Ojos de cristal
Las fiestas universitarias siempre eran las mejores. Había mucho alcohol, chicas y chicos guapos por todas partes, la mayoría de las veces había también muy buena compañía, buena música, incluso había marihuana y quizás también una que otra sustancia nociva.
Pero aquella noche, ¡Oh, aquella noche! Hyunjin la recordaría el resto de su vida, y apenas estaba comenzando. Normalmente Hwang no se negaría a una fiesta —especialmente las de Wang— pero era sólo una la razón por la que había ido a esa en especial. Y esa razón, que por un segundo de descuido de parte suyo, había logrado escaparse de su vista. Cosa que Hwang había querido evitar.
Hyunjin sabía de tenía que encontrar a Felix, lo había visto con el corazón roto en ocasiones anteriores, y conoció la manera en la que se comportaba su amigo cuando eso sucedía. Así que era una tarea muy difícil de cumplir, porque Félix sabía escabullirse muy bien cuando quería estar solo.
Agarró una segunda cerveza mientras recorría el lugar, conocía bastante bien esa casa, no era la primera vez que iba. Mientras caminaba se había encontrado con algunos de sus amigos que intentaron mantener una conversación con él, pero Hyunjin se había alejado de ellos a los diez minutos. Dos chicas incluso ya lo habían invitado a bailar, pero él, muy amablemente se había negado.
Cuando se detuvo frente a la puerta de vidrio que daba a la playa, la cual estaba medio llena de chicas y chicos divirtiéndose, Jeongin llegó a su lado, notablemente alcoholizado.
—Es difícil encontrarte, eh —comentó Jeongin sonriendo, pasando un brazo alrededor de sus hombros—. Te he estado buscando desde hace horas.
—Te dije que no era seguro que viniera —respondió Hyunjin encogiéndose de hombros.
—Sin embargo aquí estas, ¿o no? —le guiñó un ojo.
—Bueno, sí, pero no es-
—¡Vamos, amigo! Sé que has estado estresado y todo eso, yo entiendo pero para eso estas aquí ¿o no?
— ¿Algo así? En realidad no puedo-
—Hey, no me digas que no te quedarás, ¡vamos! Debes relajarte, y tomarte un tiempo para ti de vez en cuando. Y, mi querido amigo, este es el momento adecuado para hacerlo, además hay alguien que quiere conocerte, le he estado hablando un poco de ti, y se mostró interesada —comentó con entusiasmo.
—¿Qué? No, espera —pero ya estaba siendo llevado hasta una chica preciosa que usaba un vestido dorado y corto, era curvilínea notó, y muy guapa a decir verdad, pero no podía conocer a una linda chica cuando uno de sus amigos podría, y era probable. que lo hiciera, beber hasta perder la conciencia—. Jeongin, tengo que-
—Ella es Karina, Hyunjin.
Hwang dejó salir un suspiro resignado mientras inclinaba suavemente la cabeza.
—Oye —le sonrió por cortesía.
Jeongin parecía no notar nada extraño, sabía que Hyunjin era tímido con las chicas, así que los miró con una alegre sonrisa.
—Ya que hice mi deber yo puedo ir por otra cerveza, así que ¡disfruten! —les gritó mientras se alejaba bailando.
La chica le sonrió extendiendo la mano, Hyunjin devolvió el gesto. Probablemente dos años atrás Hyunjin habría aprovechado que su amigo le presentara chicas hermosas en una fiesta, y no era que él mismo no supiera conseguirse las propias. Ya había salido con algunas de ellas, había tenido buenas relaciones con la mayoría de las chicas que Jeongin le presentaba cuando estaba soltero, el chico conocía perfectamente el tipo de chicas que a Hwang le gustaban, y había que admitir que nunca se equivocaba, Karina de hecho era perfectamente el tipo de chica que le gustaba. Lamentablemente meses atrás su gusto por ese tipo de chicas había disminuido. Pero no era precisamente porque Jeongin no supiera elegir.
Cuando Hyunjin notó que en su mente había empezado a divagar, la chica ya estaba hablando, así que asintió, regresando la mitad de su atención a ella.
—Conocí a algunos de tus amigos, y me han hablado muy bien de ti, en especial Jeongin, ¿sabes? —sonrió, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Oh, sí, es que él es ese tipo de persona que se lleva bien con todos —intentó sonreír, al mismo tiempo que miraba a su alrededor, sabiendo que le era inevitable prestar atención a la chica mientras pensaba en Felix—. Nunca habla mal de nadie, ¿sabes?
—Sí, eso he escuchado. Qué lindo que nos haya presentado, me dijeron que es muy bueno haciendo parejas —murmuró con una emoción contenida, aunque Hyunjin lo pudo notar. La chica ladeó la cabeza al ver que Hyunjin se quedaba callado—. Normalmente no soy de las que dejan que sus amigos les presenten chicos, pero pareces lindo; en realidad ya te había visto en la uni, siempre he creído que eres muy guapo, así que ¿quieres bailar?
Señaló la pista de baile, Hyunjin miró sus manos, en algún momento se había acabado su cerveza, la botella estaba vacía. Iba a excusarse con lo de su amigo, pero la chica ya lo estaba llevando hacia adentro a la pista de baile. Antes de llegar a donde todos bailaban Hyunjin se detuvo, apenado.
—Espera, Karina.
La chica lo volteó a ver a los ojos, la sonrisa que tenia se fue desvaneciendo al ver su expresión.
—¿Sucede algo malo? ¿Tienes novia? Jeongin dijo-
—No es eso, no salgo con nadie, es sólo… —soltó un suspiro—. Mira, en otras circunstancias sí bailaría contigo, en serio. Pero justo ahora estoy buscando a alguien… un… un amigo.
—¿Un amigo? —frunció el ceño, confundida.
—Mira, um, es algo complicado. Su novia, ex ahora, acaba de terminar con él y digamos que esa es básicamente la razón de que yo esté aquí. Él no sabe medirse con el alcohol cuando tiene el corazón roto, créeme, lo he visto —se encogió de hombros—. Yo… tan solo, disculpa, pero debo encontrarlo.
—Oh, te preocupa tu amigo, entiendo —sonrió comprensiva—. Bueno, eso dice mucho de ti, creo que deberías ir con él. Un chico con el corazón roto puede hacer muchas locuras.
Hyunjin asintió, agradecido. Se alejó de la chica con una sonrisa avergonzada, y siguió caminando. A su lado izquierdo, en la cocina, un chico hacía el idiota bailando casi desnudo sobre una mesa mientras un par de chicos y chicas lo animaban. En una esquina un grupo de chicos fumaba marihuana.
Hyunjin miró la hora en su celular, hacia dos horas y media que buscaba al chico. Soltó un suspiro y aceptó una botella que alguien le ofreció al verlo con las manos vacías, probablemente un amigo del hermano de Jeongin que ya lo conocía.
A un par de pasos, recargado en la esquina que giraba hacia un largo pasillo, se encontraba quien había estado buscando con desesperación. Entonces Hyunjin se detuvo de golpe, tragó en seco y respiró profundo, repentinamente se sintió sumamente aliviado, incluso pudo sentir su corazón acelerarse, aunque quizá eso no se debía sólo a encontrarlo, sonrió. Le dio un trago a su cerveza y respiró profundo antes de terminar de acercarse y detenerse detrás de su platinado amigo, el que parecía tener la mirada perdida. Ni siquiera tenía ganas de estar allí, era evidente, pero había insistido tanto en ir para olvidar lo sucedido, y Hyunjin jamás había podido negarle algo, por mínimo que fuera.
—¿Seguro aún quieres estar aquí? —le murmuró acercándosele tanto que su pecho quedó pegado a la espalda del chico, sus labios rozaron la oreja al susurrarle, y comprobó al instante con curiosidad que su cercanía no había recibido ningún tipo de rechazo, así que no se alejó demasiado—. Eres difícil de encontrar.
El repentino aliento cálido chocando en su oreja le hizo cerrar los ojos por un segundo e inspirar profundamente antes de girar sobre sus talones y quedar de frente. El pelirosa soltó una risilla alejándose un poco, sólo un poco, y volvió a beber de su botella sin apartarle los ojos de encima.
Ante esa curiosa pero familiar mirada el platinado frunció el entrecejo, intentando también mirar fijamente a sus ojos. Cuando notó que sus manos sostenían algo con fuerza, apartó y bajó la mirada, ahí se percató de su propia botella de cerveza. Ladeó la cabeza, y la acercó a su boca, le dio un par de tragos antes de inspirar profundamente, y volver a alzar la mirada a los ojos de su amigo, que no se le habían apartado en ningún momento.
—No quieres estar realmente aquí, Felix —le recordó Hyunjin de nuevo—. Anda, deja que te lleve a casa.
—No voy a ir a quedarme a ese lugar —gruñó. El pelirosa bajó la mirada encogiéndose de hombros—. Daría lo mismo, allí también estaría aburrido y sólo, además-
—Felix —lo interrumpió Hyunjin—, hablaba de la mía —levantó la mirada con una sonrisilla pintada en los labios junto con un guiño, terminó de acortar la distancia que apenas los separaba, sus narices quedaron casi rozándose.
Ese gesto provocó una ligera sonrisa en los labios de Felix. Hyunjin siempre sabía cómo sacarle una sonrisa hasta en los momentos más extraños, y era algo que en verdad agradecía, en especial ahora.
—Tal vez hoy sí podría dejarte llevarme —comentó siguiéndole el juego, y acercándosele más al rostro. Sus narices se tocaron.
Hyunjin se alejó antes de que Felix de verdad acortara la distancia, y soltó una carcajada llevándose una mano a la boca. Al escucharlo los ojos de Felix se achinaron al ensancharse su sonrisa, esa que Hyunjin adoraba verle reflejada en el rostro.
—Woah, es la primera vez que lo haces —comento Hyunjin sorprendido después de reír, sus ojos se veían extrañamente alegres.
—¿El qué? —preguntó Felix haciendo una curiosa mueca. Pero él mismo sabía lo que había hecho, no lo había tomado tanto por sorpresa, pero fingir que no sabía de lo que Hyunjin hablaba funcionó.
—Ya sabes, seguirme el coqueteo.
Felix ladeó la cabeza y frunció los labios murmurando un suave 'mmm'.
—¿Tan ebrio estás ya, Lix, que no sabes lo que haces? —cuestionó el mayor de ambos, la diversión se había ido desvaneciendo de a poco, Hyunjin ahora parecía preocupado—. Dime, ¿Cuánto has tomado?
Felix apartó la mirada de los brillosos ojos en los que se veía perfectamente reflejado, y negó con la cabeza, sonriendo, le gustaba la manera en que Hyunjin se preocupaba por él.
—Aún no estoy ebrio, Jinnie —murmuró bebiendo los últimos tragos de su cuarta botella. A pesar de haber bebido ya cuatro botellas se sentía más sobrio que nunca, como si no hubiera bebido ni una gota de alcohol—. Ojalá lo estuviera —gruñó.
Había ido a esa estúpida fiesta sólo por el alcohol, e irónicamente cuando más lo necesitaba, no parecía querer hacer surtir el efecto deseado. Y casi se desesperó allí mismo, porque ni eso le salía bien.
—Ojalá lo estuviera —repitió.
Respiró profundamente y cerró los ojos tranquilizándose mentalmente, de nada le serviría enojarse allí mismo y desquitarse con el primero que viera, en éste caso sería Hyunjin, y él era el que menos se merecía su enojo. En especial si no iba correspondido para nada hacia él.
Al abrir los ojos y mirar, notó que la intensa mirada aún estaba sobre él, era bastante intensa, si era sincero. Hyunjin lo seguía mirando con preocupación, y Felix intentó sonreírle. Se alejó de la pared en la que estaba recargado su hombro, dispuesto a irse a algún otro lugar. Los movimientos de Hyunjin fueron un poco más rápidos que los suyos, así que estaba parado frente a él antes de que diera un paso.
—Antes de que digas algo de una vez te voy diciendo que no pienso apartarme de ti a partir de ahora —mencionó el pelirosa.
—Contaba con eso —murmuró Felix soltando una risa. Porque si Hyunjin lo conocía a ese punto, él también a Hyunjin. Quizá más de lo que quería aceptar.
—Entonces supongo que sabes que debes cuidarte la espalda —murmuró guiñándole un ojo.
Felix lo miró fijamente durante algunos segundos, después dio media vuelta sin apartarle la mirada de encima, escondiendo una sonrisilla, y empezó a caminar hacia el pasillo. Hyunjin pegado a sus talones lo siguió, al ver que Felix se dirigía escaleras arriba frunció el ceño.
—Quizá no quiera cuidarme demasiado, al menos hoy —susurró Felix, pero Hyunjin pudo escucharlo, de alguna manera, por encima de todo el ruido.
Hyunjin caminó con prisa pasando entre los estudiantes, reconoció a la mayoría ya que iban a la misma universidad que ellos; Felix avanzaba como si quisiera deshacerse de él perdiéndolo entre todos aquellos chicos ebrios y drogados que se interponían en su camino, pero Hyunjin logró agarrarlo de la mano y casi al instante Felix tiró de él con fuerza haciéndole chocar su pecho en el hombro. Ante ese gesto Hyunjin notó que capturaron un par de miradas, quizá se debía a que iba demasiado pegado a Felix, o que casi sin darse cuenta había posado su otra mano en la delgada cintura, podía apostar a que el chico tenía una sonrisilla divertida en el rostro. Y se preguntó si lo había hecho a propósito.
—Uy, no pierden en el tiempo, eh —les comentó alguien entre risas.
Después de terminar de subir las escaleras sus manos se soltaron. Llegaron a un pasillo con ocho puertas, cuatro del lado izquierdo y cuatro del derecho, Felix se detuvo en la última de la izquierda, y Hyunjin notó que su amigo tenía un six pack de cervezas en lata, ni siquiera vio de dónde lo había sacado.
—¿De donde sacaste eso?
Sin responder su amigo sacó una llave de su bolsillo y abrió la puerta, se quedó junto a ésta, hizo un ademán a Hyunjin para indicarle que pasara y él así lo hizo, mirándolo curiosamente al pasar por su lado. Felix cerró la puerta tras pasar por ella detrás del pelirosa. Y de una rápida mirada Hyunjin comprobó, y escuchó, que Felix cerraba con seguro la puerta. Se quedó a un lado de ésta mirando fijamente al platinado, sin entender lo que estaba haciendo, pues los había llevado a una habitación, tal vez para estar a solas, y eso lo confundió bastante.
—Tenías razón, no quería estar allá. Aquí tal vez sí —mencionó Lee Felix encogiéndose de hombros. Caminó lentamente hacia la cama vacía, bebió de una lata, y la dejó en la mesa de noche junto a las demás, acto seguido se tiró boca arriba sobre las cobijas y sabanas extendiendo los brazos.
Hyunjin no se movió de donde estaba mientras seguía todos sus movimientos.
—¿Pretendes que te cuide toda la noche? —murmuró Hyunjin en voz baja.
Felix sonrió un poco, quizá el alcohol se había retrasado en surtir su efecto, pero ya empezaba a sentirlo, y Hyunjin a notarlo.
—¿Me seguirás hasta el baño si de repente me dan ganas de ir? —cuestionó casi inocentemente, aunque su sonrisa decía todo lo contrario.
—Te llevaría yo sólo hasta allí y metería tu cabeza bajo el agua helada si de repente sientes ganas de regresar todo el alcohol que ingeriste.
Felix soltó una risilla por el comentario, la manera tan cautelosa en la que Hyunjin pronunciaba cada palabra le parecía graciosa, era divertido. A Felix le parecía que casi siempre que hablaban, en especial cuando estaban ebrios, Hyunjin procuraba cuidar demasiado las palabras que utilizaba, como si en cualquier momento se le saldría algo que no quería que Felix supiera. Había algunos momentos más obvios que otros, y a Felix siempre le había encantado cuando Hyunjin sabía que podría delatarse, y mejor se callaba y se quedaba nervioso hasta que Felix empezaba a bromear un poco con él, después le decía que no pasaba nada, luego besaba su mejilla y Hyunjin reía escondiendo una sonrisa triste.
Cuando cayó en la cuenta de que se había perdido en sus pensamientos mientras miraba a los ojos de Hwang Hyunjin suspiró. Vio aquella mirada en sus ojos, otra vez.
Las últimas semanas, quizá desde el último mes se había creado una idea en su cabeza, y en especial los últimos días, que lo estaba confirmado. Lo que había estado suponiendo desde hacía mucho tiempo, pero apenas ahora empezaba a admitir. Un extraño sentimiento creció en su pecho. Admitió entonces que en más de una ocasión, al mirar a su amigo, le había provocado ese sentimiento.
Hyunjin no habló en ese momento, tal vez porque dentro de su propia cabeza se empezaba a crear un remolino de emociones. Estaba muy confundido. Sabía que Lee Felix siempre actuaba un poco extraño, igual que todos, cuando se emborrachaba, pero hoy, más que otro día, estaba completamente extraño.
—Ven aquí, Jinnie, conmigo —pidió Felix, acomodándose de costado y dando suaves toques al lado vacío de la cama. Hyunjin rodó los ojos y se cruzó de brazos, porque sus palabras sonaron más como un ruego.
—¿Me trajiste aquí para esto? —gruñó. No era justo, no era para nada justo lo que estaba sintiendo, ni lo que estaba pensando. Él estaba al tanto de que Felix sabía, y aunque a veces creía que se aprovechaba de eso lo descartaba en seguida, porque Felix no era esa clase de persona, y él lo sabía perfectamente. Felix estaba al tanto.
No valía la pena enojarse por sus estúpidas cosas, y sus estúpidos sentimientos. Nadie lo había obligado a enamorarse, Lee Felix no tenía la culpa de haberlo encantado, pues cuando sonreía lo hacía porque eso se lo provocaba algo gracioso, no para que Hyunjin se enamorara más al verlo. Hyunjin había provocado esas sonrisas en su amigo por muchas cosas, aunque no por lo que deseaba.
Estuvo todo en un extraño silencio entre los dos mientras intercambiaban profundas miradas. Lo que pareció una eternidad tan sólo duró un par de segundos.
Felix levantó ambas cejas al escuchar a Hyunjin, luego contempló el techo, quedándose largo tiempo fingiendo observarlo, pero tanto él como Hyunjin sabían lo que realmente pasaba por su cabeza.
—Yo no te traje, Jinnie, tú decidiste seguirme hasta aquí, cuando yo pretendía estar solo —mintió—. O, quería ver si en verdad cumplías tus palabras —soltó una risita—. Ahora ven aquí. Tengo sueño.
—No pretendas que querías estar solo —murmuró un poquito enfadado.
Felix por fin apartó los ojos de aquello que aún fingía prestar atención, y los enfocó en los de su amigo, no le servía de nada fingir que no le prestaba atención a las facciones del pelirosa. Más de una vez se habían descubierto el uno al otro observando detenidamente cada detalle suyo. Felix sentía que su mirada, inevitablemente, estaba mirando de esa manera a su amigo. Y no quería, Felix no quería que sus ojos delataran lo que no podía controlar de sí mismo. Con suerte Hyunjin creería que sus acciones y gestos se debían a su ebriedad, así que se aferró a esa idea mientras se incorporaba con lentitud.
Le dio otro trago a la cerveza, y aun con sus ojos fijos en aquellos que ahora le parecían tan íntimos se acercó, pudo ver un poco de nerviosismo en la actitud de Hyunjin, que prácticamente se había quedado congelado ante su actitud. Lee se cuestionó mentalmente si en verdad aquella actitud suya se debía al alcohol, o solo estaba poniéndose excusas a sí mismo otra vez para justificarse las razones de sus cambios de actitud. En especial hacia Hyunjin, que empezaba a fruncir el ceño al verlo aproximándose con esa seguridad.
—En realidad vuelves a tener razón —le susurró Felix a Hyunjin, a solo centímetros de su rostro.
La tenue luz de la única lámpara prendida en la habitación era suficiente para que ambos pudieran verse perfectamente bien a los ojos. Pero sin duda la razón de que pudieran ver exactamente lo que de sus ojos se les desbordaba era la cercanía, a la que Felix no estaba acostumbrado, y normalmente prefería evitar, aunque su comportamiento no decía eso los últimos días. Algo que tenía bastante confundido al dueño por el que, principalmente, habían ocurridos esos cambios de actitud repentinos.
Felix estaba dándose cuenta ahora, precisamente en estado de ebriedad, que su actitud sí había cambiado, en especial hacia Hyunjin . El que ahora parecía apunto de explotar de la confusión. Felix veía cómo el cerebro de Hyunjin trabajaba rápidamente intentando encontrarle una respuesta coherente al porqué Felix actuaba así con él de repente, como si no fuera ese chico reservado que ante cualquier contacto físico se incomodaba. No había rastro de ese chico, y Hyunjin no sabia por qué le encantaba tanto, de la misma manera que lo ponía nervioso y lo aterraba.
—No quería estar solo —murmuró Felix haciendo un puchero.
—Ya lo sé —respondió Hyunjin—. Te conozco.
—Um, quizá fingí un poco que así era porque sabía cómo reaccionarias cuando lo dijera —dijo levantando una mano, y rozando con su dedo índice el mentón del chico, bajando a su cuello, su pecho y torso, luego subiendo otra vez con lentitud. Notaba que cada segundo Hyunjin parecía tensarse más—. No me dejarías solo, y a que acerté ¿eh? —sonrió guiñándole un ojo, y acercándosele mirando su boca.
La mano de Hyunjin sobre su pecho lo detuvo, no lo suficientemente rápido, porque sus narices quedaron rozando, además sentía el aliento del platinado chocando contra sus labios, y suponía que su boca entreabierta lograba hacer chocar su propio aliento contra la de su amigo. Se moría por besarlo, pero no era correcto. Felix estaba borracho, e intentaba aferrarse a esa idea mientras se controlaba.
—¿Y por qué fingirías algo así? —susurró.
Vio una sonrisa traviesa formándose poco a poco en los labios de Felix al formular esa pregunta.
—Jinnie —suplicó Lee en un susurro, mirando fijamente de sus ojos a sus labios. Hyunjin quería alejarse y acercarse al mismo tiempo. Supuso que Felix lo estaba notando.
—¿Mhm?
Un nuevo roce en su cuello lo sobresaltó.
¿Qué haces? —susurró Hyunjin agarrando la mano traviesa de Felix, que estaba acercándose a su cuello otra vez.
—¿No adivinas? —sonrió con picardía.
Hyunjin apartó la mirada.
—Felix.
Felix suspiró. Casi al instante el tono coqueto desapareció.
—Aunque estás aquí conmigo, Jinnie, y agradezco bastante que seas tú, ni eso quita que me sienta solo, ¿entiendes? —respondió.
Hyunjin frunció el ceño, suavizando el agarre sobre la muñeca de Felix, y mirándolo.
—Estarlo, sentirse… ¿hay realmente una diferencia, Hyunjin?
El mencionado lo miraba de un ojo al otro, pensando en qué debía responder, debía utilizar las palabras correctas, al menos eso pensaba que tenía que hacer. Pero algo pasó, algo que le hizo entender de golpe que cualquier palabra que dijera no importaría.
Lentamente, y sin dejar de mirarse ninguno, Hyunjin levantó su mano derecha y acarició allí, en ese lugar suave y cálido, por la que ahora resbalaba una gota de agua salada. Felix estaba llorando, y ni se había dado cuenta de lo necesitado que estaba por soltarse a llorar y derrumbarse allí mismo, quizá en sus brazos. Pero la mano de él, la de Hyunjin, no se lo permitiría, así que casi de inmediato algo surgió en la mente de Felix. Ante la manera de actuar de Hyunjin, y ante la suya propia.
—Oye, si necesitas algo, cualquier cosa, puedes pedírmelo Felix, lo sabes. Querer algo para ti, de vez en cuando, no está mal —dijo amablemente—, y tú lo necesitas.
El chico asintió, y antes de que su boca empezara a decirlo, se lo pensó bien. Lo que creyó fue mucho tiempo, duró tan solo segundos.
—¿Sabes qué? Tienes razón, sí necesito algo. Y acabo de decidirlo —murmuró Lee sin importarle las ganas que tenía de llorar, total, Hyunjin ya había visto su vulnerabilidad, no servía de nada ocultarla, usualmente tampoco le ocultaba muchas cosas a Hyunjin. Sólo respiró profundamente.
Y ante esa mirada, Hyunjin supo que Felix estaba por cometer una extraña e inusual locura.
—¿Me vas a incluir en lo que sea que estés pensando? Dime que no —rogó Hwang.
El platinado sonrió ante eso, vaya que Hyunjin lo conocía bien. Aunque no respondió a esas palabras.
—Por primera vez en mi vida quiero ser egoísta —dijo Felix seriamente—, necesito serlo.
Hyunjin frunció el ceño.
—¿Qué?
—Ser egoísta, Hyunjin.
—Um, Felix, creo que no entiendo, ¿qué es lo que quieres exactamente?
—A ti.
—¿Qué? —Hyunjin levantó una ceja, confundido.
—Sólo por ésta ocasión, que me siento más vacío y sólo que en ningún otro momento en mi vida —murmuró Felix—. He decidió ser egoísta, Hyunjin. Es lo que quiero.
Hyunjin no respondió, y Felix no continuó hablando, esperaba que el chico procesara y entendiera sus palabras. Después de segundos Felix continuó.
—Y necesito que me ayudes.
—¿A qué te refieres? —cuestionó Hyunjin sin alejar aun su mano de la mejilla del platinado.
—Hyunjin, la última vez que fuiste egoísta, ¿cuándo fue?
El pelirosa parpadeó un par de veces antes de apartar por un momento la mirada, y pensó, no tanto en lo extraño de la situación, más bien en la pregunta. Y antes de responder miró otra vez a Felix a los ojos y alejó su mano, el chico esperaba pacientemente.
—Pues he tenido pensamientos bastante egoístas los últimos meses —confesó Hyunjin. Felix sabía lo que ello significaba, Hyunjin no esperaba que Felix comprendiera.
—¿Y la última vez que lo llevaste a cabo? Hacer algo, sin importar si herías a alguien, para tener lo que siempre deseaste a cualquier costo, ¿hace cuanto hiciste algo así?
Hyunjin levantó ambas cejas, pero ésta vez no tuvo que pensar mucho.
—Supongo que sólo he pensado en hacerlo, pero nunca lo he llevado a cabo, ¿sabes? Me considero una buena persona, hasta cierto punto.
—¿Y no crees que alguien debería darte esa oportunidad? —dijo, de repente pasó ambos brazos alrededor del cuello de su amigo—. Si yo te la ofreciera, ¿la aprovecharías?
Hyunjin inmediatamente se tensó por el acto, pero sabía que a una parte de él, esa alocada a la que no le importaban las consecuencias de ciertos actos, le encantaba la actitud de Felix en ese preciso momento. Descubrió que le estaba encantando bastante, incluso a ese lado cuerdo que analizaba cuánta culpa sentiría si hacía esto o aquello, le encantaba más de lo que debería. La cantidad de alcohol que también había ingerido al parecer había sido suficiente para hacerle pensar en cometer una locura. O tal vez necesitaba esa excusa para llevarla a cabo… tal como también se había dicho Lee en silencio.
Al quedarse mirando los ojos de Felix, algo pasó como un rayo por su mente, y antes de que su cerebro lo procesara su boca empezó a soltar las palabras.
—¿Sabías que tus ojos siempre, desde que te conozco, me han parecido como de cristal? —susurró Hyunjin con lentitud.
Esta vez la sorpresa adornó el rostro de Felix. Y esa expresión Hyunjin la adoró.
—¿Qué? —cuestionó Felix, parpadeando.
—Tus ojos, Felix —repitió Hyunjin hablando con lentitud—, ¿alguna vez, estando ebrio o no, y en un momento de completa locura o descontrol te dije que siempre, desde que te conozco, me han parecido como de cristal? —susurró—. Son tan brillosos, y lindos… —tragó en seco, como si quisiera dejar de hablar pero su boca no obedecía—. Cuando la luz refleja en ellos, choca como si fuera un reflector. Y cuando alrededor hay oscuridad es como si la absorbiesen —acarició con suavidad el cabello del chico—. Pero nadie parece notarlo, porque el brillo que reflejan es tan intenso que nadie podría fijarse en nada mas que su hermosura, no miran más allá, del otro lado. Y nadie lo nota… salvo yo, supongo, que te he observado tantas veces… me has dejado mirarte —se calló cuando suspiró, cerró los ojos y negó con la cabeza, reprendiéndose—, Dios, ¿qué acabo de decirte? —susurró avergonzado, teniendo el impulso de apartarse.
Felix no reaccionó en seguida, no le costó asimilar las palabras, era más bien el hecho de notar que era la primera vez que Hyunjin le decía las palabras tan directas respecto a sus sentimientos por él. Entonces sonrió, inclinó su cabeza hacia adelante mirando sus labios, parecía bastante decidido a besar a su amigo. Pero Hyunjin apartó la cabeza hacia atrás hasta donde pudo. Y Felix inmediatamente miró indiscretamente de su boca a sus ojos, mientras pasaba descaradamente su lengua por sus labios. Hyunjin no pudo apartar la miraba de ellos.
—Sé que sabes que desde hace tiempo me di cuenta de que te gusto —dijo Felix sosteniendo sus brazos alrededor del cuello de su amigo. Hyunjin ladeó ligeramente la cabeza, asintiendo—. Y nunca actuaste ni me trataste diferente por ese hecho, ni siquiera cuando tenía pareja, eras incluso amable con ellas, y era genuino, podía verlo. Eres ese tipo de persona, y es una de mis cosas favoritas de tí, seguiste tratandome igual. A pesar de tus sentimientos, tu amistad también es genuina, porque nunca intentaste tomar alguna oportunidad en mis momentos mas vulnerables para aprovecharte de mí, ni nada por el estilo.
—¿Por qué te trataría diferente? Mis sentimientos no deberían interferir en eso, somos amigos, siempre nos hemos cuidado —admitió.
—Es cierto —ladeó la cabeza—. Pero Hyunjin, ¿debo rogarte que me abraces? —murmuró mirando directamente a sus ojos. Y Hyunjin obedeció tímidamente, llevó sus manos a la cintura delgada del chico, y pasó sus brazos alrededor, atrayéndolo.
Felix se dio el tiempo de disfrutarlo, la manera en la que se acomodaba en los brazos de Hyunjin, no sólo físicamente, sino también la comodidad de estar entre ellos, la calidez de su cuerpo, y el perfume natural que emanaba de el, que le hacia desear no querer soltarlo nunca. A Felix siempre le había disgustado el contacto físico con otras personas, por eso Hyunjin era diferente, porque estando en sus brazos se sentía como si hubiera encontrado un lugar tan secreto e íntimo que sólo él y Hyunjin conocían, y nadie jamás descubriría lugar tan perfecto.
Entonces, si se sentía de esa manera hacia Hwang Hyunjin…
—Te necesito —le susurró, en un intento de callar sus confusos y a la vez tan claros pensamientos.
—¿De qué manera? —tragó en seco.
—Necesito que seas egoísta conmigo.
—No creo que quieras…
—Escucha, quiero hacer esto.
—Bien.
Felix se separó lo suficiente para mirarlo a los ojos.
—Pensaré en lo que yo quiero por una vez en mi vida, y seré egoísta contigo, así que necesito que me veas de la misma manera, ¿entiendes? Hyunjin, seré tu amante ésta noche, me verás como eso —susurró—. Quiero que me utilices, y quiero que pienses que estás con otra persona, imagina que soy yo mientras piensas en esa otra persona. Dite a ti mismo que no te importa estar con otra persona, y que todo el tiempo imaginaste que era yo a quien tocabas —suspiró—. No quiero que me veas ahora y pienses que mañana tal vez podría amarte si hago esto, y tampoco quiero sentirme tan solo hoy. Quiero estar con alguien que me quiera que yo quiera de vuelta —explicó.
El pelirosa lo miraba fijamente, la mirada tan seria, la actitud tan segura, las palabras firmes. No bromeaba, Felix hablaba en serio. Hyunjin no sabía cómo reaccionar, ni siquiera qué responder.
—Piensa en todas esas veces en las que, aunque no fue mi intención, de alguna manera te hice daño, ¿en ese momento deseaste hacerme el mismo daño? ¿Qué yo sintiera lo que tú? —susurró acercándose un par de centímetros más cerca de su boca—. Te estoy ofreciendo esa oportunidad ahora, Jinnie. Si alguna vez quisiste que yo sintiera lo que tú en el momento en que te lastime, hazlo, lastímame de esa manera… —murmuró.
—Felix, yo… no estoy seguro de por qué me dices esto, pero creo…
—Shh, si decides no aceptar, entenderé. No voy a insistir. Y si decides hacerlo puedes besarme de una vez y utilizar mi cuerpo para tus propios fines egoístas, porque es lo que necesito justo ahora. Y no quiero que te sientas mal por aprovecharte de mí, vas a disfrutar de ello, ¿oíste? —susurró al borde de las lágrimas.
—Bebiste más de lo que creí —murmuró soltando un largo suspiro.
Felix sonrió con tristeza.
—Oye, sé que me quieres, Hwang Hyunjin. Pero nunca me he aprovechado de eso, jamás, y espero que lo tengas claro.
—Sí, lo sé.
—Pero quiero sentir tu odio, aunque no sea dirigido hacia mí, y aunque sé que nunca me odiarías, necesito sentir tu odio. Quiero que te olvides de tu gentileza hacia mí, ¿entiendes? Rómpeme un poco más —rogó—. Úsame, y déjame usarte, es ese un trato justo ¿o no?
—Lix… —intentó hablar.
—Sí o no, rápido —insistió, impacientándose.
Hyunjin ladeó la cabeza, rindiéndose ante lo que él era vulnerable.
—Jamás te había visto tan mal, demonios —susurró llevando su cabeza hacia atrás, y obligándose a tomar una rápida decisión—. Pero ¿por qué? ¿Por qué quieres esto? ¿Y por qué a mí me das esa opción? —cuestionó confundido, mirando a los tristes ojos—. Si estás tan destrozado, ¿por qué quieres sentirte peor?
Felix respiró profundo.
—Me han roto muchas veces, lo sabes.
—Felix, sé que te han lastimado —susurró Hyunjin comprensivo.
—Y siempre has estado ahí para ayudarme, ¿o no Jinnie? Lo sabes todo sobre mí. Sabes que me han utilizado muchas veces, ¡y ni si quiera eso han hecho bien! Sólo lo han hecho a medias, joder. Si me van a utilizar que sea por completo. Eso es lo que quiero que tú hagas, necesito que me ayudes en esto, solo tú puedes.
Hyunjin estaba perplejo al escuchar esas palabras.
—Tú sabes cómo romperme, debes ser tú para que te rompas conmigo. Estás tan destrozado como yo, Jinnie… Pero también te han utilizado a medias, ¿o no? Y yo sé cómo reparar un corazón roto en mil pedazos. Y ahora tú me vas a romper en esos mil pedazos que necesito, y te dejarás romper por mí mientras me tomas con rudeza, ¿entiendes? —ordenó—. Además, en lugar de soltarme a llorar, y lamentarme y sentirme peor conmigo mismo, y querer odiar a todos y toda existencia, creo que es mejor desahogarme con toda la frustración sexual que tengo… contigo.
Hyunjin se quedó en silencio mirando fijamente a Felix. Conocía esos ojos perfectamente, él conocía esos labios —pero no su boca—, conocía esas palabras. Y la mirada seria le decía que todo eso lo había dicho de verdad. Debía decidir.
Y aun así se quedó sin palabras, su cuerpo se negó a reaccionar. Y tardó tanto que vio la seguridad del chico frente suyo quebrantarse, cada segundo que pasaba en silencio el agarre firme se rompía. La mirada de Felix se apartó de la suya, le había hecho preguntarse mentalmente porqué había sido tan estúpido al decir semejantes cosas.
Con la mirada avergonzada Felix se alejó, no habló, no lo miró, caminó en silencio hasta la puerta y la abrió dispuesto a largarse. Se sentía humillado y un completo tonto. ¿Cómo es que creyó que Hyunjin aceptaría hacer esas cosas?
Apenas se había alejado un par de pasos, sintió un agarre firme sobre su brazo y de repente se encontraba contra la pared, con Hyunjin pegado a su cuerpo, y su mirada —más intensa que ninguna otra vez— puesta sobre sus ojos.
—No podré hacer que te dejes de sentir tan solo, ni siquiera ahora —le susurró antes de estrellar sus labios a los de Felix. Ahora los conocía.
—Sólo por hoy, Jinnie —susurró Felix, rindiéndose.
—No me parece tiempo suficiente —respondió Hyunjin.
Movió su boca con desespero, siguiendo un ritmo, sintiendo algo cálido en el pecho. Apretando los ojos, temiendo que en cualquier momento Felix se retractara, deseando también que lo hiciera. Llevó una mano a la nuca del chico, y lo besó con fuerza, sintiendo su cuerpo presionando el del peligris contra la pared.
Pensó que él también quería ser egoísta por una vez en su vida, y lo decidió, necesitaba serlo, y Felix le estaba dando esa oportunidad. Sabía por qué lo hacía, conocía sus razones, entendía por qué se sentía tan roto, y cómo al intentar quebrarlo más, lograría hacer lo contrario. Pero quería darle cariño, Hyunjin quería amarlo…
—No, espera, para —susurró Felix, separándose. Hyunjin se alejó al instante, con el alma cayéndosele a pedazos—. No quiero que seas gentil —pidió Felix relamiéndose los labios, y llevando sus manos a las mejillas de Hyunjin para acercarlo de nuevo, el chico supuso que la expresión aterrorizada en su rostro era evidente—. Quiero que olvides tus amabilidades, ¿sí? No pienses en absolutamente nada, sólo déjate llevar, y enséñame lo que es el verdadero egoísmo. Hazme olvidar.
Hyunjin entendió perfectamente, en un segundo decidió olvidarse de todo, seguir su instinto. Entonces se acercó, lo besó con rudeza e introdujo su lengua, y Felix ahogó un gemido de pura excitación, Hyunjin no le permitió al chico alcanzar su ritmo mientras invadía su privacidad. Bajó una mano hasta la delgada cintura y lo sostuvo con fuerza, dirigió la otra mano a su muslo, levantándolo y presionando hacia adelante al mismo tiempo. Felix ahogó un gemido en su boca.
De alguna manera sus oídos captaron el sonido de pasos y voces acercándose, obligaron a sus bocas separarse, y se dieron cuenta que se encontraban en el pasillo, jadeando agitadamente, con el cabello revuelto y las ropas a medio quitar, donde cualquiera podía verlos y lo que hicieran. Hyunjin gruñó con molestia mientras llevaba su otra mano a la otra pierna de Felix y lo levantó, sus pasos entraron de nuevo en la habitación con rapidez, e hizo chocar la espalda del menor contra la puerta apenas entrar, quizá más fuerte de lo que esperaba, pero ambos gimieron. Distraídamente el pelirosa se acordó de poner el cerrojo.
Hyunjin se restregó sin vergüenza a su cuerpo, y Felix volvió a jadear al sentirlo, arqueando la espalda. Entonces Hyunjin lo soltó e hizo girar su cuerpo dejando su cara frente a la puerta, presionó sus pantalones contra los del platinado mientras su mano sujetaba los suaves cabellos y tiraba hacia atrás dejando al descubierto la pálida piel de su cuello. Su boca chupó, lamió, succionó y mordió la blanquecina piel, mientras su pelvis se movía hacia atrás y adelante rozando tentativamente el bonito y redondo trasero de su amante. Felix ahogó un gemido de sorpresa al sentirlo, junto a la mano ajena deslizándose dentro de su camisa y acariciar su vientre plano.
Y lo sintió. Sintió lo que necesitaba en ese momento, dolor mezclado con placer, dolor que le provocó Hyunjin al arrojarlo contra la cama sin cuidado y desnudarlo con lujuria. Sintió cada toque lascivo, la boca ajena marcando territorio. Sintió placer, y escuchó su voz pidiendo a gritos más. Y mientras le era concedido apretaba con sus puños fuertemente las sabanas, pero su boca contra éstas no impidieron que sus gritos sonaran, y las embestidas fueran cada vez mas dolorosas, fuertes, intensas, profundas, placenteras; dejando su cuerpo tembloroso, sufriendo convulsiones cuando su punto dulce fue tocado una y otra vez sin piedad, haciendo que sus ojos se pusieran blancos, dejándole la vista borrosa y la piel sudorosa por el rudo encuentro carnal de sus cuerpos insasiables.
Y con los obsenos sonidos constantes no encontró más que lo que buscaba. Egoísmo. Dolor. Excitación. Vacío. Olvido. Placer. Éxtasis puro. Sintió todo aquello, sobre todo dolor, pero no se sorprendió a si mismo al saber que además de disfrutarlo, le estaba encantando.
Deseó volver a sentir lo que descubrió esa noche, deseó ser llevado todavía más profundo, experimentar de nuevo esa parte oscura de sí mismo que sólo con esa persona saldría a la luz. Lo sintió cada vez más fuerte, cada vez más profundo e intenso, dejándose a completa disposición de lo que quiso hacerle su amante. Y obtuvo ese deseo una y otra vez esa noche.
…
Algunas horas más tarde despertó, el muchacho de cabellos platinados se removió incómodo de donde descansaba. La posición en la que estaba le incomodaba, abrió los ojos visualizando y reconociendo casi inmediatamente el techo. Recordó también casi al instante el motivo por el que le dolía la espalda baja y el trasero.
Apenas horas atrás al comenzar la noche se la había pasado teniendo sexo una y otra vez con su mejor amigo, y lo había disfrutado bastante, su cuerpo lo sabía, las marcas moradas y rojas esparcidas en todas partes, en especial su cuello, eran prueba de ello. Sí, lo había disfrutado, Felix sabía que aquella había sido la experiencia más jodidamente placentera que había experimentado en toda su vida. Sin duda el mejor sexo que había tenido.
Giró la cabeza hacia su derecha para buscar al muchacho culpable de provocarle esos benditos orgasmos, pero no estaba allí compartiendo cama. Suspiró.
Cerró los ojos, y revivió cada momento, recordó la sensación que provocaron en su cuerpo aquellas manos, recordó su cuerpo siendo poseído de diferentes maneras, a diferentes ritmos. Recordó sus ojos mirando fijamente los de su amante mientras éste lo penetraba.
Era extraña la manera en que ahora se sentía, recordaba las palabras que había dicho a su mejor amigo al permitirle usar su cuerpo a su antojo. Había tenido razón en algo.
Se incorporó con lentitud haciendo una mueca al quedar sentado. Echó un vistazo a la habitación, y localizó, entre el desastre que habían provocado, su ropa interior y sus pantalones. Caminó lentamente hacia ellos y se los puso, encontró la cajetilla de cigarrillos que se encontraba en uno de sus bolsillos y sacó uno. Al lado de la cama, en el cesto de basura, visualizó tres preservativos claramente usados. Levantó una ceja, recordando su voz suplicando a Hyunjin ‘ésta vez no uses condón, quiero sentirte adentro completamente’, sólo Dios sabía cuantas veces lo habían hecho sin preservativos, porque él no lo recordaba.
Mentalmente se regañó por ser tan descuidado, y se recordó hacer una cita con su medico, por las dudas.
Caminó hacia el balcón, y se dio cuenta que el muchacho que estaba buscando al despertar se encontraba allí sin camiseta, sólo llevaba los pantalones puestos, igual que él. Su mirada notó los rasguños en su espalda y las marcas moradas en su cuello, mismos que él había provocado. Salió hasta situarse a su lado, no muy pegado ni alejado, y observó la vista desde un tercer piso, no estaba mal. No hacía demasiado frío ni calor, había muchas nubes en el cielo, parecía un poco nublado, lo cual le agradó.
Casi por encima de sus pensamientos logró captar los sonidos del mundo. Las olas del mar, los automóviles en movimiento, los murmullos de la gente, incluso el viento silbando, quizá también alguna gaviota.
No volteó la mirada hacia Hyunjin, ni él a Felix. Los dos observaban en silencio. Aparentaban no prestarse atención, cuando realmente hacían todo lo posible por no girar la cabeza para mirarse, aparentaban estar en calma, cuando adentro era todo un remolino de emociones. Un completo caos.
Del otro bolsillo de su pantalón Felix sacó el encendedor y lo acercó a su cigarrillo, que se había acercado a los labios para prenderlo. Le dio una calada, y la mano de Hyunjin se lo quitó para llevárselo a sus propios labios e imitar sus movimientos, como no se lo devolvió Felix sacó otro cigarrillo y repitió el procedimiento, aquello era casi una rutina diaria. Así que Felix no le replicó.
No hablaron, ni se miraron, observaron su alrededor en silencio y terminaron sus cigarrillos antes de volver a entrar en la habitación y ordenarla un poco antes de vestirse, cubrir las evidentes marcas de su cuerpo con discreción para ocultar lo que había pasado allí dentro, y luego partir.
Hyunjin subió detrás de Felix en la motocicleta tras despedirse de sus conocidos, que les habían dado una extraña mirada y los habían interrogado cómplices, pues la noche anterior durante la fiesta habían desaparecido juntos, y nadie los había vuelto a ver hasta la mañana donde también habían aparecido juntos. Después de desviar el tema, incómodos, ambos se marcharon del lugar dejando a sus amigos detrás, burlándose.
Felix condujo todo el camino en silencio hasta el departamento de Hyunjin, y al llegar se despidieron apenas mirándose a la cara, como si no hubiera sucedido nada fuera de lo normal entre ellos, porque vaya que habían tenido experiencias juntos para nada normales. Felix condujo a su propio departamento después, y al llegar recalentó algo en el microondas para comer, mientras veía algo en la TV.
Esa misma noche recostado solo en su cama, sumido en un reconfortante silencio, y tras analizar lo sucedido, por fin comprendió. Encontró la respuesta que había estado buscando, y tomó una decisión.
Pasaron cuatro días más cuando volvió a ver a Hyunjin a lo lejos en la universidad, estaba con su grupo de amigos, aunque Felix no estaba seguro de que Hyunjin lo hubiera visto a él.
A los diez días de aquella noche se encontraron de frente en un pasillo de los dormitorios, cada uno estaba nuevamente con su grupo de amigos, pero tuvieron una conversación corta y casual, entre otras cosas. Nadie sospechaba una actitud fuera de lo normal entre ellos, pues de momento no la había.
Más tarde ese mismo día Hyunjin observó de lejos a la ex novia de Felix acercándosele, y al chico sonriendo mientras hablaban. Una parte de su corazón se rompió al imaginar las posibilidades, pues después de todo, Felix sí lo había solo utilizado.
Una semana más después de eso se encontraron por casualidad en una fiesta, cada quien con sus amigos, como siempre, y mientras las conversaciones fluían a su alrededor, ellos se mandaban miradas casi discretas desde lejos. Mientras uno no veía el otro lo miraba fijamente, y viceversa, sólo en un par de ocasiones sus ojos coincidieron, y las expresiones les eran indescifrables.
Después de su momento de locura aquella noche, las cosas no habían hecho mas que empeorarse para Hyunjin, al menos eso era lo que él pensaba, porque Felix estaba muy tranquilo y a gusto con sus amigos, como si nada hubiera pasado. Hyunjin quería soltarse a llorar del coraje.
Sabía que era una pésima idea cuando se dejó llevar por su instinto y su lado cuerdo se había quedado callado, después de aquella noche con Felix su mente no había dejado de torturarlo con los recuerdos de sus manos acariciando cada centímetro del perfecto cuerpo de Lee. Recordaba su boca en contacto con la suya, recordaba sus labios entre abiertos dejando salir desde su garganta suaves jadeos. Lo recordaba gritando su nombre, y sus dedos enredándose en su cabello al besarlo, y siempre que inevitablemente revivía esos momentos su corazón se aceleraba, gritándole lo evidente: se había enamorado hasta los huesos de Lee Felix.
Eso no debió pasar, se suponía que, con suerte, Hyunjin descubriría que sólo se sentía atraído sexualmente a Felix, pero había ocurrido absolutamente todo lo contrario.
Odiaba no poder odiarlo, odiaba que su corazón amase a Felix con tanta intensidad. Y odiaba mas ver a Felix tan campante allí con sus amigos, tan tranquilo y tan bello, y sin dignarse a acercársele a hablarle, por eso Hyunjin tampoco se había acercado, ¿y si malinterpretaba sus intenciones? ¿Qué pasaba si lo que quería era dejarle de hablar? Demonios, no lo soportaría.
—¿Podrías ser menos obvio, y dejarlo de ver como si estuvieras enamorado?
Al escuchar aquella voz Hyunjin se sobresaltó, Seo Changbin estaba a su lado fumando un cigarrillo, mirando donde Hyunjin había estado mirando antes, o eso supuso, porque no iba a voltear y ser mas obvio de la que ya era. Intentó hacerse el desentendido, y cambiar de tema.
—No hay ningún otro enamorado aquí más que tú, Seo Changbin —dijo, siguiendo discretamente la mirada del chico.
Changbin sí miraba hacia el grupo de amigos de Lee Felix, pero no a él —por suerte—, justo a su lado, de espaldas, estaba un delgado chico de cabello castaño-rubio, Seungminnie, como Changbin le llamaba. El bonito chico giraba su cabeza de vez en cuando para mirar hacia ellos, más específicamente al chico que Hyunjin tenía a un lado. Ellos eran los únicos chicos de sus respectivas amistades que tenían en común y se hablaban. Hyunjin y Felix sospechaban el porqué.
—Yo no niego nada —sonrió Changbin, y guiñó un ojo a Seungmin cuando él lo miró por milésima vez, el chico le sonrió encantado, y Hyunjin casi podía jurar que vio Seungmin sonrojarse—. En cambio tú intentas por todos los medios fingir que él —señaló a alguien que estaba al lado del chico con el que coqueteaba, Hyunjin no tuvo que mirar para saber a quien se refería—, no está en la misma habitación, pero no puedes, ¿sabes por qué? —Hyunjin no respondió.
Changbin señaló con su cigarrillo a los chicos con los que ambos pasaban la mayoría del tiempo, ésta vez Hyunjin volteó y miró a sus amigos, la mayoría ya estaban ebrios, hablaban y reían, y algunos intentaban ligar.
—Ellos creen que tuvieron una pelea y por eso no se hablan. Las últimas dos semanas apenas se han visto, y ahora que se encuentran en una fiesta no se hablan… hmm, salvo por Bang y yo, los demás ignoran lo que les sucede. Pero yo sé —sonrió.
—¿Qué sabes? —murmuró, intentando controlar sus nervios.
En lugar de responder Changbin ladeó la cabeza, le ofreció su cigarrillo y Hyunjin lo agarró, llevándoselo a los labios.
—¿Habías notado alguna vez que siempre, sin ninguna excepción, cuando lo ves, o él te ve a ti, se alejan de quien sea con quien estén para hablar entre ustedes? —cuestionó. Hyunjin le devolvió su cigarro, y Changbin le dio una calada profunda, mirando a Felix a lo lejos—. Ha sido así desde que se conocen, incluso cuando tenían parejas y estaban con ellas. Les encanta estar juntos, y apuesto a que ninguno de los dos lo nota. O sí lo hacen, y lo ignoran.
—¿Qué? No, no pasa nada de eso, Seo, no sabes lo que-
—Eh, sí sé, sé que Felix sabe que te gusta, y a decir verdad me parece increíble que eso no haya afectado en nada su amistad, ¿sabes? Woah —recargó su brazo en el hombro de Hyunjin—. ¿Sabes que muchas amistades se arruinan porque a uno le empieza a gustar el otro? Pero Felix no parece ser ese tipo de chico que se aprovecharía de eso y luego se alejaría, ¿no? —respiró profundo—. Es… un chico bastante bonito, eh. Sí, me gusta —miró a Hyunjin, que no sabía qué expresión debía tener—, me gusta bastante para ti. Son el uno para el otro, por lo tanto te daré un consejo: no pienses demasiado las cosas.
Hyunjin no respondió, se le quedó mirando fijamente a su amigo, hasta que se terminó su cigarrillo. Changbin no le dijo nada más cuando se alejó y llegó donde estaba un Seungmin sonriente, saludó a Felix antes de conducir hacia la pista de baile al bonito chico que llevaba de la mano. Felix los siguió con la mirada.
Hyunjin apartó la mirada de la pareja para posarla en Felix, suspiró, Changbin tenia razón, no debía pensar demasiado las cosas.
Cuando se disponía a ir con el chico, a su lado, Jeongin lo agarró del brazo, diciéndole algo sobre alguien que se había encontrado, haciendo que la mirada de Hyunjin se apartara del perfil de Felix. Fue ese el momento en que Hyunjin no notó la mirada que se había posado en él.
A un par de metros de donde se encontraban Hwang y sus amigos, y en un momento de total descuido, Felix no pudo apartar la mirada de Hyunjin cuando vio a una sonriente chica acercársele. Frunció el ceño cuando notó que Hyunjin la reconocía y empezaba a hablar con ella, seguro Jeongin se la había presentado, no era la primera vez que le presentaba chicas al estar soltero. Felix sintió una increíble molestia que esperaba no fuera tan visible.
—¿Seguirán fingiendo que no pasa nada? —murmuró una voz a su lado—. Tú y él, ah, la discreción no es algo que se les de muy bien, a ninguno de los dos.
Felix volteó, encontrándose con un chico atlético que lo miraba burlón con una lata de cerveza en una mano, Christopher Bang, un amigo cercano de Hyunjin.
—No sé de que hablas —respondió Felix apartando la mirada del chico, y obligándose a no mirar de nuevo al chico al que se referían.
—¿No? —sonrió, soltando una suave y corta risa—. Dile eso a tus celos, Lix.
—¿Celos? —frunció el ceño, cuando bajó la vista hacia sus manos notó que la lata de cerveza vacía que tenia estaba aplastada. La dejó a un lado y se cruzó de brazos—. Ja, ¿Cuáles celos? —soltó un bufido.
—¿Cuáles? —soltó una risa—. Oh, Felix, no es necesario que finjas conmigo. He visto cómo se han mirado toda la noche, apuesto a que creen que han pasado sólo cinco minutos desde que se están mandando esas miraditas indiscretas. Pero te diré algo, Lee, llevan tres horas mirándose. Tal vez deberías de hacer algo, antes de que alguien se te adelante.
Le guiñó un ojo, luego se alejó para ir con sus amigos, la mirada de Felix lo siguió, y al llegar a su destino con Jeongin y los otros buscó de nuevo a Hyunjin, pero ya no estaba donde lo había visto antes. Lo que si encontró fue a la chica mirándolo con el ceño fruncido, apartó la mirada de ella intentando retomar la conversación que llevaban sus amigos, pero antes de que pudiera sintió a alguien tirando de su brazo.
En ese momento notó dos cosas: una fue la sorpresa y desconcierto que apareció en la cara de sus amigos mientras él era apartado de ellos, sin que el chico que lo sostenía pusiera antes alguna excusa aparente. Lo segundo que notó fue un olor familiar y embriagador, el perfume del chico estaba impregnado en el aire, o él lo conocía tan bien que inevitablemente se le había impregnado. No le sorprendió reconocer que justo en ese momento el ambiente se volvió bastante agradable.
Mientras era prácticamente arrastrado hacia los sanitarios, no pudo evitar mirar con una sonrisa triunfante hacia la chica que pareció coquetear con Hyunjin segundos atrás, y que ahora parecía desconcertada.
Finalmente se detuvo cuando Hyunjin lo soltó bruscamente, tras cerrar la puerta, acorralarlo contra la pared mas cercana, y quedar frente a frente, las respiraciones de ambos chocaban en los labios del otro. Los ojos de Hwang desbordaban muchas emociones, la mas notable era la ansiedad, pero Felix entendió que también había angustia, desesperación, deseo… Entonces Hyunjin también entendió la mirada de Felix, el chico no parecía sorprendido por aquella actitud, como si hubiera estado preparado para una situación similar, que podría pasar en cualquier momento. Y Felix aparentemente lo estaba.
La realidad era que Felix había estado deseando y esperando que Hyunjin actuara.
De repente Hyunjin se sintió un poco avergonzado por su actitud tan innecesariamente ruda, pues parecía ser bastante predecible. Y es que las palabras de Changbin le habían hecho pensar en un millón de cosas, que no habían hecho otra cosa mas que preocuparlo. Se había repetido no comportarse impulsivamente, intentar conversar con Karina y olvidar por un momento el caos en su cabeza, pero al ver a Bang hablando con Felix una chispa se le encendió, y cuando se había dado cuenta ya tenía a Felix sujeto del brazo y lo estaba arrastrando hasta allí. Lo mas raro era que Felix no había puesto ninguna resistencia. Él también había visto la sorpresa en la cara de los amigos de Felix, pues nunca había tratado así al chico.
Se reprendió mentalmente cuando sus sentimientos explotaron, se suponía que aquella noche no iba a cambiar nada su relación, pero ahí estaba él, a punto de empezar a reclamar, había pensado en un millón de posibles reacciones que podría tener Felix. Y conociéndolo, la mas probable de todas esas era que Lee sólo sonreiría si un momento como aquel llegaba a pasar, y allí estaba la prueba de que ambos se conocían perfectamente, porque Felix tenía pintada en su bello rostro una sonrisilla. Había muchas cosas reflejadas en el rostro del platinado, pero no había enojo, o algo peor.
De momento la cosa iba bien, Hyunjin respiró profundamente.
—Si te pidiera una explicación de por qué ambos actuamos de ésta extraña y horrible manera después de haber pasado una noche entera teniendo sexo desenfrenado, y luego apenas hablando como si nada hubiera ocurrido frente a todos, ¿me la darías? —soltó Hyunjin directamente.
Felix sonrió ante las palabras, mirando fijamente la desesperada, dulce y profunda mirada del chico que, era difícil creer, era la misma que lo había mirado con deseo y excitación pura días atrás.
Entonces Hyunjin recargó las palmas de las manos a los costados del platinado, en la pared. Una ligera expresión en el rostro de Felix, que se desvaneció tan rápido como apareció, le dio a entender a Hyunjin que al chico le encantó que hiciera eso.
—Adelante —dijo Felix, despacio. Hyunjin tragó en seco.
—Sé que quedamos en una cosa, fingir que no estábamos con nosotros, que sólo lo imaginábamos, sí… pero, es que ¡Agh! Me fue inevitable. Sí hice lo que quisiste que te hiciera, y sí, me desquite contigo —miró sus labios—, con tu cuerpo. Y no esperé al día siguiente que de repente me amaras, eso estuvo claro; pero no lo demás ¿entiendes?
Felix asintió lentamente, comprendiendo. En cambio Hyunjin lo miraba de un ojo al otro, apretando los labios, entonces se separó de golpe, apartó la mirada y se llevó las manos al cabello, desesperado. Ni siquiera podía hablar bien, quería decir todo al mismo tiempo. Felix lo miraba paciente y fijamente frente a él.
—Quiero, no, necesito Felix —lo miró, y en un segundo volvió a tenerlo acorralado—. Necesito saber que si cuando pasó lo que pasó de verdad imaginaste que estabas con alguien más que no era yo. Quiero saber si con cada toque que te hacia estremecer imaginaste a cualquier otra persona y yo dejé de existir para tí —exigió saber.
Felix miró sus ojos, aquellos intensos ojos cafés desbordaban una profunda desesperación. En verdad parecía deseoso de saber la respuesta. Pero inevitablemente miró también sus labios, que estaban tan cerca de los suyos. Miró sus ojos de nuevo, que parecían rogarle que se acercara y lo besara, pero también que respondiera su pregunta.
—¿No me recuerdas gritando sólo tu nombre toda la noche? —respondió Felix sin apartar en ningún momento la mirada—. No pensé en nadie que no fueras tú, Hwang Hyunjin, haciéndome enloquecer, anhelando jamás dejar de sentir lo que me provocaste una y otra vez. Por si también tenías la duda, lo recuerdo muy bien, lo recuerdo… todo. Al contrario de lo que te imaginas y con lo que te torturas, sentí que todo lo demás desapareció. Quise que nadie, que no fuéramos tú y yo en ese exacto momento, existiera —admitió sin ninguna pena—. Y al recordarlo quise volver a vivirlo.
Hyunjin se mordió ligeramente el labio, parecía nervioso, y la respuesta pareció haberle encantado en parte. Lo que lo tenía más confundido aún.
—Y lo que querías esa vez ¿funcionó? ¿Te sirvió de algo esa experiencia? Lo que me dijiste que debía hacer para arreglarte.
—Más de lo que esperé.
Hyunjin asintió, pensando.
—Bien, entonces habíamos acordado que tendríamos un encuentro de ese estilo sólo en esa ocasión, ¿no? —prosiguió. Felix asintió—. Entonces ¿qué demonios fue lo del pasillo? —gruñó—. Cuando nos vimos días después, apenas y nos miramos, ni hablar sobre las conversaciones, y tú-
—Sí —interrumpió Felix, sabía que Hyunjin tocaría ese tema, aunque no era su culpa. De hecho Felix había sido el impulsivo imprudente y lo sabía—. Sé de qué hablas.
—¡Felix! ¿Cómo estás tan tranquilo después de eso? ¡Tú pusiste las malditas reglas, fuiste el primero en romperlas! Joder, apenas pudimos mantener una conversación mirándonos un segundo a la cara, luego te veo hablando muy sonriente con tu ex, y cuando tienes oportunidad me arrastras hasta un armario de limpieza para poder tener sexo, ¿¡eso qué demonios significa, eh!? —gritó, alterado.
Felix ladeó la cabeza, se encogió de hombros, y miró la boca de Hyunjin, luego sus ojos, éstos brillaban con un poco de malicia.
—Lo de Chae no tiene importancia, Hyunjin, terminamos, eso es seguro. Respecto a lo otro, necesitaba entender —murmuró, subió una mano hasta la chaqueta del chico, y lo atrajo hacia sí de ésta, quedando realmente muy cerca. Hyunjin se tensó, intentando alejarse—. Tuvimos sexo estando ebrios, Hyunjin, y fue genial, demonios. Pero la experiencia estando sobrios debía ser diferente, ¿no? —se encogió de hombros, atrayendo de nuevo a Hyunjin—. Acepto que quizá debí consultarte antes de prácticamente obligarte a que me follaras.
—Sí, claro… —bajó la vista hasta sus labios—. Y después del sexo casual y rudo te vas, sin decir nada ni mirarme, y no me hablas en días, ¿qué se supone que piense? —murmuró alterado, levantando la mirada a sus ojos—. No creí que serías tan complicado. Se suponía que sólo-
—Lo sé, lo siento por eso —sonrió—. Debí hablarte y decirte la verdad, pero aunque no lo hice en ese momento lo haré ahora.
Hyunjin tragó en seco, y retrocedió un paso, nervioso. Felix lo miró con intensidad.
—¿Entonces qué pasará, Felix? Hoy, o mañana… o cualquier otro día, ¿nosotros dos seguiremos igual que antes de todo esto? ¿Seremos solo amigos? ¿Fingiremos que nada pasó? ¿Volveremos a ser amantes? —susurró. Felix se acercó poco a poco, mirándolo fijamente, mientras Hyunjin iba apartando la mirada—. ¿Dejarás de hablarme? ¿Llegaremos a un acuerdo? ¿O llegaremos al punto en el que fingiremos emborracharnos en una fiesta para poner de excusa que estábamos alcoholizados cuando terminemos teniendo sexo otra vez? ¿O ignoraras el hecho de que esto me está volviendo loco con cada segundo que pasa? Porque si es así iré preparándome para recoger los pedazos en los que se convertirá mi corazón, y-
Felix soltó una risilla casi cansado, y negó con la cabeza suavemente, terminando de acercarse a Hwang. Sostuvo su rostro con ambas manos, obligando al nervioso chico a mirarlo.
—Tal vez quiera volver a experimentar lo sucedido, Jinnie, aunque sería en circunstancias diferentes. Tal vez igual de apasionado, si quieres, porque ¡uff!
Hyunjin pestañeo un par de veces, sorprendido.
—¿Estás diciendo que-?
La boca de Felix interrumpió las palabras de Hyunjin. Y tal vez sus labios reaccionaron antes de que pudiera pensar en lo que estaba pasando, porque cuando lo hizo Felix ya se había alejado.
—Ya me había cuestionado antes algunas veces si tú también me gustabas —dijo Lee—. Después de esa noche tuve tiempo de pensar. Y sí me gustas, Jinnie, en verdad me gustas, no tengo problema con eso. Pero no quiero terminar como mis otras relaciones contigo… no contigo. Supongo que por eso necesitaba que fueras tu quien me desinfectara —ladeó la cabeza—. Creo que podríamos intentarlo, si es también lo que tú quieres. No sé, tal vez después de esa noche te diste cuenta que sólo te sentías frustrado sexualmente conmigo, y-
Hyunjin se quedó en silencio durante algunos segundos, asintiendo y agacho la cabeza con suavidad.
—Claro que no —soltó una risilla—. Pero, ¿estás consciente de que podría no funcionar? Ya sabes, tal vez no funcionaríamos como pareja, o… —murmuró nervioso—. Tal vez no será como imaginaba, o quizás lo nuestro sólo funciona de manera sexual, o tal vez con el tiempo...
—Me arriesgaré —dijo Felix, desbordando seguridad. Hyunjin levantó la mirada, esperanzada, con miedo. Felix acercó su mano a la del chico—. Realmente fue la experiencia más jodidamente caliente, y me encantó —sonrió, Hyunjin con él—. Y así como puedes ser de excitante, sé que eres igual de dulce, y es perfecto.
—Vaya cumplido —sonrió Hyunjin mirando la boca de Felix—. Tengo otra duda, si vamos a tener esto-
—¿Lo mantendremos secreto? —adivinó—. ¿Tú qué opinas?
—Debo admitir que la idea de ser amantes realmente me pone —susurró.
Felix levantó una ceja, y mordió su labio, lo que provocó que Hyunjin lo besara con desesperación al ver ese gesto.
—Por el momento nadie se debe entrar, ¿verdad? —susurró Lee, excitándose.
Hyunjin acercó ambas manos a la cintura del menor. Su amante. Lo pegó a su cuerpo mientras avanzaba hacia adelante y recargaba su espalda en la pared que le quedaba detrás. Felix metió sus manos debajo de la camisa de Hyunjin, y él ahogo un gemido de sorpresa. Inevitablemente, mientras su lengua se encontraba con la de Felix, comenzó a moverse, provocando el roce de sus pantalones. Felix ahogaba sus gemidos para no hacer mucho ruido.
—Y ya estamos en esto otra vez —murmuró Hyunjin—. ¿No cree que primero deberíamos descubrir si nuestra relación será sentimental o sexual?
—Um, ¿y con cualquiera de las dos nos encontraríamos a escondidas? —susurró Felix, mordiéndose el labio.
—¡Dios! Y no notarán nada… nadie sabrá.
Al sentir las manos del platinado colarse dentro de sus pantalones, se alejó con dificultad, respirando entrecortadamente.
— Deberíamos hablarlo luego, se preguntarán por nosotros, Lix —recordó Hwang—, tal vez deberíamos-
Las manos de Felix agarraron con fuerza la chaqueta de Hyunjin, evitándole alejarse.
—Ellos pueden esperar otros diez minutos —interrumpió Lee—. Yo no esperaré ni diez segundos, ¿oíste?
Hyunjin sonrió volviéndolo a besar.
Cuando escuchan a alguien tocando con insistencia la puerta, ambos se separan sobresaltados. Mientras que Felix gruñía, frustrado, Hyunjin soltaba una risilla contra el cuello del platinado.—¡Demonios! Parece que después de todo sí voy a tener que esperar —murmuró Lee.
Ambos se acomodaron el cabello y la ropa, esperando que nadie se fije demasiado en sus labios ligeramente hinchados. Cuando volvieron a tocar la puerta, Félix murmuró un 'ya voy' situándose frente a ésta. Pero en lugar de abrir se giro hacia Hyunjin y le plantó un corto y fugaz beso que dejó al chico desconcertado.
—Al diablo, no voy a esperar, te veo en mi habitación en 10 minutos —le susurró guiñándole un ojo. Luego abrió la puerta y salió con una sonrisilla traviesa pintada en sus hermosos labios.
...
AngelPsicopatta
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