Su voz
Aclaración: Esta es una pieza única que estaba guardada entre mis borradores.
¡Espero que la disfruten!
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"La primera vez que la vió quedó encantado con su belleza"
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"Sangre" susurraba una voz tenebrosa en su mente.
Un joven pelirrojo escapaba por el bosque mientras se alejaba lo más rápido posible de la aldea de la hoja en la que estaba de visita. Hace poco se había convertido en el Kazekage de Suna por ende debía llevar acabo tratados de paz con las demás naciones.
Pero todo se había salido de control cuando su bestia comenzó a descontrolarse, no era secreto que con el pasar de los años Gaara había madurado y aprendido a controlar su bestia interior.
Sin embargo de un momento a otro Shukaku comenzó a hablarle desesperadamente, sediento de sangre y luchando por tomar el control de su cuerpo. Con temor comenzó a huir por el bosque en un intento desesperado de proteger al resto.
Cuando se detuvo reposó recostado de un árbol mientras intentaba regular su respiración. En ese momento escuchó una dulce melodía provenir del lugar, una melodiosa voz resonaba por todo el bosque.
Fue entonces cuando la vió, una hermosa doncella con una extraña vestimenta de color blanco y rojo paseándose por el bosque. Decidió seguirla de manera sigilosa escabulléndose entre los árboles, ella continuó su dulce canto hasta llegar a un pequeño claro donde tomó asiento.
En ese momento Gaara pudo apreciar su rostro iluminado por la luz de la luna, la observó detenidamente. Era una mujer sumamente hermosa, poseía cabellos largos y negros, sus rostro era sumamente refinado, poseía un leve rubor natural que le daba un toque sutil y por último tenía unos hermosos ojos zafiros.
Todo lo que pudo pensar en esos momentos fue lo hermosa que era, ni siquiera había notado que la bestia contra la que luchaba se había calmado.
La mujer volteó a verle directamente, todo para él se detuvo en ese momento. No esperaba que ella sintiera su presencia, no parecía ser un ninja.
Con decisión se adentró al claro bajo la atenta mirada de la joven, tomó asiento a su lado. Era extraño que una mujer estuviera sola en el bosque a tales horas de la noche, ciertamente no planeaba dejarla sola.
"No fue mi intención espiarte lo siento" se disculpó el Kazekage.
Ella le miró con una leve sonrisa y solo asintió.
"¿Por que estás sola en este lugar?" "Es peligroso" habló el pelirrojo.
La joven sólo le miró nuevamente, movió su cabeza de un lado a otro de manera tierna.
Gaara la observó por unos breves segundos, ella le parecía muy intrigante. A pesar de estar en el bosque el cuál era peligroso, ella poseía un rostro lleno de tranquilidad.
"¿Cuál es tu nombre?" se atrevió a preguntar.
La mujer negó nuevamente dirigiendo sus manos hacía su cuello en donde hizo un extraño gesto que Gaara pudo comprender.
Sus ojos se ampliaron ante la comprensión.
"No puedes hablar" fue lo que dijo el joven sorprendido.
La joven asintió con una sonrisa.
El hombre le miró con extrañeza, él juraría haberla escuchado cantar, su hermosa voz era lo que le había atraído hacía ella en primer lugar.
¿Entonces como era posible que no pudiese hablar?
Era algo sumamente confuso.
"¿Vives en el bosque?" preguntó.
Ella asintió en respuesta.
"No es seguro para ti, podrías venir conmigo" propuso el pelirrojo.
La mujer negó moviendo su cabeza, acto seguido ella se puso de pie y le dio un leve asentimiento como despedida para luego marcharse perdiéndose entre la maleza del bosque.
Gaara permaneció quieto en su lugar mientras la veía irse, estar junto a ella le había brindado una sensación nueva. Podía sentir calma y una gran calidez, incluso Shukaku se había calmado.
¿Quien era esa mujer?
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"La segunda vez que la vió fueron algunas semanas después cuando estuvo nuevamente de visita en Konoha"
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Se mentiría a sí mismo si dijera que no había estado pensando en ella todo el tiempo, por alguna razón no podía sacarse de la cabeza la imagen de la hermosa mujer que había conocido de manera extraña.
Incluso le había hablado a sus hermanos sobre ella y ninguno había creído que una mujer vagara sola por el bosque a tales horas. Por otro lado cuando le habló a Naruto sobre eso, este sí le creyó, él y sus amigos le contaron sobre una extraña leyenda.
La cual trataba sobre un espíritu que habitaba en el bosque de Konoha, una hermosa mujer cuya voz era la de un ángel. Según los aldeanos era un espíritu ya que cada que se acercaban a ella, está desaparecía de manera extraña.
Habían muchas teorías formuladas por aldeanos, algunos decían que era un espíritu maligno que atraía a los hombres con su voz para luego asesinarlos, otros decían que tan solo era una pobre mujer que había muerto de manera trágica y por tal razón aún no había abandonado el plano terrenal.
Todos compartían algo en común, el hecho de que creían que se trataba de un espíritu. Probablemente debido a que los aldeanos estaban lo suficientemente aterrados como para acercarse a ella.
Pero para Gaara quien la había conocido sabía que era muy real, tan real como cualquier otro humano.
Así que cuando se despidió de todos, se marchó a su hogar de Konoha, pronto llegó la noche y decidió buscarla.
"Miko...Reclamar" escuchó la inquietante voz de Shukaku en su mente.
Intentó ignorarlo mientras continuaba su camino, ni siquiera sabía con exactitud en donde podría estar pero el continuaría.
Sus pasos se aceleraron cuando escuchó nuevamente la dulce melodía, hasta llegar al pequeño claro en el que la había encontrado anteriormente. Cuando llegó la melodía se detuvo, encontró a la mujer sentada.
Esta volteó a verle y se encontró perdido en sus bonitos ojos azules.
'Hermosa' era todo lo que podía pensar.
Ella le dedicó una cálida sonrisa y palmeó el lugar a su lado indicándole que podía tomar asiento junto a ella.
Cuando el pelirrojo tomó asiento se estremeció al escuchar la voz de Shukaku.
"Tómala" incitaba el demonio en su interior.
Todo su cuerpo se tensó cuando sintió que la bestia comenzaba a tomar algo de control en su cuerpo, dejando salir los instintos carnales.
La azabache notó su postura, extendió sus brazos hacía el joven y lo atrajo en un cálido abrazo.
Gaara estaba atónito por tal gesto, nunca antes había sido abrazado por una mujer, era la primera vez y se sentía sumamente agradable. Sin darse cuenta correspondió y permitió que su cabeza descansara en el hombro de la joven.
Pronto su cuerpo comenzó a relajarse por completo, dejó de escuchar la voz de su bestia interior y sintió una gran calidez rodearle. Se sentía en paz consigo mismo, era extraño que permitiera tal gesto con alguien que apenas conocía, sin embargo la extraña mujer le hacía sentir bien.
Era tan cálido y reconfortante.
Ella solo sonrió de manera leve mientras permitía que su poder lo rodeara por completo brindándole calma.
Cuando estuvo más tranquilo se separaron.
"Gracias" susurró el pelirrojo agradecido.
La joven solo asintió con una cálida sonrisa.
Los latidos del Kazekage se aceleraron, ella era sumamente hermosa sin siquiera intentarlo. A lo largo de su vida había visto a muchas mujeres pero nunca se había interesado física ni emocionalmente por ninguna.
Sin embargo la joven frente a él era otra cosa, podía admitir para sí mismo que era la mujer más hermosa que había visto.
"Te he escuchado cantar" "¿Por qué no puedes hablar?" preguntó sin rodeos.
La de orbes azules negó como respuesta mientras señalaba a la luna haciendo un puchero.
Él la observó con confusión puesto que no entendía, aunque el gesto le había parecido muy tierno.
"Me gustaría saber tu nombre" comentó moviéndose para sacar su calabaza.
Acto seguido la arena salió siendo controlada por él.
"¿Que tal si lo escribes en la arena?" propuso.
Ella observó la arena con curiosidad, parecía estar sorprendida por su control sobre esta y eso le hizo sentir bien. Normalmente todos solían temerle tanto por la bestia en su interior como por sus habilidades con la arena.
Pero ella parecía estar curiosa y a la vez contenta.
"No tengo una pluma y papel en este momento pero puedes utilizar mi arena, en la próxima ocasión traeré ambas cosas" habló el pelirrojo.
La arena se posó en el suelo permitiendo que ella posara sus pequeñas manos y comenzara a escribir.
"No puedo" Fue lo que ella escribió.
"No puedes decirme tu nombre?" preguntó el pelirrojo.
La siguiente palabra escrita hizo que Gaara le observara confuso.
"Maldición"
"¿Tienes una maldición?" fue la única pregunta capaz de formular.
La de ojos zafiros asintió con tristeza.
Eso fue algo sorpresivo para él.
"¿Existe alguna manera de romperla?" preguntó.
Ella asintió en respuesta.
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"Dejó de contar sus encuentros en algún punto, sin embargo la última vez que la vió fue algunos meses después de su último encuentro"
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Habían pasado algunos meses y el pelirrojo estaba ansioso por encontrarse con la mujer que jamás salía de sus pensamientos, lastimosamente la última vez tuvo que despedirse de ella debido a que debía regresar a su aldea para cumplir su deber como Kazekage.
Se habían estado reuniendo frecuentemente, cada que el tenía oportunidad de visitar la aldea de la hoja, podía decir que ella se había vuelto esencial en su vida. Incluso si no podía hablar el amaba su compañía y siempre buscaba la manera de comunicarse con ella.
En todos sus encuentros ella se había negado rotundamente a decirle cómo romper la extraña maldición, de alguna manera estaba frustrado por eso.
Además le aterraba la idea de perderla, ella le había explicado en algunas notas que eventualmente su maldición la mataría así que prefería guardar distancia para no lastimarlo. Pero el se había negado a tal cosa.
No se rendiría fácilmente.
Así que cuando llegó la noche se dirigió al lugar donde la había encontrado anteriormente. Había pasado tiempo desde que la visitaba, y aunque en muchas ocasiones intentó convencerla de vivir en su aldea ella no aceptó.
En algún momento se la llevaría a rastras si era necesario.
Una extraña sensación le invadió cuando continuó el camino por el bosque, tenía un muy mal presentimiento. Ni siquiera había escuchado la dulce melodía en su trayecto lo cual se le hizo aún más extraño.
Cuando llegó al pequeño claro se encontró con que no había nadie, preocupado por este hecho liberó su arena haciendo que esta vagara por todo el bosque en busca de la joven de cabellos azabaches.
Cuando encontró la presencia que buscaba se encaminó hacía el lugar rápidamente, no estaba tan lejos. Caminó por unos breves minutos hasta llegar a un lugar rodeado de arbustos, allí fue cuando la vió en el suelo inconsciente.
Su corazón dió un vuelco y se acercó rápidamente, agachándose la tomó con delicadeza colocándola en su regazo para revisarla. Suspiró con alivio cuando confirmó que respiraba, sin embargo su apariencia demostraba que no estaba nada bien.
Lucía muy pálida, tocó su piel encontrándose con que estaba muy fría. La joven abrió sus ojos ante el tacto, el pelirrojo se encontró con unos orbes apagados, su usual mirada radiante estaba opaca y su rostro expresaba cansancio.
Parecía muerta en vida y eso le aterró.
Ella le observó con una dulce sonrisa a pesar de lo mal que lucía, posó su pequeña mano en la mejilla del hombre acariciando su rostro de manera gentil.
Gaara aceptó el gesto gustoso, sin saber que realmente era una despedida.
De un momento a otro ella se levantó, tambaleándose en el proceso. El se puso de pie ayudándola, sin embargo ella se soltó de su agarre y él le miró extrañado.
Ella le dedicó una cálida sonrisa para luego voltear dispuesta a marcharse.
El pelirrojo no estaba dispuesto a dejarla ir, tenía un muy mal presentimiento y quería creer que estaba en lo correcto. Así que la detuvo tomando su muñeca.
La mujer volteó a verle confundida.
El joven se acercó de manera lenta posando sus labios sobre los de ella.
Había anhelado hacerlo por muchísimo tiempo, sintió una increíble sensación recorrer su cuerpo. La estaba besando, por fin había tenido el valor de hacerlo.
Ella correspondió de manera dulce dejándose llevar, ambos siendo inexpertos en eso. La de orbes azules sintió unas manos rodear su cintura, atrayéndola aún más hacía él, profundizando así el beso.
Cuando se separaron por falta de aire permanecieron abrazados, el la envolvió entre sus brazos mientras ella recostaba su cabeza en su pecho.
"Kagome" escuchó un suave murmuro.
Sus ojos se ampliaron ante la sorpresa.
La joven levantó su cabeza para mirarle fijamente y él estaba atónito, pudo notar que ella lucía mucho mejor que antes, su palidez había desaparecido y sus ojos habían vuelto a tener vida.
Pero eso no era lo más que le sorprendía, el la había escuchado hablar.
Aún sorprendido pensó que se trataba de alguna alucinación suya.
"Mi nombre es Kagome" habló la joven con su melodiosa voz.
Gaara la observaba atónito, su voz era tan hermosa como ella.
"Kagome" repitió el pelirrojo probando su nombre.
Descubrió que le gustaba como sonaba, había pasado tanto tiempo anhelando saberlo y estaba encantado.
"Te amo" fue el susurro que salió del Kazekage.
"También te amo" fue la respuesta de su amada mientras le dedicaba la más hermosa de las sonrisas.
Ahí bajo la luz de la luna ambos jóvenes compartieron un dulce beso que pactó el destino que les deparaba a ambos.
"Y así la doncella fue salvada de su martirio, encontrando el amor"
Fin
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