Escenarios Todoroki

Summary

Aquí leeréis relatos cortos de Todoroki, algunos con lemon y otros más soft.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
4.7 3 reviews
Age Rating
16+

Primera cita



Contenido: Después de varias semanas desde que Todoroki y Yuriko comenzaron a salir al fin decidieron tener su primera cita. Les costó dar ese paso que era tan grande para ellos a causa de que ninguno de los dos se atrevía a dar la inicativa.

¿Cómo se desenvolveran el uno con el otro?


Lemon: No contiene.


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Estaba que se moría de los nervios. Ese sábado por la mañana Yuriko se despertó con un mensaje de Todoroki, casi se le salió el corazón del pecho al leer su nombre en la pantalla. Por suerte el aparato no se le resbaló de sus manos y los dedos no le temblar on a la hora de responderle, aunque cuando lo envió liberó todo su nerviosismo abrazando a su almohada mientras emitía ruiditos bastante agudos.

Desde que se declararon cuando ambos se hablaban lo hacían de forma más cercana pero tampoco había una excesiva diferencia a como se trataban anteriormente.


No había parado de dar vueltas por su habitación pensando en lo que debía de ponerse para no parecer un payaso de circo frente a él.

Su estilo de la moda no es que fuese el mejor, al menos eso pensaba ella, que siempre vestía con camisas y faldas que le llegaban hasta las rodillas, no le gustaba desde que las chicas de secundaria se encontraron con ella por la calle y comenzaron a perseguirla diciéndole cientos de cosas horribles sobre su forma de vestir o sobre lo plana que era.

Realmente tenía pechos, pero eran pequeños, Yuriko siempre había querido estar más dotada en ese aspecto, era pequeña y delgada como un palillo, y se odiaba por ello. Así que sí, le estaba resultando muy complicado encontrar algo decente en su armario de modo que acabó frustrandose y haciéndose un ovillito en la cama.


Después de un rato buscando para luego no hallar nada casi que prefería no ir para ahorrarse hacer el ridículo, pero su cabeza comenzó a maquinar algo vagamente.

Cogió su móvil y decidió pedir ayuda a alguna de las chicas, decantándose por Jirou. Si alguien le podía prestar algo de ropa solo podía ser ella, sus cuerpos eran muy parecidos, además, su estilo era betial a ojos de la muchacha.

Como es obvio Jirou no le negó la ayuda y le dio permiso para ir a su habitación cuando quisiera.


-Vale...- Suspiró.- Vamos Yuriko.- Rodó sobre la cama para después ponerse en pie.- Tienes que hacerlo... no puedes echarte atrás ahora que has llegado tan lejos.


(...)


Varias prendas se hallaban tendidas sobre la cama de Jirou quien las miraba con una pizca de duda en su rostro pues realmente ella no pensaba que fuese la mejor para aconsejar a Yuriko en ese tipo de cosas.


-No tengo ropa extremadamente... femenina.- Se rascó la parte de atrás de su cabeza mientras una gotita de sudor caía por su sien.


-B-bueno.- Yuriko cogió unos pantalones vaqueros con cadenas colgando de los bolsillos.- Por probar no perdemos nada.- Esbozó una dulce y tímida sonrisa.- Aunque no creo que nada de esto me quede tan bien como a ti.


-¿Q-qué? No digas tonterias mujer.- Jirou soltó una risa cargada de nervios.


Jirou se sorprendió ante el comentario de la chica, observando como esta tomaba una camiseta de tirantes negra con una calavera pirata estampada en el centro de la prenda.

Dejó que Yuriko se cambiase en el cuarto de baño que había en el interior del cuarto.


Yuriko se probó mucha ropa de Jirou, a esta le gustaba como le quedaba pero era cierto que se veía muy rara, puesto que era un cambio de estilo muy radical y entendía que podía sentirse incómoda.

Yuriko se sentía cada vez peor, nada le estaba saliendo bien y le faltaba una hora para verse con Todoroki.


-Dejalo Jirou.- Dijo Yuriko en un tono que denotaba cierta tristeza al ver como su amiga volvía a rebuscar en su armario.- No le voy a gustar de ninguna de las maneras y seguramente se acabe cansando de mí.


-¿Qué dices?- Jirou frenó rápidamente su busqueda para centrarse en su amiga, que estaba cabizbaja mientras revolvía entre sus manos la tela de la camiseta que llevaba puesta.


Jirou suspiró y se aproximó a ella, tomandola de las manos sorpresivamente, de modo que se ganó su atención.


-Oye, Todoroki no va a dejarte por tu aspecto, no es ese tipo de chico. Además, mirate tonta.- Jirou posó ambas manos sobre los hombros de Yuriko, guiandola al frente de su espejo.- Estás despampanante, este estilo te queda como anillo al dedo lo que pasa es que no estás acostumbrada a verte así y eso es normal, nuestros estilos son muy diferentes, si yo me pusiera la ropa que llevas tú normalmente también me sentiría muy rara, es una reacción que tendría cualquiera. Y por eso...- Jirou volvió a su armario y esta vez extrajo una falda negra, una camiseta de manga corta con la estrella de cinco puntas en el interior de un círculo y unas medias negras que llegaban hasta por encima de las rodillas.- Sé que es todo muy... dark... pero no es tan extravagante como el resto de ropa que tengo, además creo que para una primera cita estará bien, no deberías de ir muy arreglada.- Dejó la ropa en sus manos y seguidamente le pellizcó la mejilla con algo de fuerza.


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Nota: Las orejitas de gato no se las pondrá, así que omitidlas, es para que os hagáis una idea de como irá vestida.

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-¡Au! Oye...- Hizo un puchero con sus labios.


-Pontelo tonta, de mientras iré buscando zapatos y algún accesorio.


____ ❆ ____


No sabía como había podido tener el valor de tomar la iniciativa.

Esos días no había hecho nada más que pensar en Yuriko, ni siquiera le había quitado el ojo de encima, y él sabía mejor que nadie lo mucho que necesitaba tener un momento especial con ella, lejos de la academia, donde pudieran estar solos, y pasar tiempo en pareja.


Se hallaba en la puerta principal de la academia, esperando a que Yuriko saliera.

Estaba retrasandose un poco más de la cuenta. Todoroki ya se estaba temiendo lo peor, a pesar de que no lo estuviese exteriorizando, por dentro ya estaba pensando que Yuriko se había cansado de él y lo había dejado tirado, dudaba mucho de que pudiera hacerla feliz con su forma de ser tan fría y su maravillosa maestría para sacar conversaciones, obviamente es sarcasmo.


Se decidió por enviarle un mensaje pero al escuchar como el manillar de la puerta se movía Todoroki volvió a guardar el aparato en el bolsillo de su chaqueta.

Su corazón galopaba a toda potencia y su cuerpo se tensó, nunca se había sentido de esa manera con la llegada de alguien.


Sus ojos se abrieron de par en par y se iluminaron al ver a Yuriko totalmente cambiada.

No llevaba las trenzas que siempre se hacía y que tanto la caracterizaban, tampoco sus gafas, lo más probable es que se hubiera puesto lentillas, de modo que sus ojos marrones se veían mucho más grandes y hermosos, ya que se podían apreciar con mayor claridad, incluso la manchita dorada de su ojo derecho parecia verse mucho más brillante y llamativa.

Se veía realmente atractiva con ese atuendo, tanto que Todoroki no pudo evitar sonrojarse mientras la recorría de arriba a abajo sin disimulo alguno.


Yuriko cerró la puerta de la entrada tras de sí y al sentirse tan profundamente observada acabó encogiéndose ligeramente en el sitio, cogiendo un mechón grisaceo de su pelo para jugar nerviosa con él.

Quería decir algo pero las palabras no salían de su boca, y al parecer Todoroki no estaba muy lejos de sentirse igual.


Ese día Todoroki vestía algo más simple que Yuriko, solo que el hecho de no haberle visto nunca con ropa de calle le hacia verle más atractivo que de costumbre.

Portaba una camiseta marrón oscura y una chaqueta negra, la parte inferior de su cuerpo estaba cubierta por unos pantalones negros y unas zapatillas deportivas blancas.


El silencio reinaba entre ellos. Yuriko se estaba obligando mentalmente a decir algo, pero cuando entreabría sus labios no era capaz que ni una sola palabra brotase de ellos, y menos aún cuando Todoroki sonrió sin dejar de mirarla.

Un fuerte cosquilleo recorrió su estómago, incluso sentía como las palmas de sus manos estaban sudorosas, le ponía tan nerviosa siempre... ni siquiera fue capaz de corresponder al gesto.


-¿Nos vamos?- Todoroki extendió su mano hacia Yuriko.


La muchacha iba a tomarla, pero sus manos estaban algo húmedas a causa del sudor y eso era asqueroso para ella, ya se estaba imaginando como Todoroki apartaba la mano asqueado y quería ahorrarse ese sufrimiento, así que apartó su mano rápidamente bajo la confusa mirada de Todoroki.


-S-sí...


Todoroki apartó su mano y siguió a Yuriko que comenzó a bajar los escalones.

Parte del recorrido desde que salieron de la academia hasta que llegaron a la calle lo realizaron en silencio.

Ante la ola de nervios que le invadía, Yuriko no podía parar de rascarse el brazo con letanía, manteniendo su vista fija al suelo en todo momento.

Siempre le había resultado trabajoso eso de sacar un tema de conversación, su mente estaba que echaba humo puesto que no paraba de pensar en una buena forma de romper el hielo.


-Oye...- La voz de Todoroki hizo que Yuriko alzase su mirada hacia él de inmediato.-... hoy estás... estás muy linda.- Se rascó la cabeza desviando su mirada con un claro rubor adornando sus mejillas.


Yuriko quería morirse ahí mismo de los nervios.

Su cara seguramente se había vuelto tan roja como un tomate. Si ese tipo de cosas se las dijera por mensaje ya estaría chillando y dando vueltas sobre la cama como una idiota, y en ese momento estaba haciendo lo mismo, solo que mentalmente.


-Tú... tú también.- Abrió sus ojos de par en par y volteó a mirar a Todoroki, que en ese momento tenía su atención fija en ella.- Osea, que estás muy guapo, no que estés linda... osea... mh... da igual.- Volvió a bajar la mirada mientras cerraba sus ojos con fuerza deseando que la tierra se la tragase entera.


Aunque las risas de Todoroki hicieron que su malestar se disipase un poco.

Cuando le miró, Yuriko no creía lo que estaba viendo, rara vez había visto a Todoroki reírse, siempre era tan serio y solitario que la imagen le impactó. Pero se veía mucho más guapo así, era como si estuviera viendo a un ángel.

Sonrió con ternura, quedándose con las ganas de acariciar las mejillas de Todoroki, su piel se veía tan suave, en el poco tiempo que llevaban juntos no se había atrevido a tocarle y se moría de ganas de hacerlo, pero no quería incomodarle así que contenía sus deseos internos.


-¿Hay algún sitio en especial al que te gustaría ir antes de comer? Aún es temprano.- Le preguntó Todoroki, encorvandose un poco para poder ver el rostro de Yuriko, quien se ocultaba entre los mechones de su cabello con timidez.


-Ah p-pues...


Yuriko no era una persona que saliese demasiado. Desde pequeña pasaba la mayor parte del tiempo en casa, y si no era así iba a la biblioteca a leer o estudiar.

En general se veía a sí misma como una chica aburrida, y los pensamientos negativos le estaban jugando malas pasadas en un momento como ese en el que practicamente sentía que estaba teniendo un bloqueo mental por la mera presencia de Todoroki y por su baja autoestima.


Yuriko se tensó al sentir como los dedos de Todoroki se paseaban por su cabello, colocandoselo detrás de su oreja con cuidado, como si tuviese miedo de espantarla o algo parecido.


-Perdona.- Apartó su mano rápidamente.- Es que no te veía la cara y... bueno, me resultaba más cómodo si te echaba el pelo hacia atrás.


-A-ahm...- Yuriko unió sus manos que se hallaban a la altura de sus muslos y asintió cabizbaja y sonrojada.- Creo que sé donde podemos ir...


-¿Ah sí? ¿Dónde entonces?


(...)


"Va a pensar que soy aburrida, va a pensar que soy aburrida..."


Yuriko había llevado a Todoroki a una biblioteca, pero no era una cualquiera, tenía algo que la hacia particular y es que estaba repleta de gatos, además de que tampoco había un silencio sepulcral, habúa música bastante tranquila de fondo y algun que otro grupo de personas que estaban a lo suyo.

A Yuriko le ponía nerviosa que Todoroki estuviera tan callado, desde que llegaron no hacía más que mirar y analizar el entorno, sin darse cuenta de que la pobre Yuriko- sentada sobre sus rodillas -se erguía hacia delante, mirándole más fijamente, como si intentase identificar algún rastro de emoción en él, pero cuando Todoroki se volteó para mirarla Yuriko volvió a su posición inicial rápidamente.


-B-bueno, ¿qué... te parece? Si te aburren este tipo de sitios podemos ir a otro lado.- Se rió con algo de nerviosismo.


-Me gusta, es muy tranquilo.- Dijo él volviendo a perderse en el entorno con su mirada.- Te gustan mucho los libros, ¿verdad?


-¿E-eh?- Yuriko se tensó y comenzó a ponerse más nerviosa aún.


-Es que en la sala principal siempre sueles estar con uno en las manos, o en el jardín...


Todoroki y Yuriko se ruborizaron al mismo tiempo.

Yuriko siempre salía a leer fuera cuando no había nadie. ¿Quería decir eso que...?


-N-no vayas a pensae nada raro... es que hay veces que... bueno, ha dado la casualidad de que cuando me asomaba por la ventana tú estabas ahí, pero... solo era coincidencia no es que sea un acosador o... o algo así.


Yuriko se sintió un poco mejor por el hecho de no ser la única que se alteraba.


-En ningún momento he pensado eso.- Soltó una alegre carcajada.- Es más me parece muy lindo.


-¿L-lindo?


Yuriko pensó que quizás aquello había sonado muy raro por su parte, así que riéndose con cierti nerviosismo buscaba con la mirada algo para zanjar el asunto, hasta que sus ojos se detuvieron en un gato negro sentado a pocos metros de ellos, observandolos mientras su cola danzaba suavemente de un lado a otro.

Estaba acercándose cautelosamente a ambos, Todoroki también se dio cuenta de aquello por lo que esperaron pacientemente para ver que hacia el animalito.


El gato avanzaba con pasos pausados hacia Todoroki hasta que finalmente este casi se muere del susto a causa de que el gato saltó sobre su regazo sorpresivamente.


-Oh...


Yuriko se llevó una mano al pecho, observando curiosa como el gato daba vueltas sobre el regazo de Todoroki para finalmente aposentarse sobre él y mirarle fijamente mientras maullaba, aquella escena era tan tierna... y la cara de Todoroki estaba tan relajada y serena que a Yuriko se le derretía el alma.

Todoroki comenzó a pasear su mano por la cabrcita del gato, regalandole dulces caricias a las que el animal respondía con ronroneos.


-Aaaw...- Yuriko no pudo contenerse, se aproximó hacia el gato, poniendose de rodillas al lado de Todoroki, quien se sorprendió ante la cercanía de la muchacha.- Que adorable eres.- Le decía Yuriko al gato mientras acariciaba su lomo.


Todoroki sin embargo ya apenas prestaba atención al gato, le resultaba mucho más interesante mirar a Yuriko, aún no se acostumbraba a verla sin sus gafas ni sus trenzas, era raro y llamaba su atención.

¿Se había puesto más guapa aún solo por él?


-Tú eres adorable.- Aquello lo dijo sin pensar, y cuando quiso darae cuenta Yuriko ya le estaba mirando sorprendida y ruborizada. Le encantaba cuando se avergonzaba de esa manera, pero le gustaría más si él no reaccionase de la misma forma.- Q-quiero decir... ehm... ¿Por qué hay gatos en esta biblioteca? No sabía que existían lugares así.


-Ah... pues...- Yuriko continuó acariciando al gato con suavidad, mientras que este se bajaba del regazo de Todoroki para restregarse contra las piernas de Yuriko.- Estos gatos los han recogido de la calle realmente, así que tú una vez vienes aquí tienes la opción de adoptar alguno si lo deseas, es... digamos... una manera de que los gatos tengan un lugar cómodo y agradable donde estar, de modo que puedan acostumbrarse a los humanos para que cuando alguien quiera adoptar alguno no actue con miedo y se adapte enseguida. Siempre he querido uno pero por desgracia mi abuela es alergica y ya tenemos un perro, además, por el hecho de que vivimos en la residencia tampoco podría hacerme cargo.


A Todoroki le impresionó escuchar aquello.

Jamás se imaginó que pudieran existir sitios así, ahora veía la biblioteca con otros ojos.

Se cercioró de la tristeza que inundaba los ojos de Yuriko quien le daba una última caricia al gato dejando que este se fuese a otro lado.


-Te preocupas mucho por los animales, ¿verdad?


-Sí.- Soltó una pequeña risotada cargada de nerviosismo mientras se rascaba la cabeza.- Son mi debilidad... de pequeña recuerdo que quería ser veterinaria pero me pudo más el espíritu de heroína.


-Tienes muy buen corazón.- Le dedicó una tierna sonrisa.


-¿Y-yo? Ah... bueno... t-tú también...- No sabía que decir así que respondía con aquello mientras jugaba con los pliegues de su falda.


Cuando se quisieron dar cuenta estaban muy cerca el uno del otro, sus brazos casi se rozaban.

Sus miradas se cruzaron por unos instantes, y Todoroki se estaba perdiendo en ella como muchas veces había hecho cuando se la quedaba mirando desde lejos.

No sabía qué tenía, pero toda ella le atraía y le causaba curiosidad.


-Me gusta mucho esa mancha dorada de tu ojo.- Todoroki fue directo, intentaba no pensarse las cosas demasiado a pesar de que luego sintiese una vergüenza extrema y su corazón latiese desbocado.


-¿De verdad?- Yuriko se encogió sonrojada.- A mí siempre me han gustado tus ojos, no había conocido nunca a nadie con ojos heterocromáticos, son muy curiosos.


Sus rostros estaban cada vez más cerca el uno del otro, todo por el interés que habían depositado en sus ojos.

Aunque cuando se dieron cuenta de ello ninguno de los dos se apartó, seguían ahí, observando sus rostros como si esperasen algo del otro.

Los labios de Yuriko eran tan pequeños y hermosos, tenían un color rosado bastante atrayente y Todoroki quería besarlos, pero no se atrevía a hacer eso en ese punto de la cita, y por lo visto Yuriko tampoco ya que apartó su rostro hacia un lado a causa de la vergüenza.


"No, no quiero volver a perder la conversación. Piensa en algo Todoroki, piensa..."


-¿Vienes mucho por aquí entonces?


-Oh bueno... sí, alguna vez, venía más cuando era pequeña realmente pero, ahora me escabullo de vez en cuando por aquí.


-Entonces, ¿hay por aquí algún libro que quieras recomendarme?


-¿Te gusta leer?- Le preguntó Yuriko intrigada.


Lo cierto es que Todoroki no era el tipo de persona que devoraba libros a causa de la presión constante que tenía en casa, pero quería que Yuriko se sintiese cómoda y él quería saber más cosas sobre ella.


-Sí, aunque...- Se rascó la cabeza.- Ya no lo hago tanto como antes si te soy sincero.


-¿Hay algún género en especial que te llame la atención?- Preguntó Yuriko.


-Me da igual. Cualquiera que me recomiendes estoy seguro de que me gustará.


-Vale, esperame aquí entonces vuelvo ahora.


Yuriko esbozó una amplia sonrisa.

Miró a su alrededor y se puso en pie, caminando hacia una estantería algo más lejana donde se hallaban novelas más ligeras y entretenidas a su parecer.

Comenzó a rebuscar entre los estantes hasta que finalmente halló el libro, pero este estaba algo más alto de lo que recordaba, quizás lo habrían cambiado de sitio.


A pesar de que era consciente de que a causa de su baja estatura no llegaría intentó alzarse de puntillas mientras estiraba su brazo todo lo que podía, lo rozó con la punta de sus dedos pero se cansó y volvió a su posición normal respirando airada.

De repente notó algo cálido en su espalda, al voltear su cabeza vio que se trataba de Todoroki, quien posicionado tras ella cogía el libro él mismo para después dedicarle una tierna sonrisa.


-¿Es este?


Yuriko tan solo alcanzó a asentir muy nerviosa, sentía su cuerpo tan cerca del suyo que en cualquier momento estallaría.

Todoroki por otra parte se decidió a hacer algo, no sabía si Yuriko le rechazaría... pero quería intentarlo.

Así que con algo de torpeza y timidez- sosteniendo aún el libro en una de sus manos -rodeó el cuerpo de Yuriko y la acercó al suyo, pegando su pecho a su espalda con delicadeza.

Al ver que la chica no se quejaba, se encorvó pegando su mejilla a la de ella, notandola suave al tacto, para seguidamente depositar un besito contra ella logrando que Yuriko se tensase y respirase temblorosamente mientras miraba hacia un punto fijo ruborizada a más no poder.


-Eres muy adorable, ¿lo sabías?- Susurró en su oído mientras le apartaba el pelo a un lado, pudiendo apreciar su rostro de perfil y su mirada baja.


Todoroki enseguida se arrepintió de haber hecho eso.

Quizás la estaba haciendo sentir incómoda e iba demasiado rápido, pero lo que no sabía es que Yuriko por dentro estaba brincando de felicidad, le gustaba que la abrazase de esa manera y también le encantó sentir sus labios contra su piel, pero pronto dejó de sentirle provocando que Yuriko se voltease algo confusa.


-¿Es de fantasía?- Preguntó Todoroki repentinamente para intentar desviar el tema.


-Oh...- Por suerte para él, Yuriko ni siquiera le iba a dar vueltas a lo sucedido.- No, es de misterio, es bastante corto y también entretenido. Básicamente, aparecerán muchos personajes en la historia y se trata de averiguar quien es el asesino, como no estás acostumbrado a leer pensé en que algo así podría engancharte un poco más.


-Entiendo.- Le resultó bastante tierno el hecho de que se preocupase para que estuviese entretenido- ¿Quieres leerlo conmigo?


¿Es que a cada cosa que le decía se le tenía que saltar el corazón del pecho o qué?

Debía de tranquilizarse y esforzarse por hablar un poco más...


-S-sí, por mí bien.


"DEJA DE TRATAMUDEAR, IDIOTA"


La biblioteca no tenía sillas, más bien eran pufs y al lado de estos se hallaban mesitas bajas.

Así que Todoroki y Yuriko unieron los pufs para poder sentarse el uno al lado del otro.

Yuriko agradecía que ya se había leído el libro y sabía lo que iba a pasar, porque el hecho de estar tan cerca de Todoroki no la ayudaba a pensar con claridad, además, de vez en cuando se dedicaba a mirarle de reojo.

Era tan atractivo... pero no solo eso, también era adorable tanto por dentro como por fuera.

Tenía tantas ganas de achucharle en esos momentos... pero se le veía tan concentrado que aunque hubiera tenido el valor suficiente no lo habría hecho.


-¿Ya has terminado?- Preguntó Todoroki volteando su rostro hacia ella, dándose cuenta de que la muchacha ni siquiera estaba prestando atención al libro, cosa que le hizo sonreír internamente.


-¿Qué? Ah...- Yuriko intentó disimular de manera bastante torpe, haciendo que Todoroki no pudiese contener más su sonrisa.- Sí.


-¿No te duele la espalda de estar así?


Todorki se refería a que por el hecho de que ambos tenían que leer se debían estirar hacia los lados, además como Yuriko parecía evitar el contacto físico- que era prácticamente inevitable -dificultaba sus posiciones.


-¿Tú estás incómodo?


-Un poco.- Arqueó su espalda de modo que Yuriko se encogió al escuchar un chasquido de huesos.- Por eso si quieres puedes sentarte sobre mí.


De nuevo Yuriko no fue capaz de ocultar lo nerviosa que estaba y para Todoroki era muy entretenido.

Le resultaba tan linda...


-Pero... ¿Te da igual?


-Claro que sí.- Palmeó uno de sus muslos.- Vamos, no va a pasar nada.


-Mh...


Yuriko finalmente asintió, ocupando asiento sobre él con su cuerpo muy rígido, cosa que Todoroki notó, y por eso rodeó su cintura y la aproximo hacia su pecho para que estuviese en una postura relajada, sus rostros quedaron excesivamente cerca el uno del otro, solo bastaba que uno de los dos se acercase un poco más para poder besarse, pero eso no sucedió porque Yuriko se recolocó y volvió a abrir el libro para que continuasen leyendo.


Genial, si antes no se concentraba ahora menos...


Todoroki sujetaba un extremo del libro mientras que Yuriko sujetaba el otro.

Al cabo de un buen rato se acabaron acostumbrando a esa posición, de modo en que Yuriko ya no estaba tan nerviosa como antes, centrandose un poco más en lo que leía.

En el caso de Todoroki, este iba perdiendo la concentración, fijando sus ojos de vez en cuando en el perfil de Yuriko.

Mantenía su brazo alrededor de su cintura para sujetarla, comenzando a mover sus dedos para acariciarla, dandose cuenta de como Yuriko desviaba su mirada del libro al frente, para después regresar su atención a las hojas y esbozar una tierna sonrisa mientras se recostaba un poco más contra su cuerpo.

No podía dejar de mirarla, había intentado evitar que le ocurriese aquello porque no quería incomodarla, pero es que Yuriko era el paisaje más bonito que podía haber admirado nunca.

Sus dedos continuaban moviendose, dibujando pequeños y cariñosos círculos en su cintura.


Yuriko terminó de leer la página, le había costado a causa de que le costaba concentrarse. Se volteó hacia Todoroki para preguntarle si ya había acabado para pasar a la siguiente, topandose con que aquellos ojos heterocromáticos estaban puestos en ella, se quedó con las palabras en la boca, observando como Todoroki le sonreía, le sorprendía que ni siquiera disimulase, pero no quería que lo hiciera.

Por primera vez en todo el día Yuriko le devolvió la sonrisa, sin romper el contacto visusal con él.


Todoroki se inclinó hacia Yuriko, acariciando una de sus mejillas con su mano cariñosamente, haciendo que la muchacha se encogiese avergonzada, pero por suerte para Todoroki esta no se apartó ni hizo el amago de alejarse cuando sus rostros estaban tan cerca que podían sentir la calidez de sus alientos chocando contra sus labios.

Yuriko entreabrió su boca, dispuesta a dejar que Todoroki le diera su primer beso, pero el gruñido de sus tripas provocaron que Todoroki se quedase estático y sorprendido, mientras que Yuriko abrazó su tripa sonrojada, dedicandole una amplia y temblorosa sonrisa al chico.


-P-perdón.


Definitivamente tenía un don para estropearlo todo, al menos eso pensaba ella, quien ahora no se atrevía a mirar a Todoroki, aunque si lo hubiese hecho habría descubierto una mirada endulzada y una sonrisa tierna.


-No pidas disculpas.- Pellizcó su mejilla con cariño y se encorvó para ver su rostro.- ¿Te gusta la pizza?


(...)


Todoroki observaba divertido la manera tan peculiar que tenía Yuriko de comer pizza.

Primero se comía la parte de arriba, quitandole el queso y el bacon para despues enrrollar la masa y comersela.

Estaba tan hambrienta y concentrada en ello que ni siquiera se molestaba en ocultar aquella faceta suya.

Le resultaba tan graciosa al ver el alivio reflejado en sus ojos, se notaba que había estado muy hambrienta.

Todoroki no pudo evitar reírse para después darle un mordisco a su pizza, pero de la forma en la que lo hacía Yuriko, queriendo imitarla para probar.

La muchacha, que alzó su mirada para prestar atención a Todoroki le interrogó con la mirada sin entender muy bien el motivo de su risa.


-Estoy comindome la pizza como lo haces tú.


Ahí Yuriko cayó en lo que se estaba refiriendo Todoroki, dejando la pizza sobre el plato para limpiarse la boca y poder taparsela, ya que se empezó a reír al ver como la imitaba, todo con una mezcla de diversión y vergüenza.


-Ay lo siento... es que siempre me la he comido así.


-Es entretenido.- Soltó Todoroki con la boca llena, tapandose la boca con la mano para que no se le vieran los restos de comida.


-Eres muy adorable.


No terminaba de acostumbrarse a recibir cumplidos, tampoco pensó que podría resultarle adorable a alguien con semejante quemadura que su rostro, pero no le disgustaba que le dijera ese tipo de cosas, es más, aunque el pensase que se equivocaba le agradaba recibir cariño por parte de alguien, y más si era de Yuriko.


Cuando terminaron de comer le tocó a Todoroki escoger un lugar al que ir, decantándose por parque que se caracterizaba por la gran variedad de flores que albergaba en él y por el pequeño laberinto que habia en el centro del lugar.

Ambos caminaban en silencio, pero esa vez no era un silencio incómodo, más bien todo lo contrario, ambos se sentían en paz, mucho más cómodos que al inicio del día.

Yuriko analizaba la zona con suma atención y sus ojos brillantes de ilusión ante lo hermoso que le parecía aquel parque.


-¿Te molesta si te tomo de la mano?- Preguntó Todoroki, que se había estado debatiendo en una batalla interna entre tomar la mano de la chica o no.


Yuriko extendió su mano hacia la suya, entrelazando sus dedos con los de él.

Sus miradas conectaron unos segundos, Todoroki le dio un ligero y cariñoso apretón en la mano para demostrarle de alguna manera su alegría.


-Este sitio es encantador.- Dijo Yuriko volviendo a fijarse en el entorno.


-¿Es la primera vez que vienes aquí?


-Sí, este sitio queda lejos de la casa de mi abuela, así que solíamos ir a otro parque, pero este le da mil vueltas, me gusta mucho más.


-Yo venía aquí con mi madre de vez en cuando... eran buenos tiempos, a veces me gustaría volver y revivir las mejores partes de mi vida en bucle. Disfrutaba mucho con ella, además siempre que podía buscaba desesperado amapolas para darselas a mi madre porque son sus flores favoritas.


Yuriko se imaginó a un Todoroki en miniatura correteando por aquel camino en busca de flores y su corazón se derritió.


-Aaw... que lindo, me hubiera gustado verte haciendo eso.


-¿Dándole flores a mi madre?- Sonrió.


-Sí, me parece un gesto muy tierno por tu parte, y más aún siendo tan solo un niño.- Soltó una pequeña carcajada.- Al parecer tenías una buena relación con tu madre.


Repentinamente la expresión de Todorki se volvió algo más seria, incluso su mirada era nostalgica.

Yuriko no supo a que se debía aquel cambio tan repentino, pero tampoco quiso preguntar.


-¿Cuáles son las flores que más te gustan?


El hecho de que cambiase de tena fue como una especie de señal para Yuriko, de modo que dejó a un lado el tema de su madre.

A pesar de que ya eran oficialmente novios no sabían lo suficiente de las vidas de ambos y en ese momento soltar todos los sucesos que habian acontecido su pasado era algo demasiado violento, así que definitivamente era mejor dejarlo pasar para otro momento.


-Oh pues... si te soy sincera nunca lo había pensado, es que me gustan tantas...


-Mh... bueno, entonces.- Todorki miró a su alrededor, parandose en unas margaritas blancas que llamaron su atención.

Generalmente esas flores eran tab típicas que en una situación normal no habrían atraido a Todoroki hasta ellas, pero el color blanco le recordaba tanto a Yuriko por su pureza que no se lo pensó.

Frenó en mitad del camino y soltó la mano de Yuriko para acuclillarse y tomar una margarita. Se aproximó hacia Yuriko y colocó la margarita en su pelo con cuidado, sonriendo con ternura al verla con una flor en hermoso y ondulado cabello grisaceo.


Era mucho más hermosa que aquel lugar en toda su plenitud, al menos eso era lo que estaba pasando por la cabeza de Todoroki.


-Te queda bien.


Yuruko sonrio complacida y se acercó también a las margaritas. Todoroki la observaba con una mezcla de curiosidad y confusión, acercandose a ella por la espalda para ver como también arrancaba una.

Al levantarse se acercó a Todoroki sonriente y se posicionó de puntillas para poder colocar la margarita entre sus mechones rojos. No se esperó que Yuriko le imitase en aquello, pero le gustó y le hizo bastante gracia.


-Te quedan bien las flores en el pelo.- Le dijo Yuriko sin alejarse de él ni un centímetro.


-No creo que me queden tan bien como a ti.


Ambos acabaron sonrojandose inevitablemente mientras se reían con claro nerviosismo.

Hasta que Todorki decidió tomar a Yuriko de la mano para guiarla hacia el interior del pequeño laberinto de aquel parque, el cuak también le parecía ub lugar hermoso, incluso lo recordaba de forma mágica por el hecho de que su madre un día se inventó que allí vivían hadas pero que no se dejaban ver por nadie.

Todoroki quiso compartir esa anécdota con Yuriko pero prefería evitar el tema familiar a toda costa por el momento.


Se adentraron aún más en el laberinto, correteando a través de él entre risas, bromas y juegos, de modo que acabaron persiguiendose el uno al otro, intentando no alejarse demasiado para no separarse a pesar de que era complicado perderse en ese sitio.


Todoroki capturó a Yuriko, rodeandola con sus brazos, hundiendo su rostro en el hueco entre el cuello y el hombro de la muchacha, escuchando con atención su risa cantarina.

Pocas veces oía reír a Yuriko, pero cuando lo hacía conseguía reanimarle.

Giró a la muchacha para tenerla de frente y besó sus mejillas con cariño, de modo que Yuriko cerraba sus ojos y sonreía deiandose llevar.


-¿Me dejas qué...- El momento se había vuelto más tenso, y Yuriko lo notaba a la perfección a causa de la mirada fija y penetrante que Todoroki le dedicaba a ella mientras acunaba sus sonrosadas mejillas.-... te bese en los labios?


Adoraba que fuese tan gentil y se preocupase por su comodidad.

Llevaba deseando eso todo el día, así que asintió con lentitud sin saber el cosquilleo que había logrado provocar en Todoroki, quien se encorvó hacia ella ilusionado, acabando por conquistar sus labios, tan suaves y húmedos...

Yuriko rodeó el cuello de Todoroki y siguió el beso con torpeza, ninguno de los dos lo estaba haciendo a la perfección, y por ello separaron sus labios unos segundos, volviendo a reírse por lo ridículos que se habían sentido.


-Dios, esto es tan extraño.- Añadió Yuriko.


-Lo es.- Todoroki acarició las caderas de la muchacha para después ascender e introducir sus manos bajo la camiseta, palpando la calida piel de su cintura.- Pero me encanta.


Y dicho eso volvió a retomar la acción, moviéndose con precaución al igual que Yuriko.

El beso era lento, pero poco a poco comenzaba a perder la torpeza del incio.

Incluso Yuriko decidió hacer lo que describían en los besos de los cientos de libros que se había leído. Introdujo su lengua en la boca de Todoroki con algo de miedo por si lo llegaba a hacer mal, pero el gemido que sobresalió de entre los labios del contrario mientras abría la boca para devolverle el lametón en la lengua fue una manera de decirle que lo estaba haciendo bien.


Todoroki llegó a apoyar el cuerpo de la chica contra la pared del laberinto, aumentando la pasión del beso que no dejaba de ser cuidadoso y dulce.

El gemido que soltó anteriormente le pareció bastante sensual, y eso llamó la atención se Yuriko.

Cuando sus labios se separaron ambos permanecieron cerca del otro, con sus respiraciones algo agitadas.

Todoroki envolvió a Yuriko en un abrazo, llenando de besos su cuello.

Yuriko notaba la suavidad de aquellos labios impactando contra su piel de manera delicada hasta llegar a su mejilla, todo mientras ella misma enredaba sus dedos entre los cabellos de Todoroki.


-Perdona.- Se disculpó Todoroki mientras alzaba su rostro para mirarla cara a cara.- ¿Me estoy pasando o...?


Yuriko estampó sus labios contra los suyos dejando a Todoroki perplejo.

Quería continuar sintiendo ese cosquilleo en su cuerpo al mismo tiempo en que experimentaba las maravillas de su primer beso.


-Me gusta mucho como se siente esto.- Susurró Yuriko contra los labios de Todoroki.- ¿Y a ti?


-Yo creo que no me cansaría nunca se besarte.


Volvieron a enfrascarse en otro beso, uniendo sus lenguas en el proceso con suavidad.

Sentían que se trasladaban a un mundo de ensueño cuando estaban así, y eso les encantaba.


Aquella experiencia iba a ser inolvidable para ambos, y a partir de ese momento dieron un pasito más en su relación.


...