Niñero en bonten

Summary

Mikey nunca había sido alguien de paciencia, desde que su esposa había fallecido tuvo que hacerse cargo de sus hijos cosa que jamas había hecho pues vivían lejos por cuestiones de seguridad, si era sincero solo se casó con ella por negocios y en ese momento fue una oferta tentadora pero ahora tenía tres consecuencias. Takashi de 12 años, Keisuke de 9 y Chifuyu de 5, ¿que se supone debía hacer con ellos?

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¡Vamos a jugar!

Mikey nunca había sido alguien de paciencia, desde que su esposa había fallecido tuvo que hacerse cargo de sus hijos cosa que jamas había hecho pues ellos y su esposa vivían lejos por cuestiones de seguridad, si era sincero solo se casó con ella por negocios, el cual consistió en unificar territorios pues ella era la heredera de la mafia más importante de Sendai, sin embargo una de las condiciones era tener hijos.

En ese entonces no pensó bien solo quería más poder y en ese momento fue una oferta tentadora, ahora tenía tres consecuencias.

Takashi de 12 años, Keisuke de 9 y Chifuyu de 5, ¿que se supone debía hacer con ellos? Jamás se había preocupado por eso, solamente por sus necesidades materiales pero ahora ya tenían una semana viviendo con él y su relación era nula, no lograba congeniar con ninguno sin embargo tampoco era como que le agradara tenerlos cerca o cuidarlos pues jamas lo había hecho, en cierta forma le desesperaba la situación es por eso que Sanzu era el que a veces se encargaba de atenderlos pero era notable como al peli rosa tampoco le agradaban a parte de que tenía otros asuntos internos que atender que cuidar a niños.

Pudo haberlos dejado con la familia de su esposa, pero cuando fue a verla en sus últimos momentos ella le pidió que por favor se los llevara con él y no los dejara solos, Mikey aunque no seguro de eso le prometió que lo haría por lo que cumpliría con la ultima voluntad de su ahora difunta esposa, .

— Sanzu — llamo Mikey.

— Sí, rey.

Mikey bufo, no le gustaba ser llamado así por Sanzu pero dejó de insistirle cuando vio que el otro no cedería por más que se lo ordenara, era la única que orden que Sanzu no había podido cumplir.

Mikey le ordenó a Sanzu que hiciera algo con los niños, a pesar de todo quería cumplir con la última voluntad de su esposa siempre y cuando no se metieran en sus asuntos o le hicieran enojar, ya tenían una semana ahí y simplemente no salían de sus habitaciones solamente el más pequeño, Mikey suponía que era porque los niños a esas edades eran curiosos.

— Como ordene — dijo Sanzu con una reverencia para retirarse e ir a buscar a los hijos del jefe.

Sanzu que era el más fiel a Mikey le disgustó la idea de que ahora tuvieran que estar sus hijos viviendo ahí con ellos, encima tener cuidarlos y salir con ellos pero no podía hacer más que cumplir con lo que le había pedido Mikey pues había sido una orden y el nunca desobedecía a su rey aunque fuera una orden molesta.

Fue primero con el mayor de los tres quien simplemente le dijo que no pues al parecer estaba entretenido dibujando, así que se pasó con el siguiente, Keisuke le cerró la puerta en la cara diciéndole que no quería salir, Sanzu se molesto y quería golpearle pero no podía, no le quedó más que ir con el pequeño mocoso que desde que llegó y supo que su nombre era Haruchiyo le decía “Haru” y quien fue el único que aceptó salir para su desgracia.

Los podía obligar a todos pero para él era mejor que no quisieran hacer nada, ahora solamente tenía que ir con ese mini humano, podía lidiar con él.

— No iremos al parque — contestó Sanzu molesto pues estaba discutiendo con un niño de 5 años.

— Pero dijiste que lo que yo quisiera hacer, ¡eres un mentiroso! — renegó el menor.

A Sanzu se le estaba marcando una vena en su frente.

— Ni una palabra más, apresúrate o no saldremos.

El menor hizo un puchero pero se resigno, lo que Sanzu no sabía es que no se quedaría sin ir al parque.

Sanzu salió junto con Chifuyu, pensó que un helado estaba bien, a los niños les gustaban los helados ¿no? solamente irían por uno y se regresarían, únicamente para cumplir con lo que su jefe le había ordenado, pues siendo de la mafia más importante debían andar con cuidado y no tanto por la policía si no por mafias enemigas.

— ¿A dónde vamos Haru? — preguntó curioso el niño.

— Saldremos.

— uhm y después ¿iremos al parque...a jugar? — preguntó con ojos de cachorrito.

A Sanzu no le causó ningún efecto.

— No.

— Eres un Haruchiyo malo.

Sanzu solo lo vio con desinterés.

El niño bufo, Haruchiyo era difícil de manipular ante sus encantos pero él quería ir al parque así que iría al parque como que es Sano Chifuyu.

— Baja y que sea rápido — dijo Sanzu una vez que habían llegado a una heladería ya que pensó que era una buena idea para cumplir mínimamente con la orden de su rey, abrió la puerta del carro para que el niño bajara - no tardaremos, vigila - le dijo a la otra persona que venía manejando, este solo asintió.

Chifuyu por su parte le hizo caso al mayor y bajo de mala gana.

— Pide lo que sea, después nos iremos.

Chifuyu lo miró mal así pero vio la fila y luego se le ocurrió un plan.

— Quiero ir al baño, ¿podrías hacer fila por mi para que no me ganen y tardemos más, ¿por favor Haru? — preguntó el niño, Sanzu lo miro mal y con fastidio.

— Que sea rápido y deja de llamarme Haru — Sanzu se formó de mala gana mientras Chifuyu sonrió, primera parte de su plan completado.

El niño hizo como que iba al baño sin embargo observaba a Haruchiyo, aprovechó que el peli rosa no lo estaba mirando así que se fue moviendo entre la gente hasta llegar a la puerta y salir detrás de una familia mezclándose como uno de ellos para que el que estaba afuera en el carro no lo viera salir.

Cuando iban hacia la heladería Chifuyu había visto que había un parque, así que lo buscaría aunque no sabia como empezar, solamente se fue en sentido contrario, pues si lo habían pasado regresando por el mismo camino seguro lo encontraría, esa fue la lógica del menor.

— Señor ¿de qué va querer su helado? — preguntó la chica.

Sanzu no le había preguntado al mocoso de qué sabor y tampoco era como si le importara mucho así que el sabor que fuera, si no le gustaba se lo tendría que comer a fuerzas porque no le iba a comprar otro.

— El que sea.

— Disculpe pero debe elegir uno...

— El que mas pidan los mocosos y que sea rápido.

— Claro enseguida...

Sanzu pago y espero el helado, se fijó en la hora de su reloj de mano y ya habían pasado 10 minutos y el mocoso aun no regresaba del baño, estaba molesto pues le había dicho que no tardará, ahora tendría que ir a buscarlo.

— Si no sales ahora mismo habrá consecuencias mocoso — advirtió Sanzu en cuanto entró al baño.

Nadie le contestó, estaba vacío. Sanzu salió rápidamente de ahí yendo hacia el carro.

— ¿¡Dónde está el niño!? — pregunto al otro.

— No...se de que me habla señor, no ha salido de aquí — contestó nervioso el hombre.

Como diablos ese mocoso se había podido ir, encima escapado de ellos así como si nada...después de todo era un Sano pero ese niño no arruinaría todo lo que había logrado con su rey, lo encontraría y sabría quién es Haruchiyo.

— No te quedes ahí como imbécil, debemos encontrarlo ya que si no lo hacemos seré yo quien te de un tiro en la cabeza para después decirle al jefe que dejaste que su hijo fuera robado y que tu muerte era necesaria por tal descuido, así que muévete.

El otro rápidamente puso el auto en marcha.

Después de un buen rato dando vueltas alrededor de la zona y sin éxito alguno, Sanzu recordó que el niño quería ir a un parque, ¿sería tan estúpido como para irse solo? habían pasado por un parque antes, tal vez el mocoso estaba ahí.

— Ve hacia el parque — ordenó Sanzu, el otro asintió rápidamente.


Estaba perdido.

Ya había caminado bastante y aun no encontraba el parque, tal vez había sido mala idea dejar a Haruchiyo, seguro moriría y su papá ni se preocuparía en buscarlo, ya jamás vería a sus hermanos ni a sus peluches, pensar en que sus peluches se quedarían huérfanos le hizo soltar unas lágrimas.

Encima la gente lo ignoraba cuando quería pedirles que le dijeran dónde estaba el parque.

— ¿Pequeño estás bien?

El niño volteo aun con lagrimas a ver a la persona que le había hablado encontrándose con un chico pelinegro con ojos azules.

— Me perdí — dijo sollozando.

— Descuida yo te ayudare — le iba a preguntar si sabía dónde estaban sus padres pero si estaba perdido era obvio que era porque no lo sabia...ok ayudar al pequeño no seria tan fácil.

— Busco el parque.

— ¡Oh! eso es un alivio, hay uno cerca de aquí te llevaré ahí — sonrió Takemichi, después de todo podría ayudar al niño, haría su buena acción del día.

— ¿Y cuál es tu nombre pequeño?

— Me llamo Chifuyu y tengo así — contestó el niño mostrando su pequeña mano extendida, indicando que tenía 5 años, Takemichi río.

— Bien yo soy Takemichi, vamos te llevaré al parque — Chifuyu dejó de llorar y se puso feliz tomando de la mano al mayor.

No tardaron mucho en llegar al parque pues solo estaba a unas cuadras más, el niño no lo soltó de la mano hasta que estuvieron en el parque, Takemichi pensó que lo primero que haría el niño sería ir a buscar a sus padres pero lo que hizo fue ir a los juegos, eso fue muy extraño pues había llorado por estar perdido y seguro los padres estarían preocupados buscándolo.

Takemichi se acercó al niño.

— Chifuyu, ¿aquí es donde se encuentran tus padres?

— ¿Uhm? No, mamá murió.

Takemichi quedó en blanco, ¿ACASO CHIFUYU ERA UN NIÑO FANTASMA? no entendía qué estaba pasando, no podía ser, le tomó de la mano y era una mano pequeña pero real, debía calmarse si, debía haber una explicación para esto.

— Y...tú...¿tu padre? — preguntó nervioso Takemichi.

— Padre está en casa.

Takemichi suspiro, bien Chifuyu no era un fantasma y si tenía un padre, pero ¿cómo es que su padre lo había abandonado en el parque? ¿Qué clase de padre hacía eso? debía avisar a las autoridades de esto ya que no podía ir con el niño a su casa ni tampoco dejarlo abandonado, no podía ser que un niño estuviera sin ningún cuidado y justo cuando estaba anocheciendo.

— Chifuyu, llamaré a la polic...

— No lo harás.

Takemichi solo sintió como era apuntado con algo en su lado derecho al mismo tiempo que sintió como tenía a alguien muy cerca de él.