Los celos de Sasuke

Summary

Sasuke Uchiha no es alguien que llegue a mostrar sus emociones tan abiertamente, ni mucho menos por sus compañeros de equipo; su casi familia. Pero hay algo que sale a flote cada que alguien se le acerca a su pelirrosa amiga: celos. Sus celos son lo único que no puede ocultar. No importa la situación o si él es un renegado... o si Sakura se va a casar.

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Los maldito celos

Sasuke Uchiha siempre ha sido alguien muy celoso y posesivo, en especial con las personas que ama y aprecia.

Lo fue con su hermano mayor, Itachi. Lo fue con su madre cada que su padre acaparaba toda su atención, y lo fue a la vez con su padre debido a Itachi. En conclusión, Sasuke ha sentido celos solamente por su familia. Lo peor es que esos celos los causaba la misma familia.

Bueno, ¿Qué se esperaba de un Uchiha?

Pero esos celos, o más bien, todo sentimiento parecido desapareció luego de la masacre de su clan. Su amada familia había desaparecido de forma tan fugaz e inesperada. Lo que le rompió más el corazón fue que ese al que tanto quería y admiraba haya sido el culpable de todo.

Desde la masacre del clan Uchiha, Sasuke se juró no volver a tener sentimientos parecidos a los que tuvo con su familia.

Pasó cuatro años manteniendo esa promesa, pero todo se derrumbó al salir de la academia. Justo cuando lo integraron en su nuevo equipo. Los ignoró los primeros días, pero con el tiempo no pudo seguir haciéndolo.

Naruto era una persona tonta, débil e insistente. Con su mera presencia se podía desatar un gran combate entre ambos. Pero a pesar de todo eso, a pesar de que lo miraba como alguien que no valía la pena, se volvió su rival, amigo y hermano. Ambos peleaban mucho entre si, pero se querían y se llevaban bien. Claro que ninguno de los dos lo diría en voz alta.

Kakashi, a los ojos de Sasuke, era como el típico tío pervertido y soltero por el cual no tienes el más mínimo respeto. Su actitud despreocupada y su maña de llegar horas tarde a los lugares acordados solo podía causarle enojo. A pesar de eso, logró llegar a quererlo. Podía considerarlo una figura paternal, pues aunque fuera un irresponsable siempre se encargó de protegerlos.

Y por otro lado estaba Sakura, esa gran y bella molestia. El Uchiha admitiría que su presencia y actitud lo irritaban, tal como el resto de las chicas que lo perseguían. Era muy empalagosa y se centraba en solo verse bien para Sasuke-kun. Pero para suerte, o desgracia, de Sasuke, eso cambió.

Sakura dejó de ser tan apegada a él y valoraba más a Naruto. Luego de los exámenes chunnin tuvo ese gran cambio radical que la hizo menos molesta. Le agradaba más así, y... le atraía más su carácter luego del examen, el cual era más tolerable, pero... antes de entrar al examen escrito, una de las tantas emociones que creyó haber dejado atrás surgió. Y fue la menos esperada.

—Mi nombre es Rock Lee, y tú eres Sakura, ¿cierto?

—¿Eh?

—¡Por favor se mi novia! ¡Yo me abocaré a protegerte con mi vida!

Por favor se mi novia...

Se mi novia... mi novia... novia... ¿¡novia!? ¿¡Qué!? ¿Sasuke había escuchado bien? ¿Ese tipo de cejas gruesas le estaba pidiendo a Sakura ser su novia? ¿Pero que le pasa? ¿Qué no sabía que Sakura solo lo ama a él, Sasuke Uchiha? El ceño de Sasuke se frunció levemente ante esa propuesta tan descarada por parte de Rock Lee.

—Definitivamente...

Sasuke abrió sus ojos de par en par al escuchar eso. ¿Acaso iba a aceptarlo? ¿Pero que le pasaba? ¿No se suponía que estaba locamente enamorada de él? Su sangre comenzó a hervir y su ceño se frunció más de lo que el quisiera.

Estaba ardiendo en celos.

Era lo que menos esperaba llegar a sentir por aquella pelirrosa: llegar a celarla. Estaba acostumbrado a que Naruto fuera el único que se le insinuara, y, como él ya sabía, Sakura lo rechazaba, ¿Por qué? porque solo tenía ojos para Sasuke Uchiha. Pero que de la nada llegara un desconocido a pedirle ser su novia y que ella aceptara, eso era algo que no podía tolerar.

Para su suerte, Sasuke podía disimular muy bien sus celos, por lo que su cara solo demostraba un ceño fruncido y una cara neutra. Pero juraba que si Sakura decía un sí a ese noviazgo, no sabía como o que haría, pero lo evitaría.

—No.

Esa sola palabra alivió y relajó a Sasuke. Sus facciones se volvieron más de su estilo, y los celos disminuyeron. Debió suponerlo, era obvio que Sakura no lo aceptaría.

—¿Por qué?

—Porque eres muy raro...

—Ah...— Rock Lee se deprimió. Sasuke los miró fijamente mientras Naruto soltaba una ligera risa.

El azabache se reclamó internamente por los celos involuntarios que surgieron por Sakura. No tenía por que celarla, no eran nada más que compañeros de equipo y era una molestia. Volvió a jurar que no sentiría lo mismo de nuevo.

Vaya que no sabe mantener juramentos.

—Sakura, ¿eh? Tienes un nombre hermoso. Bueno linda, ya que el destino nos ha juntado, ¿no crees que es hora de hablar de nuestro futuro?

El único futuro que ese loco tendrá es uno cercano a la muerte si sigue diciendo esas cosas. Una muerte a manos de Sasuke y su chidori.

—Ah... no estoy segura, ¿de que futuro?

—Ah ya sabes, la parte en la que renuncias a este ridículo asunto ninja y escapas conmigo.

Sasuke volvió a sentir ese feo sentimiento por su compañera. Se cruzó de brazos en un intento de reprimir su enojo, pero en su cara se notaba el claro enojo. Naruto gritó enojado ante tal cosa, y Sasuke solo elevó un poco su cabeza.

—Hmp, Naruto, solo ignora al malandro, no tenemos tiempo.

No tenían tiempo que perder con ese idiota. ¿Por qué todos los que se fijan en Sakura son tan estúpidos? Cada que la ven comienzan a derramar baba y desprenden arcoíris muy molestos para su vista. Les irritaba de sobremanera, y no celaba a Sakura porque le gustara, no, lo hacía porque... era su compañera de equipo y Kakashi les dijo que hay que cuidarla. Sí, es por esa razón.

Él no la ama.

O eso creyó, puesto que cuando iba a dejar la aldea, un sentimiento raro se apoderaba de él. ¿Era culpa? ¿Era tristeza? ¿Qué demonios era? No lo sabía, pero ese sentimiento era causado por esa linda pelirrosa. Nuevamente estaba sintiendo lo que creyó haber dejado atrás hace mucho tiempo.

Cuando Sakura quiso detenerlo a la hora de irse, no pudo contener su cara de tristeza. El azabache llegó a dudar de su elección, pero al final, sus ansias de poder y venganza le ganaron. Tuvo que noquearla para que no interfiriera más.

—Sakura... gracias por todo.

—Sasu... ke.

El azabache la atrapó antes de que cayera al suelo, y la colocó en la banca que estaba cerca. La observó por unos momentos. Acercó su mano a su mejilla y comenzó a borrar los restos de lagrimas que todavía bajaban con lentitud. Acarició suavemente su mejilla y se acercó a su cara. A milímetros de que sus labios se unieran, se detuvo y pensó en lo que iba a hacer. Cerró sus ojos y lo hizo.

La besó.

En ese beso iban todos los sentimiento encerrados que tenía desde hace tiempo.

Porque tal vez, si le gustaba.

Con ese beso dejaría atrás el sentimiento que comenzó a experimentar con Sakura: el amor. Sus labios se movieron de forma lenta sobre los de ella, y luego de unos segundos, él se separó. La observó nuevamente, y luego se fue del lugar.

Él creía que con ese beso enterraría todos esos tontos sentimientos, pero en realidad, ese beso fue una puerta a algo nuevo. El Uchiha se había quedado con las ganas de probar más de la pelirrosa, pero no podía. Así que se iba a reprimir, lo haría todo el tiempo que sea necesario. Lo haría hasta cumplir su venganza.



—Oye Sasuke, ¿Qué se supone que estamos buscando?—Preguntó un peliblanco de ojos morados mientras sorbía de un vaso con agua.

—Un pergamino.—Fue la corta respuesta que un Sasuke de 16 años le dio al de dientes filosos.

—Eres un idiota, Suigetsu.—Soltó una chica de cabellos rojizos y ojos del mismo color. Se acomodó sus lentes mientras observaba con el ceño fruncido al peliblanco.— Sasuke-kun nos explicó todo antes de partir, ¿Qué no escuchaste nada?

—Cállate zanahoria.

—¡A mi no me callas, idiota!

Nuevamente, ambos comenzaron una de sus típicas riñas. Sasuke los ignoró y Juugo solo los miró con una gota de sudor en su cabeza. El pelinaranja dirigió su mirada al azabache que encabezaba al pequeño grupo.

—Sasuke, ¿en donde encontraremos el pergamino?

—Un hombre de este pueblo lo tiene. Es un viejo conocido mío por lo que no habrá problema en obtenerlo.— Fue todo lo que dijo. Los otros tres solo asintieron en modo de que entendieron.

El nuevo equipo de Sasuke se encontraban en un pequeño pueblo al oeste del país del fuego. Sasuke necesitaba un pergamino sobre los jutsus de su familia. No estaban muy lejos del hogar de la persona que necesitaba. Era alguien que se ocultaba entre las sombras. El nombre de su familia era muy conocido, pero no de buena manera. La familia era conocida por ser de las principales enemigas de Konoha, pero grandes amigos de los Uchihas.

No era de extrañar que Konoha creyera que los Uchihas eran traidores, puesto que sus amistades nunca coincidían con las de la aldea.

Luego de caminar por unos cuantos minutos, los cuatro llegaron a una gran casa de color azul claro con detalles blancos y negros. La puerta era inmensa y de una madera muy refinada. Sasuke se acercó a la entrada, en donde unos guardias se le acercaron con cautela.

—Identifíquese.— Dijo uno de los guardias mientras apuntaba a Sasuke con una katana.

—Sasuke Uchiha.

—¿A que vienes?

—Vengo a hablar con Tanakata Urashima.

—¿Para que? Nuestro líder está muy ocupado en estos momentos.

—Necesito hablar con él. Dile mi nombre y te dirá que pase de inmediato.

Los guardias lo observaron por unos segundos, y luego le ordenaron a un subordinado que le dijera al líder. El subordinado tembló al ver a Sasuke y tardó en acatar la orden. Pasados unos cinco minutos volvió con la orden de dejarlo pasar y que los trataran bien.

—Mil disculpas, Uchiha-sama. Por favor pase.—Se inclinaron ambos guardias mientras hacían un espacio para que entrara a la casa.

Sasuke no dijo nada y solo entró, siendo seguido por Hebi. Uno de los guardias había entrado con ellos para guiarlos. El subordinado los miró fijamente con una gota de sudor bajando por su mejilla.

—Esto es malo...—Murmuró el joven.

Mientras, Taka y el guardia iban caminando por un extenso pasillo. Mediante caminaban se podía apreciar como el lugar estaba muy bien decorado, y al llegar a la sala de espera notaron que todo estaba aun más decorado; con tonos blancos, dorados y rosados.

—¿Por qué este lugar está tan arreglado?— Preguntó Suigetsu con las manos en su cuello.

—Eso es porque nuestro señor se va a casar hoy. El líder vendrá dentro de poco con su prometida, así que esperen aquí mientras tanto.—Dijo el guardia para luego retirarse del lugar.

Hebi no dijo nada y solo se sentaron en los sofás del lugar. Karin y Suigetsu estaban en sofás separados, pero tenían una discusión a distancia. Juugo observaba el exterior por una ventana, y Sasuke solo estaba sentado de brazos cruzados y con los ojos cerrados. A los pocos minutos, la puerta fue abierta dejando ver a un azabache de ojos negros y piel bronceada. No aparentaba más de 18 años.

—¡Sasuke! Honestamente no creí lo que me dijeron en ese entonces, pero mira nada más. Ha pasado mucho tiempo, ¿Qué haces por aquí?— Tanakata le sonrió mientras se acercaba a Sasuke, quien se levantó al verlo.

—Necesito un pergamino de mi familia. Los Urashima manejaban ciertos pergaminos pertenecientes a los Uchihas.— Ambos azabaches se miraban frente a frente. No eran muy diferentes en altura.

—Claro, amigo. Tú solo ve con mi ama de llaves y ella te dará cualquier pergamino que quieras. Me gustaría llevarte personalmente, pero voy a casarme hoy. ¡Por cierto! En buen momento que llegas. ¿Por qué no te quedas para la ceremonia?

—Hmp, no tengo tiempo para eso. Solo vengo por el pergamino y me voy.

—Ay vamos, no seas aguafiestas. Por lo menos quédate un rato, ¿sí?

—Ya dije qu-...

—Tanakata-sama ya e-...— Se quedó en silencio y con los ojos muy abiertos al ver a Sasuke.

Sasuke la miró fijamente; ocultando su sorpresa al verla ahí.

—¡Sakura, cariño! Que bien que llegas, ven, te quiero presentar a un viejo amigo.— La tomó suavemente de la mano y la atrajo hacía él.— Sasuke, ella es Sakura Haruno, mi prometida y futura esposa. Sakura, él es Sasuke Uchiha, un viejo amigo mío y de mi familia.

Sakura no dijo nada, pues estaba en shock. Se quedó completamente paralizada al ver a Sasuke en ese lugar y en el día de su supuesta boda. Sasuke, por otro lado, solo frunció levemente su ceño.

¿Cómo que Sakura se iba a casar?

—M-Mucho gusto...— La pelirrosa fue la que dio el primer paso al extender su mano en forma de saludo.

Sasuke no le correspondió el saludo, poniendo más nerviosa a Sakura.

—¡Que mal educado eres, Sasuke! Discúlpalo, bonita, él nació siendo emo y morirá siendo emo. Me llamo Suigetsu y mucho gusto.— Estrechó la mano que Sasuke estaba ignorando y le sonrió. Sakura rio por lo bajo ante lo que dijo sobre Sasuke. El peliblanco retiró su mano al ver la mirada de muerte del Uchiha; no sabía si era por lo que dijo sobre él o porque estaba tomando la mano de la joven pelirrosa.

—¿Y que se supone que tienes en el cuello?— Preguntó Karin con una mano en la cintura.

Lo primero que la pelirroja no pudo evitar hacer es analizar de pies a cabeza a Sakura, por lo que claramente se dio cuenta de la marca notablemente roja de su cuello. Sakura se cubrió instintivamente el cuello con un gran sonrojo.

—No tienes que cubrirte, cariño. Deja ver esa obra de arte mía.— Le dijo Tanakata mientras retiraba la mano de Sakura y le daba un suave beso en el área rojiza, el cual era un chupetón un poco grande.

Sakura se sonrojó más y cerró sus ojos con vergüenza. Sasuke frunció su ceño de forma más notable. Su sharingan por poco y se activaba. ¿Acaso estaba enojado? Sí, estaba muy enojado con Tanakata y con Sakura.

¿Por qué lo eligió a él? ¿Qué tenía de especial?

El Uchiha apretó sus puños con enojo reprimido, una acción que solo Juugo notó con claridad. Sasuke comenzó a temblar de rabia al ver como Tanakata besaba levemente el cuello de Sakura; justo en frente de ellos. Se maldecía internamente por lo que estaba sintiendo, y por la misma persona por la una vez lo sintió.

Volvía a sentir celos por Sakura. Los malditos celos.

—Bien, Sasuke, ya le hablaré a mi ama de llaves para que te ayude. Aunque si es una lastima que no puedas estar en mi boda. Hombre, pudiste haber sido mi padrino de bodas. Bueno, no puedo obligarte a nada.— Dijo Tanakata.

—Hmp.— Fue lo único que Sasuke soltó. Su enojo todavía estaba presente, pero lo reprimía de la mejor manera posible.

—Pues yo si que quiero quedarme. Neh Sasuke, ¿no podemos quedarnos por lo menos un ratito? Por fis.— Suigetsu intentó hacerle una cara de perrito, pero a la vista de Sasuke, tenía una cara de estúpido y de humillado.

—No. No tenemos tiempo que perder.

—No le veo nada de malo que nos tomemos un pequeño descanso. Podemos quedarnos por lo menos una media hora.— Habló Jugo mientras se acercaba al azabache.

Sasuke solo se cruzó de brazos. No quería quedarse más tiempo ahí por el simple hecho de que en cualquier momento golpearía a Tanakata. Pero también había una ventaja, podría interrogar a Sakura y preguntarle el por que se casaría exactamente con Tanakata. ¿Por qué él? ¿Qué tiene de especial?

Suspiró con resignación, y luego volteó a ver a Tanakata y a Sakura.— Bien, nos quedaremos solo 40 minutos. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Luego de eso nos iremos.— Sentenció Sasuke.

—¡Gracias, Sasuke!— Dijo Suigetsu con una sonrisa.

—¡Excelente! Entonces la boda se adelantará. Ahora será en 30 minutos. No te molesta, ¿verdad cariño?— Miró a Sakura con una sonrisa.

—N-No... cariño.— Su tono de voz fue nervioso, y eso, Sasuke lo mal interpretó.

¿Acaso ahora se pone nerviosa con Tanakata?

Eso lo enojó más. Ella solo se ponía nerviosa con él, ¡solo con Sasuke Uchiha, no con cualquier otro!

—Bien, entonces mi ama de llaves no podrá llevarte. Ella es la encargada de arreglar a mi Sakura para la boda. Así que iras con uno de mis subordinados, no hay problema, ¿verdad?

—Hmp, no.

—¡Bien! Entonces iras con él.— Tanakata señaló al primer subordinado que vio, el cual era el mismo que Sasuke vio en la entrada al llegar. Sasuke lo reconoció por su característico cubrebocas rojo oscuro, su cabello naranja y ojos azules.

—Vámonos.— Fue lo único que dijo, para seguidamente irse con el subordinado que Tanakata le había presentado para ir por el pergamino.

El subordinado comenzó a caminar con Sasuke detrás de él. El Uchiha solo pasó de lado a Sakura; viéndola de reojo y mandándole una mirada frívola que solo ella notó. Sakura se tensó un poco ante esa mirada y tembló ligeramente.

En el camino, Sasuke iba sumergido en sus pensamientos. ¿Por qué Sakura se iba a casar? ¿Qué pasó con Konoha? ¿La dejó solo para irse con Tanakata?

De solo pensar eso, a Sasuke le hierve la sangre. Si fuera así, se sentiría muy enojado con ella. Se suponía que Sakura llegaría a dejar la aldea solo por él, solo por Sasuke Uchiha, debido a que le juró amor eterno. Y ahí estaba ella, a punto de casarse con otro hombre que no era Sasuke.

¿Qué pasó con todo ese amor jurado? ¿Con todo lo dicho esa noche cuando dejó la aldea? ¿Había mentido? ¿Había sido una completa mentira... que él creyó? ¿Una mentira que... lo ilusionó por unos momentos?

Gruñó con más enojo. Su ceño ya no podía estar más fruncido. De la nada, recordó algo, o mejor dicho, alguien.

¿Qué pasó con Naruto y con Kakashi? ¿Acaso los muy idiotas la dejaron ir así sin más? De Kakashi puede que lo aceptara, ¿pero de Naruto? ¿Qué acaso no era su deber protegerla de tipos enfermos como lo son Tanakata? Porque puede que pareciera un ángel por fuera, pero por dentro es peor que el mismísimo demonio.

—Maldito Naruto... voy a matarte.— Susurró con mucha furia.

—¡¡TE JURO QUE NO FUE MI CULPA!!

Sasuke se quedó en shock al escuchar gritar al subordinado con la cara tapada.—¿Eh?

—Ah...

Los dos se miraron fijamente por unos escasos momentos. Sasuke con una expresión neutra y el subordinado sudando a mares.

—¿Por qué gritaste?— El subordinado sintió una oleada de frio ante el tono de voz que el azabache utilizó.

—Bueno... yo... y-yo... M-M... equi.. voque de... ¿palabras?— Su tartamudeo lo hacía ver de una forma lamentable.

Sasuke se acercó más al subordinado, quedando cara a cara. El Uchiha activó su sharingan y observó fijamente al subordinado. Este desvió su mirada para no dejar a merced del Uchiha sus memorias.

—Responde. ¿Por qué gritaste cuando dije ese nombre? Tienes 10 segundos para justificarme tu actuar.

—Ah... pues ah...

—1... 2...

—E-Espera, p-podemos hablarlo tranquilamente y...

—3... 4... 5

El pobre chico se alteró más al ver como comenzaba a sacar la katana de su funda.

—6... 7...

—¡O-Oye! ¿¡N-No cr- crees que e-e-eso es de-demasiado!?

—8... 9...

—¡¡ESPERA!!

—¡10!

—¡¡NO ME MATES!! ¡SOY MUY JOVEN PARA MORIR, DATTEBAYO!

Sasuke se detuvo justo en el cuello del subordinado al escuchar eso último. Frunció su ceño.—¿Naruto?

—Ah... ¿n-no?

—... Ah, mira, un tazón gigante de ramen.— El azabache señaló a la nada.

—¿¡EN DONDE!?— El de cubrebocas buscó con euforia lo recién mencionado.

—Tsk, si eres tú. Maldito dobe, me vas a responder muchas cosas.— Guardó su katana mientras su sharingan se desactivaba con el cierre de sus ojos. Los mantuvo cerrados por unos momentos, pero los volvió a abrir al no escuchar la voz de Naruto. Lo miró; el ahora pelirrojo seguía buscando el supuesto ramen gigante.— Dobe, lo que te dije era mentira.

Su cara de decepción fue algo divertido de ver.

Naruto siguió caminando hasta la sala de los pergaminos. Ahí le contaría todo a Sasuke. No tardaron en llegar, y agradecía que el lugar fuera muy desolado.

—Bien, habla dobe. ¿Qué hacen aquí?

—Vaya, pensé que preguntarías primero el por que Sakura-chan se va a casar.

—Hmp, esa molestia no me interesa. Si se va a casar con cualquier hombre no me importa.— Desvió su mirada con sumo enojo y haciéndose el que no le importaba.

—Ya... Bueno, nosotros estamos aquí por una misión. Ya está. Ahora debo contactar al capitán Yamato y a Kakashi-sensei para adelantar el plan.— Naruto le dio la espalda a Sasuke mientras buscaba el intercomunicador en su chaqueta.

Sasuke se enojó mucho. ¿Le estaba tomando el pelo? ¿Solo diría eso? Ah no, él no caería en esos juegos. Conocía al Uzumaki. Naruto, por su lado, estaba conteniendo muy mal sus ganas de reír. Sus hombros temblaban de sobremanera y era evidente su abstención.

—Ni creas que lo voy a decir.

—Ay vamos, teme. Son solo unas simples palabras, “¿Por-qué-Sa-ku-ra-chan-se-va-a-ca-sar?” Incluso tú que tienes un vocabulario basado en monosílabos puede decirlo, ’ttebayo.— Se volteó a verlo con una sonrisa.

—Hmp...— No iba a caer.

—Sakura-chan se ve linda en traje de novia, ¿sabes?

No iba a caer.

—Y ese tipo parece un buen tipo, por eso la dejamos casarse con él.

No, no iba a caer en sus trampas.

—Hasta sus padres lo aceptaron. Dijeron que no habría mejor hombre en su vida que Tanakata.

No iba...

—Y también dijo que esperaban ser abuelos. Querían muchos nietos y Kakashi-sensei se puso de la misma forma al enterarse.

No...

—Es más, Sakura-chan me dijo que ya está en ese plan. Supongo que lograste ver el chupetón en su cuello.

Apretó sus puños con enojo. ¿Así que ya lo hizo con ese idiota? Su ira se volvió mayor a la que tuvo al principio. Era todo. No soportaría más. Sasuke se dirigió a la salida del cuarto con un Naruto mirándolo confundido.

—Oye teme, ¿a donde vas?

Sasuke no le respondió y se fue del lugar. Naruto solo se quedó callado mientras el sudor bajaba por su mejilla y cuello. Había hecho enojar a Sasuke, y eso nunca era bueno. Sentía que Sasuke iría a ver a Sakura, y eso tampoco era bueno.

—Perdón, Sakura-chan. Si te enteras no me mates. Debo ser Hokage en un futuro ’ttebayo.—Rezó en unos poco audibles susurros.