Mi Precioso Esposo (Luckity +18)

Summary

-sucede después del borrado de memorias. -contenido +18 -no enviar a los streamers/CC, de lo contrario se eliminará. -recen un padre nuestro y a leer.

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1
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n/a
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18+

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🔞Advertencia🔞


El siguiente contenido que están a punto de leer, se enfoca en el momento que Rubius les dice a Luzu y Quackity que están casados después del borrado de memorias.


Boypussy (Quackipussy), Bredding kink (literal dice crianza, lo van a rellenar como pavo de navidad), Dirty Talk (palabrería sucia, cochina, como lo conozcan), Sobrestimulación (estimular de más), Rough Sex (sexo duroooo), Falofilia (atracción sexual hacia los penes grandes y arriba de los 17 cm), Belly Bulge (el bultito que se forma en el vientre bajo al momento de la penetración), Dacrifilia (atracción sexual hacia cualquier indicio de lágrimas en la pareja), Leve Masoquismo (tipo rasguños, mordidas, aja eso).


[•🖤💙•]


—lo que no saben, porque bueno, por su problema de memoria, es que ustedes, están casados.


Tanto Luzu cómo Quackity miraron al híbrido de oso como si fuese un lunático, mientras que esté tenía una sonrisa que cantaba victoria antes de tiempo.


—pero si apenas le conozco de hoy, que cosas dices, Rubius— menciono Luzu con una mirada algo indignada, tratando de disimular su nerviosismo por saber dicha información.


—esta bien que tenga la cara de baboso, pero tampoco soy tan idiota— el más bajo por centímetros también se queja, a lo que el oso de ojos verdes bufa en forma de molestia.


—¡De verdad! Es más, tengo fotos de su boda, ahora vengo— el castaño se fue dejando al par solos por un rato y en cuanto regreso, trajo consigo dichas fotos, dándoselas a ambos chicos.


Tanto el castaño como el azabache tomaron las fotos entre sus manos y las observaron, cada uno con una perspectiva diferente mientras que el híbrido de oso esperaba que se tragaran su mentira.


Luzu observaba las fotos y admiraba lo bonito que se veía Quackity con su vestido de novia, que era un tipo guapo y eso que lo conocía de hoy, admitía que poseía una linda sonrisa y se miraba encantador.


Mientras que Quackity boqueaba, estaba en completo shock, ¿Por qué el traía el vestido? ¿De verdad se junto así nada más? Ni siquiera comprendía lo que había pasado hace 5 minutos atrás, pero todo cuadraba según la evidencia de Rubius.


—¿De verdad piensas que me voy a creer esto?— cuestionó el castaño de ojos rubies, mientras que el oso ya comenzaba a estar un poco más molesto.


—eso es prueba suficiente, ustedes dos se han casado, son la pareja más linda de todo el pueblo, se dan sus besitos y todo, si no me crees, entonces no es mi problema.


—de acuerdo, es muy ridículo eso, vámonos Quackity, este oso está loco.


Quackity tardó en salir de su estupor, pero finalmente hizo caso al contrario y así ambos se fueron, Rubius estaba molesto, su plan de molestarlos a ambos no funcionó, era evidente que tenía que hacer mucho más esfuerzo para la próxima.


Luzu ya se dirigía a descansar, había sido un día largo y el traje que estaba usando le comenzaba a apretar, por ese motivo necesitaba ir a casa, pero el chico pato lo estaba siguiendo, así que tuvo que voltearse a verlo, encontrándose con la adorable escena de Quackity sonrojado y avergonzado por algún motivo.


—¿Todo bien Quackity?


El menor tardo en reaccionar, pero logro asentir a lo que el mayor le decía, se sentía confundido, pero si era verdad que eran esposos, entonces significaba que había visto todo de él.


Y con todo, me refiero a todo de su ser.


—es que... No tengo casa, me preguntaba si podía quedarme contigo.


—ah, yo...


—es que, bueno, suponiendo que somos esposos, pues creo que es justo...


Quackity había logrado tener a Luzu en un estado vergonzoso, ahora mismo el castaño no podía con esa escena, se veía tan jodidamente tierno pidiendo algo tan simple y eso lo hacía sentirse bien de alguna forma.


—dioses, Quackity, que Rubius nos ha jugado una broma, seguramente esa no es nuestra vida...


—¿Y si lo fuera? Digo, no me molesta estar casado contigo, creo que es bueno...


Luzu sentía el latir de su corazón, pidiéndole que acepte la propuesta, que estaba bien hacerle caso al menor, estaba satisfecho, no entendía porque se sentía de esta forma, pero tener al menor bajo su merced, tan complaciente, le generaba una sensación agradable, de poder.


De saber que era suyo.


Mientras que Quackity estaba sintiendo dos cosas, por un lado se sentía bien el decir que son pareja, que ambos se necesitan, por el otro, tiene ganas de clavar un cuchillo en su cuello y deleitarse con verlo sangrar, hasta fallecer.


Le asustaba lo último, prefería quedarse con el primer pensamiento.


Fue así, que Luzu accedió a llevar a Quackity con él, no lo hacía por lo que le había dicho el oso, sino porque le parecía triste saber que el menor no tenía un techo donde vivir porque alguien destruyó su casa.


Se sentía mal por ello, así que llegaron a su hogar y una vez ahí, Quackity le preguntó acerca de un baño, para ducharse y ponerse algo un poco más cómodo, no es que su ropa no lo fuese, pero el saco estaba siendo muy sofocante por traerlo puesto y haber estado bajo el sol por un buen rato.


Cuando entro al baño se quitó su ropa, dejando las prendas a la vista y eslerando por si Luzu decide traer unas más adecuadas, no habría problema porque ambos miden casi lo mismo llevándose algunos centímetros.


Abre la llave de la regadera y espera a que esté caliente, cuando llega a ese punto, comienza a asearse y se relaja, sus hombros estaban muy tensos, al igual que sus alas, estás buscan sacudirse ante el agua que les cae, pero si, todas sus tensiones se van mientras comienza a pasar sus dedos entre las plumas.


Pequeños sonidos de satisfacción pura al acariciar sus alas, salen de su boca, tratando lo más posible de ser silencioso, no quería que Luzu le escuchará asi sin más, por eso dejo de hacerlo y se dedicó a robar algo de los productos de higiene para si mismo.


Cuando termino, sus alas se sacudieron por completo, salió del baño secándose el cabello y el cuerpo entero, logro ver ropa y supuso que era para él, por lo que la tomo y se encontró con una sudadera negra y unos pantalones tipo chandal, del mismo tono, se puso todo encima, no había ropa interior y la verdad era mejor porque el pantalón era muy cómodo.


Lo único que le causaba algo, era la sudadera, ya que tenía sus alas aprisionadas entre la tela y su cuerpo y en su anterior conjunto también pasaba lo mismo con la gabardina, la diferencia era que solo necesitaba quitarsela y dejar libre por un rato, aún si estás fuesen algo pequeñas.


Su colita de patito también se encontraba algo aprisionada, sabía que tarde o temprano terminaría por quitarse la ropa por la incomodidad.


Esperaba no hacerlo, ya mucho era quedarse en casa de un tipo que acaba de conocer y que según Rubius, es su esposo.


Analizando la situación, la verdad es que no era tan malo, era un hombre guapo, cualquiera que le viera quisiera tenerle de marido, parecía ser muy alegre, eso mostraba cuando estaba con Sapo Peta.


Cuando salió del baño, trato de buscar a Luzu, para agradecerle de mínimo el que lo haya recibido en su casa, no tardó mucho debido al ruido dentro de la cocina, encontrando a Luzu moviéndose en esta como si ya estuviese acostumbrado a tener un ritmo algo acelerado.


—Lu... Vlogs, muchas gracias por dejar que me quedé...


—no es nada Quackity, pero ya te dije que me digas Luzu, no hay ningún problema.


—de acuerdo, ¿Algo en lo que pueda ayudar?


—no, ya tengo la cena hecha, solo falta servirla.


—te ayudo.


—no es necesario...— Quackity lo ignoro y tomó los platos para servir la comida.


Luzu suspiro, esperaba que el menor no se sintiese incómodo con algo, por lo mientras lo dejaría ser.


[•🖤💙•]


Luzu ya estaba preparándose para dormir, mientras que en el otro lado de la cama, estaba un inquieto patito, algo molesto por sus alas sofocadas dentro de la sudadera, no tuvo de otra más que quitarse la sudadera de encima.


El castaño veía cada acción del menor, sorprendiéndose de ver cómo se quitaba la prenda y la aventaba, dejando su espalda descubierta y sus alas a la vista, escucho el suspiro que salió de su boca y un escalofrío recorrió su espalda.


—perdoname, pero ya me estaba molestando la sudadera.


Ahora sí, podía acostarse tranquilamente, mientras que Luzu se sentía muy inquieto debido a la reacción que tuvo apenas el menor se quitó la sudadera.


—a-ah, si no hay problema...— contesto nervioso, la verdad era que se estaba dando cuenta del atractivo del azabache.


Se acostó a su lado, de espaldas, tenía que dormirse si no quería problemas, más que nada para olvidar la escena que acababa de presenciar y no darle vueltas al asunto.


Después de dejar su mente en blanco, pudo dormir tranquilamente por un rato, confiando en que el menor lo haría de igual forma.


Ambos chicos duraron dormidos un rato, hasta las 4 de la mañana que Luzu despierta por los movimientos de la cama, dándose cuenta de que Quackity estaba demasiado inquieto, soltando quejidos, no sabía cómo tratar de tranquilizar al menor, por lo que tuvo que recurrir a moverlo un poco, para lograr que este despertara, lo cual funcionó porque se levantó enseguida.


—¿Todo bien?


El menor asintió y se abrazo al castaño por la sensación de terror que invadía su sistema, Luzu tuvo que acariciar levemente el cabello de Quackity, alternando con sus alas y acariciando la espalda desnuda de este mismo, logrando tranquilizar al menor.


Quackity comenzó a sentirse muy a gusto dentro del abrazo, incluso cuando las caricias pasaron de ser tranquilas, a ser lentas, provocando cosquillas en el menor y leves risitas salieron de su boca.


—¿Te sientes mejor?— el menor asintió, a lo que Luzu se sintió un poco más tranquilo —eso es bueno.


—gracias, siempre que tengo pesadillas suelo pasarla mal, lo siento si molesto.


—no, no molestas— ambos se vieron a los ojos y no pudieron evitar sonrojarse, desde el punto de vista de Quackity, Luzu se veía muy bien, solo estaba con una playera de tirantes, pero lograba hacer que su rostro se calentará y su imaginación volaba.


Mientras que desde el punto de vista de Luzu, Quackity lucía tan apetecible, al no tener nada encima, le daba la vista perfecta de su piel descubierta, las pequeñas alas doradas en su espalda le daban un toque inocente.


Es como si estuviese consciente de que lo está tentando.


—Luzu... ¿Puedo hacerte una pregunta?


—claro, adelante.


—¿P-puedo darte un beso? Yo... Agh, no se como explicarlo, creo que sería genial si nos besaramos...


—bueno, me has agarrado algo desprevenido...


—no es necesario, s-solo quiero...


Luzu acercó una de sus manos hacia la mejilla del menor, acariciando está y provocando que Quackity cerrase sus ojos por un momento, el castaño sonrió ante la tierna reacción.


—podemos hacerlo, si al final somos esposos, entonces, creo que es posible.


Eso dejo al azabache sorprendido, con lentitud ambos se fueron acercando y finalmente tocaron sus labios, quedándose quietos por un rato, ninguno sin saber si podían continuar o separarse.


Se separaron solo para volverse a unir en un beso con un poco más de movimiento, algo lento, tratando de adaptarse a los labios del otro, conociendo sus bocas y tentando terreno, Luzu seguía con las caricias en la mejilla del menor y aparte movió su mano libre por el brazo del mismo, acariciando también esa zona, mientras que Quackity trataba de acercarse más al mayor, para colocar sus manos en el hombro de este.


El beso de a poco se tornaba más agresivo, era un beso desordenado, de acuerdo a lo que sus instintos pedían, en medio de este, los jadeos se dieron a conocer junto con los chasquidos de sus labios, saliva entremezclandose y suspirando por lo bien que este se sentía.


Ambos se separan, mirándose fijamente y tratando de decifrar lo que estaban sintiendo en ese momento, los dos querían seguir con lo que sea que tenían, Luzu comenzó a besar el cuello del menor, con lentitud, mientras que Quackity jadeaba por la sensación que los labios del mayor le hacían sentir.


Estaban tratando de hacer todo lo más lento posible, querían saber hasta donde eran capaces de llegar y cuál era su límite final, el castaño beso el hombro del menor, dejando que sus manos vagaran por el cuerpo del patito, acariciando posibles zonas erógenas de su cuerpo.


Quackity tampoco se quedó atrás, metió sus manos por debajo de la camiseta de Luzu, comenzando a acariciar tímidamente, alzando está conforme los besos en su cuello y hombros se volvían chupetones y mordidas leves, la situación le estaba erizando hasta las plumas, pero lo estaba disfrutando por completo.


Con un poco más de entusiasmo, Luzu volvió a besar al menor, siendo cada vez más brusco con ello, Quackity lejos de sentirse disgustado, estaba completamente encantado, fue cuestión de minutos para poder estar encima del regazo de Luzu, estaban tan cerca el uno del otro, que lograban sentir el calor que el contrario les ofrecía, haciendo que desearan más de lo que estaban haciendo.


Quackity termino tomando las mejillas del mayor entre sus manos, siguiendo con el beso, mientras que Luzu dejo que sus manos se posaran en la cintura y cadera del más bajo, logrando acoplarse en dicha postura después de un rato, se terminan separando por el aire faltante en sus sistemas debido a la emoción que ambos manifestaban.


Se miraron fijamente, miradas fuertes que reflejaban lujuria y pasión, como si hubiesen esperado por mucho rato para poder hacer algo como esto, como si las ganas de estuviesen conteniendo para evitar cruzar la línea.


Luzu retiro su camiseta bajo la mirada atenta del menor, quién solo se dedicaba a recuperar el aire, fue inevitable también atacar el cuello contrario despues de haber retirado la prenda anterior, Luzu siseo ante lo bien que se sentía todo eso, apretujado las caderas del menor entre sus manos, metiendo sus manos dentro del pantalón de chandal que le prestó a Quackity, encontrándose con una adorable mota de plumas en la espalda baja, tomándola entre su mano, haciendo que el azabache diera un salto por la sorpresiva acción.


—¿Quieres continuar con esto? Me detendré si no lo quieres— pregunto el castaño de ojos rubies en un tono de voz algo bajo, directo en la oreja del contrario, Quackity gimió bajito, tratando de responder.


—y-yo... Sigue~


Con esa simple respuesta, Luzu lo tomo de las caderas y lo acostó, mientras que Quackity abría las piernas para que el castaño estuviese entre ellas, dejando que su erección se mostrase orgullosa bajo la tela de sus pantalones, como una especie de carpa. Con la misma lentitud de antes, Luzu trato de disfrutar el cuerpo bajo el, besando y alternando con chupetones, acariciando el pecho del menor con sus manos.


Quackity jadeaba, entre sus planes no estaba acostarse con Luzu, menos llegar a este punto, pero si ambos eran esposos, entonces no habría tanto problema, suponía que estaba bien y de verdad se sentía tan correcto.


Soltó un leve quejido al sentir como Luzu tomaba uno de sus pezones entre sus dientes, el mayor trataba de hacer el menor daño posible, pero Quackity no sabía porque esa simple acción le había hecho que deseara más de eso, así que poso una de sus manos en la cabeza del mayor, logrando tomar uno que otro mechón entre sus dedos, Luzu chupo y mordió levemente el pezón, hasta dejarlo cubierto de su saliva, hizo lo mismo con el otro pezón y Quackity esta vez gimió debido a la acción brusca.


El menor bajo su mano libre hasta llegar a la zona intima, pasando su mano por debajo del pantalón, comenzó a sentir lo sensible que estaba y lo húmedo que se sentía, con movimientos lentos, dejo que sus dedos acariciaran los labios y terminarán en su clítoris, acariciando este conforme Luzu besaba sus pezones.


Gimió un poco más fuerte al sentir una sensación parecida a cuando llega al orgasmo y se detuvo, para continuar pasando sus dedos por la vulva, sintiendo sus dedos humedecerse cuando tocaron su entrada.


Luzu sentía como Quackity apretujaba su cabello conforme se acariciaba a sí mismo, con algo de prisa, se levantó y trato de quitar los pantalones que cubrían las piernas del menor, cuando estás estuvieron a la vista, se sintió dichoso con la vista.


El azabache tenía una cara de excitación pura, cerraba sus ojos y mordía sus labios, su rostro, la zona de los hombros y algunas otras partes estaban tintadas de un tono carmín casi rosado, nunca había sentido tanta necesidad hasta que encontró la imagen bastante erótica.


Lo que más atrajo su atención es que el menor tenía sus dedos acariciando su vulva, así que hizo que el menor retirase sus dedos y en su lugar, puso los suyos propios, notando lo húmedo que estaba.


—estas mojado— Quackity gimió cuando la mano de Luzu comenzó a moverse en su intimidad, haciendo que sus alas temblaran, siendo víctima de la estimulación obtenida.


El castaño metió uno de sus dedos, sintiendo lo estrecho de ese lugar al ser ingresado, Quackity soltaba leves suspiros mezclados con sus gemidos, metió y saco en una especie de vaivén que tentaba al patito a caer en una niebla del placer puro, Luzu ingreso un segundo dígito, Quackity no pudo evitar llevar su mano a su boca para taparla.


—ahh~ mierda~


—¿E-estas bien?— el mayor miraba al menor con algo de preocupación, cosa que lo hace casi sacar sus dedos de la zona.


—t-tu~ sigue~— el castaño obedeció enseguida, metiendo y haciendo movimientos de tijeras, sacando algo y volviendo a meter.


Quackity agarro las cobijas entre sus manos, gimiendo por lo bien que se sentía todo, no solo era la acción erótica de meter y sacar, sino que era el cuidado y atención que estaba recibiendo en ese momento.


Hace mucho tiempo que no se sentía querido, Luzu le hacía sentirse tan deseado después de mucho tiempo, estaba tan jodidamente caliente y todo gracias a cierto chico castaño, sus gemidos demostraban lo bien que se estaba sintiendo.


Luzu metió un tercer dedo en el interior del menor, aumentando el ritmo de sus embestidas, Quackity acaricio su clítoris con algo de desesperación en su acción, estaba tan cerca de lograr su primer orgasmo y estaba emocionado.


Conforme el ritmo aumentaba, más fuertes eran sus gemidos, estaba tan perdido por su propio placer, estaba tan cerca, lo podía sentir en su vientre, tan caliente.


—¡Aaaah~, Luzuuu~! ¡Mmmgh~!— grito al momento de venirse, jadeando fuerte al sentirse tan húmedo en su entrepierna, Luzu hizo el orgasmo algo largo por seguir metiendo sus dedos, pero eso le agrado a Quackity.


El mayor retiro sus dedos y bajo su pantalón de pijama, dejando que su erección respire aire al haber estado atrapada ahí dentro por un buen rato, la acercó a la entrepierna contraria, rozando ambas intimidades, Quackity suspiro al sentir el pene de Luzu, dirigió su vista hacia el rostro del mayor, logrando encenderse al observarlo detenidamente.


Lo devoraba con la vista, jadeaba a la par con él, sus ojos estaban tan oscuros, opacando por poco al bello rojo que tenía en ellos, su corazón latió acelerado al sentir su mirada, era fuerte, deseosa de más, de ver qué tan capaz era.


En una acción desesperada, estiró su mano hasta llegar al cuello del mayor, acercándolo a él, tomando posesión de sus labios, mientras que su pene rozaba su entrada humedecida por sus anteriores acciones, sus lenguas se juntaban en medio de su beso, logrando que todo se sintiese más húmedo.


Una vez separados, Quackity sonríe coqueto, mientras que Luzu espera a lo que sea que esté pensando el menor.


—h-ha-habla... Me... Mmgh~, háblame sucio...


Luzu, algo sorprendido, observa como lentamente cae por su menor, accediendo a tal trato propuesto con anterioridad.


Toma su erección, haciendo que la punta choque con el húmedo agujero, haciendo que Quackity desee aún más dicho miembro, metió de a poco su miembro, evitando lastimar al menor, pues eso era lo que menos quería, mientras que esté gemía y jadeaba por esa polla que estaba casi completa en su interior.


—¡Aamnh~! Your dick feels so fucking good— sus alas temblaron cuando menciono eso, Quackity se estaba perdiendo a si mismo por el momento al que era sometido.


—¿Te gusta como mi polla llena tu interior?— Quackity asiente ante esa pregunta —tal como una maldita zorra, ¿No crees?


—yes~— el azabache contesto en respuesta, Luzu metió todo el tronco, jadeando ante el calor que emanaba del interior del menor, logrando ver entre la bruma de su propio placer, como el vientre de Quackity se abultaba levemente al estar completamente adentro.


Saco un poco y volvió a meter con fuerza, logrando un gemido alto en Quackity, arremetiendo en su contra, logrando que el calor aumentará y juntando sus cuerpos sudados.


De cierta forma, ambos estaban conectados, tanto emocional como físicamente, Quackity esperaba que de cierto su matrimonio con Luzu, tuvieran más momentos así, juntos. El castaño penetraba con fuerza para ver cómo el vientre del menor se abultaba con cada embestida, Quackity se sentía en el cielo y de ser posible, deseaba no bajar de él.


—harder~, please more~— rogó Quackity con algunas lágrimas asomándose en las esquinas de sus ojos.


—¿You want more? ¿Mmn?— Luzu sonrió algo altanero ante la petición.


Penetró con más fuerza, sacando gritos de placer por parte del menor, quién acercaba sus manos a la espalda del mayor, logrando enterrar sus uñas, Luzu siseo ante la acción, pero no le resultó desagradable, cada embestida venía cargada con fuerza y era cada vez más veloz, por un rato paro debido a que creyó estar lastimando al menor.


Pero cuando se detuvo a besar el cuerpo del de ojos oscuros, este se quejo por la falta de movimiento, enredo sus piernas en la cadera del mayor para buscar más de dichas penetraciones.


—¿Qué tan desesperado estás? Mírate, tan precioso y tan sucio al mismo tiempo.


—¡Mmgh~!— el menor sollozo en forma de protesta, cosa que hizo que Luzu se sintiera caliente al ver las lágrimas de su “esposo” caer por sus mejillas, comenzando a marcar un ritmo rudo en sus embestidas.


Quackity había entrado en un estado de trance por todas las emociones mezcladas al tener sexo, el trato que le gustaba del momento, junto con la fuerte necesidad de obtener algo más de dicha acción.


—Luzu~ ahh~— Luzu salió del menor al sentir su orgasmo cerca, logrando salpicar este en el coño del patito, jadeando fuerte por dicha acción.


Quackity bajo sus piernas y retiro sus manos de la espalda del mayor, para lograr empujar hacia atrás el cuerpo de este y subirsele encima como anteriormente habían iniciado, ahora el estando arriba, su mente nublada por la necesidad de aparearse más allá de una simple noche cualquiera.


Es como si estuviese en esa época del año donde busca tan desesperadamente el poder montar encima de cualquier macho fértil que le dé buenas crías y aunque el está consciente de que en sus condiciones es algo casi complicado, se conformaba con sentir dicho líquido recorrer sus piernas, tanto como sea posible.


—patito~


—I'm going to ride you until you spill your cum on my tight pussy~— tomo la polla del mayor en su mano y se dio cuenta de lo enorme que este era.


Sintiéndose emocionado por montar dicho pene, lo puso en dirección hacia su agujero y se auto penetró con cuidado, gimiendo fuerte debido a ello, cuando bajo lo suficiente, comenzó a moverse con algo de lentitud al principio, debido al tamaño.


Con ayuda de Luzu, logro adaptarse a un nuevo ritmo, moviéndose tanto como se le era posible, en ratos abrazando a Luzu y en otros interrumpiendo sus movimientos por los besos acalorados que se daban.


La química era impresionante, incluso Quackity era consciente de ello, con más ánimos, trato de moverse más rápido, sintiendo su propio orgasmo demasiado cerca, Luzu también estaba muy cerca, no importo mucho si el castaño apretó sus caderas o si el patito quiso apresurar el paso, ambos llegaron al clímax casi en el mismo tiempo, con sus respiraciones agitadas los dos se besaron lentamente, tratando de sobrellevar la sensación post orgásmica que invadía sus cuerpos.


Ambos se separan y ríen por como terminaron, Quackity hace que la polla de Luzu salga de su coño y siente el pegajoso líquido en el mismo, como recorre sus piernas lentamente.


—¿Son las 6 de la mañana?— Luzu mira su celular algo sorprendido, Quackity enrojece al saber que estuvieron literalmente teniendo sexo por 2 horas.


—¿Quieres continuar? Aún tengo ganas de que me llenes...


—eres un desvergonzado, patito, pero acepto tu propuesta.


Nuevamente comenzaron a besarse con desesperación ante la urgencia de juntar sus cuerpos por un rato más.