Capítulo 1...Una solución
¡Hola mis Magis! :3
Disclaimer: Magi pertenece a su creadora, Shinobu Ohtaka. Lo único que me pertenece es la historia y mis OC.
Aquí les dejo:
*-*-*-La flor de la paz-*-*-*
Capítulo 1...Una solución
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Batallas. Guerras. Muertes.
Era lo único que veía desde que era niña.
Su tío, que en paz descanse, siempre decía que esto era necesario para alcanzar lo que más anhelaba, la unificación del mundo.
Cuando era pequeña, admiraba mucho a ese hombre, al igual que sus dos hermanos mayores...aunque juraría que Kouen era el que más lo admiraba. Sin embargo...al crecer y ver con sus propios ojos lo que sucedía en el campo de batalla, ese pensamiento cambió por completo.
La gran cantidad de víctimas que la guerra dejaba atrás, incluyendo gente inocente. La sangre derramada con la que Kou se manchaba las manos a diario. ¿Eso en verdad era necesario?
¿Es realmente necesario propiciar peleas?
¿Es necesario usar su poder para intimidar a otros y obtener lo que quieren por la fuerza o la rendición? ¿O incluso por subyugación?
Tenía que haber otra manera, una en la que se pudieran arreglar las cosas sin necesidad de sacrificar más vidas, ni de los suyos, ni de los otros países. Una forma en la que pudieran alcanzar la unificación sin obligar a otros a postrarse a los pies del Imperio.
Y después de un largo tiempo, la respuesta a sus súplicas llegó a ella con la forma de un libro escrito en un pergamino.
Las aventuras de Sinbad.
Por lo que había escuchado, ese chico fue el primer conquistador de Calabozos en esa era, convirtiéndose en una leyenda que poco a poco llegó a todas partes, incluso Kou.
Cuando leyó los primeros libros, quedó maravillada al saber que ese jovencito de apenas catorce años había viajado a tres países a los que nadie se había atrevido a ir antes, ya fuera por lo difícil que era llegar a ellos, o porque no tenían permitida la entrada. Y en solo dos años creó una compañía de comercio muy prominente y conocida. La compañía de Sindria.
Pero eso no era lo único que la tenía tan fascinada. Ese chico logró crear esas alianzas con esos países sin la necesidad de derramar una sola gota de sangre, lo hizo hablando...y cuando no lo escucharon, usó otros métodos, pero eso era lo que menos importaba.
Usando la diplomacia se podían lograr muchas cosas, incluso podrían seguir expandiendo su Imperio sin lastimar a nadie...pero el Emperador Hakutoku no la escuchó, y su padre mucho menos, pues no creían que ese método fuera el más efectivo.
—”Cambiar la forma de pensar de la gente de este país es imposible“—Piensa soltando luego un suspiro.
—Con tantos suspiros, se te escapará la felicidad—Comenta alguien llegando a su lado.
La joven rio.
—¿Qué tal Kougyoku? ¿Tienes todo listo para tu viaje?—Pregunta mientras la pelirrosa se sienta a su lado.
—Sí, partiré temprano a Balbadd mañana—Responde con desgana—No quiero ir—Infla una mejilla de una forma algo infantil.
—Lo sé, pero es tu obligación. Tienes que ir a conocer a tu prometido.
La menor hizo un mohín incómodo al escuchar esa última palabra. No quería. Comprometerse por asuntos políticos era de lo peor, sobre todo porque se casaría con un completo desconocido...y eso le aterraba.
—Todo sería mejor si mi querida hermana mayor me acompañara—Se recuesta de su hombro.
—Pero no puedo, no a menos que esté en la misma situación que tú—Dice la mayor abrazándola como lo haría una madre.
—¿Por qué tuviste que verte obligada a renunciar a tu libertad?—Se pregunta Kougyoku con tristeza.
Su hermana esbozó una sonrisa llena de pesar. Debido a ciertos privilegios que le otorgaron al convertirse en la primera Princesa, antes podía salir a donde quisiera cuando quisiera, pero cuando su padre se negó a escucharla para detener las guerras...ella renunció a esa libertad para no seguir usando su poder en batalla, reduciéndose a sí misma a nada más que un objeto con el que Kou podría hacer una alianza por medio del matrimonio...luego de martirizar al país como lo hacían con Balbadd.
—Te he dicho muchas veces que no debes preocuparte por eso—Dice apretando un poco el abrazo—Gracias a que renuncié a eso, pude encargarme tranquilamente de ti, de Hakuryuu y de Kouha. Y puedo asegurarte que no me arrepiento en lo más mínimo—La separa y le toma el rostro con ambas manos aplastando sus mejillas—Así que tranquila, estoy bien con la elección que tomé—Le sonríe de forma sincera.
Y realmente lo estaba. Gracias a que había renunciado a esos privilegios, había podido encargarse de criar a Hakuryuu cuando sus hermanos murieron y su madre se apartó de él y su hermana. También se encargó de criar a Kougyoku y a Kouha cuando llegaron al palacio.
De haber seguido con las batallas, nunca habría podido hacer ese trabajo, y quién sabe qué habría pasado con Hakuryuu si no lo hubiera hecho.
—Vamos, ya casi es hora de la cena y Kouen se enfadará si llegamos tarde—Se levanta y comienza a caminar hacia el comedor.
Kougyoku la vio alejarse por algunos instantes. Desde que era niña, siempre admiró a su hermana mayor por ser una persona tan fuerte, además de hermosa y elegante. También era una persona con un corazón enorme, pues los recibió a ella y a Kouha como sus hermanos desde el primer segundo, y hasta cierto punto era como una madre para ambos, una que los quería y cuidaba con todo lo que tenía.
Sin embargo, esa fortaleza de la que tan orgullosa estaba, era más una pared de cristal que tarde o temprano iba a romperse, y eso a Kougyoku le aterraba más que nada, porque cuando eso pasara...era muy probable que perdiera a su querida hermana.
—Kougyoku, date prisa—Llama su hermana sacándola de su trance.
—¡S-Si, ya voy!—Se levanta rápidamente y le da alcance.
Llegaron al comedor y se sentaron junto a Kouen y Koumei. Al poco rato llegaron los que faltaban, entre ellos el Magi del Imperio, Judar. Cada vez que él y la primera Princesa cruzaban la mirada, el azabache la veía con puro enojo, ¿La razón? Ella era de sus mejores candidatos.
Era poseedora de un Djinn muy poderoso, y gracias a su habilidad con el control de magoi, usaba ese poder de una forma eficiente y eficaz. Pero ella había decidido encerrar ese poder y no volver a usarlo jamás, o al menos no para la guerra.
Claro que eso no le hacía ninguna gracia al Magi, pues creía que esa Princesa mimada estaba desperdiciando un gran talento.
Al concluir la cena, todos se dirigieron a sus respectivas habitaciones para descansar. Ya en la mañana, Kougyoku se despidió de su hermana y se marchó en la alfombra con sus escoltas y los “obsequios” para el Rey de Balbadd.
La primera Princesa suspiró con pesadez y se adentró al pasillo para recorrerlo hasta llegar a su lugar favorito de todo el palacio. Era un hermoso jardín con un pequeño estanque con peces koi, una fuente zen y algunos árboles de cerezo debajo de los que se hallaba una linda terraza en la que solía sentarse a leer o a tomar el té, también iba ahí cuando necesitaba algo de paz.
Se acercó a la terraza y se sentó en una silla admirando el relajante paisaje. Era como un bálsamo para su alma.
—Estás preocupada por Kougyoku—Afirma alguien rompiendo su paz como un frágil jarrón tirado al piso.
—Pensaba que te encerrarías en tu despacho todo el día como siempre cuando estás aquí—Comenta disimulando solo un poco su fastidio al ver a su hermano mayor.
—Siempre es grato ser recibido con tanto afecto—Dice Kouen de forma sarcástica sentándose a su lado—¿Todavía estás molesta por lo de Balbadd?—Pregunta con un tono tranquilo.
—¿Para qué exactamente quieres que te responda eso si ya conoces la respuesta?
—Kourei-
—No me llames por ese nombre, sabes que lo detesto—Recrimina mirándolo con muy mala cara. Kouen suspiró.
—Tn__, sabes muy bien que esta es la única manera-
—Es la única manera de conquistar Balbadd como yo quiero que lo hagas, ya me sé el discurso, gracias—Lo interrumpe de nuevo mirando a otra parte—Pero no sé cómo hacerte entender que llevar a un país a la miseria y luego aprovecharse de eso para tomarlo bajo el control de Kou, no es lo que quiero—Se levanta y le da la espalda.
El pelirrojo se masajeó el puente de la nariz respirando profundo. No quería iniciar una discusión, pero su hermana le hacía las cosas difíciles.
—Escucha, y no me interrumpas esta vez—Advierte con un tono algo fuerte—Entiendo muy bien que no te agrada la forma en que hacemos las cosas, pero es imposible alcanzar el ideal del Emperador Hakutoku sin ensuciarse las manos.
Al escuchar eso, la chica apretó los puños conteniendo su ira.
—No es posible cambiar al mundo con las manos completamente limpias, eso ya lo sé—Se voltea para encararlo—¡No soy estúpida y tampoco una niña ingenua, Kouen! ¡Incluso el Rey Sinbad tuvo que hacer cosas de las que te aseguro no está orgulloso! Y aun así...tiene una alianza pacífica con varios países, y lo consiguió usando la razón, no la fuerza.
Kouen la escuchaba impasible. Nunca le agradó que ella admirara tanto a un sujeto como ese. No lo conocía. No sabía la clase de hombre que era. Se notaba a leguas que ese tipo es la clase de hombre que utiliza a otros para su propio beneficio, y las personas con las que conformaba la Alianza de los siete mares no se salvaban de eso.
Dice que no es ingenua, pero es incapaz de ver al verdadero hombre que se encuentra detrás de esa fachada de buen Rey.
—Será mejor olvidarlo ya. Lo hecho, hecho está—Se levanta y le da la espalda dispuesto a irse—Y será mejor que vayas olvidándote de ese hombre también, porque luego de Balbadd...—La mira por sobre el hombro—El objetivo será Sindria.
Dicho eso, se marchó dejando a Tn__ perpleja.
¿Planeaba atacar Sindria después? ¿Realmente iba a hacerle daño a un país tan pacífico?
Cayó sentada sobre sus rodillas. Llevó las manos a su regazo y apretó los puños agachando la mirada en completa frustración. Ella amaba a todos sus hermanos y hermanas, incluso a ese tonto. Pero odiaba que Kouen fuera tan cerrado y se centrara en una única cosa, la guerra.
Sindria es un país isleño. La única forma que tienen de defenderse es usando barcos y a los Djinns de su Rey, además de sus Familiares. Si su hermano quisiera acabar con todo rápido, solo tenía que pedirle a Kougyoku que usara la magia extrema de Vinea y listo, Sindria sería historia...y cientos de inocentes morirían.
Pero no había nada que pudiera hacer. Su padre ordenó que le quitaran su Contenedor de metal para que no se le ocurriera hacer algo estúpido, y no se lo devolverían hasta que se comprometiera.
Era algo tan frustrante.
—”Al final...no importa lo que haga, es imposible para mi salvar a todos“—Piensa con impotencia notando su vista nublarse a causa del agua salada que se acumulaba en sus ojos.
Se alegraba de que Kougyoku no estuviera presente, porque lo último que quería era que una de las personas que más se preocupaban por ella la viera en ese estado tan deplorable y lastimero.
—Tn__, ¿Estás bien?—Aunque hubiera preferido que la otra persona que se preocupaba por ella no la hubiera encontrado así.
—Estoy bien Hakuryuu, solo...tuve otra discusión con Kouen—Responde secándose las lágrimas con las mangas del kimono.
Hakuryuu la miró con pesar y la ayudó a sentarse de vuelta en la silla tomando asiento después en la otra. Esas discusiones se habían vuelto algo muy común entre ellos desde que ella renunció a pelear en la guerra, y siempre terminaba siendo algo muy duro para ella.
Su prima procedió a contarle todo lo que habían hablado, hasta llegar a lo del ataque a Sindria. No estaba muy sorprendido que se diga.
—¿Lo sabías?—Pregunta algo molesta.
—Lo escuché hace un momento cuando él hablaba con Koumei—Confiesa rascándose una mejilla algo nervioso—Por eso vine, quería hablarte al respecto, pero...Kouen se me adelantó.
El gesto de la chica se suavizó al escucharlo. Si había una persona que nunca le ocultaba cosas, ese era Hakuryuu. Él siempre era honesto con ella, y gracias a eso, se había convertido en la persona de más confianza de Tn__. Por eso, y porque él era el único que conocía todos los secretos y sufrimientos que su prima tenía, unos que nunca le ha contado a nadie, y nunca lo haría.
—¿Qué es lo que vas a hacer?—Pregunta el azabache apoyando su cabeza en una mano sobre la mesa.
—No lo sé Haku. Por primera vez siento que realmente no hay nada que pueda hacer para detener esto—Responde mirando al estanque—Lo único que se me ocurre es casarme para recuperar mi Contenedor de metal.
—Pero detestas los matrimonios por conveniencia—Comenta sonriendo levemente.
Tn__ resopló. Solo había una libertad que su padre le había permitido conservar, y esa era elegir ella misma a su pretendiente. Independientemente de si era por amor o no, si esa persona beneficia al Imperio, él lo aceptará sin dudarlo. Por esa razón seguía sin casarse a pesar de que ya tiene veintitrés años, y eso para una Princesa es demasiado. Suspiró.
—Siento que al fin llegué al punto en el que toqué fondo—Expresa mirando el techo de la terraza—Creo que solo me resignaré y buscaré a algún Príncipe o a un terrateniente que quiera hacer una alianza con mi padre a través del matrimonio.
Hakuryuu la miró bastante sorprendido al escucharla decir eso. Abrió tanto los ojos que tuvo que parpadear repetidas veces al sentirlos secos.
En completo silencio se levantó y se acercó a su prima para pellizcar sus mejillas de forma leve manteniéndolas sujetas.
—No vuelvas a decir algo como eso jamás. Piensa en cómo se sentiría Kougyoku si se entera de que su hermana se dio por vencida y decidió renunciar a su última libertad por una tontería—Aprieta el agarre un poco—Si vas a hacer eso, al menos hazlo por un buen motivo y no porque tu hermano te amargó con sus comentarios—La suelta dejándola libre.
La mayor llevó las manos a sus mejillas para masajearlas, eso dolió...pero no tanto como le dolería ver la tristeza de su hermana menor al enterarse de eso. Ya tenía suficiente con preocuparla a diario por otras cosas, no necesitaba añadir esto a su lista de culpabilidad.
—Tienes razón, lo siento. Creo que sí me estoy dejando vencer por una tontería—Sonríe apenada—Tiene que haber alguna manera de hacer que Kouen no ataque a Sindria.
—La hay estoy seguro, solo debes esperar un poco y verás que la solución aparecerá—Se cruza de brazos con una sonrisa.
Tn__ asintió un poco más tranquila. Hablar con su primo siempre la ayudaba bastante, sobre todo cuando no tenía a nadie más a quién acudir. Y tenía que hacerle caso. La solución a su problema se presentaría pronto, solo debía ser paciente y esperar a que algo surja.
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Lo que ella no sabía, era que su solución se presentaría literalmente caminando frente a ella.
Continuará...
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Espero que les haya gustado...lo cierto era que con tantos proyectos encima, quería esperar a terminar con Velando por ti {Ja’far y Tú} para publicar esta historia...¡Pero no pude resistirme! xS
Esta será la última historia de Magi que escriba, ya que cuando termine con Siempre contigo II, me iré con otros proyectos...además de que posiblemente empiece con unos nuevos de otro anime que quiero ver :v
Quiero aprovechar la inspiración mientras aún está del lado de Magi, así que decidí traer esta historia antes de que me abandone :’)
Y otra cosa...no subestimen a Tn__. Recuerden, nada es como lo pinta -w-
Ene fine...si les gustó...
¡ESPERO SU APOYO PARA CONTINUAR GENTE!
¡BARARAQ...JA NE! :D
jue., ago. 10, 2023