El amor merece una explicación
“Kaigaku, el otro aprendiz de mi abuelo esta casado... ¡¿CÓMO SE PUDO CASAR ANTES QUE YO?!” Cuestionó Zenitsu mientras gritaba a todo pulmón lo último. “¡Por eso necesito que Nezuko-chan se case conmigo! ¡Quiero tener una esposa como Kaigaku!”
Tanjiro hizo el favor a Zenitsu de ignorar el hecho de que Zenitsu había nombrado a su hermana y se centró más en el nombre de ese tal Kaigaku que mencionó Zenitsu, más en específico en el dato de que este estaba casado.
“¿Kaigaku es ese chico que vino a visitarte hace unos días, verdad?” Preguntó Tanjiro bastante curioso por saber más de los conocidos de Zenitsu.
“Si, ese mismo... El abuelo se ve que lo envío para saber sobre mi estado, no creo que el viniera queriendo... A lo mejor Genya lo envío.” Supuso Zenitsu un poco pensativo.
“¿Quién es Grenta?” Preguntó Inosuke algo curioso ya que estaba aburrido de jugar solo con su máscara de jabalí.
“¡Es ‘Genya’, pedazo de animal!” Corrigió Zenitsu, este después de unos segundos se calmó. “... Es la esposa de Kaigaku... Una mujer muy amable y con gran carácter, aun no se como se pudo enamorar de él, o incluso como logró ‘cambiar’ a Kaigaku... Ella es increíble.” Dijo Zenitsu con una pequeña sonrisa al recordar a la mujer. “No la veo desde que terminé la selección final, pero hace poco empezó a aprender a escribir y de vez en cuando me envía una carta.” Zenitsu al recordar eso, emocionado, empezó a rebuscar en su haori que estaba doblado sobre el suelo y de este sacó varios papeles. “Algunas no se pueden leer bien, pero ahora ha mejorado mucho su escritura y caligrafía...”
“Vaya... Se nota que a ella le importas bastante Zenitsu.” Supuso Tanjiro y una sonrisa se formó en su rostro, y con permiso del rubio se dispuso a revisar las cartas.
“Yo creo que sí le importó... Ella a parte es alguien admirable, es una mujer fuerte... Sufrió mucho, espero que Kaigaku la este tratando bien, ella no se merece sufrir más.” Zenitsu dijo lo último por lo bajo, se podía notar como el agarre en las cartas se volvía mas fuerte ante ese pensamiento.
“... ¿Qué le pa-” antes de que Tanjiro pudiera terminar de formar su frase se escucharon golpes delicados en la puerta corrediza del cuarto y esta se abrió un poco dejando ver así al pilar del insecto Shinobu Kochou. “¡Señorita Kochou! ¿Qué se le puede ofrecer?”
“Oh, solo vine a avisarle a Zenitsu que tiene visita, es el chico que antes vino a verte hace unas semanas y ahora está acompañado por una mujer, cuando quieras ve al patio, te están esperando ahí afuera.” Informó Shinobu para después marcharse, ya había cumplido con su deber.
“¡Oh! ¡Deben de ser Genya y Kaigaku! ¿Quieres conocer a Genya, Tanjiro? Ella te va a agradar.” Aseguró Zenitsu a su amigo.
“¡Me encantaría Zenitsu! ¿Pero no vas a invitar a Inosuke?”
“Que ese cerdo se quede aquí mejor, no lo quiero cerca de mi cuñada.” Dijo Zenitsu mirando mal al joven Hashibira.
“¿¡Cómo que cerdo maldito Monitsu!? ¡No le hables así al rey de la montaña!”
Y entonces esos dos comenzaron una pelea mientras Tanjiro intentaba calmar a los dos.
“Hace un buen día hoy...” Se escuchó a una voz femenina decir.
“... Si, hoy hace un buen día... Y él día sería perfecto si no estuviéramos malgastando para visitar a Zenitsu, ese llorón esta bien.” Dijo una voz masculina con un tono de mal humor. “Y en tu estado no deberías de estar malgastando fuerzas.”
“Kaigaku, visitar a Zenitsu no es un desperdicio... Después de todo, extraño los lloros de ese llorón, y tu en el fondo también.” Dijo la mujer.
“... Sigo diciendo que no debes malgastar fuerzas Genya.” Kaigaku dijo para después suspirar derrotado al recibir una mirada sería de su esposa.
Ella siempre ganaba a Kaigaku cuando hacía esa mirada. Aquella mirada era una advertencia para no pasar sus limites.
Le gustaba ver como su esposa estaba demostrando más carácter con el pasar del tiempo, no podía evitar sonreír al ver como ahora ella se atrevía a regañarlo de verdad al hacer algo estúpido.
¿Es raro que le guste que su esposa lo regañé?
Tal vez, aunque si estuvieras en su peculiar situación es posible que Kaigaku ya no se viera como alguien tan raro.
“... Ya se esta tardando mucho, si no sale en un minuto nos largamos a casa.” Advirtió Kaigaku bastante irritado por la espera.
“No seas impaciente, seguramente lo pillamos algo ocupado.” Pensó Genya en aquella posibilidad.
“...¿Seguro que estás cómoda en este banco? Puedo pedir un cojín para ti. Una dama como tu no debería de sentarse en un simple banco.” Sugirió Kaigaku tratando de sonar algo caballeroso ante la última frase, este sonrió al ver como su mujer se tapaba la boca para evitar una risa. “¿De que te ríes? Solamente estoy diciendo la verdad... Si quieres siéntate sobré mis piernas, son mas cómodas y las amas.~”
Kaigaku no pudo evitar reírse al recibir un golpe duró en su brazo por parte de la mujer de ropas moradas.
“Que sucio eres, y más aquí donde cualquiera nos puede escuchar...” Se quejó la mujer ante el comportamiento del hombre.
“No es mi culpa que seas irresistible... Y ahora estás resplandeciente.” Alago Kaigaku a su mujer, este sonrió un poco al sentir como una de las manos de la dama acariciaban su cabeza y peinaban su cabello.
“Serás sucio... Pero también eres un buen coqueto, y eso es lo que me gusta de ti.”
“También te gustan mis músculos, siempre lo dices cuando nos-” Kaigaku fue interrumpido por otro golpe en su brazo por parte de su pareja.
“¡Kaigaku!” Lo regañó la mujer.
“... Si queréis os puedo dejar solos.” Sugirió una tercera voz que se acababa de unir al trío.
La pareja de casados inmediatamente giraron sus cabezas y vieron a Zenitsu, este miraba algo avergonzado a la pareja por su comportamiento tan cariñoso.
Pero la mirada de Zenitsu inmediatamente se volvió una llena de sorpresa al ver el abdomen de Genya, estaba hinchado... Bastante.
“Zenitsu.” Genya dijo el nombre con alegría, ella se levantó lentamente del banco y se puso delante del cazador. “Es bueno verte.”
A Zenitsu casi le iba a dar algo al ver como la mujer lo superaba en altura por una cabeza entera...
El no recordaba que Genya fuera tan grande, antes tenía su misma altura...
Solamente pasaron casi dos años, ¿Quién puede crecer a esa gran velocidad en tan poco tiempo?
“... Genya... Estás-”
“¿Más alta? Sii... Pegué un gran estirón, te lo dije en las cartas.”
“No, no... Tu estás-” Otra vez el rubio fue interrumpido.
“¿Embarazada?... Si Zenitsu, estoy embarazada... Sorpresa, vas a ser tío.” Dijo la mujer con una sonrisa.
Tanjiro tuvo que sostener a Zenitsu para evitar que este callera al suelo al desmayarse.
“... Al menos no lloro.” Dijo Kaigaku con una sonrisa al no escuchar los llantos insoportables de aquel rubio.
“Kaigaku... ” Regañó Genya a su marido.