Chapter 1
Advertencia: diferencia de edades.
Que comenzara a llover de pronto no era nada grato para él, una, porque no llevaba sombrilla y dos, porque no veía ningún lugar para resguardarse de la lluvia un momento en lo que bajaba su intensidad.
Sujetando su mochila sobre su pecho corrió lo mas rápido que podía por la banqueta, cuidando de no resbalar con los torrentes de agua que viajaban por la misma. Estaba a dos cuadras más de llegar a su casa, pero por como llovía seguro y llegaba empapado. Ya podía sentir como su uniforme se pegaba a su cuerpo y su cabello que siempre iba peinado perfecto se alborotaba por la corrida y la humedez de la lluvia.
Tenía que doblar la siguiente cuadra para llegar a su casa, solo unos metros más y el suplicio de la lluvia fría acabaría, pero justo en el momento que dobló se estancó ahí golpeando con lo que creyó fue el pecho de una persona. El impacto fue rápido y con fuerza, tanto que cayó de inmediato al suelo.
Su pantalón que se había mantenido seco en toda su corrida yacía empapado al caer de culo en los torrentes de agua. El golpe había sido duro, sintió la gotas de lluvia empapar su rostro cuando alzó su cara para ver el causante. Las gotas de lluvia cesaron cuando la sombrilla del individuo le cubrió.
Él se quedó idiotizado, si, idiotizado de idiota al ver esa hermosa sonrisa en ese rostro perfecto. A sus apenas doce años de edad nunca se había sentido de esa manera,tan pequeño y cohibido. Sus mejillas se pusieron rojas cuando el extraño le tendió la mano para ayudarlo a parar. Su mano se sintió cálida a pesar del clima frío. En el momento que se puso de pie pudo darse cuenta de la gran diferencia de estatura, ese joven podría medir casi dos metros y él apenas le llegaba al pecho.
Jugó con sus manos mientras el extraño joven se agachaba a recoger la maleta húmeda del más bajo.
—Lamento mucho que terminaras así, todo mojado —se disculpó con voz suave y amable que en los oídos del menor sonó como una suave tonada de alguna canción de cuna —.¿Estás bien, no te lastimaste?— El más bajo negó con su cabeza de forma timida, el extraño sonrió aliviado—Soy SeHun, ¿Cómo te llamas, pequeño?
—L-LuHan— respondió de manera tímida, aún jugaba con sus manos después de tomar su mochila, se sentía demasiado nerviosoSeHunera demasiado atractivo y el hecho de que él no lo confundiera con una niña,-como todos solían hacer al verlo- le hacía avergonzar aún más—Gracias por ayudarme, lamento no haberme fijado, yo iba deprisa y...
—Descuida pequeño, ¿Vas para tu casa? ¿Quieres qué te lleve?— se ofreció amablemente el más alto, LuHan lo pensó un momento, sus padres siempre le decían que no debía ir a ningún lugar con extraños, pero, SeHun parecía ser un hombre amable. Le sonrió y asintió.
Ambos caminaban el silencio bajo el mismo paraguas, el menor miraba de vez en cuando al más alto, admirándose de la perfección de su rostro. SeHun era guapo, y tal vez su expresión seria era lo que más llamaba la atención de LuHan, no le daba miedo como el gruñón de su maestro de inglés, SeHun trasmitía tranquilidad aunque su entrecejo estuviera fruncido levemente.
Varios metros después LuHan se detuvo señalando su casa, era de dos pisos con un pequeño jardín delantero, SeHun alzó sus dos cejas en sorpresa.
—¿Eres el pequeño de la familia Lu?— preguntó con un tono divertido, le parecía bastante curioso cuando había estado con los padres del muchacho minutos antes de toparse. LuHan asintió suave a su cuestión —.Anda entra pequeño, puedes enfermar con la ropa mojada, fue un gusto conocerte, por favor dile a tus padres que vendré la semana que viene a verlos —Con su mano derecha libre alborotó suave los cabellos del menor y se retiró.
LuHan apenas pudo reaccionar para cuando SeHun se había ido.
[...]
Tal como SeHun lo había dicho la siguiente semana estuvo en su casa. Sus padres lo recibieron de forma amena, lo trataron como si fuera de la familia y LuHan estaba maravillado con su presencia. Se enteró de que el chico era diez años mayor que él, tenía recién cumplidos los 22 años y acababa de terminar su carrera administrativa. SeHun trabajaría en la empresa de sus padres como asistente operativo, algo que le fascinó de alguna manera al menor, porqué podría verlo muy seguido.
Cuando los padres de LuHan se despidieron de SeHun a causa de unos asuntos laborales el muchacho estaba por irse, LuHan se acercó de inmediato a él y le sonrió.
—Hola pequeño—Le saludó con amabilidad el mayor regalándole una sonrisa —¿Cómo estás?
—Hola, estoy bien y ¿Usted?— preguntó tímido mordiendo suave su labio inferior, este gesto le pareció realmente atractivo al más alto pero alejó de inmediato ese pensamiento de su cabeza—. ¿Ya se va?
—Si, estoy muy bien, Hannie— le respondió y acarició suave la mejilla del menor al quitarle una pelusa que llevaba en ella, las mejillas del menor se sonrojaron de inmediato algo que no pasó desapercibido por el mayor. SeHun no era ciego, LuHan era muy hermoso ante sus ojos, al ser un niño la dulzura de sus ojos era más notoria, no había malicia en él y eso le gustaba, en esos tiempos era muy difícil ver a alguien tan inocente. Y si a eso le agregaba el carácter amable y suave que el menor parecía tener, LuHan era un encanto.
Las siguientes semanas en las que SeHun frecuentó la casa de los Lu pasaba largas horas sólo conversando con el menor de la casa, en varias ocasiones jugó con él algún videojuego de moda en internet y otras veces le ayudó con las ecuaciones difíciles de matemáticas que le dejaban al menor.
Ambos se sentían cómodos entre sí, pasaban momentos agradables y LuHan no podía evitar sentirse atraído por el mayor. Durante ese tiempo se había dado cuenta de lo inteligente que SeHun era, lo culto y sobre todo, lo amable y divertido que era, le gustaba mucho, pero no podía decirle porque tenía bastante miedo de decirle y ocasionar que el mayor se aleje de él.
Conforme el tiempo siguió pasando llegó el día de su cumpleaños numero trece. LuHan estaba feliz porque estaba creciendo, porque veía que sus padres querían mucho a SeHun y porque tal vez pudiera tener una oportunidad con él. A él no le importaba que SeHun fuera muchos años mayor para él, solo le gustaba y eso era lo que le importaba.
Sus amigos habían asistido ese día a su fiesta. La casa de la playa de los Lu estaba adornada por globos de colores, decoraciones infantiles y sobre todo, dulces, pastel y musica alegre, más el bello y tranquilo sonido de las olas romper en la arena.
LuHan la estaba pasando verdaderamente bien, amaba la playa y sus amigos eran divertidos, más sus ojos solo se dirigían a la entrada principal en espera de que él llegase, tenía que asistir, LuHan le había dado la invitación en sus manos y el mayor se lo prometió.
Las horas fueron pasando, las dinámicas para los juegos fueron divertidas, las mañanitas sonaron y el pastel se partió.
Hubo muchas fotos tomadas, las primeras LuHan mantuvo una sonrisa radiante pero conforme el tiempo pasó y SeHun no llegó esa sonrisa se desvaneció poco a poco.
Eran las ocho de la noche, sus amigos ya se habían ido de su casa, su madre y padre recogían las cosas de la fiesta metiéndolas al interior de la casa. LuHan se mantuvo sentado bajo el porche delantero de la casa en el primer escalón de la misma, miraba la cámara llena de fotos e hizo un puchero.
SeHun no fue, se había olvidado de su cumpleaños, eso pensaba.
—¿Por qué tan triste, pequeño?
Alzó su rostro en cuanto aquella melodiosa voz inundó sus oídos, sus pequeños ojos tristes brillaron al ver al dueño de la misma. Frente a él estaba el más alto, con su sonrisa impecable y un enorme oso de peluche en sus manos. LuHan sintió sus ojos humedecer, no se había olvidado de él. Sin pensarlo dos veces corrió hasta el mayor y lo abrazó sin importarle si estaba bien o mal sus acciones.
SeHun correspondió el abrazo con suavidad, su mano acarició suave los cabellos ajenos mientras escuchaba como el más bajito sollozaba en sus brazos.
—¿Por qué lloras, Hannie?—preguntó preocupado el mayor, LuHan se aferró de su cuerpo con más fuerza.
—Pensé que te habías olvidado y no vendrías— respondió bajo con su voz entrecortada, SeHun se sorprendió por eso pero de igual forma le besó la frente y lo llevó con él a tomar asiento.
Ambos se encontraban sentados en un pequeño tronco de alguna palma que antes vivió en esa playa, y ahora servía para descansar, ambos miraban el oleaje tranquilo bañado por la luz tenue de la luna, guardaban silencio mientras disfrutaban de la brisa marina desde el porche de la casa, LuHan había recuperado su sonrisa mientras abrazaba a su gordo, grande y suave oso de peluche contra su pecho.
—Perdón por llegar tarde, hubo mucho trabajo que hacer, espero te hayas divertido con tus amigos —habló el mayor mirando al más bajo quien asintió con su cabeza suavemente, LuHan jugaba con sus manos entre sí, sus mejillas estaban rojas de pronto algo que llamaba mucho la atención del más alto —.¿Pasa algo, pequeño?
—Esto, si... no sé como decirte — comenzó el menor vacilando un momento, su corazón latía demasiado rápido y el nerviosismo le causó un cosquilleo en su vientre al pensar en lo que diría. Colocó sus manos sobre su boca estando demasiado nervioso— Yo... bueno, Hunnie, yo, me enamoré de usted, y, y... quisiera que fuera mi novio —dijo finalmente.
El menor cubrió su rostro con sus manos, estaba bastante avergonzado. SeHun estaba más blanco que un papel con la viva sorpresa en su rostro. Durante sus 23 años nunca se había visto en una situación así, LuHan era muy bello, le gustaba su forma de ser pero lo que pedía era imposible.
LuHan sintió un pequeño nudo en su garganta al no recibir respuesta, sus ojos se cristalizaron por las lágrimas que habían en ellos e hizo un pequeño puchero, sentía su corazón a punto de romperse.
—Hannie—La voz de SeHun sonó suave como siempre, había un tono más dulzón en la misma, el menor se negó a mirarle a la cara, sospechaba lo que venía y no estaba preparado para ello—. Pequeño, mirame.
—No.
SeHun curvó sus labios hacia abajo tomando suave el rostro del menor entre sus manos haciendo que le mirase. Sus pequeños ojos del menor estaban empapados en lágrimas, SeHun pudo ver como le estaba rompiendo el corazón a un inocente niño, algo que no le causaba felicidad. Se acercó lento al rostro del menor y besó de forma suave y casta los labios del menor, eran pequeños, finos y muy suaves, pero sabían salados por las lágrimas que bajaban por sus mejillas, LuHan apretó sus ojos y se aferró de las manos que sostenían sus mejillas, su primer beso.
—Eres hermoso Hannie, tienes una forma de ser tan linda, me gusta, pero, eres aún muy joven pequeño, te falta la edad — le acarició suave su mejilla regalándole un beso en la misma y le sonrió—.Nos separan muchas cosas, pequeño. Ya encontrarás a alguien que pueda corresponderte cuando tengas la edad en la que solo puedas volar.
LuHan hiperventiló cuando el mayor se puso de pie y se retiró de la casa. Las lágrimas siguieron bajando por sus mejillas rojas mientras abrazaba a su oso de peluche.
SeHun no volvió a poner un pie en la casa Lu, lo único que le quedó de él a LuHan fue su beso de despedida y su bonito oso de peluche.
[...]
—Señor, los inversionistas están esperando por usted.
Le informó su bella secretaria con una sonrisa en sus labios, algo coqueta. La chica tenía la esperanza de que ella fuera la afortunada para ser elegida como esposa de ese sexy empresario, pero su jefe solo asintió y salió de la oficina.
En el caminó se encontró con su mejor amigo y socio accionista de su empresa, durante siete años se había dedicado a trabajar duro hasta que pudo hacerse de su propia empresa, era pequeña pero iba bastante bien, los negocios iban creciendo y varias empresas grandes querían aliarse con ellos. ChanYeol le palmeó su hombro mientras que caminaban a la cómoda sala de juntas.
—Irene ha estado más coqueta en los últimos meses ¿No lo crees?— le insinuó el más alto al chico, SeHun negó con su cabeza levemente—¿No me digas qué sigues pensando en él?
—¿En quién? ¿LuHan?—preguntó con un tono de voz que hacía sonar eso de una manera tan absurda, pero ChanYeol le miró obvio. SeHun durante todo ese tiempo se había negado a salir con alguien, en su cabeza solo cabían esos pequeños ojos llenos de lágrimas, las mejillas rojas y empapadas y la suavidad de esos labios con sabor a mar que probó aquel día en que lo rechazó—Estás loco.
—El loco eres tu, han pasado siete años y lo sigues esperando. Tal vez hasta ya se casó y tú... — SeHun le interrumpió abriendo la sala del cuarto de juntas, no quería seguir hablando de ese tema, LuHan para él era un tema sagrado de alguna manera. Ambos entraron, más dentro de esa habitación solo había una única persona que a SeHun le dejó los vellos de punta.
—Hola—saludó un bello joven de delicadas facciones, ojos brillantes y labios pequeños con una sonrisa encantadora en los mismos —¿Cómo le ha ido, Señor SeHun?
—LuHan— susurró suave su nombre, el menor marcó más su sonrisa acercándose unos pasos hasta el más alto.
ChanYeol al escuchar ese nombre supo que lo mejor era salir de ahí y así lo hizo poniendo el letrero de mantenimiento en la puerta.
Dentro de ese cuarto SeHun estaba conmocionado, siete años en los cuales la triste imagen de un pequeño inocente niño rechazado le acompañó, y en ese momento ese mismo niño estaba frente suyo, luciendo tan inocente como el día lluvioso en el que lo conoció.
—Creí qué...
—Me gradúe éste año en la carrera administrativa, ahora llevó los negocios de mi padre, estuve investigando mucho y encontré su empresa , me pareció una buena alianza y por eso estoy aquí, así qué, podríamos comenzar con las cláusulas de la alienza—comentó el menor muy centrado en lo que decía, el mayor de los dos le miró en todo momento, algo que el más bajo pudo notar y se sonrojó levemente —ha pasado mucho tiempo, Hunnie.
—Si.
—Me da mucho gusto que estés bien y podamos volver a vernos, porque, ansiaba mucho hacerlo.
—¿Por qué?— preguntó SeHun con suavidad viendo como el menor se acercaba a él mirándole fijamente a los ojos —Hannie.
—Porque, hoy ya tengo la edad, y no hay impedimento para que a su lado me deje volar — fueron sus palabras, las mismas que SeHun uso años atrás, el mayor iba a decir algo pero los suaves y salados labios del menor atraparon los suyos, un beso tan puro inocente con sabor a los sentimientos que albergaban el corazón del menor. SeHun sonrió suave y correspondió ese beso con suavidad abrazándolo por la cintura. LuHan tenía razón, no había impedimento si tenía la edad. Y a ser sincero, había deseado probar una vez más esos labios. Quería obtener uno de esos besos con sabor a mar.
(≧∇≦)/ espero les haya gustado esteOneshot, no se ustedes pero si llegaron hasta aquí espero puedan dejarme que les pareció en un bello y gratis comentario, dejen un voto si creen que elHunhanes la cosa mas bella que puede existirajdkdkbueno ya, me voy,thankiupor leer