╰┈ 𝐀𝐝𝐨𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐒é𝐝𝐮𝐜𝐭𝐞𝐮𝐫

Summary

- ONESHOT - CONTENIDO EXPLÍCITO - CONTENIDO HOMOSEXUAL SE PROHÍBE LA COPIA TOTAL O PARCIAL DE LA OBRA SIN AUTORIZACIÓN DE LA AUTORA HISTORIAS PROTEGIDAS POR C.I DE S.C

Genre
Romance/Other
Author
Lunna
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1.

Cuando el primer rayo de sol de la mañana se cuela por las cortinas del ventanal, un hombre delgado de musculatura marcada se desliza debajo de las sabanas para ganarle al despertador. Sus ojos aún somnolientos se enfocan de forma correcta, listo para que, al girar su cuerpo, se encuentre con un hombre que, según sus pensamientos, es toda una belleza.

La belleza de su acompañante no es capaz de compararla con nada ni nadie que haya visto o conocido en lo que lleva de existencia. Ni siquiera la oscura y tranquila noche que se llena de hermosas estrellas brillantes. Sonríe para sí mismo y deposita cortos y cálidos besos en la frente del hombre que sigue profundamente dormido. Aún es temprano, quiere que descanse un poco más.

Mete sus pies en sus pantuflas suaves y se rasca la cabeza un par de veces antes de levantarse. Se ha envuelto en la bata negra de satin y ha bajado las escaleras lo más despacio que le fue posible. Enciende la cafetera que fue preparada la noche anterior, apenas llegando a la cocina y abre el refrigerador para tener alguna idea de qué desayunar.

En realidad decide no complicarse la mañana, saca un par de verduras y huevos y comienza a preparar omelets, es fanático del queso fundido y los champiñones con tomatillos.

Está tan concentrado en su labor que se sobresalta cuanto escucha una de las sillas del desayunador ser arrastrada. Su cuerpo gira de forma inmediata.

Los cabellos oscuros y despeinados que casi cubren el pequeño rostro son una de sus imágenes favoritas. Aún lleva la pijama blanca con estampado de divertidos pequeños zorros del desierto y ha recostado su rostro sobre sus manos.

— ¿Por qué no dormiste un rato más? —. Le pregunta, pero el pequeño sólo levanta la mano haciendo un ademán para restar importancia. — ¿No te dijo papá que no irías a la escuela hoy? —. Sirve en un cilindro de plástico azul brillante la malteada favorita previamente preparada de su único hijo.

— Lo hizo. — Le informa—. Pero el abuelo Chan vendrá por mí porque ustedes tienen que trabajar e ir a las citas con sus amigos, y dice papá que no es apto para mí —. Por un momento lo había olvidado y un sentimiento culposo lo atacó. —. Es verdad, su esposo le había dicho que no fueran muy lejos anoche porque tenían mucho que hacer hoy.

— papá, es sabio —. Le sonríe a su hijo y procede a servir el único omelet de queso y jamón.

— ¿Qué le hiciste a papá?—. Sus ojos repasan la cocina y lo miran con curiosidad.

— ¿De qué hablas, Jeongin?

— Curioso, no me llamas I.N. ¿Acaso te atrape papá?

— ¡Oye, mocoso! ¿Qué niño de tu edad se atreve a cuestionar a su padre?

— No lo sé, pero creo que sus padres cocinan, aunque no hagan algo que haga enfadar a su madre o papá —. El pequeño bribón se burla de su padre, quien se queda callado. No podría explicarle las razones.

Resopla y repasa el desayunador para asegurarse de que nada le falta a su hijo antes de subir las escaleras y volver a su habitación. Por supuesto, espera encontrar a su esposo aún dormido, pero al contrario de eso, está secándose el cabello con una toalla y está totalmente listo para el trabajo.

Sus miradas se encuentran gracias al espejo frente al rubio, y el hombre en bata acaricia con sensualidad los brazos de su esposo. Le gusta la camisa azul claro que porta hoy.

— Buenos días — su esposo es el primero en hablar y honestamente lo sorprende, espero primero un insulto o maldición.

— Mmm, buenos días, ¿estás bien? — Sus ojos desconfiados no pudieron evitar ser reservados.

— Oye, no estoy molesto —. Lo tranquiliza y le sonríe mientras coloca la cadena donde lleva su anillo de matrimonio. — ¿Irás al trabajo hoy?

— Ehh... Sí. Innie está desayunando.

— Apresúrate entonces, mi padre no tarda en venir por él, lo acompañaré mientras desayuna y lo alistaré. Te esperaré para desayunar juntos —. Se levanta del banco y envuelve sus brazos alrededor del cuello del más alto y lo besa rápidamente para después marcharse.

Hyunjin no da crédito a nada de lo que está ocurriendo ahora, llevan cinco años de casados y la actitud de Félix es como un nuevo terreno desconocido. Llámenlo paranoico, pero conoce a ese hombre como la palma de su mano. Él mismo sabe que no cumplió lo que su esposo le pidió anoche, pero no tiene idea de qué está planeando.

Se da una ducha rápida y Félix ha dejado su ropa lista, así que no pierde tiempo buscándola. Se coloca la argolla de matrimonio en el dedo anular y la cadena que su esposo le dio como regalo de aniversario el año pasado.

Cuando bajaba las escaleras, su pequeño hijo ya no parecía un desaliñado recién levantado, ahora lleva unos pantalones claros y una playera de un tono vivaz con el cabello perfectamente peinado.

— ¡Wow! ¡Te ves increíble! — Alaga a su hijo y en agradecimiento el pequeño le da una sonrisa.

— Innie, ¿has revisado que lleves todo? — Grita Félix desde la cocina.

— ¡Todo listo papá! —. Asegura mientras se dirige a la cocina, seguido por Hyunjin.

Su esposo está esperándolo como lo prometió, así que se dedican a degustar la comida antes de iniciar su día laboral.




La primera cita que tiene Hyunjin por la mañana es importante. Ser parte de los preparativos de una boda no es precisamente una de sus actividades favoritas; sin embargo, Lee know y él han sido amigos desde el jardín de infantes.

— ¿Entonces está molesto? —. No oculta las ganas que tiene de burlarse de Hyunjin.

— No lo sé —. Realmente no lo sabe.

Están en una tienda de trajes muy exclusiva y lujosa. La misma tienda donde Hyunjin compró su traje cinco años atrás. Esta es la última prueba antes de la entrega hoy por la tarde.

— ¿Y bien? ¿Qué tal me veo? — Pregunta Lee know repasando las solapas del traje.

— El traje está bien, tu cara es el problema.

— ¡Oye! —. Aprieta los labios formando una línea para proceder a apuntar con el dedo a Hyunjin. — ¿Crees que le guste a Hannie? — Le preguntó, observándose frente al espejo.

— Amigo, a ese Quokka le gustarías aún si llevas sólo una simple hoja tapando tu miseria.

— ¿Miserias dices? ¡Ya quisieras! — Le grita.

Hyunjin no puede evitar reírse de su amigo, si no fuera por Félix no habría forma de que algo sucediera entre Han y Lee know.

Conoció mejor a Félix en la preparatoria. El pequeño rubio parecía ser alguien demasiado extrovertido para el gusto de Hyunjin, alguien con demasiada energía que, si admite, lo asustaba. Hyunjin no era un chico problema, jamás lo fue, pero siempre ha sido alguien que se exige hasta el punto de ser torturoso. No es alguien totalmente introvertido pero su círculo social es bastante reducido. Le parecía una condena vivir entre libros cuando existen personas como Félix que parecen no necesitar ni un minuto de estudios. Envidiaba su habilidad retentiva.

En algún punto, mientras aún eran estudiantes, Hyunjin comenzó una competencia silenciosa, intentando superar el puntaje de Félix, del cual el nombrado ni siquiera estaba enterado.

Ahora que lo piensa, era sólo un tonto queriendo llamar su atención, pero su ego era tan ciego que lo confundía con competencia académica.

Después de terminar con Lee know, manejo su auto hasta el trabajo. Se hizo cargo del negocio familiar poco después de graduarse y los activos sólo iban en aumento. Tenía lo suficiente para mantener a su familia cómodamente y eso le provocaba inmensa paz.




Se ha murmurado por mucho tiempo que el éxito que he obtenido se debe al apellido que cargo, minimizando los logros obtenidos por mí. Los negocios no se cierran con empresarios sólo por tener un apellido. Debes pelear, entrar a la arena con lo que tengas y derribar al más fuerte de ser necesario, para que así, tú seas la mejor opción.

Soy un hombre intolerante, muchos me llaman amargado o insufrible, y lo admito. Lo sé. No me molesta en absoluto lo que la gente opina de mí.

Incluso los tolero cuando quieren lamentarse por el hecho de la “persona” que mi esposo debe tolerar. Imbéciles, ni siquiera les he dado la oportunidad de que lo conozcan y se atreven a mencionarlo con sus bocas sucias.

Proteger a Félix y a Jeongin ha sido mi misión desde antes de vivir juntos, desde antes de que nuestro hijo naciera. No ha sido una tarea fácil, pero tampoco puedo llamarla imposible. Sin embargo, en mi trabajo siempre seré respetuoso y me limitaré a responder si me cuestionan sobre mi familia.

Llevo horas en esta reunión, no hemos podido llegar a un maldito acuerdo. ¿Por qué tienen que ser personas tan complicadas?

Si funciona bien, sino, ¡haz planes de respaldo, maldita sea!

Hyunjin gira la sortija de platino que descansa en su dedo anular y maldice internamente diez veces más. Debería estar disfrutando su tarde del viernes, planeando algo para contentar a su esposo, y anoche hizo todo lo que no debía. Principalmente, como terminó la despedida de soltero de Lee Know. Se suponía que la meta era meter en problemas a su amigo algo que hiciera que su cabeza explotara de pánico, justo como ese perro llorón lo hizo con él.

Pasan lo que para él es una eternidad, cuando al fin ese infierno termina y agradece a los presentes antes de enviarlos temprano a casa.

Su teléfono vibra en el bolsillo de su pantalón y la sonrisa radiante aparece, una sonrisa que pocas veces puede verse y sólo demuestra lo feliz que lo hace recibir, lo que sea que haya llegado.

Toma su saco y se lo pone sin quitarse los anteojos, apresurándose a bajar al estacionamiento para encontrarse con su esposo, riendo como adolescente al recordar el mensaje que leyó previamente.




Cuando toma el ascensor para subir al piso donde está su esposo, aún tiene la sonrisa radiante que solo Félix logra que tenga. Si bien, para la gente de su trabajo la existencia de su familia es un secreto a voces, en la empresa donde Félix trabaja, saben a la perfección quién es él.

Pero alguien debió advertirle, alguien debió decirle que tiene que subir más seguido al piso cuatro. Pasa por el pasillo y todos parecen asustados, hay solo silencio y en este lugar no es nada común.

La secretaria de Félix parece aliviada cuando mira al hombre llegar con las manos dentro de sus bolsillos y, antes de siquiera preguntar, tiene la respuesta justo como un regalo.

— ¡Te he dicho que te largues! — La voz histérica de Félix alarma a Hyunjin. Su esposo es alguien con mucha paciencia, incapaz de alzar la voz a menos que sea necesario.

— Sabes que puedes obtener lo que quieras, sólo debes venir a mi cama —. La voz contraria es desconocida para Hyunjin y está listo para tumbar la maldita puerta y romperle la cara a quien sea que se haya atrevido a tal insinuación.

— Es el hijo del presidente —aclara la secretaria de Félix—. Ha venido mucho últimamente porque se niega a aceptar que Félix fue ascendido. Él no los conoce y ha dicho que usted ha pagado por el puesto.

— ¿Qué? — Hyunjin aprieta los puños, conteniendo la ira que crece como una bestia atrapada dentro de él.

— ¡No seas ridículo! — exclama incrédulo Félix.

— ¡Puedo darte más que él! ¡Complacerte!

— ¿Crees que necesito dinero? — Se burla. — Eres un inepto que vive a costa de su padre, ni siquiera puedes manejar esto y dudo mucho que sepas algo sobre tener buen sexo. Pero si gustas, puedo decirle a mi esposo que te explique, esa miseria debería servir de algo —. Sus ojos llenos de desprecio se posan en la entrepierna del chico.

—Tú... — brama.

Antes de ser capaz de responder, la puerta se abre y la sonrisa de Félix aparece al instante. Hyunjin pasa de largo al tipo desagradable y va directamente a atacar la boca de su marido.

Félix suspira cuando la lengua de Hyunjin invade su boca y se aferra por un momento antes de separarse. Hyun le da una filosa mirada al tipo, barriéndolo de la cabeza a los pies.

— Si no quieres ser demandado por acoso, difamación y otras cosas que no dudo que saldrán una vez que me envíen el informe, será mejor que te vayas ahora.

— ¿Qué has dicho? No me hagas reír.

Sin embargo, Hyunjin es quien ríe cuando saca el teléfono de su saco.

— ¿Lo tienes, Changbin?

— Lo tengo, hyun —. Anuncia a través de la bocina.

— Te llamaré más tarde. — Hyunjin cuelga la llamada y sus fríos ojos miran complacido que el tipo ha perdido el control. — Se inteligente, lárgate ahora.

Como una orden directa, el tipo se queda mudo y se da la vuelta, listo para abandonar el lugar.

Félix exhala cansado de la situación, no quería recurrir a su esposo, pero él con una mirada puede hacer retroceder a las personas y no está dispuesto a dar esa imagen aquí.

— Así que... ¿Debo explicar acerca del buen sexo? — Hyunjin le sonríe al azabache y devuelve sus pasos a la puerta para cerrarla el pestillo del seguro.

Las cejas de Félix se elevan y se muerde el labio cuando descubre la mirada celosa y lujuriosa de Hyunjin. Tal vez debería admitir que lo llamo por esta razón. Félix es tan adicto a Hyunjin en tantos sentidos que parece una condena fascinante.

Desprende los botones de su camisa, revelando las marcas moradas y marrones en su cuerpo. Hyunjin gruñe ante la vista y su respiración cambia cuando Félix se deshace de golpe de las cosas en su escritorio. Se deshace del botón de sus pantalones pero no se los quita.

Hyunjin, tan rápido como un depredador, atrapa a su presa y presiona su erección despierta contra el trasero de Félix y él gime suavemente.

Las manos expertas de Hyunjin lo recorren desde el cuello y la fría sensación del anillo sobre su cuerpo caliente es algo inexplicable. Siente el aliento de Hyunjin contra su oído y su cuerpo entero se estremece.

— Es hora de que todos aprendan cómo se escucha el buen sexo —. Sisea con voz ronca.

— Mmmmh... —. Añade mordiéndose el labio.

Hyunjin lo toma con brusquedad y lo inclina contra el escritorio, siendo tan rápido para tomar sus muñecas y para retirarse el cinturón de cuero con la mano libre.

— Que todos te escuchen, mi ángel —. Ordena y sujeta las muñecas con el cinturón.

— ¡Mierda, Sam! ¡Mañana es la boda de Hannie! — Félix regaña a su marido porque se niega a llevar marcas en las muñecas.

— Si no las mueves, entonces no habrá problema, ¿no crees, Yongbokkie?—. Comenta con diversión.

Sus labios recorren la espalda de Félix, marcando un poco más las leves de la noche anterior, le sorbe la piel. Se abre el pantalón y lo baja junto a los boxers para liberar la vara dura y caliente que palpita. Desliza la tela del pantalón de Félix y descubre el secreto.

Séducteur... — gruñe contra su piel. El hombre debajo de él no lleva ropa interior, así que si alguien chocó el día de hoy con él, pudo tentar inconscientemente la forma real de su cuerpo.

— Ummh... — Félix sabe lo que pasa por la cabeza de su marido y le encanta volverlo loco. Le encanta cuando habla francés porque eso eleva un poco más su calentura. — ¿Acaso no soy adorable?

Adorable, oui, mon adorable séducteur...

Sin embargo, los celos de Hyunjin no son un juego y cuando deduce la sonrisa de victoria en su esposo, las palmas de sus manos golpean y amasan su trasero. El cuerpo de Félix se desliza hacia delante sobre el escritorio.

Hyunjin golpea una vez más antes de abrir el cajón que hay a su lado. Toma dos de los condones que suelen guardar cuando desean desviarse del camino a casa. Se desliza por el cuerpo de Félix y abre el empaque con los dedos, toma con cuidado el condón y lo desliza por el miembro erecto de Félix, abriendo después el segundo para deslizarlo por su miembro.

Félix le abre las piernas de golpe y a Hyunjin casi se le corta la respiración. Antes de conocer a Hyunjin jamás se vio interesado por el sexo, ni mucho menos por este tipo de brusquedad, pero lo disfruta, disfruta poner celoso a su marido hasta la muerte y luego recibir algún tipo de delicioso castigo de su parte.

Félix está mordiéndose los labios con fuerza y ahoga su gemido cuando Hyunjin entra en él de golpe. Hyunjin tensa la mandíbula y toma aire, antes de golpear con fuerza en el interior de su marido.

— ¡Ahhh! — Gime con fuerza Félix, incapaz de soportarlo.

La mano de Hyunjin aún lo sujeta y con la mano libre lo presiona de la cadera. Los movimientos son rápidos y las piernas de Félix hacen su mejor trabajo para mantenerlo.

Los dientes de Hyunjin atrapan la piel clara de Félix y él se arquea gimiendo y gruñendo de satisfacción. De pronto sus caderas se encuentran trazando el mismo ritmo que Hyunjin. Cuando él golpea, Félix tira hacia abajo manipulando su cuerpo.

— ¿Cómo puedes ser tan delicioso? — Cuestiona Hyunjin a su marido.

Félix sólo ríe avergonzado y los sonidos obscenos y escandalosos aumentan un poco.

— Más... — pide el rubio, obteniendo movimientos rápidos de las caderas de Hyunjin. Las piernas se han abierto un poco más y el miembro se ha hundido con más fiereza. – ¡Joder Hyun!

— ¡Lo sé! — La piel de los hombres está adornada por el manto de sudor ligero.

Bible se deja caer en la silla de oficina de Félix y tira de su cuerpo. Félix ahora está mirando hacia la puerta y sus piernas son incapaces de darle a Hyunjin lo que pide, pero él lo sabe. Hyunjin toma a su esposo y sus brazos hacen el trabajo de levantarlo y bajarlo con avidez.

Cualquiera creería que la táctica de Hyunjin resulta inútil, pues, al cargar el peso de Félix, podría fácilmente ser un obstáculo para su tarea. Pero que las piernas de Félix no sean capaces de reaccionar es algo a lo que Hyunjin está muy acostumbrado.

Continúa con la velocidad exacta, antes de que ambos lleguen a la cima y exploten de puro éxtasis. El cuerpo de Félix tiembla por completo al liberarse y sus ojos se cierran cayendo sobre el pecho de su esposo; ha sido noqueado otra vez.




Debió haberlo marcado... Maldita sea, debió dejar marcas por todo su cuerpo.

Hyunjin sostiene la copa en su mano y la presiona con más fuerza de la que debe. Debió marcar su cuello y cada centímetro de ese hombre.

Sabía que esa amabilidad no era sólo porque sí. Cuando llegaron juntos a la boda, llevaba un precioso traje azul que el mismo Hyunjin eligió para él. Pero una vez que la recepción comenzó, no sólo su esposo había desaparecido, el propio novio, Han, también lo había hecho.

Cuando volvieron a escena, no sólo Hyunjin parecía desconcertado, sino el propio Lee Know, quien se había burlado, le desapareció la sonrisa cuando su ahora marido apareció.

Justo en medio de la pista, ese par, aliado con las parejas de los involucrados, usaban atuendos bastante provocativos y Félix pareció estudiar los lugares de las marcas porque ninguna era notoria a pesar del prolongado escote adelante y atrás.

La gente parece fascinada con la idea del baile sorpresa realizado por el novio y sus amigos. Hyunjin sólo quiere tomar a Félix y llevarlo arrastras al baño, puede ver su rostro engreído levantando una copa de victoria. Menos mal, la boda tenía la etiqueta de no niños, así que arrastrar a su marido a cualquier lugar no será problema.

El cuerpo de Félix se mueve como un profesional cuando caen al suelo y se ondea. Los ojos de Hyunjin se despegan un poco de los movimientos de su marido para contar cuántas cabezas van a rodar.

Cuando los ojos de Félix chocan con los de Hyunjin, ahoga un gemido. Sus ojos son como una advertencia deliciosa... Y puede leer en sus labios claramente.

Adorable séducteur... vas a pagarlo.

Se muerde ligeramente el labio y sonríe para sí. Diciendo mentalmente.

«Sólo un poco más... papá, pronto sabrá que ya vienes... Sólo déjame disfrutarlo un poco más».

Han mira a su amigo y está igual de fascinado por el rostro sombrío de Lee Know. Ahora espera con mucha más emoción su noche de bodas.