Ave de la revolución

Summary

Esta historia NO es mía, yo solo soy una mera trancriptora que la escribirá en base a la idea de @SoyYNoSoy (en Wattpad), la idea es suya completamente, yo solo escribiré y daré algunas ideas, pero los derechos no son míos.

Status
Complete
Chapters
64
Rating
n/a
Age Rating
16+

𓅨1𓅨

Podía verse una amplia isla desierta con un único edificio blanco. En una de las tantas habitaciones de este edificio podía verse a dos pelinegros, un hombre y una niña de apenas dos años. La última estaba sentada en su cama mientras veía al mayor con los ojos brillantes.


--Lucy, aún eres pequeña, pero me gustaría que pertenecieras a los revolucionarios como un agente encubierto --habló el hombre de cabellera negra.


Lucy inclinó la cabeza con duda, apenas entendiendo lo que el hombre quería decir.


--No entiendo, papá --mostró su duda con su voz ligeramente aguda.


--Quiere decir que aunque no estés aquí conmigo seguirás perteneciendo a los revolucionarios y a su causa, pudiendo hacer tú lo que quieras siempre y cuando no nos traiciones --explicó a la pequeña pelinegra, a quien sus ojitos azules le brillaban con inocencia.


--¿Podré ayudarte contra los malos? --preguntó con ilusión.


--Claro, eres mi hija, nunca te dejaría al margen de esto cuando eres una parte importante del ejército --sonrió y acarició los suaves cabellos de su hija, quien cerró los ojos y aceptó la caricia con una sonrisa.


--¿Podré empezar a entrenar contigo? --su voz sonó esperanzada mientras volvía a abrir los ojos con ilusión tras la caricia.


--Entrenarás junto al resto de niños y conmigo aprenderás Haki, que tengas una Akuma no Mi hace más esencial que lo aprendas --contestó con sinceridad.


--¿La fruta esa que estaba mala? --sacó la lengua en una mueca de asco.


--Esa misma, no sé cómo los cocineros la confundieron con una normal, aunque en realidad no puedo culparlos, parecía una piña normal y corriente --suspiró antes de ponerse en pie. --Ahora duerme, mañana comenzaremos tu entrenamiento --volvió a sonreír.


--¿¡En serio!? ¡Genial! --celebró feliz, tumbándose tras soplar la vela que alumbraba su cuarto, acomodándose y durmiendo en poco tiempo.


El mayor salió al pasillo, cerrando a su espalda y comenzando a caminar hacia su oficina, donde un hombre de gran cabeza y cabello lila lo esperaba.


--Dragon, ¿qué tal está la pequeña Lucy? --preguntó el hombre.


--Ilusionada con comenzar su entrenamiento --respondió al mismo tiempo que se sentaba en la silla de su escritorio y comenzaba a escribir.


--¿Quieres que comience ya? ¿No es muy pequeña? --preguntó preocupado.


--Fue ella la que quiso empezar con su entrenamiento, Iva, simplemente accedí a que ya lo empezara --contradijo a su compañero. --Además, las clases con Inazuma van bien, su dicción es increíble, esto es una recompensa por su esfuerzo en los estudios --volvió a hablar para luego volver a sus papeles.


--La estás recompensando, eres un buen padre --vio esto con cariño.


--Es mi única hija, no pienso hacer nada que pueda alejarla de mí.


--Lo vas a hacer --contradijo.


--Que vaya a dejarla con mi padre cuando cumpla cinco no quiere decir que la vaya a alejar de mí, me aseguraré de que mantengamos contacto aunque no sea muy seguido. Y quiero que su entrenamiento sea lo más efectivo posible, no quiero que salga herida --arrugó el ceño ante ese pensamiento.


--Con su Akuma no Mi será muy perseguida --recordó.


--Hablaré con ella para que nunca la use a menos que sea estrictamente necesario --apretó el boli en su mano con ira contenida. --De todas las frutas que había tenía que tocarle un ave mitológica --maldijo en voz alta.


--Bueno, puedes verlo como el destino de que tu hija será alguien realmente importante, después de todo ese ave se alimenta de joyas --rio al ver la expresión de su amigo.


--No sabría qué decir --finalizó ahí la conversación, escuchando a Iva abrir y cerrar la puerta.


(...)


Cuando Lucy amaneció se vistió a todo correr y fue junto a todos los niños que estaban en el patio de la base a punto de comenzar su entrenamiento. La mayoría de estos niños tenían de ocho años hacia arriba, por eso se extrañaron de verla entre las filas.


El instructor no se sorprendió, ya había sido informado por Dragon que su hija iba a sumarse al entrenamiento desde ese día.


Sin darle mayor importancia empezó como cualquier otro día, viendo con gran asombro como Lucy hacía cada ejercicio al mismo ritmo que el resto, podría apostar que si tuviera la misma edad que el resto de niños los superaría con facilidad.


Más tarde informó al propio Dragon de los increíbles resultados de su hija en su primer día de entrenamiento con el resto de los niños.


Dragon infló el pecho orgulloso por su hija, la cual sería un gran soldado en el futuro.


Fue a visitar a Lucy en su habitación, la cual estaba leyendo un libro de aventuras.


--¡Papá! --exclamó feliz al verlo. --Sé que dije que ayudaría contra los malos, pero hay algo que también quiero hacer cuando sea mayor --sus ojos brillaban con una ilusión y emoción increíbles.


--¿Qué sería? --se sentó a un lado de su hija en la cama.


--¡Quiero ser pirata! --elevó ambos brazos tras dejar el libro sobre la cama.


--¿Pirata? ¿De dónde viene esa idea? --se interesó por el creciente sueño de la menor.


--El Rey Pirata Gold Roger fue increíble y seguro que vivió muchas aventuras y era muy libre --abrió los brazos para expresarse mejor. --Yo quiero eso, ayudar a gente a ser libre y cumplir sus sueños mientras vivo muchas aventuras y te ayudo contra los malos --se puso de rodillas y apoyó en el hombro de su padre. --¿Puedo? --rogó sin perder su sonrisa de media luna.


--Bueno, justo de algo quería hablarte --volvió a sentar a la niña, quien se cruzó de piernas y puso total atención. --Lucy, dentro de unos años te llevaré con tu abuelo --empezó a decir.


--¿¡Qué!? ¿¡Por qué!? ¡Quiero quedarme entrenando contigo! --se exaltó.


--No pueden relacionarte conmigo, es muy peligroso y estropearía tu misión como agente secreto --volvió a tomar la palabra. --También me gustaría que al menos pudieras tener una infancia más normal con gente civil, pero no te preocupes, aunque sea escasamente mantendremos el contacto para ver cómo va tu entrenamiento en solitario y que puedas informarme de todo lo que descubras --tranquilizó con una media sonrisa. --Y así tendrás más fácil el convertirte en pirata --añadió mientras ampliaba un poco su sonrisa.


--¡Es verdad! Shi shi shi --rio con fuerza.


--Duerme, necesitas energía para entrenar --se levantó y acercó a la puerta.


--Síííí --fue lo último que dijo la niña antes de apagar la vela e irse a dormir.