Prólogo
Era una mañana fría en la ciudad de Nueva Saltadilla.
En la Escuela secundaria Provincial de Nueva Saltadilla, más específicamente en la oficina del director se habían reunido tres personas sumamente importantes para dichosa ciudad.
El Mayor (Alcalde de Nueva Saltadilla)
El Profesor Utonio (Profesional y mano derecha del Alcalde).
Y el propio Director de la Escuela.
El ambiente se siente pesado, la conversación seria.
Estaban intentando convencer al Director de permitir que cierto trío de hermanos puedan ingresar a la escuela.
-Vamos señor, juramos que no harán nada malo esos tres niños aquí dentro- Prometio el Señor Alcalde intentando convencer a su hermano.
-No puedo asegurar eso, pero si logramos reformarlos en esta escuela será prueba de que su educación es de la mejor calidad dentro de esta ciudad- Expresó intentando ser convincente el Profesor Utonio.
-¡¡Exacto!! ¡¡Exacto!!- Alzo la voz el Alcalde -Pasaran de malos a buenos con la educación de esta institución, son unos niños y cualquier niño se puede reformar con la educación y compañía correcta- Afirmó con mucha seguridad.
-Pero si no resulta esta escuela será difamada- Expresó el Director la razon de sj negativa -No me importa que seas mi hermano mayor, ya mucho tengo que aguantar a las tres niñas que se escapan de clases todos los días por culpa de esos "monstruos" que USTED no puede controlar- Acusó señalando al Alcalde.
-Pero esto es diferente hermanito... Esta vez ellos tendrían prohibido irse, y ellas se encargarán de cosas que lamentablemente están fuera de mi poder- Expreso el Alcalde -Ellos tendrían que estar si o si aquí, no como ellas que tienen permitido irse- Aclaró.
-Justamente estamos trabajando para que el mover de los afectados por los rayos Z Negros sea controlable, por eso mismo acudimos a usted con esta necesidad- Explicó el Profesor Utonio.
-¿Ves? Por ahora no hay peligro- Insistió el Alcalde.
-...- Guardo silencio el Director ya sin poder seguir oponiéndose -Pero ustedes serán responsables de cualquier daño que hagan- Refunfuñó responsabilizandolos.
-Gracias hermanito- Sonrío triunfante el Alcalde -Sabia que podíamos contar contigo- Expresó conocimiento su poder de persuasión.
-Ni me agradezcas- Se resigno el director de la escuela, furioso.
-Le estoy muy agradecido- Aseguró el Profesor Utonio.
-Le avisaremos a los chicos enseguida, te lo agradecemos-
Saliendo de la escuela:
-Señor, aún no los tenemos con nosotros- Le informó el científico.
-¿Crees que diría eso después de convencerlo? Hubiéramos quedado mal y pudo terminar cambiando de opinión- Sustuvo el Alcalde.
-Lo sé... Enviaré a las chicas para que los busquen- Le informa accediendo.
-Bien, despues de todo, si alguien sabe como encontrarlos son ellas- Demostró su confianza el Alcalde.
-Si, muchas gracias por su colaboración- Le hace una reverencia formal -Lo mantendré informado- Aseguró el Profesor Utonio.
-Muchas gracias, espero no destruyan todo- Bromeo el Alcalde -Suerte Profesor- Saludó ya retirándose.
-Nos vemos- Saludó algo nervioso por la broma del Alcalde.