Sinopsis
El día estaba siendo atareado, las clases, los alumnos, los talleres, exámenes y todo el trabajo que debía resolver tenían su cabeza desecha. Pidió un café sin azúcar, se dirigió a la sala de profesores y luego de sentarse en uno de los mesones de gran tamaño apretó su cabeza con fuerza. Después de beber un sorbo de aquel delicioso néctar empezó a corregir trabajo por trabajo, hasta que su celular sonó.
Los profesores estaban entrando, conversaban entre sí sobre alguna anécdota que les había sucedido logrando distraerla. Ella respondió la llamada sin mirar el aparato electrónico sobre su mano derecha.
___ ¿Ho...?
___ Cállate ___ una voz suave pero demandante sonó ___ Sé que estás enojada porque no te hice el oral pero vamos... solo bromeaba, además, tú iniciaste con el juego, bebé.
___ ¿Discul...?
Estaba anonadada, quien sea que estuviese al otro lado de la línea se oía caliente y con la voz bastante seductora. El estrés que viajaba de un lado a otro en su interior provocaron que bebiera un gran sorbo de café para calmarse.
___ No te hagas del rogar, ¿quieres? No olvides que fuiste tú quien me buscó. Ya sabes, entiendo que a muchos profesores les de morbo estar con una alumna...
Silencio. La chica al otro lado de la línea bufó.
___ ¿Sabes qué? No estoy para perder mi tiempo contigo, si quieres jugar, entonces jugaremos. Hablamos cuando tenga ganas nuevamente de follarte, Diana.
Sus ojos se abrieron grandemente y escupió el oscuro líquido que tenía en su boca.
___ ¡Profesora Reed! ¡¿Se encuentra usted bien?!
___ ¡Profesora Diana!