DIA 0
El Colombiano, no se sentía bien, ni siquiera podía disimularlo con una sonrisa. Miraba los papeles que sostenía en su mano, de su examen más reciente.
Solo 10 días, ese era el tiempo máximo, levantó su cabeza frustrado, jamás pensó que eso sucedería, tenía tantos planes, como dormir, quejarse, comer y dormir otra vez. Se dió cuenta en ese momento, que su vida siempre fue vacía, no había nada interesante en ella, tan monótona.
No quería pasar sus últimos días, de la misma forma, dedicandose a comer, dormir y quejarse.
- ¿Que te dijo OMS, hermano?- le dijo con una sonrisa su hermano Ecuador, que estaba consiente de la situación de Colombia.
- No, pues, que voy mejorando- mintió, bajando la cabeza.
- ¿Estás seguro? No pareces feliz.
- Solo, estoy mamado- fue su escusa perfecta, Ecuador solo se limito a entregarle un tarro que contenía un remedio natural, para después despedirse.
No quería contarle, a su hermano, no quería verlo llorar, ni preocuparse por él. No quería que nadie lo supiera, no quería oír palabras falsas de aliento, para algo que no tenía cura, no quería que nadie sintiera lastima por él, como un perro abandonado. No quería que lo tratarán diferente, y que de repente, todos fueran amables con él, solo porque estaba enfermo.
Recordó todos sus sueños y metas si antes parecían lejanas ahora, lo eran aún más, todas las cosas que quiso hacer pero no realizó por pereza o pena.
" Supongo que ya no importa lo que haga” se dijo a si mismo “incluso si matará a alguien, mi tiempo de vida no alcanzaría para arrepentirme” se reincorporo en la silla mirando al vacío “tal vez podría decirle a todos, lo que realmente pienso de ellos” sonrió de lado ante esa idea, imaginarse a él mismo gritándole: "Viejo setenta y doble hijueputa, care’e chimba, chupa pija, malparido guevetas" a España, era un plan bastante tentador.
" Tal vez podría desenterrar el cadáver de URSS y ponerlo en la habitación de USA” empezó a reír en voz baja, de tan solo imaginar la expresión del gringo.
" Tal vez, debería pasar más tiempo con mi hijo” suspiro ” estar con las personas que amo” en ese momento, cierta persona, vino a su mente “Rusia”.
Jamás había podido hablarle, era como su amor platónico, pero estaba seguro que el ruso ni siquiera sabia de su existencia.
Cada vez que intentaba acercarse, entraba en pánico, y cada plan fallaba, así que solo se limito a contemplarlo de lejos, y para él estaba bien. Podía conformarse con solo mirarlo, pero la idea de no volverlo a ver, le entristecía un poco.
" De cualquier forma me voy a morir, al menos intentar” fue motivación para la locura que iba hacer.
Determinado, salió del hospital, en busca de su amor platónico. Y ya sabía perfectamente dónde encontrarlo.
- uh, Colombia, llegaste temprano ¿Estás enfermo?- les dijo USA con una sonrisa burlona, al ver a su amigo y aliado entrar a la sala de reunión.
- Estoy que me muero- dijo en tono de burla como respuesta a su broma, lo que él norteamericano ignoraba al igual que todos los del lugar, que esas palabras tenían un verdadero pesó.
Se sentó al lado de USA, dándole un sorbo a al remedio que su hermano le había echo, no servía de nada, pero lo mantenía hidratado, y disminuía el dolor al menos.
- ¡Ay está!- chillo USA al ver a Rusia entrar al lugar, lo bueno de que a tu mejor amigo y tú compartan el mismo crush, hacia las conversaciones más interesantes entre ambos- cosita rica~- susurro mordiéndose el labio disimuladamente.
- ¡Es mío! - dijo Colombia dándole un leve codazo- yo lo ví antes.
- está bien es tuyo- dijo fingiendo molestia, rodeando los ojos.
Cuando la reunión comenzó, Colombia, se quedó en silencio como costumbre, drogándose con la voz de amado.
Le sorprendía, lo firme que era, como lograba que todos le hicieran caso, lo impecable y organizado que era en su trabajo, todo lo opuesto a él.
El tiempo se le pasó volando, ¿y como no? Si para Colombia el tiempo se detenía al ver como los finos cabellos de Rusia se movían por el viento del ventilador, pequeños detalles como esos, enloquecían al cafetero.
- ¡Iré a hablarle!- dijo Colombia con emoción, a USA.
- si consigues su número me lo pasas- le pedio su amigó. Él asintió con la cabeza.
Con paso lento se acerco a Rusia que estaba organizando sus cosas para irse, sus manos temblaban, y el sudaba cataratas.
- H-Hola- le saludo, con el hilo de voz que apenas pudo salir de su boca.
- ¿Te conozco?- dijo con completa frialdad el contrario, mirándolo de arriba a abajo, confundido.
- Soy Colombia, el chico que es conocido por el café- pero la expresión de confusión y desinterés por parte del contrario le dieron a entender que Ruso no tenía ni puta idea de con quién estaba hablando- s-siempre, estoy en las reuniones al lado de USA.
- jamás te había visto- la forma tan cortante de sus palabras hizo de se pegará una desilucionada ni la más hijueputa- me tengo que ir.
Pero Colombia no iba a dejar que todo acabará ahí, fue a tomar el brazo de Rusia, pero en un movimiento rápido el menor lo apartó bruscamente antes de que pudiera tocarlo.
- No me molestes- le dijo enojado, la forma en la que lo dijo, hizo que su corazón doliera, sabía que Rusia era distante, pero no esperaba que lo tratara con tanto desprecio.
- Solo esperaba, poderte conocer- sus palabras eran sinceras, y esto lo pudo percibir el desconfiado ruso.
- si eres un espía de USA lo estás haciendo bastante mal- dijo en un tono serio, pero ante ese comentario tan ridículo, Colombia empezó a reír en voz baja.
- Eres muy gracioso, Rusia- el nombrado bajo más la guardia, relajando su postura- ¿Entonces si puedo conocerte?
- ...- con su típica expresión, saco de uno de sus bolsillos una tarjeta, grabada con su nombre, y un número telefónico. Y se fue sin decir nada más.
" ¡No puede ser! ¡Conseguí su número!”
Voltio a mirar a su amigo, que estaba abalanzándose sobre él para quitarle la tarjeta.
- ¡no seas envidioso, dámelo, yo también quiero llamarlo!- le gritaba.
- tal vez se enoje si te doy su número- intento sacarse del agarre de su amigo, pero no tenía fuerzas- no creo que le caigas bien.
- arg,t ienes razón- dijo frustrado- entonces prométeme hablar bien de mi frente a él.
- está bien- suspiro resignado, sacando su teléfono.
- ¿Tan pronto?
- no estoy dispuesto a desperdiciar ni un solo segundo- a partir de mañana solo tendría 10 días después de todo. Marco al número, espero varios segundos, pero nadie contestó. Volvió a hacerlo, y una voz dijo que el número marcado no existía.
Se había burlado de él y lo había dejado mamando gallo.
- me tengo que ir- le dijo como excusa a su amigo, tapo con su mano su cara, sintiéndose la persona más hueva por ilusionarse y por confiar.
Se sentó en una banca del parque mirando con desgano la tarjeta, los rayos de sol que chocaban contra está dejaron un número telefónico distinto.
“¿Será ese verdadero número?”
Con la esperanza, otra vez en alto, volvió a llamar.
- ¿Aló?
- Arg, eres tú- escucho como gruñía del otro lado de la línea- ¿Que quieres?
- ¡Conocerte!
- ... Ven a mi casa a las 7:00 tengo otras cosas hacer más tarde- ni siquiera se tomó la molestia de sonar amable, su tono autoritario hacía que pareciera más una orden que un favor.
El Colombiano estaba a punto de despedirse, pero Rusia no dijo nada más, ni siquiera le dijo “adiós” simplemente colgó.
Restándole importancia a su falta de modales, decidió ir a casa de Rusia con completa inocencia, sin saber lo que le esperaba.
La casa de Rusia era más grande de lo esperaba, se sentía pobre comparándolo con su hogar.
Él pensaba, que tal vez hablarían un rato, o saldrían a un lugar, quizás una cita, que era lo que esperaba perfectamente.
- E-entonces R-Rusia... - lo llamó, se acerco a él con duda, feliz de poder estar con su enamorado. El de pelo blanco tomo de la cintura, robándole un beso, la emoción lo dejo en shock durante varios segundos. Tiempo que el contrario aprovecho para intensificar más se cercanía al colombiano.
Se dejó llevar, por el sentimiento, las pasiones y no por la razón. Y ese fue su primer error.
Al cabo de mucho tiempo, despertó en una habitación ajena a la de él.
- al fin despertaste- dijo neutro- dormiste mucho tiempo.
Se sentía agotado, había desperdiciado la poca energía que tenía para al menos, caminar.
- ¿D-de verdad pasó?- se tapo su cara las sábanas.
- ¿Acaso sufres de Alzheimer?- frunció el ceño ligeramente, vistiéndose delante de él- no estuvo tan mal, puedes volver a llamar, ahora lárgate tengo otras cosas que hacer.
Todavía un poco aturdido, y sin saber que hacer obedeció, y aunque intentara hablar con Rusia, este solamente lo ignoraba.
Cuando por fin se fue, se dio cuenta que aún era muy temprano y que tenía otra reunión a cual asistir.
Si antes se la pasaba en las nubes por solo pensar en Rusia, pues ahora estaba en otra galaxia. No podía creer lo que había sucedido, para él ahora todo era color rosa, y el efecto del amor, le estaba causando una grave euforia, ignorando la frialdad de Rusia.
- ¡Volviste!- le gritó USA, abrazándolo- ¡¿De qué hablaron?! ¡¿Le hablaste bien de mí?!
- Pues... Creo que sin duda somos ya más “cercanos”- decía avergonzado de tan solo recordar al ojiclaro. Estaba a punto de ir a hablar con sus otros compañeros, hasta que volvió a ver a Rusia, paso por su lado. Y lo ignoró, como si Colombia no existiera, como si lo que hubiera pasado entre ellos jamás existió.
- ¡Oeh Rusia!- le saludo con su mano, elevándola, pero el de pelo claro, solo lo miro como un bicho raro, como un desconocido, como alguien que jamás había visto.
Con completa ignorancia el colombiano se acerco a él con una sonrisa, sin saber que todos en la habitación tenían sus ojos puestos en ellos.
Y antes de que Colombia pudiera decir algo más, Rusia tapo su boca con una de sus manos, y con la otra cogió el brazo del cafetero para llevarlo afuera.
- ¿Que te pasa?-le dijo enojado.
- ¡solo quería saludarte!
- ¿Acaso crees que me puedes hablar como si nada?
- P-pero tu y yo.
- ¡No soy tu novio!- le gritó- no somos nada.
- ... Pero, nosotros yá...- y su segundo error, no preguntar antes de hacer esa estupidez, pero ya era muy tarde.
- ¿De dónde eres?- le pregunto, recostándose en la pared.
- latinoamericana.
- no me interesas- rio arrogante- una persona tan bruta como tú.
- ¡No soy bruto!- le gritó enojado.
- ¿Ah,no? Tu creíste que éramos algo, ¿Acaso eso no es ser bruto?- lo miro se arriba a abajo ,y con una pequeña sonrisa que le transmitía desconfianza al Colombiano, lo volvió a tomar de la cintura- pero podrías interesarme de otra forma~- con sus brazos intentaba alejarlo, pero su fuerza no era suficiente- ¿Por qué me miras así? Si ya demostraste ser fácil.
Se interesaban uno por el otro, pero de maneras distinta.
Él no quería que lo mirará de esa forma, no quería ser un objeto, pero su ingenuidad lo metió en ese vacío, él mismo se lo buscó.
- soy más que solo eso.
- me gustan los chicos con cerebro, y tu solo eres un envoltorio bonito sin dulce, lo único que puedo ver de atractivo en tí,es...- bajaba su mano lentamente hasta un poco más abajo de su cadera.
- ¡por favor, dame una oportunidad!- alejo de él de forma brusca que casi lo hace caer- solo dame diez días.
- está bien, solo diez días- suspiro rendido- vas a perder, espero que sepas aceptar un rechazo de forma madura.
- ¿Eso es un, sí?- pregunto ilusionado, Rusia asintió con la cabeza- y prometes no intentar nada raro conmigo, como lo que pasó hoy.
- solo si, dejas de actuar frente a todos como si me conocieras- el colombiano sonrió aceptando las condiciones- solo diez días.