Una y otra vez

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Summary

¿Que pasaría si tuvieras que evitar tú muerte en otros universo? Evelyn era una chica común de secundaria, pero su vida dio un giro inesperado cuando falleció en un accidente automovilístico el 21 de julio. A partir de ese momento, se encontró atrapada en un ciclo en el que el día se repetía una y otra vez. Cada vez que moría, despertaba en un universo alternativo donde su apariencia y su historia se veían alteradas. En cada repetición del día, Evelyn notaba cambios en sí misma. Su aspecto físico podía variar, desde pequeñas modificaciones en su cabello o vestimenta hasta transformaciones más drásticas. Además, descubría que su historia personal también se alteraba con cada ciclo. Nuevas personas aparecían en su vida, eventos inesperados se desarrollaban a su alrededor y su pasado parecía reescribirse de formas sorprendentes.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

21 de julio universo o



Evelyn Laurens

Todo esto empezó en ese 21 de Julio


Mi alarma sonó a las 7:00 de la noche, indicándome que era hora de despertar. Maldije por lo bajo y me levanté a regañadientes. Después de todo, tenía que ser responsable como siempre. Mamá aún no se despertaba, así que la dejé dormir. Me bañé, me vestí y me preparé para ir al instituto. Le puse una alarma a mamá para las 8:00 am y salí de mi casa.


Las cosas habían sido difíciles entre nosotras, y sé que llega cansada del trabajo como para que me acompañe al instituto.


La ciudad tenía un clima tétrico; parecía que pronto comenzaría a llover. Con más razones, apresuré mi paso. En el camino me encontré con mi mejor amigo, Baxter Williams, mejor conocido como "Bax". Es un loco con cerebro de cuchara, bailando tap para mí, pero para el resto de las chicas es el complejo de hombre perfecto. No sé cómo lo ven así, la verdad.


Pasé de largo frente a él como si no lo hubiera visto. Me gustaba jugar con él de esa manera. Él siguió mi juego y luego me tapó la cara con sus manos.


—Adivina quién soy— Siempre era esa la pregunta, como si no fuera tan obvio responderla.



—¿El Ratón Pérez?—Respondí con tono sarcástico.



—Error, sigue intentando—respondió él aguantándose la risa.



Sabía que no me quitaría las manos de la cara hasta que lo dijera.



—Bax, de verdad debemos llegar a la escuela—



Finalmente me quitó las manos de la cara y me felicitó por adivinar quién era. Mientras caminábamos, ninguno de los dos dijo nada por el resto del camino, aunque sentía que alguien me observaba. Sabía que no era Bax; me pareció sospechoso, pero debía ser solo mi imaginación.


De lo que se sintió como una eternidad, llegamos a la escuela a las 7:31 am, o eso vi en un reloj de la pared. Así de lejos quedaba el instituto de mi casa. Mi salón era el 2-B, donde se daban todas las clases comunes y donde sacaba las mejores calificaciones. Mis profesores decían que era una chica prodigio, aunque no lo creía; apenas tengo 18 años.


—Supongo que aquí nos separamos—me dijo él, sacándome de mis pensamientos, y se fue con sus amigos.



—Nos vemos en la cafetería—me gritó mientras caminaba hacia el salón 1-A con sus otros amigos.


Me limité a asentir y a entrar en mi salón de clases. En este instituto nos separaban; había salones solo para niños y salones solo para niñas, desde el 1-A hasta el 1-Z para hombres, y del 2-A al 2-Z para mujeres. Me gustaría pensar que era para que no se les activaran las hormonas. Me dirigí a mi puesto y allí estaba.


Leslie 


Era una auténtica presencia, como una sombra persistente, siempre al acecho para entorpecer cualquier momento de paz. Sus palabras, afiladas como dagas verbales, cortaban la armonía del ambiente con maestría indiscutible. Era una maestra en el arte de la discordia, tejiendo redes de descontento con cada interacción. En pocas palabras, era una basura en todo su esplendor.


Todos le tenían miedo porque cuando elegía un objetivo, nunca lo soltaba. Desde que llegué a este lugar, no fui su objetivo por no mostrar interés hacia ella, fui su objetivo por proteger al anterior objetivo de ella. Pero sus padres eran el director de la escuela, y cuando le puse mis quejas, no hizo nada para detenerla. Fue entonces cuando se ensañó conmigo.


Primero empezó con el abuso físico. Sus golpes dolían terriblemente, pero era lo suficientemente buena escondiéndolos de mis padres y profesores. Aunque los golpes que me daba en la cara o en los ojos tenía que poner una buena excusa para que mamá no se diera cuenta. Cuando vio que los golpes ya no me afectaban, empezó con el abuso emocional, con un poco de lo físico.


Investigó todo lo que pudo sobre mí hasta poder llegar a ese punto, mi punto de quiebre. Al principio no le funcionaba, pero de alguna manera descubrió lo que más me dolía: el abandono de mi padre y la ausencia de mi madre en casa. Empezó a mostrarme fotos de cómo mi padre formó una nueva familia con nuevos hijos, nueva esposa, buena economía, mientras que a mí ni siquiera me quería voltear a mirar. Sus comentarios siempre seguían en mi mente: "Parece que tu papá tuvo que volver a casarse porque fuiste un fracaso", mientras me golpeaba.


Me mostraba a mi madre cansada, o en el trabajo donde la sobreexplotaban para que pudiéramos siquiera ganar algo de dinero, y decía: "Seguro cada vez que llega, está decepcionada de que alguien como tú, sin futuro e inservible, sea su hija", mientras me tiraba su almuerzo en la cabeza.


Pero siempre seguí fuerte y con la cabeza en alto. Me prometí que jamás me iba a dejar llevar por sus palabras, sus golpes o abusos.


Volviendo al presente, me senté en el puesto y puse mi maleta en el suelo. Cuando sentí que pateaban mi pupitre, imaginé quién podría ser, pero era mejor no prestarle atención.


No era una chica muy sociable; apenas hablaba con Baxter, y eso que a veces sentía que andaba conmigo por pura pena ajena. Pero es que nadie quería ser mi amigo si sabían que Leslie Williams, la hija del director, me acosaba. Sabía que él sabía que me acosaban, pero él no podía hacer nada. Después de todo, Leslie y Baxter eran mellizos; eran exactamente iguales, con el mismo cabello castaño, ojos verdes, pecas en la cara. Solo que él era más alto que ella, pero por lo demás, todo era igual.


Igual siempre dicen: "Dile basta al bullying, no te quedes callado" o "Habla con tu familia sobre eso", pero si mi institución educativa no hace nada y mi familia no puede actuar por su ausencia, ¿dónde está mi solución? Ya entiendo por qué tantos adolescentes se suicidan.


El profesor de biología llega al salón, todos se sientan y comienza la clase. Mientras pasan las horas, quiero decirles que hay algo de mi vida que aún no les he contado. Resulta que mi hermano mayor, Jacke Laurens, está en la cárcel por matar a su novia. Sufría de problemas de ira y, a la edad de 20 años, asesinó a su novia, Rachel Hangel. Cuando eso ocurrió, yo tenía 10 años y aún no entendía lo que pasaba. Podía visitarlo, pero esto solo lo sabe mi familia. Si Leslie se entera o lo sabe toda la escuela, estaría en graves problemas. Este día lo iré a visitar, me encantaría hablar con él.


La clase de biología terminó y siguieron matemáticas, química y filosofía. Llegó la hora que más odiaba y, paradójicamente, la que más esperaba: el almuerzo. Leslie, desde que me pateó el puesto, había estado demasiado calmada, algo que normalmente no le prestaba atención, pero para tratarse de ella, era bastante extraño.


Salí del salón de clases y Bax pareció notar mi expresión.


—Oye, ¿estás bien? Parece que te preocupa algo —me miró expectante, y durante un lapso de 5 segundos, no dije nada. Después, le respondí con la voz más segura que pude reunir.


—No pasa nada, vamos a almorzar.


Nos dirigimos a la cafetería; los amigos de él no se sentaban con él cuando yo estaba allí. Podía entenderlos. Hicimos fila y hoy la variedad en el menú era amplia: había manzanas, pizza, hamburguesas, leche, gaseosas y demás. Yo elegí una Coca-Cola con una rebanada de pizza. Nada saludable, lo sé, pero la vida solo se vive una vez y me encantaba la comida.


Baxter pidió una hamburguesa con una Coca-Cola y nos sentamos en una mesa a conversar.


—¿Mi hermana sigue siendo un dolor de cabeza? —preguntó él.


—Ni te lo imaginas —hice una pausa antes de continuar—. Aunque hoy no ha actuado mucho.


—Déjala, es una bruja. Seguro está maldiciéndote desde lejos mientras aún no actúa.


Me reí por su comentario, y eso pareció causarle una sonrisa también a él. Seguimos hablando de Leslie mientras comíamos, y cuando menos lo esperábamos, llegó la reina de Roma. Vi cómo empujaba a todos en la fila, pero la bruja estaba feliz, demasiado feliz.


—Jamás la vi tan feliz —dijo Baxter con un tono preocupado antes de continuar—. Parece que hoy sí valiste papaya.


Mi cara palideció. Dije que ignoraba todas las cosas, no que fuera masoquista y me gustara que me pegaran. Baxter soltó una risa larga y lo fulminé con la mirada. Seguíamos mirando a la bruja hasta que nuestras miradas se cruzaron. Me sonrió y se despidió con la mano antes de salir de la cafetería con su bandeja.


Ok, eso fue raro.


Él y yo nos miramos. Seguro hoy se cayó de pequeña. Quería mirar la hora para saber cuánto tiempo nos quedaba de almuerzo, y allí me di cuenta de que olvidé mi celular en casa. Parecía tan preocupada por mi celular que Baxter no podía evitar seguir riéndose.


Seguía burlándose de mí de una manera típica de amigos, y yo le reprochaba por ser tan bromista. Hasta que se acabó el descanso y salimos de la cafetería para continuar las clases.


Vi a Leslie afuera otra vez, esta vez tan entusiasmada que ni me miró. Solo escribía algo súper rápido en su celular y no entraba al salón de clases. Por alguna razón, no le presté atención y entré a clase. El profesor de idiomas ya estaba en el aula y la clase siguió con normalidad.


Cuando los teléfonos de todos sonaron, algunos los revisaron y me miraron, haciendo murmullos con la persona de enfrente, mientras otros simplemente decidieron esperar a que acabara la clase en el cambio de profesor para revisarlos. Todos revisaron el celular y el salón se convirtió en varias personas mirándome con asombro y lástima. Aún no entendía nada.


Llegó la profesora de artes y me dirigió una mirada de melancolía, luego continuó con la clase. Como era la última, apenas acabó, todos salimos corriendo en dirección a la salida. Pero esta vez no fue así. Salieron tranquilos, pero me dejaron salir a mí primero. Los alumnos afuera del salón también me miraban extraño. ¿Qué estaba pasando?


Vi a Baxter salir de su salón y me sonrió, pero no como las sonrisas que siempre me dedicaba. Era una sonrisa falsa, y él nunca me sonreía falsamente.


—¿Qué te pasa? —pregunté.


—Nada, estoy bien. ¿Quieres ir a tomar un helado? —me estaba cambiando el tema. Lo miré extrañada.


—Dímelo —insistí.


—Evelyn, yo no te insisto, tú no lo hagas. Es mejor que no lo sepas —su respuesta fue tan fría que me dejó sin palabras. Bajé la cabeza y miré de reojo a mi alrededor.


Las personas seguían mirándome. Vi a una chica que apenas revisó su celular y se tapó la boca con la mano. Inmediatamente fui hacia ella y hice algo que jamás había hecho.


—Oye, préstame tu celular —la chica no dudó ni un momento y me lo pasó. Lo que vi en él me desconcertó.


Era algo en el foro escolar en Instagram, y tenía el apellido Laurens en negrita. Ponía un link con un enlace a un documento.


"Preocupación en la comunidad educativa: Erick Laurens, hermano de una estudiante del plantel, vinculado a un trágico suceso(Escrito por Leslie williams)


Todos conocemos a Evelyn, la chica callada y reservada que siempre parece estar en un rincón del salón 2-B. Sabemos que su padre la abandonó y que su madre rara vez está en casa debido al trabajo, pero ¿realmente la conocemos?


Recientemente, me topé con una información interesante sobre un caso que involucra a esta chica. Resulta que Evelyn tiene un hermano que no aparece en su hoja de vida o expediente. Este hermano cometió un brutal homicidio contra su novia, Rachel Hangel. Esta revelación me ha conmocionado profundamente y me ha llevado a cuestionarme si Evelyn podría tener la misma propensión.


Es difícil no pensar en las muchas circunstancias que podrían haber llevado a alguien a cometer un acto tan atroz. Evelyn parece estar aislada, carece de amigos aparte de mi hermano, y siempre está sola. Estas observaciones me hacen temer que, en algún momento, ella pueda volverse violenta y representar una amenaza para todos nosotros."


 Solo podía pensar en una cosa: voy a matarla.


Le devolví el celular a la chica y miré furiosa a Baxter. Él solo bajó la cabeza y ni siquiera me miró. Fui a buscar a la bruja por todo el instituto y la encontré sentada en una oficina de la sala de periodismo. Cuando me vio, puso su mejor sonrisa.


—¿Te gustó el artículo? —preguntó.


—Qué obsesionada debes estar conmigo para que me investigues así —dije sin pensarlo dos veces. Necesitaba descargarme.


—Aun no puedo entender cómo nadie lo sabía, se apellidan igual —casi me dieron ganas de agarrarla de su cabello castaño y jalarlo.


—Puede ser porque... ¡el homicidio fue hace más de 5 años! —le grité en su cara y ella solo me miró tranquila.


—Igualmente es algo interesante saber más sobre ti. Tu familia está hecha pedazos —dijo con calma.


—Repite lo que dijiste —le exigí, con la furia ardiendo dentro de mí.


—Que tu familia es tan fracasada, Laurens, que ni siquiera pueden estar juntos ni quererse entre ustedes —respondió con desdén.


Esa fue la gota que rebasó el vaso sin pensarlo dos veces le día una cachetada ella quedó perpleja y me miró luego rápidamente saco un espejo y miro como le había dejado un rojo en la cara


—Hija de puta— se levantó y se arrebato contra a mi


Estábamos peleando en el suelo. La pelea parecía no tener fin. Cada golpe era como una explosión de rabia contenida durante años. Los sonidos de la lucha resonaban en el pasillo, atrayendo la atención de los demás estudiantes. Algunos miraban con shock, mientras que otros parecían disfrutar del espectáculo. Ella me golpeaba y yo la golpeaba el doble de fuerte. No me importaba nada. No noté cuando me rasgó el uniforme, ni tampoco noté cuando nos sujetaron a las dos. De alguna manera, seguimos peleando en nuestra cabeza.


Cuando caí en cuenta, Baxter me estaba sujetando. Estaba arañado y golpeado. Me congelé.


—Bax... Yo... —no tenía palabras.


—Tranquila, estoy bien —fue lo único que respondió.


Seguí viendo a Leslie; ahora sí se veía como una verdadera bruja. La estaban sujetando entre tres personas. Su piel blanca estaba llena de rojo y ronchas, su pelo castaño desordenado como nunca, y me miraba con un fuego interior increíble.


—Pagarás por esto, Laurens —dijo mientras se soltaba y se iba al baño a mirarse. Yo solo seguía perpleja. Después de que se fue, la ira se disipó y no pude evitar llorar.


Baxter me abrazó mientras lloraba en su pecho. Unos pocos estudiantes grabaron todo con sus teléfonos. Todo estaba en las redes sociales y yo iba a quedar como la loca e insensata.


No podía seguir. Me solté de Baxter y salí del colegio corriendo, con la vista borrosa. Sentía a alguien detrás de mí, gritando mi nombre, pero la lluvia cubrió mi cuerpo con sus gotas frías y heladas, y no le presté atención. El trauma que reviví era demasiado grande.


Llegué a una calle y vi el semáforo en rojo. Crucé sin mirar a los lados y me resbalé a mitad del camino.


Me di cuenta del auto cuando sentí el impacto. No podía ver nada y sentía una migraña insoportable. Escuché a alguien gritar mi nombre y a un carro arrancar. Mi cuerpo dolía, no podría explicar el dolor que sentía, pero era abrumador. De pronto, todo se volvió negro y quedé en total oscuridad.