Prólogo: El comienzo | Manzanas y canela
Hace dos años atrás
La noche caía en el pueblo de Valhaven y con ello sus habitantes se preparaban para las fiestas que traía el mes de Noviembre; a ellos se sumaban esos habitantes nocturnos que estaban entre las sombras y mezclados entre el mundo humano sin que ellos supieran.
Dos hombres que a simple vista pasaban por jóvenes, se dirigían a la taberna del pueblo para una celebración con un ambiente diferente al que habían estado acostumbrados porque el motivo por el que festejaban merecía un festejo fuera de lo habitual.
— ¿En serio me trajiste a la taberna del pueblo?, podíamos haber celebrado en el castillo —continuó quejándose YoonGi mientras seguia por el oscuro bosque a su fiel amigo.
— Por favor, YoonGi, no seas aguafiestas —pidió poniendo los ojos en blanco—, un poco de hidromiel y un escenario diferente al nuestro será divertido y no te hará daño
— Había hidromel en el castillo —mencionó cansado señalando el camino que habían recorrido a su espalda.
— Si pero aca es mejor, ademas tenias a muchas mujeres pegadas después de enterarse que vas a tomar el mando de rey cuando termine el invierno
— Bueno en eso tienes razon, las mujeres vanir pueden ser muy insistentes pero…
— Pero ninguna es tu otra mitad —intervino sin dejar de caminar—, y es mejor que sigas con el sustituto a qué una de ellas te haga caer en la tentación
YoonGi se había quedado callado, su amigo tenía razón no podía arriesgar su vida por un simple desliz de una noche. Él iba a ser rey, después de tantos años dejaría de ser un príncipe vanir para convertirse en el rey vanir, el rey más respetado y con más responsabilidades que ahora. Una esperanza para su pueblo.
Por está razón no se había negado cuando Hoseok lo arrastró por el patio del castillo donde se realizaba el festejo del anuncio para llevarlo al pueblo humano, YoonGi sabía perfectamente que no eran los únicos que sabían escapar del reino, muchos vanir habían ido a las festividades humanas y sus relatos eran alucinantes, le daba curiosidad y quería comprobar lo que decían. Por esa razón no lo pensó dos veces y el brillo de sus ojos cambió al igual que su color.
Si iban a caminar por el espeso bosque, debían usar su visión, su instinto vanir otorgado por la madre Ferya, pero no podía evitar quejarse para ocultar su emoción.
— Llegamos —anunció finalmente, Hoseok, con una sonrisa de satisfacción mientras miraba el puente por el que debían cruzar—, la taberna The Early Rose está pasando el puente
YoonGi se detuvo tras su amigo que aún no salía del bosque para poder observar el lugar que mencionaba Hoseok, debían cruzar el puente que se encontraba iluminado por faroles que recorrían un camino largo hasta la entrada del pueblo donde se podía ver algunos árboles al paso junto a las casas y edificios tradicionales del pueblo, gracias a su vista nocturna y de larga distancia, digna de todo un vanir, podía vislumbrar el pequeño edificio rojo con faroles y adornos típicos de una taberna con un letrero encima de la puerta de ingreso donde se podía leer el nombre acompañado de jarrones que se usaban para el hidromiel, la música y la algarabía de la gente se lograba escuchar desde donde estaban, otro pequeño regalo de sus instintos vanir porque ningún humano a su distancia podría escuchar hasta las conversaciones que había dentro.
— Nos acercaremos pero primero, los ojos —recordó Hoseok.
Ambos chicos cerraron sus ojos y exhalaron concentrándose en ocultar el rojo de sus iris volviendo a tener el color humano; Hoseok a unos ojos negros como la noche sin estrellas y YoonGi a un color chocolate oscuro.
— Listo —anunció, YoonGi—, antes que nada —detuvo el andar de su amigo—. Si nos encontramos a los vampiros de Ahmed tratemos de no acercarnos, ¿entendido? —Hoseok asintió en acuerdo—. Perfecto, vayamos
Hoseok sonrió animado y volvió a caminar lo que faltaba para llegar a la taberna, estaba ansioso pero su ansiedad no se debía a que iba a festejar con su amigo, en realidad él iba en busca de algo que las nornas le habían dicho.
"En un día de festejo encontraras algo que no sabías que habías perdido, la seguirás porque si la pierdes será tu perdición"
Cuando escuchó eso de una de las nornas sus sentidos se pusieron alerta y desde hace años venía esperando que llegue ese momento, años donde muchos festejos pasaron pero nunca apareció algo extraño y hoy con el festejo de su amigo esperaba que fuera el día, estaba curioso de ese algo que si no encontraba sería su perdición a pesar de que su hambre voraz ya era una perdición, no podía caer y ser corrompido cómo los vampiros.
Más tarde en el mismo lugar dos chicos humanos habían llegado a una taberna a orillas del bosque para relajarse del estrés del trabajo y cambiar de ambiente.
Taehyung quería probar la famosa hidromiel, lo había leído mucho en los libros que Jimin tenía en la cafetería, pero no creía que dicho elixir de los dioses existía en el mundo humano hasta que una tarde mientras recorría el pueblo de Valhaven terminó en el lindero del pueblo y el bosque, un bosque frondoso dónde la luz del sol era casi nula pero no era tan lúgubre, aunque se decía muchas cosas sobre esa zona, sin embargo su curiosidad y visión se centraron en la taberna, The Early Rose se podía leer en el letrero encima de la puerta y sin perder el tiempo, ingresó. El aroma a bebida alcohólica azotó su nariz haciéndole fruncir, sin embargo encima de la barra estaba el menú de las bebidas que se servían y para su suerte logró visualizar la palabra hidromiel.
El peliazul no se lo podía creer, la famosa bebida que vanir, dioses y berserkers disfrutaban en sus juergas, existía en esta época y más sorprendente en el mundo humano porque si, él podría ser un soñador y amante a las leyendas nórdicas sobre Odin, Thor y Loki pero era realista y encontrar el famoso hidromiel fue maravilloso y sorprendente a la vez. Aunque no se sorprendía mucho, el pueblo de Valhaven era muy supersticioso y amante a leyendas de seres oscuros que recrear una bebida para traerla a la vida era muy propio de algún habitante.
Le dio una breve mirada a la taberna y como era medio día está se encontraba vacía pero no se veía terrorífica, así que podría traer a Jimin, su amigo que le había dicho que esos libros eran leyendas y que no existían, le daría en la boca. Esa misma tarde le había contado lo que encontró y Jimin no le creyó por eso la noche del viernes lo había convencido para ir a la taberna y si no había hidromiel Jimin bien podría burlarse de él por el resto de su vida.
Por esa razón, ahora Jimin y Taehyung se encontraban sentados en unos de los banquillos cerca de la barra esperando el hidromiel que habían pedido.
— Tae, no te parece que la gente de aquí tiene una vibra…¿distinta? —susurro Jimin cerca del oído de su amigo.
El mencionado recorrió el lugar con la mirada encontrándose con personas bebiendo, otros bailando y otros sentados en los barriles que servían como asientos, pero todos se veían como gente normal a simple vista.
— Son alucinaciones tuyas Minnie —le restó importancia.— mira ya vienen nuestras bebidas
Jimin inspeccionó la jarra frente suyo, al parecer contenía un líquido naranja con un poco de espuma en la parte superior, chasqueo la lengua con disgusto para luego mirar a su amigo que aplaudía emocionado por la bebida, Jimin quería compartir la misma emoción que Taehyung pero no podía, sentía que algo malo iba a pasar, aunque no sabía si era por la bebida o por el lugar o simplemente era algo escéptico con el tema.
La taberna para Jimin tenía algo pero no descifraba que podría ser, su sexto sentido le pedía salir corriendo del lugar y una parte muy pequeña le pedía que se quedará.
Por otro lado dos chicos disfrutaban de su hidromiel sin problema, porque ellos no podían emborracharse, eran inmunes al alcohol y por está razón bebían sin medirse.
— El lugar ha sido muy ruidoso, como lo describen los demás del clan —comenzó Hoseok, YoonGi asintió bebiendo su hidromiel.— ¿Si la estás pasando bien?
YoonGi alzó sus hombros.— Es mejor que estar en el castillo aunque n-....
YoonGi detuvo su hablar tan abruptamente que llamó la atención de Hoseok, YoonGi frunció el ceño por haber percibido un suave aroma a manzanas y canela que lo hizo salivar, era un aroma que sobresalía de todo el olor a alcohol y hedor de la sangre humana, pero ¿de dónde provenía? Y ¿por qué sobresalía?
Y como un destello de luz, en su mente surgió la imagen de su abuela cuando YoonGi era pequeño:
"Un día llegará un olor distinto a todo lo que te rodea y será la señal de eso que necesitas, solo debes perseguirlo mi niño y dejar que las cosas florezcan"
— ¿YoonGi? ¿sucede algo? —escuchó a lo lejos la voz de Hoseok como un murmullo que sobresalía de una bruma oscura que no le permitía ver—. Bro, me asustas —chasqueo los dedos frente a YoonGi.
YoonGi sacudió su cabeza para despabilarse de dicho recuerdo y poder prestar atención a su alrededor.
— ¿Hueles eso? —preguntó con cautela acercándose más a su amigo.
Hoseok olfateó el ambiente con disimulo e hizo una mueca—. ¿El hedor de la sangre humana o el sudor? —arqueo una ceja confundido.
YoonGi negó—. Hay otro aroma, pero si tú no lo sientes ha de ser imaginaciones mías
Hoseok se carcajeó golpeando levemente el hombro de YoonGi.
— Parece que te está agarrando el alcohol —se burló provocando una mueca en su amigo—, en serio, YoonGi, yo no percibo nada aparte de lo de siempre.
YoonGi asintió no muy convencido, él sabía perfectamente que ese aroma no era normal y si le sumaba a eso el recuerdo de su abuela, pues debía buscar de dónde provenía.
— Iré afuera un rato —se levantó del asiento—, a lo mejor si me estoy imaginando cosas
Vio como su amigo levantaba su jarra hacia él y asintió, se encaminó hacia la salida sin antes ver la hora de su celular, era pasada la media noche y al salir el aire helado del pueblo lo paralizó, pero no fue esa la razón de su parálisis, sino el aroma que había percibido dentro de la taberna. Solo que ahora estaba mezclado con miedo, el rico aroma se veía manchado por el asqueroso aroma del miedo y esto lo enfureció. Levantó su rostro y se encontró con un grupo a lo lejos por el camino donde habían pasado hace dos horas atrás para llegar a la taberna.
El grupo no parecía amigable, y YoonGi no se hubiera acercado si el aroma a manzanas y canela no lo hubiera guiado hasta el grupo; cuando estuvo más cerca, el aroma del miedo lo tensó sintiendo el ambiente pesado. El grupo se movió y pudo ver a un humano pelirrojo siendo acechado por tres personas que le resultaron muy conocidos, eran los vampiros de Ahmed.
«si nos encontramos a los vampiros de Ahmed tratemos de no acercarnos, ¿entendido?» —YoonGi recordó su propia advertencia.
— ¡Mierda! —maldijo en voz baja apretando sus puños mientras trataba de no dejar salir sus instintos vanir aunque por el aroma era casi imposible—. ¡Bebé! Aquí estabas, te estuve buscando —pasó su brazo por el hombro del pelirrojo sintiendo como el humano se estremecía por la sorpresa, se acercó a su oído para susurrarle—, sígueme la corriente
Sintió como el humano se estremecía bajo su brazo después de susurrarle. El aroma cambió y el miedo que desprendía el humano se estaba desvaneciendo. YoonGi sonrió para sus adentros y sintió algo inexplicable al comprender que el humano confiaba en él.
— ¿Y ellos quiénes son? —YoonGi, preguntó sintiendo como el humano se acurrucaba a su lado.
— N-no lo sé, solo salí a tomar un poco de aire…amor
— Entonces te están molestando, puedes entrar a la taberna y esperarme ahí —le pidió mirándole a los ojos, el humano asintió un poco dudoso—, ya te alcanzo mi algodón de azúcar
El humano se alejó lo más casual posible, pero YoonGi podía ver cómo temblaba y aceleraba el paso cada vez más, esto lo enfureció más. Cuando pudo visualizar al chico entrar a la taberna y estar fuera de peligro de estos tres vampiros, YoonGi cerró sus ojos y al abrirlos el rojo amenazador se iluminaba en su iris, lo podía sentir, porque estaba dejando que toda su furia saliera a flote. Se giró sobre sus talones y confrontó a los vampiros.
— ¿Que hace acá el príncipe vanir? No estás muy lejos de tu castillo —espeto con enojo uno de los vampiros.
— Eso no te importa pedazo de escoria, ¿no te ha enseñado Ahmed que no debes acechar humanos dentro de los límites vanir?
El otro vampiro a su lado izquierdo se burló y se acercó a YoonGi aplaudiendo.
— ¿Cuáles límites vanir? Esto —extendió sus brazos a los lados—, es el pueblo humano y aquí no hay límites. Podemos hacer lo que queramos y tú —lo señaló con enojo—, nos acabas de quitar una dulce cena porque tú también lo has de haber sentido, ¿no te atrae ese olor a manzanas y canela? —YoonGi se tensó ante dicha revelación—. Ese humano es especial YoonGi y no te creemos ese showcito de "novio protector" —hizo énfasis—, el humano en cualquier momento estará solo y lo acecharemos hasta saciarnos con su sangre humana, te guste o no.
YoonGi se acercó al vampiro con rapidez haciéndolo impactar contra uno de los árboles cercanos. El vampiro siseo en respuesta.
— ¡Aléjate de él si no quieres que te corte el cuello a ti y a tus jodidos amigos de mierda para luego quemarte frente a la choza que llama casa el hijo de puta de Ahmed!
El vanir no entendía de dónde venía toda esa rabia, pero lo que sí sabía es que no quería a esos ni a ningún vampiro cerca del humano, si su amigo no percibió su aroma pero él sí y junto a estos vanir corrompidos, quiere decir que esa escoria tenía razón y el humano era especial, pero especial para él.
— Ya lo veremos si puedes cuidarlo siempre, YoonGi, Ahmed se va a enterar de esto —empujó al vanir y los tres desaparecieron.
YoonGi vio a los vampiros desaparecer por el bosque mientras apretaba sus puños con furia contenida, debía averiguar más sobre el humano, suspiró para calmarse y ocultar el rojo de sus ojos.
Cuando ya se sintió calmado se dirigió hacia la taberna en busca del humano.
Mientras tanto Hoseok se encontraba acechando a un peliazul que andaba un poco pasado de copas bailando en medio del círculo de vampiros y humanos que estaban llenos de algarabía, la razón de su actitud era simple y sencilla, el aroma a arándanos que desprendía el chico lo tenía loco, quería sacarlo de ahí y refugiarlo en su habitación para él solo. Se sentía posesivo y era algo extraño.
— Te encontré mi pequeño dulce, ahora entiendo lo que me habían dicho las nornas —susurro sin quitar su vista del peliazul mientras bebía su hidromiel.
Horas más tarde, YoonGi estaba acompañando a su casa al humano que había rescatado de esos vampiros, mientras compartían palabras y se conocían un poco más. YoonGi se sentía curioso.
Ambos sentían algo que no podían explicar pero mientras uno se sentía seguro, el otro comenzaba a sentir ese sentimiento de protección hacia alguien distinto de su clan. Esa noche había sido el comienzo de algo lindo y único entre dos especies distintas, pero a medida que iban transcurriendo los meses, la vida ficticia que se había creado YoonGi ante los ojos de Jimin se estaba haciendo una bola de nieve que en cualquier rato lo iba a aplastar.
Cuando cumplieron tres meses de conocerse y de un cortejo indirecto por parte del vanir, había dado sus frutos cuando YoonGi había planeado una cena romántica que terminó con una caminata bajo la lluvia más el "sí" que le había dado Jimin ante su pregunta de: "¿me darias el placer de ser tu novio?" Fue la cereza del pastel, sin contar el beso mágico y lleno de amor bajo la lluvia.
Muchos dirían que tres meses no era suficiente para poder formalizar, pero YoonGi y Jimin eran destinados y el vanir lo sabía cuando le consultó a su madre sobre el aroma de la sangre en las parejas de los vanir descubriendo que Jimin era su otra mitad y por está razón él siguió con su dulce humano hasta tener una relación formal.
Cuando cumplieron siete hermosos meses el vanir ya se había convertido en el rey de su clan dándole más responsabilidades y obligaciones que antes, pero esto no fue pretexto para dejar plantado a su algodón de azúcar; lo visitaba en la cafetería; se lo robaba los viernes de las noches de películas que tenía con su mejor amigo, Taehyung, y si no fuera por Hoseok, hubiera tenido al peliazul como una garrapata reclamando como le quitaba a su amigo; lo mimaba, bueno en realidad ambos se mimaban, se podría decir que YoonGi era más mimado porque Jimin le hacía caricias en su cabello y en su vientre plano provocándole el sueño; compartían besos y caricias, aunque también más que eso porque el deseo de las dos almas estaba ahí y siempre se necesitaban pero no pasaban de roces y caricias íntimas hasta que cumplieron un año.
Habían cumplido un año una noche de luna llena donde YoonGi tenía la obligación de estar en una reunión para escuchar los pedidos de su clan, pero su padre siempre le dijo que primero estaba su felicidad y luego la de los demás y por está razón, él sabía que su padre lo reemplazaría y lo entendería porque ver a Jimin con ojitos de cachorro suplicándole que se quedará porque era tarde, era su debilidad.
— Está bien bebé, me quedo
YoonGi vio la sonrisa brillante y como los ojos avellanas de Jimin se ocultaban y se formaban medias lunas, que derretían su corazón. Supo que era la mejor decisión que había tomado.
— Entonces vamos a la cama, quiero que me des muchos mimos —YoonGi se dejó arrastrar por su novio hacia su habitación.
Esa noche Jimin planeaba más que simples mimos, los besos que se daban habían subido de tono, las caricias se habían vuelto desesperadas y el chasquido de sus labios los habían encendido más.
YoonGi estaba por dejarse llevar, su frenesí vanir estaba al tope, pero la realidad lo golpeaba, él aún no le había dicho a Jimin su verdadera naturaleza y no quería arruinar su momento mágico.
Por esa razón esa noche se contuvo, pero no detuvo lo que ambos querían que pasara.
Giró a Jimin dejándolo debajo de él con las manos encima de su cabeza mientras él las agarraba con firmeza sin dejar de besarlo y frotarse lentamente sobre su lindo novio, pero quería tocar cada centímetro de Jimin por eso cambió su agarre con una mano y comenzó a recorrer el costado del cuerpo del humano hasta llegar al muslo del menor y envolver la pierna en su cadera.
Las prendas habían estorbado y en un pestañeo ambos se había deshacido de estás sin dejar de cariciarse y besarse, YoonGi recorría cada centímetro de la piel de Jimin con sus labios y su lengua, dejando leves marcas de mordidas y succiones que a la mañana siguiente algunas serían notorias.
YoonGi había descendido brindándole una exquisita sensación a su pareja que no logró detenerlo cuando el mayor engulló su pene succionando y provocando en Jimin una sensación muy placentera que lo hizo arquear su espalda y ubicar sus manos en la cabellera grisácea del vanir.
YoonGi se había sentido orgulloso ante dicha respuesta de su humano y no dejó de succionar y juguetear con su lengua, pero él también necesitaba de su novio, quería sentirlo, por eso soltó con un sonido lascivo y húmedo el pene de Jimin para seguir descendiendo hasta los testículos donde besó y dio leves succiones sin concentrarse mucho en el lugar, necesitaba a Jimin muy dispuesto y mojado en una zona que los haría delirar a ambos.
Cuando llegó al anillo fruncido y rosado de Jimin, no dudó en lamer e introducir su lengua mientras amasaba las nalgas de su chico y las abría para poder enterrar más su lengua.
Los gemidos de Jimin eran una melodía muy dulce para el vanir, nunca había imaginado que ese acto sería maravilloso, pero él lo atribuía a qué lo estaba haciendo con su otra mitad, su Jimin, estaban haciendo el amor como lo decían los humanos y que muy pocos lo practicaban.
Jimin había empezado a suplicar por sentir el pene de YoonGi dentro de él y esto volvió loco al vanir, sus instintos estaban casi descontrolados y por un momento pensó que se dejó vencer cuando su pene entró por completo dentro del ano de su dulce humano.
Se sentía en el mismísimo Valhala, por los dioses y por su madre Ferya, YoonGi estaba agradecido de vivir este momento con su otra mitad. Las embestidas no se dejaron esperar pues Jimin había comenzado a mover sus caderas para que YoonGi se moviera y así lo hizo sin quitar la vista de la mirada de su dulce humano, el vanir empezó a embestirlo de manera lenta y ruda provocando los jadeos de ambos.
Dentro de ambos efervecia un sentimiento posesivo y amoroso que les hacia sentir llenos, plenos, cómo que algo dentro de ellos que no sabían que estaba vacío se llenaba con esa conexión que estaban teniendo y no solo carnal.
— Volteate bebé, deseo besar tu tatuaje en la espalda
Jimin se giró acostándose boca abajo exponiendo su espalda a su novio mientras se mordía el labio expectante a las sensaciones y movimientos que YoonGi haría.
Cuando Jimin estuvo boca abajo, YoonGi no perdió el tiempo y se inclinó para ir besando el tatuaje de las fases lunares en toda la columna vertebral de Jimin, besó, exhaló y lamió todo el camino provocando más gemidos en su dulce novio.
— Yoon-Yoonie…te necesito mhm~
El mencionado no lo hizo esperar y se irguió amasando las nalgas de Jimin y abriendo para volver a entrar por el ano resbaladizo de su saliva y pre semen. Se volvió a sentir completo y satisfecho cuando ingresó hasta la empuñadura. Chocando su cadera contra las nalgas de Jimin.
Se recostó encima de la espada de Jimin, beso los hombros y el cuello de Jimin mientras enlazaban sus manos y apretaba su agarre mientras su pelvis se impulsaba dentro de Jimin.
Ambos jadeaban y se susurraban leves te amo y prometiéndose que nunca iban a separarse. YoonGi estaba por llegar y por más que amaba besar la espalda tatuada de Jimin, quería volver a ver el rostro sonrojado y la mirada perdida del menor mientras lo penetraba y llegaba al orgasmo junto con él.
Por eso habían cambiado de posición, YoonGi se recostó en el respaldar de la cama mientras se sentaba y Jimin se sentaba en su regazo empalandose. El menor comenzó a brincar y el vanir no dejaba de besar todo lo que podía sin dejar de acariciar por todos lados a Jimin.
Cuando el orgasmo los azotó los dejó anonadados, por esa razón ni el vanir se dio cuenta del ardor en su mano izquierda ni Jimin se dio cuenta del cambio de color en los ojos de YoonGi, los colmillos que sobresalían y la mordida que le dio el vanir en su cuello succionando su sangre.
El orgasmo había sido intenso y mágico, el vanir se había saciado y su hambre había parado ni bien probó la sangre de su novio y Jimin se sentía completo y satisfecho. Sin embargo, ninguno se dio cuenta de los cambios que habían sufrido y ni se dieron cuenta en ningún encuentro sexual que tuvieron, porque dice la leyenda que cuando un vanir encuentra su otra mitad el orgasmo lo llevaría a un éxtasis que lo hacía perder la conciencia. Aunque el vanir tenía una pareja muy especial porque había un pequeño detalle que había olvidado.
Jimin y YoonGi eran una pareja a simple vista con bases sólidas en su relación por eso no tenían problemas hasta que las responsabilidades de YoonGi se hicieron más notorias y comenzaba a faltar a las citas y promesas que le hacía a su dulce novio provocando inseguridades en Jimin sin contar que algo lo tenía más hormonal en el aspecto sexual y en el emocional, pero YoonGi no notó el aroma dulce que creyó que era su propio aroma en Jimin.
Una noche Jimin estaba cansado de esperar a YoonGi, sabía que le ocultaba algo o ¿por qué su novio ahora ya no lo frecuentaba mucho? Así que tomó una decisión que no quería pero debía.
— Terminamos
Había escuchado YoonGi y todo a su alrededor se detuvo menos el pelirrojo alejándose de él, algo en el vanir se quebró, pero por otro lado él se hacía creer que era lo mejor, sus responsabilidades estaban acaparando todo su tiempo y se oían rumores que los vampiros estaban atacando y engatusando al clan de YoonGi para hacerlos caer y terminarán bebiendo sangre humana, por eso él debía tomar decisiones y no gastar su tiempo en su noviazgo, además así podría mantener alejado a Jimin de las escorias y no podrían chantajearlo si se enteraban de la debilidad que era el humano para él.
Así que sí, era lo mejor según YoonGi y si su hambre voraz volvía por no beber sangre de su otra mitad podría aplacarla un poco con el sustituto de sangre, pero no recaería, sacaría a su clan adelante y mantendría a Jimin a salvo aunque eso significaba que debería estar lejos de él y su mundo.