La historia de Damien

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Summary

Damien es un joven dhampyr con una vida bastante complicada. Tras la pérdida de su mamá y el rechazo de su padre, desde temprana edad, se centra en buscar algún propósito para su misma existencia, cruzándose con diversas situaciones en su camino, las cuales deberá afrontar para llegar a donde desea, sin imaginar que las cosas a su alrededor no son lo que aparentan ser de primera instancia.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

cap.1: Nacer en el infierno

En una noche oscura y fría, dentro de una gran mansión iluminada por aquellas velas situadas por los pasillos y habitaciones, una mujer joven daba a luz a su primogénito.

Después de 5 agobiantes horas de parto el bebé había nacido, trayendo consigo la alegría a los ahí presentes, no obstante, esta pronto se apagaría al ver como la joven mujer empezaba a tener dificultades para respirar debido a una horrible enfermedad que la acechaba desde tiempo atrás. La preocupación creció al ver hilos de rojo carmesí cayendo por las comisuras aquellos pálidos labios.

El marido de aquella mujer se mantuvo a su lado con un nudo en la garganta al ver tal escena, él sabía que significaba y eso le hacía arder el corazón por el dolor.

La joven que también sabía lo que pasaría con ella sólo suspiró, no había marcha atrás. Tomó aquél collar que tenía alrededor de su cuello para atarlo al cuello de su bebé, le sonrió como toda una madre cariñosa para después mirar a su marido.


— Scaired —Le llamó aún con esa sonrisa que cada vez más se teñía de rojo —Cuida de nuestro pequeño, eres su única esperanza. No dejes que muera. — murmuró.

—L-lo prometo, Eve — Dijo el hombre con tristeza aguantando las ganas de llorar.

—El nombre que nuestro hijo llevará será Damien. Un nombre que lo llevara a la grandeza. — Ella acercó su rostro al de su pequeño bebé para besar su frente.

Eve sonrió una última vez antes de caer sobre la almohada y exhalar su último aliento quedando así sin vida sobre aquella cama.

Los sollozos no se hicieron esperar, la tristeza por la partida de su querida y joven ama había inundado por completo aquella mansión. El esposo lloraba con gran pesar por la partida de su amada, incluso el pequeño varón que ya hacia sobre los brazos muertos de su madre lloraba por su muerte.

Una de las criadas tomó al pequeño bebé entre sus brazos envolviéndolo en una manta para acercarlo con el conde.

—S-señor... Su hijo. —Le dijo al mismo tiempo que extendía al bebé hacia el hombre que ni siquiera le veía.

—Llévatelo. —Ordenó sin verle mientras lágrimas caían de sus orbes rojos.

— ¿Perdone? —Cuestionó extrañada.

— ¡Dije que te lo lleves! —Alzó la voz con furia — ¡¿Es acaso que estás sorda?! —Aquellos ojos color carmín se posaron en el rostro de la asustada mujer.

Ella retrocedió con la cabeza baja cargando a Damien, quién se había alterado por los gritos de su padre.

—Largo... —Murmuró el conde con un tono que estremeció a todos — ¡Largo! -—Gritó con furia y dolor haciendo que los demás retrocedieran.

¿Qué era lo que le pasaba al conde? Estaba claro que nadie lo sabía exactamente, tal vez era a causa del dolor por perder a su amada...

Haciendo caso a las palabras del azabache todos se retiraron dejándolo solo con su difunta mujer. Scaired lloraba amargamente apretando ambos puños con fuerza, la mujer que más había amado.... Ya no estaba a su lado.

Al día siguiente...

Evelyn, la joven mujer, había sido cremada a petición de su esposo, y sus cenizas habían sido colocadas dentro de una urna diseñada especialmente para ella, para conservarle.

Esta había sido colocada en un lugar que solo el conde sabía, él era el único que visitaría a su difunta mujer.

El dolor por la pérdida de su amada era mucho. Scaired se había sumergido en aquel tan agónico dolor que una insana idea había surgido en su mente. La idea de que su hijo había sido el causante de la muerte de Eve se había quedado en su mente.

Sí, era culpa de Damien, él le había quitado a su amada y eso jamás lo perdonaría. Era un perro que merecía ser castigado.

Un odio insano hacia su propio hijo nació a raíz de todo eso y un infierno era lo que le esperaba a ese pobre niño.

El tiempo había pasado y ahora Damien contaba con 4 años de edad, era un niño alegre, de buen corazón y muy travieso. A su corta edad empezaba a notar aquella actitud fría que tenía su padre hacia él, esas frías miradas que le dedicaba, ese “Te odio” que parecía murmurar entre dientes muy a lo bajo... A veces le ignoraba y otras sólo encerraba en su habitación para no verle. Cada día que pasaba el pequeño niño notaba el desinterés de su padre hacia él e incluso ese odio que parecía aumentar con su mera presencia.

Damien no entendía porque su padre lo trataba de aquella manera, no entendía el porqué lo veía como una peste, él sólo era un niño y lo más importante era su hijo, el único.

En una ocasión decidió hacerle un regalo para ver si al menos lo podía hacer sonreír pero aquello había sido una pésima idea, su padre le había golpeado y quebrado de un pisotón aquél detalle que le había llevado. Le gritó cosas horribles e incluso amenazo haciendo que saliera corriendo.

Damien había corrido hasta su habitación donde se ocultó bajó su cama temblando de miedo con lágrimas de dolor en saliendo de sus orbes azul cielo.

¿Por qué era tan odiado? ¿Por qué su padre lo trataba con un monstruo? ... Realmente no lo sabía y eso lo hacía más doloroso. Podía sentir como su corazón empezaba a quebrarse.

Como si las cosas no estuviesen mal, Damien se había enterado que dos niños habían llegado a su casa, éstos eran hijos de uno de los mejores amigos a su padre. Tal cosa lo había tomado por sorpresa pues desconocía lo que su padre les tenía reservado a esos dos, fuera como fuera él no se metería en eso, no quería.

No obstante, aquellos dos críos serian los encargados de hacerle la vida pesada a Damien, claro más de lo que ya era.

Durante dos años Damien sufrió humillaciones, burlas, ofensas, bromas muy pesadas, maltratos, traumas psicológicos, entre otros.

Mientras sus enemigos eran tratados como reyes por parte de su padre, él era tratado como un vil perro, era mandado a dormir fuera de casa a una perrera vieja solo para que esos dos abusivos se quedaran cómodamente en su habitación.

Tantas cosas... Tantos maltratos... Por días y noches enteras había derramado lágrimas de dolor, seguía sin entender el porqué de todo eso.

Lloraba y cuestionaba todo el tiempo, maldecía su suerte a gritos... Era insoportable... Tanto dolor había causado que algo en él se rompiera.

~~ Debes hacerlos pagar. ~~

Sí, eso era lo justo. Las lágrimas de dolor habían cesado, no valía la pena derramar más por algo que nunca iba a cambiar. Si quería que eso acabara debía hacer algo por sí mismo.

Un increíble odio había surgido dentro de su corazón. Estaba listo para cobrar venganza por todo.