Boku No Hero: Dishonored

Summary

«El hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, no es, por lo tanto, más que el conjunto de sus actos, nada más que su vida». ― Jean-Paul Sartre »—Nada ha sido igual desde entonces. Las contiendas bélicas tejen un tejido de aflicción, vacíos y cicatrices en aquellos atrapados en su turbulencia, incluso en aquellos que desempeñan un rol fundamental en su danza letal. Aun después de que los ecos de la batalla se desvanezcan, las huellas de sus estragos permanecen indelebles en el alma. ¿Quién hubiera augurado que un sueño efímero alzaría un nuevo umbral en la travesía de sus vidas? »—Aún no lo sabes —dijo el Forastero desde la bruma del vacío—, pero te he estado observando. Has logrado captar mi atención casi por completo desde ese día; déjame decirte, que estoy por ser convencido de que eres merecedor de llevar mi marca, Izuku Midoriya.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo/Ese sueño de nuevo…

‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ 『𝐈』

‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎‎ 『𝐈𝐳𝐮𝐤𝐮.』

‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎‎ ‎ ‎‎ ‎ ‎ ‎ 『Escucha: Creeping Distress Ost

Las horas avanzaban en la oscuridad de la noche, y aunque la temperatura se mantenía agradable, el ambiente era extrañamente silencioso. El sonido del viento agitando las ramas de los árboles era lo único que se podía percibir, haciendo que cualquier otro ruido pareciera impensable. Esta es una noche perfecta para el descanso eterno, en la que nada parecía perturbar la paz que reinaba en el ambiente.

En un entorno con personas tan extravagantes como los residentes de estos dormitorios, momentos así son valorados con deseo, después de todo, en la actualidad de nuestras vidas cotidianas, lo último que queremos son las emociones fuertes… pero ¿Por qué mi mente me ha castigado noche tras noche desde aquel día?

¡Ah!... La sangre… Mi pecho... —Me despierto de golpe exclamando un grito de pavor, intenté controlar mi respiración conforme recobraba la conciencia de la realidad; no es la primera vez, ya hace tiempo que despierto por un mal sueño en medio de la noche.

De nuevo… ¿Q-Qué fue eso?

Al despertar en la realidad, veo que he caído de mi cama, envuelto en las cortinas que he robado de su puesto; yacía tirado en posición fetal mientras soy bañado en sudor, al parecer la intensidad del sueño pasaba a mayores.

Un dolor punzante atacó mi cabeza, me llevé la mano a la sien para intentar apaciguarlo. Aquel peculiar sueño se mantuvo fresco en mi memoria de forma tan lucida… sin embargo, no le encuentro el sentido de a primeras, siendo solo un rompecabezas sin armar antes de que empiece a cobrar conciencia y encaje las piezas.

¿Qué fue eso? Es imposible que sea el reflejo de algún recuerdo real, sobre todo por lo surrealista que fue. Hay quien piensa que los sueños son solo productos desechables de la mente, no tienen significado alguno; por otro lado, están los que creen que son la imagen de sueños… o miedos. Dependiendo de cada uno, la respuesta puede variar.

El tercer significado que he escuchado, el más fantasioso de los tres: Un mundo incorpóreo, algo espiritual por así decirlo. En lo personal, me llego a inclinar por la primera.

N-Ni siquiera ha salido el sol, mis ojeras empeorarán a este paso. —Sentado en el suelo, levanté la cabeza con los ojos entrecerrados, no tengo las energías para empezar un día que ni siquiera ha visto la luz del sol. Volteé a mi costado, en el escritorio junto a mi cama había un reloj—. Cuatro de la madrugada ¿Es en serio? Sigh… supongo que no tengo opción.

Sin ánimo, pero consciente de mis instrucciones, me fuerzo a levantarme, jalé la silla y tomé asiento en mi escritorio. Viendo a la nada procesé las cosas un poco. Al momento que me sentí con la fuerza para recordar saqué de mi mochila una libreta café.

¿Cómo inició? o bueno, ¿Cómo recuerdo que inició? —me pregunté a mí mismo, mi bolígrafo bailaba entre mis dedos esperando la primera letra. Unos segundos pasaron para que pudiese tener una idea de lo que escribir.

»Bien… creo que estaba en medio de la ciudad….

»Esa ciudad que siempre veo en mis sueños, esos… extraños sueños.

A donde alcanzaba la vista no era más que una ciudad cubierta por un blanco hueso, desde edificios, hasta las señales de las calles, cualquier objeto por minúsculo que fuese, era blanco, absolutamente todo.

Mis pies se sentían livianos, o simplemente mi imaginación me jugaba en contra; en este punto, el sueño solo escalaba en lo bizarro. Indiferente me adentré en la callé por un tiempo, un camino interminable, donde después de cierto punto, cuerpos extraños empezaron a rodearme.

Di media vuelta evitando llegar más lejos, pero un edificio obstaculizaba el camino sin portar ni una pizca de explicación lógica. cualquiera pensaría que con el uso del one for all sería suficiente para mínimo abrirme el camino a través de la pared, sin embargo, por más que lo intentara, el one for all no mostró ni un atisbo de su poder.

La duda y el miedo amenazaban que no siguiera. No sé si considerarme temerario, o alguien que solo veía un camino para regresar a casa, quedaría a la opinión de cualquiera el por qué seguí avanzando, ya que ni siquiera yo podría decirlo con certeza.

Me armé de valor para acercarme a los cuerpos, no eran nada más ni nada menos que maniquíes blancos, con expresiones de dolor marcadas por la fuerza con algún objeto filoso. Sabiendo que no corría peligro (o eso me gustaría creer) seguí con mi ruta.

Esa pregunta pasa por mi mente una y otra vez con cada detalle grabado en mi memoria, ¿Qué significa? Dudo que deseos, ¿Miedo? Probé el videojuego de terror de Kaminari hace tiempo, ¿Silent Hill? Parecido, pero no se siente así.

Recuerdo decir al aire «Llevo Horas caminando» Mas la sensación remanente del sueño me hace creer que fue uno muy largo.

Siguiendo las instrucciones que me dieron ¿Qué sentimiento me vienen al recordar? Inquieto, extraño, la sensación de tener una mirada clavándose en mi nuca sin importar hacia donde fuese, y, por ende, sentía la necesidad de salir corriendo. No lo comprendo, ¿Por qué debería correr? No soy tan débil.

Escalando en el nivel de rareza, el suelo comenzaba a temblar por momentos, haciéndose cada vez más fuertes, mientras que la luz del lugar se desvanecía lentamente; como si lo anterior no fuera lo suficientemente escalofriante, una densa niebla comenzaba a cubrir la calle hasta la altura de mi cintura, ni siquiera podía ver mis propios pies.

Finalmente, consumiendo la luz casi en su totalidad, un último rayo de claridad provenía de lo que parecía ser el final de este trayecto, divisé una escalera blanca que llegaba al cielo, y justo el final de esta, una espada blanca clavada en un bloque de piedra. Desprendiendo una luz angelical que sobresalía de entre la oscuridad que le rodeaba, le hizo volverse la única fuente de luz.

Con una vista así, esperaría un coro angelical de fondo, pero en su lugar, podría jurar que voces me hablaban al oído, no entendía lo que decían, pero me daban la sensación de que me exigían tomar esa espada.

Me vi influenciado por las ominosas voces, dudoso seguí avanzando. Pronto los temblores se volvieron más fuertes, más agitados, denotando que era causado por algo que se acercaba a mi posición.

Los estruendos de una aparente batalla se hicieron sonoros, anunciando la entrada de dos desconocidos. La pared de un edificio se vino abajo junto a ellos. Como proyectiles con una trayectoria fija, atravesaron un edificio y el que le seguía, aun en ese proceso seguían peleando indiferentes a mi presencia, tal vez me ignoraban, tal vez simplemente no se habían dado cuenta de mí.

O eso pensé, ya que no representé una amenaza, eso puedo decir a la mirada que uno de ellos me dirigió, ese rostro, denotaba furia descontrolada.

Lo que más me sorprendió, es el hecho de que es como verme a un espejo, solo que ese sujeto tiene el cabello negro con algunos mechones blancos, parecía mayor y sus escleróticas son de un color gris rosando el negro.

La otra figura lo devuelve a la batalla. Los golpes agresivos de cada uno vienen y van como proyectiles que atravesarían a un tanque sin problemas. De un simple vistazo, puedo decir que la otra figura es distinta, por alguna razón no logré distinguirla, es como si a su alrededor se distorsionara la realidad, evidentemente es una persona, pero es como ver un borrón.

Grande fue el escalofrió que recorrió mi espalda, cuando lo único que pude distinguir de él, fue esa tétrica sonrisa, una sonrisa de oreja a oreja que demuestra sadismo puro.

Cualquiera en su sano juicio sentiría peligro con el simple hecho de estar ante ellos, pero mi yo del sueño decidió que lo más importante era seguir hacia las escaleras con un objetivo claro, tomar esa espada.

»—¡No recorras ese camino! —advirtió el que se parece a mí.

Le volteé a ver, poco a poco él era sometido por la otra figura.

»—¡Sentirás el mayor dolor si vas por ese camino! —gritó con una voz desgarrada; lo ignoré nuevamente.

»—¡Lo perderás todo!

Seguí avanzando sin alterar el ritmo de mis pasos. Por último, parece que no le quedan las fuerzas para gritarme y luchar a la vez, aun así, logré oír su última advertencia.

»—No… No eres tan fuerte.

Le vi de reojo con el ceño fruncido, parece que fue el detonante para estar decidido a ir por esa maldita espada. Como si el mundo de los sueños tratara de evitar que llegue con todo a su alcance, una ventisca fría azotó contra todo mi cuerpo, en un inició me arrastró hacia atrás, algo que un poco de resistencia no pudiera remediar.

Forcé a mis pies dar paso tras paso, de esta forma llegué a la espada, viéndola de cerca me hizo rememorar aquel cuento que leí de niño: «Arturo y la espada Excalibur» pareciendo como si un mítico héroe, estuviera por nacer.

La tomé con éxtasis, vi la majestuosidad de aquella hoja blanca que brillaba bajo esa luz angelical. Era hermosa, su color blanco llegaría a ser hipnotizante.

Con una sonrisa triunfal, volteo a ver hacia aquella persona que me dijo que no podría tomar esta espada, pero… ya no está. Veo desconcertado el lugar donde antes estaban combatiendo, hasta que de pronto… escupo sangre.

Llevo mis dedos a mis labios, para así ver el tibio líquido que escurre por ellos, creo que es mi sangre, pero es de un color negro.

Me percato que mis manos no sostienen nada, en cambio, al devolver mi vista al frente, veo que la misma espada blanca atraviesa mi cuerpo, recubriéndose por esa sangre oscura.

«Aparentemente, pierdo las fuerzas, caigo de espaldas… la poca luz se desvanece poco a poco».

«Sigo cayendo, me sumerjo en las tinieblas».

«Luego… luego…».

El acto de escribir culmina y la libreta se cierra, mientras él se recuesta en la silla y suspira.

—Luego todo es difuso, no lo recuerdo, solo quisiera saber qué significado puede tener algo tan extraño como eso, quizás ¿Seré un rey?... no me desagrada la idea. —Sus ojos caen sobre el título de la libreta, con la inscripción de «Sueños» titulando su contenido—. Buscarle lógica a algo como eso es una pérdida de tiempo, solo debo despejar mis sentidos por un rato.

Se detuvo a pensar por un momento.

—Debo admitir que se sienten muy reales, aunque después de un rato se esfuman en mi memoria.

La mirada va al reloj, su aguja sigue avanzando y él tendría que hacer lo mismo, apenas quince minutos han transcurrido, y la posibilidad de recobrar el sueño parece esquiva. Se levanta de la silla con determinación y se cambia a ropas deportivas.

—Es temprano para salir a correr, pero supongo que estoy a tiempo para ver el amanecer. —Murmura mientras ata los cordones de sus zapatos. Al aproximarse a la puerta, se detiene frente al espejo, de alguna forma se imaginó que el reflejo le daba una mirada inquisitiva.

—¿Por qué no sonríes? —le habla a su imagen con suave reproche. Un gesto forzado, un intento de emular alegría, sin embargo, ni esa aparente sonrisa logra disipar el desánimo que carga.

Afuera, en el balcón, una figura sombría asecha entre la brma, con su presencia oculta de los sentidos de su observado.

«Aún estás en las sombras del desconocimiento —musita el Desconocido, emergiendo de las brumas del vacío—, pero mi atención reposa en ti. Has conseguido capturarla casi por completo desde aquel día; permíteme afirmar que estás al borde de persuadirme de que eres digno de portar mi impronta, Izuku Midoriya».

Las palabras son como hojas llevadas por el viento, el Desconocido habla para sí. Una forma apenas discernible, su presencia se adhiere al aire con sigilo, perturbando sin darse cuenta al joven, generando una inquietud que se entrelaza en sus pensamientos.

«Siento que alguien me observa», sus pensamientos se vuelven fugaces, y sus ojos giran velozmente, pero el espacio está vacío, solo un viento gélido acaricia su piel, como un susurro que le advierte de su visitante «Otra vez me pasa, empiezo a creer que ese Quirk heredado solo traerá problemas.

—Libérame de este aburrimiento —clamó el forastero— desafortunado chico. —El Forastero, tal silueta en la bruma, se disuelve en el etéreo como un ser inexistente.

Fin del capítulo.

Prólogo: Ese Sueño de Nuevo...

Próximo capítulo: ¿Quién eres?