"ANTE-MORTEM"

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Summary

Antes de morir...

Genre
Action/Scifi
Author
Albau
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

I

6 horas después del operativo.


Las calles en aquel barrio eran pesadas, ella hace mucho no pisaba esas calles y ciertamente no las extrañaba ni un poco. Lastimosamente la ocasión lo ameritaba y no le quedó de otra más que ir a dónde ni dios te acompañaba.


Cómo era de esperarse la gente de aquel barrio no apreciaba a los de provincia, ni mucho menos si eran agentes o algún cargo de seguridad contra el delito. Ella caminaba a pasó rápido, o el más rápido que su cuerpo le permitía. Su cuerpo estaba lastimado, débil y su uniforme desgarrado, su herida en su cabeza le estaba comenzando a dar problemas y como si eso fuera poca cosa su aspecto y su persona comenzaba a llamar la atención de personas poco agradables.


Ella tuvo que tirar su celular, su placa de la agencia de seguridad en la que trabaja o trabajaba, mejor dicho. No quería que lograrán rastrearla y acabarán con ella, sabía de lo que su gobierno era capaz con tal de no revelar información.


Seguía caminando sin hacer contacto de ningún tipo con nadie, ella sabía que todo el estado ya estaba al tanto de que había sucedido en las últimas horas y también estaba al tanto de la recompensa que ha propuesto el gobierno por su captura. Sin duda alguna se le estaba complicando todo poco a poco. Se supone que había corrido a los barrios bajos dónde no se para ni dios para estar a salvo de las agencias de inteligencia, seguridad y de la policía; pero decidieron pegar en la necesidad de la gente también y ofrecieron una recompensa a cualquiera que entregué información o algo para dar con ella. Si, el gobierno no era tonto y daba todo de si en momentos de crisis (Crisis de el mismo gobierno, obviamente).


– Oye tú. Superestrella. – Se dirigió a ella con tono               burlón y una gran sonrisa de gandaya.


Ella de inmediato paró su caminar y alzó la vista. Frente a ella estaba un hombre de estatura un poco alta, complexión fornida y un rostro que no inspiraba la mejor de las confianzas, mucho menos con su sonrisa de abusador natural. El estaba acompañado de tres hombres más, se daba a notar que no venían a invitarle agua o ayudarla.


– Superestrella, ¡ja! Que originales son últimamente… – Ella sonrió levemente por recordar cómo le llamó el tipo que tenía frente a ella. Después cambio su semblante a uno serio y lo miró fijamente. – ¿Que es lo que buscas?, tú y tus finos acompañantes. – Señaló sarcásticamente.


El hombre miró a sus amigos riendo y ellos también rieron con el. – Bueno, sabemos que te están buscando y están ofreciendo una suma bastante generosa por ti. Así que… vendrás con nosotros. Será una ayuda comunitaria por una ayuda gubernamental. – Y chasqueo los dedos al final de hablar.


Los hombres al escuchar el chasquido de los dedos salieron detrás de su jefe y caminaron hacía la mujer, y ella a pesar de ser una agente estaba completamente desarmada, solo tenía una navaja deforme y sin filo, la cual no le serviría de nada, solo haría enojar a ese grupo de tres hombres y terminar aún más apaleada.


Sin decir más los hombres la tomaron, no por la fuerza, ya que ella estaba accediendo ante ellos, sin complicar nada, a decir verdad se estaba dando por vencida. Ella tenía mucho pesar y su debilidad del momento le impedía hacer algo bien. No podía darse el lujo de un descanso a media persecución, pero el agotamiento del cuerpo le pasó factura.


[…]


Complejo Norte de la S.M.C


Todo era un caos para Bert Rain y Fitzgerald Deugreen, quienes estaban intentando remendar la imagen de la S.M.C, tratando de procesar las pérdidas que tuvieron e intentando saber exactamente como Alejandra Bautista fue capaz de tales actos en contra de su mismo escuadrón.


En serio no estoy entendiendo nada de esto… ¿Por qué haría eso? Sabes lo cuidadosa y protectora que era con su equipo. Bert, nada de esto tiene sentido.

Aquel hombre de tez pálida le intentaba ver la razón a todo el alboroto que la federación de inteligencia estaba redactado en aquellas noticias.


– Sabes Fitz… Yo tampoco entiendo. Y fue aún más estúpido todo esto cuando vi los cuerpos totalmente desollados y mutilados. Lo noté más como una advertencia. –

El llevo su mano a su rostro y con cansancio miró a su amigo y compañero.

– Fitz, debemos encontrarla. Solo ella podrá decirnos exactamente lo que sucede aquí. –


Fitz le sostenía la mirada seriamente, todo esto lo agotaba.

– Entonces búsquenosla. –


Sin previo aviso tres personas entraron a la oficina de Bert, interrumpiendo su plática.


– Sabes que no es cierto Rain. –

Le dijo con rapidez mientras lo miraba ferozmente.


Bert miraba a aquella mujer, se notaba la preocupación en su forma de hablar y en la expresión de su rostro.

– Lo siento Paola, pero aún que yo quiera hacer todo para no creerlo ahora mismo eso no importa. Órdenes son órdenes. –


Ella golpeó el escritorio de Bert con la palma de su mano y miraba al piso.

– A mí no me importa ir contra el gobierno y contra seguridad interior. Al final no seré yo quien acabe encerrada con ellos, si no ellos conmigo. Así que haces algo para buscarla o yo misma comenzaré un genocidio. –

Su tono era serio, no estaba jugando ni regateando estrategias.


Bert y Fitz se sorprendieron un poco por las acciones que estaba tomando Paola, ellos nunca la habían visto tan apresurada.


– Paola, seamos realistas. Tu sola no puedes luchar contra toda la gente del gobierno. Son expertos en desaparecer los dolores de culo que tengan. Ya sabes a lo que me refiero. –

Respondió Fitz en un tono sereno. El intentaba hacer entrar en razón a Paola.


Paola miraba con mucho coraje a Fitz, parecía que en poco tiempo saltaría encima de el para dejarle el rostro irreconocible. Antes de que eso ocurriera intervino Marvin; el debía convencer a Fitz y Bert para poder ir por Alejandra. ¿Quién mejor que el estratega más preparado de la S.M.C para convencer a esos cabeza dura?


– Ella no va sola Fitz. Obviamente no sabe de estrategias y por eso iré yo con ella, también irá Gabriel. –

Respondió Marvin. El salió detrás de Paola y se puso frente a Bert y Fitz.

– Solo venimos por el permiso, no queremos su apoyo. Si lo quisieran ya estuvieran en movimiento. –


Marvin esperaba atento la respuesta de Bert, quien los miraba con duda, el no quería ponerlos en peligro. Todo esto era un problema delicado del gobierno y si no actuaban bien podrían sufrir las consecuencias y el no quería que desaparecieran a más gente.


– Está bien, entiendo el coraje en sus ojos. –

Le respondió Bert mientras miraba a los tres amigos con comprensión.


Bert quería comenzar a buscar a Alejandra, pero si enviaba a los amigos más cercanos de la misma y algo pasaba no se lo podría perdonar, además que solo tres de los amigos habían salido ya a campo y no estaban presentes ahora mismo, y los que querían salir no tenían experiencia en campo, sus habilidades eran dentro del complejo.


– De verdad me sorprende que creas lo que dijo el pendejo de inteligencia. ¿Sabes que no es nada confiable? Recuerda que se quería quedar con la S.M.C y traer a su gente de mierda a trabajar acá. –

Le dijo con gran irritación Gabriel.


– Oye, estoy intentando hacer esto sin meternos a todos en la cárcel o colgarnos a todos. Ya sabes lo complicado que es este asunto, ella es literalmente una terrorista en el país.


Toda la oficina quedó en silencio. Es verdad, ninguno de los amigos había pensado en que esto no era algo ligero, ya era algo gubernamental, dónde todo el gobierno estaba atento y lo tenían en seguimiento, haciendo creer estás falacias a la gente, la cual con miedo cree cualquier cosa.


De pronto otro portazo anuncio la entrada de otras dos personas, de las cuales venían con un vídeo algo alarmante. En el vídeo se le ve a Alejandra atada de las muñecas, los brazos, las piernas y los tobillos, sentada en una silla. Ella tenía el rostro empapado, se le notaba agotada y casi ahogándose con el agua que talvez le habían echado en su rostro. Era una imagen muy deplorable. En el vídeo claramente se escucha una voz de fondo que decía:

“La tenemos, estamos dispuestos a dialogar. No con el gobierno, pero si con ustedes; la Élite.”


Bert, Fitz, Gabriel, Marvin y Paola tenían la misma mirada de preocupación mutua.


Antes de que pudieran preguntar Kevin tomó la palabra.

– Esto lo mandaron a nuestros archivos. Jacob dice conocer donde la tienen y sabemos que no tardarán mucho en encriptar el vídeo los de inteligencia. Debemos actuar rápidamente. Pueden ofrecerles más y perderemos su atención. –

Kevin miraba firmemente a Bert y Fitz. Guardó nuevamente el celular y se cruzó de brazos.


– Ellos lo único que piden es dinero, o algo que los ayude en su día a día, ya saben cómo son las cosas en los suburbios. O al menos recordamos un poco lo difícil que era vivir ahí. –

Señaló Jacob mirando a todos en el lugar.


– Entonces debemos ir ya. Debemos aprovechar su necesidad ahora mismo. –

Concluyó Paola acercándose a Bert y poniendo su dedo índice en el pecho de este señalandolo.

– Da la orden. Al menos sirve para eso Rain. –


Bert miró a Fitz y después a las demás personas que estaban a su alrededor. Sin duda alguna sabían meter presión en el.


– Adelante, trataré de encubrirlos en el tiempo que estén fuera. Pero recuerden, son ustedes contra el gobierno. Tienen unas…

Bert hizo una pequeña pausa para ver su reloj y volvió a mirarlos para proseguir con sus instrucciones.

– Dos horas y diez minutos, tal vez dos con trece minutos. Depende de que tan bien nos salgan las barreras de humo. –


Bert dio la vuelta y les hizo una seña para que se fueran e inmediatamente salieron los cinco amigos del lugar, Fitz cerró la puerta de la oficina y mirando la ventana se sentó con cansancio en un pequeño sofá de descanso que había en el lugar.


– No sé cómo le haremos, pero debemos vernos con las demás organizaciones de seguridad e inteligencia de los 4 estados en una hora y media. Tu eres un suicida. –

Exclamó Fitz con una sonrisa irónica en su rostro mientras miraba por la gran ventana de la oficina.


Los dos miraron por aquella ventana, Fitz intentando calmarse por lo malo que podría pasar y Bert buscando respuestas o algún plan.


– Calma Fitz. –

Le dijo Bert mientras se acomodaba el cuello de su camisa.

– Nosotros debemos dedicarnos a actuar e investigar. Lo hacemos todo el tiempo. –


Bert parecía estar tranquilo, pero no lo estaba para nada, solo eran apariencias que el mismo se ponía.


[…]


Continuará