Lazo

All Rights Reserved ©

Summary

Dos hombres que hace seis años, tomaron una desición. Una desición de la cual al día de hoy, aún se arrepienten. La vida está a punto de cruzar sus caminos nuevamente...

Status
Complete
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Brendan Weiss POV


-¡Otro más, otro más, por favor Dr. Weiss, solo uno más!- Sus pequeños ojos me miran expectantes mientras sostiene el libro de cuentos con sus bracitos estirados hacia mí.

Miro a mi alrededor y todos los niños de la sala de recuperación abrazan sus muñecos de peluche mientras silenciosamente apoyan el pedido de Cho.

-Ok ok, solo uno más, pero luego de esto tienen que dormir. ¿Prometido?.

-Siiiiiiiiiiiii.

El coro de voces fue lo suficientemente fuerte para despertar a medio hospital. Tomé el libro de las manos de Cho y comencé a leer uno de los cuentos al azar, mientras de reojo observaba sus reacciones. Con el tiempo, sus miradas llenas de emoción fueron dando paso al sueño y uno a uno fueron cayendo dormidos sumidos en un sueño tranquilo y acogedor.

¿Soñarán tal vez ser los protagonistas de las historias que acabo de leerles? ¿Seguirá sonando mi voz en sus cabecitas durante la noche?.

Con estos pensamientos, cierro el libro y lentamente me dirijo hacia la puerta de la habitación. La sala infantil del hospital se encuentra en relativa calma (al menos tan calmado como puede ser un hospital). Observo una vez más a los niños en sus camas antes de cerrar la puerta despacio y dirigirme al puesto de las enfermeras del turno noche.

-Por favor, vigilen cada dos horas que todo siga tranquilo y estén atentas a los monitores de observación.

-Por supuesto Dr. Weiss- Me dice una de ellas. -No tiene de qué preocuparse, puede ir tranquilo esta noche. ¿Hace cuánto no va a su casa a descansar?.-Trato de pensarlo, pero no lo recuerdo. ¿Dos días? ¿Tres? ¿Una semana?.

.

Recuerdo que hubo un caso difícil al comienzo de esta semana, por lo que decidí pasar las noches en el hospital y dormir cada tanto. Realmente necesito este fin de semana libre para reponerme.

-Recuerden llamarme ante cualquier inconveniente.

-Si si, no se preocupe más, vaya a descansar.

Comprendo el significado detrás de esa frase. A no ser que el mundo se esté desmoronando, no me van a llamar, intentarán solucionarlo consultando con otros médicos primero. En mi interior realmente se los agradezco. Han sido unos días bastante difíciles, dentro y fuera del trabajo.

Al salir del hospital, la brisa nocturna golpea mi cara. Cierro los ojos e inclino mi cabeza hacia atrás disfrutando la sensación. Poco a poco voy relajando mi cuerpo y dejando todas las tensiones del hospital atrás. Inevitablemente siento un dolor en la base del cuello. Toda la tensión acumulada los pasados días crearon una contractura en mi espalda por lo que siento como si estuviera cargando veinte kilos de peso extra.

Presiono mi mano contra mi nuca y muevo lentamente el cuello para tratar de aliviar la tensión mientras camino lentamente hacia mi carro.

En los pasados días, le pedí a uno de los enfermeros del hospital que lo llevara a lavar cuando terminara su turno, por lo que el carro está mejor que nunca, definitivamente, en mejores condiciones que yo.

Mientras conduzco por las calles casi vacías a esta hora de la noche, mi mente divaga y como siempre vuelve a esa noche, más de seis años atrás, esa única noche que no he podído olvidar en todos estos años.

Recuerdo su olor, sus gestos, su mirada llena de encanto y seducción.

También recuerdo mis palabras….

“Vamos a olvidar lo que paso...”

Después de eso, ambos actuamos como si nada hubiera pasado. Volvimos a ser amigos de bebidas e incluso esos encuentros fueron cada vez más esporádicos. Luego de graduarnos, jamás volví a verlo.

Durante estos años, he tenido algunos romances, tanto con hombres como con mujeres, pero nada pudo compararse jamás a esa noche con Frederick.

Perdido en mis pensamientos, no presto demasiada atención al camino, cuando de pronto y gracias a mis reflejos, piso a fondo el freno al punto de sentir un dolor agudo en mi pie.

Frente al carro, está parado un hombre. Observo como la sangre corre por su brazo derecho manchando su camisa blanca. Un par de ojos fríos, profundos e inteligentes me miran por unos segundos antes de acercarse al lado del pasajero, abrir la puerta y sentarse junto a mí.

Por unos segundos no puedo apartar la mirada de esos ojos, los mismos ojos que me cautivaron hace seis años.

Una voz, segura, autoritaria y profundamente sexy pero con una urgencia que no permitía derecho a réplica, dijo una sola palabra que fue suficiente para despertarme de mi ensoñación.

-Conduce....