Capítulo 1: La Marcha del Heredero Uzumaki
Advertencia: ninguno de los personajes ni animes de este fic me pertenecen créditos a sus respectivos autores
Hace muchos siglos, en el tiempo del primer Lucifer, existía un clan que sobresalía entre todos los demás. Los miembros de dicho clan eran increíblemente poderosos: su capacidad de curación era comparable a la de los Phoenix, sus técnicas defensivas podían resistir el poder de destrucción de los Bael, y poseían una energía mágica tan vasta como la de los Gremory. Pero había un problema: nunca luchaban a menos que existiera una buena razón. El líder de la casa Uzumaki, Ashina Uzumaki, no confiaba en absoluto en el Lucifer original. Y no era el único; varios líderes de otras casas tampoco confiaban ni en él ni en los Maous, como los Phoenix, Sitri, Gremory, Bael, entre otros.
Esa desconfianza continuó incluso después de la muerte del Dios Bíblico y de los Cuatro Maous años más tarde. Pero esta vez, Rizevim Lucifer, en sus propias palabras, decía que los rebeldes eran un completo fastidio. En especial, Sirzechs Gremory y su grupo. Y lo peor, según él, era que recibían el apoyo de ese molesto rubio de ojos azules que había derrotado a su ejército en cuestión de segundos.
Sirzechs, Serafall, Ajuka y Fallbiun se encargaron de los Cuatro Maous. Y así fue. Lograron deshacerse de todos ellos... o al menos eso creyeron.
Tras la caída de los anteriores líderes, Fallbiun, Ajuka, Serafall y Sirzechs fueron nombrados como los nuevos Cuatro Maous, convirtiéndose en los gobernantes del Inframundo.
Varios Años Después
Una niña corría con desesperación por un bosque oscuro, sus pequeños pasos resonaban entre las sombras mientras un grupo de monstruos la perseguía sin tregua. Su cabello rojo ondeaba al compás de su carrera, sus ojos azul-verdosos reflejaban el miedo, y su vestido rosa se manchaba con el barro del suelo húmedo. Aquella niña no era cualquiera: era Rías Gremory, la actual heredera del prestigioso Clan Gremory y hermana menor de Sirzechs, el actual Lucifer, antes conocido como Gremory.
Corría tan rápido como sus piernas se lo permitían, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho. Sin embargo, el terror la alcanzó cuando, de repente, los mismos monstruos que la seguían aparecieron frente a ella, bloqueándole el camino. El susto fue tal que cayó de espaldas, paralizada por el miedo.
La pelirroja temblaba de miedo, sus ojos azules-verdosos llenos de lágrimas al ver cómo esas bestias se acercaban cada vez más. El terror la paralizaba, su cuerpo se negaba a moverse mientras las criaturas se aproximaban con intenciones claras.
Pero justo cuando una de las bestias se preparaba para lanzarse sobre ella, Rías desapareció en un parpadeo.
La criatura se detuvo confundida, buscando con la mirada a su presa. No veía nada… hasta que escuchó una voz proveniente desde las alturas.
"¿Oye, estás bien?" dijo un niño de unos ocho años, con ojos azules brillantes, cabello rubio en punta y peculiares marcas en sus mejillas que recordaban a bigotes. Era Naruto Uzumaki, un demonio de clase alta al igual que Rías. Sonreía con tranquilidad mientras cargaba a la pelirroja en brazos, como si fuera una princesa.
"¿N-Naruto-kun…?"susurró Rías, aún confundida y temblorosa.
Naruto asintió, bajándola con cuidado hasta dejarla a salvo sobre la rama de un árbol.
"El mismo" respondió con una sonrisa ladeada "Descansa, yo me encargaré"
Sin más palabras, el rubio saltó del árbol, aterrizando justo frente a la enorme bestia carmesí que rugía con furia, molesta por haber perdido a su presa.
Naruto no se inmutó. La bestia, sin pensarlo dos veces, lanzó una poderosa llamarada de fuego directo hacia él.
Pero el rubio, con total calma, sacó un kunai de tres puntas y se preparó para lanzarlo.
Naruto lanzó el kunai directamente hacia el demonio, pero la criatura logró esquivarlo con un rápido movimiento. La gigantesca bola de fuego seguía su curso, dirigiéndose de lleno hacia el rubio. Parecía que iba a impactarlo… hasta que, en el último instante, Naruto desapareció en un destello de velocidad.
Reapareció detrás del monstruo en completo silencio, justo cuando la criatura intentaba buscarlo con la mirada.
"Mientras más grandes son..." murmuró Naruto, extendiendo una capa de energía mágica alrededor de su kunai. El arma brilló con un filo etéreo, tomando la forma de una cuchilla de viento "Más fuerte caen"
Sin dudarlo, lanzó el kunai imbuido con magia con una fuerza y velocidad sorprendentes. El proyectil cortó el aire con un silbido agudo antes de impactar al demonio… y partirlo por la mitad. La bestia soltó un rugido desgarrador antes de desvanecerse en el aire.
Rías, desde la rama del árbol, observó con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta, incapaz de creer lo que acababa de presenciar. Naruto, con apenas ocho años, había derrotado a una criatura que fácilmente podría haber matado a un demonio adulto.
Minutos después
Se podía ver a Naruto Uzumaki caminando tranquilo por el bosque, cargando en su espalda a la pelirroja. Rías descansaba con la cabeza apoyada en su hombro, aún algo aturdida pero a salvo, mientras el rubio la llevaba de regreso al recinto Gremory
"Gracias" dijo Rías mientras se aferraba más a Naruto, quien solo le dio una ligera sonrisa mientras caminaban de vuelta al complejo Gremory.
Sin embargo, frenó y bajó a Rías cuando vio que un hombre salía de los terrenos de los Gremory y corría directo hacia ellos. Él era básicamente una versión masculina de Rías, y su nombre era Sirzechs Lucifer, el hermano mayor de Rías y el actual Maou Lucifer.
"¡Ría-chan! ¿Estás herida? ¡¿No te pasó nada?! ¡Itai!" dijo Sirzechs, completamente alterado mientras la revisaba con gran preocupación.
Sin embargo, antes de que pudiera continuar, su esposa decidió intervenir para calmarlo. Con un movimiento rápido, le dio un golpe con fuerza en la cabeza con su abanico.
Ella era Grayfia Lucifuge, una mujer de cabello plateado y ojos grises, vestida con un elegante traje de maid. Era la esposa y Reina consorte de Sirzechs Lucifer, además de sirvienta del clan Gremory.
“Compórtese, Sirzechs-sama” dijo con voz serena y firme, mostrando su acostumbrada calma.
Después de eso, aparecieron dos mujeres. Una era una hermosa mujer pelirroja con ojos grises, Kushina Uzumaki, y a su lado, una mujer pelicastaña, Venelana Gremory.
"¿Dónde estuvieron?" dijo Venelana, ignorando un poco las quejas de su hijo mayor, quien estaba siendo regañado por Grayfia.
"¿Sochi, qué pasó?" dijo Kushina al ver algunos rasguños que tenía su hijo.
"Fue mi culpa... Naruto-kun me protegió de algunos monstruos, es que me había perdido en el bosque" dijo Rías con algo de pena.
"Oh, así que mi bebé te protegió, ¿eh?" dijo Kushina, dándole una mirada pícara a su hijo "Así que la protegiste como todo un príncipe azul, ¿querías lucirte frente a tu novia, eh?"
"O-okasan..." dijo Naruto, con un gran sonrojo.
"Ara ara, un príncipe de ojos azules y cabello dorado, muy lindo... con esas marcas de bigotes que lo hacen ver muy tierno" dijo Venelana, haciendo una pequeña reverencia "Gracias, príncipe azul, por haber salvado a mi hija de esos monstruos"
Ante esa clara burla, Naruto solo pudo poner los ojos en blanco.
"¡No se burlen de mí, dattebayo!" dijo, muy avergonzado, lo que provocó la risa de Lady Uzumaki y Lady Gremory.
Después de un rato, ambas se calmaron y Venelana dirigió su mirada hacia Naruto.
"Supongo que ahora quieres reclamar la mano de mi querida hija, ¿verdad? Déjame decirte que tienes mi autorización, Naruto-kun"
Rías se sonrojó tanto que el color de su rostro rivalizaba con el de su cabello.
"¡OKA-SAN!" dijo, alzando la voz, muy avergonzada y nerviosa
Naruto, por su parte, también estaba muy sonrojado ante esas palabras, hasta que sintió que alguien le palmeaba la espalda.
"Vamos, Sochi, sé que quieres mucho a Rías. Siempre me cuentas lo linda que es, que su cabello es tan hermoso que se parece al mío... Vamos, es tu momento" dijo Kushina, sonriendo mientras sacudía un poco a su hijo
Ante eso, Naruto se sonrojó aún más, ya que su madre había dicho uno de sus secretos más profundos, y lo peor era que lo hizo frente a Rías, quien, a su vez, se encontraba ruborizada mientras jugaba nerviosamente con su cabello
"¿Na-Naruto-kun, eso es cierto?" preguntó Rías, algo nerviosa.
"E-etto... y-yo..." dijo Naruto, con nervios.
"Kyaaa , nuestros bebés son tan tiernos, ¿no lo crees, Venelana?" dijo Kushina, mirando con emoción a su amiga.
"Ara ara, es muy cierto, amiga... ¿Qué te parece si los dejamos solos por ahora?" dijo Venelana, con una risita.
"Jijiji, es cierto... dejemos solos a estos tortolitos" dijo Kushina, con diversión.
Después de eso, ambas se retiraron del lugar, conversando muy animadas mientras dejaban a los dos jóvenes sonrojados.
"Nuestras oka-sans se llevan muy bien, a pesar de que han sido amigas desde bastante tiempo, ¿no crees, Naruto-kun?" dijo Rías, mirando cómo ambas se retiraban hablando. Ante eso, Naruto asintió.
"Aunque siempre nos molestan de esa manera, dattebayo..." dijo, haciendo un pequeño puchero, mientras que Rías solo asintió. Ella quería retomar el tema anterior, pero vio que Naruto le extendió la mano y le sonrió.
"Vamos, Rías-chan. Recuerda que yo siempre te voy a proteger, dattebayo"
Ante eso, Rías abrió los ojos por lo dicho por el Uzumaki, y le dio una sonrisa tierna mientras tomaba su mano.
Time Skip - 6 años después
Se podía ver una mansión majestuosa adornada con símbolos de remolino, el sello característico del clan Uzumaki. Varios sirvientes se desplazaban rápidamente de un lado a otro, cumpliendo con sus tareas. Sin embargo, si nos adentramos más en la mansión, específicamente en la biblioteca, se podían ver dos figuras en una acalorada discusión.
"¿Está seguro de esto, Nyaruto-sama?" preguntó angustiada una chica de cabello negro y ojos dorados, con la pupila rasgada. Ella era Kuroka Toujou, uno de los peones más leales del heredero Uzumaki.
La razón de su preocupación era clara: Naruto, el joven heredero, quería replicar la técnica de tele-transportación de su padre, pero con una variante. En lugar de utilizar kunais, Naruto planeaba usar pequeños círculos mágicos para tele-transportarse rápidamente, combinando las bases del Hiraishin con el poder de los círculos de tele-transportación.
"Oh, vamos, Kuroka-chan, no tienes nada de qué preocuparte. Además, sé que esta vez funcionará" dijo Naruto con calma, ya con la madurez de los años, pareciéndose más y más a su padre, Minato Namikaze.
Kuroka, sin embargo, no estaba tan convencida.
"¿Y qué me dices de la última vez, cuando hiciste explotar la biblioteca?" dijo, visiblemente molesta por lo despreocupado que podía ser su amo en ocasiones.
Naruto sonrió suavemente, sin perder la calma.
"Ok, tienes razón en eso, pero… ¿aparte de esa vez, alguna vez te he defraudado?" dijo, casi burlón, como si todo fuera parte de su encanto.
"Claro que sí" respondió Kuroka, cruzándose de brazos "Está el incendio en el bosque familiar, tu escapada a los terrenos de otras casas, y eso sin mencionar los problemas que causaste en las aguas termales"
Naruto palideció un poco ante la mención de las aguas termales, recordando el desastre que casi termina en una tragedia, un error de cálculo de su parte. Por suerte, todo se resolvió sin mayores consecuencias.
"¿Continuo?" dijo Kuroka, cruzándose de brazos con una sonrisa traviesa.
"No, no es necesario" dijo Naruto, soltando un suspiro mientras se frotaba la nuca, claramente avergonzado.
"Bien, me alegra haber establecido mi punto" respondió Kuroka, complacida con su pequeña victoria.
Naruto iba a decir algo cuando la puerta de la biblioteca se abrió, y una mujer apareció en el umbral.
"Naruto-sama, su padre solicita su presencia en su oficina" dijo una mujer con cabello azul celeste y ojos dorados. Su nombre era Konan, una de las piezas clave de su madre, y con una mirada tranquila, esperaba a que Naruto la siguiera.
Ante eso, ambos chicos asintieron y salieron de la habitación, caminando hacia la ubicación del patriarca del clan.
Después de unos minutos llegaron a su destino
Comedor
"Lady Uzumaki, lo traje como me lo ordenaron," dijo Konan, mientras abría la puerta, mirando a dos personas en la habitación. Un hombre y una mujer. El hombre tenía cabello rubio, ojos azules y un aire algo afeminado.
Ellos son Minato Namikaze y Kushina Uzumaki ambos eran los actuales líderes del clan o también conocidos como Lord y Lady Uzumaki
"Konan, ya te he dicho que no es necesario que me llames con tanta formalidad" dijo Kushina, con una sonrisa amigable.
"Lo-lo siento, no volverá a pasar" respondió Konan, algo avergonzada. Después de todo, le debía mucho a ellos dos. Minato y Kushina habían sacado a Konan y sus dos amigos, Yahiko y Nagato, de las calles. Aunque ahora tenían diferentes responsabilidades, al menos estaban juntos.
"Y bien, ¿qué sucede?" preguntó Naruto, mientras se recargaba relajado contra la pared, poniendo sus manos detrás de su nuca.
"Tu madre y yo queríamos hablar contigo sobre el viaje que harás hoy al mundo humano" dijo Minato, mirando a su hijo con una expresión tranquila.
Naruto no se sorprendió. Sabía que tanto su padre como su madre tenían dudas sobre este viaje. Aunque su padre lo apoyaba y confiaba en que estaría bien, su madre, por otro lado, no estaba tan convencida.
"¡Minato! ¡No puedes estar hablando en serio! ¡Naru-chan no puede ir! ¿Y si se encuentra con demonios callejeros que lo quieren comer, o con ángeles caídos, o exorcistas? ¡Y peor aún, qué pasa si le da hambre!" exclamó Kushina, extremadamente preocupada por el bienestar de su hijo.
Todos los presentes en la habitación sudaron nerviosamente al escuchar el torrente de preocupaciones de Kushina.
"Kushina, cálmate. Te puedo asegurar que nuestro hijo estará bien" dijo Minato, tratando de calmar a su esposa.
Para Minato no era ningún secreto que Kushina amaba profundamente a Naruto. Imaginen su incredulidad al enterarse de que su querido hijo quería abandonar el Inframundo para ir al mundo humano en busca de miembros de su nobleza. Y según Naruto, quería ir solo, para entrenarse y volverse más fuerte. Eso había preocupado a Kushina tanto que, si fuera por ella, enviaría a uno de los miembros del clan para que lo cuidara. Pero Minato estaba seguro de que era algo que Naruto debía hacer solo.
Ante ese recuerdo, Kushina solo bufó, pero antes de que pudiera seguir hablando, Minato intervino.
"Además, si te preocupa que Naruto esté solo, te aseguro que no lo estará. Sus tres piezas irán con él" dijo Minato, sonriéndole tanto a su esposa como a su hijo.
"¿Eh?" preguntaron tanto Naruto como Kushina, confundidos.
"Otou-san, no entiendo" dijo Naruto, frunciendo el ceño.
"Yo tampoco, hasta donde yo sé, Naru-chan solo tiene a Kuroka-chan en su nobleza" agregó Kushina, aún sin comprender la situación.
Ambos estaban sorprendidos, ya que la primera pieza de Naruto había sido Kuroka, quien, después de asesinar a su ex-rey mientras escapaba, se encontró con Kushina. Ella, al ver lo sucedido, le pidió explicaciones y, en lugar de entregarla, la acogió en su clan. Incluso la defendió frente al consejo, advirtiéndoles que si intentaban hacerle algo a Kuroka o a su hermana pequeña, Koneko, aprenderían por qué el clan Uzumaki era tan temido. Fue entonces cuando se hizo la promesa, y todos aceptaron de inmediato.
Así fue como el clan Uzumaki obtuvo a Kuroka Toujou y sus amigos cercanos del Clan Gremory obtuvieron a la hermana menor de Kuroka, Shirone Toujou.
"Ya pueden pasar" dijo Minato, mirando hacia la puerta.
En ese momento, todos los presentes miraron hacia la puerta, que se abrió de repente. Ahí, aparecieron dos chicas de la misma edad que Naruto. Una de ellas era rubia, con ojos verdes, y la otra también era rubia, pero con ojos azules.
"Naruto, te presento a Jeanne D'Arc y Arturia Pendragon. Ellas serán tus nuevas piezas" dijo Minato con una ligera sonrisa.
"Ya veo, así que las liberaste" comentó Kushina, mostrando curiosidad por la decisión de su esposo.
"Bueno, sabía que tenías algunas dudas sobre que Naruto se fuera del Inframundo, así que decidí liberar a estas dos" respondió Minato, mirando a su esposa con seriedad.
"¿Eh?" La confusión de Naruto aumentó aún más.
Kushina, viendo la cara de desconcierto de su hijo, intervino para aclarar la situación.
"Bueno, Sochi, lo que tu padre quiso decir es que las liberó del sello en el que estaban encerradas" explicó Kushina, con una sonrisa cálida.
"¿Eh? ¿Por qué?" preguntó Naruto, ahora aún más curioso.
"Digamos que ambas fueron elegidas para proteger a los futuros líderes del clan Uzumaki, todo gracias a Mito-sama" respondió Kushina, dejando a Naruto completamente sorprendido.
Ahora, todo tenía sentido. Esa decisión había sido tomada por su bisabuela, y aunque le sorprendiera, no iba a interferir.
"Y... ¿ellas están de acuerdo con esto?" preguntó Naruto, levantando una ceja, curioso.
"Lo estamos, Naruto-sama" respondieron Jeanne y Arturia con seriedad.
"¿Y bien, qué dicen?" dijo Minato, mirando a su hijo con una sonrisa de satisfacción.
Kushina, suspirando, aceptó la situación.
"Supongo... que si va con esas dos, estaré más tranquila" dijo Kushina, aunque se notaba que aún estaba algo preocupada.
"¿¡¡¡En serio!!!?" exclamó Naruto, completamente sorprendido.
"Sí, pero ahora tú decides" respondió Kushina con una mirada comprensiva.
Naruto no dudó ni un segundo. Se acercó a las dos chicas con Kuroka siguiéndolo de cerca.
"¿Están listas?" dijo Naruto, sonriéndoles a ambas, y ellas asintieron con firmeza.
Naruto sacó su juego de piezas, que eran de color amarillo con ranuras negras, y comenzó a recitar el hechizo. Cuando terminó, una gran sonrisa apareció en su rostro.
Finalmente, tenía dos nuevos miembros en su nobleza. O como él los llamaba, su familia.
Time skip al día siguiente
Naruto se encontraba afuera de la mansión Uzumaki, rodeado de sus padres, Venelana, Zeoticus, Sirzechs, Grayfia y Rías.
"¿De verdad te tienes que ir?" preguntó Rías, bajando la mirada con tristeza.
"Oye, Rías-chan, tranquila, te aseguro que volveré. De veras" dijo Naruto, levantando el pulgar arriba, tratando de darle confianza.
De repente, Rías corrió hacia él y lo abrazó con fuerza.
"Más te vale" dijo Rías, aferrándose a él como si nunca quisiera soltarlo. Naruto, sonriendo, respondió al abrazo.
"Vaya, quién diría que Rías-chan sería quien daría el primer paso" comentó Kushina, con una sonrisa pícara mientras observaba a los dos adolescentes.
Rías se sonrojó al instante.
"¡Kushina-sama!" exclamó, completamente avergonzada.
"Fufufu, y parece que Naruto-kun no se queda atrás" agregó Venelana con una pequeña risita, disfrutando de la situación.
Naruto y Rías se pusieron aún más rojos, con la vergüenza palpable en sus rostros.
El resto de los presentes miraba la escena, algunos con gotas de sudor en la nuca, sintiendo la incomodidad de las matriarcas.
"Bien, supongo que es hora" dijo Naruto, rompiendo el momento.
"Cuídate, Naruto-sama" dijo Grayfia, con una reverencia respetuosa.
"Cuídate, ¿sí?" preguntó Kushina, algo preocupada, mirando a su hijo con cariño.
"Tranquila, oka-san. Lo haré" respondió Naruto, sonriéndole con una mirada tranquilizadora.
Con eso, Naruto creó un círculo mágico, con las tres chicas a su lado. En un parpadeo, desaparecieron del lugar.
Kushina observó tristemente cómo se iba, pero sintió una mano en su hombro. Al girar, vio a Venelana, quien le sonrió suavemente.
"Estará bien" dijo Venelana.
Kushina suspiró y asintió, aliviada por las palabras de su amiga.
"Lo sé..." respondió, con una sonrisa melancólica.
Mundo humano
Una luz naranja apareció en medio de un prado, y de ella surgieron cuatro figuras, entre ellas Naruto Uzumaki.
"Muy bien, ¡vamos!" dijo Naruto con gran determinación, su voz llena de emoción y aventura.
"¡Sí!" respondieron las tres chicas al unísono, con una sonrisa
Fin del capítulo