Prólogo
Todos los mitos y leyendas tienen su base en hechos reales. Y lo mismo ocurre con los Dragones.
Una vez un planeta próspero y progresista, Aegon era el hogar de muchas especies y culturas diferentes. Dragones, magos, seres mágicos y hombres existían unos junto a otros, si no siempre armoniosamente, sí al menos con una cierta tolerancia.
Pero los dragones siempre habían sido una especie solitaria y suspicaz, que luchaban los unos contra los otros por tierras, tesoros y compañeros. Con el tiempo declinaron casi hasta el punto de la extinción.
Representantes machos de cada una de las cuatro familias de Dragones -Montaña, Mar, Bosque y Desierto- fueron a los magos en busca de ayuda para salvar sus especies.
Es bien sabido que los magos generalmente tienen poco interés en nada salvo ellos mismos y su magia, pero el mago Ehith decidió escuchar la súplica de los dragones. Lanzó un hechizo que permitió a cada dragón macho tomar forma humana durante el plazo de un año. En ese tiempo los dragones se aparearían con tantas hembras como donceles humanos, pudieran.
Desafortunadamente, los humanos eran ignorantes de la verdadera naturaleza de los hombres con los que se estaban acostando. Unas cuantas de estas "mujeres/donceles" alumbraron niños, todos ellos varones, que parecían tan normales como cualquier otro. Hasta que alcanzaban la pubertad. Entonces empezaba el cambio. Las madres estaban horrorizadas, los pueblos aterrorizados y los muchachos fueron expulsados. Entonces los Dragones volvieron para reclamar a sus descendientes y criarlos.
Se había creado una nueva especie, ni humana ni Dragón, sino ambas cosas. Bendecidos con la longevidad, los instintos y la fuerza de los Dragones pero con la inteligencia astuta y el corazón del hombre, estos muchachos pronto se convirtieron en machos poderosos capaces de transformarse y vivir tanto entre las bestias como entre los hombres. Los llamaron Dragnia, o hijos de los Dragones. A su tiempo proporcionaron un puente entre los Dragones y la humanidad, llegando a ser consejeros de confianza y guerreros legendarios entre los reyes y gobernantes de Aegon.
Pero la avaricia y la desconfianza crecieron entre los reyes humanos. Temían a los Dragones y deseaban fervientemente los tesoros que acumulaban de manera continuada a lo largo de los años. Tras alzarse en un esfuerzo conjunto, los gobernantes humanos traicionaron a sus guerreros leales. La sangre fluyó y a muchos los mataron.
Pero muchos no.
El castigo fue rápido y brutal. Reinos enteros fueron arrasados, y la cólera de los Dragones no conoció límites. Y cuando terminaron se alejaron del mundo de los hombres y regresaron a las montañas, yeguas, bosques y desiertos de sus padres, abandonando el mundo del hombre.
Aegon fue abandonado al caos, y durante décadas la guerra y la lucha fueron una forma de vida. Pero la gente nunca olvidó a los Dragones, y en las raras veces en que uno se aventuraba en los reinos humanos era tratado con el temor y la sospecha que se habían ganado. Su valor como guerreros era la esencia de mitos y leyendas.
Pero la verdad era muy diferente. Como sus padres antes que ellos, se sentían solos en su existencia solitaria y su número disminuía. Pero de vez en cuando uno saldría de su reclusión y entonces las leyendas se contarían de nuevo.
Así empezó...
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¡Hola mis estrellitas! Aquí está un pequeño comienzo de ésta nueva historia. 🌸
Va a ser muy cortita, espero lo disfruteis mucho, denle me gusta y que os aproveche la lectura. <3









llegué yooo 💕
La historia se siente potente.
El tema dragones, magos y humanos tiene chicha... de momento voy por el prologo pero ansioso por continuar.