Capítulo Único
¿Alguna vez has tenido un enamoramiento no correspondido?
¡Por supuesto que sí!, todos en algún momento hemos tenido sentimientos por personas inalcanzables, por aquellas que no están a nuestro alcance o siquiera llegamos a sus ideales.
Puede ser el chico o chica que mayor atención tiene en la escuela, el vecino o vecina que está más bueno que el pan dulce del Aurrera; quizá el chico o chica inteligente al que todos los profesores quieren. ¡Incluso esa persona que atiende el OXXO 24 horas al día! Podemos agregar también ese enamoramiento no correspondido que muchos tenemos por algún cantante.
Dicen que, cuando alguien te gusta por más de seis meses entonces estás perdido por esa persona. Sin embargo, no escucho a la gente decir cómo se le llama a ese gusto después de un par de años. Pasas por diferentes situaciones en cada ciclo de tu vida, desde nuevas amistades hasta nuevas cicatrices en tu cuerpo. Y todo ese bucle a veces te vuelve a donde inició todo; a donde el corazón se aceleró por primera vez y por supuesto, a donde el mismo corazón sufrió su primera desilusión.
Hace un par de días pasó algo gracioso, había olvidado por completo a la primera persona de la cual me enamoré y al recordar todo lo que hice por llamar su atención, me pone en una situación vergonzosa. ¡Ni siquiera recordaba que lo seguía en mis redes sociales!
Navegaba por esa red social de un pajarito azul, donde a veces muchas personas se agarran de los chongos y hacen los famosos hilos; y por supuesto, el algoritmo de la plataforma a veces te hace quedar en el olvido.
Me topé sorprendentemente con una publicación de esta persona. Cabe destacar que, en mis tiempos de secundaria, no era relevante. Sí, mis compañeros me conocían y hasta cierto punto fui alguien respetado en ese entonces. No por nada mis calificaciones estaban entre las mejores y me llevaba bien con los profesores, sin mentir. En mi familia somos tres hermanos; Kim Yoona era poco popular entre los profesores, pero su popularidad entre el alumnado era tremenda, a veces envidiaba eso. Yo, Kim JunMyeon fui alguien querido entre los profesores, hasta el punto de aceptarme trabajos atrasados, entre mis compañeros era alguien del que nadie hablaba ni se metía, me respetaban porque pensaban que les rompería la nariz. Y mi hermano menor, Kim Kibum, es una historia diferente, a él todo mundo lo amaba e idolatraba, su fluidez al hablar embelesaba a todos a su alrededor.
Regresando al tema principal; ver esa publicación removió los sentimientos guardados, recordé todo lo que hice por él. Le regalaba cosas y no cualquier cosa ¡todas eran hechas a mano!, disfrazaba ese enamoramiento con otros regalos a mis amigos más cercanos. Porque bueno, en la escuela se hacía mucho ruido si alguien solo le regalaba cosas a una sola persona. Recuerdo que, en una ocasión cuando San Valentín aún hacía a los alumnos sonrojar; mandábamos cartas anónimas a quienes nos gustaba... deseaba desde el fondo de mi corazón que él me enviara una carta.
Nunca sucedió, por supuesto.
La última cosa que le regalé, fue una pluma. Recuerdo haberla comprado con la señora que vendía cositas por catálogo, terminé pagándola a pagos.
¡Oh, casi lo olvidaba!, he estado hablando de todo lo que hice y lo que pienso acerca del primer amor, que se me ha pasado por alto describir quién fue esa persona que robó mi corazón por muchos años.
Aunque no lo crean, la vida está llena de clichés. Él era alguien de un círculo social donde la mayoría era de clase media alta, el dinero no siempre fue un problema para ellos y las fiestas sobraban cada fin de semana. Como en la mayoría de las familias de esta clase, vivía con sus abuelos y su madre no siempre estuvo con él, pero eso nadie lo veía porque él poseía a sus 15 años una moto para transportarse. La envidia que teníamos el resto.
Era guapo y un chico de ensueño, su sonrisa era preciosa y qué decir de esos hoyuelos que la adornaban, me gustaba verlo jugar y también verlo actuar en las obras de la escuela, ¡incluso llegó a tocar la guitarra en un festival! Que decir, todo un chico sacado de una novela, idealizado desde mi perspectiva.
La última vez que escuché de él, estaba estudiando Nutrición y cursaba Música los sábados. Todo un Doctor y músico que debe ser ahora, recuerdo que al año de salir de la preparatoria lo vi con una de las chicas más bonitas de la escuela, si, ese era su mundo y yo estaba lejos encajar. No tenía idea si le gustaban también los chicos, pero seguro que jamás se fijaría en alguien como yo.
Veamos, recuerdo que era alguien seguro de mí, pero también tenía mis lapsos de vergüenza. No hablaba con nadie porque nunca se me dio ser sociable, temía que los profesores me eligieran para explicar un tema por mi constante titubeo a la hora de exponer, vamos, tenía que ver al techo para dar una presentación media. No era alguien guapo a la vista de todos, no solía arreglarme, un tiempo me hice un flequillo largo y los demás creían que pertenecía a una clase urbana... sí, a veces la gente es medio pendeja y suele juzgar a lo idiota.
En resumen, no entraba en los estándares para ser su pareja.
Eso me lleva a una semana atrás, cuando mi abuela de la nada sacó una conversación que me dejó pensando. Es decir, en el hipotético caso que fuese verdad... ¿perdí o no la oportunidad?
—Kibum dijo que su novia de la prepa cambió demasiado, yo no he visto a Yixing desde hace años.
—¿Zhang Yixing? —asentí con un gran puchero en mi rostro—. ¿El nieto de Zhang, el que tiene un programa?
Volví a asentir, intentando recordar si ese programa de noticias locales aún existía. La abuela hizo un ruido extraño, parecido a una exclamación de sorpresa. Llevó sus delgados dedos a sus labios y me miró por unos momentos.
A veces la abuela tenía extrañas costumbres al expresarse.
—Tu mamá y yo hablamos de él una vez —en ese momento sentí mi corazón galopar—. Le dije que su abuelita... ¿Eugene se llama, ¿verdad? —afirmé solo para que mi abuela siguiera—. Bueno, su abuelita me dijo que su nieto estaba muy emocionado por un muchachito de nombre JunMyeon. Entonces ella dijo “Así se llama tu nieto, ¿no?“, y no hay muchos JunMyeon en este pequeño pueblo.
>>Pero tu mamá dijo “No, no. Que ni se le acerque a mi hijo”.
¿Será verdad o no?, lo pensé por estos días y, a decir verdad, no creo lo que me ha contado la abuela. ¡No puede ser real!, él tenía noviazgos con mujeres, hasta donde pude entender en aquel entonces, nunca expresó un interés y mucho menos me agradeció por todos los detalles. Técnicamente me arrastré por él y solo fue... una desilusión...
Ahora, estoy de nuevo navegando en esa red social, con la esperanza de ver algo de parte de él, y lo veo. Ha terminado su última relación, no especifica con quien y mucho menos utiliza los pronombres. ¿Será esto una especie de señal?
—Vamos JunMyeon, no digas estupideces.
Me reprendo, porque muy en el fondo sé que mi subconsciente está ilusionado con la idea de volver a toparse con él. Entonces, siguiendo mi razón que grita a todo pulmón que entre a su perfil, descubro una nueva faceta de él; sigue igual de guapo como lo recuerdo, sus facciones ya son maduras y sus hoyuelos siguen adornando su sonrisa. Se ha pintado el pelo varias veces y debo admitir que su cabello platinado me ha hecho suspirar. Puedo ver que tiene una perforación discreta en una de sus orejas y bastantes fotografías con su familia, una que otra en el gimnasio y presumiendo sus músculos...
—Que brazos... maldición...
¿Está mal fantasear con sus brazos?, sacudo mi cabeza, debería dejar de crear posibles escenarios que lo involucran. Entonces, bajando por su perfil me topo con una publicación fijada y mi corazón revolotea de nuevo, no está dedicado a mí, pero cualquiera que lo lea podría ilusionarse aún si no lo conoce.
“El tiempo no cura corazones rotos. La distancia no termina con el amor. Y los años no te han borrado de mi corazón”.
Pienso que los años tampoco lo han borrado de mi corazón, aunque me olvidé de él por un tiempo, el solo recordarlo mi corazón revolotea como la primera vez. ¿Cómo se le llama a esto? el enamoramiento pasó desde hace años, ¿es quizá amor lo que siento por él? ¿Cómo saberlo si no lo he visto desde hace tiempo?, quizá si lo veo, frente a frente podré descifrar lo que siento realmente. Y puede, solo puede, que éste revoloteo sea por los nervios o vergüenza al recordar lo que hice por él.
Han pasado exactamente 2 semanas desde aquella extraña conversación con mi abuela y solo una desde mi atrevimiento a revisar el perfil de Yixing
Han pasado exactamente 2 semanas desde aquella extraña conversación con mi abuela y solo una desde mi atrevimiento a revisar el perfil de Yixing. Y todos esos recuerdos rondan por mi cabeza, no me dejan perder el tiempo a gusto.
Mi abuela ha pedido que le ayude con los adornos navideños, estamos a menos de tres semanas de Navidad. Y toda la calle revolotea en ese espíritu navideño. En estas fechas los vecinos y mi familia suelen realizar una especie de competencia, solo para saber qué casa es la mejor adornada. Todas se ven iguales, las luces estallan por todos lados, ¿Cuál es la diferencia?, la cantidad de luces y adornos que colocan.
—¿Ya has pensado en tu deseo de Navidad, JunMyeonnie?
La abuela sacude el árbol artificial mientras pregunta con calma, se me había olvidado que es tradición en nuestra familia pedir un deseo, según los abuelos, cada Nochebuena la estrella de la Navidad espera paciente por cada deseo, escoge un par y el día de Navidad tienes tu deseo hecho realidad.
Aunque suene a una fantasía o algo imposible, le ha funcionado a varios. Una vez la abuela pidió que uno de mis tíos, aquel que se fue y no tenían noticias de él, apareciera. En navidad llegó con varios regalos. Mi madre había pedido que mi hermano naciera bien, pues tuvo complicaciones en su embarazo y la estrella se lo cumplió.
Sería un poco absurdo pedirle un deseo a la estrella, ¿Qué pediría en primer lugar? “Estrellita, estrellita. Deseo encontrarme con mi amor de secundaria, quisiera descubrir si lo que siento por él es amor o solo una ilusión”. Suena patético.
Veo a mi abuela prestar atención y me doy cuenta que he divagado, niego rápidamente y la abuela solo sonríe.
—Seguro tienes un buen deseo escondido en tu corazón, JunMyeonnie —dice, esta vez está estirando las ramitas del árbol—. La estrella puede poner en tu camino aquello que te hace dudar o no te deja avanzar.
A veces siento que mi abuela puede leer mis pensamientos, tiene respuestas a cada una de mis dudas sin expresar.
—¿Puede poner en nuestro camino a personas, Abuela?
—¡Por supuesto, ¿No recuerdas que puso a tu tío de regreso a casa? —me siento un tonto, suelto una risa nerviosa, ahora no sé qué decir—. Si alguien que conociste no te deja avanzar, la estrella la pondrá en tu camino y decidirás si aliviar malos ratos o dejarlo como está.
Asiento, una partecita de mi grita emocionado, ya no sentiré que estoy deseando imposibles. Le pediré a la Estrella de la Navidad, que ponga en mi camino a Zhang Yixing o tal vez desee que ponga en mi camino al amor de mi vida, mi alma gemela.
Sonrío ante la idiotez que estoy pensando. Si deseo que ponga al amor de mi vida en mi camino y resulta ser Yixing, me desmayo en ese preciso momento.
Si deseo que ponga al amor de mi vida en mi camino y resulta ser Yixing, me desmayo en ese preciso momento.
Muy bien, es Nochebuena y todos están reunidos para empezar a desear. La noche es hermosa y el manto azul oscuro con estrellas iluminan nuestra pequeña casa, salimos a la calle, es mejor así. Suspiro un poco nervioso, tuve tiempo para pensar, tuve tiempo para anotar los deseos que quería pedir, pero en mi papel sólo tenía dos. Encontrar el amor y volver a ver a Zhang Yixing.
Casi es medianoche y la Abuela sonríe al cielo. Ella es la primera en pedir sus deseos, lo sabemos porque tiene las manos juntas y los ojos cerrados, vemos su torso levantarse en un suspiro silencioso. Entonces, seguimos su acción, cada uno junta sus manos, miramos al cielo y cerramos los ojos...
“Muy bien, Estrella de Navidad, quien ilumina el camino de quienes lo necesitan. Tengo muchos deseos en mente, pero solo dos han sobresalido por encima de los demás y, por lo tanto, lo resumiré en uno solo.
Estoy en mis 29 años y como todo joven adulto, tengo metas. Una de ellas la cual se ha convertido en mi deseo de este año...
Si Zhang Yixing es el amor de mi vida, con quien compartiré el resto de mis días y a quien amaré hasta que me aburra; deseo que lo pongas en mi camino.”
En sincronía todos abrimos los ojos, sonreímos al cielo una vez más y entramos a casa. Estamos a punto de dormir y cada uno se despide, les deseo buenas noches a todos antes de ir a mi habitación. En ella, abro de nuevo la aplicación y me animo a meterme por última vez a su perfil. Abro la última fotografía que ha subido y me grabo sus facciones, su sonrisa y sus cabellos ahora oscuros.
Si la estrella cumple mi deseo, me gustaría encontrarlo de casualidad, donde estemos comprando algo al mismo tiempo o estemos paseando en el mismo lugar, quizá en el centro del pueblo o bien, en Garis. Que sea él quien me hable y no yo, perdí la dignidad en ese tiempo al regalarle hasta mi alma, como para hablarle ahora.
Si la Estrella de la Navidad cumple mi deseo, espero no desmayarme en ese momento.
—¡JunMyeon, levántate! —la voz de mi padre es lejana, quiero dormir más tiempo—. ¡JunMyeon, debemos ir a comprar!
Gruño ante el recuerdo, debemos ir a comprar los regalos de la Abuela, Santa somos todos y, por lo tanto, la abuela nos acompaña a comprar sus propias cosas. Me levanto con el sueño estampado en mi rostro.
En media hora estoy subiendo al automóvil de papá, hace frío, llevo solo una chamarra que cubre mi camiseta negra, más una bufanda con tonalidades distintas de café. Las botas militares ayudan a que mis pies no sientan frío.
Es el centro comercial, dos horas para llegar a un centro comercial. Estoy cansado por el viaje y gruño ante la pequeña torcedura de mi cuello. Escucho a lo lejos a mi padre dar indicaciones, me toca ir con él y la abuela por un lado y los demás se han repartido a las diferentes tiendas. Al menos no iremos todos a montón, la última vez que lo hicimos, los vigilantes pensaron que robaríamos una tienda completa... Y no tuvo nada que ver con que la Abuela gritara y que la tía Joy le estuviera quitando un suéter viejo...
—JunMyeonnie, ¿por qué no vas a ver algo para ti? —niego y sonrío avergonzado a mi abuela, ella toma mi mano y la aprieta gentilmente—. No le diremos a tu padre, que sea un secreto entre los dos.
Me enternece ver a mi Abuela guiñar uno de sus ojos, le hago caso y camino directo a la sección de caballeros, siempre había querido un suéter con estampado o una sudadera cerrada y gigante.
Paso prenda por prenda, esperando encontrar un suéter adecuado, puchereo un poco, es difícil escoger ropa en estos tiempos. Volteo hacia el lado izquierdo, con la meta de encontrar una prenda bonita que presumir en Año Nuevo. Mis labios se fruncen a medida que me concentro en mi búsqueda.
—Debí haberme ido con la Tía Joy —me quejé, puesto que la tía iría a una tienda con mayor variedad—. No encuentro nada bonito.
—Esto te quedaría muy bien.
Frente a mí está un suéter azul marino con hermoso estampado en blanco, hojas de flores secas parecen ser. El gancho en el que cuelga la prenda es sostenido firmemente por una mano de hombre, ni tan gruesa ni tan delgada, de esas manos perfectas para encajar las tuyas y caminar por el parque. Es un poco pálida, a la altura de su muñeca, se ve perfectamente la costura de un suéter de lana amarillo. Sonrío, porque efectivamente ese suéter es hermoso y me ha encantado, quiero agradecerle a la persona que lo ha puesto a mi vista, sin embargo, cuando levanto mi rostro solo puedo ver esos orbes oscuros y la sonrisa más hermosa del centro comercial, adornada con los números hoyuelos que derriten mi corazón desde el día en que los descubrí.
Trago la poca saliva que tengo en mi boca, se me ha secado por completo, atino a asentir en forma de agradecimiento y tomo con manos temblorosas la prenda, pretendo huir con la excusa de ir a probarme ese suéter.
—Hace... hace tiempo que no nos vemos —inicia una conversación y por su tono de voz, parece nervioso—. ¿Cómo has estado?, ¿Me recuerdas, ¿verdad?
Asiento de inmediato y su sonrisa parece relajarse, carraspeo para olvidar los nervios y el constante palpitar de mi corazón, debo responderle porque, ante todo, soy muy educado.
—He estado bien —respondo y me lamento enseguida, mi voz ha sonado más aguda de lo normal—. Tu... ¿Qué tal te ha ido?
—No me ha ido mal —asiento, remojando mis labios por el nerviosismo que siento—. Estás... Estás hermoso.
Siento mis mejillas calentarse, me he puesto nervioso y a la vez, siento que merezco aquel halago. No sé cómo sentirme, no había recibido ese tipo de comentarios en mucho tiempo, mucho menos si proviene tan natural de los labios de un hombre. Quiero decirle que él también está más guapo de lo que recuerdo, pero una mano en mi hombro me hace girar, mi Abuela sonríe de oreja a oreja, levantando sus cejas sugerentemente. Me avergüenzo más.
—JunMyeonnie, tu papá y yo nos adelantamos, le he dicho que has quedado con tu amigo.
Señala con la cabeza a mis espaldas, saluda con un movimiento de cabeza a Yixing y estoy seguro que él le ha respondido el saludo. Mi abuela se despide de ambos, más un beso en mi mejilla y unas suaves palabras que he interpretado como “nos vemos en casa más tarde”.
Yixing me invita a caminar en silencio, recorremos un largo tramo hasta llegar a una cafetería fuera del centro comercial, aún puedo sentir en cada fibra de mi ser ese nerviosismo, como si me hubiese reencontrado con alguien desde hace tiempo. ¡Pero claro que ha sucedido!, pero es diferente, como si esta vez fuera distinto.
Tomamos un café cada uno con gustos diferentes respecto a esta bebida, incluso la hemos acompañado con algún trozo de pastel. Sacamos a la luz todo aquello que hemos hecho en estos últimos años, lo que pasó con nuestras relaciones fallidas e incluso nos preguntamos mutuamente sobre alguna relación presente.
—No he tenido pareja desde hace un par de años —confieso avergonzado, bajo la mirada mientras veo como muevo la cucharita de mi café caliente—.
Escucho un resoplido de su parte, no logro entender si es por alivio o porque mi comentario ha sido divertido. Sigo manteniendo mi rostro bajo, no quiero ver su burla, ya es vergonzoso confesar mi inexperiencia en el amor, como para anotar una cosa más.
—No hace mucho que terminé con mi anterior pareja —habla bajito, muerdo la cara interna de mis labios en un intento de reprimir mis sentimientos—. Descubrí que, entre más parejas tenga y más experiencias consiga, dentro de mi corazón existe una personita que ha hecho su casa y no quiere salir.
Río suavemente ante su rara explicación, escucho como se acomoda un poco mejor en su asiento, seguro continuará con su plática.
—La primera novia que tuve, me enseñó a que las personas pueden cambiar físicamente, sin embargo, la persona que está metida en mi corazón sigue siendo tímido y hermoso —levanto mi rostro y su sonrisa me da la bienvenida—. La segunda pareja que tuve, me enseñó que los regalos son más importantes cuando los das con amor; recordé cada detalle que no pude agradecer a esa personita de mi corazón.
>La tercera pareja que tuve, me mostró que el corazón puede doler sin importar lo que suceda; entonces entendí que lastimé a esa personita que ocupa mi corazón por no confesar a tiempo mis sentimientos, por no agradecer cada detalle, por pensar que no había un sentimiento más profundo.
Siento mi corazón latir demasiado rápido, ansioso, deseoso por ser esa persona. Me reprendo internamente, no debería ilusionarme con solo esas palabras. Sin embargo, cuando Yixing toma mi mano todo se va al drenaje, el tacto es suave y tan tierno que siento mi cuerpo derretirse, me mira con esos ojos oscuros hermosos y sonríe como un actor de telenovela. No tengo palabras, no pienso en algo coherente que decir, mi cuerpo se ha bloqueado con solo tenerlo frente a mí, diciendo cosas que me hacen ilusionar y al final, seguro me dejará en la zona de mejores amigos.
Los temas de conversación siguientes son sin sentido, en todo momento nuestras manos y dedos juguetean como adolescentes recién enamorados, nuestras carcajadas han logrado que muchos volteen a vernos y nuestra vergüenza nos hace reír de nuevo. Es como vivir un sueño, donde nada importa y solo compartes momentos únicos con la persona que ocupa tu corazón.
Antes de despedirnos, nos miramos por última vez, deseo guardar cada detalle de su rostro porque posiblemente no lo vea por un largo tiempo más. Mi corazón quiere detenerse ante el sutil toque de su mano sobre mi mejilla.
—Ha sido maravilloso el volver a verte, JunMyeon —sonrío ante sus palabras, nervioso hasta la médula—, me gustaría seguir en contacto contigo.
No lo pienso demasiado y simplemente asiento, compartimos nuestros números y nos despedimos entre sonrisas y toques suaves. Lo veo ir en dirección contraria y sueño de nuevo con un futuro a su lado. Acaricio mis manos e imagino de nuevo sus toques. Es irreal y a la vez verdadero, giro sobre mis talones para emprender el viaje a casa con una sonrisa grande en mi rostro, estoy feliz.
Nadie pregunta la razón de mi buen ánimo cuando entro a casa, mi abuela sonríe conmigo y siento que ella sabe lo que pasó entre Yixing y yo. El resto de la noche se va en pláticas casuales con mi familia y despedidas para ir a dormir y esperar un nuevo día.
Me animo a entrar a esa red social del ave azul, deseando ver algún indicio de mi encuentro con Yixing. Lo veo y mi sonrisa se ensancha de felicidad y mi corazón se revolotea de nuevo.
“Hoy descubrí que nunca abandonaste mi corazón”
Pienso que, quizá la estrella de Navidad tuvo que ver en mi encuentro con Yixing y me confirmó que mi corazón revolotea por un sentimiento verdadero y no por mi vergüenza. Cuando estoy dispuesto a dormir, mi teléfono vibra anunciando un nuevo mensaje.
Yixing me ha escrito y mi anhelo oprime mi pecho, con las ansias leo atentamente lo que dice y confirmo que mi navidad de este año ha sido la mejor de todas.
“Buenas noches, JunMyeon.
Hoy fue el mejor de mis días, me he emocionado por muchas cosas a lo largo de mi vida y el volver a verte ha sido sin lugar a dudas lo más maravilloso que me ha pasado.
Desearía, solo si tú estás de acuerdo, volver a vernos. Seguir en contacto y descubrir muchas cosas el uno del otro.
Esta vez, quiero hacer lo correcto.”
No pienso mucho en mi respuesta, no tengo nada que pensar porque desde un inicio supe que mi corazón elegiría mil veces a Zhang Yixing por encima de todos. No importa todo lo que pasé en mi pasado o las veces que me humillé solo para tener su atención, ahora sé que no lo volveré a hacer en vano, es decir, esta vez sabré que ambos nos avergonzamos por lo que haremos de ahora en adelante.
Observo la luna a través de mi ventana, sonrió desde el fondo de mi corazón y le agradezco sinceramente a la Estrella de la Navidad por cumplir mi deseo.
Mi deseo de amor.