Ángel del Pecado | XiCheng

Summary

Lan XiChen conocía el carácter desvergonzado de su cuñado, pero jamás imaginó que aquel espécimen lujurioso disfrazado de dulzura e inocencia que era Jiang WanYin fuera un ángel que guardaba un gran pecado. Un pecado donde estaba dispuesto a caer.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Un ángel por el que estoy dispuesto a pecar

El recorrido al pecado

Lan XiChen no podía acostumbrarse al lenguaje y expresiones de su cuñado, e incluso no lograba imaginarse como su recto y tranquilo hermano menor puso su interés en alguien tan... peculiar. No era que estuviera celoso, claro que no, después de todo lo único que quería era ver feliz a su hermano y el joven Wei WuXian cumplía con esa norma. Tal vez en demasía.

Un escalofrío le recorrió la columna al recordar una situación(de muchas situaciones) vergonzosa donde se vieron involucrados su hermano, su pareja y él mismo. ¡Pero nadie podía culparlo! Era la primera vez que WangJi traía a su novio a dormir a su casa, pero no solo durmieron esa noche... los ruidos todavía estallaban en los oídos sensibles de XiChen.

¡Como deseaba olvidar eso!

Pero más recientemente necesitaba olvidar otro asunto, esta vez enfocado en él mismo.

Nie MingJue, uno de sus mejores amigos, decidió ir al gimnasio. Muchos estaban de acuerdo en decir que A-Jue no necesita eso y estaban en lo cierto. Sin embargo la mejor excusa que encontró fue la de fortalecer más su cuerpo, nada tenía que ver el pequeño recepcionista que daba la bienvenida a los visitantes y mucho menos las miradas complicadas que esos dos se traían desde que pisaban el establecimiento. Y sí, dijo pisaban porque MingJue en un intento de acercarse al jovencito terminó inscribiendo a XiChen en el mismo gimnasio aún cuando le dijo claramente que no haría nada como eso. No había nada de interés en un lugar de citas mal disfrazadas como ese lugar.

Al principio su amigo tenía que recordarle constantemente sus sesiones (a las que Nie MingJue acudía enfundado en su aspecto más varonil y audaz que tenía), pero después de esa sesión MingJue tenía que estar puntual afuera del departamento de XiChen para asistir a sus entrenamientos o él perdería la cabeza.

XiChen había tenido encuentros con personas que creían poder despertar un interés en él, pero lo cierto es que los deseos mundanos parecían haberse hecho para otras personas, él jamás sintió atracción hacia alguien, mucho menos atracción sexual. Pero al verlo su corazón estalló, el rostro calentándose y sus venas ardiendo de deseo mal disimulado... nadie podía culparlo. No cuando ese muchacho sostenía las mancuernas con sus manos tan delicadas, mucho menos disfrutar de las expresiones faciales que dejaba salir, sus músculos tensándose mientras el sudor escurría por su pecho, las tonificadas piernas ajustadas en un pantalón deportivo bastante ajustado coronando la cereza del pastel con un rostro divino de ojos violetas. El primer hijo de los Lan no apartó su vista en ningún momento de la sesión de aquel muchacho, se había convertido en un total pervertido descarado cuando el joven, ajeno a sus perversiones, se deshizo de su playera y se secó el sudor frente a los espejos, un tatuaje en forma de flor de loto en su espalda.

Creyó morir con esa erótica escena. MingJue lo encontró casi con un derrame nasal mirando a la nada, pues el misterioso chico se había ido hace bastante tiempo. Después de ese día sus sesiones se hicieron más constantes (hasta renovó su membresía ahora V.I.P, Jin GuangYao le agradeció su dedicación y la generosa comisión que le tocó), no había día en que no fuera a su espionaje secreto-no-tan-secreto de ese chico.

Pensó en dejarlo, buscar un psicólogo o directamente denunciarse por acoso, realmente necesitaba descargar los sentimientos que estaba guardando por aquel desconocido que posiblemente lo mandaría a la cárcel en cuanto se enterara de sus sucios trucos. Lo iba a hacer si no fuera por ese accidente que sucedió semanas atrás.

Los sueños pecaminosos atormentaron a XiChen durante días y de solo recordar el suceso su miembro cobraba vida y se erguía en busca de atención. ¡Era tan vergonzoso!

¡Degenerado! ¡Pervertido! ¡Rufián!

XiChen se castigaba de muchas formas distintas, pero cada que cerraba los ojos podía sentir en sus piernas la sensación aplastante del trasero del muchacho, aquel accidente la base de todos sus sueños eróticos que no había tenido ni siquiera en la adolescencia. El hermano Lan había visto (para su vergüenza eterna) las veces en que el joven Wei caía accidentalmente en el regazo de su hermano; era una situación bastante incómoda de presenciar, más aún sabiendo que después esos dos irán a encerrarse a la habitación del menor y producirán toda clase de obscenos sonidos que perturbaban su mente. Así como el joven maestro Wei cae al regazo de WangJi, de esa misma manera el joven al que acosaba se había caído a su propio regazo. Y fue la ensoñación húmeda de XiChen.

Aquel día había hecho la misma rutina que siempre, su joven víctima estaba a unos metros de XiChen enfrascado en el estiramiento de sus músculos para meterse al cuadrilátero, el Lan solo podía admirarlo desde la distancia simulando que abrochaba sus agujetas sentado sobre las banquillas.

—¿Crees que tu demanda será antes o después de la golpiza que te dará? —su enorme mejor amigo observaba con curiosidad al joven dueño de los sueños húmedos de XiChen—. Porque créeme, te dará una paliza segura. GuangYao me dijo que lleva entrenando artes marciales desde hace mucho tiempo, es letal.

—¿Sabes su nombre, A-Jue?

—¿Por qué debería de saberlo?

—¿Por qué no lo sabrías?

MingJue no tuvo tiempo de replicar cuando un estruendo sacudió a todos en el piso. Alarmado, XiChen se dio cuenta que aquel escándalo provenía del cuadrilátero, así que llamó a su mejor amigo para intentar acercarse y brindar su ayuda en caso de ser necesaria.

Al parecer su preciosa víctima tenía una víctima propia, aunque no de la misma manera. Un chico joven estaba escupiendo sangre a unos metros de donde el erótico chico se encontraba, el ruido había sido provocado por los anaqueles llenos de toallas que el herido tiró al chocar con su cuerpo.

—¡Estás demente!

El ceño del chico se frunció y cruzando los brazos le gritó—. ¡El demente eres tú! ¿Qué demonios te sucede? ¡Agradece que no te rompí las piernas por haberme tocado el trasero!

—¡No vayas a matarlo, ChengCheng! —gritó una voz conocida para XiChen, sorprendiéndose cuando Nie HuaiSang hizo acto de presencia en la escena. El pequeño hermano de su mejor amigo sostuvo a su fantasía andante del brazo y lo arrastró hasta su encuentro.

¡Y fue ahí cuando entró en pánico!

Dejó caer su toalla, sudor frío corriendo por su cara cuando HuaiSang se encaminó más rápido hacia donde ellos se encontraban.

—¡Debes estar bromeando, XiChen! Te he visto imaginando a ese niño debajo de ti en mil poses distintas todos los días y ahora pareces una colegiala quinceañera que está nerviosa porque su crush viene hacia acá —su hermano mayor frunció los labios—. ¡Más rápido HuaiSang!

—A-Jue...

—Relájate, no vayas a vomitar a tu próxima esposa, eso arruinará tu matrimonio incluso antes de empezar. ¡Respira, hombre!

XiChen solo pudo sonreír cuando aquella belleza felina estuvo a escasos centímetros de él. De cerca desprendía un aura irreal, era tanta su hermosura que XiChen se sintió no merecedor de contemplarlo. Sin poder seguir mirando su rostro tuvo que bajar la mirada.

Un gran error. Grande, gigante, monumental error.

Las sensuales piernas del joven estaban justo frente a sus ojos, sus exuberantes caderas agitándose cada que su dueño bufaba o se movía deliberadamente... como tentándolo, invitándolo a un pecado del que no quería escapar.

—¡Que buen espectáculo diste, Jiang Cheng! —exclamó HuaiSang, sus inquietas manos rodeando la estrecha cintura de su amigo.

—No es la primera vez que hago eso, HuaiSang, estás haciendo un alboroto —su voz dominante dio una sacudida eléctrica directamente al miembro de XiChen. Podía imaginarse esa sensual voz gimiendo mientras él entraba y salía de su cuerpo... o mejor aún, gritándole que deseaba más.

Definitivamente había perdido la cabeza.

—¿... XiChen?

Tres pares de ojos lo miraban, uno de ellos le dirigía una mirada abrasadora llena de fuego que quemó enteramente sus sentidos. El violeta intenso repasándolo lentamente con indiferencia de arriba hacia abajo.

—Mis disculpas, ¿Qué me has preguntado, A-Jue?

—Te preguntamos si no crees que el maestro Jiang es bueno para las artes marciales. ¡Arrojó a ese energúmeno varios metros con solo una patada! —definitivamente alguien capaz de romper a una persona en dos lloriqueantes cachitos era del agrado de Nie MingJue.

El joven Jiang bufó, pero el tono de su voz cambió radicalmente cuando dijo—. Puedo tirar a un hombre de muchas maneras.

Su garganta se secó cuando los sensuales labios de Jiang Cheng se saborearon su cuerpo, violáceos soles refulgiendo de interés.

Oh...

—Creo que el maestro Jiang es bueno... muy bueno —sonrió. Todas sus intenciones expresándose en esa sonrisa, todos sus deseos oscuros saliendo a la luz con un solo gesto.

—No tengo que soportar estas cosas, HuaiSang. Vámonos ya.

—¡Espera ChengCheng!

Al momento de que Jiang Cheng se dio la vuelta la mano de HuaiSang se aferró con la fuerza necesaria para regresarlo, el único fallo fueron sus pies. Jiang Cheng se giró, sus pies se enredaron y luego cayó en el regazo de Lan XiChen.

Él pudo sentir su exquisito trasero. La firmeza de esos pedazos de carne presionando con fuerza su miembro, el roce delicioso fue suficiente para enloquecerlo. Sin poder evitarlo, XiChen puso sus manos en las caderas ajenas, presionando hacia abajo para que su miembro se enterrara entre los pliegues de esas majestuosas nalgas. Jiang Cheng por instinto se restregó ligeramente contra él.

—¡XiChen!

—¡ChengCheng!

El peso extra fue jalado de su prisión sintiéndose acalorado como nunca antes había sucedido. Jiang Cheng tenía una mirada llena de hambre y lujuria resplandeciendo en sus ojos, una extraña sonrisa jugueteando en sus labios cual dulces cerezas.

—Pido perdón por eso, señor Lan.

—Yo...

—¡Xue Yang nos espera, ChengCheng! —el menor de los Nie arrastró a su amigo hacia la salida. MingJue, que había sido testigo del lujurioso momento que su mejor amigo había tenido con el amigo de su hermano, se ofreció para acompañarlos al estacionamiento. La oferta incluía a XiChen.

En todo el camino no pudo dejar de pensar en la sensación exquisita del trasero de Jiang Cheng sobre su miembro, el calor de su cuerpo sobre el suyo y las fantasías de su voz gimiendo, rogando y saboreando cada momento juntos.

—¡De ninguna manera te subirás a eso! —el mayor de los Nie gruñó al ver la motocicleta donde su hermanito estaba por poner su trasero. Ambos iniciaron una acalorada discusión que prefirió ignorar, su atención la tenía el chico sobre el vehículo de dos ruedas.

Jiang Cheng estaba sentado sobre la motocicleta, inclinándose salvajemente para alcanzar los manubrios, dejando una vista sumamente erótica y asfixiante para XiChen; su redondo trasero resaltando desde la parte trasera, sus piernas abiertas rozando obscenamente el tanque, un vaivén suave acompañando sus movimientos.

Como si estuviera cabalgando, pensó XiChen.

El joven Jiang miró sobre su hombro descubriéndolo infraganti. Después, para su consternación, le guiñó el ojo y sin despegar la mirada dio un empujón con su cadera creando un movimiento aplastante para la dura erección de XiChen.

Fue la invitación que estaba esperando.

XiChen estaba por hablar cuando HuaiSang se subió a la motocicleta, tapando la vista del trasero de su amigo. El rugido del motor estalló en sus oídos, la voz ligeramente juguetona de Jiang Cheng acompañando el ronroneo del vehículo.

—Nos vemos luego, Lan XiChen.

El insistente sonido de su celular lo sacó de su ensoñación, al mirar la pantalla se dio cuenta de las muchas llamadas perdidas que tenía de su pequeño y adorable A-Zhan.

—Hermano.

—WangJi.

—Hermano yo...

—¡Hermano XiChen! —la voz de su cuñado le dio la bienvenida, XiChen sonrió al imaginarse a su hermano pasándole el teléfono a su novio antes de que éste se lo arrebatara—. Hermano mayor ¿vendrás a la fiesta hoy?

—Maestro Wei yo no...

—¡Lo prometiste, hermano mayor! Mi hermano no cree que eres una réplica de mi Lan Zhan pero sonriente y feliz.

Un extraño sonido se escuchó del otro lado de la línea mientras Wei WuXian parloteaba sobre la importancia de su asistencia a la fiesta de disfraces que organizó.

—¡... Por eso A-Cheng tiene que verte! Tengo que verlo bailar como esas chicas coreanas que tanto escucha mi Shijie.

—Wei Ying, tu hermano llegó —Lan WangJi interrumpió la verborrea de su novio.

—¡Te veremos a las 8:00 pm en mi casa, hermano mayor! —y colgó.

XiChen se resignó a su destino. Si no se presentaba en el horario que había sido citado, su querido hermano menor era capaz de sacarlo de su cama por cumplir el deseo de su novio.



—¡Pero qué cosas! —Nie HuaiSang enrojeció cuando miró detenidamente su pecho al descubierto, su rostro sonrojado podía darle batalla al propio rostro del Lan. Como había previsto XiChen, su hermano WangJi se había presentado unas horas después de la dichosa llamada con su disfraz “escogido personalmente por Wei Ying”, en palabras serias de su hermano; además, mencionó, iría a juego con su propio hermanito. Aceptó como el iluso que era y se preparó para enfundarse en ese atuendo.

Nunca se esperó la falda espartana, un diminuto short interno, el mechón del casco y nada más.

Sin nada para su torso desnudo, sin nada más que protegiera su cara del mundo. Como era normal llamó a WangJi, y también con la misma normalidad le respondió Wei WuXian.

—¡Maestro Wei, por favor! —suplicó desesperadamente.

—¡Perdóname hermano mayor, pero no sabes mi castigo si no logro impresionar a A-Cheng! —y colgó.

MingJue tuvo que arrastrarlo con toda la vergüenza del mundo a su camioneta (cubierto de pies a cabeza con una sábana) donde ya lo esperaban Jin GuangYao y Nie HuaiSang. Después de subirse hubo una pequeña pelea de tres contra uno donde un emperador egipcio, un títere maléfico y un duende intentaron sacar a XiChen de la protección de sus sábanas recién lavadas. Lo consiguieron y los sonrojos de dos de ellos y las carcajadas del mayor hicieron que XiChen se escondiera con más razón en su sábana. Había tomado la decisión de entrar a la fiesta como un fantasma.

Casi lo hizo si no fuera por las palabras de HuaiSang.

—Jiang Cheng dijo que no tardaría en llegar, mencionó algo de su hermana y muchas cosas más —inmediatamente después XiChen sacó su cabeza de su escondite y miró al menor.

—¿El maestro Jiang vendrá?

Nie HuaiSang sonrió de una manera que lo hizo parecer aterrador—. ¿El hermano XiChen está interesado en mi gruñón amigo?

—No... yo no...

—¡Sí lo está! —interrumpió el mayor del vehículo—. Y será mejor que nos digas todo lo que sepas de Jiang Cheng si quieres pisar otra discoteca en tu vida, Nie HuaiSang.

—¡A-Jue, no puedes ponerme una espada en el cuello!

—Puedo y lo haré. Ahora habla, A-Sang.

Y HuaiSang hablo más que político en elecciones; el nombre de Jiang Cheng se acompañaba de un hermoso WanYin, nombre que utilizaba en su carrera como modelo de una compañía bastante importante en el país, además era un hombre sin prejuicios; si eras hombre o mujer a él no le importaba, si te quería no había forma de que te resistas a sus encantos.

Eso estaba científicamente comprobado.

—Jiang Cheng es coqueto pero agresivo, si le gustas lo sabrás inmediatamente porque no descansará hasta hacerte caer en sus redes —soltó una carcajada—. Como sucedió con aquella chica de Qishan.

—¿Con quién? —preguntó MingJue. Hace bastante tiempo habían aparcado porque el hermano mayor quería saber bien el chisme y no podía concentrarse en conducir.

—Wen Qing, modelo estrella de Qishan Entertainment, el hermoso sol de esa agencia —explicó con el mismo tono de quien habla del clima.

—¿Wen Qing de Qishan, actual esposa de Song Lan, el actor? ¡¿Esa Wen Qing?! —los ojos de GuangYao casi salen de sus cuencas—. ¡¿Quieres decir que Jiang Cheng salió con ella?!

—No exactamente —se encogió de hombros—, ella por supuesto se acercó con intereses románticos hacia él, pero Jiang Cheng ni siquiera le dio una mirada. ¡Hubieras visto la cara de la señora Wen cuando fue rechazada!

XiChen se sintió mal por tener ese alivio en su pecho. Sabía que era atractivo, muy atractivo, las miradas de las mujeres y los hombres eran incómodas aunque lo siguieran todos los días de su vida, pero si ponían las cosas así él no podía compararse con una super modelo.

—Ya está sumergiéndose en su autocompasión otra vez —señaló GuangYao.

—¡Hermano XiChen, no pongas esa cara! Eres el mejor candidato para domar a esa bestia púrpura que es ChengCheng —HuaiSang sacó su celular—. ¡Tengo el plan perfecto para que no pueda resistirse a ti!



Si los ángeles bajaran del cielo estarían definitivamente celosos de Jiang Cheng.

Con las mejillas sonrosadas por le excitación, su piel perlada de cada gota de sudor, sus caderas candentes meciéndose y retorciéndose con el placer acumulado entre ambos cuerpos podía decir que Jiang Cheng era el ángel del pecado más hermoso de todos.

Recordó entre el fulgor del fuego quemando en sus venas cuán sexy era el muchacho debajo de su cuerpo, como parecía encender una brasa aplastante en su interior con solo una mirada.

XiChen casi tuvo un paro cardíaco cuando vio entrar al modelo; Jiang WanYin tenía una túnica blanca ingeniosamente colocada en su cuerpo para resaltar partes de piel deliberadamente expuestas que apenas ocultaban algo, un cinturón dorado aprensando su cintura curvilínea y deslumbrantes accesorios que daban un toque sensual y encantador, atrayente y lujurioso. Un ángel que te invitaba a ser su más fiel servidor.

—¡Hermano mayor, déjame presentarte a mi hermano! —su joven cuñado lo acercó a su delirio, el aroma fragante de un suave perfume bailando en su nariz—. Este es Jiang Cheng, mi hermano. ¡A-Cheng, este es Lan XiChen, el hermano de Lan Zhan!

El ángel sonrió, una sonrisa que para Wei WuXian indicaba que su hermano había elegido su próxima presa. Le dio un golpe ligero en su abdomen, Jiang Cheng se inclinó ligeramente, la abertura de su túnica revelando unos rosados pezones en punta.

Trago una, dos veces.

—Ni se te ocurra, A-Cheng. ¡No debes hacerlo en mi fiesta! —advirtió Wei Ying.

—No puedes prohibirme nada, Wei WuXian.

—Él es... ¡HuaiSang, bájate de ahí!

Al tiempo de retirarse, Jiang Cheng lo miró de nuevo, la sonrisa nunca había abandonado sus labios, sus ojos refulgiendo como soles violetas. De forma seductora se acercó al mayor, una mano en sus pectorales, la otra descendiendo lentamente hasta el ombligo... y después más abajo.

—Maestro Lan, un gusto volver a verlo —ronroneó en su oído, un estremecimiento subiendo por su columna—. ¿Le da gusto volver a verme?

—Yo...

—Porque a mí me da mucho placer verlo vestido así —la lengua cálida del ángel de blanco acarició juguetonamente el lóbulo del guerrero, los músculos de XiChen derritiéndose cada vez más—. Primer Maestro Lan, hermano XiChen ¿le gusta mi traje?

—Maestro Jiang...

—Jiang Cheng —susurró, un beso depositado en su oído, una caricia íntima y seductora en su cuello.

—Jiang Cheng, alguien podría vernos.

—No hay nadie aquí interesado en vernos, nadie se atreve a mirarme con lujuria. ¿Qué hay de usted, hermano Lan? —a cada palabra una mano juguetona atravesaba de ida y vuelta su cuerpo, un suave pellizco en su pezón le sacó un gemido bajo.

—Jiang Cheng.

—Vamos arriba.

Deslizándose de su cuerpo se dio la vuelta y camino por delante de él. Las tenues luces daban directamente en la túnica semitransparente del Jiang, cuando posó sus ojos de bronce en su figura, el corazón le bombeó como loco; de frente la túnica era un espectáculo, de la parte trasera un monumento a la lujuria. La piel de Jiang Cheng se veía expuesta, su redondo trasero dibujando un bulto considerable... la ropa interior púrpura traspasando su visión.

Y en la habitación, cuando Jiang Cheng se deshizo de la reveladora túnica sin titubeos, el encaje violeta y el liguero blanco le dieron la bienvenida. Su boca se secó, sus músculos se tensaron y su sangre quemó ante la imagen sublime del joven sonriendo como un felino, las caderas y la piel fina de color marfil llegando hasta él y desvistiéndolo sin miramientos.

Jadeos y gemidos cuando succionó los pezones del menor, su erección frotándose contra su vientre mientras él abría las piernas del modelo, el aroma del sexo un estimulante para sus actividades. Jiang Cheng era ruidoso y sexy, caliente cuando descendió de su pecho hasta su pene y lo metió a su boca, los labios cereza cerrándose contra el trozo de carne y subiendo y bajando a juego con las embestidas a juego. No tardó mucho en soltarse, su semilla liberándose en la boca de Jiang Cheng.

—No me dejes esperando, Lan XiChen —reclamó el menor cuando aún estaba recuperándose de su vertiginosa liberación. Con su propia mano se abrió paso entre sus nalgas; uno, dos, tres dedos mientras gritaba de placer. XiChen no pudo sólo observar, justo cuando Cheng sacó sus dedos fue la lengua del hermano mayor de los Lan la que abordó la suave entrada.

El grito de satisfacción de Jiang Cheng le dio la venia que necesitaba para seguir. Recorriendo desde adentro hacia afuera, sus testículos y su pene todo fue probado, incluso mordido. Descubrió con fascinación que Jiang Cheng ronroneaba cuando era succionado, varios chupetones fueron marcados en los níveos montes traseros.

—¡Ah, XiChen! —justo cuando A-Cheng se vino fue que entró de golpe, un gemido largo y profundo de parte del menor. Su interior cálido lo apretó casi impidiéndole la entrada, las contracciones del orgasmo que el muchacho estaba sintiendo era la única barrera.

Una embestida fue suficiente para que Jiang Cheng se perdiera en un mar de placer. Los golpes certeros del mayor iban directamente a su núcleo de máximo estímulo, XiChen sintió que las uñas del ángel debajo de él rasgaban tiras de piel en su espalda, lo que hizo más excitante el momento.

—X-XiCh... ¡Ah!

—Vamos A-Cheng, gime para mí —pidió, petición que fue escuchada. Jiang Cheng gimió y mostró su éxtasis. El rechinar de la cama junto con el golpeteo incesante en la pared le daba indicios a cualquiera que pasara por ahí de lo que estaba sucediendo. En el pasillo Wei WuXian era jalado ferozmente por Nie MingJue para que dejaran la planta en solitario, los gemidos y gritos de placer de Jiang Cheng saltando por la puerta cada cierto tiempo.

Dentro de la habitación el aire era un infierno, el olor del sexo desenfrenado desorientando los sentidos de ambos amantes.

—¡XiChen! ¡XiChen, ah! ¡Más duro!

Pero las piernas de XiChen le fallaron, incapaz de continuar. Jiang Cheng al no sentir lo que pidió les dio la vuelta sentándose a horcajadas sobre el mayor.

—¿Tan... rápido... tiras la toalla? —preguntó entre jadeos el menor, balanceándose suavemente.

—Llevamos mucho tiempo —se excusó el hermano Lan. Con un movimiento penetró con rudeza en el interior del cuñado de su hermano.

—Y... ah... lo que... falta... ¡Ah, más rápido!

Tal vez el día de mañana podría agradecer a su cuñado el haberlo invitado a esta fiesta de disfraces.



Extra

En el piso de abajo donde la fiesta estaba en su apogeo Wei WuXian despotricaba como Lan XiChen era un robahermanos, pervertido que acosa chicos y un energúmeno rompehogares.

—¡Si vas al piso de arriba solo se escucha el golpeteo de la cama y los gemidos de mi A-Cheng! —gritó a su novio.

—No subas —fue la solución de Lan WangJi.

—¡Lan Zhan! —el muchacho vestido de hechicero se aferró a su varita mágica—. ¡Están teniendo sexo durante mi fiesta!

—Mnn.

Nie MingJue sonrió, después de todo XiChen había sido cautivado por un ángel bastante... interesante.

Jin ZiXuan y Jiang YanLi comentaron justo en ese momento los extraños ruidos que los gatos de A-Xian estaban haciendo arriba.

Nadie respondió que no tenían gatos.