Prólogo.
Chiara vivía sumergida en el miedo, en la ansiedad, en las fantasías y también en las vivencias dolorosas del pasado. Estaba enamorada del amor romántico de los libros y de todo lo que mostrara a las parejas de las épocas pasadas. Quería vivir eso en carne propia.
Thomas, en cambio, era libre; dejaba las cosas en el pasado donde pertenecían y el amor le daba igual. Hasta su llegada, claro.
Pero lo que ambos tenían en común, era lo más peligroso: el miedo. El miedo a sentir, el miedo a enfrentarse, el miedo a vivir.