Chapter 1
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Las cosas no podían haber tomado ese giro inesperado en su vida, el haber sobrevivido a la mordida de Nagini ya era increíble pero el enterarse que San Potter lo habia salvado era el colmo de los colmos, lo último que recordaba era ver al muchacho lanzando una serie de conjuros con la varita al cuerpo suyo y luego todo se volvió negro escuchando la última frase que le lanzó Harry antes de que se desmayara o en su defecto se muriese.
"¡Yo te salvaré profesor Snape!.¡No se vaya! ¡No me dejes solo!".
No podía negar que esas últimas frases le habían sorprendido pero ya estaba entregado y decidido a irse de este mundo. Y él solo hecho de despertar y darse cuenta que aún seguía con vida dedujo todo el resto.
¿Cómo demonios se la ingeniaba ese arrogante león para interferir en su vida y no dejarle en paz?.
Al parecer había despertado luego de estar seis meses en coma, lo constató al ver un calendario colgado en el muro cerca suyo donde marcaba día a día una cruz roja, su parte analítica concluyó que alguien llevaba la cuenta de cuánto tiempo él estaba en ese lugar. Abrió los ojos constatando que no estaba en San Mungo sino en Hogwarts, parpadeó sorprendido y más aún al ver que una mata de cabello revuelto descansaba junto a sus pies, sus ojos se abrieron mas grandes al ver de quién se trataba.
"Maldita seas Potter". pensó con asco mientras que logró mover un pie y golpear la cabeza del joven que dormía profundamente.
Se removió inquieto lanzando una serie de murmullos para luego seguir durmiendo, Severus levantó una ceja y volvió hacer el mismo movimiento pero ésta vez le aplicó mas fuerza.
—¡Joder!—. exclamó Harry levantando su cabeza de la cama y frotó su cabeza dónde había recibido un coscorron?.
Abrió los ojos de golpe al llegar a esa deducción, veía todo borroso, palpo con su mano por la cama buscando sus gafas hasta que las encontró y se las puso mirando una silueta oscura observarle .
Severus le miró con seriedad tratando de que no se notará el dolor que había sentido al hacer ese esfuerzo físico de golpe, pero le habia valido la pena.
—¿Profesor Snape?— preguntó Harry con cautela no sabiendo si él que volvió de la muerte era su profesor u otra alma en pena.
—¿Esperabas a otra persona?, pues lamento decepcionarlo.— contestó con su usual sarcasmo descolocando al león.
Harry negó con la cabeza para luego bajar la mirada, encogiendose de hombros.
—Que alivio de que usted esté bien....y no, no esperaba a nadie mas que a usted—. Susurró por lo bajo esquivando esa mirada ónix que lo estudiaba.
— Bien...estoy perfecto. Que tenga un excelente día. Adiós — dijo el mayor de manera tosca y certera.
Harry parpadeó varias veces y luego mostró en su rostro la tristeza, aún asi se levantó estirándose y caminó hasta la puerta, se detuvo delante de ella dándole la espalda. Severus le observó con atención.
— Me alegra de que esté bien...pido que tenga un excelente dia para usted también... Adiós — dijo Harry con la voz rota.
Sin más salió de la enfermeria sin volver a mirar hacía atrás, en verdad le dolía que jamás pudo llevarse bien con quién lo habia protegido toda su vida, avanzó por los silenciosos y lúgubres pasillos del castillo saliendo del área de enfermería. Su marcha fue constante mientras en su mente revivia una y otra vez los recuerdos de aquella batalla dónde lo vió morir en sus brazos. No tuvo mejor idea que conectar al moribundo a su núcleo magico, utilizando un conjuro que había aprendido de un libro que le había regalado Sirius de magia Nigromante, con ello pudo repeler el veneno y hacer que la muerte lo trajera de nuevo, jamás se quitaría de su mente la vez en que esos ojos ónix perdían el brillo de la vida y se volvían oscuros perdiéndose en el olvido.
Le dolía y mucho ser tratado por él de ese modo, pero suspiró aliviado que el cabron de posiones estaba de vuelta. No podía pretender que al volver de la muerte fuese de otra forma. Por un momento creyó que se hubiese vuelto un poco más amable, pero era evidente que el temperamento y el orgullo del oscuro profesor de pociones era más fuerte aún volviendo de la muerte.
— No entiendo por qué me trata de ese modo, yo no soy mi padre, sé que hemos pasado muchas cosas todos estos años pero aún así me duele que me trate de esa forma fría e indiferente.... Le prometo profesor Snape, que no volveré a molestarlo—hablo para sí mismo el León mientras avanzaba por el largo y oscuro pasillo rumbo al jardín del Castillo.
Necesitaba tomar aire fresco y reconsiderar muchas actitudes y cosas que tenía en su mente, una de ellas era dejar de esperar que el oscuro profesor de pociones lo tratase mejor. Entendió que era una gran pérdida de tiempo el esperar algo que nunca iba a llegar o por lo menos eso fue lo que creyó.
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La puerta de la enfermería se abrió y por ella entró Minerva, la nueva ditectora de Hogwarts avanzó en modo silencioso cómo un gato hasta situarse al lado de su preciado amigo.
—¿Tú también vienes asegurarte de que sea yo?...¿Que es esa estupidez que se carga Potter ahora?... Bueno para ser sincero siempre fue Estúpido. Pero ahora se pasa de la raya.... nunca me deja de sorprender el nivel de estupidez que puede llegar a manejar, es como si evolucionara cada vez.— soltó de manera sarcástica e hiriente.
—Severus...Harry te salvó la vida, conectó su núcleo mágico al tuyo y te trajo...trajo tu trasero del más allá...por lo menos sé agradecido y por una vez en tu vida ¡Deja de ser tan capullo!...¡Maldito murciélago!— exclamó la gata de Gryffindor perdiendo los estribos.
Severus abrió sus ojos grandes sintiendo su corazon latir acelerado, no podia ser posible. Potter era un león alcornoque¿Cómo demonios pudo llevar a cabo magia Nigromante?. Detuvo todos los improperios que su mente estaba elaborando a la velocidad de la luz para lanzarle al joven en cuánto lo tuviese delante suyo. Y no solamente le sorprendía eso sino el que su única amiga le hablase de ese modo. El mejor que nadie sabía que Minerva adoraba a Harry lanzó un bufido sintiéndose un niño siendo regañado por su madre.
Además él no le debía nada, había cumplido su promesa de protegerlo en honor a Lily, él no le pidió que le salvará la vida¿Porqué no lo podía dejar morir en paz?. Se quedó en silencio algo que no era muy propio de él ya que siempre tenía un arsenal de contestaciónes para todo el mundo y más para ese terco y arrogante León.
Minerva se le quedó mirando por un momento y luego desvió su mirada hacia el ventanal de la enfermería, observo que el sol ya había bajado y el vidrio había comenzado a empañarse por el frío.
—Te dejaré pensar y reflexionar sobre tu actitud algo me dice que no lo has tratado bien, vi el modo en que salió Harry y en su mirada había tristeza. Te lo digo porque sé que no eres tonto pero podrías ser un poco más amable, quizás no con todo el mundo sino solamente con él. Porque por lo visto no te has dado cuenta que él siempre se ha preocupado por ti... Valora lo que él hace Severus, no sea cosa que un día se canse de ti y te olvide—comentó La gata antes de marcharse de la enfermería y dejándolo oscuro profesor de pociones solo.
—¿Olvidarme Potter a mí?.¡Imposible vive buscando la manera de arruinarme la existencia!. Se debe levantar pensando hasta que se va a dormir el cómo joderme el día.¿Preocuparse?, lo dudo —conversó con él mismo en la soledad de la enfermería.
Pasó una semana exactamente y pudo salir por fin de la enfermería. Camino rumbo a su despacho en las mazmorras mientras observaba a todos los estudiantes en el pasillo que murmuraban al verlo pasar. Les dio una mirada fulminante a todo aquel que se le cruzó en el camino haciendo que de inmediato dejaran de verlo y mucho más él murmurar. Sonrío orgulloso ya que no había perdido su toque de imponerse ante el resto a través del temor.
En cuanto llegó a su despacho y pasó la puerta de entrada camino hacia el sillón que estaba frente a la chimenea la cual con un agitamiento de su varita encendió los leños para aclimatar la temperatura en el lugar. Tomó asiento en el sillón y por un momento se quedó mirando el fuego escuchando el crespar de la leña al ser quemada por el mismo.
Invocó un whisky de fuego y lo disfruto en el silencio de su habitación mientras su mirada se encontraba en el rojizo fulgor del fuego, a su mente le vinieron una serie de imágenes de la última batalla contra Voldemort. Protegió a Harry hasta lo último su misión estaba completa y ahora era libre. Lanzó una carcajada cansada, pobre iluso creyó que se liberaría de San Potter. Era su destino o estaba maldito pero por lo visto no solo había soportado A James en su juventud sino que ahora estaba atado con un vínculo inquebrantable a su hijo Harry. Qué ironía del destino uno le hizo la vida imposible en su adolescencia y el otro lo condenó a la eternidad atado a él.
Severus bebió un sorbo de su whisky mientras sentía que al tragar el líquido su garganta tomaba alta temperatura, pero ese ardor le gustaba. Recordando su conocimiento sobre magia oscura entendió que ese vínculo que había hecho ese torpe León era para toda la eternidad no importara cuántas veces reencarnase, cuántas veces volviera de la muerte, siempre estaría junto a Harry¿Acaso eso el león lo sabía? Negó con la cabeza lanzando un suspiro frustrado. Si no lo sabía era común por la estupidez que se cargaba, pero si en verdad Él sabía eso significaba que empezaba a mostrar su lado macabro al igual que su padre James.
El tiempo le demostraría cuál de las dos opciones era, esperaba contra todo pronóstico que Harry no lo supiera porque si no, no solo estaría atado a él sino que se convertiría en su esclavo lo que para él sería un calvario. Su rostro se endureció apretando los dientes maldiciéndose Porque algo debe haber hecho mal para terminar en la situación en la que estaba. Pero estaba muy seguro de algo, no le iba a hacer las cosas fáciles al León de ahora en más le haría la vida a cuadros si el otro llegase a querer imponerse sobre él.
Luego de imaginar varios escenarios en donde Harry le hacía la vida imposible se sintió cansado, se acomodó en el sillón invocando una manta y acobijándose cayó profundamente dormido.
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Tres semanas pasaron en las que volvió a dar sus clases llevándose varias sorpresas una de ellas era que Harry lo esquivaba, no sabía si sorprenderse o estar alerta por alguna razón lo estaba evitando y no sabía por qué. Aunque para ser sincero recordó que la última vez se había comportado muy mal con el león, chasqueó la lengua molesto restándole importancia no iba a detener su vida solo porque el león no le hablaba. Mucho mejor para él, si decidía ignorarlo.
Pero no podía evitar prestar atención desde que ingresaba al comedor a desayunar, el notar a Harry que se sentaba en su mesa rodeado de sus amigos y se dedicaba a desayunar mientras ojeaba algunos libros que tenían a su lado. Se sorprendió ya que no era normal que Harry leyera tantos libros y más con el pasar de los días notó que los libros iban cambiando.¿Qué era lo que estaba estudiando con tanta pasión? Era evidente que la mente del león estaba enfrascada en algo.¿Quizás su nivel de bromas evolucionó? Negó con la cabeza sacándose eso de la mente, de todos modos él se mantendría en alerta No permitiendo que el león lo encontrara con la guardia baja.
Observó la hora de la merienda donde Harry aparecía con más libros .Pero esta vez se sentaba un poco más apartado para dedicarse a merendar y seguir leyendo. Ahora sí que era oficial la curiosidad del oscuro profesor de pociones, su mirada iba directo al León hasta que sintió un toque en su hombro izquierdo, sabiendo muy bien quién era no se volteó a mirar.
—¿Qué quieres Minerva?—preguntó mientras su mirada se mantenía en la mesa de Gryffindor.
—¿Algo te molesta Severus?... Puedo ver que no dejas de mirar a Harry.¿Qué te hizo ahora?—preguntó la jefa de Gryffindor mirando a su amigo.
—No es lo que me hizo.... Sino lo que ¡no hizo!—exclamó estrangulando el tenedor en su mano mientras contenía su enojo.
—La verdad no te entiendo, que yo sepa y haya visto él ha tomado su distancia de ti... Deberías de estar feliz¿No era eso lo que querías, que te dejas en paz?—preguntó en un tono curioso.
Severus apretó los dientes con molestia, nunca se imaginó que Harry se distanciara de él, muchas veces deseo que lo dejara en paz y ahora curiosamente se sentía muy incómodo. O por lo menos no era lo que él esperaba.¿Por qué se sentía así?. No, él no lo entendía estaba muy confundido y odiaba sentirse así. Dejó la merienda por la mitad y se levantó de su asiento caminando por el ancho pasillo pasando de lado de Harry pero cuando lo estaba haciendo se detuvo detrás suyo. Por qué lo hizo no lo sabía pero lo que sí estaba experimentando en ese momento era como si una fuerza invisible lo había anclado detrás del león, abrió grande los ojos al reconocer que Harry estaba estudiando sobre la magia que Salazar impartía en algunos allegados protegiéndola de otros que la tachaban de magia oscura.
Harry ni siquiera se volteó a verlo, bebió un sorbo de su té para luego comer un trozo de su tarta de calabaza y seguir leyendo.Severus se sintió un tanto extraño y levantó su mirada notando que todos a su alrededor lo miraban.
Ah no! El no iba hacer el ridículo sólo, si él caía en lo ridículo, Potter caería con él.
—¿No tienen nada mejor que hacer?...¡Potter acompáñeme!—exigió el oscuro profesor de pociones mientras que con su mano se aferraba del brazo del muchacho y lo arrastraba sacándolo del comedor mientras fulminaba con la cabeza a todos los alumnos que se encontraba en el camino.
Harry ni siquiera tuvo tiempo de tomar los libros, sorprendido se acomodó las gafas y trataba de no tropezarse mientras avanzaba a velocidad siendo arrastrado por Severus, quién ni siquiera entendía lo que estaba haciendo, solamente se dejaba llevar.
El trayecto hacia las mazmorras fue rapidísimo, Harry apenas podía respirar prácticamente habían volado ese amplio pasillo. Al llegar Severus abrió la puerta utilizando su contraseña y se corrió a un lado para meter de un empujón al León que aún no cabía de la sorpresa. El mayor ingreso Y cerró la puerta de atrás suyo.
— ¡Siéntese Potter!— ordeno el oscuro profesor mientras él se sentaba enfrente suyo.
— Profesor Snape¿Que sucede?— preguntó tratando de decidirse si lo que primero que sentía era curiosidad o sorpresa, o las dos juntas.
—¡Eso es lo que quiero saber yo!¿Qué es lo que te propones con todo este acting?... Tú odias lo teórico y ahora de repente estudias como si fueses un alumno aplicado. ¡No me quieras ver la cara Potter! , ¡Sé muy bien que algo estás tramando!— contestó molesto mientras su mirada ónix se concentraba en aquellos ojos esmeralda que tanto amaba.
Porque con el tiempo se había dado cuenta que algo estaba sintiendo por él y no se comparaba lo que había sentido por su madre estando ella en vida. Esto era totalmente distinto, era un sentimiento que lo hacía sentir pleno y le gustaba de algún modo. Tomando la decisión de dejar que ese sentimiento lo llevara por el camino correcto, sin importar qué, ya que dejaba libre sus oscuros deseos y la lujuria que había albergado durante muchísimos años en su interior, su parte retorcida salía a flote dejando que todo el mundo conociera al verdadero Severus Snape.Un mago oscuro y poderoso, que pronto se mostraría tal cual es.
— Ya terminó profesor ?. ¡Creo que lo que yo haga o deje de hacer a usted no le debe de importar!. ¡Entendí que mi presencia le repugna por esa razón decidí tomar distancia y espacio para permitirle a usted seguir con su vida!— contestó al león de una manera muy madura.
"Y hasta eso te crees que te voy a dejar en paz... No Harry Potter, no podrá y jamás podrás librarte de mí". Pensó el oscuro profesor mientras miraba a su alumno.
— Pues me temo que eso no va a ser posible, los dos estamos atados en este mismo barco, si yo me hundo tú te hundes conmigo.¿O me vas a decir que no lo sabías cuando uniste mi núcleo al tuyo?— preguntó el mayor levantando una ceja arqueada mirando el semblante pálido de su alumno y la sorpresa en su mirada.
—¡No sé de lo que me está hablando!.¡Yo solo aprendí El conjuro para salvarlo nada más!— exclamó Harry molesto .
La situación no le estaba gustando, el profesor lo estaba culpando de algo que ni siquiera él estaba entendiendo.
Severus soltó una carcajada para luego entender que de sus dos conclusiones, la primera fue acertada, la estupidez que se cargaba el león no le permitía saber la gravedad de lo que había hecho al unirlos a ambos. No le iba a decir más nada sobre el asunto, ya que eso era ventajoso para él. Desvió su mirada hacia un costado y se perdió en su mundo de pensamientos por unos segundos.
Harry se levantó del sillón dispuesto a irse, dio una última mirada a su profesor y se dio la vuelta para salir del lugar.
— Nos veremos luego Potter—susurró Severus por lo bajo.
Harry pudo sentir un fuerte escalofrío recorrerle toda la espalda, abrió la puerta y se marchó saliendo rápido de las mazmorras.
— No tienes idea, León idiota de lo que has hecho— susurró el oscuro profesor mientras lanzaba otra carcajada y reía como un desquiciado.
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Harry avanzó por los pasillos para regresar al comedor Y así poder recoger sus libros, llegó y encontró su pila exactamente en donde la había dejado.
—¡Compañero!¿Qué sucede?— cuestionó Ron preocupado.
—¿Que haz hecho, Harry ésta vez?— preguntó Hermione preocupada.
—Yo no lo sé...¡Ésta vez te juro que soy inocente!— se defendió el león mirando a sus amigos.
Ambos compartieron una mirada confusa como no entendiendo, sabían bien que el oscuro profesor no hacía cosas de manera deliberada sino que por un motivo existente. Conocían bien la personalidad traviesa de Harry y por primera vez dudaban de su inocencia.
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El ups Harry, me parece que no te creen .Pobre mi niño .
🤔
Sonha