Chapter 1
🌺Aliya narra🌺 (parte 1)
Mi nombre es Aliya, voy a segundo año de universidad. Sí, es horrible, lo sé, pero no tengo de otra opción, necesito poder ser autosuficiente. La mayoría de las veces me siento a estudiar, que por cierto, es imposible entenderle a uno de los libros de derecho. Sí, estudio derecho, hermosa carrera, pero es una tortura.
Siempre he creído que estoy destinada a algo más que solo esto, porque seamos realistas, deseo ayudar y estudiar libros de personas que pensaban diferente a nosotros, que además ya están muertos, o al menos la mayoría. No es muy gratificante que digamos. En fin, yo solita elegí sufrir de esta manera.
Mayormente, lo que hago después de estudiar es ver la televisión o leer, por lo general una app que encontré en redes llamada "Wattpad". Sí, lo sé, soy un fiasco, pero bueno, ¿quién iba a pensar que leer historias sobre una tal TN sería tan entretenido? La tal TN tiene aventuras de todo tipo, es una amante, una colegiala de dieciséis o diecisiete años que se enamora del más popular de la escuela, su maestro o hasta una súper estrella. Cosa que jamás pasaría en la vida real, mucho menos en LATAM, donde mayormente los únicos hombres buenos son ya gay o no se deben estar en algún lado.
Pero es sorprendente, TN puede viajar por mundos o ser una súper heroína, que para mi gusto, yo prefiero más a los villanos que a los héroes si soy sincera. ¡Ah, si tuviera la oportunidad de conocer a uno, solo uno de los personajes de mis libros! ¿Qué no haría? Tiraría todo por la borda e inmediatamente no me importa si me mata o me embaraza y me deja sola. Con conocerlo soy feliz. Pero no, es solo una fantasía.
El único estímulo de LATAM, que por cierto no en cualquier lugar de Latinoamérica, sino de Argentina. ¡Argentina, LPM! Que tiene una alta posibilidad en estos meses de ser una bomba a punto de explotar. ¿Quién me manda a nacer en un lugar como este? Dios, si me escuchas, quiero ser asiática o no sé, al menos tener novio. ¿Por qué no puede ser que una mujer de veintidós (22) años sea virgen en pleno siglo XXI?
Vayamos al punto. Hace unos días, un idiota anda robando bancos y joyerías. La verdad es que mentiría si digo que me sorprendería que no lo atraparan, pero la policía o milicos, como les decimos aquí, bueno, al menos por donde vivo.
Uuf, me cansé. Esperar el colectivo es horrible. Bueno, volviendo a lo del ladrón, es muy raro. Según el noticiero, desaparece de la nada y aparece en otro lugar, como si tuviese súper poderes. Jaja, sí, como no, súper poderes.
— ¡Ay!...
— ¿Por qué suspira joven? Eso déjeselo a los viejos como yo — Exclamó una anciana.
— Perdone, jajaj, es que hace frío. — <<Mmm, vieja metiche, no ve que estoy sufriendo.>>
— No soy ninguna metiche, mija, sea más cortés con los viejos…
<<Mierda, lo dije en voz alta?>> — Perdón, no era mi intención. Estoy teniendo un mal día. El frío es muy fuerte y, si le soy sincera, las cosas no van muy bien en mi vida últimamente.
— Eso no es excusa para ser mal educada — Refunfuñó la anciana.
<<Por favor, 106, aparece, si LPM, si>>. — Nos vemos, señora… — Vi cómo la anciana subía al mismo colectivo que yo y me quería morir, más cuando vi que no tenía para el boleto.
<<¿Qué estás haciendo, Aliya? No es tu problema. Además, no tienes plata ni para comer.>> — Tomé, señora, pase la tarjeta… — Realmente no iba a mostrar mi angustia a la anciana ni cruzarme de brazos, así que sonreí.
— Gracias, pero ¿estás segura?.
Los pasajeros comenzaron a quejarse, por lo que me apresuré y pasé la tarjeta dos veces y me fui a un asiento vacío. Uno pensaría que la señora solo se iría por lo suyo, pero no, ahí va a sentarse a la par mía.
— Gracias — Sonrió mientras se sentaba.
Me dispuse a usar mi teléfono y escuchar música.
<<Que alguien saque a bailar a la morocha que se muere de ganas. No puede hacer todo el campeón, quiero que juegue la banda… Ay, creo que me vino. Menos mal me puse un protector, jaja, duele…>>
Mientras tocaba bajo mi vientre por el dolor, un anciano se paró al lado de mi asiento. Realmente dolía, pero mi mamá me enseñó a ser educada…
— Señor, siéntese — Cuando me levanté aún con dolor para cederle mi asiento, noté que la señora me miraba con una sonrisa, nuevamente, luego de unos minutos, hallé un lugar básico y cuando quise ocuparlo, una mujer subió con su niño en brazos.
<<Ay, Dios, ¿por qué me pones a prueba?>>
Uno a esta altura pensaría que boluda es esta chica, pero no me va mucho ser mala persona, no al menos con quien no me ha hecho nada. Estuve todo el trayecto de pie, bajé para luego notar que la señora me seguía.
<<¿Qué pedo, boludo? ¿Qué hago? Tengo miedo.>> — Querida, espera un momento.
— ¿Qué desea, señora? Tengo prisa — La anciana tomó mi mano y dijo
— Vi que eres una niña muy buena, aún si sufres, prefieres ayudar a otros. No importa si te incomodan o te hicieron daño. Realmente eres muy buena…
— Gracias, señora, pero tengo un examen. Si le importa…
— He visto tu bondad y tu pasado. Eres perfecta. Puedo quedarme tranquila. Serás una buena compañera. — Al terminar esas palabras, me dispuse a agradecerle, aunque estaba confundida, pero la señora me soltó y se fue.
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