¿Error?
Pasos elegantes resonaban por todo el solitario hotel, la luz de la mañana carmesí traspasaba los ventanales, alumbrando el suelo grisáceo. La vista era hermosa para aquel rubio que se había quedado a hacer guardia en el hotel de su amada hija, pues ella junto a los demás huéspedes habían salido con el fin de llevar a cabo una dinámica nueva de redención.
Pensar en ello le daba algo de gracia, recordar todas las veces en donde los pecadores, a duras penas y avergonzados, hacían los juegos “infantiles” que la rubia proponía, solo lo hacía querer explotar de la risa. Claramente no lo haría, no quería hacer sentir mal o quitarle autoridad a su princesa, por lo que se guardaba todo para sí.
En su camino, se detuvo en el ventanal más grande para contemplar el paisaje exterior, en donde yacía la estatua de Dazzle, uno de los pequeños corderos a quienes había designado como guardianes de su hija. La vista solo le hizo sumirse en sus pensamientos, extrañaba muchas cosas de su pasado. ¿Extrañaba ser un ángel en el cielo? Sí, por supuesto, estar en el infierno no era precisamente algo que a él le gustara, estar rodeado de almas humanas que solo estaban interesadas en el dinero, sexo y matanza no era algo que él se hubiera imaginado que habría con el libre albedrío, pero es lo que pasó, no hay manera de cambiarlo… O es lo que pensaba, hasta que Charlie le demostró lo contrario. Aunque eso lo alegró, también lo hizo sentirse como idiota.
***
-Lucifer, el cielo no lo es todo – trataba de razonar con calma la mujer con el collar de perlas -, ahora que estamos aquí, este es nuestro hogar, tenemos que ver por nuestra gen… - pero antes de terminar, fue interrumpida por el contrario.
-¡No, Lilith! Ya estoy cansado de que digas que esos rechazados son nuestra gente, ¡eso no es así!
-¡Claro que sí! – la rubia estaba triste y desesperada, quería que su esposo dejara de esperanzarse por algo que no podría ser; mejor centrarse en lo que ahora era su reino, ellos podrían mejorar las circunstancias de aquellas almas pecadoras y hacer del infierno un mejor lugar.
-Por favor, basta.
-¡No! Es que no lo entiendes.
-¡Claro que lo entiendo! – transformado en lo que ahora era su forma demoniaca, volteó hacia su amada -. Las almas que vienen a este lugar son de sucios humanos que no les interesó la vida de otros humanos. Solo pensando en matar, matar y MATAR – conforme avanzaba su forma crecía, haciendo retroceder a Lilith -, no les interesa crear o explorar nuevas cosas si no tiene que ver con joder a los demás.
-Sé que no imaginabas que pasaría esto, pero podemos ayudarlos… - el camino se había acabado. La primera mujer tenía el rostro demoniaco de su esposo frente a ella. No tenía miedo, sabía que no le haría nada, solo era él sacando su frustración.
-¡Esto es algo que no se revierte por arte de magia, Lilith! ¿Tú crees que el cielo los aceptará?
-Probablemente no, pero podemos hacer de esto un mejor lugar, incluso mejor que el cielo.
-DIME, ¡¿CÓMO?! – el rubio solo se preguntaba por qué su amada no podía entender que el ser desterrados a ese lugar no era un premio, sino un castigo, rodeados de asquerosos pecadores – UN LUGAR EN DONDE PREDOMINA LA MALDAD, ¿CÓMO PUEDE SER MEJOR QUE EL CIELO?
-Oye… - con una sonrisa comprensiva tocó el rostro de su amado, haciendo que este calmara hasta volver a su forma humanoide, pero manteniendo aún sus cuernos, ojos rojos y llamas saliendo de sus hombros -… estando juntos, esto es mejor, ¿no crees? – lo besó tiernamente – este es nuestro hogar ahora.
-No – él se rehusaba a aceptar que ese lugar con olor a muerte era su hogar -, yo no pertenezco aquí, soy un ángel, no un sucio humano.
-¿Disculpa?
-Sí, lo que escuchaste. Yo soy un ser que debería estar esparciendo felicidad y creatividad por el mundo, no atrapado con un montón de escoria humana.
-¿Acaso eso significo para ti? – no quería llorar, era más que eso, pero realmente le dolía saber que el ser al que amaba, por el que dejó su vida de ensueño, la considerara como parte de su jaula personal.
Por otro lado, el ángel caído reaccionó, ¿qué rayos estaba diciendo a su esposa? Quien fue arrastrada ese mundo por su culpa – Lith, no fue lo que quise…
-¿Sabes qué? Olvídalo, pensé que eras diferente al idiota de Adam, pero veo que me equivoqué – ya se había fastidiado –, si tanto quieres hundirte en la miseria esperando que el cielo te vuelva a aceptar, está bien, HAZLO, yo sola me haré cargo de todo.
Claramente Lucifer se disculpó semanas después. Aunque él no creía para nada en la ideología de su mujer, la amaba, y no importaba qué, la apoyaría siempre.
***
Pensar que ahora Charlie, la cual creyó fervientemente en esos pensamientos de su madre, le callaba la boca demostrándole que lo imposible sí era posible, lo hacía sonreír.
-Fui un idiota por mucho tiempo… ¿no, Lilith? – pensó en voz alta.
Su momento de reflexión fue interrumpido por el sonido de algo arrastrándose, un pecador normal no lo escucharía, pero su oído era extremadamente fino. Volteó hacia el suelo y al momento sonrió juguetonamente. Una sombra pasaba a toda velocidad desde la entrada, obviamente sabía quién era, el tema es si debía dejarlo pasar e ignorarlo, o molestarlo. Se notaba que estaba con prisas, pero eso no le importaba.
Tomó su decisión en menos de cinco milisegundos. Contento, se dirigió rápidamente al inicio de las escaleras principales para pisar con energía angelical a aquella sombra, deteniéndola con el tacón de su bota.
-Vaya, vaya, pero ¿qué tenemos aquí? El gran Alastor escapando de nuevo del camino hacia la redención – soltó con burla, viendo como el mencionado materializaba su cuerpo.
-S-su alteza~ - decir que estaba enojado era poco, todo su ser hervía por golpear, destruir, despedazar y comerse a ese ángel malnacido que osaba humillarlo de tal forma, pero en esos momentos se encontraba en una situación muy mala… BASTANTE MALA, no tenía tiempo que perder, menos con un imbécil como Lucifer… pero claramente no rogaría por su libertad, era más su orgullo - ¿Acaso no es lo mismo que haces todo el tiempo? ¡Ah! Disculpa, se me olvida que no importa qué tanto hagas por redimirte, eres el apestado del cielo – terminó con una risa sarcástica, cosa que no le pareció al contrario.
-Podré ser el “apestado” del cielo, pero siempre estaré MUCHOS escalones arriba de un pequeño pecador con aires de grandeza.
-Sí, correcto, tienes que estar MUCHOS escalones arriba, porque sino no llegarías a mi altura, pff… -
-Grandísimo idiota… - presionó más fuerte contra el cuerpo debajo de su bota, cuando de repente notó que el otro dejó de moverse… no lo había matado, ¿o sí? – Oye…- movió un poco al contrario, pero este no reaccionaba – Oye, Radio, no te moriste, ¿verdad?
Bien, esto ya era preocupante. No es que le preocupara como tal el pelirrojo, es que no quería que su hija se enojara con él por haber matado a su querido amigo/socio Al. Procedió a quitar su pie y voltear boca arriba al individuo.
-¡Su puta madre! – realmente era aterrador que ni inconsciente se borrara la sonrisa de aquel no tan atractivo rostro, o así es como lo veía Lucifer.
Después de darle unas cachetadas y no ver reacción alguna, suspiró – esto debe ser una puta broma – pensó, pero decidió cargarlo al cuarto del contrario, por lo menos si había muerto, él fingiría demencia cuando lo encuentren tieso en sus aposentos.
Al llegar se topó con una recámara muy ordenada, pero algo oscura, el filtro rojo en las ventanas hacía que todo fuera rojo, pero no al grado de lastimar la vista; además de que tenía un leve olor cítrico que le agradaba. Dejó caer sin cuidado al pelirrojo en la cama, de igual manera, este no tuvo reacción alguna – mierda, creo que está muerto – pensó mientras lo observaba con detenimiento – debo admitir que eres muy liviano para tu estatura… además, ¿qué onda con esa sonrisa? ¿ni muerto se quita? ¿Acaso te la...? – sin darse cuenta, se encontraba tocando los cachetes del contrario, buscando signos que le indicaran si sus sospechas eran ciertas –. Creo que tendré que observar tu forma demoniaca, probablemente te cosiste con energía y no literalmente con hilo y aguja – cerró los ojos, estaba por examinar el cuerpo astral de Alastor, cuando sintió como su cuerpo se debilitaba - ¿Qué demonios? – el mismo olor cítrico de antes se hacía cada vez más fuerte, invasor y extrañamente seductor.
Iba a seguir con su tarea ignorando su sentir, tal vez solo era que no había dormido muy bien y el cuerpo estaba cobrando factura, pero optó por abrir los ojos cuando un dolor agudo se extendió desde su mano a todo el brazo derecho.
Grande fue su sorpresa al ver a Alastor completamente despierto, mordiendo su mano. Por unos momentos quedó atónito, no por el hecho de ver su diestra ensangrentada y atravesada por los filosos dientes amarillos del venado, sino precisamente eso; Alastor estaba en la primera fase demoniaca, pero no parecía estar consiente. Sus ojos negros con el iris exageradamente circular y rojo, pupilas casi imperceptibles; sus cuernos algo crecidos.
-Oye, suéltame – demandó serio, pero el contrario no hizo caso, solo estaba observándolo mientras tenía la mano apresada -. Alastor … - pese al tono de advertencia, seguía siendo olímpicamente ignorado -… Bien, te arrepentirás de esto-
Mostrando un poco de su forma demoniaca, estaba por atacar al Overlord, pero de repente, ese cítrico invadió todo su ser, terminando por perder toda fuerza que tuviera - ¿Q-qué demonios? – era como si lo sellaran y se quedara sin poder; sintiendo solo una sensación asfixiantemente erótica.
De pronto notó que su mano fue liberada, el moreno lo había soltado. Levantándose de la cama sin quitarle la vista de encima al rubio, Alastor se fue acercando poco a poco al más bajo quien, con la cara roja y las piernas temblorosas, retrocedió hasta quedar con la espalda en la pared.
-O-oye… Al… - salió casi como un susurro -… no sé qué está pasando, pero para ya… - el pecador, quien estaba más grande, bajó su cuerpo para meter su cabeza en el cuello blanquecino-… no es… ngh… ¡Ahg! – gimió al sentir una mordida dolorosa y, ¿placentera?
La respiración en su cuello solo lo hacía estremecerse cada vez más - ¿Qué mierda me está pasando?... ¡¿Qué mierda le está pasando a él?! – gritó internamente cuando sintió como unas afiladas y traviesas manos bajaban su pantalón - ¡OYE!, ¡ya fue suficien…!
Ese fue el último reclamo que pudo hacer, su boca fue invadida estrepitosamente por una lengua larga, explorando y devorando todo a su paso. Ese olor de antes se intensificó aún más, siendo su completa perdición, pues su cabeza se había sumergido en el placer de las lenguas chocando y esas manos recorriendo sus caderas y espalda.
…
Aquella habitación solo contenía gemidos y sonidos obscenos. Ya había pasado rato que seguían comiéndose la boca y explorando con el tacto el cuerpo contrario.
-Ngh… A-Al… Al…
-¿mmh? – era el primer sonido que hacía en todo el rato desde que “despertó”.
-Yo… - pararon un momento, el pecador lo vio atentamente por unos segundos, pero al no obtener respuesta, dirigió sus manos a los glúteos ajenos, palpando la entrada de Lucifer - ¡Ahmn!
Iba a meter un dedo, pero se frenó, quería escuchar al gran Lucifer rogar porque le diera más placer. Este último al captar las intenciones del más grande, no quería ceder.
-N-no creas que… - otra oleada de excitación entró en su cuerpo, no podía con tanto, sinceramente no aguantaba, siempre era más su orgullo, pero esta vez, solo esta vez cedería – por favor… Al… te necesito… mhg… - gimió más provocativamente, mordiendo con fuerza el cuello contrario, lo cual hizo que este actuara complacido.
Introdujo el primer dedo, la manzanita solo echó su cabeza para atrás, lagrimeando de placer puro – mgh… sí.
No tardó mucho en meter el segundo dedo, ni el tercero. Estaba satisfecho, los sonidos de la habitación era música para sus oídos, siendo incapaz de escuchar la propia interferencia de radio que emanaba de su ser. Decidió meter un cuarto dedo para asegurarse de que entrara a la primera su miembro, pero al meter su meñique y acomodar su pulgar entre las piernas, se topó con algo que lo dejó en shock, parando en seco sin sacar los dedos.
Al notar esto, Lucifer se separó un poco y volteó hacia Alastor - ¿Qué qué ocu…? ¡Ahhm~! – dio un respingo al sentir un dedo entrar en su vagina -. No~, no lo hagas~… ¡Ahhh~!
Por ambas entradas tenía dedos que lo hacían retorcerse de lo bien que se sentía. Pronto el pelirrojo decidió que era momento de entrar. Dirigió su pene a la entrada vaginal, pero cuando estaba por meter la cabeza, la última parte racional del Rey hizo acto de presencia. Tomó la mano que sostenía el miembro invasor, alzando la mirada – No… por favor, por ahí no, Al… - sonando una interferencia más ruda, rogó -… puedes meterlo en mi ano, pero no ahí, por favor~
Sin más remedio, obedeció a regañadientes, entrando de una estocada por la entrada trasera, había llegado a la próstata, lo que hizo que el rubio soltara un grito placentero. No esperó a que el otro recuperara el aliento, comenzó con las estocadas rápidas y precisas. Lucifer era un mar de lágrimas y gemidos. Admitía que nunca en su vida se había sentido así de bien.
-Mhn… Al… Aal~… más fuerte papi~ - pidió rodeando las caderas contrarias para atraerlas cada vez más – Ahhh~ sí - como sus peticiones eran órdenes, el pecador disminuyó la velocidad, pero aumentó la fuerza.
Así siguió variando el ritmo de las embestidas, ambos estaban sumergidos en el mundo de Asmodeus. Los chasquidos de las lenguas, el choque de las pieles, la voz de Lucifer disfrutando del acto y el jazz erótico que transmitía… todo era perfecto hasta que se escuchó cómo abrían la puerta de la entrada del hotel, al ver que Alastor no tenía intención de parar, con los ojos completamente abiertos, el ángel lo detuvo, quedando la habitación en silencio.
-¡Papá, ya llegamos! – gritó su hija, haciendo que el pánico inundara su ser, ¿qué carajo estaba haciendo en el hotel de su hija? Vergüenza recorría todo su cuerpo – Qué raro, no contesta… ¿habrá salido?
-Me imagino que sí, amor.
-Deja voy a su cuarto.
Después de un momento fue embestido nuevamente, pero con rapidez se tapó la boca.
-Nop, no está en su cuarto.
-Probablemente tenía cosas que hacer. Char.
-Sí, tienes razón, espero que llegue pronto, quiero darle el recuerdo que le traje – al escuchar eso, entre las obscenidades del momento, sonrió con ternura, ¡su hija se había acordado de él en su salida!, quería llorar también de la felicidad.
-Hablando de recuerdos, también tengo que entregarle este recuerdo a Alastor – habló Angel.
-¡Jaja! ¿No se lo compró Husk? – se escuchó a Vaggie divertida.
-Sí, pero no quiere dárselo él mismo, le da pena, ya sabes que es bien PE NU DO – y los tres comenzaron a reír.
-Creo que ha de estar en su cuarto – eso fue suficiente para que todo movimiento se detuviera.
-Entonces deja voy.
-¡Te acompañamos! También queremos ver su reacción.
Aunque pararon, no se habían separado, la sangre del Rey se helaba al escuchar los pasos cada vez más cerca, bajó un poco la mano de su boca y volteó hacia el demonio.
-Oye, Al… suéltame – no hubo movimiento ni respuesta – Al, por favor… - nada, el mencionado solo veía hacia la puerta -… Alast…
-No – los cítricos volvieron a hacer efecto en su cuerpo; el miembro fue sacado de su entrada -, démosle a Charlie un hermanito – aunque la voz tenía el efecto de radio más marcado, a los oídos de Lucifer se escuchaba muy sensual.
Seguido de las palabras, metió de golpe el miembro en la vagina del rubio, quien quedó completamente ido. Sus ojos de corazón perdidos en la nada; saliva recorriendo su barbilla y arqueando la espalda a más no poder. La mente la tenía en blanco, pero logró tragarse su gemido.
-Oh, Dios… este pecador me está llevando al cielo.
El sonido de los toques en la puerta se escuchaba, pero las embestidas no se detenían.
-¡Al! ¿Estás ahí?
-Nhg… ahm… Al… - gemía por lo bajo.
-Yo creo que no está.
-Sí tiene que estar, dijo que regresaría al hotel.
-Pero puede que te haya mentido – insistió Angel.
-No creo, sí se veía algo extraño – habló Vaggie.
-¿Por qué se regresó?
-Dijo que se sentía mal.
-Yo creo que entonces hay que entrar, lo dejamos rápido y nos vamos.
-¡¿Qué?! ¿Estás loca Charlie? Yo no voy a entrar, menos si se siente mal.
-Solo será rápido, abrimos, entramos, le dejamos el recuerdo en su mesa de noche y listo.
-Amor, no creo que sea buena idea…
-Concuerdo contigo nuerita, ¡llévate a mi hija de aquí! Porque no puedo parar a este idiota… ni a mí mismo – rogaba el ángel en su mente, las embestidas seguían siendo exquisitas, en momentos rápidas y en momentos lentas pero profundas, no sabía cuánto más podría soportar.
-No pasa nada….
-A ver, entonces hazlo tú – se escuchó como algo tintineó.
-¡Bien! Lo haré.
El sonido de la perilla girando hizo que el corazón de Lucifer se acelerará mucho más – Hija, prepárate para el trauma que te vas a llevar por entrar a un cuarto ajeno sin consentimiento – cerró los ojos esperando no ver a su hija horrorizada.
-¿Qué están haciendo? – la perilla se detuvo.
-¡Oh! Husk, estábamos por dejarle el recuerdo que le compraste a Alastor.
-¡No! – hubo un silencio repentino -N-no se preocupen, mejor se lo entregan cuando baje, créanme que es más aterrador cuando se siente mal, aunque seas tú Charlie, puede que se moleste mucho, mejor vamos a descansar todos.
-Bien, entonces vámonos.
-Booster, amigo, te daré una GRAN recompensa cuando te vea – agradeció la manzana internamente – Aaah~ - por fin soltó en voz baja al sentir la estocada.
-Lucifer… - el rubio comenzó a sentir extraño el pene dentro de su organismo, estaba más… ¿ancho? – No me importa quién carajos se atreva a pasar por esa puerta – agarró el miembro del ángel y comenzó a masturbarlo -, tú eres mío, mi Omega, y no dejaré de cogerte por unos ojos entrometidos. MEJOR, que se enteren de que eres MÍO.
-Aahh~ no… Al~
-Di mi nombre… - las estocadas lentas llenaban todo el interior del rubio.
-Alastor~ mgn… ah ah~, Al-Alastor~
-Lucifer… - la interferencia aumentó, al igual que sus pupilas se hicieron diales de radio.
Fue un momento, las alas del ángel salieron, todo su cuerpo se arqueó hacia atrás; su esperma salió a propulsión entre ambos, y a la vez, sintió cómo su interior era llenado del líquido de Alastor, causando un pequeño grito.
Cuando volvió en sí, se centró en recuperar el aliento antes de tratar de sacar el miembro, pero fue un grave error, pues al levantarse un poco, sintió como si le fueran a desgarrar su interior. Rápidamente Alastor lo detuvo.
-El nudo no se ha bajado, si tratas de salir a la fuerza, te desgarrarás.
-¿Nudo?
-Maldito omega idiota – se veía algo enfadado, sin saberlo se había movido un poco, pero eso bastó para que le doliera su interior.
-Ey… - lo tomó de su rostro, y en cuanto hicieron contacto visual, lo besó -… Sí, está bien, no importa. Vamos a la cama, ¿sí? Quiero dormir~
Cuidadosamente se dirigieron a la cama, acostándose para esperar a que el dichoso nudo bajara. Lucifer acariciaba las orejas y el cabello del demonio, hasta que dejó de sentir el exagerado grosor del pecador y lo sacó. Estaba por irse, pensaba que el venado estaba dormido, ya había regresado a su forma original, por eso supuso que había caído al mundo de los sueños, pero una mano lo detuvo.
-Ahora soy tu Alfa, pequeño Omega.
…
-Entonces, cada uno tendrá su turno de ser el rey o la reina, sus decisiones serán clave para poder pasar a la siguiente fase de la redención – explicaba la princesa.
Lucifer observaba con diversión aquella escena, desde que se enteraron que Sr. Pentius estaba en el cielo y lograron hacer un “convenio” para redimir pecadores, su amada hija se esforzaba mucho más por hacer que más almas ascendieran.
-¡Querida! Me temo que debo de salir.
-¡Oh! Está bien, Al. ¡Ve con cuidado!
-¡Gracias!
Ver la salida del Overlord hizo que algo en el interior de la manzana se estrujara un poco. ¿Irá a hacer ese tipo de cosas cuando tiene esas salidas repentinas? Cada que venían esos pensamientos, se daba un golpecillo en la cabeza, ¿en qué estaba pensando? No tenía por qué ponerse celoso ni nada por el estilo. El haber tenido sexo accidental no significaba que se gustaran o que tendrían que empezar una relación. Además, él no tiene ese tipo de intereses.
Dio la vuelta para dirigirse a su habitación. Ya había pasado una semana desde aquel accidente. Al día siguiente amaneció con un dolor insoportable en toda su zona pélvica y espalda; además de que en su cuello tenía una marca de mordida, pero era diferente… muy fina tal vez.
Por otra parte, tenía muchas dudas, pero la que más le intrigó eran los términos que utilizó Alastor para referirse en un punto a ellos: Alfa y Omega. No sabía a qué se refería con eso, ¿era un fetiche? ¿Apodo cariñoso? ¿Especie? No dudó en investigar, descubrió que prácticamente al ser de esa especie, te riges por el instinto, como los animales; esto en términos generales. Le gustó el hecho de que las uniones de estos fueran mediante vínculos y que el propio instinto los hacía quedarse unidos para toda la vida… envidiaba eso.
Pero entonces, ¿eso significaba que Alastor era de esa especie? Quien le respondió eso fue el bartender del hotel.
***
A paso casual se dirigió al bar, hasta que encontró al gato ordenando antes de finalizar su jornada laboral - ¡Ey! ¿Qué tal?
Husker lo miró algo desconcertado, pero no le extrañó que alguien viniera antes de cerrar, era normal cuando tenían problemas, así que se resignó a que sería una noche larga, sacando una botella de Champagne y una copa – Buenas noches, su majestad. ¿Qué le trae por aquí a estas horas?
-Nada en especial… Oye, ¿quieres algo?
-¿Cómo que algo? – estaba algo desconcertado.
-Sí, algo material que anheles…
-Mmm… tal vez dinero… y mucho alcohol – sonrió con diversión, pero esto se volvió confusión al escuchar un tintineo, sintiendo el peso de una maleta palteada, bastante grande por cierto, y todo el bar repleto de botellas de todos los licores existentes - ¿Eh? Espere, ¿de qué se trata esto? ¿Acaso es una trampa o algo?
-No, no, por supuesto que no… - no sabía qué excusa poner, no quería decir “es porque la otra vez salvaste a Charlie de tener el trauma de su vida” -… es que ahorita estoy de complaciente, y pienso que trabajas mucho, así que por eso – el argumento no terminó de convencer al contrario, pero solo se limitó a agradecer.
-Solo… quiero preguntarte algo.
-Dígame.
-Últimamente he escuchado hablar sobre los Alfas y Omegas, tengo curiosidad. Es decir, ya sé qué son, pero tengo la duda de si… bueno… ¿sabes si alguien de aquí lo es?
Husk se quedó en silencio por unos momentos, realmente sabía por qué le preguntaba eso el soberano - ¿puedo preguntar por qué quiere tal información?
-Bueno... he leído que tienen ciertas etapas “difíciles”, entonces sería bueno saberlo para no molestarlos y tener consideración… dicen que se ponen algo agresivos, que son posesivos…
-Ya entiendo todo.
-¿Eh?
-Señor, no tiene que recompensarme el haber evitado que Vaggie, Angel y Charlie los vieran. Como “sirviente” de Alastor es mi deber evitar ciertas situaciones.
-¿Cómo? Osea, ¿sabías que él y yo…?
-No. Solo sabía que él estaba en celo, pero soy el que tiene el olfato más agudo de aquí, me di cuenta de que el olor era diferente. Al principio pensé que solo se estaba masturbando como otros celos que ha tenido, pero había algo diferente en la esencia que emanaba del cuarto, por lo que pensé que había decidido por fin cogerse a algún alma desdichada que se encontró en su camino de regreso. No tenía idea de que había sido usted.
Lucifer se sintió estúpido al haberse delatado, pero ya no le quedaba de otra más que continuar con la conversación – Bueno, fue una larga historia.
Hubo unos minutos de silencio, hasta que Husk decidió dar la información que era necesaria – Pero Alastor no es de esa especie.
-¿Qué dijiste? – eso lo mareó un poco.
-Lo que escuchó, él no es de esa especie.
-¡Pero me dijo que era mi Alfa! Además, me acabas de explicar que estaba en celo.
-Jajaja, sí, es que él no es de esa especie, en los humanos hace mucho tiempo que dejaron de presentarse así.
-¿Entonces? ¿Sólo estaba…?
-No, no estaba fingiendo. Adivino, lo primero que pasó fue que perdió la conciencia, ¿no? Probablemente se asustó porque parecía muerto – el rubio asintió, recordando con diversión como comenzó todo – después despertó, pero en su forma demoniaca y no habló en ningún momento.
-Sí lo hizo, pero solo hasta que llegaron ustedes.
-Bueno, eso es nuevo, pero dígame, ¿en algún momento lo insultó o algo que sea característico de él?
-No…
-Exacto, no. Mi jefe es un humano común y corriente, pero al bajar acá pasó algo con su forma animal, y es que esta es como un ente aparte, solo toma lugar cuando llega su celo, porque el venado de Alastor es el Alfa.
Esta confesión dejó perplejo al soberano - ¿Quieres decir que lo hice con un animal?
-Pff, algo así – bebió de su botella y decidió terminar de bajar a la realidad al rey; veía en sus ojos el anhelo, pero él sabía que no pasaría, menos con alguien como el caníbal -. Pero, cuando sucede eso, Alastor no se acuerda de nada – esta confesión le cayó como un bote de agua fría -. Él es asexual y arromántico, aunque conoce esos términos, simplemente piensa que nunca le llegó la persona indicada y que le son más importantes sus ambiciones. El único que tiene ese tipo de intereses es el Alfa, pero este loco no – no pudo evitar sentirse mal por el rubio, su cara lo decía: “quiero estar con él” - Le recomiendo que olvide el tema y por ningún motivo lo mencione a mi jefe, lo más seguro es que lo tome de a loco.
***
Al final, el gato tenía razón, el comportamiento de Alastor no cambió para nada hacia él, era igual de grosero y competitivo. Sin embargo, no podía ignorar las transmisiones nocturnas, en donde solo se escuchaban canciones lastimosas, parecían lamentos llenos de añoranza. Lo sentía, sentía el dolor de aquel ser que lo llamaba a gritos preguntando por su ausencia y la de sus crías.
Desgraciadamente para Alastor, el haber anudado no era suficiente, pues eran especies distintas. Los embarazos de Lucifer se manejaban de diferente manera, por más que quisiera, jamás podría quedar preñado de él, pues era un ángel, no un Omega como lo llamó el Alfa.
Como cada noche, volteó hacia la ventada, afuera se escuchaba otra canción llena de dolor, desamor.
-Lo siento, Alastor… lo siento – con lágrimas rodando por sus mejillas, se rindió ante el sueño.
*
*
*
Al asegurarse de que el soberano se había ido y que no había nadie más, suspiró – Ya se fue, puedes salir de aquí, me estorbas.
-Ohh, vamos, mi querido amigo~ soy una sombra, ¿cómo te puedo estorbar? – salió sonriente el pelirrojo -. Muy buen trabajo, Husker, ya has sido recompensado, así que me voy.
-Jefe… - el mencionado paró su andar -… sé que no es de mi incumbencia, pero ¿por qué ocultar que lo recuerda? Aclarar las cosas…
-Ambos sabemos que el venado se rige también por mis emociones.
-No es necesario decirle eso, solo que lo recuerda y aclarar que no quiere nada…
-Ese es el problema, Husker - el bartender se quedó sorprendido -. El Alfa sabía de mi atracción hacia él, solo lo puso a prueba para saber si era un “Omega” digno, es decir fuerte, como vio que lo era, decidió que sus crías saldrían de él…
-¿Hizo nudo?
-Sí.
-Eso quiere decir que…
-No, no está embarazado.
-Pero hizo el nudo.
-Pero es un ángel, no un omega. No sé exactamente cómo funcione, pero aunque sea hermafrodita y le haya dado al útero, ningún esperma fecunda si no es un omega o una humana común – el contrario lo vio con algo de pena.
-Eso quiere decir que es como si el Alfa perdiera a sus crías, ¿no? – el más alto solo asintió.
-Lo peor es que mi atracción se intensificó debido al vínculo, Lucifer no lo puede sentir, pero ese vínculo está activo, yo siento absolutamente todo de él – hubo unos minutos de silencio, Husker quiso hablar, pero fue interrumpido por su jefe -. Lo amo, no hay nada que pueda hacer al respecto.
-Si le dices, creo que sería mejor.
-No, mis planes están por encima de todo. No importa lo que sienta por él, no dejaré mis ambiciones por nadie – volteó a ver a su lacayo con el rostro semi transformado, su tono de voz de radio más marcada -, si te dije todo esto es porque estoy muy tomado, pero espero que no metas para nada las narices en este asunto, ni tampoco lo menciones otra vez o las consecuencias serán muy malas, ¿quedó claro? – rodando los ojos, el gato asintió - ¡Buen trabajo! Gracias por las copas.
En el camino de regreso a su cuarto, podía sentir la decepción y tristeza de cierto enano adorable, le dolía bastante tener que rechazar ese amor, el único que ha sentido en sus dos vidas, pero no quería atarlo a él. Sus planes eran muy malditos, nada se interpondría para concretarlos, sabía que si aceptaba su amor, y ahora vínculo, con su manzanita, este lo detendría o se arrojaría con él al abismo, Alastor no quería eso.
Esa noche, su transmisión de radio nocturna, dedicada exclusivamente para su amado, finalizó con un leve llanto, sabía que ya estaba perdidamente dormido, por lo que con confianza, se limpió las pocas lágrimas que salían de sus ojos y se disculpó…
-Perdón, amor. Te amo mucho, amé tocarte, besarte, tenerte cerca y por un momento pensar en un futuro juntos, con nuestros hijos en un lugar del cielo. Fue muy bello, pero pronto caí en cuenta de que eso es imposible… lamento tanto haberme enamorado de ti, porque no dejaré nada por ti, ni por nadie. Así que espero que comprendas que esto solo fue un error.
Turn off.
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🦊 Hasta aquí llega esta historia. :D ¿Qué les pareció? Me gustaría saber su opinión. La verdad es que, aunque llevo años siguiendo Hazbin, no me había metido mucho al tema de los shipps porque ninguno me llamaba mucho la atención, pero ahora que salió la primera temporada y con todo el mame, apenas descubrí el Radioapple y me enamoré 🧡. No aguanté en subir esta idea, haha (ya la había subido en otra plataforma y como considero que está gustando, igual quise subirla aquí). Y nomás eso.
Prácticamente así es la forma de Alastor al hacer el delicioso con Lucifer:

Créditos a @SMolrated
¡Muchas gracias por leer! Espero les haya gustado. :3