Mundo alterno Azmo-Rin-Sessh

Summary

CapĂ­tulo especial NO CANON de "La prometida del Emperador". Especial dedicado a las puerkis que les encanta el Azmorin, el Sesshrin y evolucionaron como pokemon's al SesshRinAzdan. ÂĄPos aquĂ­ tienen, Mijas! ÂĄDĂ©nse! àČĄ ͜ ʖ àČĄ

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cap 1


Rin suspirĂł.

—¿En serio ustedes disfrutan esto, verdad? —miró a Sesshomaru en la silla al lado derecho de la suya, luego a Azmodan de pie de su lado izquierdo.






Azmodan se inclinĂł hacia ella, su rostro quedĂł frente al suyo.

—EstĂĄs con el Dios oscuro y con el Gran Inu DaiYƍkai, ÂżQuĂ© esperabas, mi amor?






Rin miró nerviosa a Sesshomaru; él la observaba con el rostro ladeado hacia su dirección y una media sonrisa en sus labios.







—¿Miedo, cariño? —la voz del emperador sonaba grave y ronca.







Ella tragó con difícultad y volvió la mirada, el rostro de Azmodan la estudiaba con una expresión divertida como la de Sesshomaru; cerró los ojos y exhaló para después abrirlos y mirar hacia el frente dónde la imagen de Kagura estaba unos metros hacia abajo.


—No, no tengo miedo.






Azmodan miró a Sesshomaru y le sonrió cuando él le miró de vuelta.

—Muy valiente —murmuró antes de besar la frente de Rin y ponerse de pie.





Sesshomaru posĂł la mano en la pierna de Rin por sobre el vestido y acercĂł el rostro hacia ella.

—Veamos, Rin, cuánto tiempo soportamos... —le susurró al oído.





Rin volvió el rostro hacia él y entreabrió los labios.

—¿QuĂ©...? —susurrĂł sin aliento al ver esos ojos dorados sobre ella.






Azmodan sonriĂł e hizo un leve movimiento con la mano y las cadenas comenzaron a sonar indicando que iniciarĂ­a todo.





Rin miraba al frente unos metros hacia abajo cĂłmo las cadenas del cuerpo de Kagura eran haladas a cada extremo de la habitaciĂłn dejando escuchar sus gritos agonizantes de dolor mientras sus cuatro extremidades comenzaban a ser estiradas.

El cuerpo de Rin se estremeciĂł cuando en el espacio ecoso se escuchĂł el quebrar de algunos huesos.

Era demasiado.

TratĂł de divisar tanto a Sesshomaru como a Azmodan, pero no se atreviĂł a enfocar su mirada en ellos. No querĂ­a ver ese brillo de excitaciĂłn en ellos ante lo que estaban presenciando, con saberlo era suficiente. Con sentirlos era suficiente.

PodĂ­a notar el pecho de Sesshomaru subiendo y bajando mientras ladeaba el rostro, pero no hacia el frente; podĂ­a sentir esa mirada centellante sobre ella y esa mano sobre su muslo apretando su piel ligeramente.

De igual forma que sentĂ­a la mano de Azmodan sobre su hombro izquierdo, apretando su piel como si intentara darle fuerza... O retenerla. 


Rin tratĂł de prestar atenciĂłn el grotesco espectĂĄculo de tira y afloja.

Gritos. Quejidos. Calma. Sangre. Huesos. Piel.




—Tranquila... —la voz del mago era un susurró ronco y grave.






Rin exhalĂł para intentar calmarse y luego mirĂł exaltada hacia su derecha donde los ojos de Sesshomaru la observaban mientras su mano, esa que descansaba sobre su pierna, se deslizaba hacia arriba por sobre su vestido.

Rin le miraba a los ojos de manera interrogante, con la boca entreabierta y el sonido de su respiraciĂłn superficial.

Y cuando los dedos del emperador llegaron al medio de sus piernas, ella jadeĂł mientras su cuerpo diĂł un respingo ante ese tacto.


De fondo podĂ­a escucharse los gritos de esa mujer, sin embargo, ahora no eran tan audibles como antes.


PodĂ­a sentir la mano de Azmodan presionar mĂĄs fuerte su hombro, para luego acariciar suavemente el arco de su cuello mientras que los dedos del emperador comenzaban a moverse sobre esa parte que comenzaba a arder en su entrepierna.


¿Qué estaba pasando?

Sus mejillas estaban ardiendo.

Su cuerpo completo estaba ardiendo.

El tacto de Sesshomaru quemaba su piel por debajo de la ropa.

El tacto de Azmodan quemaba su piel de igual manera.

SĂłlo era consiente de esos ojos dorados, como lava de oro, que la miraban y quemaban su alma. Y de esos jadeos temblorosos que salĂ­an de su propia boca.





Azmodan, sin despegar la mirada del frente, sonriĂł levantando la comisura izquierda de sus labios; la podĂ­a sentir temblar. La podĂ­a oler.

ÂĄMierda!

Esto era surrealista, sin embargo sabĂ­a que el ambiente estaba haciendo estragos en el juicio de los tres.

SĂ­, de los tres.

Él estaba fascinado por el cambio de actitud de Rin, por verla de esa forma tan decida, tan dominante y llena de  poder, sumado a la atmĂłsfera del lugar, los gritos, el dolor, la sangre, el miedo...

Su cuerpo ardĂ­a, su sangre bullĂ­a, y sus sentidos se enfocaban en la joven a su lado, temblorosa y jadeante.


Podía escuchar la respiración de Sesshomaru y el correr ansioso de su sangre hirviendo en sus venas; él estaba igual de ansioso y excitado por la situación hasta el punto de dejarse nublar la mente por el deseo y el aroma de Rin.


Levantó levemente la ceja y exhaló con suavidad mirando hacia Rin; ella se sujetaba con fuerza con ambas manos a cada reposabrazos de la silla en la que estaba, miraba hacia Sesshomaru y él la miraba intensamente a ella mientras tenía dos dedos extendidos sobre la entrepierna de Rin por sobre la suave tela del vestido blanco.

Azmodan tensĂł la mandĂ­bula cuando ella soltĂł un suave gemido, mientras sus dedos jugueteaba suavemente por sobre la piel caliente de su nuca.




Sesshomaru entreabrió los labios y exhaló lentamente mientras sus dedos se presionaban con fuerza sobre el sexo de su prometida por sobre el vestido sintiéndola estremecerse y escuchåndola gemir mientras su mirada confusa, excitada y avergonzada no abandonaba sus ojos como si suplicara silenciosamente por una explicación a lo que estaba haciendo, sin embargo él no podía explicarse a si mismo lo que estaba sintiendo.

Ese deseo tan abrumador.

Esa excitaciĂłn hasta el punto de sentir su cuerpo hirviendo.

Y lasciva lujuria que le hacĂ­a hacer a un lado todo tipo de pensamiento mĂĄs que el verla a ella gemir entre orgasmos incesantes. 



Rin cerrĂł los ojos con fuerza.

Su sexo estaba hĂșmedo.

Sus mejillas ardĂ­an.

Y ella gemĂ­a. Estaba gimiendo por las caricias de Sesshomaru sobre su sexo, y el tacto tibio en su cuello.

PodĂ­a escuchar la respiraciĂłn jadeante de Sesshomaru, y la de Azmodan...

ÂĄNo!

Esto no era correcto.

¿Qué estaban haciendo?


ApretĂł con mĂĄs fuerza las manos en los antebrazos y soltĂł un gemido mientras su sexo sufrĂ­a glorioso un espasmo de placer. EchĂł la cabeza ligeramente hacia atrĂĄs mientras su cuerpo temblaba, las caricias de Sesshomaru no cesaban y el tacto de Azmodan habĂ­a pasado a su mentĂłn y su cuello mientras ella poco a poco regresaba al lugar del cuĂĄl habĂ­a salido debido al estallido interno de su orgasmo.


HabĂ­a algo...

Algo realmente obsceno en lo que estaba pasando, Sesshomaru tocando su sexo, Azmodan acariciando su cuello.

Si esto seguĂ­a...



ÂĄNo!



AbriĂł los ojos de golpe y se puso de pie con la respiraciĂłn acelerada, sintiendo la mirada ardiente y centellante de los dos hombres a su lado; sin mirarlos, dirigiĂł apresurada sus pasos hacia la puerta lateral del espacio en donde estaban con direcciĂłn al pasillo.






Azmodan rió irónico mientras subía una mano a por su frente arrastrando su cabello a su paso y echando atrås la cabeza mientras esa mano se cerraba en un puño y golpeaba levemente su frente.


—Joder, esto está mal de muchas maneras... —murmuró antes de bajar la mirada a Sesshomaru.






El emperador apretĂł los pĂĄrpados y exhalĂł mientras se ponĂ­a de pie. Su mirada se cruzĂł con la de Azmodan y se mantuvo ahĂ­ por unos segundos antes de dirigirse a la puerta por dĂłnde Rin habĂ­a salido.





Azmodan levantĂł ambas cejas al verlo salir.

—Me estás jodiendo... —murmuró y una risa suave salió de sus labios— Joder...







Rin temblaba mientras se abrazaba a si misma; ese calor en su cuerpo permanecĂ­a inmune a sus reclamos internos.

¿Qué estaba pasando?

¿Qué era esa sensación tan... Lasciva en ella?

ÂĄDios!

ExhalĂł temblorosa.


Azmodan estaba ahí mientras Sesshomaru la tocaba; él le acariciaba suavemente la piel de su nuca, de su cuello, de su mentón, mientras su futuro esposo le hacía gemir con su tacto y llegar al orgasmo.

De nuevo su cuerpo se calentĂł de una manera tan irracional.



—Cariño...




Rin se estremeció al escuchar la voz ronca de Sesshomaru, pero no se volvió a él, ni le miró a los ojos cuando él la tomó por los brazos de manera suave y le hizo volverse a su dirección.




—Rin, mírame.






Ella levantĂł la mirada hacia Ă©l y un jadeĂł escapĂł de sus labios cuando esos ojos de lava dorada la miraron perforantes hasta el nĂșcleo de su cuerpo.


—¿QuĂ©...? —su voz tambiĂ©n estaba ronca— ÂżPor quĂ©...? —tragĂł con dificultad— ÂżQuĂ© ha sido eso?






Sesshomaru acercĂł el rostro a ella.

—Cariño, vas a tener que disculparnos... —murmurĂł sobre sus labios, embriagado por el aroma de su sexo hĂșmedo y caliente entre sus piernas— Pero es difĂ­cil pensar con claridad ahora... —uniĂł los labios a los de ella.






Rin no esperĂł.

Sus labios se abrieron y su lengua entró en la boca de Sesshomaru mientras sus manos, antes temblorosas, ahora recorrían ansiosas por el pecho de su prometido, bajando hasta ese bulto en sus pantalones, haciéndolo gruñir sobre su boca. Era como si ese beso hubiera detonado en ella la chispa justa para comenzar el incendio.




—Puedo sentir tu humedad... —Sesshomaru se relamió los labios sobre los de ella— Quiero tenerte en mi boca...






Rin jadeĂł mientras le miraba a los ojos y acariciaba levemente el bulto de su miembro sobre los pantalones.

Decir que ella no lo quería también sería mentir.







—Sesshomaru.







El emperador miró hacia el mago de pie en el marco de la puerta de la camara donde estaban antes; le observó hacerle una seña y él asintió.


MirĂł a Rin.

—Tranquila —susurrĂł antes de sacar la lengua y lamer sobre sus labios— Ven, cariño.






Rin le miró dirigirse hacia la puerta, pestañó un par de veces antes de seguirlo a paso lento.

Al llegar al marco de la puerta se encontrĂł con Azmodan quien se habĂ­a despojado de la tĂșnica negra y dorada que llevaba puesta antes; Ă©l la miraba de manera abrumadora y ella tragĂł con dificultad.




El mago posĂł una mano sobre la mejilla de Rin, acariciĂĄndola con los nudillos. 

—Mi amor... —bajó la mano cerca de su mentón y extendió el dedo pulgar para limpiar un poco de la saliva de Sesshomaru sobre sus labios— ¿Nos tienes miedo? —murmuró mientras pasaba el dedo por los labios de Rin para esparcir la saliva por ellos.






Rin enfocĂł la mirada hacia Sesshomaru unos pasos por detrĂĄs de Azmodan.

Él la observaba con una mirada ardiente sobre ella y el rostro ladeado; regresó la mirada hacia Azmodan y negó lentamente.


—No... —murmuró casi en una exhalación.






Azmodan sonriĂł y, bajando la mano, posĂł los dedos sobre la base del cuello de Rin. MoviĂł el dedo pulgar por su quijada, deslizĂĄndolo hasta que quedĂł por debajo de su mentĂłn; lo extendiĂł de manera brusca, empujando el mentĂłn de Rin y haciendo que echara la cabeza hacia atrĂĄs.


—¿Ah, no? —murmurĂł y se inclinĂł hacia ella— ÂżY quĂ© pasa si ambos decidimos devorarte? —susurrĂł sobre sus labios mientras la miraba a los ojos.






Rin respiraba rĂĄpida y superficialmente.

Su pecho subĂ­a y bajaba con brusquedad. Su mirada regresĂł a Sesshomaru por detrĂĄs de Azmodan y abriĂł los ojos en grande cuando lo viĂł deshacerse de la parte superior del jabador quedando con los pantalones y la camisola.







—Mírame —la voz de Azmodan le llamó.







Rin deslizĂł la mirada hacia esos ojos rojos.

Su pulso estaba desenfrenado y todo su cuerpo estaban muy caliente.

Su sexo ardĂ­a con una ansiedad y deseo sin igual.


MirĂł de nuevo hacia Sesshomaru.

¿Él estaba de acuerdo con esto?


Para su sorpresa, él estaba tranquilo, con los ojos consumidos en lava de oro; peligrosa y excitante lava de oro.


Cuando los labios del mago se posaron sobre los de ella, Rin abriĂł los ojos en grande y sus mejillas se pusieron rojas, pero Sesshomaru sĂłlo ladeĂł el rostro mirĂĄndola como si esperara algo de ella.


ÂżLe estaba incitando a responder ese beso?


Y entonces supo la respuesta cuando le viĂł levantar la comisura de su boca en una media sonrisa.


Con el cuerpo temblando de nervios, abrió los labios para darle acceso a Azmodan, quien metió la lengua en ella haciéndola gemir suave mientras su mirada seguía en Sesshomaru y después lo perdió de vista cuando el mago ladeó el rostro para intensificar el beso y ella cerró los ojos subiendo la mano hacia la parte trasera del cuello de él metiendo la lengua en su boca también.


El beso de Azmodan era intenso y apasionado, le hacĂ­a estremecer el roce de su lengua junto a la suya, su aliento tibio, su suave caricia sobre sus mejillas,  bajando por su cuello y hombros, deslizĂĄndose por sus costados hasta su cintura, pasando hacia su espalda y halando mĂĄs de ella hacia Ă©l mientras caminaba hacia atrĂĄs junto a ella para adentrarla mĂĄs a la camara.


Le sintiĂł apartar los labios de los suyos y bajarlos por su mejilla hacia su cuello. 


Un jadeo salió de su boca cuando abrió los ojos y vio a Sesshomaru a un lado de ella tomåndola por el mentón y levantando el rostro hacia él, se inclinó hacia ella y lamió sus labios antes de besarla.






—Rin —murmuró— Lo que pasará en este lugar, fuera de aquí, no se mencionará, ni se pensará —mordió su labio inferior y tiró de el lentamente mientras la miraba a los ojos— ¿Queda claro? —preguntó al soltarlo.





Rin, quien tenĂ­a a Azmodan acariciando con los labios y la lengua su cuello, mientras tocaba sus senos por sobre la ropa, gimiĂł un sĂ­ a modo de respuesta.

Sin despegar los ojos de los de él, le sintió llevar la mano el cinturón de oro que descansaba sobre su cintura y, con un movimiento ågil, el cinturón cayó al piso haciendo un ruido metålico.



Las manos de Azmodan subieron al inicio del Kaftan para abrir el broche ubicado en la espalda del vestido, una vez abiertos los pequeños broches, subió las manos a la prenda suelta y la deslizó por los hombros de Rin dejåndola caer alrededor de sus pies y dejåndola sólo en ropa íntima.

Despegó los labios de su cuello para poder observar esa piel suave y pålida que estaba frente a él.

Ella tenĂ­a  el rostro ruborizado mientras bajaba la mirada.

Él igualĂł su acciĂłn bajando la mirada hacia su clavĂ­cula, sus hombros, sus senos adornados con areolas rosa y esos pequeños botones duros.

Azmodan exhalĂł suavemente por la boca; era completamente hermosa. Hecha a la perfecciĂłn para ser contemplada y venerada por ambos.

BajĂł mĂĄs la mirada por su abdomen, su vientre...







Rin, con el pecho subiendo y bajando, cerró los puños de las manos y flexionó el brazo derecho como si intentara anteponerlo como un escudo entre su cuerpo y esa mirada carmesí ardiente.








Sesshomaru tomó su muñeca suavemente y le hizo extender el brazo hacia él y haciéndola tocar su pecho mientras se acercaba a ella pegando los labios a su oído.


—Está bien... —susurró antes de comenzar a regar besos de su oreja hacia su cuello— Está bien —susurró antes morder su piel.






Ella entreabriĂł los labios y jadeĂł.  FrunciĂł la frente al levantar ligeramente las cejas mientras sus ojos viajaron hacia esos ojos carmesĂ­ que la miraban a unos centĂ­metros de su rostro.




Azmodan la observĂł unos segundos, ella se veĂ­a tan excitada y avergonzada, pero a su vez tan dispuesta.

Le sonriĂł para tranquilizarla y regresĂł los labios a los de ella mientras subĂ­a la mano hacia su seno izquierdo sintiendo como Sesshomaru tomaba el derecho mientras seguĂ­a besando y mordiendo el cuello de Rin.






Ella apretĂł los pĂĄrpados.

Su cuerpo se sentía extraño.

Excesivamente caliente, tanto que le hacĂ­a sentir tan fuera de si.

TenĂ­a a Sesshomaru besando y lamiendo su cuello a su derecha, mientras Azmodan, a su izquierda, la besaba en los labios.

Ambos tocaban sus senos, acariciĂĄndolos y jugueteando con ese pequeño endurecimiento sobre ellos. 

Era demasiado.

Demasiado calor.

Demasiada excitaciĂłn.

Pudo sentir cĂłmo ese lĂ­quido tibio resbalaba de su sexo hacia su ropa Ă­ntima.



Ambos hombres gruñeron suavemente casi al unísolo, Sesshomaru en su cuello, Azmodan en su boca; Rin jadeó ante tal sonido de ambos.


ÂżHasta donde iba a llegar esto?

ÂżCĂłmo podĂ­an estar haciendo esto?

ÂżCĂłmo podĂ­a ella estar haciendo esto?

ÂżEra siquiera correcto tener ambos para ella?


Un gemido saliĂł de su boca directo a la boca que Azmodan, quien intensificĂł el beso en respuesta a su placer.


ÂżEsto estaba bien?

ÂżEra correcto?

Su prometido recién le dijo que estaba bien. Sin embargo, ella se sentía confundida.

Por una parte dudaba si era correcto o no, y por otra parte... No querĂ­a que ninguno de los dos parase.

Se sentĂ­a tan incorrectamente bien tenerlos a ambos cerca, besĂĄndola al mismo tiempo.



SubiĂł la mano izquierda hacia la nuca de Azmodan y la mano derecha a la de Sesshomaru al tiempo que el mago despegaba los labios de ella y bajaba directamente hacia su hombro para besar y mordisquear su piel. 



Sesshomaru levantó la mirada hacia ella, encontråndose con sus ojos brillando de excitación tanto como los de él y los de Azmodan estaban brillando.

Estaba bien, por esta ocasiĂłn, con esta atmĂłsfera, estaba muy bien tenerla asĂ­.

Hacerla explorar ese tipo de sensaciones. Tener a dos hombres en ella, adorĂĄndola y saciando su deseo hasta que no pudiera mĂĄs.


SĂ­, verla asĂ­ de excitada valdrĂ­a la pena.


—Necesitamos movernos de aquí —murmuró besando su mejilla.






Azmodan se incorporĂł y diĂł un beso casto sobre los labios de Rin.

—Tengo una habitación aquí... —murmuró en respuesta.








—Bien —Sesshomaru tomĂł del mentĂłn a Rin y le volviĂł el rostro hacia Ă©l para besarla muy despacio, tentando sus labios y a su lengua por mĂĄs. Su mano acariciĂł su silueta, bajando hacia su cadera y tomĂĄndola de ahĂ­.







Rin, con las mejillas rojas debido al calor de su cuerpo y excitaciĂłn que su sexo experimentaba, ladeĂł el rostro mientras regresaba la mano hacia su nuca entrelazando sus dedos a su cabello.







Azmodan sonrió y, acercåndose a Rin, la tomó por el mentón haciendo que dejara de besar a Sesshomaru, y le hizo volver el rostro hacia él para besarla de igual forma que el emperador, mientras éste bajaba los besos hacia el cuello de Rin.

El mago sonriĂł entre el beso cuando la lengua de Rin entrĂł a su boca en un intento por intensificar el ritmo del beso que Ă©l le daba; sin duda ella estaba demasiado excitada. La forma en la que bajĂł la mano por su pecho y la subiĂł de nuevo a su hombro, acariciando hacia su cuello como si intentara tocarlo todo lo que pudiera, lo confirmĂł aĂșn mĂĄs.




Se apartĂł de ella.

Por mås que quisiera torturarla con caricias y besos hasta tenerla suplicando por mås, no iba a hacerla esperar; no al menos en este momento pues él también se moría por sentirla mås.





MirĂł a Sesshomaru.

—Vamos —la voz de Azmodan estaba completamente ronca de deseo.






Ella les miró con la respiración agitada mientras Sesshomaru también se alejaba de ella.

Con los ojos brillando de excitaciĂłn, el sexo hĂșmedo y las mejillas rojas, Rin observĂł a Sesshomaru tomarla de la mano pasa salir de esa camara en la que estaban.


Apenas consciente pudo percibir los gritos de aquella mujer que habĂ­a olvidado que estaba ahĂ­ siendo torturada.





Azmodan la tomĂł de la otra mano.

—Ven, mi amor... —le sonrió tranquilo.






Ella miró a Sesshomaru, luego a Azmodan y negó lentamente con la cabeza haciendo que ambos fruncieran el ceño como si estuvieran a punto de entrar en pånico ante su negativa.


—No voy a salir así... —susurró mientras sus mejillas se ruborizaban ante cómo estaba enfrente de ambos. Era tonto, sí, Sesshomaru ya la había visto antes completamente desnuda, pero Azmodan no. Y ahora estaban ambos frente a ella como dos bestias esperando a que ella se distrajera para saltar sobre ella— L-los guardias...






Sesshomaru tomó el jabador que recién se había quitado mientras escuchaba la suave risa que Azmodan soltó; se acercó a su prometida y lo paso por sus hombros.


—No hay nadie en Ă©sta ĂĄrea de la torre, cariño —le acariciĂł las mejillas con los nudillos de las manos al mismo tiempo.






—¿Crees que dejaríamos que alguien se atreviera a verte así, mi amor? —Azmodan besó la sien de Rin— Jamás.





Sesshomaru entrelazĂł sus dedos a los de  la mano izquierda de Rin mientras salĂ­an de la camara en direcciĂłn al pasillo que dirigĂ­a a la habitaciĂłn de la torre. 


Azmodan caminaba del lado derecho de Rin sujetando su mano y dando suaves besos en el dorso de ésta intentando calmar sus nervios.


Rin tratĂł de no mirar a ninguno de ellos.

Su mente corría demasiado råpido, pero a diferencia de ese sentimiento que la invadió al llegar a la torre, sus nervios y adrenalina se debía a lo que estaba por ocurrir en esa habitación con esos dos hombres que, a pesar de ella conocerlo bien y saber que no le harían ni un sólo daño, en estos momentos parecían demasiado peligrosos para ella.

Su mente trató de pensar en qué es lo que sucedería ahí dentro, y millones de cosas vinieron a ella, unas comprensibles otras no claras.

Tal vez sĂłlo debĂ­a dejar de pensar en las cosas.

Tal vez debĂ­a regresar al palacio.

ÂżQuerĂ­a ella estar ahĂ­?

ÂżQuerĂ­a ser tocada por ellos dos?

ÂżSer besada por ambos?


Su pecho subĂ­a y bajaba rĂĄpidamente y sus ojos se fijaban en la alfombra bajo sus pies mientras caminaba.

Relamió sus labios como si quisiera que ésto le dieran las respuestas a sus dudas.

Podía percibir esos nervios que le hacían sentir un hueco en el estómago y tuvo el deseo de frenar su paso y regresar cuando se dió cuenta de que ella también quería ir a esa habitación.

Quiso regresar porque por un momento temiĂł perderse en ellos. Perderse en la sensaciĂłn y sucumbir tanto como ellos dos se estaban dejando llevar.


Pero los pasos de los tres se detuvieron frente a esas enormes puertas dobles de madera tallada en color oscuro y ella ya no pudo huĂ­r.





Azmodan abriĂł las puertas y se hizo a un lado para poder mirarla con una sonrisa en los labios.

—Adelante, mi amor.




Rin le mirĂł a la vez que Sesshomaru le incitaba a entrar pasando por delante la mano entrelazada de ambos.


Con una inhalación y exhalación profunda por la boca, Rin entró a la habitación ésta era extremadamente grande y estaba iluminada por candelabros rojos bajando de la pared superior.

CaminĂł por el sitio en silencio sintiĂ©ndolos caminar a su espalda mientras veĂ­a mĂĄs de la lugar; del lado izquierdo habĂ­an enormes pĂĄneles de cristal deslizantes como ventanales a modo de pared de los cuales sĂłlo tenĂ­an a como protecciĂłn para evitar la vista al exterior unas cortinetas grandes de color rojo que estaban completamente abiertas dejando a la vista  el balcĂłn inmenso y el cielo nocturno.

A la derecha, frente a los påneles y de estilo circular, se ubican dos escalones amplios como un altar bajo, el cual tenía una cama circular de såbanas rojas y altura baja sobre éste, con postes que llegaban a la pared superior enmarcada en un círculo, de los postes se ataban dos cortinas negras de encaje por el frente, una a cada poste, y dos mås de por los costados de la cama para cerrar hasta la pared trasera de la cama la cual tenía dos cortinas abiertas de terciopelo rojo que dejaban ver un cuadro enmarcado en oro de una lycoris radiata de color rojo.

Rin levantó la mirada hacia el candelabro de oro sobre la cama y exhaló bajando la mirada hacia el piso cubierto de alfombra roja; todo el lugar era extrañamente hermoso, a la vez de tenebroso, y misterioso ante la vista.



Detuvo su paso, sin llegar a la cama, y se volvió a ellos quienes frenaron también su paso; ella tragó con dificultad mientras miraba a ambos.

Sesshomaru fue el primero en caminar en su direcciĂłn.







—No estĂ©s nerviosa —murmurĂł sobre su frente haciĂ©ndola cerrar los ojos— No va a pasar nada de lo que tengas que temer —su voz era tranquila, casi melosa, mientras deslizaba el jabador de los hombros de Rin haciĂ©ndola quedar de nuevo en rompa Ă­ntima.






—No pienses en nada más que no sea disfrutar...








Rin abriĂł los ojos de golpe ante esa voz a su espalda.









Azmodan la tomaba por la cintura, ubicado por detrĂĄs de ella, mientras besaba su hombro y volvĂ­a a murmurar.


—AquĂ­ —continuó— no hay palacio, ni problemas, ni obligaciones, mi amor. AquĂ­ sĂłlo necesitas concentrarte en tĂ­, en Ă©l y en mĂ­. En nadie mĂĄs... —susurrĂł sobre su cuello hacia su oĂ­do— que nosostros tres...






Rin cerrĂł los ojos cuando el mago lamiĂł su mejilla mientras sentĂ­a la mano de Sesshomaru tomar los bordes de su ropa Ă­ntima, metiendo las manos entre Ă©sta por sobre sus caderas, pasĂĄndolas hacia atrĂĄs para tocar y apretar sus glĂșteos mientras sus labios buscaban los suyos.

Ella subiĂł la mano hacia la nuca de Sesshomaru, y la otra, llevĂĄndola hacia atrĂĄs, para poder entrelazar los dedos en la cabellera negra del Azmodan quien ocupaba los labios sobre su hombro y cuello.

Rin podía sentir las manos del mago subir por su cuerpo y cubrir sus senos con éstas, masajeådolos y apretåndolos ligeramente, intercalando suaves pellizcos sobre esos botones rosas endurecidos bajo su palma, que le hacían jadear.



PodĂ­a escuchar sus jadeos sobre la boca de Sesshomaru, entre sus besos, y sin embargo su cuerpo no dejaba de arder.

Estaba atrapada entre esos dos cuerpos, por delante Sesshomaru, y a su espalda Azmodan. Sesshomaru acariciaba sus glĂșteos, Azmodan acariciaba sus senos.


Todo era tan caliente.

Su rostro quemaba.

Sus pulmones se cerraban.

Y solo querían mås mientras tomaba con un puño suave los cabellos plata y negro de Sesshomaru y Azmodan.

El sonido de los besos mojados de ambos era tan lascivo que no pudo evitar emitir un suave gemido haciendo que ambos, como en un acto reflejo, emitieran una suave exhalaciĂłn sonora, como una vocalizaciĂłn exhalante; Sesshomaru hizo un *mmm* entre su boca y Azmodan hizo un *Ahh* exhalante sobre su hombro el cuĂĄl chupaba, lamĂ­a y besaba.

La comisura de la boca de Rin se elevó en una sonrisa de manera automåtica al escucharlos, como si la acción de ella, su gemido, hubiera creado en ellos placer y respuesta; era extraño y le hacía sentir de alguna manera un poco al control de ellos, a pesar de ser ella la que estaba a punto de ser consumida por esos dos hombres y ese deseo palpable en ellos que chocaba contra su ombligo y el otro por encima de la curva de su espalda.



Sesshomaru apartó las manos de ella y, tomando la parte baja de la camisola, se la sacó por la cabeza dejåndola caer al piso; la osbervó pasear la mirada por su torso desnudo y... ¥Joder! Ella se relamía los labios mientras Azmodan le besaba el cuello, haciéndole ladear el rostro, las manos del mago presionaban suavemente sus senos.

El emperador tomĂł la mano libre de Rin, pues con la otra sujetaba al mago por la parte trasera de su cabeza, y la posĂł sobre su pecho.


Ella deslizĂł suavemente la palma de la mano por ese torso desnudo, bajando por el abdomen, tocando sus mĂșsculos duros y tensos, diĂł un leve giro a su muñeca para que la palma de su mano quedarĂĄ ladeada y poder tocar con los dedos esas marcas sobre la cintura de Sesshomaru, bajando hacia el final de Ă©stas por esa V marcada en su cuerpo y, despuĂ©s, levantĂł la mirada hacia Ă©l mientras tocaba su miembro por sobre los pantalones.


Le observó elevar levemente el labio superior mientras gruñía suavemente.






—Mete la mano entre sus pantalones y tĂłcalo, mi amor. No lo hagas esperar mĂĄs por tu tacto —susurrĂł ronco Azmodan sobre su oĂ­do. La sintiĂł suspirar y la observĂł obedecer su sugerencia— Eso es... —murmurĂł mientras soltaba su seno y deslizaba la mano derecha hacia su estĂłmago, bajando por su vientre y metiĂ©ndola entre su ropa Ă­ntima. Ella estaba jodidamente caliente y hĂșmeda que no pudo evitar apretar los dientes mientras ese sonido gutural de placer masculino salĂ­a de su garganta como un gruñido grave— EstĂĄs jodidamente mojada, Rin...





Sesshomaru InhalĂł bruscamente.

Su mirada viajĂł hasta la mano de Azmodan la cual veĂ­a moverse entre la ropa Ă­ntima de Rin; podĂ­a sentir la esencia de su mujer. Tan excitada.

ÂĄMaldiciĂłn! ÂĄNecesitaba hundirse en ella lo mĂĄs rĂĄpido posible! ÂĄMierda!

La escuchaba gemir por el movimiento de los dedos del mago sobre su sexo mientras ella movĂ­a ĂĄgilmente el puño por entre sus pantalones, acariciando su miembro que tambiĂ©n estaba hĂșmedo por ella.




Azmodan mirĂł a Sesshomaru.

—Si continuo así va a correrse —murmuró— Si deseas entrar en ella, hazlo.






—Haz que se corra —murumurĂł en respuesta con la voz igual de ronca que la de Azmodan, sin despegar los ojos de los de Rin quien, sin dejar de mover el puño sobre su miembro, echaba la cabeza hacia atrĂĄs y gemĂ­a sobre el hombro del hombre a su espalda— No va a demorar mucho —apuntĂł al ver cĂłmo el labio inferior de Rin temblĂł en ese claro y familiar aviso que daba su cuerpo antes de experimentar un orgasmo.





Azmodan sonrió y presionó mås los dedos sobre ese pequeño botón duro y levemente hinchado en su sexo sintiéndola temblar y gemir mås fuerte.

Ni en sus malditos sueños había imaginado lo jodidamente hermosa y sensual que se veía y escuchaba al estar excitada, y al correrse. Podía sentir su miembro duro y aprisionado entre esos pantalones.




Rin cerrĂł los ojos con fuerza.

Su pecho se hundiĂł ligeramente cuando sus hombros se inclinaron hacia adelante temblando mientras ese exquisito estallido se hacĂ­a presente en ella.


—Ahhh... —gimió— Oh, dios... —jadeó y otro gemido más prolongado salió de sus labios. Podía escuchar el eco de sus gemidos sumamente fuertes como si fuera ajena a ellos. Su cuerpo se sacudió temblando por la culminación de si orgasmo y Azmodan no se detenía, al contrario, sus dedos ágiles se movían suaves pero sin dejar de presionar ese punto de placer en su sexo— Oh... Dios... —Rin jadeó y gemió— Espera, Azmo... Azmodan... —volvió a jadear ante esa sensación subiendo en su interior de nuevo— Es... Espera...









El mago pegĂł los labios a su oĂ­do.

—No —murmuró con voz ronca— Te vas a correr de nuevo, mi amor...





Sesshomaru tomĂł por el mentĂłn a Rin, metiendo la lengua en su boca, reclamĂł sus labios mientras que con la otra mano, usando sus garras, rompiĂł los costados de su ropa Ă­ntima la cual Azmodan, con la mano que no estaba trabajando en el sexo de Rin, se encargĂł de retirar y dejar caer al piso.





Rin ladeó el rostro buscando oxígeno mientras esa sensación eléctrica invadía su cuerpo que ardía furioso, ansioso y excitado.


ÂĄEsto era el infierno!


ÂĄNo podĂ­a mĂĄs!


ÂĄY le encantaba!


El placer era demasiado.

Un gemido fue arrancado de su garganta mientras echaba la cabeza hacia atrĂĄs y sus piernas, sus hombros, su cuerpo entero, temblĂł de placer al llegar al orgasmo de nuevo y tan pronto.


Apretó los pårpados mientras sentía a Sesshomaru bajar los labios por el espacio en medio de sus senos, tomar uno con la mano para después succionar de el, y repetir la acción con el otro. Ella jadeaba con los ojos cerrados sobre el pecho de Azmodan mientras su prometido bajaba por su estómago, por su vientre, repartiendo besos y lamiendo su piel mientras la mano de Azmodan abandonaba ese punto sensible y se paseaba por su sexo como si estuviera esparciendo en el toda su humedad con los dedos y la palma de su mano hasta que la boca de Sesshomaru llegó ahí, entonces el mago movió la mano posåndola por detrås de ella y tomando su muslo, metiendo la mano entre sus piernas desde atrås hacia adelante; le hizo levantar la pierna, flexionando el brazo mientras ésta descansaba sobre el, dejando libre el espacio para que Sesshomaru pudiera lamerla; y él así lo hizo.


Rin soltĂł un gemido largo y lento mientras inclinaba la cabeza hacia adelante con el ceño fruncido en una expresiĂłn de placer y la boca abierta en una O muda. 




—MĂ­rame, mi amor —la voz del mago le llamĂł. 





Rin volvió el rostro y él se inclinó hacia ella para besarla.

Ella gimió en la boca de Azmodan cuando la lengua de Sesshomaru acarició su sexo por completo en una larga lamida, metiéndola por sus pliegues lentamente, posåndola sobre su punto sensible y moviéndola en círculos sobre éste. La lengua del mago entraba a la boca de Rin, y ella le devolvía la caricia con la suya entre gemidos y jadeos.


Rin subió el brazo, flexionåndolo hacia atrås para poder tomar a Azmodan por la parte trasera de la cabeza mientras la besaba; su otra mano bajó a la coronilla de la cabeza de Sesshomaru y entrelazó los dedos en su cabello mientras él acariciaba con la lengua entre su sexo.


—Oh... —jadeó— Sí... —abrió los ojos y observó esos carmesí que la miraban centellantes.




El rostro de Rin era el rostro de alguien que estaba siendo torturado de la manera mås deliciosa posible; sus cejas estaban hacia arriba, casi juntas, haciendo que su frente se frunciera, mientras que su boca entreabierta y jadeante, asemejaba una pequeña O mientras pegaba la frente a la de Azmodan.






El mago respiraba agitado sin dejar de mirarla a los ojos.

—Te ves tan hermosa así, mi amor —murmuró casi sobre sus labios; ella se mordió el labio inferior— Joder... —sacó la lengua y lamió sobre su labio superior al mismo tiempo que ella soltaba su labios y gemía mientras su cuerpo era atravesado por un espasmo de placer— ¿Vas a correrte de nuevo, amor? ¿Sí? —jadeaba Azmodan con voz ronca sobre su boca.








—Sí... —respondió Rin en un susurro airoso.







La boca de Sesshomaru y las palabras de Azmodan, como una conversaciĂłn lasciva, hacĂ­an que el calor en Rin creciera de una manera excepcional hasta el punto de que sus ojos se nublaron con lĂĄgrimas mientras que esa pierna que Azmodan tenĂ­a elevada  comenzaba a temblar acompañada de un gruñido que saliĂł de ella, y luego fue reemplazado por un gemido.

Su interior explotaba de nuevo y ésta vez mås fuerte que antes.


ParecĂ­a no parar.


ApretĂł los pĂĄrpados mientras sus gemidos temblorosos se volvĂ­an poco a poco suaves jadeos y luego exhalaciones.

Se sentĂ­a morir.

Y aĂșn su interior quemaba.


ÂżCĂłmo podĂ­a ser esto tan extraordinario?


Su cuerpo temblaba.

Incluso podĂ­a sentir su labio inferior temblando.

Su sexo palpitaba, como si hubiera un corazón ahí, era algo sumamente extraño y delicioso.


Con pesar, abrió los ojos sólo para parpadear un par de veces al notar que Sesshomaru la llevaba en brazos en dirección a la cama con Azmodan a espaldas de él.

¿En qué momento?



Con sumo cuidado, Sesshomaru la bajó en la cama haciendo que ella tomara asiento en el borde de ésta.

Rin, con la respiraciĂłn aĂșn acelerada y corazĂłn corriendo a prisa bajo su pecho, osbervĂł a Sesshomaru darse media vuelta y dirigirse a Azmodan.

Sesshomaru le dijo algo, el mago la miró unos segundos, luego regresó la mirada a Sesshomaru y respondió mientras sonreía y posaba la mano sobre el hombro de éste.

El emperador volviĂł a decirle algo mientras ladeaba la cabeza y Azmodan riĂł.



—Bien... —dijo el mago elevando un poco la voz mientras se acercaba a ella junto a Sesshomaru.





Rin les mirĂł a ambos cuando llegaron al frente suyo; Azmodan se arrodillĂł frente a ella mientras Sesshomaru se sentaba a su lado al borde de la cama.

Los ojos de ambos centellaban sobre ella y Rin se sintiĂł un ser indefenso rodeado de dos bestias peligrosas.


TragĂł saliva mientras Azmodan tomaba su tobillo y lo levantaba un poco para quitarle los zapatos, y Sesshomaru tomaba su cabello trenzado para comenzar a deshacer el peinado con los dedos; las mejillas de Rin se sonrojaron.


Era extraño, esos dos seres grandes, hermosos, poderosos e intimidantes la rodeaban para quitarle los zapatos y deshacerle el peinado, como si estuvieran a su servicio.




—Listo... —murmurĂł Azmodan cuando el otro zapato abandonĂł el pie de Rin. TomĂł el tobillo, lo subiĂł un poco al mismo tiempo que se inclinaba hacia el y depositĂł un beso sobre Ă©ste.





Sesshomaru besĂł el hombro desnudo de Rin cuando su cabello quedĂł suelto y lo pasĂł hacia su espalda.

—¿Estás bien? —murmuró antes de darle una suave mordida.






Rin entreabriĂł los labios.

—S-SĂ­... —susurrĂł y mirĂł a Azmodan quien se habĂ­a incorporado un poco hacia ella. 






El mago subiĂł la mano hacia la frente de Rin.

—Esto podemos dejárselo —jugueteó con el diamante en forma de gota que caía por su frente del tocado de cadenas en su cabello— Se ve realmente exquisita con sólo eso en ella.






Sesshomaru sonriĂł sobre su hombro.

—Eso pensĂ© esta noche  al verla... —levantĂł el rostro y tomĂł su mentĂłn para hacer que le mirase— Realmente preciosa, y deliciosa... —murmurĂł antes de besarla.





Azmodan sonriĂł y luego se relamiĂł los labios mientras observaba el mechĂłn del cabello de Rin que caĂ­a sobre su seno izquierdo, acariciĂĄndolo con cada movimiento que ella hacĂ­a al mover el rostro para besarse con Sesshomaru.

PosĂł las manos sobre las rodillas de la joven y las abriĂł para tomar posiciĂłn entre ellas.





Rin se estremeciĂł cuando la mano de Azmodan tocĂł su vientre y empujĂł de ella ligeramente hacia atrĂĄs.

Se apoyĂł en la cama con los codos y antebrazos hacia atrĂĄs, mientras Sesshomaru se apartĂł de ella un momento para subir a la cama y sujetar su torso ligeramente sobre ella con los brazos extendidos a los costados del cuerpo de Rin mientras ella le miraba antes de volver a besarla.


Azmodan inclinĂł el rostro hacia Rin, antes de probarla, beso y succionĂł su piel por entre las piernas, bajando hacia su sexo con una larga lamida.

Al llegar, la besĂł y la sintiĂł temblar bajos sus labios; la piel suave y cĂĄlida de su sexo no hacĂ­a mĂĄs que insitar e intensificar el calor y endurecimiento en su miembro.

Su sabor dulce y delicioso mientras pasaba la lengua por ese sexo sonrosado llenaba todo el interior de su boca. Gruñó sobre su sexo mientras pasaba la lengua entre sus pliegues, posando ahí el dedo índice y medio para abrirlos y poder degustar mejor de ella.








Rin gimió entre el beso de Sesshomaru y apartó la boca de él con una clara expresión de placer, su mirada fue directamente a esos ojos carmesí centellantes que le miraba mientras lamía su sexo con vehemencia voraz.


La mirada de Azmodan era muy diferente a la que normalmente le daba.

Estaba la calidez de siempre, pero se sumaba cierta excitaciĂłn intimidante.

Ella se sentĂ­a como un conejo, el cuĂĄl entraba a la guarida de un leĂłn que esperaba ansioso por el conejo.


Desvió la mirada de él hacia Sesshomaru, él la observaba de igual forma con ese dorado centellante, como si quisiera devorarla ahí mismo; ella extendió el brazo hacia su prometido y haló de él para besarlo de nuevo mientras su otra mano se posaba en la coronilla de la cabeza de Azmodan mientras empujaba las caderas hacia él.




—Mmmm... —gimiĂł entre la boca de Sesshomaru— Ahhh... —separĂł un poco los labios de Ă©l— Voy a... —apretĂł los pĂĄrpados mientras su cuerpo se calentaba y temblaba— Oh, dios... SĂ­... — pegĂł la frente a la del emperador.





Sesshomaru sonrió extasiado por las expresiones de placer que en el rostro de Rin se reflejaban. Arrastró sus labios a su mejilla hasta bajar a su cuello, besåndolo y chupando de su piel mientras ella gemía y jadeaba presionando su puño entre su cabello.

La sentĂ­a temblar, la escuchaba soltar suaves quejidos de placer mientras ese nuevo orgasmo se formada en ella y explotaba por las caricias de la lengua de Azmodan sobre su sexo.





Rin apretó los pårpados mientras se sentía bajar de esa nube de éxtasis en la que se había subido tan veloz y salvajemente. Su pecho subía y bajaba agitado y furioso mientras su cuerpo luchaba por estabilizar su respiración y los latidos de su corazón.

Soltó el cabello de Sesshomaru y el de Azmodan y subió ambas manos a su frente, arrastrando el cabello sobre éste y soltando el tocado de diamantes haciéndolo caer sobre la såbana sin que le importara.


No podĂ­a creer lo maravillosa que era estĂĄ nueva sensaciĂłn.

Su cuerpo ardĂ­a, tanto por su calor, como por el calor de ambos hombres hambrientos de ella.


EscuchĂł la voz de Sesshomaru susurrar algo y luego la suave risa de Azmodan.

Pero se negĂł a abrir los ojos.

La sensaciĂłn placentera del Ă©xtasis aĂșn hacĂ­a eco en su interior.

PodĂ­a escuchar de fondo sus voces roncas y graves, y la risa suave de Azmodan.

Una mano acariciando su pierna.

Otra tocando suavemente su vientre.


Abrió los ojos y observó a ambos hombres viéndola sin disimular esas medias sonrisas en sus labios. Sesshomaru sentado a su lado, y Azmodan incorporado casi sobre ella; Rin se sonrojó y cubrió su rostro con ambas manos mientras una risita salía de sus labios sin que pudiese evitarlo.







—Cariño —la suave voz de Sesshomaru hizo que Rin bajarĂĄ las manos y le mirara; Ă©l le sonriĂł y besĂł sus labios castamente— ÂżA estas alturas te sigues sonrojando?









—AĂșn le queda pudor  —murmurĂł Azmodan y se puso de pie con una sonrisa en los labios. La mirĂł observarlo— Muero por saber cuĂĄnto tiempo nos tomarĂĄ hacerte olvidar el pudor, mi amor —tomĂł los bordes bajos de la camisa negra de cuello alto que llevaba puesta y se la sacĂł por la cabeza en un movimiento rĂĄpido. 







Ella tragĂł en seco.

Era la primera vez que le veĂ­a de esa forma.

Su cuerpo era diferente al de Sesshomaru, pero igual de hermoso.

Sus hombros eran amplios, sus bĂ­ceps, su abdomen, sus pectorales...


Rin entreabriĂł los labios cuando sus ojos se posaron sobre su pectoral izquierdo, donde descansaba un tatuaje en forma de una especie de sol oscuro con una energĂ­a caĂłtica saliendo de el centro como rayos oscuros.


JamĂĄs habĂ­a visto una minĂșscula parte del cuerpo de Azmodan, mĂĄs que las manos y el cuello cuando le curĂł de la herida de la espada de Kƍga cuando ella era pequeña.

Bajó la mirada por su abdomen marcado, bajando hacia esa V que él también tenía y se ocultaba por debajo de los pantalones abultados por la excitación de su miembro.



Rin rĂĄpida desvĂ­o la mirada al notarlo posar las manos en el broche de sus pantalones y comenzar a deshacerlo para desnudarse.

Pero sus mejillas rojas no tuvieron tregua, pues su siguiente paisaje fue ese cuerpo que ya conocĂ­a bien y que llevaba aĂșn sobre su piel las marcas de su pasiĂłn; marcas de sus succiones,  mordidas y rasguños. Y por la cintura esas marcas demonĂ­acas que bajaban hasta el inicio de esa V marcada... Y ese miembro hĂșmedo, duro y ansioso por entrar en ella con la humedad en la coronilla sonrosada; Rin se mordiĂł el labio inferior y no pudo evitar levantar la mirada hacia Ă©l.



Sesshomaru, sin notarla mirarle, subió la mano hacia la parte alta de su cabeza en dónde un broche de oro sujetaba su cabello en esa coleta alta que había usado para la cena y la deshizo a lo largo de su lisa cabellera, haciéndola caer como cascada plateada por su espalda desnuda, parte de sus hombros y pecho.

LevantĂł la mirada rĂĄpidamente a ella cuando la escuchĂł exhalar temblorosa, y sus ojos se encontraron con los de ella que le observaba con un brillo en los ojos que le hizo acercarse a ella sin esperar un sĂłlo segundo mĂĄs.




—¿Ansiosa? —preguntĂł mientras la hacĂ­a falta ponerse de pie frente a Ă©l.







Rin soltĂł una risita airosa con la frente en el pecho desnudo de su prometido.

—SĂ­... —murmurĂł y cerrĂł los ojos cuando las mĂĄs de Ă©l recorriĂ©ron su espalda desnuda.





Sesshomaru mirĂł hacia Azmodan quien dejaba caer los pantalones oscuros que segundos atrĂĄs cubrĂ­an la parte baja de su cuerpo; regresĂł la mirada a ella.


—Ven... —con ella aĂșn pegada a su pecho, diĂł media vuelta y se sentĂł en la cama, haciĂ©ndola quedar de pie entre sus piernas; levantĂł la mirada hacia ella echando la cabeza hacia atrĂĄs— Sube, cariño.






Rin tragĂł saliva.

Ese miembro que había estado dentro de ella en la cascada volvería a introducirse y consumir su interior. Como un puño, como ser partida por la mitad.

Se mordió el labio inferior mientras, con ayuda de él, subía a horcajadas a su regazo, quedando con las rodillas flexionadas a los costados de Sesshomaru, mientras él estaba sentado al borde de la cama con los pies anclados al piso.


Él tomĂł la base de su miembro, ubicando la cabeza justo en la entrada de Rin, mientras ella bajaba lentamente consumiendo su miembro en su interior tibio y hĂșmedo; un sonido gutural saliĂł de su garganta y levantĂł la mirada hacia ella. Rin miraba hacia abajo, con el ceño fruncido y la boca abierta en la vocalizaciĂłn de una pequeña O muda, luego un quejido de placer saliĂł de su boca cuando Ă©l estuvo por completo en su interior. Entonces Sesshomaru soltĂł un gruñido mientras pegaba la frente en la clavĂ­cula de Rin.







Rin soltó un gemido largo y lento mientras sus caderas comenzaban a moverse de manera automåtica; era realmente increíble la manera en la que su cuerpo le daba la bienvenida a esa enorme intrusión en su interior. Se sentía natural la firma en la que su interior se acoplaba a él.



Sesshomaru levantĂł la mirada hacia ella y, jadeante, la observĂł moverse el labio mientras lo tomaba por los hombros y movĂ­a las caderas de atrĂĄs hacia adelante en busca de su prĂłxima liberaciĂłn.

Ella pegó la frente a la de él, miråndolo a los ojos mientras jadeaba sobre su boca, al igual que él lo hacía sobre la de ella.



—SĂ­... —jadeĂł Rin y le escuchĂł gruñir como si algo en su interior quisiera salir y tomarla de una manera tan diferente a como lo estaba haciendo. EnredĂł su brazo izquierdo por detrĂĄs del cuello de Sesshomaru, haciendo que su mano quedara sobre el hombro izquierdo de Ă©l, y con la otra mano, le tomĂł por la barbilla, posando cuatro dedos a lo largo de su mejilla, al lado de la comisura de sus labios, y el dedo pulgar quedĂł por su quijada, sobre su mentĂłn. TenĂ­a la frente pegada a la de Ă©l mientras los movimientos de sus caderas se hacĂ­an mĂĄs rĂĄpidos ayudados por las manos de Sesshomaru que la tomaban con fuerza por los glĂșteos y marcando el movimiento tambiĂ©n. Rin jadeó— ÂżTe estĂĄs conteniendo? —susurrĂł airada y jadeante sobre su boca.







Sesshomaru entrecerrĂł los ojos sin despegar la mirada de ella.

¿Qué si se estaba conteniendo?

ÂĄCarajo!

ÂĄSĂ­!

QuerĂ­a tomarla de espaldas, hundirse en ella por todos los sitios que se le permitiera entrar. QuerĂ­a moverse tan rĂĄpido y fuerte en ella que el sĂłlo pensamiento le hacĂ­a temer el poder herirla. 





—No te contengas... —Rin susurró bajo y jadeante en su boca.






Sesshomaru gruñó de nuevo.

¥Qué inocente era su mujer!

PidiĂ©ndole a un Yƍkai como Ă©l que no se contuviera al poseerla.


—No sabes lo que estĂĄs pidiendo —susurrĂł de la misma manera baja sobre su boca,  jadeante al igual que ella.







Rin tembló y pudo sentir cómo su interior se contraía en un espasmo alrededor del miembro de él en un claro aviso de otro próximo orgasmo.

Sofocó un grito cuando él se echó un poco hacia atrås haciendo que posara la palma de sus manos sobre su pecho mientras la tomaba de la cintura, levantåndola un poco, y comenzando a embestirla fuere y råpido.




—Oh... Dios... —Rin echĂł la cabeza hacia atrĂĄs y gimiĂł fuerte mientras su cuerpo era empujado hacia arriba haciendo que su cabello se moviera al compĂĄs de sus pequeños bronquitis sobre Ă©l— Ahh... —un quejido saliĂł de su boca, luego un lamento placentero mientras esa sensaciĂłn la invadĂ­a de nuevo.






—Joder... —gruñó el emperador con la voz grave mientras su entrecejo se fruncida. Su cuerpo ardĂ­a de una manera si igual— Ahhh... Joder... SĂ­... —podĂ­a sentirla palpitar, mientras su orgasmo se hacĂ­a presente y la hacĂ­a contraer las paredes de su sexo al alrededor de su miembro; sus movimientos se empezaron a hacer lentos, pero profundos mientras empujaba de manera suave, de atrĂĄs hacia adelante, empujando hacia arriba cuando ya estaba por completo dentro de su sexo, en lo que ella regresaba de la nube de Ă©xtasis en la que fue envuelta; Ă©l la miraba extasiado mientras ella bajaba la mirada y se inclinaba hacia Ă©l.







—Mmmm... —gimiĂł con una sonrisa en los labios mientras buscaba su boca. Su cuerpo se sentĂ­a tan sensible y a la vez tan dispuesto— Ahh... —gimiĂł mientras movĂ­a de nuevo suavemente sus caderas sobre Ă©l, y cuando un brazo se envolviĂł en ella desde atrĂĄs por debajo de sus senos, Rin jadeĂł mientras era halada hacia atrĂĄs sin salir de Sesshomaru.






—Te ves tan hermosa, mi amor... —la voz de Azmodan sonĂł grave y ronca sobre su cuello— Moviendo las caderas asĂ­, jodidamente hermosa y sensual, nena... —tenĂ­a ese brazo envuelto Por debajo de sus senos y la otra mano bajĂł directo a su miembro para comenzar a masajearlo de arriba hacia abajo de manera suave y lenta— MuĂ©vete mĂĄs, preciosa. Hazle acabar —susurrĂł en su oĂ­do y la escuchĂł jadear a la par que movĂ­a las caderas en un arrastre de atrĂĄs hacia adelante con los ojos fijos en Sesshomaru— Eso es... —besĂł su hombro y le mordiĂł ligeramente— Muy bien... —susurrĂł cuando escapĂł de ella un suave jadeĂł que repicĂł en la exhalaciĂłn vocalizada en O de Sesshomaru.







Sesshomaru posó las manos en las caderas de Rin, mientras ella posaba las suyas sobre las de él y las subía por su cuerpo, acariciåndose así misma hasta llegar a sus senos.


ÂĄJoder!


La observĂł presionarse los senos mientras sus gemidos llenaban el lugar y de fondo escuchaba la risa suave de Azmodan.


¥Qué se vaya a la mierda!


SĂłlo podĂ­a concentrarse en ella.

En sus movimientos.

En sus gemidos.

En su forma de tocarse .

En la mirada fija de ella a él.

En el calor de su sexo.




—Mierda... —murmurĂł y se incorporĂł hacia ella, envolviendo los brazos en su espalda, entre ella y el cuerpo de Azmodan, mientras hundĂ­a el rostro en su cuello y comenzaba a embestirla ansioso— Ahhhhh... Joder... —gruñó y embistiĂł con mĂĄs fuerza mientras la escuchaba gemir muy fuerte. La sentĂ­a subir, y ella lo estaba arrastrando a Ă©l— Ahhh... ÂĄMierda! —gruñó jadeante mientras su cuerpo experimentaba el mismo placer que ella, con la diferencia de que Ă©l la estaba llenando en su interior. Bombeando la evidencia de su orgasmo en ella, haciĂ©ndola gemir mĂĄs fuerte ante el lĂ­quido tibio que le llenaba su cuerpo. Poco a poco el ritmo fue disminuyendo, y levantĂł el rostro hacia ella— ÂżEstĂĄs bien, cariño? —susurrĂł bajo, y acariciĂł su mejilla mientras sus embestidas bajaban la velocidad.






—SĂ­... —ella susurrĂł bajo en respuesta— sĂ­... —suspirĂł y abriĂł los ojos para lsbervarlo mientras comenzaba a mover las caderas de nuevo con la mirada fija en Ă©l. Sesshomaru mirĂł a Azmodan; Ă©l le mirĂł de vuelta—Hay que prepararla.







El mago le mantuvo la mirada un segundo.

—Bien —se limitó a responder , antes de pegar los labios al oído de Rin— Inclínate un poco hacia adelante, mi amor —susurró el mago.






Rin, que aĂșn movĂ­a las caderas suavemente, mirĂł a Sesshomaru.

Él la soltĂł y se echĂł hacia atrĂĄs, recostĂĄndose  por completo en la cama, y Rin se inclinĂł hacia Ă©l sujetando su peso con los brazos extendidos a la altura de los costados de su cuello.


Él la tomĂł suavemente por los glĂșteos y la levantĂł un poco haciendo que su miembro saliera de ella y se fuera directo hacia su abdomen; la observĂł Fruncir el ceño ante esa acciĂłn y despuĂ©s su expresiĂłn de confusiĂłn cambiĂł a una de asombro con el rostro sonrojado. Sesshomaru supo perfectamente por quĂ© habĂ­a puesto esa expresiĂłn, ya que la razĂłn estaba escurriendo del sexo de ella hacia las piernas de Ă©l y parte de la cama.


Pero ella no tuvo tiempo de razonarlo ya que su rostro se enrojeciĂł con una expresiĂłn de placer doloroso; Azmodan estaba entrado en ella.






Azmodan la sujetĂł por las caderas con ambas manos mientras su miembro apuntaba hacia su entrada, y empujaba las caderas para entrar en ese cĂĄlido, hĂșmedo y estrecho lugar.


—Ną sƓtĂȘssęrĂźs —casi gimiĂł una maldiciĂłn en su idioma natal mientras sentĂ­a la calidez de Rin albergar y dar la bienvenida a su miembro mientras se empujaba en su interior— Joder —gruñó— EstĂĄs jodidamente cĂĄlida, mi amor...





Rin jadeĂł con la frente pegada a la de su prometido.

Él se sentía tan diferente a Sesshomaru.

Mientras que Sesshomaru se sentĂ­a extremadamente grande, asĂ­ como al entrar la corona, como su longitud; Azmodan se sentĂ­a diferente.

Se sentía abrumada por él, por si intrusión. Su interior se sentía colmado e invadido, era realmente diferente y no por eso menos exquisito.


Es como si su miembro tocara cierta parte de su interior que le hacía temblar, y entonces soltó un grito sofocado cuando él dió el primer empuje contra ella.


A diferencia de Sesshomaru, las embestidas de Azmodan era intensas.

Lentas, pero fuertes; podĂ­a sentirlo echar las caderas hacia atrĂĄs, empujar con fuerza hasta el fondo y hacĂ­a arriba una vez dentro de ella.

Le hacĂ­a echar el cuerpo entero hacia adelante mientras el choque de sus cuerpos hacia un ruido particular.

Rin gimiĂł fuertemente con un suave quejido al final.


Era dolorosamente delicioso.





Azmodan cerrĂł los ojos y abriĂł la boca ante esa sensaciĂłn tan surrealista.

Ella era simplemente exquisita, Ășnica.

Su interior se acoplaba a Ă©l, y la sentĂ­a temblar, palpitar y abrazarlo con sus cĂĄlidas y hĂșmedas paredes internas.

Un gemido saliĂł de su boca.


Joder.

Ella era demasiado.



Sus ojos se abrieron en un rojo centellante y, con un gruñido, se echó hacia adelante para tomarla por debajo de los senos y pegarla a su cuerpo mientras se incorporaba de nuevo.


—DĂȘvorąbo tę prąndßûm. LĂ»x mĂȘą —gruñó Azmodan con los ojos cerrados sobre la oĂ­do de Rin, mientras la embestĂ­a de la misma forma brutalmente tortuosa— ÅętęrnĂźtąs mĂȘą...






Sesshomaru observĂł a Azmodan y sonriĂł levemente. Estaba tan perdido en su placer que soltaba palabras en el idioma que tanto odiaba hablar.


SubiĂł la mano hacia el vientre de Rin, acariciando su piel mientras la veĂ­a apretar los pĂĄrpados con la boca abierta y gimiendo; su cuerpo estaba siendo empujado con violencia hacia delante, lo Ășnico que evitaba su caĂ­da era el brazo de Azmodan que la sujetaba por debajo de sus senos.


ÂĄSe veĂ­a tan jodidamente hermosa!

Esa imagen tan erĂłtica de ella quedarĂ­a en su mente por el resto de su eternidad.





Rin tembló y sus manos se movieron casi desesperadas buscando a ciegas algo en qué sujetarse; Sesshomaru se apresuró a tomar su mano mientras la otra se había sujetado al brazo que Azmodan tenía en ella. Sus uñas se clavaron en la piel de ambos.


—Ahhh... Sí... Sí... Oh... Dios... —gimoteó— Oh, dios... —se quejó.







Azmodan sonriĂł y abriĂł los ojos.

—¿Te vas a correr? —susurró airoso— ¿Sí?





Rin asintiĂł con el rostro descompuesto en placer.

Su frente fruncida a causa de la uniĂłn de sus cejas y la boca abierta en una O perfecta y silenciosa.


—Sí... —jadeó su respuesta— Sí... sí... Oh...






Azmodan aumento la fuerza de sus embestidas, y la observó soltar a ambos y subir las manos cerradas en puños tembloroso hasta su frente mientras echaba la cabeza hacia atrås sobre su hombro y gemía muy fuerte.

Su cuerpo temblaba, su vientre, sus hombros, sus jadeos incluso eran tembloroso, y su sexo se contrajo bruscamente a su alrededor, palpitante y hĂșmedo.





Azmodan exhalĂł sonoramente con un "uff".

—Joder... —rió suavemente mientras la sujetaba fuerte al ella seguir temblando.







Sesshomaru negĂł con la cabeza.

—Se correrá de nuevo —avisó con el rostro ladeado y una sonrisa en los labios.






Azmodan le mirĂł con las cejas elevadas.

—Joder... —miró hacia Rin y besó su mejilla— ¿Te vas a correr de nuevo, mi amor? —susurró.






Rin, con lo ojos apretados asintió enérgicamente con un "Uhum" gemido.






Sesshomaru, quien tenĂ­a las piernas por fuera del borde de la cama, con los pies en la alfombra, Rin sobre Ă©l a horcajadas, y Azmodan detrĂĄs de ella, con una pierna en el espacio entre las piernas de Ă©l, mientras la otra estaba flexionada, sobre el borde de la cama pasando por sobre la pierna su pierna derecha, se incorporĂł ligeramente para tomar a Rin por la cintura y halar de ella para que quedara sobre Ă©l con los glĂșteos al aire.





Azmodan la tomó por las caderas y gruñó levemente mientras volvió a embestirla; primero suavemente, luego aumentando el ritmo y la fuerza, mientas la empujaba hacia adelante con cada una de éstas.



Rin abriĂł los ojos y busco desesperada la boca de Sesshomaru.

—Oh, dios... —gimió sobre su boca— Esto es... Ahhh... Dios... —su rostro se contrajo de nuevo y ladeó el rostro para hundirlo en el hombro de Sesshomaru y morderlo fuertemente mientras gemía con los dientes encajados en su piel.







Sesshomaru gruñó en respuesta.

Sus ojos se enrojecieron velozmente.






—Mierda —gruñó el mago. Sus caderas comenzaron a moverse con mayor velocidad mientras otra maldiciĂłn en su idioma salĂ­a de su boca.






—¡Oh, dios! —Rin gimiĂł muy fuerte mientras ese bestial orgasmo llenaba su interior y explotaba haciĂ©ndola pedazos sin darle tiempo a pensar en nada mĂĄs. De fondo podĂ­a escuchar la voz de Sesshomaru mientras sentĂ­a sus tibias manos sobre sus mejillas, pero no podĂ­a entender lo que decĂ­a ya que su cuerpo entero comenzĂł a temblar y pudo escuchar su voz ronca y jadeante gimoteando mientras su orgasmo explotaba de una manera magistral.







Azmodan, liberado en el interior de Rin de una manera tan gloriosa, exhalĂł sonoramente y de manera larga.

Se inclinó hacia ella y besó la curva de su espalda para después acariciar es aparte con la punta de su nariz mientras salía de su interior.







—Cariño...







Rin abriĂł los ojos y soltĂł el hombro de Sesshomaru , mirĂĄndole rĂĄpidamente.

—Perdóname —murmuró una disculpa y enseguida un escalofrío recorrió su cuerpo cuando sintió cómo ese líquido caliente salía de su interior de nuevo.





Ahora era la evidencia del orgasmo de Azmodan y no el de Sesshomaru el cuĂĄl escurrĂ­a de su interior.

Rin escondiĂł el rostro en el pecho de Sesshomaru mientras escuchaba la risa de Azmodan a su lado.





—Mi amor, no tienes nada de quĂ© avergonzarte...







Rin levantĂł la mirada hacia el hombre de cabello oscuro y largo que ahora estaba recostado al lado de Sesshomaru en la cama y extendĂ­a la mano hacia ella acariciĂĄndole la espalda suavemente.

Su mirada se mantuvo en su rostro, a pesar de que su curiosidad por mirar mĂĄs abajo era fuerte.






—Cuando terminemos contigo —continuó ajeno Azmodan— Ya ni siquiera tomarás en cuenta cuando salga de tí.








Rin se puso mås roja y extendió la mano hacia él, posåndola sobre su boca.

—Deja de decir esas cosas... —chilló sonrojada.







Sesshomaru besó el hombro de Rin y ella le miró, Azmodan aprovechó eso y besó la palma de la mano de Rin, la cual intentó quitarla, pero él no se lo permitió.






Sesshomaru mirĂł a Rin.

—Vamos a hacer algo ahora... —la observĂł fruncir el ceño— ÂżQ-QuĂ© cosa?






—Vamos a entrar los dos en tĂ­... —Azmodan la observĂł mirarle con el ceño fruncido— Al mismo tiempo —aclarĂł y se incorporĂł un poco hacia ella posando la mano por detrĂĄs de ella, bajando hasta su sexo— Yo aquĂ­... —metiĂł los dedos en su sexo,  la sintiĂł temblar y la escuchĂł gemir. Luego sacĂł los dedos y los recorriĂł hacia arriba justo en ese lugar hasta ahora inexplorado y presionĂł con la yema del dedo mientras la sentĂ­a tensarse— Y Ă©l aquĂ­.









Rin miró inmediatamente a Sesshomaru, éste le observaba con ojos centellantes y una media sonrisa en los labios.


—E-Eso... —susurró mientras se incorporaba, quedando a horcajadas sobre su prometido, completamente roja— ¿Cómo es...? Dios...







Sesshomaru se incorporĂł junto a ella y la tomĂł por la cintura.

—No vamos a hacerte daño...






—Mi amor, jamás haríamos eso —concordó Azmodan ya sentado a un costado de ella— ¿No confías en nosotros?








Rin mirĂł a ambos hombres desnudos frente a ella, bueno, uno debajo de ella, el otro a su lado.

ÂżConfiaba en ellos? ÂĄPor supuesto!

Pero era inevitable el miedo que sentĂ­a ante lo que harĂ­an.





La mano de Azmodan la sacĂł de sus pensamientos y le hizo mirarlo, pero en vez de decir algo, simplemente la besĂł.


Rin frunció el ceño durante un segundo, pero luego correspondió al beso, subiendo la mano hacia la mejilla del mago, mientras sentía los labios de Sesshomaru sobre su mejilla; ella se movió, dejando los labios del Azmodan y tomando los de Sesshomaru quien correspondió al beso inmediatamente.


Azmodan ahora besaba el cuello de Rin, su mejilla, subía hacia su sien y después la tomó del mentón y le hizo mirarlo para besarla de nuevo.

La respiraciĂłn de Rin volviĂł a ser agitada mientras ambos hombres intercalaban sus besos entre si.





—¿Sobre ti, o sobre mĂ­...? —Azmodan acomodĂł el cabello de Rin mientras Ă©sta besaba a Sesshomaru.





Él se apartó ligeramente de ella y miró al mago.

—Sobre tí —respondió el emperador.





Azmodan riĂł bajo.

—Joder, Si te descontrolas te darĂ© una patada en los testĂ­culo, te lo advierto.





Sesshomaru le mirĂł mal.

—No seas un imbĂ©cil...




—No van a pelear, ¿Verdad? —Rin les miraba a ambos.






Sesshomaru sonriĂł

—No, no estamos discutiendo. Sólo estamos...





—Trazando una ruta, mi amor —terminó de hablar Azmodan y le sonrió a Rin— Ven conmigo, me toca cuidar de tí.






Rin suspirĂł y mirĂł a Sesshomaru.

ÂżCĂłmo puede ellos estar tan tranquilos? Ella se sentĂ­a abatida y algo nerviosa. 

Despacio se bajó de Sesshomaru, quedando arrodillada sobre la cama mientras Azmodan tomaba posición en el borde de ésta.




—Ven, mi amor —le llamó una vez estuvo en su lugar.






Rin se mordiĂł el labio inferior para evitar jadear al verle. TragĂł en seco.

Su cuerpo... no, su miembro... Era grande, poco menos que el de Sesshomaru; tenía una fina y ligera curvatura hacia arriba lo que le hizo entender la razón de por qué se sentía como si tocara una parte que le hacía temblar en su interior; por otra parte su corona era mås ancha y con forma semiesférica de color sonrosado un poco mås oscuro que el de Sesshomaru, y esa punta estaba humedecida por la excitación.






Azmodan rió mientras la tomaba de la cintura y la hacía subir a él råpidamente.

Verla explorar su cuerpo con la mirada le daba una sensaciĂłn satisfactoria.

LuchĂł con el deseo de decirle todo lo que querĂ­a decirle en ese momento, porque sabĂ­a que, si ella le escuchaba hablar sucio, probablemente se sonrojarĂ­a y eso la pondrĂ­a mĂĄs nerviosa de lo que ya estaba.

Dentro de unas horas mås, cuando ese pudor abandonara su cuerpo, él la miraría a los ojos mientras le estaría susurrando todo lo que quisiera hasta hacerla gemir con sólo escuchar sus palabras.


—Tómalo con la mano y guíalo a tu interior —murmuró y apretó la mandíbula cuando ella lo hizo— Eso, nena... —susurró bajo cerca de su rostro— Poco a poco, mi amor, eso es...







Rin, con el miembro de él en la mano, iba bajando despacio mientras lo sentía entrar en ella.

GimiĂł ante esa sensaciĂłn y levantĂł la mirada hacia Azmodan; esos ojos carmesĂ­ centellaban sobre ella. Rin se tensĂł y bajĂł por completo haciendo que Ă©l  entreabriera los labios y gimiera suave cerca de la boca de ella.

Se mordiĂł el labio ante esa acciĂłn.








—¿Ah sí? —susurró amenazante y excitante cerca de sus labios mientras la tomaba por la cintura y empujan las caderas para arriba mientras a ella la empujaba hacia abajo; la escuchó quejarse por la profundidad— ¿No es eso lo que deseabas, mi amor?







—Deja de Jugar, Azmodan.








El mago mirĂł a Sesshomaru de pie sobre el piso, por detrĂĄs de ella, y la mirĂł de nuevo dĂĄndole una sonrisa; los ojos de Rin brillaban de excitaciĂłn.


—Debemos esperar, mi amor —la tomó de la cintura y la levantó un poco de nuevo, justo para que su miembro saliera de ella.






Rin abriĂł los labios y jadeĂł, mientras su mano bajĂł de nuevo y tomĂł el miembro del mago otra vez para dirigirlo de nuevo hacia ella.





—No, no, no, no... —la frenĂł Azmodan con una sonrisa en los labios— AĂșn no, mi amor. Él va a a entrar primero en ti —la tomĂł por la cintura y halĂł de ella mientras se dejaba caer despacio hacia atrĂĄs sobre la cama— BĂ©same —susurrĂł cuando ella puso los antebrazos al costado de la cabeza de Ă©l para sostener el peso de su cuerpo.







Rin sonriĂł y busco su boca, sintiĂ©ndole meter la lengua en ella, haciendo  lo mismo que Ă©l.

EntreabriĂł los labios y jadeĂł cuando sintiĂł el miembro de Sesshomaru acariciar la entrada de su sexo, de abajo hacia arriba, como arrastrando su humedad, para depositarla sobre ese lugar en su cuerpo, entre sus glĂșteos.


Rin se tensĂł cuando la punto, ahora extremadamente hĂșmeda, se moviĂł en cĂ­rculos suaves sobre ese lugar.




—Espera... —se mordió el labio.







—No —la voz del mago sonó tranquila— relájate, mi amor —susurró mientras bajaba la mano hacia el sexo de ella.







Rin jadeĂł al sentir esos dedos sobre ese punto sensible en su sexo.

Sus ojos se enfocaron en los de Azmodan, tan cĂĄlidos, tan brillantes, tan profundos... Tan excitados.


—¿Va a... —un jadeó interrumpió sus palabras— doler...?






Azmodan sonriĂł.

—Te prometo que no.






—Cariño —la voz suave se Sesshomaru se escuchĂł a su espaldas, haciendo que ella volviera el rostro por sobre su hombro para poder mirarlo; Sesshomaru, con la base de su miembro sujeta, y la punta acariciando esa entrada en ella, apretĂł los dientes— RelĂĄjate... —paseĂł la palma de su mano por la curva de su espalda y empujĂł para que su pecho se pegara mĂĄs al de Azmodan y asĂ­ su parte trasera se elevarĂĄ mĂĄs— AsĂ­, cariño.







Azmodan miró a Sesshomaru, éste le sostuvo la mirada unos segundos y asintió en silencio.

El mago regresĂł la mirada hacia Rin y, con una mano, le hizo mirarle.

El rostro de Rin quedó tan cerca que los jadeos que salían de esa pequeña boca, entraban a la de él.




—Vamos, mi amor, cĂłrrete... —le insitó— ÂżNo quieres correrte de nuevo? —susurrĂł suave sobre sus labios mientras ella le miraba con esa expresiĂłn tan suya se placer— EstĂĄs tan mojada, nena... QuĂ© delicia sentirte asĂ­... —la sintiĂł tensarse, y la escuchĂł gemir sobre sus labios antes de besarlo ansiosa; una media sonrisa se asomĂł en Ă©l. Era realmente increĂ­ble cĂłmo su rostro, su comportamiento, el sonido de su voz, todo en ella, cambiaba mientras estaba en ese tipo de intimidad. Y se morĂ­a de ganas de descubrir mĂĄs. De llevarla al lĂ­mite hasta hacerle perder ese maldito pudor que aĂșn le hacĂ­a sonrojar— DĂ©jame sentir cĂłmo te correr, mi amor... —murmurĂł entre su beso ansioso y su lengua acariciando sus labios. Otro jadeĂł saliĂł de los labios de Rin, Ă©sta vez de sorpresa y dolor cuando Sesshomaru empujĂł un poco las caderas hacia adelante; Azmodan intensificĂł el movimiento de sus dedos sobre el punto sensible de Rin y ella gimiĂł en respuesta— ÂżQuieres correrte, mi amor?





—SĂ­... —susurrĂł ella de manera suave y jadeante entre sus labios— Por favor, sĂ­... oh... —sus puños, a los costados del rostro se Azmodan, apretaron la sĂĄbana. Su parte trasera estaba ardiendo por esa miembro que insistĂ­a en introducirse, pero esos dedos le obligaban a tomar ese ligero dolor en un placer tan caliente y lascivo que se sentĂ­a volver loca. Un gruñido saliĂł de su garganta, estaba tan ansiosa, querĂ­a mĂĄs y no sabĂ­a si de Azmodan, de Sesshomaru, o de los dos. LevantĂł ligeramente ambos puños con las sĂĄbanas entre ellos y abriendo las manos, las volviĂł a poner sobre la cama con un movimiento violento como si la estuviera golpeando con la palma de Ă©stas mientras gruñía con la frente pegada a la de Azmodan— Por favor —susurrĂł jadeante y mirĂł hacia esos ojos centellantes en carmesí— Quiero correrme, por favor...







El mago sonriĂł y presionĂł con mĂĄs fuerza sobre ese punto, moviendo el cĂ­rculos persistentes sobre el, intercalando suavidad, velocidad, y lentitud, una y otra vez.






Sesshomaru empujó un poco mås hasta que la parte superior se encontraba dentro, tan apretado que gruñió y sus manos apretaron con fuerza las caderas de Rin.


—Joder... —jadeĂł. Se sentĂ­a tan bien, y ni siquiera estaba por completo dentro de ella— Oh, cariño... Joder... —gimiĂł un "mmm" y empujĂł mĂĄs mientras echaba la cabeza hacia atrĂĄs y la escuchaba gemir. Se estaba corriendo. BajĂł la mirada y, cuando ella llegĂł a la cima del climax con ese temblor y grito jadeante, Ă©l empujĂł por completo su miembro en su interior— ÂĄMaldita sea! —gruñó ante la sensaciĂłn de estar tan atrapado, tan apretado en ese interior estrecho.





Rin temblĂł y, por la sensaciĂłn abrumante, se incorporĂł ligeramente; las manos de Azmodan la sujetaron por la espalda para impedirle hacerlo.

Se escuchaba gemir y dar suaves quejidos de un extraño dolor que le hacía sentir placer al mismo tiempo.






—No te muevas, nena —la tranquilizĂł con voz suave y le hizo bajar de nuevo hacia Ă©l, pegando su pecho desnudo al suyo, haciĂ©ndola levantar mĂĄs la parte trasera de su cuerpo y sintiendo cĂłmo era empujada hacia adelante por el movimiento suave de Sesshomaru— Calma, mi amor. RelĂĄjate...







Rin jadeĂł.

—No te muevas... —murmuró. Podía sentir su frente sudar antes esa nueva sensación. Ardía, quemaba, pero el dolor era algo agudo, más que cuando entró por primera vez en ella. Negó con la cabeza; escuchaba la suave voz del mago sobre sus labios mientras su frente estaba sobre la suya— No puedo... —jadeó— es muy... Oh dios... —su voz sonaba temblorosa.







—SĂ­, puedes, cariño. RelĂĄjate... —la voz de Sesshomaru era un reflejo de la de Rin. Estaba soportando el maldito deseo abrumador de empujar con fuerza en ella. De tomarla tan fuerte; su cuerpo se tensĂł y sus manos apretaron aĂșn mĂĄs las caderas de su mujer. ExhalĂł tembloroso.







Rin gimiĂł.

—Oh... —exhalĂł temblorosa tambiĂ©n. No era momento de ser cobarde y de llorar, aunque sentĂ­a que querĂ­as hacerlo. No es que le doliera a morir, pero la abrumaba demasiado sentirlo ahĂ­.






—¿EstĂĄs bien? —Azmodan preguntĂł suave mientras, con ambas manos despejaba el rostro de Rin de los cabellos que se lo ocultaban y se pegaban a su frente hĂșmeda por el sudor— MĂ­rame, nena. DĂ©jame ver quĂ© estĂĄs bien.






Ella le volviĂł la mirada y le obse o sonreĂ­r y dirigir la mirada hacia atrĂĄs de ella, probablemente a Sesshomaru, luego a ella de nuevo.









Azmodan mirĂł hacia esos ojos brillantes de ella; su rostro estaba enrojecido por razones diferentes a las del pudor. Era el calor, el deseo, la excitaciĂłn y la tensiĂłn en su cuerpo que le hacĂ­an sonrojar asĂ­.

—Tócame, mi amor —murmuró sintiendo la punta de su miembro endurecido palpitar sobre su abdomen— Vamos, hermosa, tócame...






Rin bajĂł la mano hacia Ă©l, su puño se cerrĂł cerca de la parte superior de ese miembro, se sentĂ­a tan diferente bajo su tacto, tan duro, y la suave textura se veĂ­a interrumpida por esas venas que se marcaban en el, haciĂ©ndo que la sensaciĂłn bajo la palma de su mano sea estimulante. Con movimientos suaves, comenzĂł a subir y bajar el puño, sintiendo cĂłmo la humedad de Ă©l bajaba  suave sobre su puño. Se mordiĂł el labio inferior ante esa sensaciĂłn.





—Ną sƓtĂȘssęrĂźs —gruñó Azmodan.





Rin le mirĂł.

—¿Que significa eso? —susurró bajo sobre sus labios, mirándole enfocar la mirada en ella; sus ojos centellaban.






—No tiene un significado para tu idioma, mi amor... —susurró y gimió suave— E-Es como decir una maldición... Joder... ¿En serio quieres que te explique eso ahora? —jadeó— Creo que nuestra hermosa mujer está muy relajada, ¿No?






—¿Es eso así? —Sesshomaru movió sus caderas hacia atrás y empujó de nuevo hacia adelante.





Rin gimió y abrió la boca en una O insonora, para después mirar al mago; él le sonrió, y ella volvió a gemir cuando Sesshomaru comenzó a moverse suavemente, entrando y saliendo de ella.


—Oh, no... —un gemido largo y lento salió de su boca mientras hundía el rostro en el cuello de Azmodan— Oh, dios... Se... Siente... Ahhh...






El mago volviĂł un poco el rostro hacia ella y besĂł sobre su cabello.

—Se siente bien, ¿Huh? —murmuró.






—SĂ­... Oh sĂ­... —una risita saliĂł de su boca y despuĂ©s un gruñido— Se siente muy bien... —se incorporĂł un poco, su mano aĂșn se movĂ­a en Azmodan; volviĂł la mirada sobre su hombro para encontrar esos ojos dorados que brillaban sobre ella como oro pulido y caliente. GimiĂł de nuevo y le observĂł entrecerrar los ojos, presionando mĂĄs sus manos en sus adoloridas caderas, y le sintiĂł empujar mĂĄs en ella— Oh, dios... —gimiĂł fuerte otra vez y le escuchĂł gruñir como si estuviera ansioso. Un quejido saliĂł de su boca al sentir sus garras picando su piel, no era de manera fuerte, pero si era una sensaciĂłn dolorosa.





Azmodan mirĂł a Sesshomaru.

—Con calma, Sesshomaru —le llamó al notar sus ojos enrojecidos y sus colmillos ligeramente asomándose— Vas a...





—No...





El mago mirĂł a Rin, quien le habĂ­a interrumpido.

—¿QuĂ©? —levantĂł ambas cejas en su direcciĂłn mientras ella seguĂ­a mirando sobre su hombro a Sesshomaru.






—DĂ©jalo... —gimió— No quiero que se contenga.






Azmodan riĂł.

ÂĄJoder!

ÂĄEsta mujer era realmente increĂ­ble!


—Mierda, amor...







Sesshomaru miraba a Rin mientras empujaba en su interior, ella gemía con la mirada en él también.

¥Qué sensación tan placentera!

ÂĄSe veĂ­a hermosa!

ÂĄSe sentĂ­a delicioso!


Extendió el brazo hacia ella, mientras se inclinaba hacia adelante, y la tomó por la cintura haciéndola incorporarse junto a él, pegando su espalda a su pecho. Sus labios se pegaron a su oído.


—Me estoy volviendo loco, cariño. Te sientes tan bien...





Rin jadeĂł.

La voz de su prometido se escuchaba tan diferente. Tan grave, como gruñidos vocalizando palabras. Volvió el rostro hacia él; sus marcas desiguales y esa esclerótica enrojecida le hicieron jadear.


—BĂ©same... —susurrĂł jadeante.





Sesshomaru volviĂł el rostro y uniĂł sus labios a los de ella, metiendo la lengua en su interior, y jugueteando con la suya, intercalando sus labios ansioso, intensificando asĂ­ el beso.

El suave quejido de Rin le hizo  abrir los ojos y apartarse ligeramente de ella, su labio inferior comenzaba a sangrar.


ÂĄMierda!




Azmodan se incorporĂł usando los antebrazos hacia atrĂĄs.

—¿Mi amor, estás bien? —preguntó con la mirada fija en la sangre que bajaba por su mentón.





—Mierda, cariño... —Sesshomaru subiĂł la mano hacia el mentĂłn de Rin y limpiĂł la sangre.






Rin riĂł, y un jadeĂł saliĂł de su boca al sentir como la vibraciĂłn de su risa le hacĂ­a sentir mĂĄs a Sesshomaru dentro de ella; volviĂł a reĂ­r.


—¿En serio? —les miró a ambos— Estoy bien... —entreabrió la boca y sacó ligeramente la punta de la lengua para lamer su labio inferior, limpiando la sangre en el, y luego lo chupó ligeramente— No pasa nada, ¿Ven? —les dijo con voz jadeante.





Sesshomaru exhalĂł.

Sus ojos habĂ­an vuelto a la normalidad, al igual que sus marcas y colmillos.


Azmodan mirĂł a Rin con una sonrisa en los labios.




Rin se volvió de nuevo a Sesshomaru y, tomåndolo por el mentón, le hizo besarla de nuevo, mientras su mano su otra mano se movía en puño en el miembro del mago.

Podía escucharlos a ambos jadear y gemir. Uno entre su boca, otro bajo ella; y ella también gemía por las suaves embestidas de Sesshomaru.





—Ven, mi amor —Azmodan le llamĂł ansioso, tomĂĄndola por la cintura y halando de ella; metiĂł la mano entre su cuerpo y el de ella, tomando su miembro y haciĂ©ndola soltarlo. Lo dirigiĂł a la entrada de su sexo— RelĂĄjate, mi amor —gruñó ansioso. Su cuerpo estaba en llamas.





Rin se mordiĂł el labio, sintiendo como Sesshomaru cesaba las embestidas en ella, como si estuviera esperando por algo, y un grito sofocado saliĂł de su boca.


—Oh, Dios mío... —casi gritó con voz temblorosa y jadeante cuando el miembro de Azmodan entró en su sexo. La sensación era demasiado. Estaba tan llena. Tan consumida. Tan abrumada que sus ojos se cerraron con fuerza mientras su cuerpo tembló— No puedo... —jadeó— Dios... No... No puedo respirar... son demasiado... Oh, dios...





Sesshomaru se inclinó hacia ella, extendiendo los brazos hasta sujetar su peso sobre la cama con ellos y mordió el hombro de Rin mientras su miembro se apretaba mucho mås por la invasión del miembro de Azmodan, a pesar de que ésta fuera en el sexo de Rin, la ligera capa de piel que separaba sus miembros no era suficiente para insensibilizar.

La sensación era extraña, y extremadamente placentera. Sentirse tan profundo y apretado ahí.


—Ya nos has tomado a ambos, cariño —su voz era tan grave y ronca que Ă©l mismo se sorprendiĂł por eso— Ya nos tienes dentro a ambos.






Rin gimiĂł.






—¿Puedes sentirnos, mi amor? —la voz de Azmodan era igual de grave y ronca que la de Sesshomaru— Nos tienes sólo para ti, mi amor. Ya nos tienes... Somos tuyos...






El cuerpo de Rin temblĂł y volviĂł a gemir.

Ellos eran suyos...

Se mordiĂł el labio inferior con fuerza.

ÂĄRayos! Se sentĂ­an tan profundo, tan grandes, que sus pulmones se taponaban. La llenaban por completo, y sin embargo, parecĂ­a que su cuerpo los aceptaba como si hubiese Sido creado para esto. Para albergarlos a ambos.


Una risita saliĂł de su boca.

Esto era el infierno, ÂĄY cĂłmo le estaba gustando!


InhalĂł profundamente por la boca y exhalĂł lentamente de la misma forma.




—¿Estás bien? —Azmodan casi jadeaba las palabras— ¿Mi amor?





Rin asintiĂł.

—Sí... —murmuró y pegó la frente a Azmodan— Estoy bien... —gimió y paso un brazo hacia atrás para tocar a Sesshomaru mientras Azmodan la sujetaba con ambas manos por la cintura— Esto es... Abrumante.





Azmodan riĂł al mismo tiempo que Sesshomaru sonriĂł casi en un resoplido.

Ambos estaban quietos, dĂĄndole tiempo a ella para que se adaptarĂĄ a ellos.



—¿Te duele, cariño? —Sesshomaru besĂł su hombro.






—No... —exhaló— Siento que me están matando... —Azmodan rió y Rin jadeó— ¡Azmodan! —se quejó— N-No te muevas...





El mago cerrĂł los ojos conteniendo la risa.

—Perdón, perdón. Mi error —exhaló— Joder... O empezamos o me voy a correr de solo estar así.





Rin se puso roja mientras pegaba la frente al hombro del mago y reía incrédula ante sus palabras.


—Dios, Azmodan... —abriĂł la boca cuando escuchĂł la suave risa de Sesshomaru tambiĂ©n. ¿¥Era en serio!?— Ustedes dos... —volviĂł a reĂ­r. Esto era realmente otra experiencia. Exhaló— Voy a llorar... —susurrĂł.





—¿Dolor? —preguntó Sesshomaru.





—¿Dolor? —Azmodan mirĂł a Sesshomaru, replicando su pregunta de manera sarcĂĄstica— ÂĄQuĂ© va a estar adolorida! No tienes idea de cĂłmo estĂĄ palpitando y envolviĂ©ndome con su delicioso sexo.





Rin riĂł de nuevo.

Esta vez sus lĂĄgrimas picaban en sus ojos.

Se sentía tan avergonzada de lo que Azmodan decía, pero de una extraña manera, igual se sentía cómoda con ese tipo de comentarios tan... Descarados.

Con una exhalaciĂłn, se incorporĂł un poco, haciendo que ambos se pusieran en alerta como si ella fuera el capitĂĄn de la embarcaciĂłn. MirĂł a Azmodan.


—Deja de decir esas cosas, Azmodan.







El mago sonriĂł.

—¿Por quĂ©? —ladeĂł el rostro— Si cada vez que digo algo asĂ­ tu sexo me consume mĂĄs.





Rin negĂł con la cabeza y riĂł.

—Dios mĂ­o... —se quejĂł incrĂ©dula mientras escuchaba a ambos; Azmodan con una risita, Sesshomaru con una sonrisa resoplada. ExhalĂł de nuevo y arqueĂł un poco la espalda intentando acoplarse mejor a ambos, hizo dos movimientos con la cadera de atrĂĄs hacia adelante para medir si dolĂ­a o no, y jadeĂł ante la sensaciĂłn. Luego se quedĂł quieta al escucharlos a ambos jadear.





—Cariño... —Sesshomaru se quejĂł.





—Amor... —Azmodan lo hizo de igual forma al mismo tiempo que el emperador.





—L-lo siento... —Rin sonrió— Estoy bien... —murmuró algo avergonzada. ¿Cómo debía decirle que comenzaran ya?







—¿Quieres que nos movamos ya? —Azmodan le sonrió divertido, ganándose una mirada de falso enojo en ella; miró a Sesshomaru— Dice que ya la podemos masacrar...




Rin abriĂł los ojos en grande.

—Dios... no... —y una risa escapó de su boca mientras subía la mano a la boca de Azmodan y le miraba— Ya —le sintió sonreír bajo su tacto y empujar las caderas hacia ella mientras le mantenía la mirada.





Rin gimió, y luego abrió la boca, mientras su frente se fruncía al levantar las cejas cuando Sesshomaru también empujó hacia ella.

SintiĂł a Azmodan, ahora serio, meter las manos por el espacio entre sus brazos y halar de ella para pegarla a su pecho mientras Sesshomaru tomaba sus caderas y las hacĂ­a bajar un poco mĂĄs.

Un escalofrĂ­o recorriĂł su espalda.


ÂĄEra demasiado!


ÂĄSe iba a volver loca!



Ambos hombres comenzaba embestirla suavemente, en sincronĂ­a agonizante.

Su cuerpo completo ardĂ­a, por su calor h el de ellos. No podĂ­a dejar de gemir con fuerza ante tan majestuosa sensaciĂłn.





Sesshomaru subiĂł una pierna flexionada por sobre la cama, inclinando las caderas hacia abajo, mientras su torso se inclinaba un poco por sobre ella. Se sentĂ­a tan jodidamente bien que los gemidos graves no abandonaban su boca.






Azmodan cerró los ojos con fuerza mientras su frente se frunció y su boca se entreabría. Sus jadeos eran audibles, y el escalofrío que recorría por él era tan jodidamente exquisito que pronto esos jadeos se volvieron gruñidos, que fueron acompañados por los que Sesshomaru comenzaba a dar mientras Rin gemía fuerte por ambos.





Rin temblĂł.

Sus gemidos y jadeos chocaban contra el cuello de Azmodan al ella estar con el rostro hundido en es espacio de él.


—Mmmm... —gimiĂł fuerte. El calor subĂ­a por su cuerpo, y esa sensaciĂłn elĂ©ctrica le hizo cerrar los ojos con fuerza mientras si boca se abrĂ­a como con un gemido mudo— Oh, dios mĂ­o, sĂ­...  —subiĂł la mano al mentĂłn de Azmodan y le hizo mirarla; Ă©l la besĂł y ella jadeĂł en su boca— Voy a correrme... —jadeĂł temblorosa sobre sus labios— No se detengan... No se... Ahhh...





Sesshomaru gruñó mĂĄs fuerte mientras sus caderas y pelvis chocaban con fuerza en los glĂșteos de Rin. LevantĂł el labio superior con otro gruñido, uno mĂĄs prolongado, y se dejĂł llevar por esa sensaciĂłn de escalofrĂ­o y electricidad en el cuerpo. PodĂ­a escuchar los gemidos y las palabras de Rin, al igual que los gemidos y gruñidos de Azmodan mientras le sentĂ­a aumentar sus movimientos.





Azmodan jadeĂł sobre la boca de Rin mientras sus movimientos se hacĂ­an mĂĄs fuertes, podĂ­a sentirla palpitar y contraer las paredes de su sexo mientras ese orgasmo se hacĂ­a presente en ella, al igual que sentĂ­a el rozar del miembro de Sesshomaru, separados sĂłlo por esa fina capa de la piel de Rin.

Todo era tan abrumadoramente lascivo.


—Ną sƓtĂȘssęrĂźs —gruñó mientras su cuerpo se liberaba, y bombeaba en el interior de Rin, sintiĂ©ndola temblar de una manera tan intensa por el Ă©xtasis frenĂ©tico que le invadĂ­a.





Con las mejillas empapadas, Rin intentaba modular su respiraciĂłn, los latidos de su corazĂłn y el temblor de su cuerpo que se sentĂ­a sin fuerza alguna sobre Azmodan, y entre el cuerpo de ambos hombres jadeantes.

PodĂ­a sentir el palpitar de los miembros de ambos en su interior.

El calor de ambos a su alrededor.

Y el jadeo de los dos sobre su piel.

Mientras ella parecĂ­a no poder dejar de temblar. 

CerrĂł los ojos y exhalĂł temblorosa.





—Joder... —Azmodan fue el primero en hablar sin aliento alguno mientras subía y bajaba las manos por sobre la cuerva de la espalda de Rin.





Sesshomaru, con los ojos apretados, intentaba modularse, tomar el control de sus sentidos de nuevo y  calmar los fuertes latidos en su pecho.

—Cariño... —le llamĂł suavemente— ÂżEstĂĄs bien?




Rin, aĂșn sin poder respirar con normalidad se limitĂł a extender el dedo Ă­ndice de la mano derecha y flexionarlo y extenderlo en una acciĂłn positiva mientras escuchaba a ambos hombres sonreĂ­r airosamente.


SintiĂł a Sesshomaru moverse para salir de ella y se tensĂł.

—No... —casi gimió— No estoy lista, dĂ©nme un momento —no estaba lista para el vacĂ­o que se vendrĂ­a despuĂ©s de ellos. Su cuerpo se habĂ­a acostumbrado tanto a ambos, que ahora, al ellos salir de ella, se sentirĂ­a tan diferente. Eso sin contar la peor parte, sentirse derramar la evidencia del orgasmos de ambos. 






—Cuando estĂ©s lista, mi amor —susurrĂł Azmodan mientras volvĂ­a el rostro hacia ella y acariciaba la mejilla visible de Rin, pasando mechones de su cabello hacia atrĂĄs— Pero... —susurrĂł sobre sus labios— No estarĂĄs por mucho tiempo vacĂ­a, ya que yo entrarĂ© ahora ahĂ­...






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Azmodan InhalĂł y exhalĂł pesadamente mientras salĂ­a por los pĂĄneles de cristal en direcciĂłn al balcĂłn en dĂłnde Sesshomaru estaba.

Ambos vestĂ­an un batĂłn largo de seda en color rojo vino.




—¿Confundido? —preguntĂł mientras pasaba su cabello oscuro por el hombro izquierdo; aĂșn se sentĂ­a un poco hĂșmedo por el baño que habĂ­an tomado los tres antes.




Sesshomaru le mirĂł, luego regresĂł la mirada al frente.

—No. SĂ© lo que estoy haciendo —sus manos sujetaban con fuerza la estructura del balcĂłn.





Azmodan pegó la espalda a la estructura del balcón y miró hacia adentro de la habitación en dónde se divisaba la enorme cama que contenía a Rin completamente dormida en el medio de ésta, envuelta en las sabanas rojas.


—¿Entonces? —ladeĂł el rostro hacia Ă©l.






Sesshomaru frunció el ceño.

—Voy a quedar como un completo estĂșpido... —negĂł con la cabeza y una risa irĂłnica saliĂł de su boca— Siempre criticaba a mis padres por el tipo de relaciĂłn que tenĂ­an con la reina consorte.




Azmodan soltĂł una carcajada y se volviĂł para mirar el mismo panorama que Sesshomaru; el cielo aĂșn no aclaraba, pero ya se notaba menos oscuro.

—Bueno, ÂżQuĂ© puedo decir? —frunciĂł el ceño y le miró— ÂżLo dijiste en serio?




Sesshomaru tensó la mandíbula y le miró también.

—Ella es feliz, a mí no me molesta —levantó ligeramente una ceja— A tí mucho menos —exhaló— Mientras sea en este lugar, no hay problema alguno.





Azmodan asintió varias veces con el ceño fruncido y una sonrisa contenida al recordar las palabras por las cuales preguntaba si habían sido ciertas o no.





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*Rin se abrazaba por el cuello de Sesshomaru mientras Ă©ste la besaba y  caminaba con ella en direcciĂłn al cuarto de baño.


Azmodan tomó a Rin por la cintura y la levantó ligeramente alejåndola de Sesshomaru y escuchåndola reír mientras besaba su cuello y la cargaba hacia el baño.




—Nunca llegaremos si no dejan de besarse —se quejĂł el mago con Rin cargada frente a Ă©l.




Sesshomaru se adelantó y abrió las puertas del cuarto de baño para dejar entrar a ambos.





—Deja, puedo caminar... —se quejĂł Rin intentando que Ă©l la bajara.





Azmodan mirĂł a Sesshomaru.

—Creo que hemos Sido ofendidos... —pegĂł los labios al oĂ­do de Rin— Si aĂșn puedes caminar, entonces no habremos hecho bien nuestro deber contigo, ÂżEh?





Rin abriĂł los ojos y mirĂł a Sesshomaru completamente sonrojada.

—N-no... No dije eso...




Sesshomaru rió suavemente, y tanto Azmodan como Rin le miraron inmediatamente; el frunció el ceño y abrió los enormes grifos de la bañera en forma de pequeño estanque y éstas hicieron un ruido espantoso.



Rin pegó un pequeño grito ante el ruido improvisto y dió un respingo por el susto, mientras Azmodan la sujetaba.




—¿Me estĂĄs jodiendo, Azmodan? —Sesshomaru le mirĂł mal— ÂżQuĂ© mierda?





El mago hizo una mueca.

—Bueno, no esperes mucho. El emperador no asigna un presupuesto para este lugar.





Sesshomaru le mirĂł serio.

—Este lugar es tuyo, ÂżPor quĂ© tendrĂ­a el imperio que pagar y mantenerlo?





—¿O sea que quieres que salga de mi bolsa... Cómo siempre?





—¿En serio van a discutir? —Rin les mirĂł ambos, quienes guardaron silencio el cuĂĄl fue interrumpido por el agua de los grifo que comenzĂł a llenar la bañera— Listo, ya hay agua.





Sesshomaru exhalĂł y se acercĂł a ambos, pasando las manos por el vientre de Rin, quedando a espaldas de ella, besĂł la parte trasera de su cabeza y mirĂł a Azmodan.


—AsignarĂ© un presupuesto para que a partir de ahora se haga el mantenimiento de la torre.






Azmodan le mirĂł serio y sus labios se entreabrieron mientras sus cejas se elevaban en sorpresa.

—Oh, ¿En serio?





—¿Podremos comer algo luego del baño? —Rin susurrĂł suavemente— Me la pasĂ© peleando con el segundo prĂ­ncipe durante la cena que no pude comer casi nada...






Sesshomaru, aĂșn mirando a Azmodan asintiĂł, luego bajĂł la mirada a Rin.

—Por supuesto que sĂ­, cariño —volviĂł a besar sobre su cabello.





Azmodan sonriĂł extasiado y tomĂł las mejillas de Rin con ambas manos, haciendo que le mirase mientras le sonreĂ­a felizmente.

—Todo lo que desees, mi amor —la besĂł suavemente— Pero antes, tomemos un baño... Y veamos si puedes caminar por ti cuenta de regreso a la cama.




Rin abriĂł los ojos en grande y diĂł un golpe con la palma de la mano sobre el pecho desnudo del mago.

—¡Azmodan!




Sesshomaru contuvo una sonrisa.*



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—De acuerdo —el mago exhaló sin lograr contener la emoción en su pecho— ¿Hay que hablar con ella?





Sesshomaru se volviĂł hacia dentro de la habitaciĂłn donde Rin dormĂ­a.

—No es necesario... —ladeó el rostro cuando la vió moverse mientras un suave quejido salía de su boca— Eventualmente se dará cuenta —dió un paso en dirección hacia dentro— Vamos, o despertará si la dejamos sola.






Azmodan le observĂł entrar.

Su pecho contenĂ­a con mucho esfuerzo los latidos de su corazĂłn desenfrenado.

ExhalĂł con una sonrisa en los labios y siguiĂł los pasos de Sesshomaru para recostarse junto a ellos dos.









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Rin entreabriĂł los ojos pesadamente.

HabĂ­a mucho calor.

Demasiado.


Un suave quejido saliĂł de su boca e intentĂł moverse, dos paredes duras se lo impidieron y abriĂł rĂĄpidamente los ojos por completo.


BajĂł la mirada hacia su pecho dĂłnde la mejilla de Azmodan descansaba; estaba completamente desnudo y dormido abrazado a su cuerpo, que de igual manera estaba desnudo.

Luego volvió la mirada hacia el rostro de Sesshomaru quien tenía un brazo por debajo de la cabeza de ella, el otro la abrazaba por la cintura, y estaba recostado por su costado derecho con el cuerpo en dirección a ella; el también estaba desnudo.



Exhaló suavemente para no despertar a ambos mientras pestañaba algo confundida por todo lo que había sucedido la noche anterior.

Desde el momento en el que se dirigían los tres a esta torre, pudo sentir esa extraña atmósfera en ambos.

La complicidad de ellos dos, sumado a la sensación eléctrica y de acoplamiento de los tres. Sí, esa noche había cambiado mucha cosas.



Sesshomaru habĂ­a dicho que todo se quedarĂ­a en este lugar, ÂżPero podrĂ­an los tres comportarse normalmente fiera de aquĂ­? ÂżPodrĂ­a ella hacerlo?


Ellos dos eran seres extraordinarios, un Yƍkai y un Dios, era más que normal que si se proponían ser indiferentes a lo sucedido, lo lograrían, ¡Pero ella era humana! ¿Cómo un humano podría obviar e ignorar ese tipo de cosas?


ÂĄEs mĂĄs!

ÂżComo un humano podĂ­a haber sobrevivido a lo que ella sobreviviĂł la noche anterior, y parte de la madrugada de ese dĂ­a?


En la habitación, en la bañera, en la puerta del cuarto de baño.

No la dejaron sino hasta el punto en el que, despuĂ©s de tenerlos ambos dentro, y ella llegar al climax, sus piernas se quedaron sin fuerzas y Sesshomaru tuvo que sujetarla con por la cintura para que no cayera al piso, aĂșn estando aprisionada por el miembro de ambos.



Una suave risita saliĂł de su boca al recordar eso, mientras sentĂ­a su rostro enrojecerse.






—¿QuĂ© es tan gracioso?





Rin volviĂł la mirada hacia Sesshomaru con el rostro adormilado, y le sonriĂł.

—No es nada —susurrĂł bajo al igual que Ă©l, como si ambos intentaran que Azmodan no se despertara— Hola... —saludĂł en un susurro bajo Mientras subĂ­a la izquierda hacia Ă©l, dejando la mano derecha sobre la mejilla visible del mago sobre su pecho.





Sesshomaru sonriĂł.

—Hola... —susurrĂł bajo tambiĂ©n besĂĄndola muy despacio mientras subĂ­a la mano que antes descansaba en su cintura, hacia su mejilla, pasĂĄndola hacia la parte trasera de su cuello.





—Hola a ustedes dos tambiĂ©n... —murmurĂł Azmodan adormilado sin abrir los ojos, ni moverse.





Rin soltĂł una risita.






Sesshomaru la osbervĂł.

—¿Cómo te sientes? —preguntó suave.






Ella frunció el ceño mientras miraba hacia arriba como si estuviera calculando los daños en su cuerpo.

—Bueno... —susurró— Es seguro de que lograron su cometido.





Azmodan se incorporĂł mientras reĂ­a, Rin le mirĂł, era muy difĂ­cil ver en Ă©l una expresiĂłn tan relajada y real como la que ahora mostraba; felicidad. Él era plenamente feliz en este preciso momento.




—Bueno, eso está bien... ¿Pero nos impedirá seguir? —Azmodan ladeó el rostro e hizo una mueca divertida —No, no lo creo.






Sesshomaru rió suavemente mientras Rin abrió la boca en grande mirando a Azmodan como si hubiese perdido la cabeza; pero él estaba completamente de acuerdo con el mago.

Eso no les impedirĂ­a seguir.






Rin se incorporĂł y enseguida hizo una mueca. Su cuerpo dolĂ­a horriblemente, como la primera vez que habĂ­a ido a entrenar con Ivar. Sus mĂșsculos dolĂ­an como el infierno.

—Ustedes están bien, ¿Verdad? —preguntó enmarcando lo obvio.




—Yo estoy perfectamente bien —respondió Azmodan divertido.





—¿Te duele mucho? —Sesshomaru se incorporó quedando sentado a su lado.





Rin le mirĂł.

—Ya no sĂ© si responder a ese tipo de preguntas, luego puede ser usado en mi contra.




—¡Mierda! Aprendes rápido, mi amor —Azmodan se sentó frente a ella y se acercó para besarla; ella le correspondió subiendo la mano hacia su mejilla. Él se apartó de ella ligeramente— Buenos días, preciosa.





Rin sonriĂł.

—Buenos días... —cerró los ojos cuando los labios de Sesshomaru besaron su hombro por la espalda— No, esperen. Denme un respiro. Tengo hambre.





—Ahora comerás... —murmuró el mago sobre sus labios.





Rin se apartó de él.

—¡Azmodan! —se quejĂł sonrojada mientras Ă©l recuerdo de la madrugada invadĂ­a su mente; ella probandolos a ambos al mismo tiempo, intercalĂĄndolos uno a uno— ÂĄDios!




Azmodan riĂł fuertemente.

—Mira esto —le hablĂł a Sesshomaru quien ladeĂł el rostro hacia Rin para observar lo que Ă©l le mostraba— ÂżHemos desbloqueado una nueva manera de sonrojĂł en ella?





Sesshomaru riĂł bajo al notar el rostro rojo de Rin, hasta el cuello; ella subiĂł las manos a su rostro.

—¡Ya! ¡Basta! —se quejó avergonzada.






—Hey —Sesshomaru le hizo bajar ambas manos y se encontrĂł con sus ojos brillante— No hay nada de quĂ© estar avergonzada, cariño —se inclinĂł hacia ella y la besĂł suavemente— ÂżAcaso no fue de tu agrado? —susurrĂł suave sobre sus labios y la sintiĂł asentir y susurrar un sĂ­ en respuesta— Entonces no hay nada de lo cual debas avergonzarte...






—Tal vez nos falta un poco más romper ese pudor tuyo, mi amor —Azmodan se inclinó hacia ella y besó su cuello, luego subió a sus labios mientras Sesshomaru le daba espacio a su rostro— Si no será difícil que disfrutes por completo todo lo que tenemos para tí —susurró antes de besarla.






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Irasue exhaló ruidosamente mientras daba un paseo por los jardines del brazo de su cadavérico compañero.

El sol se habĂ­a puesto ya, y la tarde se ocultaba dando la bienvenida a una noche algo refrescante con estrellas adornando el cielo.



—¿AĂșn no han acabado con esa mujer esos niños? —Tƍga frunciĂł el ceño— No puedo percibir nada por el campo de energĂ­a de Azmodan —mirĂł a su esposa— ÂżTe imaginaste esa reacciĂłn de la tierna y linda de nuestra pequeña nuera? —frunciĂł el ceño al notarla sonriente y mirando hacia el palacio— ÂżDiosa?






—Tƍga, Cierra la boca y mira eso —tomó su mentón con la mano y le hizo mirar hacia el palacio.





Sesshomaru, Rin y Azmodan llegaban al lugar, los tres traían el cabello humedecido y una atmósfera cómplice les envolvía; y esa atmósfera se intensificó cuando Azmodan se posó frente a Rin, tomåndola del mentón para besarla muy despacio, luego Sesshomaru, posåndose al lado de Azmodan frente a Rin, la tomó del mentón haciendo que dejara de besar al mago para inclinarse hacia ella y besarla también mientras Azmodan acomodaba el cabello de Rin por detrås de su oreja.





Irasue subiĂł la mano a sus labios con los ojos bien abiertos mientras los tres dirigĂ­an sus pasos dentro del palacio.





—¡No inventes! —murmuró con incredulidad Tƍga.





Irasue soltĂł una carcajada haciendo que su marido la mirase.

—Ay, no puede ser. Ese hijo mío, cada vez queda más payasito... —volvió a reír— Recuerdas sus palabras al saber sobre nuestra Izayoi, ¡Y ahora míralo! —volvió a reír fuerte.






Tƍga rió.

—¿Crees que esto dure? Es decir, Ă©l es demasiado territorial.






Irasue le mirĂł.

—Gatito, ÂżNo recuerdas que asĂ­ fue como nosotros comenzamos? —subiĂł el dorso de la mano hacia la comisura de su ojo y limpiĂł una lĂĄgrima invisible— Oh, cĂłmo extraño esos dĂ­as en los que no eras tan imbĂ©cil.





Tƍga frunciĂł el ceño.

—Anoche no te importaba que fuera un imbĂ©cil...




Irasue le soltĂł el brazo y comenzĂł a caminar.

—¡No seas vulgar!





Tƍga comenzó a seguirla.

—¡No, espera! Lo dije de broma, diosa mía.






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# 🌙BebĂ©s, perdĂłn 🌙




Bueno, espero que les haya gustado este OneShot de un mundo paralelo jajajajaja.


La neta que corté muchas cositas porque se estaba haciendo muuuuuuy largo y ya me tarde casi 20 horas en subirlo.



Les cuento, anoche lo iba a subir, hasta puse mi alarma a la hora, pero ¥Joder! Los que estån en contacto conmigo por Twitter saben cómo andaba ayer de Zombie, y ni escuché mi alarma. Jajajajajaja ahora desperté y medio chequé que estuviera bien.


(Si encuentran cosas raras, weee me estaba sĂșper durmiendo mientras lo terminaba, asĂ­ que van a disculparme)




En fin, nos leemos el martes en el fic.

Y bueno, ÂĄAy! Debo admitir que me hizo sentir bonito escribir a un Azmodan feliz. Y me gusta imaginar su vida en este mundo paralelo.  đŸ€§đŸ€§ Tan feliz como merece.



ÂĄYa! Ya me voy, que luego sigo y sigo.

Jajajjajaja les amodoro y de nuevo, perdĂłn por no cumplir la hora y dĂ­a.



*shiii ya saben cómo soy, pa'qué me invitan*


Jajajajjajajajaja


Besos, puerkis!!!!đŸ”„đŸ”„đŸ”„đŸ”„đŸ”„đŸ”„