Bajo las Profundidades del Infierno

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Summary

El día se acerca a su fin, y con él, una mujer de mirada severa y aspecto rudo regresa después de seis años de desaparición. Su apariencia despierta muchas preguntas a quienes la observan: una herida en la mejilla y apenas dinero para una llamada telefónica. Su mente solo alberga un pensamiento: venganza. ─Te ves como la mierd* ─También te extrañé No ha sobrevivido en ese infierno sin tener sus propias razones. Las cosas no son tan simples como parecen, y lo descubrirá poco a poco. ─¿Qué sucedió? Parece que la vida le brinda una segunda oportunidad. Un renacimiento, pero también la posibilidad de vengarse. ¿Cómo concluirá esta historia? ¿Logrará obtener su venganza? ¿Podrá evitar ese destino y salvar a las personas a las que ama? Emergió de las profundidades del infierno, pagando con sangre la vida de sus seres queridos. "No soy una heroína, solo quiero sobrevivir por mis propios deseos egoístas, ¿es eso suficiente?"

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

I

Ira, frustración, esas eran las dos palabras con las que se podía describir perfectamente la mirada de la joven de cabellos negros.

La noche llegaba y el frío se asomaba, ella solo poseía una chamarra de cuero negro para cubrirse, pero el frío en su alma nadie se lo quitaría.

Con poco dinero encima, lo suficiente para una sola llamada y en el fondo esperaba que su mejor amigo con el que había perdido contacto hace muchos años todavía mantuviera su número telefónico.

Suspiró, miró a las personas quienes apartaban la vista al hacer contacto visual con ella, era lógico, su aspecto no era el mejor en ese momento, llena de barro, sangre seca y heridas en su rostro, eso solo reflejaba lo que había pasado durante años.

Tomó el poco dinero que tenía y realizó la llamada, un timbre, dos y parecía que su única esperanza se esfumaría.

"¿Tendré que vivir en la calle como una mendiga?"

—¿Hola? ...─Se escuchó del otro lado.

— ¡Alex!… ─ Respiró hondo tratando de ocultar su emoción.

— ¡¿ENE?! ¿Dónde estuviste todos estos años?

—Es una larga historia... ¿Podrías recogerme en esta dirección? ─ Le da la dirección y sonríe un poco, en el fondo se sentía agradecida porque aún pudo encontrar a la única persona que podría ayudarla.

Los minutos pasan, el frío se colaba por sus heridas, pero la emoción hizo que se olvidara del dolor, se miró por el reflejo y recordó la promesa que se hizo cuando salió de aquel lugar, lo único que pudo mantenerla con vida durante tantos años fue una sola palabra: venganza.

Escucha el claxon de un auto y voltea viendo el automóvil color rojo, un chico de cabello negro y ojos ámbar la miraba a través de la ventana.

— Te ves como la mierda...

— Una alegría volver a verte también... Suspira y sonríe ligeramente.

— ¿Te quedarás ahí parada? No tengo todo el día ¿Sabes?

La chica de ojos cafés sube al auto y mira a su mejor amigo de toda la vida un poco culpable.

— Lavaré tu auto una vez me deshaga de toda esta miseria...

El joven a su lado niega y despeina sus cabellos, aunque no lo demostrara, estaba preocupado al ver el estado de su amiga y se preguntaba cuáles eran los hechos que la llevaron a ese momento, un día hace 6 años atrás desapareció sin dejar rastro, la buscó durante mucho tiempo, pero jamás pudo encontrar una sola pista y ahora aparecía de la nada de esa manera, herida, sucia y con el aura de la muerte envolviéndola por completo.

— Se que tienes muchas preguntas... Te contaré que pasó, pero vamos, necesito un baño huelo fatal...

Alexei asiente sin decir nada más conduciendo a su propia casa, sabía que su amiga en ese momento no tendría un lugar donde caerse muerta.

Los minutos pasan, el silencio se hizo presente entre ambos, cada uno metido en sus pensamientos, solo se podía escuchar el ruido del tráfico y la música que sonaba por la radio, de alguna manera a pesar de la situación todo se encontraba en tranquilidad absoluta como si fuera un día cualquiera, aunque para muchas personas solo era eso... Un día más.

— Bienvenida a mi humilde casa... Sonríe el hombre cerrando la puerta detrás de la chica quien miraba curiosa el lugar.

— Si que te fue bien... ¿Qué hiciste? ¿Robaste un banco o algo así?... Ríe al ver la expresión de su amigo quien solo resopló en respuesta.

— No todos tienen el mismo sueño que tú... Le saca la lengua y ríe un poco, piensa por un momento y tras unos minutos le da una muda de ropa y una toalla. — Ve a bañarte, apestas... Luego atenderemos esas lesiones...

— Está bien... Gracias... Va al lugar donde se le indicó y se quita la ropa estropeada mirando su cuerpo en el espejo del lavamanos, suspira al ver los moretones y cicatrices — Malditos... En esa época ni siquiera dejaron que mis viejas heridas sanaran antes de hacer nuevas...

Aprieta el puño y relaja su mano tiempo después para entrar a bañarse.

Sería una mentira decir que no le ardió, que le dolió cada una, aún así aguantó sin siquiera parpadear y lavó una por una con extrema paciencia.

Terminó pasada la hora cuando se cambió por una remera extremadamente larga y un pantalón de algodón que le quedaba ancho, sobraba decir que esa era una de las ropas de su amigo, siempre fue mucho más alto que ella por lo que estaba acostumbrada.

Suspiró y arregló un poco la ropa saliendo tiempo después, su mirada buscó a su amigo quien se encontraba sentado en el sofá color blanco leyendo una revista para adultos.

— Al menos disimula un poco... Alex bajó la revista y la miró serio.

—Mi casa... Hago lo que quiera... Cambia su expresión y guarda la revista — Tardaste demasiado

—Tenía que limpiarme bien

—Como sea... Ven vamos a curarte...

Las siguientes tres horas se encontraron en silencio mientras que el más alto se encargaba de desinfectar, cocer y vendar cada herida mientras que la más baja solo miraba a la nada aguantando el dolor sin decir una sola palabra.

—Listo... Dime que fue lo que te paso para desaparecer durante tanto tiempo...

Ene se gira y suspira recordando los hechos de ese día de invierno en el que su vida cambió por completo.

6 años atrás...

— ¿Estás seguro de esto?... Una joven Ene se encontraba vigilando mientras un chico de unos 16 años trataba de forzar una cerradura.

—Tranquila, será rápido... Solo procura vigilar bien, mi padre nos dará una buena recompensa si le llevamos estos documentos...

—Está bien... Suspiró mientras veía a ambos lados un poco nerviosa, si los atrapaban podrían morir.

Un clic se escuchó y ella suspiró aliviada, vio como su novio de esa época entraba y tras unos minutos sacaba unos papeles.

—Vámonos... Ella asintió y ambos salieron corriendo del edificio que era cede principal del bando enemigo del padre del muchacho.

Todo marchaba bien, pero las cosas terminaron dando un giro inesperado cuando una alarma sonó.

—¡Aki!... Gritó algo angustiada, el nombrado la miró aterrorizado, tomó su mano y ambos corrieron por las escaleras de emergencia.

— ¡Mierda! ¡Esto no debía pasar!... Salieron al cuarto piso donde Akihiro vio a lo lejos varios hombres que se acercaban. — ¡Perdóname!

Ene no logró reaccionar cuando de repente se encontraba en el suelo siendo apuntada con armas directo a su cabeza ¿Qué había pasado?

Era simple, aquel que le había jurado que siempre la protegería, que había dicho miles de veces que la amaba en ese momento mostró su verdadero rostro al empujarla al enemigo mientras él huía.

— Llévensela y no la liberen hasta que diga quienes más estaban metidos en esto y dónde están esos documentos...

— E-esperen... ¡Cometen un error!

—Las cámaras no mienten... Es una pena, tu compañero terminó sacrificándote, pero así es en este mundo, todos ven por su propio bien...

Lo último que vio ese día fue a aquella mujer con una cicatriz a lo largo de su rostro y a partir de ese momento comenzó su infierno personal, los siguientes años Ene se arrepentiría enormemente de haber protegido a esa persona.

—Si tan solo no hubiera sido tan estúpida y lo hubiera delatado probablemente no habría pasado nada de esto... Pero el amor me tenía ciega y me negaba a ver qué él simplemente me había abandonado...

—¡Maldito desgraciado!... El muchacho se levantó de golpe con la furia marcada en todo su rostro. — ¡Ese malnacido dijo que una hora después se habían despedido! Supe que él era el culpable luego de ver como no movió un solo dedo para buscarte... El día que lo vuelva a ver le volaré la cabeza

—Tranquilízate... Si estoy aquí es porque planeo vengarme por mi propia mano y devolver el "gran favor que me hizo"... Movió sus dedos haciendo comillas. — Cómo sea... ¿Sabes algo de mi familia?

El chico de cabellos azabaches suspiró y se sentó de nuevo tomando la mano de su mejor amiga mientras pensaba en cómo se lo diría...

—Ellos murieron hace años... Sintió la pequeña mano temblar.

—¿Y-Y mi hermano?... Lo miró con los ojos llorosos.

—Todos fallecieron en un incendio dos años después que desapareciste... Los informes policiales dijeron que se debió a una falla eléctrica... El caso se cerró semanas después porque no había más pruebas que demostrarán que no fue un accidente....

Ene se queda en silencio un largo rato procesando lo que había escuchado, su madre, su padre, su hermano... Todos ellos habían muerto, no pudo estar con ellos y nunca podría reencontrarse con ellos a menos que muriese.

Miró a su amigo con las lágrimas cayendo de sus ojos, hace años que no lloraba, hace años que no sentía el dolor en su pecho como lo sintió en ese momento, amaba a su familia, la amaba tanto como amaba la vida. Alexei solo pudo abrazarla tratando de consolarla como cuando eran niños y dejó que llorase hasta que se quedara dormida en sus brazos.

¿Quién podría haber pensado que su vida tomaría ese rumbo siendo que tuvieron la infancia más normal?

Sus versiones infantiles sin duda estarían dolidas por ver todo lo que había pasado hasta ese momento y ambos se preguntaron si esas versiones estarían orgullosas de las personas en las que se habían convertido.

Las respuesta era fácil: No, porque ninguno pudo proteger a las personas que amaban hasta lo profundo de su corazón...