Primer encuentro

Era una noche nublada y fría, la luna apenas iluminaba y el viento soplaba con fuerza. En la entrada de una lujosa mansión se extendía una hermosa alfombra que estaba rodeaba con elegantes y costosos listones, los cuales impedían que los reporteros y civiles entraran en más contacto del debido con los invitados a aquella velada. La llegada de una limusina negra muy conocida por el público causó que las preguntas y los flashes de las cámaras comenzarán sin parar; una vez que se estacionó, de ella salieron seis apuestos jóvenes, todos comenzaron a caminar con elegancia hacia la entrada del lugar mientras respondían algunas preguntas y sonreían para las cámaras. El público gritaba disparates que en más de una ocasión les hizo fruncir el ceño por vergüenza; por su parte los guardias y las autoridades se encontraban lo suficientemente ocupados y distraídos en su labor por controlar al mar de personas, que nunca notaron cuando alguien se infiltró entre el personal del lugar.
Después de enfrentarse a los cientos de preguntas y todos los comentarios vergonzosos, los hermanos Fothen pudieron entrar a la gran edificación frente a ellos, sin más problemas o comentarios fuera de lugar fueron guiados a sus lugares correspondientes por un joven de cabellos platinados.
—¿Por qué siempre tenemos que venir todos a estas reuniones? —se quejó Tauro mientras se estiraba.
—Estoy de acuerdo, la mayoría de nosotros no tenemos un papel muy interesante en la empresa —le apoyó Piscis.
—Todos tenemos papeles importantes —respondió Géminis a los otros dos.
—Su hermano tiene razón, cada uno de ustedes es esencial —se metió a la conversación un señor de porte elegante y maduro.
—¿Padre? Creí que no vendrías —mencionó Sagitario viendo al hombre detrás suyo.
—Al final me decidí por venir, no hace nada mal salir de vez en cuando —les respondió mientras se sentaba a su lado en una silla que había sido colocada por los meseros del lugar.
—No te veíamos hace meses —soltó Virgo con una pequeña sonrisa en el rostro.
—La partida de su madre me afectó, pero decidí que no me quedaría así —le respondió mientras sonreía y se cruzaba de brazos.
Después de aquel comentario los jóvenes se dedicaron a observar su alrededor y esperar por lo siguiente; el ambiente en el lugar era tranquilo y elegante, lo cual ya comenzaba a aburrirlos pues no había nada lo suficientemente interesante como para llamar su atención. Dentro de la misma mansión se encontraban dos jóvenes hablando en susurros, ambos vestían costosos trajes de diseñador y sus cabellos se encontraban peinados casi perfectamente.
—Según los planos que consiguió Aries la bóveda no debe estar muy lejos de aquí —explicó el joven de cabello azabache mirando a su compañero de ojos azules.
—Mierda Leo, deja de discutir con Aries y dime si podemos proceder —murmuró molesto su contrario por no obtener respuesta por parte de su compañero que se encontraba guiándolos.
—Déjalo así Capricornio, sabes que no van a parar en un buen rato —le respondió el moreno mientras revisaba el perímetro.
—Acabemos con esto rápido — el mencionado solo soltó un suspiro y asintió.
—Así se habla —sonrió el azabache con un brillo de emoción en sus ojos.
Ya habían pasado tal vez un par de horas desde que habían entrado a la lujosa reunión y el grupo de jóvenes estaba bastante aburrido, pues no habían hecho nada más que intercambiar un par de palabras formales con socios y potenciales inversionistas que se interesaban en su grupo, tampoco se habían levantado de sus asientos y ocasionalmente hablaban un poco para distraerse entre ellos mismos.
—Estoy aburrido —canturreó el taurino.
—Iré a distraerme por allá —avisó Virgo levantándose de su asiento.
—Yo voy —Cáncer imitó su acción de forma apresurada.
—Vayamos todos —propuso Tauro con una sonrisa.
—Y después preguntas porque las personas están acostumbradas a vernos siempre juntos —susurró divertido Piscis mientras se levantaba de su asiento al igual que el resto.
Sagitario y Géminis soltaron una pequeña risa nasal, pues al parecer habían sido los únicos que escucharon el comentario del albino, de esa forma y sin más interrupciones se dirigieron al centro del salón con la esperanza de encontrar algo con lo que entretenerse.
Fuera de aquella gran mansión, a solo unas calles de distancia, otros dos jóvenes se encontraban sentados dentro de un automóvil, ambos hablaban tranquilamente mientras comían algunos dulces que se encontraban repartidos en la guantera del mismo auto en el que se ubicaban. En el interior únicamente se escuchaba la radio por lo bajo y los sonidos que provocaban al sacar alguna golosina de su envoltura, esa pequeña y agradable armonía se vio interrumpida cuando uno de los individuos comenzó a hablar.
—Recuérdame ¿Por qué dejamos a Leo y Aries siendo los ojos? —preguntó el joven de cabellos albinos al rubio al escuchar la clara discusión que tenían ambos mencionados.
—Aries consiguió los planos y Leo es quien mejor conoce la zona —respondió con simpleza.
—Tienes razón —suspiró— aun así fue una mala idea dejarlos juntos —repitió mientras se cruzaba de brazos.
—No podemos hacer nada ahora, Acuario —le respondió acomodándose mejor en su asiento.
Después que el joven de cabellos rubios dijera lo último, el auricular que usaban comenzó a sonar con la señal de los ojos, por lo que ambos se acomodaron en sus asientos correctamente por si necesitaban hacen algún movimiento de emergencia.
—¿Qué ocurre Leo? —preguntó el mayor de los dos que se encontraban en el auto.
—Parece que Capricornio llamó la atención de uno de los niños ricos —respondió la voz por el auricular— ambos están siendo vigilados por el mayor de los seis, parece que quiere acercarse —explicó con más detalle.
—Bien, no podemos perder nuestro esfuerzo por culpa de un mocoso malcriado —suspiro el rubio antes de continuar— Capricornio, como sé que igual están escuchando presta mucha atención a lo que voy a decir, porque dependiendo de si lo hacen correctamente evitaremos el mayor contacto posible con los niños ricos, tienen que mezclarse entre la gente, no sean obvios si no funciona sepárate de Escorpio y llévatelo a otro lado, te está buscando a ti no a él así que te seguirá y allí puedes sacarle información, sean cautelosos y no actúen impulsivamente.
—Bien, estamos haciendo eso mismo —respondió la voz de Escorpio por el auricular.
—No estaría de más la información extra, hay rumores sobre esa familia y suena muy interesante —fue esta vez Aries quien habló.
—A mí no me parecen tan interesantes, parecen ser una familia perfecta para cualquier película cliché —dijo Capricornio— además no creo que nos sean útiles para algo.
—Estoy de acuerdo con Capricornio, no nos serían muy útiles —hizo una pausa— solo manejan una famosa cadena de empresas —opinó el signo de la pecera.
—Basta ya de charla, el niño se está acercando —cortó la plática Leo.
—Mierda —susurraron los dos infiltrados al mismo tiempo.
Después de levantarse de sus asientos y dirigirse al centro del salón, los chicos comenzaron a mirar a sus alrededores con la esperanza de encontrar algo que llamase su atención; aunque cada uno miraba por su lado, nadie se separaba realmente del resto de sus hermanos. Sin embargo el mayor de todos se alejó después de divisar a lo lejos a un bello chico de cabellos lilas y ojos azules que había llamado su atención. Su rostro le recordaba a un buen amigo que tuvo una vez, así que con nostalgia y un poco de curiosidad se dedicó a ver al joven sin ninguna pizca de discreción.
—Se parece mucho a Orión, ¿verdad? —preguntó su hermano menor mientras le tomaba el hombro, causando que se sorprendiera por el repentino toque.
—Sí —suspiró el mayor— pero no puede ser el, Orión jamás disfrutó de estas reuniones y actualmente está en América —recordó con un toque de decepción en su voz.
—Lo se Gem —dijo mientras se separaba y comenzaba a caminar en otra dirección— tal vez puedas hablar con él, no parece un mal tipo.
—Gracias —susurró sin saber en realidad bien la razón de su agradecimiento.
Su contrario únicamente asintió mientras se alejaba y caminaba en dirección al resto de sus hermanos, el azabache lo miró desaparecer entre todas las personas y una vez que se aseguró que todo estaba en orden, se dedicó a seguir al chico que parecía querer huir de su vista. Desde su lugar pudo notar que se encontraba acompañado por un chico moreno y casi de su altura, sin embrago no le prestó demasiada atención debido a que se encontraba mayormente atraído por acercarse y conocer de cerca al hombre de bellas facciones y cabellos lilas; aun cuando notó como este trataba de camuflarse entre las personas, no lograba escapar de su vista pues estaba acostumbrado a seguir a sus hermanos, además de tener una mejor visión de lo que ocurría a su alrededor gracias a su gran altura.
—Capricornio, está empeñado en seguirte —le avisó Aries por el auricular al nombrado— ve hacia la izquierda y entra al primer pasillo que encuentres, ahí puedes enfrentarlo.
—Entendido —murmuró por lo bajo siguiendo las instrucciones que se le habían dado.
Mientras que Géminis se encontraba siguiendo al joven de ojos azules, sus hermanos estaban cerca de una mesa con aperitivos viendo todo su alrededor mientras hablaban entre ellos, pues habían estado caminando por unos cuantos minutos sin encontrar nada verdaderamente impresionante, por lo que terminaron reuniéndose en el lugar mencionado.
—¿Dónde está Géminis? —preguntó Piscis al notar la falta de presencia de su hermano mayor.
—Está acosando a un chico por allá —le respondió Sagitario divertido, apuntando a la dirección donde había visto a su hermano por última vez.
—Siempre creí que los chicos lo acosaban a él —comentó esta vez Tauro con una ligera sonrisa en el rostro.
—Pobre chico —murmuró Virgo divertido.
—Es algo extraño, Gem no suele perseguir a alguien solo porque si —razonó Cáncer con una mano en su barbilla.
—Se parecía mucho a Orión —aclaró Sagitario.
—Hace años que no lo vemos —mencionó Piscis con una sonrisa emocionada en el rostro.
—Pero ¿qué no estaba en América? —preguntó Tauro algo confundido.
—Dije que se parecía, no que era él —les aclaró el signo del arquero.
Luego de aquella aclaración la mayoría dejó salir una pequeña exclamación dando a entender que habían comprendido en aquel momento.
En un lugar mucho más apartado de la gran mansión, en la que se estaba llevando a cabo una de las reuniones más importantes del país, se encontraban otros dos jóvenes sentados frente a una gran cantidad de monitores, computadoras y aparatos electrónicos. Ambos tenían un café entre sus manos, además de usar un auricular y micrófono para dar a conocer todo lo que estaba pasando a los alrededores de sus compañeros.
—Mierda. —murmuró molesto el más alto de los dos—. Ese Fothen no para de perseguir a Capricornio, solo está complicando las cosas.
—Ya le di instrucciones a Capricornio para guiarlo a otro lado —le respondió el ariano.
—Escorpio, de ahora en adelante tu eres el único encargado de la misión —habló Leo por el micrófono de su auricular.
—Entendido —respondió el signo de agua.
Ambos jóvenes estaban en total silencio pues se encontraban bastante ocupados vigilando que todo estuviera en orden; además, los dos sabían que si comenzaban a hablar lo más probable es que tendrían otra discusión y no estaban en el momento ni lugar indicado para discutir, pues el éxito de su misión dependía completamente de su atención y seriedad en aquella situación.
—Estoy en el pasillo —informó Capricornio una vez que llegó a este.
—Bien, no va a tardar mucho en encontrarte finge que estás buscando algo o inventa alguna excusa —le explicó Leo.
—Se supone que yo guío a Capricornio —le reclamó su compañero en un susurro molesto.
—No es momento para discutir —los regañó Libra por el auricular.
—¿Pero cómo? —jadearon los dos sorprendidos.
—Son muy obvios —les aclaro Acuario de igual forma.
—Concéntrese, —les pidió Escorpio molesto— estoy entrando a la bóveda —informó con cierto toque de emoción en su voz.
—Bien, ya sabes que hacer —le respondió Aries.
—Aries encárgate de la evidencia —le recordó el signo de la balanza.
—Eso haré —susurró con cierto tono de fastidio.
Una vez que se aseguró que todo estaba en orden y nadie corría riesgos, comenzó a teclear con velocidad en el ordenador, abría distintas páginas a la vez y su vista viajaba de un lugar a otro configurando todo, asegurándose de borrar cada detalle que pudiese revelar su identidad o lograr ser identificados por la policía del país.
Volviendo a la pequeña persecución que el hombre más alto le daba al muchacho de bellos ojos azules, Géminis sonría divertido mientras continuaba siguiendo al más joven, desde su lugar podía notar como intentaba escapar de su vista y la sonrisa plasmada en su rostro se ensanchó aún más después de notar como se adentraba a uno de los pasillos del lugar, estaba decidido a no dejarlo escapar ahí, así que con pasos apresurados siguió al contrario hasta aquel lugar. Al llegar, lo pudo notar algo distraído, mirando las diferentes puertas y direcciones en busca de algo que era desconocido para él; sin perder más tiempo tocó suavemente su hombro para llamar su atención y así poder hablar con el joven.
—Hola —Géminis saludó al chico frente a él.
—Hola —le devolvió el saludo en un tono de voz mucho más bajo— ¿buscas algo? —le preguntó el ojiazul desinteresado.
—Quería hablar contigo —se sinceró el azabache.
—¿Por qué alguien importante como usted querría hablar conmigo? —le respondió algo cortante.
—¿Conoces a Orión Kang? —le preguntó directamente sin responder a la pregunta del chico.
—No lo conozco en persona, pero es muy famoso —le mintió— ¿Por qué la pregunta? —cuestionó alzando una ceja.
—Eres bastante parecido a él —le respondió el mayor con una ligera sonrisa.
—Me lo han dicho muchas veces —sonrió divertido— ¿era algo de usted? —preguntó para sacar un poco de información que tal vez después les serviría.
—Fue un gran amigo y socio de la familia —le respondió Géminis con una sonrisa melancólica.
—Ya veo —murmuró algo bajo el menor.
—Mi nombre es Géminis Fothen ¿con quién tengo el placer? —volvió a hablar el geminiano para no dejar morir la pequeña conversación.
—Lo sé, mi nombre es Trevor Fingled para servirle —respondió mientras daba una pequeña reverencia.
—No son necesarias las formalidades conmigo, —le sonrió amable— puedes considerarme un amigo.
—Recién nos conocemos, no debería confiar así de rápido en alguien —advirtió mientras se alejaba un poco del más alto— las apariencias pueden engañar —finalizó con un guiño.
Géminis vio al menor y sonrió satisfecho, incluso era algo parecido a Orión en el carácter, ahora le interesaba mucho más que antes.
—Entonces hay que conocernos —le propuso sonriente mientras se acercaba lentamente.
—No creo que sea posible —le sonrió burlón el menor.
En el automóvil, donde se encontraban los dos jóvenes denominados como las piernas, escuchaban todo lo que estaba pasando en la mansión por el lado de Capricornio.
—¡Capricornio! Aprovecha la oportunidad y consigue información —lo regañó Acuario.
A cambio únicamente recibieron un gruñido en afirmación y volvieron a escuchar la plática entre ambos jóvenes; luego de un rato la voz de Aries sonó por los auriculares de todos.
—Encontré algo que les va a gustar —anunció a todos con un toque de emoción.
—Seguro es otro de esos rumores —dijo Escorpio.
—Tu concéntrate en lo tuyo —le regañó Libra.
—Sí mamá —respondió burlón el escorpión.
—Como decía —carraspeó Aries— la familia Fothen no es solo la más poderosa en toda Europa, sino que es muy probable que la mujer haya sido asesinada por la competencia para conseguir información sobre un nuevo artefacto —explicó el joven ariano.
—¿Y eso que tiene de interesante? Hay muchos casos iguales o peores a ese —exclamó Acuario con desinterés.
—Eso no es todo —habló Leo esta vez— Al parecer hay expedientes anteriores y ya han intentado asesinar en dos ocasiones a tres de ellos, además secuestraron en una ocasión al menor de todos — enumeró Leo algunos casos.
—Sigo sin verle lo interesante —volvió a decir Acuario con aburrimiento.
—El punto es que todos buscan el mismo artefacto, el ojo del universo —dijo Aries.
—¿Qué clase de nombre mierda es ese? —preguntó el acuariano divertido.
—Supongo que no se les dan bien los nombres —respondió Leo de igual forma.
—¿Y qué se supone que hace ese dispositivo? —preguntó esta vez Libra algo interesado.
—Según los informes que pude obtener, el ojo del universo es una red de video vigilancia que está conectado con prácticamente todo el mundo y con las empresas más poderosas, —tomó un poco de aire antes de continuar— además en este lugar se guardan todos los registros de los movimientos, en pocas palabras con este dispositivo podríamos saber todo sobre el mundo y cada persona existente.
Después de escuchar aquella breve descripción por parte del ariano todos pensaron exactamente igual, conseguirían ese dispositivo a cualquier costo, realmente no les importaba hacer cualquier cosa a sacrificio para lograrlo; pues si lo conseguían el mundo estaría bajo sus pies, superando a cualquier grupo rival o mafia amenazadora, nadie podría hacerles frente y sería solo cuestión de tiempo para que cada organización del bajo mundo se volviera un leal perro para ellos. Cygnus Denelo sería imparable.
Regresando con el grupo de jóvenes hermanos, éstos se encontraban justo en el mismo lugar, hasta entonces solo habían encontrado aburridos empresarios y poco apetitosos aperitivos que más que alimento solo servían de decoración para el lugar.
—¿No creen que Géminis está tardando mucho? —preguntó Piscis con un poco de preocupación.
—Tranquilo Piscis, estará bien —lo calmó Tauro.
—Deberíamos buscarlo —murmuró Cáncer apoyando al mayor.
—Se está ligando a un chico, dejémoslo en paz —dijo Sagitario tranquilo.
—Tranquilos, es el más grande y fuerte de nosotros va a estar bien —los calmó Virgo.
—Tienes razón —aceptaron ambos jóvenes mientras soltaban un suspiro.
Los cinco chicos seguían en el mismo lugar que hace algunos minutos, de alguna forma estaban esperando la llegada del mayor para poder ir a otro lado. Ninguno lo había notado pero normalmente se la pasaban la mayor parte del tiempo juntos y evitaban ir a algún lado solos; todos sabían de algunas cosas básicas sobre defensa personal pero los constantes ataques que habían recibido los últimos meses solían ponerlos paranoicos de vez en cuando.
Mientras tanto, en aquel aislado pasillo donde se encontraban ambos chicos, Capricornio sonreía burlón a los intentos de Géminis por lograr pasar tiempo con él.
—De acuerdo —aceptó con una sonrisa burlona— pero me temo que será después ahora es momento de irme —dijo mientras se escurría de entre los brazos del más alto.
—Dime como contactarte —pidió casi demandante su contrario.
—El destino se encargará de eso —le respondió juguetón mientras salía del pasillo y buscaba a su compañero.
Géminis sonrió para sí mismo y de igual forma salió de aquel pasillo para ir con sus hermanos.
Inmediatamente después de separarse y lograr alejarse del molesto hijo mayor de los Fothen, el chico de cabellos lilas se dirigió al mismo lugar en el que se encontraba su compañero husmeando y recolectando cientos de objetos que resultarían de gran importancia para sus próximos movimientos, una vez que llegó a su lado se dedicó a mirarlo atentamente, vigilando al mismo tiempo los alrededores teniendo todos sus sentidos alerta.
—¿Ya tienes todo Escorpio? —preguntó Capricornio una vez que se encontró a la par de su compañero.
—Está todo listo —le respondió la voz del menor.
—Manos listas —dijo mientras llegaba a ayudar al escorpión a salir.
—Piernas en camino —anunció Libra por el auricular.
—No hay nadie a los alrededores, pueden irse —les autorizó Leo.
Ambos salieron con cautela por las puertas traseras de la gran mansión y se encontraron con los otros dos signos que iban en el automóvil; una vez que ambos jóvenes entraron al auto los cuatro salieron del lugar sin mucha prisa.
—No hay ningún rastro de lo que sucedió, ojos cegados —finalizo Aries.
Luego de varios minutos de camino, llegaron a su destino y con una gran sonrisa en el rostro admiraron el desastre que dejaron.
