The Black Swan

Summary

El bailarín cotizado Park Jimin en su afán de obtener fama y riqueza decide aceptar la propuesta del CEO Jeon Jungkook y ser su amante por una noche, pero después de esa noche el talentoso cisne negro desaparece de los escenarios, pero lo que no sabía era que Jimin lo odiaba por haber arruinado su carrera... pues había quedado embarazado.

Status
Ongoing
Chapters
20
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

1. El bailarin perfecto.

Sentí el flujo de adrenalina por mi cuerpo cuando escuche la primera nota del violín, poco a poco el telón se fue alzando dejando mi cuerpo estilizado en una pose delicada frente a las miradas inquisitivas de los expertos, podía notar el movimiento de sus cabezas juntándose entre sí, juzgándome, sentí mi cuerpo temblar temeroso por cometer un error.


La siguiente nota del violín alertó a mi cuerpo que comenzó a moverse en armonía con la música, esa era la rutina que había practicado sinfín de veces en el estudio, mi mano estirada por encima de mi cabeza comenzó a bajar suavemente haciendo que mis pies avanzaran en punta hacía enfrente, una nota más del violín y perdí el sentido del lugar donde me encontré y de quienes estaban frente a mi, dejé que la melodía se fundiera con mis sentidos, no existía nada más, solo mi respiración y mis sentimientos.


La música hacía que mis pies bailarán suavemente y mis manos creaban formas ondulatorias, mi corazón estaba álgido lanzando ramificaciones de dolor contenido dejando que en mi rostro se creara una máscara por completo de sufrimiento, esa coreografía llenaba mi mente de dolor pues no había nada más duro que un cisne agonizando por no poder alzar el vuelo.


Cinco minutos de baile simulando el aleteo de un cisne bastaron para que yo girara en la punta de mis pies arqueando mi espalda hacia atrás acompañando con mis brazos el movimiento doloroso que distorsionaba un poco mi espalda pero que daba el efecto necesario para que fuesen un par de alas, para después quedar en el suelo de madera sentado sobre mis rodillas haciendo que mis manos aletearan poco a poco hasta que quedaran en el suelo.


Cerré los ojos con fuerza cuando la música terminó, dando gracias a mi mismo por no haber cometido ningún error en una de las audiciones más duras que había tenido que enfrentar, traté de controlar mi respiración cuando me puse de pie e hice una reverencia a las veinte personas que parecían inmutables ante mi actuación, sus caras serias y la falta de ovación fueron un golpe duro para mi corazón, aún así di la vuelta con una sonrisa fingida en la boca y baje del escenario con mi dignidad intacta, había hecho mi mejor esfuerzo y todo quedaba en las manos de aquellas personas ajenas a mí.


Había asistido a cerca de 10 audiciones para quedarme con ese papel del cisne negro del ballet de la ciudad de Seúl y no iba a desistir esa noche, esa era mi más grande meta, ser el mejor cisne negro que el teatro tuvo antes y lo valía porque yo tenia el talento y la gracilidad para serlo, soy el mejor bailarín que la escuela más prestigiosa de ballet haya tenido, no había nadie mejor que yo, de eso estaba completamente seguro.


Pero no era tan fácil para alguien como yo y eso me molestaba demasiado, aunque tuviese el talento nato y mereciera el papel más que nadie, había muchos intereses de por medio para lograr debutar en un papel tan importante como aquel.


Me senté en un rincón detrás del escenario, sin llegar al camerino, pues allí se encontraba mi madre/representante con todas sus inseguridades y preguntas, solo quería descansar un poco en silencio.


Respiré profundamente dejando ir un poco el estrés en que me había tenido la audición en todas estas semanas, mis ojos se llenaron de lágrimas cuando me sentí libre por fin, solté un leve quejido apenas audible, desamarré mis bailarinas lentamente desenrrollando el listón de mis tobillos, saqué mis pies sin poner demasiada atención en la sangre que salía de uno de ellos, los saltos perfectos y suaves que había hecho durante la rutina habían cobrado factura, deshice los vendajes dejando mis pies frente a mi, revisé que le herida no fuera grave, después recogí las rodillas contra mi pecho y por fin liberándome de la presión comencé a llorar en silencio.


Habían sido demasiadas horas de ensayos y ansiedad, llorar así era lo más que yo me podía permitir, mi madre me había enseñado a ser fuerte y con convicciones, a bloquear todo aquello que me hacía sentir débil pero, como ahora mismo, estaba muy cansado de todo, era la primera vez que experimentaba algo tan dificil, solo me apetecía comer un poco e hidratarme.


Escuché que alguien bajó del escenario, supe a penas lo vi quien era, Kai, el otro finalista para el papel, como era de esperarse me escondí lo más que pude detrás de unas cajas cuando escuché que el chico hizo una llamada, lo que escuché me dejó helado, limpié mis mejillas y me puse de pie cuando él desapareció del pasillo.


- ¡Jimin! ¡Cariño! ¿Cómo hiciste la rutina? - Mi madre apareció buscándome totalmente nerviosa - ¡Cielo! ¿Estas llorando? ¡Ay no! ¡dime que no te lesionaste!


- Todo salió bien madre.


Pasé por su lado y fui al camerino aun sin poder creer lo que acababa de escuchar.


- Eso es increíble Minnie.


- Saldré con Hoseok ahora, hace dos días cumplí veintiun años y creo que ha llegado la hora de romper la dieta un poco.


- ¡Jimin! Sería mejor si pudieras ir al estudio y seguir ensayando hasta que todo te salga perfecto.


- Ya es perfecto.


- Aún así, no debes desistir.


Entré al cambiador quitando mi ropa húmeda del sudor, escuchando la cantaleta de mi madre, pero en mi mente se repetía la voz del chico que le decía a su padre que ya había terminado la audición y lo único que tenía que hacer era transferir una fuerte suma de dinero a nombre de los directores de la obra para facilitar la elección.


- Mañana iré al estudio madre, trata de no preocuparte mucho ¿si?


Mi estómago se revolvió del coraje contenido, yo tenía el talento y la fuerza para ser el cisne negro. Pero, no tenía "contactos" y eso me frustraba mucho. Me acerqué al espejo y comencé a retocar mi maquillaje.


- No debes de tomar alcohol hijo, tu dieta es demasiado rígida, no te puedes descontrolar.


- Solo será por hoy madre, mañana haré ayuno todo el día, tu tranquila.


La miré de reojo tratando de que ella no se diera cuenta del enojo que me estaba haciendo rabiar, tome mi bolso y esperé a que mi madre saliera, caminé detrás de ella sacando mi teléfono marcando a Hoseok para que pasara por mi a las afueras del teatro.


- Hijo, solo te pido que tengas cuidado y que cuides tu alimentación.


Yo asentí y besé su mejilla despidiéndola con la mano cuando desapareció por la avenida en mi carro. Solo cuando ya no estuvo en mi línea de visión me permití sacar mi enojo, patee una botella que estaba tirada en el suelo. Era demasiado injusto que alguien se ganara el papel a base de beneficios monetarios, me hartaba la maldita industria que era predominada por el interés económico, guardé mis lágrimas pero mis manos estaban hechas puños en mis bolsillos, tanto esfuerzo no había valido la pena, todo debía ser por el estúpido dinero.


Hoseok se estacionó en la esquina y yo corrí hacía su carro subiéndome ansioso por tranquilizarme un poco.


- ¿Qué pasa Jimin? ¿Cómo te fue en la audición?


Hoseok era el único amigo que tenía, era el hijo de la directora de la academia de baile donde me gradué como el mejor de la generación. Hoseok contaba también con un excelente nivel y era mi compañero en la mayoría de las puestas en escena en las que había trabajado.


- Mi rutina salió perfecta, ahora sólo queda esperar. - dije un poco más molesto de lo que quería, no quería que él sintiera lástima por mi, pues aunque ambos eramos los bailarines más solicitados, las raíces de ambos eran por mucho distintas. Hoseok lo tuvo todo a manos llenas y yo me tuve que esforzar para obtener cada beca.


- Estoy seguro que lo obtendrás amigo, cuando vi tu coreografía supe que ese papel era para ti por completo.


- Yo no puedo dar por sentado algo así, esperaré la última decisión.


Él comenzó a manejar por la avenida, mi estómago rugía de hambre. Solo volteé hacía la ventanilla molesto con la estúpida vida. Incapaz de contenerme agregué.


- El otro finalista es Kai.


- No puede ser.


- Te lo juro.


Se estacionó a las afueras de uno de los restaurantes más lujosos de Seul, este era su sitio favorito para comer, aunque no comiera mucho tampoco.


- Él idiota ese no tiene oportunidad, aunque se proclame como tu sucesor le falta mucho.


Ambos bajamos de la camioneta, yo solo tomé mi teléfono y caminé detrás de él arreglando mi ropa, una chaqueta de cuero con unos pantalones pitillos negros.


- Me tiene sin cuidado que quiera ser mi sucesor, solo tiene dieciséis años problamente cuando tenga veintiuno sea hasta mejor que yo...


- Nadie es mejor que tú.


- Gracias Hoseok, pero habrá que ver a los nuevos talentos.


- Pues a él no lo mires, una cosa es la pasión por la danza y otra que solo sea un capricho.


Sonreí triste, entramos a la estancia, las pequeñas mesas negras rodeadas con sillones rojos daban un estilo informal y elegante, salimos a la terraza pasando entre las mesas llenas de comensales con rapideza.


- Aúnque Kai no sea el mejor eso no quita que tenga los medios para obtener cualquier papel que quiera, su padre es influyente.


Hoseok se quitó sus lentes y se recargó hacia atrás mirándome preocupado.


- Pero aún así, él no podría obtener el puesto Jimin, sus movimientos son demasiados toscos y nada fluidos.


Me sentí un poco más tranquilo, acomodé mi cabello viendo hacía la inmensidad del mar. aunque confiara en mi talento, tenía miedo de no lograr el mayor éxito de mi carrera.


- Te preocupa de todas maneras...


- Yo no fracaso Hoseok.


- Lo conseguirás y yo estaré en primera fila ovacionándote.


Sonreí cuando él hizo la mímica de llorar mientras aplaudía.


- Te lo mereces, nadie ensaya tanto como tú.


Quería tener un poco de fe, pero algo en mi pecho no me permitía bajar la guardia, el dinero era muy importante en ese medio.


- Necesito una fortuna Hoseok, quisiera ser millonario para que así jamás volviera a sentir esta inseguridad, para jamás esperar a que alguien más me elija para un papel, tendría mi propia academia y teatro sabes, ese es mi mayor deseo.


Nos empezamos a reír por lo iluso que sonaba, pero en el fondo esa  carencia me pesaba.


- Me puede traer una pasta fusilini con ternera.


- ¿Todo eso comerás?


Yo solo asentí cubriendo mi inexistente panza.


- He estado a dieta durante casi dos meses, si voy a romperla necesito algo sustancioso.


- Tienes razón, a mi me trae lo mismo por favor.


Permití que el viento acariciara mi rostro, por alguna razón mi enojo disminuyó con las palabras y buenas vibras de mi amigo.


- ¿Cuándo darán los resultados?


- Mi madre me dijo que en un par de días.


Hice una mueca, era demasiado mi anhelo de ser el cisne negro que la espera hacía que sintiera ansiedad y nerviosismo.


- ¿Joven Park Jimin?


Volteé cuando escuché mi nombre.


La mesera llevaba una botella cerrada color dorada.


- El Sr. Jeon envía esto para usted.


Reconocí que era un vino blanco muy prestigioso y caro, la chica se acercó a la mesa con el contenedor con hielos y un par de copas. Levanté la vista a Hoseok que buscaba con la mirada atraves del cristal al antes mencionado, yo hice lo mismo y lo vi recargado en la barra de bebidas con una sonrisa en su boca, me miraba fijamente. Sentí que mi estómago se retorció y rápidamente sentí mi rostro arder, regresé la mirada hacia la botella, el atrevido hombre había esperado que yo lo volteara a ver para regocijarse en mi reacción.


La camarera iba a abrir la botella pero yo la detuve.


- Dígale al Sr. Jeon que le agradezco mucho, pero no tomo bebidas alcohólicas.


La chica me dirigió una mirada incrédula y Hoseok me pateó por debajo de la mesa.


- Jimin no, déja la botella, a mi me gusta ese vino.


Alcé la mirada molesta ante su comentario.


- ¿Eso es lo que valgo? una estúpida botella de vino blanco.


- Tranquilo amigo, sólo era una broma, sé que no soportas al Ceo más exitoso del momento.


- Lo odio... señorita, llevese esto, por favor.


- Claro.


La camarera desapareció, ya no volteé más, pero Hoseok no se perdió nada de lo que sucedía dentro del restaurante.


- Está tan acostumbrado a que lo rechaces que hasta le da risa.


La comida fue traída y dejé de pensar en lo incómodo que me sentía de nuevo siendo observado por el hombre de mirada oscura, odiaba esa sensación. El primer bocado de comida me hizo cerrar los ojos de placer, en los últimos meses tan solo comía ensaladas, así que comer carne y pasta era la gloria para mi paladar.


- Estoy seguro que esta pasta sabría mejor acompañada con vino blanco selecto.


Abrí los ojos solo para dedicarle una mirada cansina. Ese Ceo se la pasaba enviándome chocolates al estudio, los cuales, por supuesto, solo eran una tentación porque no los podía ni probar por la dieta y terminaba regalandoselos a mi padre.


Cuando tenía alguna obra de teatro me enviaba arreglos de rosas rojas a mi camerino con una dedicatoria que solo decía J.J., yo sabía que era él, rosas rojas: nada sutil el caballero.


- Deberías darle una oportunidad Jimin, ese tipo tiene la fortuna que tu anhelas.


- Soy bailarín, no un sirviente sexual te recuerdo, quiero una fortuna dignamente.


- Pero el pobre se esmera tanto por tu atención, cuantas veces va a ver la misma obra solo porque tú estas en ella, es que si eso no es amor no sé que sea.


- Él puede estar enamorado de quien quiera, no me importa.


- ¿Tú mamá aún no sabe que él te envía las rosas?


Me espanté y casi me ahogo con mi bocado. Joder, si mi madre se enterase ya me hubiera comprometido con ese idiota.


- ¡No! Y tienes prohibido decírselo.


- Pero Jimin, es que míralo, está allí en la barra, mirándote.


- No es mi problema a quien mire Hoseok.


- Es muy guapo.


- Basta.


- Mmmm, esta bien.


Él se empezo a reír y yo que ya llevaba tres bocados de repente sentí un poco de adversidad por la cantidad de comida que había en el plato, revisé la carne de lado a lado y corte un pequeño pedazo y lo comí con precaución, había creído que podría comer todo pero la sensación de asco se instaló en mi boca.


- Creo que la carne no esta bien cocida.


Le dije a Hoseok poniendo el plato de lado, tomé un poco de agua y me disculpe saliendo de la terraza entrado al restaurante para ir al baño.


Había dejado en mi bolso mi cepillo de dientes así que sólo iría a enjuagar mi boca para quitarme la sensación de asco y el sabor de la comida. Entré al lujoso baño y me miré en el espejo.


Mi reflejo me dejó ver la marca que tenía en el entrecejo por el enojo contenido, lo de Kai y los sobornos me tenían en el borde de la furia y luego le sumaba la presencia de cierto caballero en el restaurante.


Yo sabía que yo no merecía pasar por esas situaciones, soy un bailarín de alto rendimiento, consolidado como uno de los mejores, yo que cuido mi dieta al pie de la letra, que escucho todos los consejos de mi madre, yo no merecía que alguien jugara sucio para ganarme, yo me merecía el papel porque me lo he ganado con sangre y sufrimiento.


No merecía tampoco que ese hombre me pusiera nervioso. Es que yo jamás había pedido su atención, jamás me le insinúe o le coquetee, yo nunca le había pedido que me regalara absolutamente nada pero, él parecía no desistir y su actitud me hacía sentirme muy nervioso, era como si tuviera todo el poder para acabar conmigo.


Enjuague mi boca y acomodé mi cabello rubio hacía atrás, mi ojos cafes centellaban de furia aún, pues no había forma de que yo pudiese demostrar debilidad, porque el miedo a fracasar hacía que se me erizaran todos los bellos del cuerpo.


- Park Jimin, que casualidad.


Escuché que ese Ceo entró al baño y cerró la puerta tras él, sentí el miedo recorrer mi cuerpo cuando escuché mi nombre en su voz. Volteé sintiendo pánico de sentirlo tan cerca mío, lo había visto antes sí, pero solo desde el escenario, jamás así de cerca.


- Se puede saber, ¿por qué tu afán de dejarme en ridículo y no aceptar mi obsequio?


Mi garganta se cerró. Joder, tenía mucho miedo, bajé la mirada al suelo, odiaba esa sensación de sentirme más débil que él.


Aquel hombre que me había acorralado detrás del escenario cuando aún era muy joven me había dejado un trauma, pero él ya no era el mismo chico temeroso de catorce años.


- ¡Desista de enviarme obsequios, por favor!


- ¿No te gustan o no te gusto yo?


- ¿Sabe qué esto que hace es acoso?


- No es mi intención acosarte, sólo tenía duda. Digo, ya que mis obsequios son muy obstentosos doy por hecho que soy yo él qué no te gusta y eso me duele.


Alcé el rostro sintiendo de nuevo valor, lo hice lentamente hasta encontrarme con su mirada oscura que hacía juego con su pelo y traje, su rostro esbelto y su altura imponente eran impresionantes, su tes blanca y su perfume de alto costo hicieron que yo tardara en procesar como un hombre podía llegar a ser tan atractivo y egocentrista para creerse que sólo por ser una persona con capacidad económica yo caería rendido a sus pies.


- ¿De eso se trata no? - acomplete mi pensamiento.


- ¿De mi dolor? por supuesto.


Jimin prestó atención por primera vez a su sonrisa.


- ¿Qué es lo que pretende con esos regalos tan "obstentosos"? que quede impresionado porque usted es millonario.


- Veo que no es así.


Claro q no me impresionaba, acaso creía que me podría comprar de esa manera. ¡Yo no estaba en venta!. En ese momento me di cuenta que él y Kai eran demasiado parecidos, los dos creían que con su dinero podrían comprar todo. Regresó a mi memoria la conversación que había escuchado y todo el coraje y la rabia crecieron en mi.


- ¡Odio a las personas como usted, odio a la maldita clase alta que se cree que solo porque son ricos pueden hacer lo que quieran con las personas que estamos abajo! ¿pero sabe qué? ¡no me importa ni usted ni su dinero!


Me acerque un par de pasos hacia él sintiendo mi boca amarga por el coraje.


- ¡No importa si usted cree que su dinero me impresiona! ¡o si el idiota de Kai tiene que pagar para quedarse con el papel del cisne negro!


Hice mis manos en puños y los puse a un lado de mi cuerpo, estaba muy enojado con todos en ese momento.


- ¡Simplemente dejaré de preocuparme! ¡este es su mundo! ¡el mundo de la gente que tiene el poder para hacer que las cosas ocurran! - Yo estaba tan enojado que no me percaté que él solo me miraba incrédulo, pero yo ya no podía detenerme - ¡me vale un sorbete! ¡y usted no se me vuelva a acercar porque le juro que lo demando por acoso sexual!


- Park Jimin, espera, no es así.


Salí del baño rápidamente y fui por Hoseok para irnos de allí, cuando nos dirigimos para pagar nos informaron que los gastos de nuestra mesa estaban ya cubiertos por el Ceo Jeon, echando humo por las orejas miré que estaba en la esquina del restaurante mirándome intensamente, volteé los ojos y tomé a Hoseok por el codo.


- Jimin tranquilízate, por favor.


El manejaba hacía mi casa y solo me miraba preocupado, yo ya no podia disimular mi molestia, era más que claro que ese empresario sacaba lo peor de mi. Aunque recapitulando el encuentro, me di cuenta que él no tenía la culpa de todos mis gritos, los cuáles se habían escuchado por todo el restaurante.


- ¿Trató de abusar de ti o algo?


- No, sólo me pregunto si me gustaba.


- ¡¿Y por eso le gritaste?!


Me había equivocado, lo reconocía, bajé de la camioneta enfrente de mi casa a las afueras de la ciudad, ahora lo más seguro es que jamás volvería a recibir flores en mi camerino, gruñi aún frustado con todo y ni siquiera había podido comer bien. writing here