VerKwan ♡ Christmas Eve.

Summary

SeungKwan es un omega que no cree en el concepto de familia, hasta que conoce Hansol.

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1
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n/a
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18+

Capítulo único ♡

SeungKwan llevaba aproximadamente cinco años trabajando en una agencia de modelos, era de los pocos omegas importantes del lugar, quien con esfuerzo se ganó un nombre, el respeto y la admiración de muchos en el medio, sabía que debía esforzarse y en algún momento su jefe lo tomaría en cuenta sin importar que no fuese un alfa.

Todo era más difícil, los salarios, los ascensos y los grandes contratos lo obtenían los alfas.

Porque ellos tenían el carácter.

La personalidad.

Y la versatilidad frente a una cámara.

Quería demostrar que no era así, que él siendo un omega podía estar a la altura de muchos alfas.

Insistía diariamente en la oficina de su representante y la respuesta siempre era negativa, no habían campañas, agradecía los comerciales y los anuncios de ropa pero él sabía que podía dar mucho más, hasta que un día salió de la oficina del dueño de la agencia, derrotado y acabado después de una reunión de tres horas, sin querer chocó con un hombre mayor que vio algo en él, al principio SeungKwan no sabía quién era, le pidió disculpas y se marchó.

A los pocos minutos lo llamaron y le ofrecieron un millonario contrato por ser el rostro de una marca de un renombrado perfume y caminar por innumerables pasarelas en todo el mundo. Miró a su jefe, a su representante y a aquel hombre que había conocido hacía menos de una hora, no dudó en aceptar, tomar el bolígrafo de la mesa y firmar. Desde ahí todo cambió para él, su rostro comenzó a salir bajo famosas marcas de la industria, lo llamaban de conocidas revistas para sesiones fotográficas y entrevistas, salía en anuncios, compartía pasarelas con famosos modelos y conoció a grandes diseñadores, se veía en las enormes pantallas del centro de la ciudad al salir a la calle, las personas lo reconocían y le pedían autógrafos.

Ayudó a su madre.

Se compró un bonito y cómodo departamento.

Un automóvil que jamás pensó tener.

Y su cuenta bancaria seguía en aumento.

Estaba viviendo lo que siempre soñó.

Pero SeungKwan no quería creer en el amor y no entendía la razón de los omegas para buscarlo, ansiando ser marcados y formar un lazo, él estaba bien así, manteniendo encuentros casuales con otros modelos y empresarios porque al final ellos se iban al amanecer y él se quedaba allí, esperando que le pidieran algo más.

Un número telefónico.

Una cita.

Otro encuentro.

Como ocurrió con Hansol.

Un atractivo modelo con el que estaba colaborando para una nueva marca, un hombre de cabello castaño, rizado, de hermosos ojos color miel, mandíbula definida, un alfa que apenas vio aparecer en el estudio hizo que sus piernas temblaran y su aroma a rosas se intensificara. Claramente lo conocía, no había nadie quien no lo hiciera, Hansol trabajaba en otra agencia, tenía años en el modelaje, sin embargo no se sabía mucho acerca de su vida personal.

Era todo un misterio para la prensa.

Y lo fue para él.

Porque por primera vez se colocó nervioso ante la intensa y penetrante mirada de Hansol al estar frente a él, tan cerca que su aroma se mezclaba con el suyo, de sus manos alrededor de su cintura y de sus delgados labios que lo destrozaron al sonreírle con coquetería y una pizca de burla por lo que estaba provocando.

Así que volteó el juego.

Se acercó peligrosamente a su rostro y Hansol separó los labios, acarició su mejilla y la expresión del castaño cambió, deslizó sus dedos hasta su cuello, tocando ligeramente la piel, erizándola mientras el fotógrafo realizaba las capturas, tomó el nudo de la corbata y mordiéndose el labio inferior la tiró juguetonamente hacia él.

La química entre ellos traspasó la cámara, Hansol sonrió y se sentó en el borde de la mesa, separó las piernas y levantó la cabeza hacia SeungKwan, quien estaba en medio de ellas, mirándolo e intentando provocarlo. Los dedos del omega se enredaron en el sedoso cabello del alfa y el brillo de su animal interior se reflejó en los ojos de Hansol.

El día del lanzamiento organizaron una fiesta en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, SeungKwan caminaba entre los omegas y alfas que bailaban al ritmo de la música, levantó su mano saludando a su jefe en la barra y salió a la terraza para tomar aire fresco. Era normal que estuviesen celebrando, estaba terminando el año y aquel contrato sumó millones a la agencia.

—Hiciste un gran trabajo —Una voz ronca lo hizo mirar a su lado encontrándose con Hansol.

—Gracias —Habló SeungKwan mirando hacia adelante.

La atracción sexual era tan evidente entre ellos que no lograban nada con disimular, bastaba con mirarlos.

—He pedido la habitación 203 —El alfa dejó las llaves en el borde de la baranda, cerca de donde SeungKwan apoyaba los brazos, cargando la cabeza en sus manos.

El omega sin decir nada la tomó y se dio la media vuelta seguido por Hansol quien llevaba un preservativo en su bolsillo.

Devoraron sus bocas apenas entraron a la habitación y Hansol fue bruscamente empujado hacia la puerta cerrándola, SeungKwan tenía sus manos empuñadas alrededor de su abrigo mientras introducía la lengua en su cavidad bucal, el Alfa recorrió sin pudor alguno su cuerpo por encima de la ropa, enloqueciéndome con sus curvas y con la preciosa silueta que poseía. SeungKwan caminó hacia atrás mientras Hansol se quitaba el abrigo y él desabrochaba su camisa con desesperación y torpeza, dejándose envolver por su aroma a tierra húmeda, levantó los brazos permitiendo que Hansol le quitara el suéter y la camiseta que llevaba debajo, adueñándose de sus pezones, mordiéndolos suavemente y girando alrededor de ellos con la lengua.

SeungKwan se mordió el labio inferior cuando Hansol comenzó a dejar un camino de besos desde su mandíbula hasta su cuello, robándole sonoros y agudos gemidos mientras él recorría su firme espalda con las manos, sus piernas estaban temblando y podía sentir la lubricación deslizándose por sus piernas.

—No estoy buscando nada formal —Logró decir SeungKwan entre jadeos, con los ojos cerrados y sintiendo las manos del alfa en el borde de su pantalón, deshaciéndose de él y de su ropa interior.

—Ni yo —En un rápido movimiento colocó a SeungKwan contra la pared y sin darle tiempo a reaccionar cayó sobre sus rodillas, tomó sus nalgas y las separó uniendo su rostro en ellas.

—Ay, Dios —Gimió el omega, buscando donde aferrarse para no caer pero estaba en una situación de total sumisión y no tenía otra alternativa que empuñar sus manos en la pared y levantar el trasero, empujándolo hacia atrás, buscando más profundidad en la cálida y húmeda lengua del alfa —Se siente tan bien, demasiado bien, maldición, por favor sigue así, te lo suplico.

—¿No quieres algo más grande y grueso? —Sonrió Hansol, SeungKwan miró por encima de su hombro y asintió con la cabeza.

La cama golpeaba con fuerza contra la pared y los gemidos de SeungKwan junto a los gruñidos de Hansol llenaban la habitación, sus cuerpos tenían una delgada capa de sudor pero sus bocas seguían pidiendo más.

Especialmente Hansol quien dejó que su animal interior tomara el control de la situación, hundiendo sus dedos las caderas del omega para volver a arremeter contra él, siendo deliciosamente estrujado en el interior de SeungKwan y el hecho de cambiar de posiciones fue la mejor decisión que pudieron tomar, el Alfa sentado en la cama podía besar y succionar el blanquecino cuello del omega mientras sus manos apretaban y golpeaban sus nalgas y SeungKwan seguía saltando sobre su erecto miembro.

Sin cansarse.

Ni tener la intención querer detenerse.

Incoherencias y palabras entrecortadas salían de su boca al acelerar el movimiento de sus caderas sintiendo como el miembro de Hansol golpeaba su próstata una y otra vez, cegándolo de placer, gimiendo el nombre del alfa que tenía debajo de él, tocándolo como si fuese una verdadera obra de arte.

Su cuerpo fue acostado en la cama y Hansol se acomodó entre sus piernas, él cerró los ojos y ladeó ligeramente la cabeza hacia un lado, cerrando sus dedos en el sedoso cabello del alfa, quien apoyaba el mentón en su hombro, la intensidad del orgasmo golpeó sus cuerpos, tomaron sus manos entrelazando los dedos a los costados de la cabeza de SeungKwan y el Alfa soltó un fuerte gruñido dejándose caer sobre el cuerpo del omega, corriéndose en su interior pero dentro del preservativo.

Salió del interior de SeungKwan cuando el nudo se desinfló, el omega tenía los ojos entreabiertos pero pudo ver la ternura en la mirada del alfa al cubrirlo delicadamente con las sábanas.

A la mañana siguiente SeungKwan fue el primer en despertar, estaba acostado boca abajo, un brazo rodeaba su cintura y sus piernas estaban enredadas con las blancas sábanas de la cama, frunció el ceño al escuchar el timbre de un móvil, abrió los ojos y se arrastró por la cama hasta llegar al borde, tomó el pantalón del suelo y buscó en sus bolsillos.

—MinHee —Musitó somnoliento sentándose en la cama y leyendo el nombre junto a un corazón que aparecía en la pantalla del móvil.

—¿Qué? —Hansol se despertó.

—Te están llamando —Le entregó el móvil y el Alfa rápidamente contestó al ver de quien se trataba.

—Hola princesa —Contestó Hansol, mirando a SeungKwan luego de haber hablado, el omega se encogió en su lugar y él comenzó a vestirse, colocándose su ropa interior y el pantalón —Sí, en diez minutos estaré allá, yo también cariño.

SeungKwan guardó silencio mientras Hansol recogía sus pertenencias, abrazó sus piernas y levantó la mirada hacia el Alfa cuando el castaño tomó las llaves de su vehículo.

—Debo irme —Finalmente le habló, mirándolo, vulnerable y desprotegido —Lo siento.

SeungKwan no debía sentirse traicionado o engañado, solo asintió con la cabeza y le sonrió para que no se sintiese culpable por lo que estaba sucediendo, no debía hacerlo, Hansol se dio la media vuelta y salió de la habitación, SeungKwan se acostó en la cama y acomodó bajo su cabeza la almohada que estaba a su lado, inspiró el aroma del alfa y cerró los ojos soltando un largo suspiro.

Ese mismo día se dirigió a la agencia en la mañana, apenas salió del hotel, tenía trabajo pendiente y a SeungCheol, el fotógrafo, no le gustaba esperar.

—SeungKwan —Lo llamó JiHoon, un omega de veinte años que había ingresado a la agencia hace dos semanas, estaba a prueba como su asistente pero hasta el momento le agradaba, era atento y dulce. SeungKwan se detuvo frente al elevador y JiHoon le ofreció un ramo de rosas rojas —Las trajeron hace cinco minutos.

—¿Son para mí? —Preguntó sorprendido. Tomó las rosas entre sus brazos acercándolas a su pecho.

—Sí —Contestó JiHoon asintiendo con la cabeza y una sonrisa en el rostro.

Subió al elevador y las puertas se cerraron, una tarjeta llamó su atención y al voltearla vio el nombre de Hansol, el reloj se detuvo para él y solo pudo escuchar los fuertes y rápidos latidos de su corazón, emocionado e ilusionado por aquellas flores.

Al llegar al estudio dejó las flores olvidadas en una mesa cerca de las ventanas donde estaban los accesorios que utilizaría en la sesión, sin embargo, las miró mientras lo maquillaban y en la primera ronda de fotografías, no podía pensar en nada más que no fuese Hansol, en la noche anterior y en esa mañana, en las flores que le había enviado, hasta que no aguanto más y le pidió a JiHoon que buscara un florero y las acomodara en la repisa.

Tardaron tres horas en terminar, SeungKwan le pidió a JiHoon que fuese a almorzar, que no se preocupara por ordenar, él luego lo ayudaría, miró al pequeño caminar hacia la puerta y vio a SeungCheol esperándolo afuera, el pelinegro estiró su brazo hacia el omega y JiHoon tomó su mano. Sonrió y negó con la cabeza, se veían lindos, tomó su móvil y buscó algún número telefónico para pedir comida.

—Hola.

Asustado, SeungKwan levantó cabeza y se dio la media vuelta quedándose paralizado al ver a Hansol —H-Hola —Saludó odiándose por tartamudear, quería estar soñando, deseaba estar soñando pero a la vez quería que fuese real —¿Nos han citado a reunión?

—No, solo pasaba por aquí y... —Miró detrás de SeungKwan y vio el ramo de rosas en un florero. No pudo evitar sonreír y levantar su mano, apuntándolas —¿Te han gustado?

SeungKwan miró hacia atrás y volvió a mirar al Alfa —Son muy lindas —Por alguna razón se sentía extraño, quizás era porque jamás le habían enviado flores y definitivamente no esperaba que Hansol fuese el primero en hacerlo —Gracias.

—¿Sabes? Ahora iba camino a almorzar —Pasó la mano por su cabello, desordenándolo —¿Te gustaría acompañarme?

—¿A almorzar?

—Sí —Sonrió Hansol y SeungKwan aceptó, no sabía por qué lo había hecho, no sabía por qué se subió al vehículo del Alfa permitiéndole que le abriera la puerta, detestó que Hansol apresurara el paso para hacerlo tomándolo por sorpresa, detestó que le preguntara si quería que encendiera la radio y que lo mirara de reojo.

No sabía qué hacía en ese restaurante con Hansol.

Se suponía que no debían salir luego de haber compartido una cama.

Así no funcionaban las cosas.

—Esto parece como una cita —Dijo SeungKwan, incómodo, mirando a su alrededor, el lugar era bonito, no podía negarlo, las cortinas blancas tenían detalles dorados al igual que los marcos de las pinturas colgadas en las paredes, el papel tapiz, las pequeñas mesas redondas con manteles de una fina y delgada tela. Los meseros caminaban con elegancia llevando bandejas de plata, otros servían copas de vino y algunos tomaban las órdenes de los clientes.

—No, no lo es —Dijo con una sonrisa nerviosa tomando una de las sillas para sacarla y que se sentara SeungKwan, el rubio lo miró y se sentó.

—Genial, porque no me enamoraré de ti —Aclaró de inmediato apoyando los brazos sobre la mesa.

—Ni yo de ti —Dijo Hansol de manera divertida, sonriendo ampliamente, sentándose frente al omega.

Ordenaron y estuvieron más de dos horas conversando, conociéndose y descubriendo facetas que pocos conocían, más reales y sinceras. Hansol quedó maravillado por la atrayente personalidad que poseía SeungKwan, no se cansaba de hablar y se le hacía adorable que de un tema pasa a otro y luego a otro, olvidándose a donde quería llegar, pidiéndole que lo ayudara a recordar y al escucharlo retomaba el tema sin problemas, sus ojos brillaban al hablar de su trabajado, le apasionaba y en más de una ocasión pidió disculpas por hablar tanto haciéndolo reír, él solo negaba con la cabeza animándolo a continuar.

Por otro lado SeungKwan miró con atención a Hansol, el Alfa le contó que su vida era bastante tranquila, no imaginaba que fuese de otra forma, trabajaba tanto como él, tenía eventos y amaba la pasarela, los fines de semana jugaba fútbol con sus amigos y el resto del día él supuso que salía de fiestas pues no le dijo nada al respecto.

—¿Hace cuánto tiempo no tienes una relación? —Preguntó de pronto el Alfa, bebiendo de su copa con vino tinto.

—¿Una relación? —Pensó SeungKwan en voz alta, quedándose en silencio.

—Sí —Esperó a que el omega hablara pero SeungKwan seguía callado, moviendo sus ojos como si intentara buscar qué responder —Nunca has tenido una relación.

—No formal, lo he intentado en demasiadas ocasiones pero termina siendo una aventura de una noche.

—¿Eso quiere decir que fui una aventura de una noche? —Elevó las comisuras de sus labios.

—Si quieres pueden ser dos —Le guiñó un ojo y deslizó su dedo índice por el borde de la copa de cristal —Entonces serías mi relación más larga.

—¿Qué me dices de tu familia?

—Mis padres se divorciaron cuando tenía catorce años —Respondió SeungKwan apoyando los brazos en la mesa para inclinarse hacia el Alfa, quien hizo lo mismo que él —Jamás pensé que iba a ocurrir, cuando me lo dijeron creí que bromeaban pero esa misma noche vi una maleta en el corredor de casa y mi papá se marchó, nunca más lo volví a ver y desde ese entonces no creo en el concepto de familia.

—Pero tienes a tu mamá.

—Sí.

—Quizás se haya ido un integrante pero eso no significa que dejen de ser una familia o que más adelante lleguen nuevas personas agrandándola —Ladeó ligeramente la cabeza mirando a SeungKwan y en sus ojos vio tristeza. El omega desvió la mirada y tomó la servilleta de sus piernas dejándola sobre la mesa —¿Quieres caminar?

Se acercaba la navidad y al anochecer las luces de colores alumbraron las calles con largas hileras de un extremo a otro, guiándolos desde la plaza hacia el puente atravesando el arco de guirnaldas y esferas, donde caminaron tranquilamente disfrutando del frío clima, escondiendo sus sonrojos y las risas en los copos de nieve que comenzaron a caer sobre ellos. Compraron chocolate caliente en una tienda y de pronto Hansol se detuvo, quitándose la bufanda de su cuello y colocándola alrededor del cuello de SeungKwan. El omega la aceptó, escondiéndose en ella y en la calidez y el aroma que traía.

Le encantaba.

Cerca de la media noche Hansol aparcó su vehículo fuera del edificio donde vivía SeungKwan, apagó el motor y las luces, quedándose en silencio.

Habían tenido una cita.

Aunque no lo aceptaran.

Y se sentía bien, SeungKwan seguía sintiendo cosquillas en su estómago y se había embriagado con aroma de Hansol gracias a la bufanda color gris que ahora tenía sobre sus piernas.

—Gracias por aceptar mi invitación —Habló Hansol y se miraron a los ojos, quedándose en silencio y el Alfa fue quien se inclinó hacia adelante robándole un beso.

—No hay que volver esto complicado —Musitó SeungKwan perdiéndose en los hermosos ojos miel que tenía a pocos centímetros de él —Porque entonces no sabría cómo manejarlo.

Miró los delgados labios de Hansol y le dio un sonoro y corto beso, se quiso alejar pero volvió a besarlo, probando sus labios, succionándolos y acariciándolos, soltando ligeros suspiros que eran atrapados por el otro.

—¿Esto no lo hace más complicado? —Preguntó Hansol, en un susurro, SeungKwan abrió los ojos pero no tardó en cerrarlos, sin contestar la pregunta empuñó su mano alrededor de la chaqueta del Alfa y lo besó una vez más, Hansol deslizó una de sus manos por la cintura del omega y gruñó en medio del beso al no poder acercarlo, SeungKwan rió y acarició sus mejillas, calmándolo, amaba los labios de Hansol, la forma de besarlo, tan necesitado y a la vez delicado.

—Nos vemos —SeungKwan abrió la puerta y se bajó del vehículo preguntándose qué era lo que le sucedía.

Durante los siguientes días no se pudieron ver, los dos estaban ocupados en proyectos personales en sus respectivas agencias pero sin querer ni desearlo comenzaron a invadir el pensamiento del otro, las imágenes de la noche en el hotel, los besos, caricias, las sonrisas y carcajadas al caminar mientras nevaba, los roces de sus manos y sus dedos entrelazados al alcanzar y tocar las estrellas.

Tal vez hubo algo que ellos no notaron.

Algo que acordaron pero no pudieron evitar.

Quizás habían dejado escapar a sus sentimientos.

Y quizás, solo quizás querían más que la aventura de una noche.

En Nochebuena SeungKwan se encontró con el lado oscuro y solitario de su vida, el lado frío al que temía en cada celebración familiar, no tenía planes, su madre vivía al otro lado del país, tenía obsequios para ella pero cuando fue a comprar los pasajes de avión no habían hasta dentro de una semana. Sus amigos estaban celebrando con sus familias o con sus enamorados.

Incluso llamó a su asistente, JiHoon, respondió SeungCheol y él cortó.

No quería estar solo así que tomó las llaves y salió del edificio, manejó hasta una linda casa con una corona en la puerta.

Tres suaves golpes en la madera hicieron que los nervios lo atacaran.

—Hola —Saludó SeungKwan con alegría, su corazón estalló al ver a Hansol, llevaba una camisa blanca, con los primeros botones abiertos, algo desordenado, un pantalón negro y zapatos del mismo color. Mientras que él vestía completamente de negro, solo el enorme abrigo que llevaba encima hacia la diferencia con diferentes tonos de grises.

—Hola —Se veía nervioso, miró rápidamente hacia atrás y volvió a mirar al omega.

—Sé que no me esperabas y quizás tuve que haber llamado antes de venir pero es nochebuena y estaba en casa, sin hacer nada, solo pensando en ti y quizás un poco de complicación no nos vendría mal así que pensé que esto podría durar algunas citas más —Habló mirando al alfa —Traje vino y chocolates rellenos —Levantó la bolsa de papel que llevaba.

—Suena increíble —Dijo Hansol y unos pasos dentro de la casa cambiaron la expresión de SeungKwan.

—Estás con... —No pudo terminar de hablar, hizo una pausa mirando al Alfa —¿No estás solo, verdad?

—No, no lo estoy —Respondió Hansol —Si quieres puedes acompañarn...-

—No, no, yo fui el inoportuno, por favor no te preocupes por esto —Sonrió cuando no quería hacerlo, dio un paso hacia atrás y negó con la cabeza —No debí haber venido.

Una pequeña niña se asomó en la puerta, posando sus enormes y expresivos ojos en él, su tersa y blanca piel hacia un hermoso contraste con el castaño claro de su cabello y sus ojos color miel. Traía una jardinera color beige sobre una camiseta de mangas largas con flores blancas y amarillas, zapatos negros y un cintillo amarillo con un lindo listón a un costado.

—Papi, ¿Quién es? —Preguntó la menor levantando la cabeza mirando a Hansol.

—¿Ella dijo...? —Alzó sus cejas, desconcertado, mirando a la pequeña y luego al Alfa.

—Sí, ella dijo papi —Afirmó Hansol con timidez, bajando el tono de su voz —Es mi hija MinHee —Presentó atento a las expresiones del omega colocando a su pequeña frente a él cerca de sus piernas —MinHee, él es SeungKwan.

—¿Cómo estás? —Preguntó MinHee.

—Bien, gracias —Le respondió esbozando una sincera sonrisa a pesar de su confusión —¿Y tú?

—Muy bien, gracias —Le devolvió la sonrisa y Dios, era idéntica a la de Hansol —¿Quieres pasar?

—N-No, yo ya me iba.

De pronto otra pequeña niña apareció, asomándose tímidamente por la puerta, mirándolo de pies a cabeza y luego mirando a su papá.

—Ven aquí, princesa —Hansol se hizo a un lado y la tomó en brazos —Te presento a SeungKwan, él es un modelo con el que he estado trabajando últimamente —La menor tenía las manos en los hombros de su papá mientras lo escuchaba pero cuando el Alfa miró a SeungKwan para presentarla lo abrazó por el cuello —SeungKwan, ella es Sofía —La menor se quejó haciendo sonreír al alfa —La princesita Sofía —Corrigió.

—Papá —MinHee tiró de la camisa de su papá llamando su atención.

—Oh, claro, lo siento —Se hizo a un lado y abrió la puerta —¿Quieres pasar?

—¡Sí, pasa! —Exclamó MinHee animándolo a entrar. SeungKwan miró a Hansol cargando a Sofía y entró a la casa, era espaciosa y familiar, especialmente por el aroma, había una escalera adornada con guirnaldas y un enorme árbol de navidad en la sala con obsequios bajo él, también había una cesta de juguetes en la entrada y unos libros para colorear junto a unas llaves y un móvil que fácilmente reconoció.

—Papi, ¿Nos sirves un poquito de chocolate caliente? —Preguntó Sofía.

—Está bien —Respondió Hansol y la pequeña besó su mejilla —Muchas gracias por ese beso.

—De nada.

Hansol dejó a su pequeña hija en el suelo y soltó un profundo suspiro al cerrar la puerta.

Sofía llevaba una capa roja sobre sus hombros, tenía un vestido color blanco, con mangas largas y botas negras, ella era un poco más pequeña de MinHee, su cabello era liso, hasta sus hombros, castaño oscuro pero sus ojos eran idénticos a los de Hansol.

Las dos pequeñas miraron fijamente a SeungKwan, con una sonrisa en el rostro y las manos unidas frente a ellas.

—Papi —Susurró MinHee —El abrigo.

—Oh, cierto —Le ofreció la mano a SeungKwan para que se quitara el abrigo y guardarlo, mientras lo hizo las niñas dieron un vistazo a la bolsa de papel que había en el suelo, tomaron la botella de vino dejándola a un lado de la escalera y corrieron con la bolsa con chocolates para dejarla bajo el arbolito.

—¿Esto es una broma? —Preguntó SeungKwan en voz baja, entregándole su abrigo al alfa y dándole la espalda a las niñas —¿Estás casado?

—Viudo —Contestó el Alfa —Hace seis años.

SeungKwan abrió los ojos desmesuradamente —¿Viudo?

—No resistió el parto.

—Lo siento mucho —Su corazón de estrujó de solo imaginar lo difícil que tuvo que haber sido para Hansol y para las niñas saber que la persona que las había cuidado, alimentado y protegido durante nueve meses no estaría con ellas al crecer.

—¿Quieres una taza con chocolate caliente? —Preguntó MinHee interrumpiéndolos, SeungKwan sintió que una mano disimuladamente rodeaba su cintura y giró el rostro hacia Hansol.

—Sí, gracias.

En el camino a la cocina SeungKwan miró las fotografías del alfa con sus hijas, desde que eran dos bebés hasta hoy, cambiándoles los pañales, dándoles de comer, con su rostro lleno de comida, mordiéndoles sus manitas y piesitos, bañándolas, en la playa, en el bosque, jugando con nieve, jugando con osos de felpa, tomando té en tacitas de juguete, ayudándolas a pintar, en la cama al despertar, la sonrisa de Hansol en cada una de ellas era genuina, llena de alegría y orgullo.

Y pudo verlo allí, compartiendo una taza con chocolate caliente, vio como las miraba, con la ternura con la que les hablaba, como las cuidaba para que no se quemaran y como les limpiaba con delicadeza las comisuras de sus labios con la servilleta.

Ellas lo amaban.

Y sorpresivamente MinHee besó la mejilla de su papá antes de bajarse de sus piernas y acercarse a SeungKwan.

—Tenemos una tienda de campaña —Habló la pequeña —¿Quieres verla?

SeungKwan siguió a MinHee y Sofía, las dos lo llevaban de las manos, una sujetaba cada una, subieron las escaleras y se detuvieron frente a una puerta con dos letreros que tenían los nombres de las pequeñas. Al abrirla su rostro se iluminó y volvió a tener seis años, la habitación era de colores pasteles con dos camas bajo la ventana más grande del cuarto, habían dibujos pegados en las paredes, juguetes por la alfombra y lápices de colores sobre el escritorio pero al fondo del cuarto había una enorme tienda de campaña, hecha con telas blancas y con luces amarillas en los bordes y por encima, estaba sujetada al techo, habían tomado tiempo y mucha dedicación en hacerla colocando mantas y cómodos cojines dentro.

—Esto es muy lindo —Comentó SeungKwan maravillado, apretando suavemente las manitas de las pequeñas que lo animaron a entrar.

MinHee entró a la tienda de campaña y salió con sus manos ocupadas —Puedes usar mi almohada —Se la entregó al omega, tenía con corazones celestes, era su favorita.

—Y abrazar a Pinky —Sofía le entregó su muñeca.

—Acuéstate con nosotras.

—Papi, ven —MinHee tomó la mano de Hansol haciéndolo entrar después de SeungKwan. Se acostaron dejando los pies afuera de la tienda, SeungKwan y Hansol en medio y las pequeñas al costado de cada uno, Sofía quiso acomodarse junto al omega porque aunque no lo decía le agradaba y se le hacía lindo.

—¿Quién las hizo? —Preguntó SeungKwan refiriéndose a las estrellas que colgaban dentro de la tienda de campaña.

—Nosotras, con papi Hansol —Contestó MinHee.

—Nos ayudó con la brillantina —Agregó Sofía acostándose de lado para mirar a SeungKwan.

—Sí, pero terminó brillando él.

—Papi Hansol siempre brilla —Sofía suspiró y colocó las manos bajo su cabeza —En las revistas —Aclaró provocando una suave risa por parte del omega, el Alfa a su lado tomó su mano moviéndola como si estuviese regañándolo por reírse de él.

—SeungKwan —Lo llamó Sofía.

—¿Sí?

—Hueles muy bonito.

—Gracias —Sonrió ampliamente —Tú también hueles muy bonito.

—Papá dice que olemos a bebé —Formó un puchero y SeungKwan se enterneció al girar el rostro hacia ella y poder verlo.

—Porque son unas bebés —Dijo Hansol.

—Tenemos seis años —Habló MinHee, con indignación.

—Y cuatro meses —Agregó la princesita Sofía.

—Podrán tener cien años y para mí seguirán siendo unas bebés.

—¿Quieres pasar la noche aquí con nosotros? —Preguntó MinHee gateando para salir de la tienda de campaña, seguida por los demás.

—Podemos juntar nuestras camas —Propuso Sofía, la pequeña niña que al comienzo había sido tímida con la presencia de SeungKwan ahora quería que se quedara en casa.

—Agradezco mucho la invitación —Dijo el omega acomodándose la ropa —Quizás otro día.

—Comemos galletas —Comentó MinHee.

—Y tomamos chocolate caliente con malvaviscos —Sofía cogió la mano de SeungKwan tomándolo por sorpresa, el omega la miró a los ojos y luego a Hansol, no estaba familiarizado con niños y el Alfa solo intentaba no reír.

Los adultos salieron de la habitación luego de que SeungKwan aceptara pasar la nochebuena con ellos y las pequeñas se quedaron pensando en qué podían obsequiarle.

—Papi nunca trae visitas a casa —Dijo Sofía moviendo sus manitas dentro de un baúl con juguetes.

—Ya lo sé.

—Eso me gusta.

—Igual a mí —MinHee se arrodilló junto a su hermana ayudándola.

—Pero SeungKwan es lindo.

—Sí.

—Y huele muy bonito.

—A flores —Sonrió MinHee —Y magia.

Al bajar MinHee rodeó la cintura de su papá mientras servía el chocolate caliente y Sofía miró a SeungKwan, no le incomodaba, o quizás lo hacía un poco, lo observaba como si fuese algo que siempre había estado esperando y que ahora que lo tenía enfrente no supiese cómo reaccionar.

Era gracioso.

Jugaron en la sala y SeungKwan aprendió más de cinco canciones infantiles, por otro lado Hansol sirvió como trineo, apoyándose en manos y rodillas para que pusieran los juguetes encima pero cuando Sofía le pegó accidentalmente en la cabeza con su brazo no le quedó otra alternativa más que correr por su vida, escapándose al pasillo y rodeando las escaleras para volver a la sala buscando refugio en los brazos de SeungKwan.

A medianoche las niñas se quedaron profundamente dormidas apoyando la cabeza en los hombros del alfa, SeungKwan terminó el dibujo que Sofía le había entregado para que coloreara y al levantar la cabeza los vio.

Sonrió enternecido por la escena.

Hansol las llevó a la habitación, arropándolas y deseándoles dulces sueños.

La luz del fuego en la chimenea era lo único que alumbraba a SeungKwan en la sala en medio de la oscuridad de la noche, al escuchar que bajaban por la escalera dejó las hojas sobre la mesa detrás de él y caminó hacia la ventana que daba al patio trasero, apoyándose en el marco.

—Son adorables —Comentó el omega cuando Hansol apareció en el lugar.

—Sí —Musitó el castaño defendiéndose frente a SeungKwan.

—Ahora quiero intentar entender por qué no las mencionaste antes.

—No lo sé, son un tesoro para mí pero no es bien visto por la sociedad; un alfa viudo con dos hijas conlleva muchos comentarios negativos y prefiero protegerlas —Habló Hansol —Pero sí debo admitir que te mentí.

—¿En qué?

—Los fines de semana no voy a jugar fútbol con mis amigos —Respondió y SeungKwan soltó una risita —Estoy aquí en casa, jugando con muñecos, cociendo sus diminutas ropas, pintando con acuarelas, intentando ser un buen papá para ellas.

—Lo eres —Aseguró SeungKwan rozando las manos de Hansol en el marco de la ventana —Y ellas deben pensar lo mismo.

Hansol bajó la mirada y acarició los dedos del omega —Sé que no quieres complicarte la vida y dos niñas... —Lo miró a los ojos —No quiero decir que son complicadas pero mi mundo dio un giro de 180 grados cuando llegaron a mi vida, compro tutus, ando con juguetes en el portaequipajes y mis compras en el supermercado incluyen galletas de animalitos.

—¿Galletas de animalitos? —Preguntó divertido.

—Son deliciosas.

Se sonrieron quedándose en silencio, escuchando la leña quemarse y sus tranquilas respiraciones, tocándose las manos como si fuese la primera vez que lo hacían, se sentían los nervios de una primera vez y la confianza para poder hacerlo, dejando que las mariposas revolotearan en sus estómagos con un acto tan simple como sentir la piel del otro.

—Lo siento —Susurró Hansol —Por no habértelo dicho.

—Hubiese sido una buena idea pero lo entiendo.

—Y lo siento por no poder pasar esta noche contigo, me gustaría much...-

Sin pensarlo SeungKwan se inclinó hacia adelante dándole un beso en los labios, interrumpiéndolo —Mañana es navidad y debes estar aquí con ellas cuando despierten.

El castaño acarició las abultadas mejillas de SeungKwan y se fue acercando lentamente hasta besarle, el omega cerró los ojos y separó ligeramente los labios moviéndolos en perfecta sincronía con los del alfa, sus manos estaban en el pecho de Hansol y se sentía tan lindo que no quería que terminara.

Hansol tomó distancia y rozó los labios ajenos manteniendo sus ojos cerrados, sonriendo y haciendo sonreír a SeungKwan, el omega lo buscaba y él se entregó a un beso apasionado que le robó su respiración, acarició la espalda baja del omega y SeungKwan acarició su mandíbula con la punta de sus dedos provocándole escalofríos.

—Dijimos que no nos enamoraríamos —Musitó SeungKwan sobre los labios del alfa, dejando tres besos cortos en las comisuras de sus labios.

—Debimos haber colocado más atención a nuestras palabras —Abrió los ojos encontrándose con los brillantes y encantadores ojos de SeungKwan.

No recordaban haber pasado una noche tan larga como esa, en donde no pudieron dormir por pensar en el otro y en lo que ellos mismos habían dicho antes de despedirse.

Al día siguiente SeungKwan preparó una lista de películas para estar en casa pero eran las nueve de la mañana y necesitaba un café, abrió la puerta principal de su departamento encontrándose con la familia Chwe esperándolo.

—Feliz navidad —Dijeron las pequeñas niñas con sus agudas voces.

—Feliz navidad —SeungKwan miró a Hansol detrás de sus hijas.

—Es para ti —MinHee ofreció el obsequio que llevaba en sus manos, SeungKwan se agachó para estar a la altura de ellas y recibió el presente.

—Muchas gracias —Se levantó, retiró el envoltorio y abrió la cajita —Un listón —Alzó sus cejas —Es exactamente lo que le pedí a Santa para este año.

—Nooo —MinHee soltó una carcajada pidiéndole el listón a SeungKwan y se dio la media vuelta —Papi.

Hansol se agachó y MinHee lo colocó sobre su cabello —Ellas tuvieron la idea —Al enderezarse vio como él omega quería soltar una carcajada.

—¿Nos acompañas? —Preguntó Sofía buscando y tomando la mano de SeungKwan, le gustaba hacerlo, siempre estaba cálida y se sentía lindo —Iremos a hacer muñecos de nieve.

—Llevamos botones para su ropita —Dijo MinHee.

Las niñas caminaban adelante de ellos hacia el elevador del edificio, y SeungKwan no podía dejar de sonreír, no podía creer que en sus bolsillos llevaba una zanahoria por petición de Sofía ya que quería una nariz para su muñeco de nieve mientras que MinHee había dicho que utilizaría un botón para que fuese pequeña, miró a Hansol de reojo y bajó la mirada, avergonzado, en ese momento vio como el alfa tímidamente tomaba su mano.

—Feliz navidad —Dijo Hansol en voz baja.

—Feliz navidad —Sonrió SeungKwan porque definitivamente quería más de una noche con Hansol.