After You (SatoSugu)

Summary

¿Eres afortunado cuando naces en una familia con dinero? Tal parece que no, porque para Suguru Geto el dinero no era de gran importancia, no cuando le quitaba lo que más necesitaba, amor, quería un poco de cariño de aquellos que le dieron la vida y solo recibió ser un objeto para ellos vanagloriarse. Ahora que no están debe decidir que camino seguir y como sobrellevar aquello que lo atormenta. Para Satoru gojo, era todo lo contrario, el dinero le era tan importante como el respirar, nunca necesito el cariño de su padre, porque su madre lo compensaba, ¿Pero que hacer cuando lo que más amaba ya no estaba? Simplemente se refugió en la vida del mundo, fiestas, mujeres, alcohol, al menos así era hasta que lo conocio a El. Dos mundos tan diferentes y tan iguales a la vez, una colisión entre dos personas opuestas. Así es como comienza está pequeña historia.💙 ♥ Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Gege akutami. ♥ Créditos de imagen a quien corresponda. ♥ Historia completamente de mi autoría. No al plagio. ♥ Pequeña historia Satosugu, universo alternó. Por último y no menos importante ¡VAS A CAER GEGE! 🔪

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Un Nuevo Comienzo

El sonido de una alarma se escuchaba en toda la habitación ocasionando que un pelinegro soñoliento despertara abruptamente y que aún con su cuerpo agotado estiro uno de sus brazos para darle fin al ruido que empezaba a ser molesto a sus oídos.


Se sienta al borde de la cama, dejando rozar sus pies sobre la superficie del piso frío, se frota los ojos tratando de espabilar e intentar salir de su nube somnolienta, cierra los ojos y suspira para luego mirar en todas las direcciones con la mente en blanco y con el sueño abarcando todo su cuerpo, como si estuviera buscando una señal que lo hiciera despertar totalmente hasta que llega un punto en el que su mente nublada lo trae de vuelta a su entorno. Dando lugar a la preocupación.


Mira hacia su costado y toma su móvil de su mesita de noche, nota que tiene una variedad de mensajes de Shoko, su mejor amiga, para luego enfocar su vista en la hora dando así que si no apresura llegará tarde.


"¡No puede ser!", pensó histérico, para El llegar tarde el primer día es algo que le preocupaba de mas.


De manera rápida entra al cuarto de baño a darse una ducha antes de partir.


Y dar comienzo a su día.


Uno que lo marcara a partir de ahora.


La vida de Suguru Geto es tan básica y hasta cierto punto aburrida, no es ni se caracteriza por ser el tipo de adolescente que disfruta la vida como le plazca, aunque para El eso es todo menos disfrutarla, desde su punto de vista siempre ha creído que de las cosas pequeñas e aparentemente sencillas se disfruta más y no de los simples placeres que brinda el mundo de hoy en día; porque sabe que esas personas solo buscan llenar vacíos internos o salir de su triste realidad por solo un momento, refugiandose en el alcohol, drogas, cosas que son totalmente innecesarias.


Algo que el entendía perfectamente, pero nada de eso fue su refugio, nada ni nadie lo fue.


Geto siempre le agradecería a sus padres porque le inculcaron valores que lo hicieron regir su forma de ver, pensar y actuar.


Volviendose un chico inteligente, reservado, serio y muy cautivador.


Asi era. Pero eso solo era una parte que daba a ver, una fachada para como se sentía por dentro realmente.


Shoko, su mejor amiga en muchas ocasiones lo anima ha salir a divertirse y dejar de parecer el típico chico aguafiestas o así lo cataloga ella, que incluso ha llegado a lo extremos de obligarlo con amenazas bastantes tontas buscando una manera de asustarlo cosa que El no se toma enserio, dando lugar a que cada uno de sus intentos la han llevado a nada, desde que El se mudó a Tokio hace una semana por ella, su única familia ahora, a tratado de sacarlo de esa tristeza y culpa que lo invaden como unas terribles pesadillas.


El sabe que ella lo hace con buenas intenciones; algo que si toma en cuenta, pero aceptar sus proposiciones, sería dejar de lado todo lo que le enseñaron sus padres y que por memoria a ellos se mantiene como hasta ahora.


A sido solo el, al menos hasta que se mudó a Tokio, necesitaba comenzar de nuevo, dejar atrás el que fue su hogar y respirar aires nuevos. Aunque tarde o temprano tendría que volver.


Desde que ellos fallecieron no hace más de un año en un terrible accidente automovilístico, a partir de ese día prometió ser fiel a su promesa de llevar una vida digna de su familia, de estar enfocado en sus estudios para tener un futuro prometedor.


No pensaba en más nada, que no fuera algo que lo llevará a su meta o en realidad, a una meta ajena.


Pero, ¿eso sería realmente vivir o lo haría feliz? Esa pregunta era irrevelante para Geto, el solo buscaba paz mental.


Amo a sus padres, le dieron una vida de la que no podía quejarse, pero con demasiadas restricciones para su persona, que para tener un buen estatus se esforzaba mas de lo debido y poder sobresalir ante otros.


Aunque desde pequeño siempre le encanto estudiar, ese gusto se perdió cuando todo se volvió un peso casi insoportable de tolerar y que llegar a complacer a sus progenitores era una tarea que cansaba en gran manera.


El hecho de prohibirle cosas simples, como lo era ir a un sitio específico, una salida con amigos o incluso dejarse crecer el cabello era cosas tan simples, pero que a a la vista de sus padres no lo era, los respetaba mucho como para siquiera enfrentarlos, pero algo era concreto, estaba tan cansado de vivir para ellos y no para si mismo o al menos así lo sentia.


Cuando fallecieron su corazón estaba comprimido de dolor, nunca los odio aunque debió no fue así, pero si les llego a guardar un poco de rencor y a pesar de eso el sentimiento no cambio, ellos le dieron la vida, eran sus padres, pero solo lo manejaron a su antojo, viendolo más como un objeto para vanagloriarse, que a una persona con sentimientos, su propio hijo y eso fue algo que le causó a Geto un trauma que lo marco internamente.


No podía esperar que alguien lo amara sin ser utilizado, si ni sus propios padres lo hicieron.


Ese día se sumió en la oscuridad de su habitación, llorando y culpandose por tal hecho, su límite había sido rebasado “si tan solo no hubiera discutido con ellos esa noche que iban de salida no recayera este peso enorme sobré mis hombros” pensamientos como este invadian su mente, lamentaba que su último momento con ellos fue en una discusión, las sombras pudieron abarcar su vida y debido a la culpa su mente se sumió a llevar a cabo eso que sus padres esperaban de el.


Sintío que ese era su deber pensó que debía cumplir eso que ellos anhelaban, para no sentir la culpa y el arrepentimiento, algo imposible de lograr, porque cuando todo quedo a nombre de el se volvió un claro recordatorio de las circunstancias.


Sus progenitores dejaron en sus manos que al cumplir su mayoría de edad se le sería entregada la herencia familiar.


No eran ricos ni nada por el estilo, pero su padre contaba con grandes ingresos al ser miembro de una de las más grandes compañías de Japón, las empresas Goyo.


Cualquier persona estaría feliz de tener la libertad que le negaron, pero a pesar de los momentos más horribles, ellos eran su familia y la perdió en un abrir y cerrar de ojos.


¿El dinero?, no era algo a lo que el le daba importancia alguna, era todo lo contrario, lo material nunca le importo, porque lo que El esperaba era un acto de cariño sincero sin sentirse un simple objeto.


Frente al espejo un Geto recién duchado, arreglado con el uniforme reglamentario de la preparatoria y con su lacio cabello azabache hasta la altura de sus hombros el cual luce más largo y radiante desde la última vez que se lo corto.


Tampoco es algo que le molestará sino todo lo contrario, era algo que realmente lo hacía feliz al menos con eso su vida no es era tan opaca y claro con Shoko mucho menos.


No obstante se ha preguntado si a llegado el tiempo de tomar las riendas de su vida ahora que ellos no están, de tomar desiciones propias, de vivirla a su manera. Sin restricciones.


Pero eso lo llevaría a romper sus propias reglas.


¿Tendría el valor para hacerlo? De buscar sus propias aspiraciones. Sin que su mente lo llegará a traicionar.


Sus pensamientos son interrumpidos por el timbre de la puerta, frunce su entrecejo, porque no esperaba a nadie a tan tempranas horas de la mañana, se encamina abrirla para encontrarse al otro lado a una Shoko notablemente molesta.


— Se puede saber porque carajos no respondes mis mensajes — especta con una mano en la cadera y la otra pinchando su pecho con su dedo índice.


— Lo siento — suspira — se me hizo tarde — le da la espalda y camina en busca de su bolso para equipar lo que  necesitara a lo que ella gira los ojos.


— Vaya, se nota que me echaste de menos — dice sarcástica. Geto suspira y voltea a verla.


— Nos vimos hace dos días Shoko, además, ¿a que se deben tantos mensajes? — la mira apacible mientras ella se cruza de brazos esquivando su mirada. El pelinegro se enternece y se acerca para envolverla en sus brazos — porque tienes que exagerar las cosas, eres una mimada. — revuelve su cabello y ella rie a lo bajo.


— Si no lo hiciera no sería yo, me preocupo por mi mejor amigo sabes — niega sonriendo y se aleja de ella para dirigirse al espejo — ¿no está tu cabello muy largo? — pregunta dudosa — creí que te lo cortarías como toda tu vida lo has hecho — dice recalcando lo último, Geto le da una mirada melancolíca a lo que Shoko niega por su terrible error y no medir sus palabras — yo lo...


— Sinceramente — la interrumpe, toca las puntas con delicadeza y medio sonríe — he pensado en dejarlo como está, me gusta, es algo que siempre he querido y me hace feliz — recoge su cabello con delicadeza enrollandolo en un moño sencillo dejando a relucir un mechón como flequillo — ¿que tal?, ¿Me veo bien?. — la mira a través del espejo y ella le sonríe


— ¡Te queda muy bien! demasiado, que gran cambio que de no ser mi mejor amigo y llegar a conocerte toda mi vida...— se detiene y el vuelve su mirada a ella — te pretendería — insinúa con picardía levantando y subiendo las cejas.


— No digas eso — rueda los ojos y niega.


— Soy sincera — refuta — además no lo malinterpretes te veo como un hermano y reconozco lo hermoso que eres, no me imagino a cuántas enloqueceras — ríe a lo bajo al ver cómo Geto se tensa.


— Será mejor que nos apresuremos o se nos hará tarde — toma su mochila junto con unos libros que llevara en sus brazos y camina apresurado hacia la puerta, pero se detiene de golpe al escucharla.


— Algún día mi querido suguru te enamorarás y eso es algo que no podrás evitar. — suspira con resignación y se voltea.


— Eso es algo seguro, solo espero no volver a ilusionarme y terminar como la última vez. — dice con hastío.


— Eso no pasará, ¿Sabes por qué? — la mira con atención — por qué será diferente, tu persona destinada puede estar a la vuelta de la esquina y lo que está destinado a ser será. Cupido es todo un sabelotodo — Geto rie a lo bajo ante lo último.


— Yo no creo en eso y hasta donde tengo entendido tu tampoco — dice alzando una ceja medio sonriendo.


Salen del apartamento y caminan por las calles, pasando a cada lado de las personas.


— Y tienes razón — afirma con las manos en sus bolsillos — yo tampoco creía, pero el destino es incierto, como también un jodedor de caminos y muchas veces te sorprenderá con lo que menos crees, tal vez tu alma gemela este más cerca de lo crees.— se encoje de hombros y Geto sonríe negando antes sus ocurrencias.


Quien pensaría que las palabras de shoko estarían en lo cierto o tal vez, lograrían predecir lo que acontecería.

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