Capítulo I
Todo South Park conocía a Tweek Tweak y Craig Tucker, un par de novios que habían estado juntos desde los 13 años y seguían en una relación hasta cierto punto linda y estable.
Tenían peleas, como cualquier pareja, pero las resolvían con comunicación porque, a pesar de que Craig Tucker fuera catalogado por todas las omegas como “El alfa más sexy de la preparatoria” este solo tenía ojos para el omega más problemático de todos por sus constante tics y su adicción al café y viceversa.
Eran una pareja sólida y por eso estaban enfrentando esto juntos, en el baño de aquel chico rubio esperando sentados en el piso con los ojos cerrados y cagandose de miedo todo por culpa del estúpido celo.
Todo esto paso porque Craig había jugado al juego de la viagra con los estúpidos de sus amigos alfas; Kenny, Stan, Cartman y Barbará… el juego consistía en que disolvieron una pastilla de viagra, un adelantador de celo en un vaso y los revolvieron para que nadie supiera quien se tomaba esto. Para mala suerte de Tucker, él fue quien terminó con ese vaso y tuvo que salir a su casa de inmediato pues se estaba poniendo muy mal.
Y, como si el destino lo encontrará, en el camino se encontró con su novio solo en la cafetería donde ni una puta alma se paraba, por lo que una cosa pasó a la otra y después al almacén y después… de seis semanas a este día donde ambos chicos estaban asustados esperando la prueba de embarazo del rubio.
- ¿¡Qué vamos a hacer!? -Tweek era el más alterado, estaba asustado de lo que fuera a pasar.
-Tranquilo, encontraremos una solución… -Contestó Craig tranquilo, aun cuando por dentro no lo estaba.
-Yo… yo… ¡sabes que mis padres no están de acuerdo con esto!, ¡Somos demasiado jóvenes!
-Lo sé, pero necesito que estes tranquilo aún no es momento para entrar en pánico. -Craig hablaba calmado, sin embargo, estaba que se lo llevaba el diablo, él odiaba juntarse con esos inútiles por una razón, él nunca fue de amigos para evitarse problemas y si tenía amigos eran comúnmente omegas como Jimmy, Clyde y Tweek…
Sin embargo, de un tiempo a otro había hecho una buena relación de amistad con el gilipollas de Kenny gracias a que Tweek era el nuevo mejor amigo de Butters desde que su mejor amigo Jason falleció hace unos años y por ende convivía con la pareja de este, Kenneth.
Por eso había ido, por eso había jugado y estaba profundamente arrepentido de lo que había hecho, aunque ya no había de otra.
Pasarón los minutos eternos, Tweek estaba al borde del pánico, tuvo que ponerle un alto cuando esos besos pasaron a algo más, pero amaba a Craig y adoraba las relaciones con el chico del chullo azul por lo que apago su cerebro y ahí estaba la consecuencia, la cual empezó a sonar alertando a los chicos de que ya era hora de enfrentar su destino.
- ¡No puedo hacer esto!, ¡Es una mierda, una completa mierda! -Craig sabía lo difícil que esto era para su novio, por lo que suspiro y agarró en la prueba para ver qué es lo que pasaría ahora.
Sintió el tiempo eterno, de verdad quería salir llorando, sin embargo, cuando menos lo pensó ya estaba enfrente del lavadero sosteniendo la prueba de embarazo con sus manos temblorosas.
-Mierda. -Craig se quería pegar con una botella, al ver el “Positivo” de la misma.
La habían cagado en grande.
Craig no muy convencido se la enseñó a Tweek, quien al verla solo lanzó un gritó que fue una fortuna que los padres del rubio no estuvieran pues si no hubieran corrido al oír semejante grito desgarrador.
El rubio no soportó más y se agacho abrazándose las piernas intentando respirar, pero temblando completamente ¿ahora que mierda iba a hacer? ¿Cómo les diría a sus padres? No había muchas opciones, el olor de su cachorro tarde o temprano iba a empezar a salir, si lo perdía o lo abandonaba terminaría en una depresión fatal, era un omega, no era como los alfas que podían vivir sabiendo que tenían hijos regados, no, él ahora estaba atado a una criatura toda su vida.
¡¿Cómo iba a cuidar a un cachorro?! Ni siquiera sabía cuidarse a él mismo, Tucker siempre debía recordarle dormir o comer o tomar sus pastillas para el estrés… ¿¡Y si Craig lo abandona!?
El aroma de Tweek se intensificó, sacando del primer shock a Craig que también se estaba aterrado sobre la idea de ser papá tan joven. Claro que la idea de huir paso rápido por su cabeza, sin embargo, así como llegó se fue pues sabía que no podía dejar solo a Tweek, no podía ser un completo imbécil y arruinarle la vida al rubio más de lo que ya había hecho, puesto todo esto era su culpa.
Se agachó para estar a la misma altura que el rubio, usando sus manos para acunar la cabeza del rubio y que este lo mirará fijamente; ambos tenían miedo, ambos parecían estar completamente desechos, pero la mirada de Craig era decidida a no dejarlo solo.
-No estarás solo. -Aseguró el pelinegro. -No importa lo que pase, te juro por dios que yo cuidaré de ti y nuestro cachorro.
-Mis padres me lo intentarán quitar. -Aseguró Tweek, era mejor tener un omega completamente débil y dócil a tener un omega manchado, uno que a temprana edad fuera padre. -Yo… yo no voy a sobrevivir a ese dolor.
-Lo sé. -Craig no era tonto, sabía que Tweek iba a depender demasiado de aquel feto que yacía en su pancita. -No pasará nada, yo les diré a tus padres y buscare un trabajo y veremos como salir de esta, te lo prometo.
Tweek no estaba convencido ¿cómo es que Craig podía estar tan tranquilo?, ¿lo dejaría? No, él era diferente a la mayoría de todos estos estúpidos alfas de aquel pueblo, él no lo dejaría… ¿o sí?
Craig notó que ese olor no se iba y como Tweek aferraba sus manos a sus piernas en señal de protección entendió que aun tenía miedo y dudas, las cuales eran totalmente válidas.
-Perdón, soy una mierda y se que te acabó de joder la vida, fue mi culpa. -Aceptó el alfa, cosa que sorprendió al rubio quien se relajo un poco. -Pero te lo juro rubia, no voy a soltarte nunca, estaré contigo cuando hablemos con tus padres, cuando nazca el bebé, cuando crezca y cuando se vaya… yo no te dejaré solo nunca.
-Seremos padres. -Tweek repitió esa con un aroma distinto, uno un poco más emotivo. -Seremos padres, juntos.
Craig asintió con la cabeza mientras Tweek solo suspiraba y se le abalanzaba a llorarle a su novio, confiaba en él, de verdad confiaba en él.
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Esto había sido una pésima idea, la peor que se les pudo haber ocurrido.
- ¡Papá, basta! -Imploró llorando Tweek, su padre había golpeado a Craig al punto de tirarlo al suelo, donde su novio aún seguía limpiándose la nariz por el golpe que le había dado Richard.
- ¡Maldito bastardo!, ¡Le arruinaste la vida a mí hijo! -Gritó Richard completamente furioso mientras Helen, la madre del rubio, se ponía a sollozar en la mesa, como si la que estuviera arruinada fuera ella. - ¿¡Sabes el daño que le va a hacer la cafetería esta noticia!?
- ¡Me importa un bledo su cafetería! -Eso si no iba a tolerar Craig, que le dieran más importancia a la cafetería que a su hijo. - ¡Sé lo que hice y me estoy haciendo responsable de lo mismo!
- ¡Cómo te atreves! -Richard iba a volver a pegarle, pero esta vez el chico lo separó. - ¡No volverás a tocar a mi hijo, nunca en la vida lo volverás a ver!
Ambos novios sintieron un escalofrío recorrer su interior, más Tweek que ese era su miedo, lo que venía a continuación de la boca de su padre.
-Te irás a hacer un legrado, ¡no voy a permitirte tener hijos a esta edad! No me importa hacer que se destruya tu omega interior, ¡así aprenderás la lección! -Grito Richard y Tweek quedo completamente pálido, tocándose rápidamente su estómago intentando proteger a ese cachorro, con pavor.
- ¡No lo permitiré! -Craig vio la cara de su omega y obtuvo el valor para acercarse a él y protegerlo de sus padres, mientras este solo lo abrazaba por la espalda, temblando de miedo. - ¡Hacerle eso a Tweek lo matará!
- ¡Que te largues de mí casa! -El hombre se fue directamente a los golpes, mientras Tweek solo intentaba controlar su respiración para no caer desmayado del estrés, lloraba a mares y, aunque esta vez Craig estaba resistiendo, no pudo contra la furia de su padre y lo volvió a derribar al suelo donde lo pateo hasta que el alfa tocio sangre.
- ¡Craig! -Intento ir con su novio, pero su madre se lo impidió mientras lo empujaba a subir las escaleras para encerrarlo en su habitación.
- ¿Ya viste lo que provocaste? Déjalo en paz, ya no hagas más alboroto.
Al final Craig casi fue aventado a la acera, pero esto no se quedaría así, claro que no.
Corrió a su casa como pudo llegó a su cuarto no sin antes llamar a su mejor amigo y contarle todo.
Necesitaba un plan, pues desde antes de entrar por la puerta de su casa ya estaba viendo a sus padres que lo veían con una mirada furiosa.
-Espero estes feliz de lo que acabas de hacer hijo. -Thomas estaba molesto, hacía años que no veía a su padre tan molestó como ese día, pero no le importaba, necesitaba salvar a Tweek, no iba a permitir que lo lastimarán.
Nunca se lo perdonaría.
- ¿Siquiera nos estas escuchando? -Laura, que estaba a lado de su esposo también solo vio a su hijo subir claramente herido. - ¡Mira lo que te hizo Richard! ¿Cómo le reclamamos? Le arruinaste la vida a su hijo.
- ¡Y no lo volverás a ver! -Afirmo Thomas. -Ni siquiera sabemos si ese hijo es tuyo Craig.
- ¡No te atrevas a hablar así de mí novio! -Afirmo Craig con toda la fuerza de su corazón, eso no lo iba a permitir, Tweek no era una puta, ambos sabían lo que había pasado. - ¡Yo fui quien no se cuidó!
La cachetada de Laura ya ni le importó, después de la golpiza de Richard, mientras no toquen a Tweek, el podía soportar todo lo que le fueran a hacer y decir sus padres a él.
- ¡Estoy tan decepcionada hijo! -Laura empezó a llorar mientras Thomas solo negaba con la cabeza.
-No lo volverás a ver Craig. -Su padre dijo eso último con una voz cansada. -Te irás al colegio militar, no dejaré que vuelvas a ver a Tweek.
Craig no iba a decirles nada, solo subió a su cuarto y se encerró en él. Esperaba que sus padres le creyeran que estaba llorando o algo para poder organizar sus cosas y tomar una mochila, aunque fuera.
Sabía que no había forma de hablar con Tweek, pero deseaba en su corazón que Clyde pudiera ayudarle como le prometió antes de haber llegado a su casa, necesitaba un milagro en estos momentos.
-Sabía que no ibas a quedarte con los brazos cruzados. -La voz de Tricia lo alerto y aterró al mismo tiempo, volteo lentamente y se alivió de ver que solo era ella que había abierto la puerta con la llave que su mamá tenía de todas las habitaciones. -Ten, esto te dará tiempo, pero estoy segura que ellos saben que planearas huir.
-Yo le hice esto a Tweek, yo puedo vivir toda mi vida normal, el siempre tendrá esa depresión por pérdida que tarde o temprano lo matará. -Aseguraba el pelinegro mientras seguía metiendo ropa y algo de dinero a su mochila, no era mucho, pero era algo.
Tricia se le quedo viendo a su hermano y suspiró, si la había cagado en serio, la verdad a partir de ahora todo sería una mierda para ambos, pero ya no se podía mover el pasado ¿verdad? No era como sus padres, sabía que ese idiota amaba a su novio con el alma, que nunca sería capaz de soltarle la mano.
-Ten, son 200 dólares… los ahorros de mi vida. -Era verdad, lo que quedaba de sus mesadas y cosas así, no era mucho, pero sabía que su hermano mayor lo necesitaba. -No sé cuanto te sirvan, no hay un lugar en South Park donde puedan esconderse.
-Lo sé… -Suspiró Craig, no iban a quedarse aquí.
Cuando la noche llegó, Craig sabía que su madre en cualquier momento mandaría llamar a la puerta, por lo que espero a que su hermana le mandará un mensaje de que era el momento de saltar y, cuando lo tuvo saltó.
Yéndose por la parte de atrás de su casa y pasando por el jardín de su vecino donde ya estaba Clyde esperándolo con Butters, el mejor amigo de Tweek.
-Eres un idiota Craig. -Clyde estaba a nada de llorar, iba a perder a sus dos mejores amigos por un error y una estúpida fiesta. -Dios, por favor, cuídense mucho, se los suplicó.
-Craig asintió mientras se subía a un auto donde Butters ya manejaba para ir a la casa de Tweek, siendo seguido por Donovan que ya había ido a ver al rubio.
Por su parte, Tweek sabía que sus padres estaban al pendiente de su puerta mientras el gritaba que lo dejarán irse, para suerte pudo grabarse bien y empezar a reproducir la cinta justo en el momento de que Clyde le aventaba una piedrita a la ventana.
- ¿Listo rubia? -Le preguntó el chico desde abajo lo más bajo posible, para no alertar antes a sus padres.
Tweek asintió casi llorando, no estaba listo en absoluto, sin embargo, estaba seguro de que Craig no lo pondría en riesgo, confiaba en él, siempre confiaría en él.
Se aventó con sus cosas, Clyde lo atrapó y entonces le sonrió intentando calmar su aroma, el rubio estaba asustado y el olor que desprendía lo confirmaba. Entendía a su amigo, era difícil lo que iban a hacer.
-Estarás bien amigo, solo cree en un futuro mejor. -Intento consolar Clyde mientras iban al auto no sin antes el chico empezar a gritar que se había caído.
El grito del chico alertó a los padres que, al ver al omega castaño en su patio entendieron que estaban intentando escapar.
– ¡Arranca Craig, arranca! -Grito Clyde mientras se subía al segundo asiento y el auto empezaba a correr, no sin antes siendo casi alcanzados por Richard, que no dudó en llamar a la policía.
Fue un espectáculo, 5 patrullas intentando frenar el auto que sabía esquivarse increíblemente bien de las patrullas, hasta que estuvieron casi a las afueras de la ciudad por la parte sur, pero como sabían que eso iban a intentar los adolescentes, les pudieron un bloqueo para impedírselos.
- ¡Están rodeados! -Grito un policía con un megáfono y todas las patrullas rodeándoles y apuntándoles. - ¡Salgan con las manos en alto!
Pasarón unos minutos y nadie salió, cuando un policía disparó en modo de advertencia fue cuando salieron los tres chicos que, para sorpresa y horror de los Tweak y los Tucker, no eran ellos, no eran sus hijos.
Del auto salió Clyde, pero de ahí mismo salió Stan y Kenneth con las manos en alto, Stan se sintió culpable pues el juego lo propuso él; mientras que Kenneth lo hizo por ayudar a su novio, Butters a ayudar a su mejor amigo a sobrevivir después de saber lo que los Tweak planeaban hacerle al paranoico.
- ¿¡Dónde está Craig!?
Por eso habían ido dos autos, porque Butters estaba adelante y se fue primero, antes de Clyde hiciera su show para que no le dieran importancia a él, llegando rápidamente a la estación de camiones donde ambos enamorados bajaron con cuidado.