Masquerade waltz.

Summary

WangXian AU-Vampiro Mediaval. En un vals donde se experimentan tantas emociones también se puede llegar a conocer hasta el mayor secreto de tu acompañante... ¿Y qué mejor que un vals enmascarado? Tan misterioso y peligroso a la vez... Un baile donde cazador y presa se olvidan de su cometido y tan solo disfrutan de la presencia del otro. Un sentimiento que podría compararse con un placer indescriptible y provocar el terror a la vez... [No permito adaptaciones]

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

♛ Dark Waltz ♛

Introducción larga pero espero que no os aburra.

Lan WangJi como vampiro.

One-shot largo para leer con calma.



Autora POV.

—¡Noticias nuevas, noticias nuevas! —gritaba un niño que cargaba unos papeles un poco estropeados.— ¡Compren su misiva y sean los primeros en enterarse! ¡A cinco monedas de plata!

La mayoría de personas ignoraron al joven que corría de un lado a otro con la esperanza de ganar algo de dinero, pero frente a él una gran carroza arrastrada por dos caballos blancos se detuvo.

Todos los presentes se detuvieron y observaron curiosos la escena. A medida que pasaba el tiempo los susurros se iban haciendo mas sonoros, casi como si de una conversación se tratara, pero todos se callaron al unísono cuando las puertas de la carroza se abrieron.

El sonido de unos zapatos de tacón sonó cuando estos tocaron la piedra fría y húmeda de la calle y los suspiros de asombro no tardaron en aparecer cuando la joven de la familia real se mostró con sus ropajes de tela exquisita.

Estos eran de un color marfil claro, al igual la capa que la protegía del viento y el sombrero refinado que ocultaba su rostro. Alargó su brazo el cual estaba cubierto con unos guantes blancos de seda, hacia el niño manteniendo su postura elegante digna de la enseñanza de todo noble y abrió su puño.

Los ojos del joven se agrandaron y brillaron de asombro, inmediatamente le entregó una de sus misivas y cogió la moneda de oro de la hermosa dama y agradeció sin parar mientras continuaba agachado imitando una reverencia.

La joven sonrió con una pequeña risa y volvió a subir al carruaje, el cual puso rumbo hacia el castillo de la familia real Yunmeng Jiang.

Unas horas más tarde llegaron a la entrada, los guardias abrieron las puertas sin dudarlo y el carruaje continuó por un pequeño jardín lleno de flores de loto, las cuales surgían del característico lago de esta familia real.

Una vez llegaron a las grandes puertas del palacio, el carruaje se detuvo y la joven volvió a bajar de este con la ayuda de otro guardia real, quien la acompañó hacia el interior del castillo. Unas sirvientas se acercaron a la dama y esta les entregó su capa, finalmente se quitó el sombrero y mostró una cálida sonrisa.

—Buenos días, señorita Jiang YanLi. —pronunciaron al unísono ambas mujeres mientras hacían una reverencia.

Jiang YanLi dobló levemente sus rodillas y con elegancia les devolvió un pequeño saludo, normalmente ninguna persona de la nobleza solía tratar tan bien a sus sirvientes, pero la dama de los Yunmeng Jiang era conocida por su hospitalidad y bondad.

—Su madre, la alteza, la está esperando en la sala de estar. —dijo la más joven.

—Gracias, MianMian.

Sin más, la noble caminó con un poco de prisa hasta llegar a las puertas de la entra. Sin embargo, al escuchar unos fuertes gritos provenir de esta se detuvo por unos segundos, suspiró con cierta gracia y negó suavemente con su cabeza.

Abrió lentamente una de las puertas de madera y observó la escena.

Su madre, Yu ZiYuan, caminaba de un lado a otro mientras movía con un poco de fuerza el abanico de color morado con una de sus manos, mientras que frente a ella se encontraban dos jóvenes muchachos los cuales conocía muy bien.

Wei WuXian se encontraba arrodillado en el suelo mientras que Jiang Cheng seguía con cierta torpeza los pasos de su madre e intentaba apaciguar su ira.

Por lo que pudo escuchar, dedujo que ambos habían vuelto a pelear en las calles en forma de duelo, algo que como norma general solo estaba permitido hacer frente a otros nobles y en ciertas ocasiones especiales.

Cuando Yu ZiYuan se percató de la presencia de su hija, cerró su abanico de golpe y levantó su mano provocando que Jiang Cheng se callara al instante. Después de tres segundos suspiró y Jiang YanLi se acercó con tranquilidad.

—Buenos días, madre. —miró de reojo a ambos muchachos y les dedicó una dulce sonrisa.

Jiang Cheng caminó lentamente hacia detrás, quedándose a la altura de Wei WuXian, quien poco a poco había comenzado a levantarse del suelo.

—¿Cómo ha estado tu día? ¿Te gustaron los ropajes que compré? —intentó cambiar el tema para salvar a sus hermanos.

—Sí... —pronunció cansada.— Tu hermano y este sirviente... —les clavó la mirada, pero la joven sabía cómo tranquilizar a su madre.

—¡Sabes, madre! He recibido una carta del príncipe Jin ZiXuan...

Al escuchar el nombre del príncipe de la familia LanLing Jin, un brillo se formó en los ojos de Yu ZiYuan y caminó con cierta curiosidad hacia su hija.

Ambas damas comenzaron a hablar de la otra familia real, mientras que los dos jóvenes muchachos al escuchar la conversación no pudieron evitar poner una cara de asco, pues ninguno soportaba a ese príncipe tan creído ni a su familia.

—¿Otra carta de ese príncipe? —susurró Jiang Cheng.

—Parece que su orgullo está por encima de su corona... —ambos rieron.

—Aún insiste a pesar de que ShiJie ya lo rechazó una vez...

La risa de ambos fue aún mas sonora, llegando a los oídos de la reina. Al instante, ambos jóvenes sintieron un escalofrío recorrer todo su cuerpo y se giraron con cierto temor hacia donde provenía esa mirada asesina.

—¡Wei WuXian! —gritó el nombre del sirviente, pues siempre le castigaba a él pensando que era la razón del comportamiento tan inmaduro de su hijo. —¡Tú...!

Sin pensarlo dos veces, ambos muchachos corrieron por su vida hacia las puertas de la sala. Una vez abiertas se encontraron con el rey, Jiang FengMian, quien al escuchar tanto alboroto había bajado de su despacho privado para unirse a la diversión.

Lo único que pudo ver fue a su hijo salir corriendo, siendo seguido por su sirviente personal, el cual se detuvo para hacer una reverencia al rey pero que al escuchar cómo la reina volvía a gritar y lanzaba con fuerza su abanico no dudó en volver a correr en la dirección por donde se había ido el joven príncipe.

Antes de que el abanico cayera al suelo, Jiang FengMian logró cogerlo y no pudo evitar negar la cabeza con cierta gracia. Saludó a su querida hija y cerró las puertas de la sala detrás de él para intentar calmar a su esposa.

Por otro lado, ambos jóvenes jadeaban sin aire después de haber corrido hasta llegar a su pequeño escondite en el jardín.

Una vez se aseguraron de que el peligro había pasado, se miraron en silencio por un par de segundos y seguidamente estallaron a carcajadas.

Jiang Cheng se apoyó en la estructura de la gran fuente de piedra y Wei WuXian se sentó en el suelo intentando calmar a su pobre corazón. El joven príncipe pasó su mano por los ojos y limpió las pequeñas lágrimas de la risa que habían comenzado a aparecer, acción que el sirviente repitió.

—Es increíble que la reina haya podido descubrirnos esta vez... —comentó Wei WuXian cuando se calmó un poco.

Jiang Cheng rió ante el comentario.

—Tiene ojos incluso en los callejones del reino...

—Quizás deberías retar a ese señorito a un duelo. —el príncipe miró al joven.

—Si claro... Seguramente haría que uno de sus guardias luchara por él.

Wei WuXian no pudo contener una risa.

—Eso seguro.

Ambos jóvenes volvieron a reír y se quedaron en silencio, disfrutando de la compañía del otro.

A pesar de que no compartían la misma sangre, Wei WuXian había estado con ellos desde su nacimiento, pues era el hijo del herrero de la guardia real del rey y después de que el joven salvara al pequeño príncipe en un descuido de la realeza, Jiang FengMian le otorgó el título de sirviente real.

Haciendo así que su amistad mejorara durante los años y a pesar de que siempre solían meterse en problemas, siempre estaban ahí el uno para el otro. Jiang Cheng agradecía la compañía de Wei WuXian, pues a pesar de que era un príncipe, este no lo trataba cómo lo hacían los demás sirvientes, quienes temían de equivocarse al hablar y solo agachaban la cabeza.

Sin embargo esa tranquilidad duró poco, pues escucharon unos pasos cada vez mas sonoros dirigiéndose hacia ellos. Ambos se miraron y asintieron con la cabeza, respiraron profundamente y se escondieron detrás de unos arbustos.

De repente, los pasos cesaron y cuando creyeron que estaban a salvo, Jiang YanLi apareció rápidamente provocando que del susto estos volvieran a caer al suelo.

Al ver su reacción, la joven no pudo evitar reír dulcemente.

—¡Oh ShiJie, danos un respiro! —comentó Jiang Cheng con una mano en el corazón.

Wei WuXian asintió e imitó al príncipe, actuando dramáticamente.

Los tres volvieron a reír y comenzaron a conversar, mientras que en una de las ventanas del palacio, la reina los observaba con una leve sonrisa que no pasó desapercibida por el rey.

—Así que una carta del príncipe Jin ZiXuan... —dijo mientras observaba el sello roto en el papel.

Al escuchar la voz de Jiang FengMian, la reina habló sin preámbulo.

—La familia LanLing Jin va a celebrar un baile en su palacio, la carta es la invitación para nuestra hija. —dijo sin apartar la mirada de los jóvenes.

—Con que un baile... Será perfecto para que ambos se conozcan mejor, pero ese día...

Desde pequeños se acordó que ambos reinos se unirían cuando llegara el momento y esa ceremonia era algo más que un simple baile para divertirse. Sin embargo, el día de la festividad ambos reyes tenían que partir a otro reino por asuntos bélicos y a pesar de que los LanLing Jin y los Yunmeng Jiang se conocían desde antaño, si el rey y la reina no acudían a una invitación real era como cortar los lazos con la otra familia, pues la falta de respeto era incomparable.

Al no escuchar ni una sola palabra, el rey miró a Yu ZiYuan.

—Le escribiré al rey del reino LanLing Jin para que comprenda la gravedad del asunto y...

—Ya hablé con la reina. —interrumpió la voz femenina.— El asunto está zanjado, nuestra hija asistirá al baile y ambos reinos se unificarán sin más retrasos.

Jiang FengMian dejó escapar un suspiro, pero no comentó nada más del asunto. Se levantó y caminó hacia la gran ventana donde estaba la reina y una vez llegó a su lado, observó también a sus hijos divertirse en el jardín.

—Ese sirviente es una mala influencia para Jiang Cheng. —espetó fría.— Hace que se comporte como un campesino y no como un príncipe.

Este tema no era algo nuevo, pues siempre que ambos jóvenes se metían en un nuevo problema, la reina decía las mismas palabras cuando se quedaba a solas con el rey.

Un silencio se formó en la sala y después de unos minutos largos, Jiang FengMian habló.

—Han vuelto a desaparecer más jóvenes.

Al escuchar sus palabras, Yu ZiYuan se giró y lo vio por primera vez.

—¿Cuantos?

—Tres, dos jóvenes campesinas y el hijo de una familia noble.

—¿Han atrapado a alguien?

—A nadie.

—Los han... ¿Encontrado?

Jiang FengMian negó con la cabeza y el silencio volvió a formarse.

Hace varios meses, jóvenes entre diecisiete y veintidós años comenzaron a desaparecer y jamás se volvía a saber de ellos. El autor no tenía ningún patrón sobre las personas que escogía, pues estas eran tanto de la nobleza como simples granjeros.

Con el paso del tiempo y con cada vez más casos, se eliminó la idea de que quizás era algún animal salvaje pues en ninguna ocasión se mostraron indicios de pelea o se escucharon gritos de auxilio. En un par de casos se encontraron pequeña manchas de sangre, pero no habían huellas de osos ni garras que pudieran demostrar esa teoría.

Pero qué ingenuos eran los humanos.

Tan simples.

Tan idiotas...

Podían inventar las mejores historias de terror que sus cerebros les permitiera, pero cuando llegaba la hora de la verdad, todo ser humano volvía a ocultarse en su pequeña caja negra, no queriendo admitir la realidad que había ante sus ojos.


⚜ ⚜ ⚜


—¡Madre, por favor! —perseguía la joven a la reina.— No puedo marchar sabiendo que hermano a enfermado...

—No, no y no.

Yu ZiYuan observó las máscaras que la sirvienta le mostraba. Una era de color rosa pálido y la otra de un morado intenso, miró el rostro de su hija en el cual se distinguían perfectamente sus emociones y finalmente escogió la de color claro.

—Madre... —volvió a insistir.

—Jiang YanLi. —su voz fue clara.— Esta noche partirás al reino LanLing Jin y no hay más que hablar.

—Pero sabiendo del estado de Jiang Cheng... Madre, por favor...

La reina suspiró y antes de poder hablar, el rey irrumpió en la sala.

Con un simple gesto de mano, la sirvienta que había se retiró, dejando solos a los tres.

—Padre... —intentó cambiar de estrategia.

Jiang FengMian observó los ojos de la princesa y sintió debilidad ante su mirada, pero él estaba a punto de partir en su viaje y no tenía mucho tiempo.

—Escucha hija, Jiang Cheng tan solo está un poco débil y el doctor ha mencionado que necesita total reposo. Tú eres la segunda sucesora al trono de nuestra familia, eres una princesa y muy pronto te convertirás en reina.

La joven apartó su mirada.

—Debes aceptar tu responsabilidades y tomar las decisiones correctas, Jiang YanLi.

Al escuchar su nombre ser pronunciado por el rey, comprendió que el asunto no era algo que tomarse a la ligera y sabía que si no aceptaba el compromiso, una guerra no tardaría en aparecer.

Después de un par de segundos en silencio, la princesa habló.

—Esta noche asistiré a la invitación del príncipe Jin ZiXuan... —su voz sonó débil, sin embargo alzó su mirada y pronunció con claridad.— Pero Wei WuXian será quien me acompañe como caballero real.

Al escuchar lo último, la reina casi se ahogó con su propia saliva y no pudo mantener su postura.

—¡Jiang YanLi!

—Madre, si voy a ir a otro reino sin vuestra presencia y sin la de hermano, al menos quiero ir con alguien en quien pueda confiar...

—¿¡No confías en nuestros guardias reales!?

—No es que no confíe, madre. —miró al rey.— Es mi decisión.

Jiang FengMian sonrió y asintió, provocando que la reina exagerara su indignación.

La mañana pasó rápidamente, el rey calmó los nervios de Yu ZiYuan antes de partir a otro reino y a pesar de que la reina debía acompañarlo, decidió quedarse para asegurarse de la salud de su hijo.

En los aposentos de Jiang Cheng se encontraban tanto la princesa como el siervo observándolo descansar en su cama. Su rostro pálido había mejorado, pero el ambiente seguía siendo pesado y silencioso, pues en un principio quienes iban a asistir al baile eran la princesa y el príncipe.

Jiang Yanli estaba sentada en un sofá sin apartar la mirada del rostro dormido de su hermano, mientras que Wei WuXian se encontraba apoyado de forma un poco informal en la pared más cercana a la cama y a pesar de que sus ojos estaban posados en las telas de las sábanas, su mirada estaba perdida.

La princesa le había contado lo ocurrido y saber que tenía que acompañarla no le suponía ningún problema, sin embargo al joven sirviente no le gustaba estar rodeado de más nobles.

En su pasado no había conocido a muchas familias reales, pero con las pocas personas con un estatus mayor al suyo siempre desprendían un aura de superioridad, cosa que le provocaba nauseas. Además, algo que el muchacho había descubierto a una corta edad era que debido a las guerras pasadas, su padre fue asesinado por un espía de un otro reino y jamás se abrió una investigación por una simple razón.

No provenía de ninguna familia importante.

Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que la princesa lo llamaba hasta que esta tiró levemente de sus ropajes.

Jiang YanLi no era tonta, sabía que la situación no le hacía mucha gracia al joven y trató de disculparse. Sin embargo, antes de poder pronunciar una palabra, Wei WuXian alzó su mano y sonrió al percatarse de las intenciones de la dama.

—Sabes que allá donde vayas siempre será un honor acompañarte.

Al ver su sonrisa y escuchar sus palabras, la princesa no pudo evitar reír.

Antes de poder decir algo, la puerta de la habitación se abrió, dejando entrar a la reina. Al instante, el joven hizo una reverencia y la dama miró a su madre.

—Jiang YanLi, ya es hora.

La princesa observó por última vez a su hermano y sonrió, miró a Wei WuXian y se dirigió hacia la salida. Más tarde, después de analizar fríamente al siervo, Yu ZiYuan siguió a su hija para mostrarle los vestidos que había escogido.

Wei WuXian se quedó junto a Jiang Cheng durante unos minutos más y después de casi una hora observó como el príncipe comenzó a abrir los ojos.

—La próxima vez contendré mi fuerza. —dijo el joven bromeando sobre el último duelo que tuvieron.

Su comentario hizo que Jiang Cheng se riera.

—Eso tendría que decirlo yo... —dijo un poco débil.

Al ver que su humor no había desaparecido, Wei WuXian suspiró aliviado.

—¿Cómo estáis?

—Apenas siento mi cuerpo, la medicina del doctor es realmente efectiva... Si quieres probar algo mejor que el alcohol te la recomiendo...

Wei WuXian rió.

—Si ese príncipe le hace algo, más te vale que no encuentren su cadáver...

—Confía en mi, no permitiré que le ocurra nada.


⚜ ⚜ ⚜


Los carruajes entraban de uno en uno en las propiedades del reino LanLing Jin y al llegar a las grandes puertas del palacio, estos se detenían, dejaban a los nobles que habían sido invitados a la gran fiesta y volvían a desaparecer en la oscura noche.

Las escaleras, decoradas por una alfombra de color oro, estaban vigiladas por los guardias reales y al llegar a la entrada había un mayordomo que se encargaba de tomar la carta de los invitados y hacerlos pasar al interior del palacio.

Una vez llegaron los jóvenes del reino Yunmeng Jiang se miraron mutuamente antes de abrir las puertas del carruaje, se colocaron las máscaras y finalmente Wei WuXian ayudó a la princesa a bajar de la carroza.

—¿Preparada, su alteza?

Jiang YanLi rió al escuchar las palabras tan formales.

—Para nada...

Subieron por las escaleras principales y llegaron al recibidor, dónde nobles de todos los reinos se encontraban esperando a que su invitación fuera aceptada. Los trajes y las joyas resaltaban por todos lados y Wei WuXian no pudo evitar sentirse bastante incómodo, pues a pesar de que se había puesto una ropa elegante de color negro con detalles rojizos a juego con su máscara, sentía que había entrado en un mundo completamente diferente.

A medida que avanzaba, más podía sentir esa aura desagradable.

Todos siendo mejores que otros; presumiendo de sus riquezas y posesiones; contando anécdotas que solo tenían que ver con el oro y burlándose del pueblo.

De la gente que lo había criado.

La sangre ardía bajo su piel, sintiendo la necesidad de callarlos, pero hoy no podía. Debía comportarse y aguantar las burlas por su princesa, pues lo último que quería era que por su culpa Jiang YanLi se viera afectada.

Caminó siempre dos pasos por detrás de la dama, quien socializaba con gracia. La mirada de Wei WuXian vagó por las paredes recargadas y las lámparas de araña dorada que caían del techo del palacio. Todo brillaba de una manera tan intensa que la propia luz se reflejaba en el suelo de mármol.

Un poco desorientado, volvió a agachar su mirada y siguió en silencio a la princesa hasta llegar al gran salón.

Este era muy amplio, con escaleras que daban a una segunda planta con balcones que permitían ver el centro de la sala; a los extremos se encontraban unas mesas largas y llenas de comida lujosa y bebida de la mejor calidad; en un pequeño rincón había un grupo de músicos que hablaban en voz baja y de nuevo, más de seis lámparas colgaban del techo con unos pequeños cristales que parecían ser diamantes.

Wei WuXian no pudo evitar quedarse boquiabierto, pues nunca podría comprender cómo es que a pesar de haber tanta riqueza en un lugar, privaban a los campesinos de una vida saludable y los llevaban a la miseria y muerte para poder presumir de...

De repente, sintió un pequeño escalofrío recorrer por todo su cuerpo. Su corazón se aceleró al instante y su cuerpo se quedó un poco cohibido.

Era casi igual que la mirada que le dirigía la reina cuando lo castigaba, pero esta era más extraña e intensa. Se sentía acorralado y asfixiado, pero a su alrededor no ocurría nada. Los nobles seguían riendo y hablando, no había nadie al igual que él que se sintiera...

—¡Princesa Jiang YanLi! No sabe cuanto me alegro de... —aclaró su garganta el pobre muchacho.—Es un honor verla de nuevo.

—Príncipe Jin ZiXuan. —ambos hicieron una leve inclinación como saludo, la dama observó a Wei WuXian y al verlo un poco perdido golpeó su costado disimuladamente, trayéndolo de nuevo a la realidad y en un rápido movimiento el joven hizo una reverencia.

El príncipe miró con un poco de desaprobación al acompañante que conocía muy bien por asuntos que no quería recordar, volvió a aclararse la garganta y le deseó a la princesa su máxima diversión en la fiesta, seguidamente fue a saludar a los demás invitados.

Todos llevaban máscaras, pero estaba claro que por mucho que ocultara el rostro de una persona, la voz no cambiaba en absoluto por lo que podías reconocer a quien tenías delante si habías interactuado con él alguna vez.

Para la mala suerte de Wei WuXian, no conocía a nadie a excepción de Jiang YanLi y el príncipe patoso.

—¿Estás bien? —le susurró la dama al siervo.

Wei WuXian pestañeó un par de veces y asintió.

—Demasiada nobleza para mi gusto. —bromeó logrando hacer reír a la joven.

Quería que Jiang YanLi disfrutara de la fiesta, por lo que decidió que era mejor no comentar nada, más si ella no había sentido lo mismo que él.

Así, los minutos pasaron convirtiéndose en horas. Cada vez había más gente y Wei WuXian prefirió quedarse lo más pegado a una pared, sin socializar y mucho menos entorpecer las conversaciones de su princesa. Tan solo la observaba de lejos, disfrutando de su característica sonrisa y a la vez suspirando sin perder su compostura, un poco aburrido y con ganas de querer salir de esa sala.

Y como si hubieran leído su pensamiento, la música comenzó a sonar animando el ambiente. De lejos, Wei WuXian observó cómo el príncipe Jin ZiXuan estaba nervioso y tartamudeaba por pedirle un baile a Jiang YanLi. No pudiendo evitar reír y ganándose las miradas desaprobación de algunos nobles, memorizó todo el momento para poder contárselo con detalle a Jiang Cheng.

Desde que había sentido ese escalofrío sintió su garganta seca y su mirada se posó en un par de copas que habían en una de las mesas. Observó de reojo a la realeza y con paciencia y elegancia se atrevió a coger una de ellas pasando totalmente desapercibido, pues la atención de todas las miradas se la habían llevado el príncipe de LanLing Jin y la princesa de Yunmeng Jiang, quienes habían iniciado el primer vals de la velada.

Wei WuXian volvió a su puesto y saboreó el amargo licor de la copa.

Sin quitar la mirada de la pareja, observó con detalle cada movimiento.

Cómo ambos se movían al unísono o cuando el príncipe guiaba a la princesa con pasos firmes; la música que había cambiado a un ritmo más lento y seductor; la mirada de ambos que no se había apartado ni una sola vez y la cálida atmosfera que habían creado...

La corta distancia que separaba sus cuerpos; el delicado agarre de cada mano y sobre todo el brazo que rodeaba la cintura de la joven dama firme pero elegante.

Sin darse cuenta, suspiró anhelando ser sostenido de la misma forma...

Deseando que alguien lo mirara con tanto amor...

Los aplausos del público lo trajeron de vuelta a la realidad y al ser consciente de sus pensamientos no pudo evitar sonrojarse y ponerse nervioso. La copa que sostenía tembló en sus manos y rápidamente la dejó en una de las mesas mientras intentaba olvidar todo el calor que había sentido tan solo hace unos instantes.

El segundo vals comenzó, esta vez uniéndose mas nobles al baile.

Los vestidos de las damas se convirtieron en frágiles pétalos de flores que se mecían ante cada paso y los tonos oscuros de la ropa de los hombres parecían ser las ramas que sujetaban a la flor, permitiendo que esta alcanzara su máxima belleza.

Otra vez, Wei WuXian apartó la mirada del centro de la sala buscando algo con lo que poder distraerse para no tener esos pensamientos y vaya si lo logró, pues sus ojos se posaron los balcones del segundo piso, sintiendo cómo el aire se escapaba de sus pulmones.

En estos balcones había un grupo de personas que parecían no pertenecer al mismo reino, pues tanto ropajes como máscaras eran de un tono blanco con detalles azul claro. No debían de ser más de veinte jóvenes, pero entre ellos destacaban dos hombres, pues estos eran más altos que los demás y sus ropas tenían más detalles que los otros.

Sin embargo, a pesar de formar parte de la realeza parecían no presumir de sus riquezas.

¿Serían un reino poco conocido? pensó el joven.

Desprendían un aura distinto.

Era frío y sin ánimo de hacer amigos, miraban a los invitados como si se trataran de meros títeres y parecían no querer mezclarse con ellos, pues Wei WuXian podía asegurar que no los había visto por la sala hasta ahora.

Más que una fiesta del reino LanLing Jin, parecía que ellos eran los auténticos anfitriones de la ceremonia.

Como si hubiera sido cautivado por la elegancia que transmitían, Wei WuXian no pudo apartar la mirada de ellos, en especial de uno de los dos adultos. De repente, la cabeza del noble giró levemente interrumpiendo la conversación con el otro hombre, mirando hacia la dirección donde estaba Wei WuXian.

El joven dudó por un momento si su mirada había sido demasiado obvia y había llegado a molestarlo y temiendo de meterse en algún problema, volvió a posar sus ojos en el centro de la sala. Sin embargo, por más que los minutos pasaban, Wei WuXian podía sentir cómo aquel desconocido lo seguía mirando fijamente.

Al principio pensó que quizás miraba a alguien más, ¿Pues quién se fijaría en un mero sirviente?

Pero cada vez estaba más seguro de que era a él a quien miraba. Parecía que quería atravesarlo con la mirada y aprisionarlo contra la pared, era tan intensa que los nervios del joven habían comenzado a alcanzar sus límites.

Podía escuchar cómo su corazón latía cada vez más deprisa, casi al unísono del vals. Era como si su mente quisiera salir corriendo de esa sala, pero a la vez su cuerpo no obedecía ninguna orden.

Ahora mismo se sentía como una presa siendo analizada detalladamente por un cazador experto. Recorriendo cada parte de su cuerpo, escuchando su respiración que había comenzado a ser irregular... Jugando con su corazón como si lo tuviera en la palma de su mano.

Ni él supo de donde sacó el valor para volver a levantar su mirada y conectarla con la del noble cuya apariencia seguía siendo la misma y efectivamente, solo lo miraba a él.

Era tan... Extraño...

Después de dos minutos, muy lentamente el noble alzó sus manos a la altura de su torso y aplaudió, no pasó ni medio segundo cuando todos los presentes también aplaudieron.

Otro baile finalizado.

Inconscientemente, Wei WuXian suspiró absorto en la mirada del otro hombre, quien seguía sin dejar de mirarlo. Ese aplauso más que festejar el grandioso baile que se había mostrado parecía estar dedicado solo para él, como si hubiera estado admirando una hermosa obra de arte y felicitaba a su autor.

De tan solo pensarlo, las mejillas del joven volvieron a arder rápidamente y solo fue hasta escuchar la suave voz de su princesa yendo hacia él que desvió su mirada un momento de aquel hombre para escuchar lo que Jiang YanLi quería contarle.

—¡A-Xian! —susurró enérgicamente.

Todavía desconcertado por aquel extraño encuentro, Wei WuXian dedujo que la joven dama estaba realmente feliz, pues solo le llamaba de ese modo públicamente cuando algo realmente bueno había ocurrido.

Decidió intentar olvidar todo lo que había sucedido hacía tan solo unos segundos y prestó total atención a la princesa.

Jiang YanLi comenzó a hablar mientras se dirigía hacia la salida para que ningún noble la escuchara y Wei WuXian la siguió, pero antes de salir del gran salón miró de nuevo hacia la dirección donde había visto a aquel misterioso hombre.

Sin embargo, ya no estaba.


⚜ ⚜ ⚜


—¡Y estuvimos hablando unos minutos más y...!

Comentaba con ilusión la dama mientras que Wei WuXian caminaba a su lado con una leve sonrisa.

Habían estado caminando por los pasillos del palacio hasta llegar a un pequeño y acogedor jardín, el cual mostraba la hermosa luna acompañada de las estrellas. El viento era cálido y allá donde fueran había uno o dos guardias reales que les permitían el paso.

La princesa intentaba susurrar cuando veía a otra persona, pero a los escasos segundos su voz salía con total felicidad y volvía a hacerse sonora en los lujosos pasillos. Al ver sus reacciones, Wei WuXian no podía evitar divertirse con tal escena.

Se había enamorado por completo de aquél torpe príncipe.

Sus ojos brillaban cuando hablaba de él y sabía que Jiang YanLi le estaba pidiendo indirectamente su aprobación.

—Sé que no tenéis una relación... amistosa... —intentó arreglar la frase.— Pero A-Xian yo...

El joven suspiró sin dejar de sonreír.

—Sabes que yo siempre os apoyaré cual sea la opción que elijáis.

Se adentraron al jardín y Jiang YanLi se sentó en un banco de piedra, suspiró un poco decepcionada y posó su mirada en la variedad de flores que habían.

—Sabía que dirías eso...

Un silencio se formó, dejando que los cantos de los animales nocturnos reinaran en el ambiente y después de unos largos segundos Wei WuXian se sentó a su lado.

—ShiJie... Sé que no puedo hablar de una manera tan informal pero... —apoyó sus manos en el banco detrás de su espalda y observó la oscura noche.— El rey y la reina quieren lo mejor para el reino y en el fondo sé que tu también lo quieres, pero a veces está bien ser un poco egoísta y pensar en ti. La decisión que escojas, no debe ser impuesta por posibles sucesos que aparezcan en el futuro. Debes disfrutar del momento y de lo que realmente te hace feliz.

—Elijas la decisión que elijas, te apoyaré porque sé que lo habrás decidido desde lo más profundo de tu corazón. —la miró.— Si él te hace feliz, no por el futuro que te pueda dar, sino por lo que sientes en este momento, entonces a mi también me hará feliz...

De los ojos de la princesa comenzaron a formarse unas pequeñas lágrimas ocultadas por la máscara y para relajar el ambiente, Wei WuXian bromeó.

—Pero si Jiang Cheng decide interponerse yo realmente no puedo hacer nada.

Ambos se rieron y conversaron un poco más hasta que uno de los guardias los interrumpió, comunicándole a la joven que el príncipe deseaba invitarla a otro baile. Jiang YanLi se levantó y miró de nuevo al menor, quien con un pequeño movimiento de cabeza le dijo que fuera a bailar con él.

Después de una enorme sonrisa, la princesa aceptó la invitación y el guardia la guió de nuevo hacia el gran salón, pero un sonido distrajo al joven y detuvo sus pasos. Escuchó como algo se movía por los arbustos y miró hacia esa dirección, sin darse cuenta de que se había quedado completamente solo.

—Princesa...

Buscó con la mirada al guardia y a la dama, pero no los encontró.

Un poco inquieto caminó hacia el interior del pasillo, observó hacia ambos lados y tan solo encontró las antorchas que ya estaban cuando llegaron al jardín, las cuales iluminaban tenuemente la longitud del corredor.

Al ver tal imagen un pequeño escalofrío recorrió su cuerpo.

—Será mejor que regrese también... —susurró para si mismo.

Sin embargo, habían tantos pasillos y tantas habitaciones que Wei WuXian no se había fijado por donde habían venido. Intentó guiarse por la música y giró hacia la derecha con la esperanza de encontrarse con algún guardia, pero no había nadie.

Caminó nervioso mientras miraba la decoración excesiva del palacio sin darse cuenta de que se había metido por un pasillo cuyo final era una puerta que estaba cerrada. Suspiró al saber que había escogido el camino incorrecto y antes de girar, escuchó cómo esta se abría por si sola.

Wei WuXian contuvo su respiración y dudó por unos segundos. Alargó su brazo hasta llegar a la manivela y tiró suavemente de ella. Con cuidado, caminó hacia el interior de la sala y observó la gran lámpara de cristal que había en el centro, con la mitad de sus velas encendidas e iluminando con dificultad el interior del salón.

Sin embargo, volvía a estar solo.

Sabía que debía salir de ahí, pues a parte de que ese lugar le ponía los pelos de punta, había entrado sin autorización a una de las salas del rey.

Caminó lentamente hacia atrás sin dejar de observar la sala la cual tenía unas grandes ventanas permitían el acceso de la luz de la luna y su decoración era menos extravagante y recargada.

Los aplausos se escucharon a lo lejos y el menor, quien ya había llegado a la puerta principal, giró para salir por esta. Sin embargo, no esperaba chocarse contra algo y rápidamente dejó escapar un quejido mientras llevaba su mano a la parte donde había golpeado su rostro.

Volvió a abrir los ojos y dirigió su vista hacia el objeto con el que había chocado, pero cuando conectó su mirada con otra sintió cómo el oxígeno se escapaba por sus labios. Frente a él estaba aquel noble que había visto en los balcones de la gran sala.

Era alto y su cuerpo sin duda alguna estaba bien formado; su vestimenta, la cual el joven solo pudo observar de lejos, ahora se había vuelto más elegante y su rostro ocultado bajo la máscara dejaba ver unos ojos de color dorado oscuro, provocando que el menor no pudiera apartar su mirada de ellos.

Su cabello oscuro caía a lo largo de su espalda, contrastando completamente con los ropajes blancos; su piel pálida y lisa tan hermosa como el jade y el aroma que desprendía de su cuerpo calmaba y embelesaba los instintos de su presa para que su caza fuera perfecta...

Sin poder dejar de mirar al hombre enmascarado, Wei WuXian no salió de aquel trance hasta que sintió cómo una pequeña ráfaga de aire se colaba hacia el interior de la sala rozando suavemente su rostro.

—Perdóneme... —dijo aún aturdido.— Estaba acompañando a...

Sus palabras se quedaron en el aire, pues a la vez que intentaba disculparse por haber golpeado al apuesto joven, este había caminado lentamente hacia él, provocando que el menor retrocediera hacia el interior de la sala y una vez dentro, cerró la puerta sin dejar de observar aquellos ojos grisáceos.

Wei WuXian sintió un escalofrío cuando en la oscuridad de aquella habitación, el brillo dorado del enmascarado se hizo más fuerte. A lo lejos, la música de un nuevo vals comenzó a sonar, pero lo único que el pequeño sirviente podía escuchar eran los latidos de su corazón acelerarse sin razón alguna.

La distancia que los separaba fue acortada por el hombre de blanco. Uno de sus brazos había rodeado la delgada cintura del menor juntándolo contra su cuerpo y con su otra mano cogió con delicadeza la de Wei WuXian elevándola hasta sus labios.

—¿Me concederíais este baile? —pronunció a la vez que besaba el dorso del humano.

Su voz grave y profunda estremeció el cuerpo entero del sirviente y cuando sintió sus fríos labios besar su mano ahogó un gemido en su garganta. La mirada seductora de aquel hombre cautivaba hasta el último instinto de Wei WuXian; el simple tacto de sus largos y hermosos dedos jugando con su mano hacía que esta ardiera de una manera peligrosa y su ronca voz le había hecho perder el control de su cuerpo, asintiendo sin poder apartar la mirada.

Una leve sonrisa se formó en el rostro pálido del apuesto vampiro y tan rápido su presa había aceptado, ambos cuerpos comenzaron a moverse por la sala siendo guiados por el mayor.

La música era lenta como un adagio y su tonalidad menor provocaba que para aquella habitación tenue fuese la melodía perfecta.

Sujetando con firmeza el delicado cuerpo del humano, Lan WangJi saboreó el dulce olor que emanaba su pareja de baile. Sabía que su acompañante estaba siendo embelesado por su fragancia y poder, pero lo más placentero que sentía el vampiro de Wei WuXian era que él también se había convertido en su presa.

El humano lo estaba cautivando con todo su cuerpo.

Desde su irresistible aroma hasta su cálida y suave piel, la que con mucho gusto se había dado el placer de probarla, pero solo un roce no era suficiente para saciar su hambre eterna.

Los delgados dedos del sirviente se habían posado temblorosos sobre el hombro de Lan WangJi y deseando sentirlo aún más, tiró de su brazo que encajaba perfectamente con la cintura del humano y pegó su pecho contra el suyo.

—Decidme... —el baile se volvió más lento.— ¿Cómo os llamáis?

Al sentir su seductora voz más cerca, el menor mordió sus labios reprimiendo un gemido y después de unos segundos contestó.

—Wei WuXian...

Los ojos del vampiro se posaron en los labios del humano. La sangre se había acumulado en la zona donde había mordido su labio inferior, provocando que estos se hincharan levemente y quedaran teñidos de un color rojizo, viéndose terriblemente irresistibles.

Sin dejar de mirarlos, el enmascarado pareció no estar satisfecho con la respuesta del menor. Sin detener su danza, Lan WangJi acercó su rostro hacia el oído de Wei WuXian.

—Quiero algo más cercano... —susurró seductoramente.

El menor no pudo contener su gemido y su cuerpo tembló al sentir el caliente aliento del otro hombre rozar contra su oreja. La mano que estaba apoyada en el hombro del mayor se aferró aun mas fuerte y un grave jadeo de aprobación salió de la boca del vampiro.

—Wei Y... ¡Ah!

Lan WangJi había mordido suavemente el lóbulo del humano, provocando que sus piernas se detuvieran temblorosas.

—¿Mn?

El cuerpo entero de Wei WuXian ardía ante el deseo y la intensa necesidad de cumplir la peligrosa y obscena fantasía que había surgido desde lo más profundo de su corazón. Se sentía completamente aturdido y dominado por aquél hombre enmascarado; el más mínimo roce con su piel lo ahogaba en un placer que nunca antes había sentido y todo su ser le pedía más de aquella tentadora fragancia.

—Wei Ying... —pronunció entre jadeos.

Lan WangJi se alejó para ver cómo su acompañante temblaba de pies a cabeza por un simple roce y una leve sonrisa llena de satisfacción se mostró en la comisura de sus labios, los cuales relamió seductoramente bajo la mirada del humano perdida en la lujuria.

—Hermoso...

Su presa se retorcía del placer ante él y el cazador estaba disfrutando hasta el más mínimo detalle de ella, sin darse cuenta de que él mismo se moría por devorarla y satisfacer aquel deseo que cegaba poco a poco su cordura.

Desde que lo había visto en la sala principal no había podido apartar su mirada de él y a diferencia del olor nauseabundo que desprendían los otros humanos, el suyo lo había cautivado de tal forma que aquel vacío donde se suponía que debía de haber un corazón, por primera vez en su larga y eterna vida se había sentido lleno.

Y ahora teniéndolo en sus brazos, volvía a sentirse completo.

Sí... Definitivamente iba a llevarse a ese humano con él.

Desde que sus ojos hicieron contacto, ya lo había escogido como suyo y nadie se interpondría en su decisión.

Podía escuchar los latidos vivos de su corazón y cómo la sangre circulaba rápidamente por él, quería probarla desesperadamente pero las reglas de su secta lo estaban impacientando y por primera vez maldijo en contra de ellas.

Para poder probar la sangre del humano y calmar su deseo necesitaba tener el permiso de su pareja, pero más que frustrarse decidió dejarse llevar por la diversión del momento y comenzó la caza.

Sabía perfectamente cómo cautivar y rendir ante sus pies al humano que jadeaba frente a él, pues había escuchado sus pensamientos impuros durante el primer baile.

Lan WangJi comenzó a moverse nuevamente y aprovechando que los pasos del menor eran torpes sujetó con fuerza su pequeño cuerpo, provocando que ambas pelvis rozaran ante el brusco movimiento y un jadeo escapó de los labios del humano.

¿No anheláis sentiros así? —su voz retumbó en el interior de Wei WuXian.— Siendo sostenido por los brazos de otro hombre... Fundiéndose en su mirada... Saboreando el placer del pecado...

Por cada frase que pronunciaba, el vampiro acercaba sus labios hacia los del humano tentándolo de una manera tortuosa, pues al terminar cada palabra volvía a separarse para acercarse de nuevo.

Tu deseo más anhelado...

Lan WangJi soltó la mano del menor para posar la suya sobre su barbilla. Elevó la cabeza de Wei WuXian hasta mostrar su cuello desnudo y después de observarlo durante unos segundos, rozó con su pulgar los labios carnosos del humano.

Yo puedo otorgarte el placer que ansías... —su dedo pulgar se introdujo en la húmeda boca del menor.— Un placer tan... Irresistible...

Retiró su dedo de la boca del humano y lo lamió mientras pronunciaba la última palabra, provocando que todo pensamiento razonable por parte de Wei WuXian desapareciera en ese mismo instante.

Pídeme lo que quieras...

La cabeza del pobre sirviente estaba a punto de estallar, el calor de su cuerpo había aumentado de una manera tan abrumadora que un leve mareo se había apoderado de él y la melodiosa voz de aquel hombre era tan dominante que solo quería dejarse hacer sobre sus fuertes brazos.

Lan WangJi observó con admiración cómo aquel humano podía si quiera seguir consciente ante su aura de poder y seducción, provocando que su interés y deseo en él aumentara.

Dime. —volvió a elevar su mentón.— ¿Qué deseas?

Sin poder retenerlo más, Wei WuXian abandonó toda su cordura y se dejó abrazar por el ardiente placer.

—A ti... —pronunció en un jadeo.

Una sonrisa complacida se formó en el rostro del vampiro, enseñando sus colmillos de una forma tan sensual que con tan solo verlos el humano se sentía en el infierno de la enorme tentación a la que su cuerpo había sucumbido.

Ah... —el brillo dorado tembló de placer.— Buen chico...

Observando los ojos grisáceos perdidos en su mirada, Lan WangJi torturó unos segundos mas a su presa moviendo cuidadosamente su cadera a la vez que acariciaba los suaves labios del humano.

Ábrela. —ordenó con una voz mucho más ronca y profunda.

Sabiendo a qué se refería, Wei WuXian separó sus labios haciendo exactamente lo que aquél hombre le había pedido.

—¡Ngh!

Al instante de cumplir su orden, el vampiro besó con fiereza e invadió la cálida y húmeda boca del menor. Lamió y succionó cada parte de su interior, saboreando la ardiente excitación de su pareja mezclada con el sabor del alcohol de la copa que había tomado en el salón de baile.

Ahogándolo y forzando al humano a respirar entre jadeos, Lan WangJi disfrutó de aquél juego de dominación que había empezado entrelazando sus lenguas, mientras que la saliva de ambos resbalaba por las comisuras de Wei WuXian recorriendo la piel de su cuello.

Aquél hambriento beso duró hasta que el vampiro decidió que ya era suficiente. Se alejó a escasos centímetros y contempló el hermoso rostro de su humano; tan vivo y enrojecido por el rubor; tan excitado y mojado por la mezcla de salivas y las pequeñas lágrimas de sus ojos provocadas por la falta de oxígeno...

Tan hermoso y erótico.

Sus labios estaban conectados por un fino hilo de saliva y sin resistirse, Lan WangJi lamió el labio inferior del menor, rozando intencionadamente sus colmillos contra su delicada piel.

Quería morderlos de una forma tan peligrosa que tuvo que contener sus propios deseos, pues por primera vez en su segunda vida tenía miedo de destrozar aquél rostro que lo estaba volviendo loco.

Sin dejar de lamer sus piel, caminó hacia una de las ventanas de la sala, donde la luna iluminaba todo el interior. Guiando con su cuerpo a Wei WuXian, lo acorraló entre el muro de mármol y lo inclinó sobre este, provocando que la luz de la luna resaltara su belleza pecaminosa.

Eres precioso...

Wei WuXian sintió su cuerpo estremecerse ante esa declaración, pero era la voz de su cautivador lo que le estaba llevando a la lujuria. Tan profunda y dominante; cautivadora y tentadora... Gimió al sentir cómo la entrepierna del noble empujó contra su delicada parte íntima.

—E-Espera... ¡Ngh!

Lan WangJi succionó la zona donde con mucho gusto iba a morder a su pareja, pero seguía sin tener su permiso y eso lo estaba matando. Su risa rozó el cuello del menor, provocada por la ironía de la muerte.

Ninguna presa antes le había hecho sudar de dolor y placer, y mucho menos ninguna lo excitaba tanto como Wei WuXian. Su pequeño y cálido cuerpo; su rostro perfecto y delicado; su olor tan tentador... Los colmillos comenzaron a cosquillearle y su paciencia estaba a punto de desvanecerse.

Apoyado contra el cristal de la enorme ventana, Wei WuXian observó como el hombre enmascarado se erguía mostrando su hermosa y esbelta figura. Su cabello oscuro caía con elegancia sobre sus hombros; sus labios húmedos brillaban ante la luz de la noche y su mirada estaba dedicada solo para el humano, pero era el rostro oculto bajo la blanca y detallada máscara lo que envolvía al hombre con un aura misteriosa y sensual.

Ante los jadeos de admiración, el vampiro se sintió muy complacido y para premiar al pequeño que ya no consideraba como comida, deslizó una de sus manos por encima de la ropa del pecho del humano, provocándole más suspiros.

Desabrochó lentamente cada una de las cintas del chaleco y acarició con sus uñas la cálida y desnuda piel del menor, quien se estremeció y acalló sus gemidos mordiéndose los labios.

Podía sentir la sangre bombeando bajo la yema de sus dedos y conteniendo sus ganas de arrancarle la ropa, ejerció más presión en sus uñas acariciando todo el pecho del humano.

Con un poco más de fuerza, Lan WangJi podría terminar con la vida del joven y devorarlo, pero la diversión terminaría esa noche y eso no entraba en los planes del vampiro.

Al llegar a su pezón, jugó masajeando la zona de alrededor mientras seguía moviendo sus caderas cada vez de manera más dura. De manera inconsciente, Wei WuXian comenzó a moverse al mismo ritmo que el noble, provocando que la fricción fuese más intensa y placentera.

Un ronco jadeo salió de la boca del vampiro y sin perder más tiempo llevó su mano al pezón que con gusto apretó y acarició. Los gemidos que eran música para Lan WangJi fueron acallados cuando volvió a besarle sin pudor alguno, a la vez que llevaba su otra mano hacía la cálida erección del menor y comenzaba a estimularlo.

Los movimientos largos y pausados; la lengua dominando el interior de su boca; sus pezones siendo completamente moldeados como el autor quería... El aroma varonil e irresistible de aquel noble... Wei WuXian se dejó abrasar por el placer y su cuerpo entero se estremeció cuando no pudo soportarlo más.

—¡Ah!

La tela de sus pantalones comenzó a humedecerse ante el líquido que había salido de su miembro y sin poder detener los temblores de su cuerpo provocados por el placer, Wei WuXian alargó su delgada mano hasta alcanzar el pecho del vampiro.

Cegado por las sensaciones que acababa de experimentar, no le importó parecer un descarado cuando acarició todo el torso del noble hasta rozar con los dedos su duro y ardiente miembro.

—Tú también... —gimoteó al sentirlo en su mano.

Casi al instante, el cuerpo entero de Lan WangJi se inclinó hacia delante y se apoyó con sus manos sobre el mármol en un fuerte golpe. Inmóvil y tenso, parecía que el hombre se había convertido en una estatua.

No se había esperado que aquel humano se preocupase por hacerle sentir placer a él y sus palabras fueron lo que colmaron su paciencia.

A una velocidad casi imperceptible para el ojo humano, Lan WangJi se había desecho de los ropajes del menor, le había dado la vuelta obligándole a apoyarse con sus codos sobre el muro y le sujetó de las caderas de una forma tan posesiva que sus pies apenas rozaban el suelo.

Sin darle tiempo para reaccionar, el vampiro introdujo dos dedos en la boca del humano mientras se frotaba contra su cuerpo desnudo y una vez estos quedaron lo suficientemente húmedos los metió lentamente en la pequeña y apretada entrada del menor.

Comenzó a moverlos hacia dentro y hacia fuera, aumentando su velocidad provocando que los gemidos de Wei WuXian incrementaran cada vez que rozaba cierta zona en especial.

—¡Ah! E-Espera... Ahí n... ¡Ngh!

Al oír cómo el humano aún podía articular alguna palabra medio consciente, Lan WangJi detuvo los movimientos apretando justamente aquel lugar que estremecía de placer a su pareja.

—N-No... Por favor...

Wei WuXian echó su cabeza hacia atrás al sentir como los dedos del noble empujaban a su antojo esa zona, torturándole arduamente. De repente, gimió de dolor cuando la mano que seguía jugando con su pezón agarró y tiró de su cabello, obligándole a alzar su torso hasta quedar pegada su espalda contra el pecho del vampiro.

El cálido aliento del noble rozó contra su oreja. Lan WangJi gimió cuando por fin liberó su miembro de la ropa ajustada y este rozó duramente contra la redonda y voluminosa piel del humano.

Eres mío...

Su voz ya no era humana. Sonó profunda y grave, envuelta en un eco oscuro que embelesaba a cualquier ser vivo que la escuchara.

—¡Ah! —el cuerpo entero del menor se quedó completamente apresado por los brazos de su cazador y al verse reflejado por el cristal de la ventana, se quedó sin aliento.

Lan WangJi había rodeado su delgada cintura con un solo brazo, mientras que con el otro agarraba su cuello de una forma posesiva. La cabeza del vampiro quedó oculta entre su cuello y hombro, pero cuando sus miradas se encontraron a través del reflejo, Wei WuXian volvió a sentir esa corriente de placer recorrer todo su cuerpo y finalmente quedó atrapado bajo el dominio del vampiro.

El brillo en los ojos de Lan WangJi había dejado de ser humano.

Solo mío...

Dejando claro lo que le pertenecía, introdujo su miembro en el interior del humano. Se abrió paso ante las pequeñas y cálidas paredes del menor, sintiendo como estas se contraían de placer y dolor.

Los gemidos de Wei WuXian fueron casi inaudibles al principio mientras que ahora, junto con las repentinas embestidas que aumentaron su velocidad golpeando aquél punto tan dulce y tentador, inundaban toda la sala.

Intentando sujetarse a algo al sentir como el miembro del noble se hacía más grande y cada vez se introducía más profundo, el humano se aferró al cabello del vampiro, provocando que el nudo que ataba la máscara se deshiciera y cayera al suelo.

Alarmado por el sonido, Wei WuXian llevó su mirada hacia la ventana y por primera vez pudo apreciar el rostro del noble que lo estaba devorando. Sin embargo, a Lan WangJi no le gustó que el menor se distrajera aunque fuera por su apariencia y sin pudor alguno, se enterró lo más profundo que pudo en el interior del humano y detuvo todos sus movimientos.

—¡Ahh! —las lágrimas cayeron por su rostro.

Jadeó al quedarse completamente sin aire; sus labios humedecidos temblaban sin control y los espasmos de su cuerpo provocaban que sintiera el grueso miembro del noble adentrarse aún más si es que era posible.

El pobre humano había llegado a tal punto de placer que ya no sabía si su cuerpo le correspondía o no. Su mente tan solo estaba llena del olor sensual de ese hombre; de sus ojos que lo miraban como si fuera su tesoro más preciado; de sus grandes y poderosos brazos que lo sujetaban...

Dilo... Di a quién perteneces...

Los colmillos del vampiro se hicieron más grandes.

—¡Ngh! Ha... —jadeó tratando de recomponerse, pero Lan WangJi no se lo permitió.

Wei Ying.

Las siguientes palabras fueron las que el vampiro necesitó para poder probar su sangre.

—A ti... T-Te pertenezco solo a ti... ¡Ah!

El miembro del noble dolió de placer.

Di mi nombre. —comenzó a moverse rápidamente.

Sin embargo, Wei WuXian había enloquecido al sentir como su interior volvía a ser embestido de una forma dura y dominante. Entonces, el susurro de una voz misteriosa y formulada en otro idioma, hizo eco en su mente.

Llevado al borde de la lujuria, el humano se dejó poseer por el vampiro.

—Lan Zhan...

Disfrutando de escuchar su nombre siendo pronunciado por su pareja y sin dejar de mover sus caderas, ambos llegaron al clímax provocando que sus respiraciones fuesen irregulares.

Aún sin salir de su interior, Lan WangJi clavó sus colmillos en el delicado cuello del menor.

Rojo, ardiente y exquisito.

Succionó sin perder el control la sangre del humano, llenando por fin aquel frío y oscuro vacío maldecido por la eternidad. El líquido espeso comenzó a caer sobre la rosada piel del menor, haciendo que el contraste de colores fuera hermoso.

Se había concentrado tanto en saborear cada centilitro de la sangre que no escuchó los pasos de la persona que había entrado a la sala hasta que escuchó su nombre ser pronunciado.

—WangJi.

No hizo falta girarse para saber que se trataba de su hermano.

Lan XiChen había sentido como el poder de su pequeño y preciado vampiro empezó a afectar a los humanos del palacio y cuando dio con él para ver qué sucedía, se encontró con la escena de su hermano poseyendo a aquél indefenso humano.

Por primera vez en una eternidad, vio como Lan WangJi se había desesperado para que aquella criatura fuera suya y la felicidad de ver a su hermano tan... "Obsesionado" con aquello que solo consideraba comida se mostró en una perfecta y cálida sonrisa.

—Es hora de irnos, WangJi.

Lan XiChen se dio la vuelta para darle un poco de privacidad a su hermano, pues hasta ahora Lan WangJi todavía no había salido del interior del humano que ahora le pertenecía.

Lamió la mordedura de su cuello sellándola para que Wei WuXian, quien yacía inconsciente, no se desangrara. Lo vistió, arregló sus ropajes y lo cargó en sus brazos, alcanzando la figura de su hermano mayor que había comenzado a caminar hacia el exterior de la sala.

Con pasos agraciados, Lan XiChen le entregó un pañuelo blanco a su hermano para que se limpiase la sangre que se había quedado en sus labios mientras observaba el rostro de Wei WuXian, quien ya consideraba parte de la familia.

Sin embargo, no pudo evitar compadecerse del humano, pues nunca había visto a Lan WangJi comportarse de una forma tan posesiva y protectora a la vez.

Una leve risa escapó de sus labios y al día siguiente, el número de personas desaparecidas en el reino aumentó una cifra más.




Tenía muchas ganas de publicar este oneshot, lo tenía ya desde hace mucho pero no encontraba el tiempo para terminarlo ªªªªª

Lan WangJi como vampiro posesivo *c muere*

AMÉ poner a XiChen como espectador. Ojo, no como pervertido, pero simplemente lo amé, él todo orgulloso viendo a su hermano feliz ªªªªªª

¿Cómo estuvo? ¿Os gusto?

~¡Nos leemos!~