𝕮𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔 1
Podía sentir sus dedos dentro de mí, el cómo rozaban esa parte hecha de nervios que me hacía delirar.
La saliva resbalaba por las comisuras de mis labios al no poder mantener la boca cerrada, pero como podría hacer eso si él me tocaba así.
El cómo chupaba mis pezones y los mordía con dureza haciendo que mi cuerpo vibrara, sus besos en mi cuello me excitaban hasta más no poder, y sus dedos gruesos qué me habría y estiraba, los cuales llegaban profundo era un deleite, pero no tanto como lo iba a hacer su enorme pene el cual de solo verlo me hacía salivar.
Era un deseo puro y excitante el que deseaba por ese hombre y del cual solo deseaba ser poseído y no poder caminar mañana o mejor aún morir por el mejor sexo del mundo.
—Follame Izuku, Follame por favor — jamás, nunca creí que llegaría el día en el que tuviera qué rogar por ser follado duro contra la cama, pero ese pene grueso lo valía.
—Si lo pides así, como podría negarme a esa petición Katsuki —habló sacando sus dedos de mi entrada en la cual pude sentir el vacío, intente soportarlo sabiendo lo que se vendría ahora.
Se colocó un condón en su pene para luego alinearlo contra mi entrada, la cual presionó solo un poco, su pene se resbaló en toda mi rajá mientras él reía con burla y yo gruñía por eso.
Sujete su pene con mi mano con fuerza —mierda kacchan, si lo tocas así se aflojará y ya no podremos follar.
—Te lo mereces por querer jugar conmigo. —él sonrió y acercó sus labios a los míos besándome.
Alineó de nuevo su pene entrando de un solo, una descarga eléctrica llego hasta mi columna vertebral haciéndome arquear mi espalda, mis ojos tal vez hasta se habían dado la vuelta hasta volverse blancos, incruste mis uñas en su espalda, estaba seguro de que eso le dolería al día siguiente.
—Tan apretado y húmedo, quién diría que el culo de mi cuñado fuera tan caliente y hogareño con mi polla.
—¿Qué? —Pregunte sin entender bien lo que decía.
—Cuñado...
—¿Cuñado?... ¿Cuñado?... Izuku —unos fuertes mordiscos me despertaron y abri mis ojos con rapidez.
Vi hacia mi alrededor solo para darme cuenta de que estaba en mi habitación junto a mi esposo Yamikumo y el gato de Izuku de nuevo se había colado a mi habitación mordiéndome uno de mis dedos para que le diera de comer.
—Maldito gato. Me has arruinado el mejor sueño de mi vida. —gruñe tirándome de nuevo a la cama.
Llevaba soñando con mi cuñado desde hacía un mes, un mes en el que él llevaba viviendo con nosotros al haber sido despedido.
—¿Por qué me case con el hermano feo? —rezongue y le coloque una almohada en la cara a Yamikumo por sus malditos ronquidos. —roncas como una foca. Ahhh, maldito gato deja de morderme.
Salí de la habitación y me dirigí hacia la cocina, pude ver las luces encendidas.
Al llegar pude ver a Izuku parado cerca del mesón de la cocina, dándome la espalda, esa maldita y amplia espalda en la cual podría dejar unos malditos rasguños si él me follara.
—Buenos días Katsuki — dijo con una sonrisa —Creo que de nuevo rin te fue a despertar, supongo que le agradas mucho.
—¿Agradarle? Si siempre me muerde, eso no es agradar Izuku.
Él soltó una suave risita la cual me contagio.
Al dejar de reírnos nos quedamos mirando unos segundos, su mirada se volvió escrutinia al ver como la bajaba de arriba para abajo sin descaro, fue ahí cuando me di cuenta de que no llevaba pantalones y ni bóxer, ya que la camisa que usaba era suficientemente larga para cubrirme o por lo menos eso esperaba.
—Lindas piernas —dijo para luego salir de la cocina y dejarme con un corto circuito en mi cerebro.
—"Maldito cuñado"