1
Katsuki Bakugou nunca sintió atracción romántica o sexual toda su vida hacia alguien, jamás sintió algo así ni por mujeres u hombres. Bueno... Algo así, él único hombre que había sacudido todo su cuerpo y sentimientos fue hace años, aún que actualmente sigue viéndole la carota llena de pecas con esa irritante y cegadora sonrisa. No podía decir con totalidad que no sentía atracción hacia alguien, pero siempre lo negaba cuando podía.
Negaba totalmente tener sentimientos por su amigo de la infancia, mentía todo el tiempo diciendo que Izuku no lo hacía sentir mariposas en el estómago, o nervios o que su corazón se acelerar de repente por su cercanía o cuando se le quedaba mirando un buen rato sonriéndole. O cuando lo invita a cenar y salir con él, mentía que no se emocionaba.
Cuando realmente, si se emocionaba, se ponía nervioso y se sonrojaba. Pero siempre lo iba negar con todo su orgullo. Ni hablar de su atracción sexual, Bakugou estaba, literalmente, obsesionado con los brazos musculoso y carnosos llenos de cicatrices de Izuku.
Cuando podia mirarlos se quedaba hipnotizado hasta que el pecoso cubriera sus brazos o alguien le hablara. Katsuki Bakugou negaba rotundamente que no sentía nada por su amigo de la infancia. También mentía cuando decía que no le gustaba Izuku por su personalidad cuando en realidad la personalidad del pecoso era lo que más le gustaba, a pesar que a veces le irritaba. Conoce a Izuku desde que son niños, digamos que se enamoró de lo infantil que es Izuku.
Pero se sigue negando a admitirlo.
Y unos los días que seguía negandolo era cuando terminaba su turno de héroe, estaba en los vestidores con sus compañeros que les tocaba esa noche, uno de ellos, Izuku Midoriya.
Cómo siempre, Bakugou deslizaba sus ojos hacia el pecoso cuando se quita su traje de héroe, fijándose nada más en sus brazos músculos carnosos y bien formados llenos de cicatrices que deseaba tocar con todas sus fuerzas podría decirse que Izuku adquirió más masa muscular que cuando se graduaron.
Quedó paralítico mirando atentamente los movimientos del peliverde que ni se daba cuenta de otros ojos recorriendo sus brazos, Katsuki parecía un acosador, hasta que Kaminari quien se le hizo raro porque Bakugou quedó congelado con la camisa a mitad de su cuerpo y que no se había cambiado y los demas ya estaban apunto de salir.
Denki decidió mirar lo mismo que estaba viendo Bakugou, quedando confundido de porque Bakugou miraba tanto a Midoriya.
—Bakubro, ¿Por qué no te has terminado de cambiar? — Preguntó Kaminari sacando del trance a Bakugou, el rubio se asombro de como el cenizo en menos de un parpadeó ya se había cambiado.
— ¿Que decías, rata electrica? — Dijo Bakugou colgando su mochila en la espalda.
— Nada — Contestó entre cerrando sus ojos para irse directo a la salida, Bakugou salió detrás de él a distancia moderada.
—¡Kacchan! — Aquel apodo provocó que todo el cuerpo de Katsuki quedara quieto, gruñó fingiendo molestia.
— ¿Y ahora que quieres, nerd? — Preguntó Bakugou mirando con su ceño fruncido a la cara radiante de Deku que sonrió amablemente.
/Detente./ Pensó Katsuki internamente mientras se sonrojaba ferozmente.
— Ah, bueno en realidad venía a pedirte un pequeño favor... — Comentó Izuku rascándose la nuca nervioso — ¡Pero si te incómoda puedes decírmelo y yo lo aceptaré!¡No tienes la obligación de--
—¡Mierda, deja de parlotear!¡Y habla de una puta vez! — Gritó Bakugou irritado.
—¡S-si! Quería saber si podia quedarme en tu casa unos días o meses tal vez... — Indicó Izuku asustado por la reacción de Kacchan, quien lo miró como si fuera un fantasma o algo parecido.
—¿Y porqué? — Preguntó el cenizo más suave de lo que esperaba — ¿Que paso con tu apartamento?
— Se inundó.
Katsuki bufó burlón, iba pregúntale por su madre pero recordó que ella vive al otro lado de la cuidad y sería una molestia para Izuku tener que ir de una cuidad a otra por su trabajo, además de que Kacchan es su persona de más confianza y más cercana a él. Por eso no tuvo tanto temor al preguntarle, lo único que le causaba miedo era su respuesta de la cuál fue inesperada para Izuku.
— Está bien puedes quedarte, Izuku— Respondió suavemente para sorpresa de Izuku —¡Pero me tendrás que ayudar con los quehaceres no te tendré de lujo en mi casa! — Demandó Kacchan gritando.
Izuku sonrió —¡Si, Kacchan!¡Muchas gracias, te lo recompesare!¡Lo prometo!
— Cállate.
•••
La casa de Kacchan es grande, más grande de lo que Izuku pudo imaginarse. No es como su humilde apartamento, claro que no. Katsuki se detuvo en la puerta buscando sus llaves mientras Izuku recorría con sus ojos esmeraldas el jardín bien cuidado del cenizo, al abrir la entrada le dijo a Izuku que pasará y se quitará los zapatos.
El pecoso acato la orden, entró al hogar que estaba en penumbras hasta que Katsuki encendió las luces, al frente suyo estaba un pasillo que conectaba con una vitrina al final donde se ubicaba el patio, en medio del pasillo unas escaleras que guiaban a las habitaciones de arriba, y al final de las escaleras doblando hacia lado derecho estaba la sala de estar donde tenía la cocina incluso al lado.
El peliverde luego de quitarse todo lo que tenía encima poniéndolo en un lugar donde a Kacchan no le moleste entró a la sala de estar, había un sofá con un gran televisor, a lado la mesa de comer que quedaba enfrente de la barra de la cocina. Kacchan se encontraba ahí preparando algo de comer.
—Wow — Exclamó Izuku luego de inspeccionar toda la casa — Es una casa muy bonita, Kacchan.
Katsuki alzó una ceja y sus labios se curvaron en una sonrisa por el elogio del peliverde — Obvio que lo es. Ahora deja de estar chismoseando mi casa y siéntate en el sofá, ve algo yo que sé. El control está en la mesita — Indicó el cenizo señalando con su mano el control, Izuku asintió tomando el mismo y desplomando su cuerpo cansando en el suave sofá.
Encendió la televisión buscando que canal ver, hasta que se quedó en las noticias, estaba tan concentrando murmurando un par de cosas del villano que se escapó que lo único que lo sacó de sus pensamientos fue una lata fría de refresco que Katsuki coloco sobre su mejilla.
—¡Ah! Gracias, Kacchan — Agradeció Deku agarrando la bebida, Katsuki gruñó cómo respuesta.
No le molestaba que Izuku murmura ya se había acostumbrado, era parte de la personalidad de Izuku de lo que es Izuku, al principio le parecía irritante ahora es..., adorable. Y patético que hace que se ría con gracia.
Katsuki llegó con un tazo de Katsudon recién hecho para ponerlo frente a Izuku, el peliverde a penas vio el platillo sentía que la baba caía de su boca. La comida de Kacchan era una de las cosas que nunca se iba cansar de comer, se sentía afortunado de tendría que comer la comida de su amigo de la infancia durante un mes.
— Gracias por la comida — Dijo Izuku antes de devorar el plato de Katsudon.
— Mastica no tragues — Advirtió Katsuki separando sus palitos para empezar a comer. Izuku contesto con la boca llena y Katsuki lo volvió a regañar pero el pecoso solo sonrió con un rubor en sus mejillas por la deliciosa cena.
Katsuki no iba admitir que Deku se veía adorable comiendo, parecía una ardilla, con sus cachetes inflados y sonrojado comiendo como si no hubiera comido en días. Eso en parte pone muy feliz a Katsuki, de que Izuku este disfrutando su comida así como él están disfrutando su compañía. Nunca iba admitir que quería ese ambiente todos los días de su vida, y toda su maldita vida. No iba admitir que quería que Izuku se quedará para siempre en su vida. Su corazón se aceleró con otro elogio de Izuku, sus mejillas lo traicionaron pero, se sentía feliz.
No, jamás lo iba admitir, jamás lo iba hacer.
•••