres un chico muy fuerte! Da igual seas Omega, Alfa, Beta.. Sigues siendo el mismo de siempre. -Trato de animar Luzu, no era bueno con las palabras pero trataba de hacer lo mejor por su pequeño, ya no tan pequeño hijo.


Aquel cariñoso apodo, se lo entregó al confirmar que Alexis era un hibrido pato, a este le agrado y le gusta que todo el mundo le diga así.


Ambos fueron a casa, cada quien a hacer sus cosas.





-¡Quackity! -Exclamó en híbrido oso, mirando como su mejor amigo caminaba hacia el después de haberse despedido de su padre.


-¡Rubia! -Ambos chicos Omegas, de 15 años, se abrazaron, entrando a la escuela.


-Recuerdame de nuevo... Ese de antes, es tu padre, ¿verdad? -Pregunto el oso, mordiendose las uñas.


-Mmh, si, ¿por que preguntas?


-¡Dios! No se parecen en nada, el es tremendo Dios griego, y tu... eres tu, no es cierto, no te creas, pero en serio. Tu padre esta más bueno que el pan, presenta. -Comentó burlón, caminando hacia su salón.


-¿¡Como dices?! Bueno, claro esta que no nos parecemos, es más que obvio que soy adoptado, pero eso no quita el hecho de que no me quiera como si fuera su hijo de sangre. -Bufo un poco molesto, no le molestaba aquello, lo que le molestaba es que hablaran así de su padre. -Y no, no te lo presentaré, pendejo.


-Uy, perdóname... No es mi culpa que tu padre este bi-... -Recibió un sape. -¡Ay! Ya, ya, no digo nada más... Pero no soy el único que piensa así. -Dijo señalando disimuladamente a un grupo de chicas.


-¿Vieron al padre de Alexis? -Comentó una chica de cabello corto color castaño con mechones rosas.


-¡Si! Es demasiado guapo... ¿Es un alfa, verdad?


-¡Asi es! Crees que... Ya sabes.. -Comentó, seguida de una risa nerviosa.


-Ugh, que asco... -Comentó Rubius, sintiendo un escalofrío al escuchar aquella conversación. -Al menos no pienso en follarme a tu padre.


-¡RUBIUS! -Alzó la voz, llamado la atención de varios compañeros. -¿Que me ven? -Todos siguieron con lo suyo.


Después un rato, empezaron las clases, pero no se pudo concentrar demasiado al pensar en todo lo que había escuchado. ¿Su padre acaso era así de guapo como lo describían los demás? Nunca se había puesto a verlo detenidamente.


Cuando terminaron las clases, se fue a su hogar, su padre no va por el, ya que el trabaja a esas horas y vuelve hasta tarde.


Hizo sus tareas de la casa y la escuela, al finalizar con sus cosas se puso a ver la televisión mientras comía algo que le dejó su padre en el refrigerador. Media hora después, empezó a sentirse ansioso e inquieto, al igual que pequeño animalito interior.


Su piel empezó a picar un poco, sobre todo sus alas amarillas, su temperatura empezó a subir, empezando a jadear y aquella reacción de su cuerpo lo asustó, rápidamente tomó su teléfono celular, soltando un pequeño gemido cuando el sillón rozo su brazo por el movimiento.


Le marcó a su padre.


A los pocos segundos este contestó.


-¿Alexis? ¿Que sucede? Estoy en el trabajo.. -La voz un poco grave de su padre hizo presencia por el otro lado de la línea.


Y al escucharla no pudo evitar gemir.


-¿Te encuentras bien? -Luzu al escuchar aquello, lo preocupó, no sabía que podría estar pasando con el menor, desde que se enteró que su pequeño era Omega, siempre estuvo al tanto de lo que le sucedía en la escuela o cuando salía con sus demás amigos, a los cuales, les tenía confianza al ver la interacción de ellos con su hijo, aun que no se le ha dado la oportunidad de hablar con ellos.


-P-Papá... Mgh, me siento raro... -Se le dificultó hablar, teniendo ligeros temblores en todo su cuerpo, cualquier movimiento que hacía, provocaba que su cuerpo rozara con algo, excitandolo por lo sensible que se encontraba.


-¿Raro como..?-Luzu estaba temiendo lo peor, mientras empezaba a guardar sus cosas que utilizaba para su trabajo.


-Me siento... Ah, muy caliente. -Suspiro, soltando un pequeño gemido, mientras dirigía su mano izquierda a su muslo del mismo lado, apretandolo levemente soltando otro gemido.


-Oh, mierda. ¿Estas en la casa, verdad? Voy ahora mismo para allá, quédate en donde estas y no hagas nada. -Ordenó, mientras caminaba hacia la salida. -En unos momentos te veo.


-Ah, s-si... Aquí me quedaré, no tardes, tengo... m-miedo. -Sentía raro, sentía muchas cosas, sentir excitación de esa manera le daba miedo, algo había escuchado sobre esto, pero no le había puesto atención a aquella clase.


Por parte de Luzu, le pidió a su Jefe que lo dejara salir temprano por cuestiones personales, con el permiso, fue directamente hacia una farmacia, compró lo necesario que necesitaba en esos momentos Quackity.


Al estar cerca de su casa, sus cosas nasales se inundaron con un fuerte olor a durazno, aquel olor característico de su pequeño. Habían 2 alfas husmeando alrededor de su casa, aquello enfureció a Luzu, soltando un olor amargo que llamó la atención de aquello dos alfas.


-Largo de aquí. -Demandó con su voz imponente, el alfa que aparenta tener la edad del castaño se fue, pero el que parecía tener más edad se quedó ahí, alzando una ceja.


-¿Es tu Omega? Huele demasiado bien.. Que suerte tienes. -Comentó sonriendo pícaramente, Luzu se acercó a el con el fin de golpearlo pero aquel señor se fue, no sin decirle algo antes. -Disfrútalo.


Desapareció, dejando a Luzu con un extraño sentimiento al escuchar aquellas morbosas palabras del otro. Suspiro, entró a su hogar, no sin antes tapar su nariz.


-¿Quacks? -Miro a todos lados, encontrando al menor en el sillón, abrazando sus piernas con su rostro en ellas, mientras su pequeño cuerpo temblaba y sus alas se agitaban, provocando pequeños gemidos en este.


Su alfa interior empezó a dar vueltas dentro de él, inquieto. Su cuerpo se estremeció al verlo de esa forma, se veía tan... Vulnerable.


Trago en seco, y se acercó. A cada paso de daba, su animal interior exigia destaparse la nariz y dejarse llevar por el delicioso aroma del menor, regaño internamente a su lobo, diciéndole que no diga estupideces.


Se agachó enfrente del menor.


-Alexis... -Susurro, esperando a que el menor lo viera.


El azabache alzó su rostro lentamente, dejando ver su rostro sonrojado con una ligera capa de sudor en su frente, sus ojos entrecerrados y jadeante.


-P-Papá Lusu... -Al verlo, su respiración se agitó más. Estaba demasiado cerca de el, veía con detenimiento la facciones del mayor, ahora le daba la razón a una de sus compañeras, era demasiado apuesto. -E-Estoy muy caliente... Ayúdame.


Luzu le sonrió cálidamente, sabía que el celo de los Omegas era totalmente distinto al de un Alfa pero a la vez eran iguales en algunas cosas. Contuvo la respiración, para poder abrir la bolsa con ambas manos, y sacar unas pastillas, le entregó una a Quackity.


-Ten, es para aliviar el calor y lo que sientes por el momento. -Volvió a tapar su nariz.


El azabache estiró su mano hacía la del mayor, tomando la pastilla que estaba en su mano, al rozar sus dedos con la palma del mayor, le dio un escalofrío, soltando un gemido ahogado, sonrojandose mucho más.


-L-Lo siento... -Jadeo el menor, tomándose rápidamente la pastilla, bajando la cabeza sin que el mayor lo viera.


Luzu simplemente lo observaba detenidamente, su hermosa cara sonrojada en esas condiciones eran sumamente tierna y erótica a la vez, se mordió la lengua al pensar así y darle el gusto a su alfa.


A los pocos segundos de haber ingerido la pastilla, aquel calor en todo su cuerpo y sobretodo en su parte baja disminuyo, respirando con tranquilidad por fin.


-Gracias, papi.. -Cuando su sonrojo disminuyó, vio nuevamente a Luzu. Su mirada estaba fija en el, provocando un escalofrío recorrer su espina dorsal.


-No es nada, Quacks. -Desvio lo mirada hacía la cocina, sin querer ver al menor por los anteriores pensamientos que tuvo sobre el.


El Alfa se levantó, abrió las ventanas dejando que el embriagador aroma del Omega saliera, y finalmente destapar su nariz.


-Si no mal recuerdo, mayormente el celo de un Omega dura entre 3 y 6 días. -Suspiro, no creyó que llegará demasiado rápido el celo de su pequeño, aun que hace 2 años se enteraron que este era Omega.


Al no escuchar respuesta por parte del menor, se volteó, siendo sorprendido repentinamente por unos delgados brazos rodearlo. La cabeza del menor se frotaba cariñosamente contra el pecho del mayor, este último se tensó al sentir la feromonas del menor liberarse, rápidamente lo separó.


-Alexis, controlate un poco.. -Soltó una pequeña risa nerviosa.


-Ay, perdón. Fue inevitable.. -Sonrió apenado, sintió la necesidad de abrazarlo al verlo de espaldas pero este se volteo antes, aún que aún así, fue totalmente bueno sentir el pecho trabajado del mayor, lo que hizo soltar feromonas inconscientemente.


Después de aquello, Luzu trato de no estar tan cerca del menor, se sentía asqueado y enfermo de si mismo por haber pensado muchas cosas para nada apropiadas sobre el menor, su hijo. Solo lo cuidaba de lejos y le daba las pastillas cuando tenía que ser para evitar sentirse tentando a hacerle algo por las provocaciones inconscientes del menor a su persona.


Así estuvo toda la semana, había pedido permiso a su trabajo y a la escuela de Quackity para cuidar a este último.


Después de eso, se distanció un poco del híbrido de pato, haciendo enojar a su tigre interior por eso. A pesar de ya no estar tan cerca del menor como antes, no cambiaba el hecho de que lo seguía consintiendo y hablándole bonito como siempre, pero después de todo a Quackity le entristecia que su padre ya no lo abrazara como antes.


Este había llegado a la conclusión que Luzu estaba decepcionado de el por ser un Omega. ¿Por que? Porque al tener sus celos, el mayor se hacía más distante cuando llegaba de su trabajo, y le hablaba cuando su celo se iba. ¿No se supone que las personas cercanas a el, en momentos como ese, tenían que apoyarse?


Aún que, Luzu no pensaba así de esa manera de Quackity.




Gruñó, su celo se había adelantado.


Se había encerrado en su habitación, poniéndole llave para evitar salir durante esos tres días. Le aviso a su trabajo y le dieron una semana de incapacidad, aparte de su día de descanso que era ese mismo día.


Cada vez que tenía su celo, se iba de su casa actual para pasarla en la que le habían dado sus padres cuando lo echaron de casa, en la cual había criado a Quackity hasta los 5 años, ya que había comprado una casa más grande con el dinero que había ahorrado durante ese tiempo para su comodidad y la del infante. Siempre se iba con un día de anticipación y le avisaba al menor, pero esta vez se adelantó por 3 días.


Su erección era molesta, pero no quería tocarse estando en su casa y con Quackity a punto de volver de la escuela. Se metió a bañar varias veces con agua helada, pero ni así se le bajaba la calentura.


No tenía sus supresores a la mano, los había dejado en la cocina, y no saldría por ellas de ninguna manera.


La puerta principal fue abierta, se dio cuenta gracias a que sus sentidos estaban un poco sensibles por el celo y cualquier ruido hacía que sus orejas felinas se movieran hacía el sonido proveniente.


-¡Papá, estoy en casa! La maestra de inglés nos dejó una actividad, que es hablar con nuestros familiares en inglés durante una semana. -El híbrido fue a su habitación, sin darse cuenta de la falta de presencia de su mayor, dejó sus cosas y se cambió, y cuando terminó se dio cuenta de que su padre no le había contestado. -Ahm... ¿Lusu?


El alfa de Luzu empezó a desesperarse al escuchar la dulce voz de Quackity, aquel omega que empezó a verlo de otra forma además de su hijo.


-Mierda, mierda, ¡mierda!... -Susurró, se sentó en su cama y jaló un poco sus cabellos, inhalo y exhalo, tranquilizando su agitada respiración. -¡Alexis! Lo siento, estaba... Durmiendo, me acabas de despertar.


El tono de voz de Luzu salió más grave de lo normal, Quackity que se estaba acercando a la habitación del mayor cuando escucho aquello, además del notorio olor a vino tinto. Fue inevitable no jadear, ¿acaso Luzu estaba en...?


-¿Estas en celo? -Preguntó el menor, tocando con la punta de sus dedos la puerta de madera de la habitación del mayor.


-Tsk, olvida eso. ¿Que tal te fue en tu primer día en la Universidad? -Trato de cambiar el tema, intentando suavizar el tono de su voz, cosa que no logró.


-Oh, ¡muy bien! Hablamos de temas pasados para reforzarlos, y vimos algunos nuevos. -Habló animadamente el azabache, mientras movía sus alas ligeramente por la emoción de contarle su día al contrario.


El castaño soltó un suspiro de alivio, al pensar que el "pequeño" finalmente había olvidado lo anterior.


-Pero no me cambies el tema... -El híbrido de tigre se estremeció al escuchar el no tan notorio cambio de voz del pato. -¿Estas en celo? ¿Acaso no era en 3 días?


La perilla empezó a girar para abrir la puerta, al principio se asustó y su tigre empezó a emocionarse, pero la perilla se atoró, recordando que se había encerrado con llave.


-Oh. -Se escuchó detrás de la puerta.


-Alexis, vete por favor. -Empezó a mover su pierna izquierda por la ansiedad que estaba empezando a sentir.


Tapó su nariz al notar otro aroma en el ambiente, eran las feromonas de Quackity.


-¡Alexis! ¿¡Que cojones tratas de hacer!? -Su cordura se estaba yendo al carajo, empezó a soltar sus propias feromonas para tratar de apaciguar el aroma del menor.


Hubo un silencio por varios segundos, iba a volver a preguntar pero la voz del azabache se hizo presente nuevamente.


-Papi... Te olvidas que hay un repuesto de llaves, ¿no? -Soltó con un tono burlón.


Luzu no entendía el porque las acciones del contrario.


-Alexis, no te atrevas a entrar. -Su respiración se empezó a agitar nuevamente al escuchar el sonido de la llave entrar en la cerradura y girarla. La puerta se abrió pero no se atrevió a voltear.


-Daddy...? Are you okay? -Preguntó inocentemente, caminando a paso lento hasta el Alfa.


El mayor empezó a sudar, apretando sus puños al punto que sus nudillos se tornaron blancos.


Quackity estaba más que emocionado por lo que posiblemente pueda pasar después, tenía tantas ganas de hacer eso desde hace un tiempo, sabía que estaba mal pensar de esa manera, pero era completamente inevitable no fantasear con su padre, su gran complexión apresarlo contra una pared o su cama, dándole como cajón que no cierra, sosteniendo su cintura con aquellas grandes y fuertes manos. Y por fin, después de mucha espera, podría hacer realidad su "sueño".


-Mmh... I can help. -Sus delgadas manos se dirigieron a los hombros del mayor, que se tensaron rápidamente al tacto del menor.


-Quacks... -Jadeó, no quería ceder a las provocaciones del menor, estaba completamente mal lo que hacía, pero su alfa le exigía tomar al omega en ese instante.


-Relax... I'll make you feel good, or at least I'll try. -Sonrió coqueto el pato, tomando suavemente el rostro del mayor y alzarlo, haciendo que el alfa lo mirara.


El azabache traía un short de licra que apenas cubría sus muslos, junto a una playera larga. Lo que usualmente usa en casa después de la escuela.


Luzu lo vio detenidamente, fijando su vista en los muslos algo regordetes de Quackity, subiendo su vista a su cintura, que no se podía distinguir gracias a la playera. La necesidad y el deseo de tocarlo incrementó, se estaba resistiendo demasiado bien, su tigre empezó a enojarse con el, quería tomar el control de su humano y empotrar al menor contra su cama.


-Alexis, no... No, esto está mal. -Su voz grave provocó un escalofrío en el patito.


El azabache hizo caso omiso a lo que escuchó, empujó al castaño, acostandolo sobre la cama.


-Que... ¿Que haces? -Intentaba pensar con claridad pero el menor lo complicaba todo.


Quackity se subió encima de el, siendo observado por el castaño, y se sentó sobre la gran erección debajo de los pantalones del mayor, que soltó un gruñido por el placer que sintió al momento en el que sintió el trasero contrario aplastar su verga.


-Daddy... Touch me. -Tomó las grandes manos del Alfa, y las colocó sobre su delgada cintura, gimiendo en el tacto. Ambas grandes manos del Alfa, casi podían rodear toda su cintura.


Luzu temblaba ligeramente debajo del menor, por fin pudo tocar aquella cintura que lo volvía loco. Soltó un largo suspiro, empezando a acariciar la cintura de este, apretandola ligeramente.


Quackity jadeó, se sentía tan bien ser tomado de la cintura por esas grandes manos, tanto como lo había deseado. Paso sus manos por el pecho contrario, apretando ligeramente los pectorales del mayor, mordiendo su labio inferior, después empezó a mover sus caderas de adelante y hacia atrás, comenzando con un vaivén lento, donde su trasero se frotaba contra la polla erecta sobre los pantalones de Luzu.


-Joder... Alexis, detente. Soy tu padre, esto esta mal, no podemos hacer esto. -La poca cordura que le quedaba, trataba de hacerle entrar en razón a su animal interno y al omega arriba suyo.


-Mmhg... Daddy, I know you've wanted this for a long time. -Dio un pequeño saltito sobre la entrepierna contraria, provocando un gemido en ambos. -And me too, so ... Do not contain yourself and fuck me. -Se acercó al contrario, susurrandole al oído, mientras pegaba su pecho con el contrario.


Luzu deslizó sus manos que estaban en la cintura del menor, hacía su trasero, apretando con fuerza, recibiendo a cambio un gemido, de ahí dirigió sus manos a los muslos algo regordetes acariciando, apretando y masajeando, se dio cuenta de lo que hacía, mordiendose la lengua y se detuvo, su alfa quería salir y tomar al "pequeño" Omega de todas las maneras posibles, pero él lo reprimía lo más posible, tanto que si se dejaba llevar, no tendría control y podría lastimar al menor.


-No. Alexis, por favor. No quiero hacerte daño. -Quito sus manos de los muslos del pato, y las dejó en las sábanas, apretando estas con fuerza.


Aquello molesto al azabache, solo intentaría una cosa más, si no funcionaba, tendría que aguantar toda vergüenza y el rechazó por parte de su omega después de eso, por su intento fallido de follarse a su padre como tanto había querido.


Empezó a soltar dulces feromonas, meciendo sus caderas haciendo fricción nuevamente, sus delgadas manos empezaron a acariciar su propio cuerpo, dándole un espectáculo al Alfa debajo suyo, jugando con el borde de su playera subiendola un poco dejando ver su erección y parte de su abdomen plano y piel blanquecina.


-Oh, please. I need your dick inside me. -Al momento en el que empezó a dar pequeños saltos sobre la entrepierna contraria, comenzó a jadear y soltar pequeños gemidos, su cuerpo empezó a temblar y sus manos se dirigieron nuevamente al pecho del mayor para sostenerse y tener mayor equilibrio, y seguir dando ligeros sentones sobre este, estaba demasiado excitado que no quería que Luzu lo detuviera más.


Miro completamente sonrojado al híbrido de tigre, sonriendo victoriosamente al ver el pequeño cambio de color de los ojos del mayor, los alrededores de la iris los ojos rojizos, tomaron un color amarillo brillante, por fin el castaño se dejó llevar, dándole el control a su alfa.


Las grandes manos del alfa que tanto adoraba Quackity, se posaron sobre su cintura tomándolo con fuerza, cambiando posición. El azabache soltó un chillido por la sorpresa, tomó el rostro del mayor entre sus manos acercandolo a su rostro, uniendo sus labios en un beso totalmente inexperto por parte del menor, Luzu sonrió en medio de este, y correspondió, dominando aquel beso, convirtiéndolo en uno más necesitado en el cual Quackity trato de seguirle el ritmo pero por la falta de experiencia siendo ese su primer beso, no pudo.


El mayor se separó para recuperar aire, al igual que el menor. Se acercó al cuello del omega, comenzando a lamer y a chupar, dejando pequeñas marcas que en un rato probablemente sean de un color morado o rojo. A cambio por sus acciones recibía gemidos del menor.


Desesperado, comenzó a deshacerse de la poca ropa que traía el azabache dejándolo completamente desnudo a su merced. Miraba cada centímetros de su cuerpo con amor y lujuria, besando cada lunar que se encontraba en el torso del menor, deteniéndose en sus pezones, lamiendo y succionando cada uno.


-I-I also want to see you, Dad... -Dijo jadeante, sus manos se dirigieron a los pectorales del mayor una vez que este se alejó de su cuerpo, dirigiendolas al abdomen, tratando de subir la playera del alfa.


El más alto sin rechistar, consintió al menor, sacándose la playera, escuchando un suspiro del contrario. Al verlo, este estaba mordiendose el labio, mirándolo con deseo, jamás pensó en ver esa faceta del azabache, debajo suyo, jadeando, abriendo sus lindas piernas para el, seguía pensando en que eso estaba completamente mal, pero por ahora no quería pensar en eso y concentrarse en el Omega.


Su verga dolía demasiado, y aquello lo noto el menor. El patito se dio la vuelta, dándole la espalda al tigre, que estaba observando algo confundido, pero al alzar sus caderas lo más que podía, dejando su trasero al aire, esa expresión confundida, paso a una de lujuria.


Paso sus manos hacia su trasero, separando sus nalgas con dificultad por la posición, dejando a la vista su rosada e hinchada entrada, cubierta por sus fluidos naturales, esperando por ser penetrada.


Movió levemente sus caderas de un lado a otro, su colita de patito se movía emocionada, la cama se hundió más, iba a preguntar lo que sucedía, pero una húmeda y caliente lengua pasearse por su ano le interrumpió, soltando un fuerte gemido, apretando sus manos que estaban en su trasero.


-Fuuck..! Mmgh, haa... -Su cuerpo daba ligeros espasmos y temblores al sentir al Alfa comerle el culo.


Saboreaba y lamía el lubricante natural del menor, era dulce y adictivo. Presionó con fuerza la punta de su lengua sobre la rosada entrada, metiendo y moviendola dentro de la estrecha cavidad del omega, succionando poco después, provocando viscosos y húmedos sonidos.


Sus manos fueron a los muslos internos del azabache, apretandolos, disfrutando de oír los lindos gemidos de placer del menor.


Se separó, dándole un corto beso húmedo al esfinter, dejando a un Quackity jadeante con las piernas temblorosas, y eso que apenas iba comenzando esto. Alineó dos de sus dedos contra el ano del pato, metiendolos y estos entraron con facilidad gracias a la lubricación natural del contrario y la saliva del castaño. El azabache dejó de sostener sus nalgas, dejándolas a un lado de su cabeza cada una, apretando la sábana con fuerza, sintiendo los dedos del mayor abusar de su entrada.


-Aah! Daddy, that feels so good... -Alargó la última o, soltando gemidos sin parar. Estaba completamente excitado, su espalda se arqueó y soltó un agudo y fuerte gemido al momento en el que el mayor tocó su próstata. -¡Aay...! Ahí.. Mgh, más ahí. -Sus alas se agitaron cuando nuevamente su punto fue embestido por los dedos de su padre.


-Ow... Do you like that, baby? Do you want more than that? -Introdujo 2 dedos más, ahora teniendo 4 dígitos en la cálida y apretada entrada del azabache. No aguantaba más, necesitaba enterrar su dolorosa erección en el pequeño y virgen cuerpo de Alexis.


-Oh yes, please! I want you to fuck me and fill me...! -Rogó, soltando un poco más de feromonas.


El alfa gruño, sacando sus dedos, tomando de las muñecas a Quackity jalando las hacia atrás, y al mismo tiempo, entrar de una estocada dentro de la apretada, caliente y húmeda entrada del azabache, los ojos del menor se fueron hacia atrás, soltando un grito de dolor que extrañamente fue sumamente placentero al sentir sus paredes internas ser estiradas con brusquedad.


Las embestidas no tardaron ni un segundo en comenzar, golpeando el interior de Quackity con fuerza, mientras este gemía sin parar por el placer que estaba sintiendo.


La verga de Luzu se enterraba muy profundo, sentía que llegaría al orgasmo muy pronto, y justamente en una de las embestidas el mayor golpeó su próstata, corriendose por primera vez sobre las sábanas.


-Oh... ¿Tan rápido terminaste?-Se inclinó, susurrando aquello en su oído, mientras seguía embistiendo, sintiendo como las paredes anales del azabache lo apretaban con fuerza.


Ahg! E-Espera, ¡mmgh..! -Trató de safar sus muñecas del agarre de Luzu, su cuerpo daba espasmos constantes por su reciente orgasmo y gracias a que no se detenía el mayor, hacía que estos fueran más fuertes.


Salió del interior del menor, dándole media vuelta, alzando una de sus piernas y dejarla en su hombro, para después volver a estrellarse en el estrecho agujero del menor, volviendo con las duras embestidas. En esta posición Luzu llegaba mucho más profundo que antes, con cada embestida Quackity se sentía en el puto cielo, sus ojos empezaron a lagrimear por culpa de la sobre estimulación y el placer. Gracias a la posición el mayor no podía ver su rostro, ya que su antebrazo tapaba sus ojos, dejando únicamente a la vista sus labios entreabiertos e hinchados, con un fino hilo de saliva siendo de ellos.


Sus alas se agitaban cuando el castaño golpeaba con brusquedad su punto, retorciendose del placer soltando fuertes gemidos, sintiendo su entrada arder de una manera exquisita ante cada empuje.


-Mierda, aprietas mucho... -Jadeó, apretando con fuerza la pierna sobre su hombro.


-Ahg, ¡Luzu, luzu! M-Me vengo.. -Avisó, y las embestidas se volvieron más descuidadas, haciendo que se corriera nuevamente, soltando un sonoro gemido, manchando parte de la sábana y su abdomen.


A la par en la que se vino, Luzu salió de el, dejó que se recuperará unos segundos de su orgasmo, jadeando.


El alfa lo tomó con firmeza, mientras se sentaba recargandose en la cabecera, y lo ponía en su entrepierna. Quackity sin necesidad de instrucciones, empezó a mover sus caderas como anteriormente lo había hecho, frotando ambas partes sin ropa alguna provocando pequeños gemidos en ambos.


Luzu desvío su mirada del cuerpo de Quackity, a su rostro y su corazón empezó a palpitar frenéticamente. El azabache tenía la mirada fija sobre el abdomen contrario, jadeando con las mejillas totalmente rojas y sus ojitos algo entrecerrados llenos de lágrimas provocadas por las anteriores sensaciones.


El híbrido de pato se levanto sobre sus rodillas, alineó la gran polla sobre su entrada y se sentó de una, arqueado su espalda, tirando su cabeza para atrás, posicionando sus manos sobre los muslos del mayor para tener mayor equilibrio, por parte de Luzu, soltó un gemido un poco más alto que los anteriores, encendiendo más al patito.


-Mierda.. Es tan grande. -El azabache de mordió el labio, moviendo sus caderas de forma circular, sintiendo cada centímetro de la longitud de su progenitor dentro de el.


Sostuvo con fuerza los muslos de Luzu, y alzó un poco sus caderas para después dejarse caer sobre la verga, soltando un fuerte gemido, llegaba muy profundo.


-Eres un completo desastre ahora mismo. -Susurró llevando sus manos a la cadera del menor, apretandolas, obligándolo a levantarse de su verga, para después con fuerza empujarlo hacía abajo. -Ah, mírate... Aquí estoy.


Las fuertes manos del alfa, se dirigieron al vientre del Omega. El azabache con un poco de pereza desvío su vista del techo hacía donde tocaba el castaño, sus ojos se abrieron y sus mejillas empezaron a arder con más fuerza, su vientre estaba ligeramente abultado, y las manos del mayor acariciaban todo aquello, deteniendo sus caricias por debajo de su ombligo, hasta ahí llegaba, y presionó con ambos pulgares el bulto, provocando un gemido en ambos por la presión en la zona.


-Oh, fuck! -Sus alitas se agitaron, tirando su cabeza hacia atrás nuevamente, volvió a levantar sus caderas y dejarse caer, volviendo a repetir lo mismo, empezando a auto-penetrarse.


Luzu seguía haciendo presión en aquella zona, soltando gruñidos y gemidos bajos del placer.


Dejó de presionar ahí, dirigiendo sus manos a las caderas del menor para ayudarlo con los sentones.


Toda la habitación estaba caliente, olía a sexo con las feromonas de ambos dispersadas por todos lados, y se escuchaba el sonido de las pieles chocar, junto los gemidos y jadeos.


-Daddy, I'm going to cum again...!- Sus movimientos se volvieron torpes, sintiendo los temblores mucho más fuertes que las veces anteriores, y las ganas de orinar se hicieron presentes, se asustó un poco, deteniéndose.


Aquello molesto alfa, y cambio rápidamente de posición nuevamente. Acostó al menor en la cama, boca arriba, sin sacar ni un milímetro de su pene. Abrió sus piernas e inmediatamente empezó a embestir salvajemente.


-W-Wait! ¡E-Espera! ¡Mierda!~ -Colocó sus manos sobre los hombros ajenos, apretandolos con fuerza, enterrando sus uñas en aquella zona. Las ganas de orinar se intensificaron, y trató de impedirle a Luzu que siguiera mientras sollozaba por todo el placer.


Volteó sus ojos, soltando un grito placentero, su cuerpo tembló con demasía a la par que un chorro de un líquido transparente mezclado con semen salía disparado de su miembro.


Luzu miro fascinado esa reacción, mirando la expresión de Quackity. Su lengua fuera en busca de aire, su rostro rojo lleno de lágrimas le hizo encenderse mucho más. Retomó el ritmo de las embestidas, mirando el pequeño cuerpo bajo suyo contraerse ante cada embestida y estocada que daba.


Quackity sentía su interior quemar, su vientre ardía pero lo disfrutaba, disfrutaba ser maltratado y usado como un juguete sexual por Luzu. Le hacía feliz poder complacer al alfa que tanto amaba, por más incorrecto que estuviese le da igual lo que dirían los demás de él, de ellos con tal de estar con él.


El nudo se empezó a formar, y comenzó a embestir con una fuerza brutal, expandiendo mucho más el pequeño hoyo de Quackity.


El menor gimoteaba y sollozaba por toda la sobre estimulación recibida. Luego de unos segundos logró meter el nudo, y siguió embistiendolo, metiendo y sacando todo su miembro incluyendo el nudo.


Finalmente dio una última embestida, enterrando toda su verga erecta en la entrada del menor, comenzando a correrse a montones, pintando el interior de Quackity con su espeso y caliente semen.


Quackity gimió entrecortadamente, sus piernas temblaron y su interior dolió, sintiendo como Luzu se hinchaba más y más dentro suyo.


Pero estaban tan feliz de recibir aquel nudo que tanto ansiaba desde el principio. Se desplomó en la cama, respirando agitadamente.


Luzu se calmo, tenía igual la respiracion de agita, miro el desastroso rostro de Quackity, lloroso, sonrojado, babeado, ido.


Depósito suaves besos en sus mejillas húmedas. Quackity sonrió con cansacio y molestia. Con mucho cuidado, Luzu cambio de posición, abrazando a Quackity por la espalda, sin poder separarse debido a la hinchazón del nudo.


A los minutos, estaban ambos más tranquilos, seguía corriendose en el interior del omega, este se sentía tan lleno, además de que el esperma de Luzu salía con algo de fuerza, y rozaba directamente contra su próstata, le provocaba placer, haciendo que se corriera nuevamente.


Después de un rato pegados el uno al otro, la hinchazón bajo, Luzu salió con mucho cuidado, y al hacerlo, montones de semen salieron del ano de Quackity, este soltó un gemido lastimero al sentirse algo vacío y sus piernas temblaron más.


-Hablaremos de esto después, Alexis. -Murmuro Luzu, besando con suavidad el hombro del menor.


Quackity asintió cansado, y terminó por dormirse en los fuertes brazos del alfa, y Luzu poco después cayó dormido, ante los brazos de Morfeo.