Chapter 1
Crédito.
En un bello día de primavera en el pintoresco Pueblo Hojas Gemelas de la región de Sinnoh, el Sol brillaba en lo alto, los Starly cantaban en sus nidos y los pokémon correteaban en la hierba, todo parecía indicar que se trataba de un tranquilo dia como cualquier otro.
Aunque en una de las casas del pueblo el ambiente era todo menos tranquilo ya que Johanna, la hermosa ex coordinadora, estaba por enfrentarse al momento que más temía al terminar cada mes: Su estado de cuenta había llegado inflado como siempre.
"¿Cómo es que puedo gastar tanto?" se regaño la mujer si misma mientras que revisaba las cuentas por pagar y el dinero que tenía a su disposición
—Es otro mes en el que apenas saldré bien librada —se lamento mientras realizaba la transacción pertinente para el pago de todas sus tarjetas electrónicas y veía con pesar que sus reducidos fondos no serían capaces de soportar otro mes así.
"¡Johanna debes aprender a controlarte!" pensó con desilusión antes de sentarse en su sofá preferido y pensar en una forma de resolver su delicada situación económica.
Últimamente la ex coordinadora no podía evitar actuar como una adolescente cada vez que iba de compras, una visita al área de maquillaje para obtener una mascarilla terminaba en la compra de un completo y costoso tratamiento dérmico.
"¿Y de las decenas de zapatos que tengo en el armario cuantos apenas me he puesto una vez? ¿Y cuantos de ellos ni he sacado de sus cajas? ¡¿Y en serio necesitaba comprarme un vestido nuevo?! ¡Con todas las prendas que tengo en el guardarropa y que apenas he usado!" pensó la mujer con desilusión
—Y aún así tengo el descaro de decirle a Dawn que se modere en sus gastos ¡Que gran ejemplo soy! —se reprochó, aunque en el fondo se alegraba de que su hija no estuviera en casa para enterarse de que ella apenas era capaz de contener su propio impulso de comprar.
Tras tranquilizarse un poco procedió a revisar el resto de la correspondencia, temiendo por un momento encontrar más cuentas que pagar, pero solo encontró el habitual correo basura y una que otra muestra gratis de algún nuevo producto hasta que algo llamó su atención.
—¿Qué es esto? —se preguntó al tomar un misterioso sobre de color rosa que estaba sellado con un símbolo similar al de un Gengar riendo, por un momento pensó en tirarlo a la basura junto con el resto de su correo, pero un repentino instinto de curiosidad se apoderó de ella y terminó por abrirlo.
En su interior se encontraba una brillante tarjeta de color dorado, aparentemente de crédito, y una nota que rezaba:
"Estimada Sra. Johanna Berlitz.
Nosotros sabemos a la perfección que su mayor deseo es el de comprar todo lo que se le antoje sin tener que preocuparse por pagar cuantiosas cuentas, es por esa razón que hemos decidido ayudarla a volver ese sueño una realidad. Le aseguramos que con esta tarjeta usted podrá disfrutar de comprar sin volver a preocuparse por recibir un gordo y molesto estado de cuenta.
Sin embargo también es nuestra obligación advertirle de la única condición que se le impone al usar nuestro producto: Nunca deberá de sobrepasar el límite de compras impuesto para esta tarjeta, ya que en caso de hacerlo inmediatamente se procederá a embargar"
Johanna leía el documento con una mezcla de felicidad e incredulidad hasta que negó con la cabeza, por más vueltas que le diera aquella era una oferta demasiado buena para ser real.
"¿En verdad creen que soy tan ingenua como para aceptar algo así?" se preguntó y antes que cualquier otra cosa pasará guardo nuevamente la tarjeta en el sobre y la tiró a la basura junto con el resto del correo indeseado.
—Creo que es mejor es que compre algo para la cena —decidió Johanna al ver la hora y salir de su casa.
Para la coordinadora era una verdadera ventaja que su hija estuviera de viaje, ya que no habia ninguna necesidad de preparar la cena, para ella era suficiente con comprar un poco de comida preparada en un de los varios negocios del pueblo.
Después de ordenar lo que deseaba y pedir la cuenta se disponía a sacar una de sus tarjetas electrónicas para pagar su orden cuando sin querer entregó la misteriosa tarjeta que recibió esa tarde y que inexplicablemente había terminado en su bolso.
— ¡Esperé un momento, por favor! —pidio al momento en que la tarjeta pasó por el lector, ante la incrédula mirada de la dependiente del lugar, sin embargo en cuando el sonido de aprobación del lector llegó a sus oídos pudo sentir como si una corriente eléctrica le surcara la columna vertebral y la hizo dar un ligero suspiro para desahogarse.
— ¡Muchas gracias por su compra! ¡Esperamos que vuelva pronto! —dijo amable la cajera, quien ajena a la situación, al entregarle su recibo junto con la tarjeta.
—¡A usted, muchas gracias! —respondió la ex coordinadora ligeramente sonrojada.
De regreso a casa Johanna miraba con detalle esa misteriosa tarjeta, mientras se preguntaba si la agradable sensación que experimento hace unos momentos se debió a que pagó con ella o fue por otra razón.
"¡Bueno, parece que sólo hay una forma de averiguarlo!" pensó mientras que se dirigía hacia un café cercano.
Una vez más en su casa Johanna se sentó en su sofá para reflexionar en lo que le había ocurrido esa tarde. Ya no le cabía la menor duda de que cada vez que compraba algo con esa tarjeta experimentaba una ráfaga de placer, un tanto peculiar y culposo, que siempre le dejaba con ganas de más y también había notado que entre más costoso fuera el artículo a comprar más placer le generaba.
Y en cuanto pensó en ello un evidente sonrojo subió a sus mejillas, si se habia sentido tan bien al comprar aquellas cosas tan sencillas, no se imaginaba el como se sentiría al comprar cosas más costosas mucho más costosas.
— ¡Me voy a divertir mucho contigo! —dijo esbozando una sonrisa a la pieza de plástico que tenía entre sus manos.
A partir de ese día Johanna empezó a pagar absolutamente todo con su nueva y mágica tarjeta de crédito, siempre obteniendo esa agradable sensación de placer al hacerlo, pero lo mejor de todo era de que tal y como decía la carta que venía junto con la tarjeta nunca llegaba ningún tipo de estado de cuenta sólo un breve recordatorio de que nunca gastará más de su límite o sería embargada.
A pesar de su felicidad no podía evitar sentir un poco de desconfianza al principio, por lo que decidió solo gastar lo necesario, pero esa resolución no duró mucho tiempo: Entre mas usaba la tarjeta mayor era el placer recibía.
En resumen Johanna jamás se había sentido tan bien como en ese momento, se sentía como una adolescente comprando a manos llenas y sintiendo esa creciente sensación de placer al hacerlo, Le era penoso decirlo pero en más de una ocasión había terminado con las pantaletas húmedas después de una tranquila tarde de compras y era algo que le encantaba.
—¡Por Arceus que tarde es! —dijo la ex coordinadora al llegar a su casa después de un maravilloso día de compras y dejar a un lado sus compras más recientes.
En esos momentos la mujer sólo deseaba quitarse sus flamantes zapatos nuevos y sus empapadas pantaletas para disfrutar tranquilamente el resto del dia, cuando el videófono de la sala empezó a sonar.
—¡Espero que sea importante! —exclamo al dirigirse a contestar la videollamada y escuchar una voz mecánica.
"Este es un mensaje grabado para recordarle que mañana en la noche es la gran cena de gala de ex-coordinadores pokémon de la región Sinnoh. Le suplicamos que confirmé su asistencia respondiendo éste mensaje"
En ese momento Johanna quería que la tierra se abriera y se la tragara ¡Se había olvidado por completo de la reunión! "¿¡Y ahora que es lo que voy a hacer!?" se preguntó alarmada mientras empezaba a caminar de un lado al otro por su sala principal.
A pesar de todas las lujosas prendas que tenia en su colosal y casi intacto guardarropa, sabía a la perfección que alguna de las personas presentes en ese evento notarían que eran de rebaja y liquidaciones; además de que no podía presentarse con su piel y su rostro luciendo resecos, tambien necesitaba arreglar su cabello el cual estaba echo un desastre y no menos importante necesitaba hacerse una pedicura y manicura. Esos odiosos y presumidos sujetos parecía que podían mirar a través de los objetos con un escáner de barras.
Pero por el mismo Arceus ¿Como podría estar lista a tiempo para poder brillar en esa reunión? Por que estaba decidida a lo que sea para hacerlo ¡Primero muerta antes que convertirse en la comidilla de las brujas engreídas de sus ex compañeras durante meses! Y faltar no era una opción ¡Eso sería aún peor que ir con un vestido barato, zapatos de temporada pasada y usando maquillaje barato!
Con aquellos pensamientos en su mente la hermosa mujer dio una profunda respiración, plantando sus firmes y descalzos pies en el piso y extendido el brazo hacia donde tenía su tarjeta.
—No se cual sea el límite ¡Pero en este momento le vendería el alma al mismísimo Giratina si con eso puedo cerrarle la boca a esas brujas! —exclamo Johanna mientras se preparaba para cumplir su empresa y rápidamente salió de su casa.
Normalmente el exclusivo Gardevior Spa no aceptaba a nadie que no hubiera hecho una reservación previa, pero el haber sido una ganadora de la Copa Listón y una de las mejores coordinadoras de Sinnoh, junto con haber aceptado pagar un "módico" cargo extra por su inesperada visita le daban a Johanna la libertad de pedir un costoso paquete que incluía un masaje antiestrés, un tratamiento dermo-rejuvenecedor, un facial exfoliante, manicura, pedicura y un tratamiento capilar con jalea real de Vespiqueen.
También solicitó un asesoramiento de moda con el que compro un ajustado vestido negro de cóctel de una pieza con una abertura lateral que daba una generosa porción de sus bellas piernas y unos guantes de seda negra que le llegaban hasta el codo, sin duda aquél conjunto resaltaba sus aún generosas formas.
Y para completar aquella sensual indumentaria escogió un atrevido juego de ropa íntima compuesto por medias a medio muslo, cuyos bordes se asomarían de manera pícara por las aperturas del vestido, las pantaletas eran tan delgadas que apenas podían ser vistas a pesar de lo ajustado que era el vestido y para rematar su imagen adquirió un discreto sostén sin hombros que dejaba su espalda completamente expuesta.
Posteriormente solicitó el más exclusivo catálogo de joyería, del cual escogió un juego en titulado "Saphire Mistyc", compuesto por una gargantilla, pendientes, una pulsera y un anillo, todos de plata pura con incrustaciones de auténticos zafiros importados desde Kalos.
Y finalmente remato su imagen con un vistoso maquillaje de reina Kalosiana y unas zapatillas de punta abierta para que se apreciarán las uñas pintadas de sus pies.
Al terminar sus compras agradeció a Arceus que todos sus gastos se pagarán por adelantado. Ya que en el momento en que el pago fue aprobado el placer que sintió fue tal que casi se desmaya, desde las apasionadas noches de lujuria con su difunto esposo jamás se había sentido tan bien, así que con una gran sonrisa y sintiendo como sus líquidos íntimos se escurrían por sus piernas la mujer salió del Gardevior Spa con paso firme y sensual hacia su gala dispuesta a robarse la noche.
Horas más tarde, al momento de poner un pie en la gala, Johanna sintió como absolutamente todas las miradas estaban posadas en ella. Algunas eran de envidia pura, otras eran de admiración y sobra decir que la gran mayoría eran de deseo. Podía jurar que todos y cada uno de los contados hombres y una que otra de las mujeres presentes la devoraban con esa mirada lujuriosa que la hacían sentir llena de poder.
Sin duda alguna Johanna fue la indiscutible reina de la gala, toda la noche recibió una lluvia de halagos ya que algún que otro productor invitado le extendían con sus tarjeta personales alegando que tenían el proyecto perfecto para resaltar su belleza y glamour, y obviamente las innumerables invitaciones indiscretas que llego a recibir incluso de mujeres.
A pesar de lo tentador que se escuchaban todas aquellas lujuriosas propuestas Johanna decidió regresar sola a casa, ya había logrado su objetivo de humillar a sus prepotentes rivales y el saber que había pisoteado sus frágiles orgullos con sus nuevos y flamantes tacones de diseñador la hacían sentir increíblemente poderosa.
Saco de su bolso su flamante Pokegear y activó una aplicación para solicitar un taxi que la llevará a su casa, pero al momento de pasar su inseparable tarjeta por el lector este sólo le regreso un mensaje: "Tarjeta sobre girada. Usted será embargada".
Por alguna extraña razón al leer aquel mensaje un inquietante escalofrío recorrió su descubierta espalda y una indescriptible ansiedad hacia temblar todo su cuerpo "¿Que está pasando?" pensó Johanna asustada, no sólo por las extrañas sensaciones que sentía su hermoso cuerpo, sino porque la calle entera se había quedado completamente vacía y la temperatura ambiental había disminuido considerablemente.
Repentinamente escucho unos pequeños pasos acercarse a ella en esa enigmática calle vacía y temerosa levantó la vista para ver como un Gengar, que vestía un elegante smoking blanco, junto con un monoculo de oro en su ojo izquierdo, un bastón y sombrero de copa, se dirigía hacia ella con una sonrisa siniestra.
—¿Qui-quien eres tu? —pregunto la mujer sin intentar contener su miedo.
En respuesta a su pregunta el pokémon vapor chasqueo los dedos de su mano derecha, de los cuales surgió un rayo de color negro que al momento de impactar con la mujer transformó en brillantes monedas de oro todo lo que tenía encima y la dejó completamente desnuda ante el elegante tipo Fantasma.
Siguiendo su instinto de supervivencia Johanna intento escapar de aquel pokémon, quien la hizo levitar en el aire mientras ella intentaba correr, y lentamente se acercó a la hermosa ex coordinadora.
Gengar admiro que aquella sugerente posición le permitía ver los adorables pechos talla 36 de la mujer y hacia que su prominente y firme trasero rebotara de manera deliciosa, aunque la expresión de terror que había en su rostro era lo único que desentonaba con la sensual imagen, pero ese era un detalle que estaba a punto de corregir.
—¿Por que? ¿Por que me haces esto? —pregunto Johanna asustada y muy confundida, no podía explicarse que un pokémon salvaje actuará así, a menos que fuera el compañero de algún degenerado sujeto.
"Es la hora de pagar tu deuda" anuncio el tipo Fantasma/Veneno por medio de su telepatía y con una sonrisa que sólo podia ser descrita como macabra.
—Te-te prometo que te pagaré, sólo dime cuánto dinero es y lo conseguiré, pero por favor déjame ir —suplico la bella coordinadora con los ojos llenos de lágrimas y haciendo un tierno gesto del cual resultaría casi imposible no compadecerse, sin embargo el pokémon permaneció impasible y río con más fuerza que antes.
"No quiero tu dinero humana, mi pago será tu alma" y tras esa declaración los ojos de Gengar comenzaron a brillar intensamente, mientras los preciosos ojos azules de su víctima perdían su brillo, y con un nuevo chasquido de sus dedos sumió a la mujer en una densa oscuridad.
Al poco tiempo Johanna reacciono y en vano tratar de observar algo en la inmensa oscuridad que la rodeaba, no era capaz de ver ni su propia mano frente a ella, sin embargo en el momento en que se movió pudo sentir como algo largo y viscoso comenzaba a subir por sus piernas y su espalda.
—¡Por favor, no hagas esto! ¡BASTA! —imploro con un grito lleno de terror mientras sus brazos y piernas eran completamente separados y envueltos por aquel extraño objeto, impidiendo sus movimientos, estaba completamente a la merced de aquella extraña y desagradable sensación que no tardó en envolver el resto de su cuerpo.
—Por favor, no ¡Mis pechos son muy sensibles! ¡DETENTE! —exclamo entre gemidos al sentir que aquella delgada y viscosa estructura comenzó a rodear sus pechos y la punta de esta comenzó a jugar con sus pezones, hasta ese momento fue que la ex coordinadora comprendió que lo que la mantenía atrapada eran los tentáculos de un Octillery.
A pesar de querer mucho a los pokémon, esa especie en particular nunca fue de su agrado, además de que ni en sus peores pesadillas se imagino estar en una situación así; por más que lo intentaba no sólo no podía liberarse de aquellos asquerosos tentáculos sino que estos la envolvían cada vez con más fuerza.
Sin embargo muy a su pesar no podía negar que estaba empezando a disfrutar de aquella bizarra situación, sus ya erectos pezones eran constantemente succionados por las ventosas de los tentáculos que rodeaban sus pechos y los apretaban con fuerza y le proporcionaban un culposo placer similar al que sentía cada vez que compraba algo con esa endemoniada tarjeta.
—¡Nooo! ¡Po-por favor de-detente! ¡ESO NO!—exclamó la mujer entre gemidos de excitación y terror cuando uno de los muchos tentáculos que mantenían sus piernas abiertas se abrió paso hasta su rincón más íntimo y comenzó a penetrarla con fuerza.
Aquella fue una de las sensaciones más placenteras que la ex coordinadora había experimentado en su vida y cuando por fin empezaba a acostumbrarse un nuevo tentáculo comenzó a recorrer sus deliciosas nalgas hasta llegar a su estrecho ano e introducirse en el.
—¡Esto es muy rudo! ¡Es demasiado! ¡ES DEMASIADO! —balbuceo Johanna con dificultad ya que la fuerza y la intensidad de sus gemidos era tal que era un verdadero milagro que alguna de sus palabras se entendieran.
Durante lo que bien pudieron ser varias horas y a la vez unos pocos minutos el cuerpo de hermosa mujer no paraba de temblar, en parte porque los numerosos tentáculos que la mantenían prisionera estaban arqueandola lentamente y porque por más que intentará resistir y ocultar el bizarro placer que sentía ya no era capaz de fingir que no disfrutaba de esa situación y que lo que más deseaba en ese momento era llegar al orgasmo.
—¡YA NO AGUANTO...! ¡ME VOY A CORRER! ¡NO LO SOPORTO MÁS! —los movimientos de los tentáculos sobre sus excitados pechos y sus celestiales agujeros era cada vez más frenético, violento y excitante hasta que...
—¡¡¡ME VENGO!!! —fue el excitante grito de placer que salió de Johanna al finalmente llegar al tan ansiado éxtasis, un sensual sonido que resonó en el lugar en donde se encontraba, junto con una impresionante cantidad de fluidos que resbalaban por sus piernas y el sonido de su entrecortada respiración.
La mujer sentía que todo le estaba dando vueltas le faltaba el aire la visión se le nubla de lo último que es consiente fue del Gengar sonriente frente a ella.
De los labios de la mujer lentamente se fue desprendiendo una suave luz azul que lentamente se transforma en una llama de un intenso tono azul zafiro la cuál fue atrapada por la lengua de Gengar que rápidamente la devoró.
—¡Exquisita, no hay como una alma en su punto exacto de maduración!—dijo el Gengar mientras que sacaba de su bolsillo un pañuelo para pasarlo por sus labios.
El cuerpo de la coordinadora ahora estaba inerte su mirada en blanco y sus labios entre abiertos de los cuales salía un constante flujo de saliva fresca.
—¡Levántate cáscara vacía y sígueme veré en cuanto puedo vender tú apetecible trasero!—dijo el elegante pokémon vapor.
El cuerpo de Johanna se irguió de repente sus ojos aún estaban en blanco su rostro estaba completamente inexpresivo estiró por completo sus brazos asta tenerlos completamente rectos frente a ella.
—¡Andando montón de carné no tengo toda la noche!—le dijo al momento de azotar el trasero de Johanna.
Al momento de hacer eso la mujer empezó a avanzar dando pequeños y rítmicos saltos.
Gengar miraba impresionado las ofertas que estaba recibiendo por su último embargo, un sujeto de Alola era la mejor oferta, seguido por un sujeto de las montañas de Jhoto y acercándose de la nada un empresario de Unova empezaba a ofertar fuertemente por la mujer alguna vez conocida como Johanna.
—¡Me pregunto cómo te verás mejor trozo de carne!—le dijo Gengar—con medios cocos de sostén y falda de paja, la sirvienta de un pastor de merips o el juguete de un fanático de las muñecas de Unova.
Pronto el sonido de ganador de una máquina traga monedas se escuchó una de las ofertas había resultado ganadora.
—¡Tenemos un ganador!— dijo el pokemon fantasma azotando un abanico contra una mesa—¡Su adquisición llegará a usted en una semana via expess!—
—¡Seré muy feliz viviendo con usted el resto de mi vida mi amo!—fue lo único que salio de los labios de Jhoanna.
Mientras tanto en Jhoto....
Dawn miraba atenta su pokegear su cuenta de coordinadora estaba cada vez mas baja.
—¡Tendré que ganar mis siguientes concursos o estaré en verdaderos aprietos!—dijo Dawn mientras entraba en el centro pokémon.
—¿Disculpa tu eres Dawn Berlitz?—dijo la enfermera peli rosada.
—¡Lo soy! por¿por que?—dijo la chica.
—Esto es para ti—le dijo la enfermera pokémon mientras le extendia un sobre con el símbolo del Gengar que sonríe....
Fin....