Bajo el árbol de cerezo-ShinBaku
23. Primer beso
#Kisspril
‹
›
Quien diría que Shinso estuviera enamorado de cierto rubio de la clase 1A. En un principio no era relevante para él, como se expresaba con sus compañeros, llamándolos por apodos o insultando a cualquiera solo porque sí.
Pero eso cambio cuando se transfirió a su clase, llegando a sentarse en el pupitre de a lado, así tenía la oportunidad de verlo y analizarlo como si de una tarea se tratase. Desde entonces ha intentado acercarse de muchas maneras con tal de llamar su atención.
Sin embargo, no era muy bueno con las palabras sin que pensaran que lo decía con aburrimiento o siendo descortés, por esta razón se ganó muchos insultos por parte de Katsuki y el apodo de ‘Zombi’; supuso que era por su aspecto, pero tampoco es como si le importara mucho.
Entonces un día se dio cuenta de que no solo era interesante por el actuar del rubio, sino que más bien era algo más que no sabía como descifrar. —Bakugo hay algo de lo que quiero hablarte— estaban en el pasillo donde por ahora no había nadie a su alrededor y por eso le fue fácil al pelimorado interceptarlo.
En un principio Katsuki quiso evitarlo a toda costa, pero Shinso era insistente y se colocaba frente a él para evitar que se fuera. —¡Arhg, maldición! ¡¿Qué demonios quieres?!— sea lo que quiera esperaba que se lo dijera de una vez para ya marcharse. Quería golpearlo por atravesarse en su camino, pero si descubrían lo que hizo lo castigarían de nuevo.
—¿Saldrías conmigo?— por un momento se sorprendió por aquellas palabras antes de comenzar a reír. No era la primera ni la última persona que en teoría le confesaba sus sentimientos, pero sí era el primer chico que lo hacía.
Cuando se calmó limpio una lágrima que estaba por caer a causa de la risa. —¿Qué te hace creer que aceptaré tu patética propuesta?, si desde secundaria las extras hicieron lo mismo que tú y a todas las rechace, ¿qué te hace creer que tú eres especial?
Shinso lo pensó un poco antes de hablar. —¿A caso temes perder y enamorarte de mí?— para él era fácil saber qué palabras decir para convencer a una persona y con el rubio era más sencillo, esto al notar que su expresión divertida se fue dando paso a su expresión de molestia.
—¿A caso piensas que tus intentos de hacerme cambiar de opinión van a funcionar? Pues estás equivocado, porque tú vas a salir conmigo, te guste o no— fueron sus últimas palabras antes de irse a cierta distancia, se detuvo antes de darse cuenta de lo que había dicho. —¡Eres un…!
El pelimorado por su parte sonrió de medio lado al obtener algo distinto, pero con el mismo resultado. Horas después todo el salón se sorprendió cuando terminaron las clases y Shinso tomó como si nada la mano de Katsuki para llevárselo.
A pesar de los insultos hacia su persona, no soltó su mano para nada, aunque sí se llevó un golpe en la cabeza cuando dejo al rubio en su casa y antes de marcharse le dijo que vendría por él mañana. A Katsuki no le importó y entro a su casa imaginando que el pelimorado ya no existía.
En cambio, al día siguiente lo encontró esperando afuera de su casa con una expresión sería incluso cuando lo saludo. Los siguientes días y meses fue la misma rutina; ir juntos a la escuela cada mañana, almorzar juntos y Shinso acompañando al rubio a su casa.
Pareciera que son más como compañeros cercanos o amigos, pero si le preguntaban a Katsuki que relación tenía con el pelimorado decía que era un idiota que lo molestaba, en cambio, si le preguntaban a Shinso decía que estaban saliendo.
Nadie comprendió la actitud de ambos. Entonces un día el pelimorado invitó al rubio a ver los árboles de cerezo porque era época en que florecerían. Encontrar un lugar libre no fue sencillo, pero lo lograron. Katsuki seguía molesto porque de nuevo lo arrastro a donde no quería ir.
Solo que al ver pétalos caer con la suave brisa que pasaba su enojo se fue un poco antes de alzar su mirada. Shinso al ver que estaba algo tranquilo a su lado, también observo a su alrededor notando a una pareja a lo lejos dándose un beso.
Él pensó que si dos personas salían deberían de besarse, no tenía muy en claro eso, pero se dijo a sí mismo que no perdía nada con intentarlo. —Oye Bakugo.
—¿Ahora qué quieres?— molesto por interrumpirlo, volteo a verlo sin esperar que de pronto Shinso lo besara, solo era un roce de labios que duro tan solo segundos. El pelimorado se separó un poco para ver como Katsuki se había ruborizado y al darse cuenta coloco su dorso de la mano sobre su boca. —Eres un idiota— desvío la mirada para ya no verlo.
—¿Fue tu primer beso?
—¡Cállate!— sin decir más, se comenzó a alejar.
—¡También fue el mío!— al escucharlo se detuvo para voltear a verlo y notar en él una pequeña sonrisa, la primera que ha visto en él desde que lo conoce. —¡¿Si sabes que no puedes dejar a tu novio atrás cuando le diste su primer beso?!
En vez de avergonzarse, se enojó. —¡Yo no te quité nada, fuiste tú! ¡Te odio maldito Zombi!— al ver que ahora sí se iba, decidió seguirlo y descubrir que pasara después con su relación.