Capítulo 1
En algún lugar del vacío, un joven yacía en la oscuridad infinita del limbo.
'¿Qué sucedió... ¿Dónde estoy?', pensó el joven. 'No puedo moverme, no siento nada'.
El joven no comprendía nada, no podía sentir su cuerpo, todo lo que veía era solo oscuridad, no podía hablar y no podía mover su cuerpo.
'Así que esto es estar muerto. Me lo imaginaba diferente... Lo último que recuerdo es que estaba en el autobús camino a la universidad... ¿qué es eso?'
De repente una luz blanca lo interrumpió, iluminó tanto que terminó cegado.
Despertó en una habitación blanca, se levantó, volteó a todos lados, la habitación tenía dos sofás, una mesita y vio una puerta marrón oscura.

De ahí salió una mujer, su aspecto era el de una leona: alta, parecía medir dos metros, su cabello era rubio y muy largo, que le llegaba hasta las rodillas, vestía con una túnica blanca estilo griego y portaba una corona de laurel dorada en su cabeza. Ella se sentó en el sillón que estaba enfrente de él.

—Por favor, toma asiento, Erick.
El joven se sentó en frente.

—¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre?
—Soy Aralia, una diosa. Sé tu nombre, porque te hemos estado observando un desde hace tiempo, y debo decirte que... yo te traje, ósea te maté.
Dijo su última frase con nervios y Erick no tardó en alarmarse.
—¡Qué...! —Se levantó de golpe.
—Por favor, no te enojes, lamento haberte matado. —Alzó sus manos, en señal de calma—. Verás, desde hace tiempo te hemos estado observando, y hemos llegado a la conclusión de que tú eres la persona ideal para una misión a la cual te vamos a encomendar una vez que te resucite.
—¡Espera!, ¿Resucitarme? ¿A qué te refieres con eso? ¿Adónde me vas a enviar? ¿Por qué no de regreso a la Tierra? ¿Y eso de “te hemos observado”, significa que hay otros involucrados en esto?
—Sí, yo y otras diosas, y no, no puedo devolverte a la Tierra porque está prohibido, después te lo explicaré. Además, si lo hago entonces se formaría un gran escándalo. Mira.
Aralia materializó un vidrio de forma rectangular del tamaño de una Tablet en sus manos, se lo puso frente a Erick y en este mostró una especie de grabación que mostró los últimos momentos de su vida.
Erick vio como él se encontraba en su rutinario viaje en autobús hacia la universidad, el conductor iba a alta velocidad, cuando de repente en una curva se abrió un hueco en el asfalto, una de las llantas se hundió en él. El autobús comenzó a tambalearse que el conductor perdía el control.
En un instante se desvió del carril y chocó violentamente contra otro vehículo que se había cruzado en su camino. La fuerza del impacto fue suficiente para hacer que los pasajeros salieran despedidos de sus asientos y Erick se golpeó la cabeza con fuerza contra la ventana.
Erick se quedó en shock al presenciar su propia muerte. Su mente luchaba por comprender lo que estaba viendo, pero el miedo y la incredulidad lo paralizaron, sintiendo el peso abrumador de la mortalidad. Por un momento, todo a su alrededor parecía distorsionarse mientras intentaba procesar la terrible imagen. Entonces, un profundo sentido de desesperación se apoderó de él, y una oleada de pánico lo inundó por completo.
Aralia observó con compasión la reacción de Erick y se acercó lentamente a él. Con voz suave y reconfortante, le ofreció palabras de consuelo.
—Lo siento mucho, Erick. —Colocó su mano sobre su hombro— Tranquilo, sé lo que estás viendo es difícil de aceptar, pero debes entender que lamentablemente esta era la única forma de traerte aquí sin levantar sospechas en la Tierra.
Después de un momento de conmoción y dolor, Erick comenzó a recobrar lentamente su compostura. Apartó su mirada de la imagen perturbadora que ella le mostró y centró su atención en Aralia.
—Entiendo... entonces... ¿Qué quieres que haga y a dónde me van a mandar?
Aralia sonrió en forma de satisfacción al ver que el joven de la Tierra había aceptado la realidad de la situación en la que se encontraba y estaba dispuesto a cooperar.
—Levántate y toma mi mano.
Erick le hizo caso, de pronto empezaron a brillar y desaparecieron de la habitación
Después aparecieron en lo que parecía ser la sala de algún gran palacio.
Erick vio a su alrededor de la sala y vio una gran mesa de mármol que estaba rodeado de otras personas.

—Te presentaré a mis hermanas, las diosas de este mundo. Siéntate. Ella es la diosa de los humanos, Aurora; Ella es la diosa de los semihumanos, Animara; Ella es la diosa del amor y la lujuria, Luxuria; Ella es la diosa de la naturaleza, Floriana; Ella es la diosa de los elfos, Elenara y yo soy la diosa de Arkanthia, Aralia.

Aurora

Animara

Luxuria

Floriana

Elenara
Las demás diosas de Arkanthia lo saludaron. Aralia se sentó en un extremo de la mesa y Erick en el otro. Ahora Aralia procedió a contarle un poco sobre cómo es Arkanthia y sus problemas.
—Verás, Erick, al mundo que irás se llama: Arkanthia, tiene 3 continentes: Ninaia, Ruia Occidental, Oriental y Canoia. Es un mundo con sistema feudal y esclavista, también hay magia, elfos, hadas, semihumanos, furrys, demonios, bestias, dragones, etc., etc., etc.
»El asunto es que en estos continentes existen gobiernos que amenazan la existencia de las razas humanoides. —Entrelazó sus dedos y con la cabeza gacha cerró los ojos—. Desde hace casi dos mil quinientos años, unos poderosos magos de alto rango crearon la... —Hizo comillas con los dedos—. "religión" llamada: "Zanthorismo" y su "dios" es "Zanthor" —expuso con voz molesta y de desagrado.
—Su "religión" es muy radicalista —explicó la diosa de los humanos, Aurora—: sus líderes y seguidores rechazan cualquier otra religión que no sea la suya, consideran a "Zanthor" como el único ser divino digno de adoración y sus seguidores son sometidos a ello.
—También son puritanos extremos —explicó la diosa del amor y la lujuria, Luxuria—: promueven un estricto código de conducta moral y ética, condenando cualquier forma de indulgencia o placer terrenal. Creen en la pureza absoluta del alma y el cuerpo, por lo que el celibato es considerado sagrado, y cualquier ruptura de esta norma es castigada severamente.
—También son racistas y supremacistas —explicó la diosa de los elfos, Elenara—: Los seguidores del "Zanthorismo" creen en la superioridad de la humanidad y desprecian a aquellos que consideran razas inferiores. Tienen una visión racista hacia otras razas, considerándolos indignos y merecedores de subyugación o exterminio.
—También son controladores y manipuladores —explicó la diosa de los semihumanos, Animara—: La jerarquía religiosa ejerce un control absoluto sobre la vida de sus seguidores, dictando sus acciones, pensamientos y creencias. Utilizan la manipulación y la propaganda para mantener su poder sobre las masas y asegurarse de que nadie cuestione su autoridad.
—Y los líderes y seguidores del "Zanthorismo" son extremadamente fanáticos y están dispuestos a hacer cualquier cosa en nombre de su "dios" —explicó la diosa de la naturaleza, Floriana—. Persiguen y castigan a aquellos que se atreven a desafiar su autoridad o cuestionar sus creencias, utilizando métodos violentos y opresivos para mantener el control.
—En pocas palabras, el "Zanthorismo" ha representado una fuerza oscura y opresiva en Arkanthia, que busca someter a la población bajo su tiranía y eliminar cualquier forma de creencia o libertad que no esté en línea con su ideología fanática y autoritaria. —concluyó Aralia—. Desde entonces no han hecho más que traer muerte y desgracia a donde quiera que hayan traído su... "religión".
—Veo que su problema es muy grave, pero... ¿Por qué no han hecho nada al respecto?
Cualquier dios que intervenga directamente con los sucesos de su mundo, será eliminado junto con los demás participantes
Ningún dios puede manifestarse ante los habitantes de su mundo o será eliminado
Ninguna forma de vida que haya existido en un mundo, puede resucitar en el mismo mundo en el que murió, ni puede ser resucitada por tercera vez. Al romperse esta ley el dios involucrado será eliminado
También le mencionaron que él no fue el único que seleccionaron para la misión de paz de Arkanthia, ya han ido dos personas antes que él, les dieron poderes para facilitarle la misión, pidieron magia y armas de gran poder, pero, aun así, fracasaron.
El primero se enfrentó al ejército de la Teocracia Herecelsoziana, junto a su grupo de aventureros, pero fueron vencidos y sus restos exhibidos como herejes de su religión y quemados para ser purificados.
El segundo logró ser emperador del Imperio de Agabia y cuando quería implementar el fin de la esclavitud se ganó muchos enemigos en su país y en el continente y al final fue derrocado en un golpe de estado durante una guerra civil.
A pesar de sus poderes, su ejército ya estaba debilitado y con ayuda de otros países, se vio obligado a huir y exiliarse en unas montañas, al final las personas más cercanas a él lo vendieron, lo encontraron, lo atraparon y lo ejecutaron en público.
Erick quedó mudo ante lo que le contaron. No esperaba que él fuera el tercero al que le encomendaran esta difícil misión.
Esto significaba que Erick solo tenía una oportunidad de vida en otro mundo antes de morir definitivamente.
—Como podrás adivinar, al enviarte a Arkanthia te daremos los poderes que quieras y a cambio te dejaremos hacer lo que quieras con tu vida en Arkanthia —indicó Aralia.
—Así que… ¿Qué vas a pedir? —preguntó Floriana.
—Déjenme pensarlo —pidió Erick.
‘¿Enserio puedo pedir lo que quiera?’ pensó Erick ‘¿Puedo pedir los poderes de esos personajes de isekais militares que leo? Un poder de invocación para traer un ejército moderno a Arkanthia’.
»‘Sí, eso resuelve el problema de las guerras, pero ¿cómo y dónde lo mantengo?... ¿Puedo pedir que me den algún territorio? Necesitaré un país y personas que lo sostengan’
Con todo eso en mente, Erick se puso de pie y se dirigió a las diosas.
—Ya sé lo que voy a pedir —anunció Erick—. Quiero el poder de invocar soldados, armas, infraestructura, industria (todo lo de mi mundo), personas y quiero un territorio lo suficientemente grande para albergar a un país.
—… ¡¿Qué?! —respondieron todas al unísono.
—¡Espera! ¿Eso es lo que vas a pedir? Es mucho —exclamó Aralia.
Todas voltearon hacia Erick.
—Sí, es lo que voy a pedir. ¿Algún problema?
—Bueno…, no, esperáramos algo más común —respondió Animara—. Cómo magia o espadas poderosas.
—Si les soy honesto, la verdad es que las armas medievales me parecen muy anticuadas —respondió Erick—. En el combate con magos, hechiceros y bestias gigantes, no les servirán a mis soldados de mucho. Quiero armas de fuego, blindados, misiles y equipo moderno.
Todas las diosas murmuraron entre sí, ya que lo que pedía eran cosas muy peligrosas de su mundo.
—Está bien, lo entendemos —respondió Aralia.
—¿Y para qué industria, infraestructura, un territorio y personas? —preguntó Floriana.
—Necesito mi propio país con gobierno, economía moderna e identidad única, para mostrarles que se puede vivir sin esclavitud y mi ejército será una muestra de nuestra superioridad — aclaró Erick.
—Está bien. Con lo del territorio, creo que podemos arreglarlo —respondió Floriana.
—Bueno, puedes esperar un momento a fuera, mientras discutimos sobre lo que pediste, por favor —dijo Aralia.
—Está bien. —Se levantó de su silla y salió tranquilamente.
Al cerrarse las puertas, las diosas empiezan a discutir.
—¿Ustedes qué dicen? ¿Creen que sea buena idea darle semejante poder? —preguntó Aralia.
—Arkanthia está sumido en guerras y conflictos causados por líderes raciales y fanáticos religiosos —respondió Elenara—. Si le damos a Erick el poder de invocar un ejército moderno, les pondría fin a estas atrocidades y restauraría la paz.
—Yo estoy preocupada por la magnitud de los poderes y la autonomía que Erick desea —debatió Aurora—. Otorgarle el poder de invocar un ejército moderno y su propio país podría llevar a un desequilibrio en el orden natural y en la esencia mágica de Arkanthia.
—Entiendo tus preocupaciones, Aurora, pero debemos tener fe en nuestra elección —debatió Elenara—. Nosotras hemos seleccionado a Erick por su liderazgo natural, compasión y empatía. Debemos confiar en que él utilizará estos poderes con responsabilidad y en beneficio de todos. Además, miren como terminaron los otros dos.
—Tienes razón, Elenara, deberíamos confiar en su capacidad para manejar los poderes de invocación de manera responsable —debatió Luxuria.
—Podemos otorgarle los poderes de invocación con restricciones y límites adecuados, para garantizar su uso responsable —sugirió Floriana.
—Estoy de acuerdo, Floriana —dijo Animara—. Debemos apoyarlo y brindarle los recursos que necesita para lograr el cambio que tanto anhelamos.
—Además, no olvidemos que, como diosas, también tenemos una responsabilidad moral de proteger a nuestros seguidores y preservar la paz en Arkanthia —agregó Floriana.
—Nuestra intervención directa está prohibida y nos deja pocas opciones —recordó Aurora—. Si le otorgamos a Erick estos poderes para la invocación de un ejército moderno, será la única forma de guiar, proteger a nuestros seguidores y las otras razas.
—Además, si le permitimos establecer su propio país y llegase a establecer relaciones diplomáticas podría traer beneficios duraderos —añadió Elenara—. Si logra resolver los conflictos y promover la paz, podría allanar el camino para el desarrollo económico y social en todo Arkanthia.
—Hermanas, aunque lo que pide Erick puedan parecernos arriesgado, debemos confiar en él —concluyó Aralia—. Al otorgarle los poderes de invocación y su propio país, le daremos lo necesario para liberar a Arkanthia de la opresión y traer un futuro brillante para todos.
Así concluyó el debate. Estuvieron de acuerdo en otorgarle a Erick los poderes de invocación de un ejército moderno, para que pueda convertirse en el salvador de Arkanthia.
—Pero Erick no sabría manejar ese poder, le tomaría años aprender a controlarlo y no creo que le guste eso —comentó Animara.
—En ese caso… que utilice su teléfono —sugirió Animara—. Así no requerirá aprender a dominar este poder.
—Es buena idea —correspondió Floriana.
—¡Un momento! —exclamó Animara—. Creo que, con todo esto podemos revivir aquella profecía de los furrys. Del mesías que rescatará a nuestra hermana Anthropia, restaurará la paz y el orden en Arkanthia.
—Tienes razón, ya que cumpliría con la profecía del mesías que llegará con un ejército para poner fin al mal de Arkanthia —afirmó Elenara—. Ya sabemos que está atrapada en Hylinasian, si Erick la rescata tendrá a su favor a todas las razas, sobre todo a los pocos furrys de Arkanthia.
—Pero necesitará furrys en su país, ya que el Imperio Divino de Anthropia tenía furrys y vivían en armonía con otras razas —dijo Animara.
—También necesitará un cuerpo nuevo, se ve algo escuálido para ser el mesías —sugirió Aurora.
—¡Qué bien!, hagámoslo un furry como nosotras —propuso Luxuria.
—Bien, lo haremos así, solo si él está de acuerdo —respondió Aralia—. Ahora traigamos a Erick
Aralia fue hacia la puerta y le pidió a Erick que pase. Una vez sentado, Aralia se dirigió a él.
—Erick, mis hermanas y yo ya lo decidimos, te daremos los poderes que pides, pero con limitantes, además queremos que invoques furrys para restaurar esta raza, ¿estás de acuerdo?
—De acuerdo
—También te daremos un nuevo cuerpo, mejorado para facilitar un poco tu estancia en Arkanthia, pero… dime, ¿te gustaría ser un furry?
—¡Oh, claro!, no hay problema. De hecho, siempre pensé cómo sería ser un animal antropomórfico.
—Bien, con respecto al territorio que pediste, te daremos una isla donde antes gobernó una exdiosa y hermana nuestra.
—¿Tenían otra diosa?
—Sí, Anthropia, diosa de los furrys. Renunció a su divinidad para ayudar a sus seguidores y poder intervenir directamente en el mundo sin restricciones divinas hace mil doscientos años.
»Sin embargo, en un intento desesperado por detener la guerra santa y evitar derramamiento de sangre entre sus seguidores y los del “Zanthorismo”, ella recibió informes de que las hostilidades estaban escalando y que una guerra santa directa era inminente, debido a que su imperio carecía de suficientes recursos bélicos, decidió buscar una solución diplomática. Anthropia recibió la confirmación para dicha reunión, aunque esto resultó ser una trampa tendida por el Pontífice para capturarla en una prisión mágica. —Frunció el ceño y apretó sus puños.
»La guerra santa fue inevitable, por lo que sus seguidores huyeron al continente de Ninaia, en países de Fenisia, Taran y más específicamente en el Imperio de Cando, por lo que su imperio fue destruido. Es por eso que queremos que vayas a la Teocracia de Hylinasian, ahí yace prisionera.
—De acuerdo, la rescataré.
—Te agradeceríamos. —Volteó a ver a las demás diosas—. Hermanas…
Luego las diosas hicieron unos gestos con sus manos y el cuerpo de Erick empezó a brillar. Las diosas empezaron a mover sus manos en sintonía, apuntaron sus palmas hacia Erick y su cuerpo empezó a brillar.
—Te otorgamos los poderes de invocación y habilidades. —declaró Aralia— Tus poderes los manejarás desde tu teléfono y para que funcione, no necesitará recargarse, no tendrás contacto con el antiguo mundo, pero si tendrás acceso a la información de la Tierra.
»Con estos poderes tú acabarás con la opresión que está ocurriendo en Arkanthia y traer la paz, a cambio podrás hacer lo que quieras con tu vida en Arkanthia. Entonces, ¿estás listo, Erick?
—Sí.
—Nos vemos, Erick —dijeron todas las diosas.
—Nos vemos.
La luz intensa hiso que Erick desapareciera.