Juntos | Emmett Cullen [BL]

Summary

Luego de abandonar Forks, Emmett siente la extraña necesidad de separarse de su familia y tomarse un tiempo para sí mismo, e impulsado por Alice, regresa a sus raíces. Gatlinburg, Tennessee. Nuevamente en las montañas, está vez Emmett no se encuentra un oso. • Rosalie y Emmett no tienen una relación.

Status
Complete
Chapters
25
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

Gatlinburg, Tennessee

Sueño, tenía tanto sueño.


Caminando sin un destino, Casper de repente se siente cansado. Llevaba caminando dos semanas sin descanso, y al parecer había llegado a su límite. Ser mitad humano no estaba mal, pero tenía sus restricciones. Ahora se daba cuenta de que no había dormido en tres meses, y eso le había alcanzado. Su parte humana estaba quejándose por la falta de sueño. Ser mitad humano y mitad vampiro era como tener dos personas diferentes en un mismo cuerpo. Podía alimentarse de comida humana o sangre, pero no podía sólo vivir de una porque la otra mitad de él protestaría por ello y le causaría algún malestar recordando que no era ni humano ni vampiro en su totalidad.


Igual ocurría con el dormir. Como vampiro no lo necesitaba, pero como humano si. Podía aguantar meses sin dormir, pero cuando llegaba a su límite su cuerpo se sentía cansado y simplemente desfallecía en cualquier lugar. Se desmayaba sin más, como apagar algo en él. Con el pasar de los años, cada vez se hizo más corto el tiempo que podía aguantar así. A veces incluso se dormía de golpe y sin razón aparente, una clase de secuela de tantos primeros años en vela.


Era como si se volviera más humano, pero era sólo una ilusión. No había nadie como él, o quizás si, pero no los había encontrado. Entonces no podía tener una explicación a lo que era o le sucedía, o cómo manejarlo. Pero con el tiempo abandonó su búsqueda, no le importó más.


La eterna soledad, habían pasado tantos años frente a sus ojos, que con el tiempo incluso su memoria se fue desvaneciendo. No recordaba muchas cosas del pasado, ni siquiera el año cuando nació. Entonces se preguntaba si un monstruo como él fue concebido como un humano normal, o simplemente apareció. No recordaba si alguna vez tuvo familia, o si hubo alguien a quien llamar amigo. Había estado solo tanto tiempo, rodeado de personas que iban y venían a su alrededor, pero sin pertenecer realmente a ellos. A veces cuestionaba su origen, pero nunca llegaba a nada.


Por muchos años disfrutó lo que era, otros lo odio. Algunos años los sintió demasiado lentos, hubieron varios en los que se sintió perdido, ahora se sentía vacío y somnoliento con constancia; un eterno y nubloso sueño que le hacía flotar mientras caminaba sin rumbo. No había nada que le interesara lo suficiente, no había nada que le motivara, ya había vivido tantas experiencias, sentido tanto que ahora no sentía nada.


Se preguntaba, cuando no estaba dormitando, qué haría, qué sucedería, si realmente había algo en su vida que aún le mantenía allí. Quizás estaba buscando algo, a veces así lo sentía. Quizás debía encontrar esa cosa importante que aún le hacía seguir "vivo" en espera de alguna respuesta sobre su existencia.


O quizás, sólo debía dejar de pensar tanto las cosas y sólo seguir hasta que algo le detuviera y le hiciera despertar. O morir al fin.


...


Por supuesto que lo primero que Emmett hizo al regresar a Gatlinburg fue adentrarse en las montañas. El largo viaje le había dejado hambriento, y un enorme oso no sonaba mal. No había vuelto a pelear con uno de allí desde que fue atacado y salvado. Demasiados años desde eso.


Sin embargo, cuando está en busca de uno, encuentra algo bastante interesante.


Emmett estaba buscando un gran oso para saciar su sed de sangre, pero inesperadamente mientras intentaba localizar uno, un aroma sutilmente llamativo se metió en su camino. Olía bastante diferente a un oso, quizás como unas flores, pero cuando más lo seguía sin darse cuenta, más lo sentía y podía describirlo mejor.


Era dulce pero sutil, extrañamente cuanto más se acercaba más se le hacía agua la boca a Emmett, quien esperaba encontrarse a algún animal para atacar. Pero, cuando llega a la raíz del olor, encuentra a un humano desmayado a mitad del bosque. Aquello era extremadamente peligroso, tanto para el chico como para Emmett, quien debe tragar grueso para no ir directo por la sangre. No era la primera vez que era tentado por la sangre humana, pero a diferencia de las dos veces pasadas, ahora podía controlarse. Aunque, en el estado en que se encontraba y el olor tan fuerte y tentador, le era extremadamente difícil.


Aún así no podía irse, no podía abandonar a una persona desmayada en el bosque. No sabía qué había ocurrido, pero le ayudaría ha al menos salir de allí hasta un hospital.


Así que, apretando fuerte los labios, Emmett se acerca al chico en la tierra. Primero se arrodilla a su lado, tomando su hombro para moverlo. Quiere reírse cuando descubre que el humano desconocido sólo está dormido. Su respiración acampada es obvia, y la débil queja que le da es otra prueba.


—Oye ¿Qué te ocurrió? —sigue moviendo al chico para que despertara. ¿Quién se dormía a mitad del bosque? —No puedes dormir aquí ¿Estás bien? —además de estar visiblemente agotado, no parecía tener nada grave. —Si quieres dormir ve a hacerlo a tu casa o a un hotel.


No importaba lo que hiciera, el chico no despertaba. Bufando, Emmett deja su hombro para mirar completamente al humano. Se veía bastante normal, su cabello era rubio cenizo en bucles y su piel era pálida pero sin llegar a ser enfermiza. Aún así, la mano que había estado en el hombro ahora se posa sobre la frente del rubio. No estaba enfermo, aunque se sentía algo frío.


Quitando el cabello de su frente, podía ver su cara. Y Emmett se ríe suavemente está vez, de manera incrédula. —Gracioso, ¿Ahora los ángeles están cayendo del cielo? —el chico era extremadamente hermoso. Tenía una belleza bastante natural, aún para alguien dormido sobre la tierra.


La piel perfecta, la quijada definida sin ser exagerada, ligeramente redondeada; labios delgados y rosados, nariz perfilada y pequeña, pestañas largar y cejas gruesas sin ser exageradas. Incluso tenía un lunar bastante tentativo en su mejilla. Si lo veía en la distancia, sería un cuadro perfecto. Sólo faltaba una luz celestial cayendo sobre él desde el cielo.


—Bueno, ángel caído, vamos a sacarte de aquí. —Emmett decide para levantar al chico y luego cargarlo en sus brazos, lo cual quizás no había sido la mejor idea. La cabeza del adolescente cae hacía atrás dejando al descubierto todo su cuello, haciendo que el vampiro se congelara, hipnotizado en esa zona. Estando tan cerca, el aroma era más fuerte. La boca se le vuelve a llenar de agua, el agarre se hace fuerte en el humano. Los colmillos pinchan sus labios.


El vampiro de cabello oscuro no puede evitar alzar más al chico, el cual para él no pesaba nada. Le acerca hasta que puede apoyar su nariz en el cuello ajeno, oliendo a profundidad la esencia tan deliciosa que desprendía. Era tan embriagadora, hipnótica, inconcientemente le hace abrir lentamente la boca hasta que sus colmillos relucen hambrientos.


Sin embargo, una pequeña queja le hace detenerse, le hace entrar en razón, así que aleja su rostro del cuello y mira la cara del humano en sus brazos.


—Primero cazare algo. —Emmett Cullen decide volviendo a bajar al chico sobre la tierra. —No quiero ser el responsable de asesinar a un ángel. —bromea antes de ir por cualquier animal que le calmara el hambre. Casualmente encuentra un oso, pero no juega con el, sino que va directo al grano y le asesina para tomar su sangre. Luego regresa por el chico dormido, volviendole a tomar en brazos. Haber bebido sangre había ayudado, pero seguía siendo algo difícil no hincarle el diente al adolescente.


...


Cuando Casper despierta, no tiene ni idea de cuántos días durmió, pero se encuentra en una habitación en lugar del bosque. Se pregunta quién le movió hasta allí, dispuesto a agradecerle. La cama en la que estaba era enorme, además de sumamente suave debajo de él. Estaba acostado boca abajo, la cara entre dos almohadas blancas, cubierto por una cobija gruesa. Sólo abre los ojos, no se mueve en lo más mínimo. Estaba tan cómodo, que hasta incluso quería seguir durmiendo. Ese era el plan, pero entonces la puerta de la habitación se abre y se sorprende de lo que ve.


Entra un hombre sin camisa, alto y corpulento, le hace pensar a Casper en esos antiguos gladiadores que lucían intimidantes por su tamaño. Sin embargo, también bastante atractivo, guapo. Tiene el cabello oscuro y corto, por lo que puede ver su rostro a la perfección. Su corazón se acelera cuando le ve sonreír al encontrarse sus miradas.


—Ángel, al fin despiertas. —este dios romano dice, haciendo que unos hoyuelos se formen en sus mejillas cuando sonríe. Y Casper siente que quizás sigue dormido, está soñando o a caído en otra dimensión. No puede estar durmiendo en una cama tan cómoda, siendo recibido por este hombre tan llamativo y su sonrisa mientras le dice ángel. Si él era eso, este desconocido era un dios. Sabía que era por la luz que entraba por la ventana, pero parecía que brillaba.


Nunca había tenido aquellos pensamientos por nadie, nunca había sentido ese extraño sentimiento confuso en su pecho. Quizás... ¿Había encontrado al fin lo que sentía que buscaba?