PRÓLOGO
Un ruido en la puerta hace que despierte de un brinco. Mi corazón comienza a latir por el susto al no saber quién estaba detrás de esa sensible puerta de madera. Aunque sinceramente mi subconsciente ya sabía lo que iba a pasar.
La puerta se abre de un golpe haciendo que esta choque y rebote con la pared a su lado. Me levanto automáticamente de la cama sintiendo el suelo frío bajo mis pies y mis ojos pesados e hinchados por el cansancio y las horas que pasé llorando.
La habitación está sumergida en un silencio y una oscuridad preoucupante. Por la ventana de mi antigua habitación se colaba un poco de la luz de la luna, además de la poca iluminación del pasillo que se cuela por la puerta ahora abierta y que es bloqueada por ese sujeto.
Su silueta parece una de esas películas de horror dónde un asesino quería matarte. Su torso estaba desnudo y de este salían unas gotas de algún líquido que terminaba en el suelo, sus músculos están ligeramente más trabajados que la última vez, su cabello está despeinado y parece mojado, las manos que alguna me abrazaron estaban cerradas en un puño.
Ojos verdes. Esos ojos qué me miraron alguna vez con sinceridad y bondad ya no existen; no desde aquel día. A pesa de que no lo podía ver del todo bien sabía que me estaba mirando como una bestia que estaba a punto de cazar a su presa.
Y en un pestañeo solo quedó oscuridad.
—Por favor— lloro mientras siento sus pasos aproximarse a mi— déjame, ya me has hecho suficiente daño por favor—solo se escuchan mis sollozos en la habitación oscura en la que me tenía.
—Kaylee, Kaylee, Kaylee— suspira. A pesar de no poder verlo me lo imagino con una sonrisa siniestra — Hay princesita.
—Por favor déjame—me arrastro hasta chocar con la pared a mi espalda y me siento en el suelo tratando de crear una barrera para que él se mantuviera lejos.
Una que el derrumbaría
Siento que se agacha frente a mi y mi respiración se comienza a agitar nuevamente, mi pecho palpita con dolor y no sentía mis extremidades para alejarlo. Toca mi mejilla para limpiar unas lágrimas y siento asco cuando lo hace, así que me aparto.
—Te has estado portando mal princesa— agarra mi mentón fuertemente y esto hace que salgan más lágrimas de mis ojos; me estaba haciendo daño. De nuevo—hora de darte tu castigo.
—Por favor, déjame tranquila, te prometo que no se lo diré a nadie, pero déjame ir—me arrodillo frente a él mientras lloro.—Me mantendré callada como ahora, por favor déjame salir.
—Mírame bien la cara Kaylee, ¡Mírame joder!— se levanta y agarra un puñado de mi cabello para levantar mi rostro y obligarme a verlo —cuando quieras estar con alguien me vas a recordar, cada cosa, la vas a recordar.
—NY.
♡↬💙∞💙↫♡