Capítulo 1
Meneo mis caderas sensualmente de un lado a otro, llamando la atención de todos los que van a entrar al club simplemente porque me encontrarán ahí. Aquella chica extraña repartió todas las entradas y las vendió a un precio muy alto. Después de todo todos vienen a verme, existirán otras chicas y chicos en este cabaret, pero está de más decir que todos me prefieren.
Después de prepararme subo al escenario, desde el puedo ver a la multitud completamente eufórica, les saludo coquetamente, pero algo llama mi atención, ese joven de cabello rojo tiene una mirada profunda y es el único que no está atento a mí, eso me molesta de sobremanera. La estrella soy yo y exijo que todas las miradas se posen en mí, pues mi performance siempre ha dado de que hablar en todos los sentidos. Me dirijo a ti con claras segundas intenciones, abriéndome paso entre la multitud quienes me ofrecen sus manos para ayudarme a bajar del escenario.
No puedo creer que te haya conocido aquí, parecías dudarlo cuando el volante te di, arreglando mi apariencia antes de salir de caza, por unas horas o quizás por toda la noche. Un paso elegante un pie delante del otro, unos hermosos y negros zapatos de tacón, que cumplen por ahora el atuendo que usaré hoy.
Te diré una cosa y lo dejaré bien claro, en mi vida no hay espacio para el amor, pero si quieres encontrarte conmigo de una forma diferente, aceptaré con gusto.
Porque soy una perra de alta categoría y lo único que me importa de ti es el bulto que crezca en tus pantalones y la suma de dinero que vas a pagar por profanar mi cuerpo por una noche, porque ese aire atractivo que tienes es diferente a cualquiera que he conocido hasta ahora. Derrochas masculinidad y sensualidad a quilómetros, pero a diferencia mía, tú no sabes lo que provocas en los otros.
Ese deseo inmenso que cae sobre mí y me hace querer devorarte la boca hasta que nos quedemos sin aire, solo tienes que seguirme y te aseguro de que será todo muy divertido y que en mis manos pasaras un buen rato
Oh querido diario ¿Qué me está pasando? Por qué no puedo dejar de verlo y de pedirle al cielo infernal que guíe sus pasos a mi habitación, que me ate a la cama y me penetre con fuerza. Golpéame, cuando se junten nuestros cuerpos podré escuchar el sonido sucio que hacen al tocarse. Creo que nunca había sentido tanta pasión, estoy seguro que nuestro encuentro se escucharía hasta en las habitaciones vecinas.
Incluso si después de darte un beso amargo cargado de licor, no me importaría que me devoraras por completo. Sigue así, que es muy divertido mezclar el placer con el dolor. Aunque parezca masoquista siempre tienes que saber que quiero que me des y me beses más duro. Nunca me cansaré de eso y lo tienes en cuenta.
Seré tu perra de chicle, mastícame una y otra vez, deja aquellas marcas sensuales en mi clavícula y yo dejaré marcas de rasguños en tu espalda. Deberías comenzar a entender que este romance no ha hecho nada más quede comenzar. Envenéname con tus besos prohibidos, esos que antes solías guardar para ella y ahora solamente pertenecen a mí.
Para ella debió haber sido una lástima que su papi no la dejara divertirse contigo, y que caíste directamente en mis redes, pero, aunque haya ocurrido eso, ahora soy yo quien parece que será devorado por una araña.
“Oh, más fuerte papi”
Estaba cansado de repetir aquellas palabras a los desconocidos que me visitaban, al tener sexo vainilla y gemir como una puta, ese tipo de contacto no me gusta para nada, prefiero ser atacado con fuerza y sentir como me rompo en dos, pero aun así sigo fingiendo orgasmos, haciendo creer a esos estúpidos que logran satisfacerme, que podrían llegar a significar algo más para mí y encontrar al verdadero “yo” que se esconde detrás de esta máscara y de mi traje de color rosa.
Estúpidos inocentes que solamente quieren ser amados. ¿Acaso una perra podría darles tal placer? Porque le dejé claro a todos que por unos cuantos billetes verdes puedo hacerte creer cualquier cosa y ellos ya lo saben, me cogería a todos mis pretendientes, a todos esos hijos de perra si el trabajo de complacerlos fuese remunerado.
Este cuerpo de muñeca fue hecho para que los idiotas cayeran a mis pies. Valentino se hace cada vez más rico gracias a mí, aunque me de las sobras de todo lo que gana, me divierte mi trabajo. Me gusta la sensación de ser deseado, de sentir que están derritiéndose por las ganas de tocarme, y cuando lo hacen también me gusta hacerlos sudar mientras los monto al estilo cowboy, o simplemente recibir placer de quienes creen que son capaces de dármelo.
Los gemidos que suenan dentro de estas paredes no se hacen esperar, después de todo soy completamente natural, el sexo se me da muy bien y puedo probárselo a cualquiera, no importa tu sexo ni tus preferencias, pues yo me instalaré como tu preferido con solamente unos instantes bajo mi cuidado.
Te invito nuevamente a que liberemos y demos rienda suelta a nuestros deseos más primitivos y salvajes, no te preocupes por mí, solo ponte un condón de látex de mi sabor favorito, para sentir como un enorme pedazo de carne sabor fresa se vuelve más grande mientras lo chupo y lo meto en mi boca.
La posición sexual que quieras la sabré, porque tengo basto conocimiento sobre este mundo. Está demás decir que se el kamasutra al derecho y al revés. Si quieres ver mi rostro nublado por el placer, sigue empujando y termina dentro de mí con todas las fuerzas que tengas, rompamos las sábanas y hagámoslo muy duro. Un polvo “Quickie” no me va a satisfacer por completo, tenemos que admitirlo, a ti tampoco.
¿Es mucho pedir que me adores como los otros? Deberías saber que soy la reina de esta habitación. Es más que descontrolado, que mi espalda se curve mientras llegas profundo, y que ambos sintamos la electricidad corriendo por nuestras espaldas. ¿te gustaría divertirte un poquito más? Esta hermosa figura solo te pertenece a ti por esta noche.
¿Sabes cuantos matarían o morirían por estar en tu lugar? No tienes idea…y por eso me encantas. Solo quiero que te des cuenta de que estoy aquí, y de que mi rostro cambia completamente cuando dejas la habitación sin siquiera despedirte. Pero solo ya es solo un problema mío, temo que estos sentimientos crezcan y que te enteres de ellos. Lo perderé todo si esto se llega a conocer, mi credibilidad, mi fama y mi exclusividad. Pero sobre todo mi libertad, porque en menos de lo que canta un gallo, seré amarrado con las cadenas del amor, que solo me prohibirán ser tocado por alguien que no seas tu y pasar la noche a su lado añorando tus caricias.
Sé que cuando te canses de masticarme, me escupirás como si fuera un chicle al que se le ha acabado el sabor, así que mientras ocurre lo inevitable disfrutaré cada segundo que me quede a tu lado, cada segundo que sé que has pagado para disponer de mi cuerpo en la forma que más quieras.
Acércate a mi cada vez más, este corazón de chicle te hará estallar.
Cherry me dijo que pusiera un ingrediente especial en su bebida, pero sé que no es necesario pues cuando siento que librará la bestia que hay en su interior se comerá cada parte de mí.
Él se acerca mientras yo estoy recostado sobre la cama, se lame los labios y me sonríe, se acerca a mí con sumo cuidado y rompe mi camiseta en un acto bestial, baja mis pantalones y toca mi hombría, su mano se desliza dentro de mi coqueta y femenina ropa interior.
Solo quiero que siga acariciándome de esa manera.
Los he utilizado muchas veces para tratar de olvidarte, y es que se que desde esa efímera y primera vez que estuve contigo no podré olvidarte, solamente con una sonrisa, esa sonrisa maldita y retorcida que tienes me enloquece, no entiendo que es lo que has hecho conmigo, siempre pensé controlar cada maldito aspecto de mi ida, siempre pensé que en realidad era yo quien elegia este camino y que nunca lo abandonaría, ahora me doy cuenta desde que desde te conocí, tu siempre has llevado las riendas.
Antes no me molestaba, las caricias sucias de los desconocidos, los gritos de Valentino, sus abusos y las difamaciones, solía importarme un carajo. Pero ahora todo se ha ido a la mierda.
La cantidad de licor que estaba en mi sistema para dormir ya no es suficiente. La lanzo con fuerza contra la pared, y en este cuarto, destrozado como yo, comienzo a llorar.
Ya no puedo con tu indiferencia.
El maquillaje se encargará de cubrirlo todo, menos para la única persona que en realidad me conoce, mi mejor amiga, que parece estar sufriendo conmigo.
No puedo abandonar este mundo, hice miserables tantas vidas cuando aún respiraba el cielo despejado de la tierra, incluso llegué a pensar que acabar en este lugar de depravación sería una recompensa por lo que nunca logré hacer cuando “vivía”. Ahora soy reconocido, una estrella, y como tal, la vida que ahora llevo no podría ser más vacía y decadente.
Hoy conocí su nombre, “Alastor” solo con mirarlo pude sentir esa aura peligrosa que le rodea, está de más decir que se convirtió en el jefe de este lugar, temido por muchos, deseado por la misma cantidad, ¿Por qué rayos se metería con alguien como yo? Mis pensamientos se dividen en dos, la primera parte, el lado orgulloso me dice que aún no ha nacido el que pueda resistirse a mis encantos, mientras que la otra solo se burla de mis sentimientos, sin dejarme de recordar que entre esta pila de basura que se vende, yo soy la de mejor categoría.
Finalmente me he decidido, no correré tras él, aunque sienta como se me parte el corazón, le veré marchar, poniendo una de sus manos sobre su cadera, murmurándole algo al oído que la hace reír. Eso fue lo que me prometí, lo que debía hacer, lo que quería hacer.
Esa escena de celos fue inevitable, o al menos trato de fingir que lo fue. Actué como un verdadero imbécil, pero lo que más me sorprendió es como me miró, la forma en la que lo hizo, pude notar que se estaba divirtiendo, conozco esa mueca y esa mirada, porque es la misma que yo tenía antes de conocerle.
Ella insiste e insiste en que inevitablemente estoy enamorado, sé que tiene razón, pero no quiero admitirlo, si lo hiciera, todo acabaría de desmoronarse.
Si tan solo hubiese podido ocultar la cara de idiota que puse cuando golpeó mi puerta. Por un momento pensé que en este maldito hotel las cosas serían diferentes.
No pude evitarlo, retrocedí, y mientras lo hacía, el avanzaba y cerraba la puerta. Entonces me di cuenta de que ya no había escapatoria.
Recuerdo todo perfectamente, como la ropa fue lanzada al piso, se deslizaba aquel vergonzoso pijama de una pieza que solía utilizar para dormir como si se tratase de mantequilla. El se despojaba de su corbatín, la chaqueta, la camiseta, el pantalón.
Me mostró su pecho, lleno de cicatrices, no pude evitar pensar las cosas que quizás el había pasado, aquellas marcas que ya no estaban en su corazón, si no que, en su piel, era, quizás, las mismas que las mías, pero al revés, pues si mi cuerpo se mantenía impoluto, no así lo hacía mi corazón, que parecía caer cada vez más bajo.
No le tuve que pedir mi regla de oro, porque sabía que no sería capaz de besarme, por el contrario, atacó mi cuello, deslizó sus manos por mi anatomía, me deshizo por completo. Por un momento pensé que sería brusco, tosco, incluso cruel. Estaba acostumbrado a eso, a que me partieran por la mitad, pero con él...todo fue diferente.
Recorrió cada rincón de mí, como si tuviésemos todo el tiempo del mundo, besó mi cuello, mis piernas y mi pecho. Parecía contento, contento de verme tan nervioso, seguramente estaba pensando lo diferente que lucía en el escenario en comparación a lo que ocurría ahora.
Y es que con el todo era diferente, apenas habíamos intercambiado algunas palabras, pero sentía que no debía hacer nada, por primera vez pensé que quizás era la oportunidad de dejarme amar, que él tenía el control y no me molestaba que fuese suave y lento.
Ahora finalmente podía comprender mi obsesión con la violencia, porque sé que, si dejo que me toquen de esta manera, acabaré acostumbrándome y cuando sea el momento de decir adiós, el único que sufrirá, finalmente seré yo.
No podía dejar de gemir, hacía todo por complacerme, estaba esperando que estuviera listo para entrar en mí, nadie nunca había sido tan considerado conmigo.
-…Te he estado observando…- Murmuró en mi oído, me hizo temblar.
-… - no supe que responderle.
-Algunos dicen que soy tan discreto como una sombra ¿Qué crees tu?
-Nunca te había visto por el club. - mentí, porque no quería que supiera que hace mucho tiempo está en mi radar.
-Vaya, es una lástima, porque desde que te vi, no puedo dejar de posar mis ojos en ti.
Nuevamente, no supe que responder, pero él siguió hablando. - Sé que seguramente te gusta más de esta manera, me muero por marcarte y morderte, pero no quiero ser igual que ellos. Quiero todo de ti, no solamente tu cuerpo.
Mi corazón dio un brinco, y repentinamente las lágrimas se agolparon en mis ojos, no quería que me viera llorar. Pero era imposible detener tantas emociones.
Estuvo conmigo hasta que llegó el amanecer, nunca me sentí tan complacido en toda mi vida, sentía algo que nunca antes habías sentido y este se mesclaba con el miedo.
Se levantó de la cama y me miró, sacó de sus pantalones una tarjeta y la dejó sobre mi peinador.
-Este es mi número, no dudes en llamarme. Sé que será difícil para ti, pero me gustaría que dejaras a es imbécil.
-¿Estás hablando de Valentino? El y yo no tenemos nada. - respondí, por algún motivo, me sentí alagado con esa simple escena de celos.
-Trabajaré con la chica que lleva este Hotel, Charlie Mornigstar, ella fue quien me dijo que te estabas quedando aquí, de otra forma, no hubiera podido encontrarte. Estaba dispuesto a pagar por ti, pero no me pareció la mejor manera de llamar tu atención.
-… ¿Hace cuento tiempo me está buscando?
-Desde la primera vez que te vi en el escenario. - eso fue lo que dijo, no había ni un ápice de ironía o mentira en su respuesta.
Me miró con ojos tiernos, jamás pensé que alguien pudiese mirarme de esa manera, acarició mi rostro con sus manos suaves, y me besó. Fue un beso casto, sin dobles intenciones, el primero que recibí en esta vida.
Se vistió y se marchó, pero a diferencia de otros, en mi pecho no se formó un agujero vacío, si no que una promesa, la cual continuaría manteniendome con vida.
La promesa de que nos volveríamos a ver, y que por fin encontraría lo que no sabía que estaba buscando.