Chapter 1
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Recibió la noticia que sus padres habían muerto en un accidente automovilístico, para Harry ese había sido un golpe muy fuerte. Leyó toda la carta del abogado que había trabajado con su padre mucho tiempo en la editorial de la familia. Sorprendido notó que había heredado la editorial y una vieja casa a las afueras de Escocia. Ya siendo mayor de edad se sintió por primera vez completamente solo.
Empacó toda su ropa y sus cosas en cajas subiéndolas a su camioneta mientras que escuchaba las fuertes alertas del clima que indicaban una fuerte tormenta que se dirigía justamente al lugar a donde Harry iría, El pequeño pueblo se llamaba "el danubio azul". Vaya nombre había recibido ese lugar olvidado en algún lugar del mundo por la mano de Dios.
Revisó una y otra vez su departamento observando de que no se olvidaba nada, juntó cada cosa en las cajas etiquetándolas con el rótulo adecuado para saber qué contenía cada una de ellas. Con los años había aprendido a ser muy organizado ya que desde pequeño le costaba encontrar sus propias cosas habiendo un caos a todo su alrededor.
Estaba ansioso porque iba a vivir una nueva aventura, y vaya que era una aventura, la de su vida. Cortó contacto con todo el mundo realmente quería aislarse de sus amistades. Había tenido varias ideas en su mente para escribir una nueva novela, había leído muchos libros entre ellos de magia negra y de demonología los cuales le fascinaban Pero no por eso, significaba que no le tuviese miedo a ese mundo y seres oscuros que se relataban en aquellos libros que tan ansiosamente los devoraba en la tranquilidad de las noches.
Muchas veces al leerlos podía sentir que su cuerpo padecía de temblores y de espasmos lo cuál le fascinaba y a la vez no tenía sentido Ya que le generaba un miedo irracional. Y justamente él siendo un escritor sobre novelas de suspenso, terror y sobrenatural, era una total ironía que le tuviese miedo a ese mundo en el cual él se metía para relatar sus apasionantes novelas, que atraían a todos de una forma apasionada y a la vez perturbadora.
Estaba triste, ansioso y angustiado por la situación actual. Había perdido a su familia hace dos semanas y debía de mudarse ya que el contrato de su departamento vencía justamente ese día. Habiendo heredado la vieja casa con una semana de anticipación envío a que le colocaran el sistema de internet y el wi-fi más rápido de la zona, necesitaba estar conectado con su trabajo de algún modo, para poder ir subiendo los capítulos a su secretario, enviándole cada actualización diaria para que se pusiese en manos a las obras y editar el nuevo libro próximo a salir.
Se subió a la camioneta y de una mirada a todo su alrededor mientras giraba la llave de encendido y la ponía en marcha. Lanzó un suspiro dando una última mirada y luego apretó el acelerador. Avanzó escuchando la radio principalmente las noticias locales y a la vez su mente no estaba ahí, su cuerpo se manejaba en automático mientras sus reflejos controlaban que todo estuviese bien en la carretera y apretando aún más fuerte el acelerador quería llegar lo más rápido. Mientras que su mente divagaba Por quién sabe dónde.
Esa era una de sus tantas habilidades su cuerpo podía ejecutar una orden mientras que su mente hacia otra cosa y lo peor de todo que tanto la mente como el cuerpo ni siquiera estaban conscientes de ello.
A lo lejos su mirada se enfocó delante suyo se aproximaba un frente de nubes oscuras que contenían entre ellas relámpagos, una serie de descargas eléctricas que avanzaban hacia su posición, pero lo hacían de manera lenta.
Su mente regresó de inmediato tomando el control del cuerpo y tomando conciencia de lo que se le venía encima, se ajustó bien el cinturón, cerró bien la ventana y apretó más fuerte el acelerador para poder pasar esa tormenta ya que del otro lado conectaba con el sendero que lo llevaría hacía ese pueblo olvidado. Mirando al frente apretó ambas manos sobre el volante y se mantuvo firme hacía su destino.
Pasando por dentro de ese frente tormentoso mantuvo el control de su respiración para no dejar que el pánico se apodere de su cuerpo, iba a una velocidad considerable que si no mantenía firme el volante podría terminar el medio de un zanjón o quizás alguna otra cosa peor.
Luego de dos horas de carretera divisó la entrada del pueblo, lanzó un suspiro de alivio y antes de ingresar al pueblo tomo un pequeño desvío quedaba hacia un sendero que lo conducía directamente a la propiedad que se encontraba de al lado exterior del pueblo un tanto alejada.
Avanzó mirando todo a su alrededor notando que varias personas lo observaban al pasar y luego desviaban la mirada, sabía la fama sobre ese pueblo que por lo general era muy tranquilo, era pequeño y la gente muy trabajadora. Todos se conocían entre sí, Harry siguió rumbo entrando en los terrenos de la propiedad notando que estaba dentro de un inmenso bosque que solamente era partido a la mitad por un sendero de asfalto en el cual se deslizó avanzando hacia lo que parecía ser una vieja casa.
Al llegar estacionó al lado de la casa y al bajarse una pequeña ráfaga juguetona se impactó detrás suyo jugando con sus cabellos atrayendo en ella un murmullo que se deslizó por la oreja y derecha.
— Harry...te estaba esperando — . Susurró esa voz con un tinte tétrico.
Harry sintió un ligero temblor subirle por las piernas y avanzar por todas las extremidades, negó con la cabeza tratando de disimular sus nervios Y de paso se aseguró de mirar en ambas direcciones notando que no había nadie y ni siquiera tendría vecinos lo cual para él era muy agradable ya que por lo menos no quería tener contacto con nadie.
Se dirigió a la parte trasera de la camioneta para empezar a bajar todas las cajas y llevarlas al Porsche de la casa, una a una las iba bajando y apilando al costado de la puerta. Al dejar la última pila de cajas avanzó hacia la camioneta y noto que los vidrios de ésta estaban empañados, se sorprendió que la sombra se habían apoderado del lugar y una densa niebla comenzaba a emanar del piso lo cual era bastante extraño. Miró al cielo y notó que estaba completamente oscuro con unas tonalidades verdosas y grisáceas que envolvían todo el bosque, se escuchaba a lo lejos un fuerte tronar que avanzaba en su dirección.
Se apresuró a sacar la llave de su bolsillo e injertarla en la cerradura girándola escuchando el click en la puerta la cual se abrió haciendo un extraño ruido.
—¡Joder es una casa endemoniada!— exclamó El joven con una risa sarcástica.
Metió la mano hacia adentro palpando el muro buscando el interruptor de la luz, dos o tres toques y logró encontrarlo y de un movimiento lo encendió, la luz iluminó toda la entrada permitiéndole observar todo. Entró mirando todo en su interior desplazando las cajas de manera rápida ya que la tormenta le pisaba los pies. Un fuerte resplandor entró por los ventanales haciéndolo brincar del susto.
—¡Maldita sea!— exclamó sintiendo una mezcla de emociones y a la vez terror.
Al salir al Porsche y juntar las últimas tres cajas se sintió terriblemente observado, busco con su mirada hacia todo su alrededor y a lo lejos a unos cuantos metros de la camioneta en dirección al lado izquierdo detrás de un segundo árbol logró divisar una silueta oscura que se movió a gran velocidad en cuanto fue detectada.
—¡Hola!,¿Hay alguien ahi?— preguntó con la voz entrecortada y a la vez asustado.
Nada ni siquiera un murmullo, espero por unos segundos y solo pudo sentir el crujido de algunas hojas y ramas secas en dirección hacia su casa, como si alguien estuviese avanzando de manera invisible directamente hasta llegar hacía donde estaba él. La sensación de adrenalina golpeó con fuerza su pecho alertándolo de un posible peligro haciéndolo reaccionar entrando en la casa cerrando la puerta y aplicando el cerrojo.
Dos golpes fuerte se sintieron en la puerta los cuales la hicieron temblar, Harry que estaba apoyado de espalda a ella pegó un brinco avanzando hacia adelante y dándose la vuelta para encarar la puerta la cual tenía a un costado un vidrio angosto que tenía exactamente al largo de la puerta y para suerte suya no el ancho. Una persona no podría caber por ahí y eso le hizo dar un gran suspiro. El vidrio estaba tapado por un visillo tejido, Harry se acercó lentamente para observar quién estaba del otro lado. Frunció el ceño al ver que no había nadie.
—¿Me estarán jugando la bienvenida?¡Vaya pueblo excéntrico!—exclamó para luego girarse la vuelta y empezar a acomodar todas las cajas en su lugar.
A medida que avanzaba en cada ambiente encendía con el interruptor la luz y procedía a acomodar algunas cosas, observó la hora en su celular y notó que por alguna extraña y ridícula razón eran más de las 10 de la noche lo cual era casi imposible no podía haber pasado tan rápido las horas o sí?.
Ni siquiera se detuvo a pensar en ello y recordó que en una de las cajas tenía comida congelada la cual tenía que poner a descongelar y calentar, sacó de su otra caja el microondas y procedió a encargarse de su cena ya que lo que no quería era que si venía la tormenta y le cortase la luz lo sorprendiese con el estómago vacío.
Busco en otra de sus cajas y sacó una buena botella de vino para poder sentarse a beber una copa mientras que en el microondas se cocinaba una pizza congelada.
Busco su pequeño computador y le conectó una batería alterna para asegurarse de poder trabajar el resto de la noche hasta que el sueño lo sorprendiese.
El sonido del microondas le indicó que la cena ya estaba lista, procedió a sacar la pizza y colocarla en una bandeja tomando una cuchilla y haciéndole unos cuantos cortes para luego poder comerla con tranquilidad.
Una vez listo se dirigió hacia un sofá donde acomodó unas mantas y algunos almohadones para estar cómodo, acercó una pequeña mesa donde depositó su botella de vino y su copa más la bandeja con la pizza y a un costado de ella y su espacio para colocar su computador, mientras cenaba se encargaba de escribir parte del capítulo que le había quedado pendiente sobre la novela de terror y suspenso en la que estaba trabajando hacía meses.
Luego de una hora de estar absorto en su trabajo y su cena sintió otra vez esa extraña sensación de sentirse observado, volvió a servir su copa de vino bebiéndola mientras observaba todo su alrededor, apenas un poco de alcohol y su personalidad era otra la cual se volvía más valiente o en el peor de los casos más inconsciente.
— Si hay alguien aquí, ven a tomar una copa, yo invito— dijo Harry sintiendo los efectos del alcohol que le aflojaban la lengua y le distorsionaban la vista.
No era de tomar mucha bebida pero cuando tomaba se compraba de buena calidad pero su cuerpo al parecer no la toleraba lo cual le provocaba un estado de embriaguez muy rápido.
Siguió tomando su bebida y decidió ignorar a todo su alrededor, escribió en el teclado de su computador un párrafo de la historia para luego detenerse a leerla, luego se sintió satisfecho y cerró el computador ya que había perdido su inspiración. Aburrido no sabía más qué hacer hasta que recordó que entre sus cajas había algunas velas. Se levantó de su asiento con un ligero mareo, camino trastabillándose y agarrándose de lo que pudo para no caerse ya que su cuerpo se había relajado. (Por no decir que estaba totalmente borracho).
— Madre mía, ese vino me aflojó los músculos — hablo por lo bajo y terminó mordiéndose la lengua.
Harry lanzó unas cuantas maldiciones al aire y siguió rumbo a la que sería su habitación, encendió la luz y avanzó hasta sentarse en la cama para luego mirar de frente hacia una extraña pintura que tenía un tamaño de una persona en la cual se retrataba la casa misma en la que se había mudado, se sacó las gafas y la limpió con la punta de su camiseta para luego volver a colocarselas y así poder enfocar mejor su vista al frente.
Se quedó mirándola por un largo momento, el que la había pintado le había puesto mucho esmero en los detalles. Se sorprendió al ver la niebla emanar del piso, el cielo oscuro con el tinte verdoso y grisáceo, las luces de la casa estaban encendidas. Pero lo que le helo la sangre fue que vio la silueta de un sujeto junto a la puerta de entrada como si estuviese mirando hacia adentro. Pudo sentir que su corazón se aceleró, de un brinco se levantó de la cama y se acercó a mirar a la pintura con más detenimiento sacando de su bolsillo el celular activando la linterna en él y así poder enfocar a la pintura con la luz de su linterna en ella.
El sujeto vestia con una túnica negra lisa, tenía el cabello largo lacio pasando los hombros con un aspecto grasiento, con horror pudo ver que ambas manos estaban apoyadas en la puerta y su cabeza sobresalía de ella acercándose a la pequeña ventana que estaba en su lateral.
Harry dio un salto hacia atrás tratando de contener el equilibrio para no caerse al piso de sentón.
—¿¡Pero que mierdas pasa aquí!?— exclamó asustado.
De repente un relámpago impactó en el ventanal de la habitación y un fuerte estruendo se escuchó encima de la casa, las luces se apagaron y Harry pensó en lo peor, el viento comenzó a golpear todo su alrededor bramaba furioso tambaleaba las ramas de los árboles golpeándolas entre sí pareciendo querer arrancarlas, la lluvia no se hizo esperar desatándose de forma rabiosa creando una cortina de lluvia densa la cual no te permitía ver nada hacia el exterior, Harry utilizó la linterna de su teléfono para mirar todo a su alrededor ya que estaba totalmente asustado, trató de apelar a su parte lógica y razonable hasta que se le ocurrió volver a mirar la pintura enfocando la luz de su celular hacia ella.
Ahora se podía ver que el sujeto ya no se encontraba delante de la puerta y que una pequeña luz iluminaba por la ventana de la que parecía ser su cuarto en la misma pintura dejandole ver que de al lado exterior de la casa se desarrollaba una fuerte tormenta al igual de lo que estaba sucediendo en ese momento.
El único impulso que tuvo fue correr y meterse en la cama debajo de las cobijas taparse hasta arriba y esperar que la tormenta se calmara o en su defecto que la luz volviese...
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Espero les guste ♥️
Sonya