Capítulo 1
Abrió sus ojos y la luz de la ventana reflejándose en el techo lo encandiló, haciéndolo pestañear unas cuantas veces. Sentía sus ojos lagañosos, secos, y un tanto sensibles.
Se levantó de la cama dando un salto y aterrizando con ambos pies en la alfombra.
Andrómeda, su perro, dormía en su pequeña cama a los pies de la del joven; la cama la tenía desde que era un bebé, pero ahora era más grande y no cabía en ese espacio tan diminuto, habían intentado cambiar su lugar de descanso, pero Andrómeda seguía buscando el colchón más pequeño. El perro, que ahora era dos veces más grande, no había superado su colchón de cuando era un cachorro, él no se aburría de las cosas. El San Bernardo lo miro con sus ojitos un poco lagañosos y enseguida volvió a recostarse.
El chico sacudió su cabello un tanto despeinado, era apenas miércoles. Salió de bañarse con el vapor de la regadera envolviendo su cuerpo y secó con la toalla su cabello, comenzaba a aburrirse de llevarlo tan corto, definitivamente se lo quería dejar crecer.
Cerró los botones de la camisa y ajusto la corbata al cuello, pero no tan apretada pues le tocaba los cojones siempre ir tan prolijo, se puso el pantalón y dejó la camisa por encima, no la metió dentro de su pantalón porque eso simplemente no iba con su estilo.
Se imaginó a sí mismo de nuevo con aquel piercing que había estado anhelando con fuerza decorando su labio, pues de momento era lo único que podía hacer. Solo quería sentir algo diferente, hacer algo diferente.
El chico se fue a la escuela después de dejarle comida a Andrómeda y leer la nota de su madre diciéndole que llegaría tarde.
Si en general todo ya le parecía algo aburrido, aquello era un jodido calvario; Levi estaba seguro de que ir a la escuela lo hacía desear algo más que un piercing y ese algo más definitivamente era salir de ahí lo más pronto posible.
Estaba sentado en uno de los bancos de las áreas comunes que normalmente estaban llenas de estudiantes, leyendo en el móvil como Jenna Shepard dejaba a Cam porque su romance era inaceptable por sus estatus sociales, entonces la chica llegó y se sentó en sus piernas, impidiéndole seguir leyendo con tranquilidad.
Ahí estaba Anna Davis, su novia, viéndolo con esos ojos grandes y acaramelados, y ese brillo sutil que parecía rogarle por su atención.
Levi sonrió.
Anna era muy guapa, a decir verdad, pero el chico se sentía mal al respecto, pues le parecía que no lograba sentir con más intensidad su relación. Todo parecía costarle más de lo que a un ser humano normal, pues era incapaz de externar sus sentimientos de manera correcta. No podía expresar una atracción hacía ella, ni física, ni intelectual, ni casi de ningún tipo. Sabía que la quería con demencia, pero simplemente su cuerpo, su mente… no reaccionaba, ante nada. Le asustaban sus sentimientos y la falta de alguno de ellos. Parecía que a Levi todo le asustaba, en realidad, pero esa cosa de sentir, expresar… quien sabe, quizá solo no era lo suyo.
¿Por qué tenía que ser de esa forma? Era como si no tuviera alma.
— Hola, preciosa— dijo, sí, Anna era preciosa, Levi no estaba mintiendo en eso.
La mano del chico comenzó a curiosear un poco por debajo de la falda de su novia, por encima de sus rodillas; quería pensar que aquellos tactos con intensión sexual lo hacían un poco más real. Toda ese tema de hacer el amor con una persona que realmente amas, esa necesidad de estar tan juntos que dejas de distinguir donde comienza uno y donde termina el otro, como en aquel libro que leyó hace un par de semanas, quería sentir eso, esa pasión. Pero nada, solo eran tactos huecos sin sentido que lo aprisionaban en una laguna sin fondo de sentimientos no explorados.
Ciertamente tenía miedo de que, sin aquello, ella podría sentirse no querida, o sin valor, o tal vez muy por encima de todo eso, Levi no quería sentirse un cobarde. Un cobarde por no enfrentar ciertos sentimientos que se escondían en el interior de su pecho. Levi se preguntó cual era la importancia de las relaciones sin ese deseo, ¿Qué cambiaba? ¿Qué las hacía tan únicas?
Y es que, aunque él no la deseaba en el sentido estricto de la palabra, deseaba desearla.
— ¿Tendrás tu casa sola hoy? — preguntó Anna, sin tacto ni sutileza.
Bueno tal vez no todas las chicas dejaban ver esa necesidad de pasión que a Levi se le dificultaba mostrar, pero Anna no era una de ellas, sin duda lo quería, con locura, y a ella, a diferencia de Levi, no lo ocultaba; llevaba ya un tiempo dándole a Levi señales que el muchacho no sabía muy bien cómo interpretar, sabía que había algo ahí que tenía que entender y quizá actuar de alguna manera especifica, pero de alguna forma, después de entenderlo, volvía a ser un túnel oscuro que Levi no se veía cruzar.
— ¿Por qué lo preguntas? —Acarició un poco su muslo, un poco más arriba, ella se mordió el labio.
A Levi si que le gustaba provocarla, quizá solo le gustaba pensar que le hacía sentir algo a ella, porque quizá eso podía ocultar el hecho de que ella no le hacía sentir nada a él, y él no quería que ella sintiera ese vacío, por qué definitivamente no era su culpa, simplemente algo estaba mal con él.
Sacudió su cabeza.
Ella lo besó, intensamente. Eso le gustaba.
Mientras los labios de Annie se encontraban con los de él y su mano jugueteaba un poco bajo su falda, alguien a su lado carraspeó, haciendo a la chica separarse de su novio, en un acto de reflejo.
Agacho la cabeza, avergonzado.
La persona a su lado había bajado su vista a la mano del joven, que seguía disimuladamente bajo la falda de Anna.
— ¿Saben que va contra las reglas de las instalaciones hacer... lo que hacían? — el tipo era un estirado sin remedio. Aunque su cabello luciera genial, parecía un idiota de primera.
— ¿Te refieres a besar a mi novia? ¿Quién eres tú para decirnos que hacer, de todas formas?
¿Otro de sus problemas? Según su madre, siempre tuvo una personalidad fuerte, ella lo veía como algo grosero, pero Levi lo veía como una especie de capa de protección, algo para tener al mundo a sus pies, una tontería. Era un chico que solía defender su identidad arduamente, no entendía muchas cosas de si, pero al menos era sincero consigo mismo. La mano de la joven lo tomó por la muñeca y la saco de debajo de su falda. ¿Y ahora?
Anna se paró e inclino un poco la cabeza. El tipo no parecía estudiante, pero definitivamente era joven.
— Lo siento, señor— le dijo ella al tipo, miro a su novia confundido
— Lo siento, disculpa— Levi se puso de pie, tenía la intención de defender a su novia, pues parecía que el otro la podría humillar. — ¿Quién te crees? — Casi le escupía en la cara— ¿Por qué mi novia tiene que hablarte como si fueras un superior? —Dijo, se estaba molestando, aparentemente sin ninguna razón — ¿Por qué no te metes mejor en tus asuntos y nos dejas en paz? — lo empujo un poco, y el contrario, en respuesta, sonrió bajando la cara, casi como si se estuviera burlando del chico que lo había empujado. Levi se molestó aún más. Al contrario del otro, que no hizo nada, Anna lo tomó por el brazo y lo alejó de él.
¿Y Anna por qué se comportaba así? No era del tipo de chica que se dejaba intimidar con facilidad, eso también lo había molestado.
— Lo siento mucho, profesor— ella vuelve a inclinar la cabeza, en gesto avergonzado, haciendo énfasis aún más fuerte en el título.
Definitivamente le había dicho profesor. El chico realmente había metido la pata. Cerró sus ojos, sintiéndose un poco imbécil, recordó que su madre le decía que ese temperamento no le iba a traer nada bueno, odiaba que su progenitora siempre tuviera la razón.
— Mi novio no sabía con quién estaba hablando, lamento si le faltamos al respeto de cualquier forma, esto no fue intencional. Pídele disculpas, tonto— Anna le dio un golpe con su hombro a su novio. Levantó la mirada, odiaba perder su orgullo de esa manera, pero tenía que hacerlo.
— Si — dijo con la mirada de nuevo algo baja, al igual que su tono— Lo lamento...
— ¿Disculpe, joven? No lo escuche muy bien— la sonrisa en su rostro le indicó que se estaba burlando de él; era estúpido quizá.
— Dije que lo lamento— Levi elevó más la voz, mirándolo al rostro, como si le faltara escuchar algo más, no le había hablado formalmente, pero es que no le importaba, no le iba a mostrar ni un poco de respeto— ¿Nos podemos largar ya? — hizo ademán para retirarse, pero él mayor tomo su brazo, deteniéndolo.
— La chica se puede ir, pero tú me faltaste al respeto, así que ven conmigo.
Ah, gilipollas.
— Pero él...— Anna quiso intervenir, pero el hombre la miro con ojos, cuestionantes
— Oh, ¿Quieres acompañarlo?
Ah, doble gilipollas
Anna balbuceó un poco antes de que el joven volviera tomar la palabra:
— Está bien, ve a clase, no te preocupes, te escribo en la salida. — Le dijo y ella solo asintió, mientras se alejaba algo apenada.
El profesor lo tomó por el brazo para que lo siguiera, y él sólo se sacudió, zafándose de su agarre.
— Está bien, puedo caminar solo.
— ¿No te enseñaron modales? — lo regañó el mayor
— ¿No te enseñaron a ser menos estúpido? — seguro que por eso lo suspendían.
— Me deberías hablar de usted, niño
Debería tocarme los cojones, ¿cómo ve?
Respiró profundamente, antes de hablar:
— De acuerdo, ¿No le enseñaron a ser menos estúpido, profesor?
Ah, su madre de seguro lo colgaba por eso.
— ¿Te crees la gran cosa, pequeño insolente? — él estaba enojado, lo sentía en el tono de su voz.
— No me creo, lo soy— Esa probablemente había sido la frase más estúpida que él haya dicho nunca en su vida, pero es que estaba de un humor tan extraño que ni siquiera se cuestionó porque había dicho tal inmadurez. El mayor lo golpeó en la nuca con su mano y lo empujó hacía el área de la dirección.
Realmente se sentía una mierda de persona, pero estaba muy enojado sin razón aparente, y no parecía pronto a tranquilizarse. Jodida manía de comportarse de manera impulsiva y jodido él también. Levi sabía que su temperamento era fuerte y tal vez el maestro no se merecía que un "pequeño insolente" lo tratara de esa forma, pero a Levi es que le daba igual, solo estaba molesto y se sentía un estúpido, expresar sus emociones nunca había sido su lado fuerte.
— ¿No vas de buen humor, cierto? — le preguntó el mayor de pronto.
— ¿Y a usted que más le da? Expúlseme si eso lo hace sentir mejor.
— Te recomiendo que no tengas esa actitud con el director si no quieres irte de este lugar antes de tiempo.
— ¿Y qué si me quiero ir de este lugar antes de tiempo? Mejor para usted. —Bufó— no se meta en mis asuntos.
Él lo tomó por el hombro y lo detuvo antes de llegar a la puerta de la dirección.
— Escucha, niñato, en verdad me estás molestando. Estoy intentando ayudarte, ¿Podrías dejar de comportarte cómo un imbécil de una buena vez?
Levi se mofó de la forma en que el mayor le había hablado, así que no perdió el tiempo para responder:
— Quieres que te trate con respeto, pero tú me hablas de una forma muy informal ¿No va eso contra su ética, profesor? ¿O en verdad les dices imbécil a todos tus alumnos?
— Ese privilegio solo lo tienes tú, imbécil.
Lo dijo con la misma finalidad que el menor: burlarse, cosa que a Levi le hizo ver la situación de una manera más extraña.
— ¿Cuál es tu edad? — le preguntó él estudiante, se comportaba demasiado como un adolescente para ser un profesor— me es difícil tomarte con respeto si me tratas de esa forma.
— Tengo 27, ¿Y tú qué, 10?
Lo miró con una mueca y movió el hombro para quitarse la otra mano de encima. No dijo más nada y simplemente entró a la dirección, con el profesor entrando tras de él.
Ojalá me expulsarán por esto.
— Este chico me trajo problemas— Levi viró los ojos, y acomodo la mochila en su hombro. —Quiero una cita con el director, si se puede en este momento lo agradecería.
La secretaria simplemente dejo su puesto y tocó la puerta de la oficina antes de entrar, segundos después, les dijo que podían pasar.
— ¿Cuál es el gran problema, profesor Ellis? Apenas es su primer día, me sorprende la situación, a decir verdad.
— El alumno rompió la regla de nada de demostraciones de afecto dentro de las instalaciones, y luego tuvo problemas de conducta contra mí.
— ¿Dónde está la chica? — Preguntó entonces el director. Era verdad, se necesitan dos para romper esa regla, pero realmente, Levi no quería meter a Anna en problemas
— … Salió corriendo— Levi lo miró con una ceja enarcada, ¿Estaba protegiendo a Anna? ¿Tenía preferencia con las alumnas? Además de gilipollas, también era un guarro, Levi se río entre dientes. — Y éste joven me empujo y me respondió, por eso le tome más importancia a su comportamiento que al de la chica. — el director asintió, como analizando la situación.
Se percató de que "Ellis" no le había dado protagonismo a la forma en que se habían tratado anteriormente, se imaginó que porqué eso lo afectaría a él también.
— Bien, Levi Meyers— se dirigió al menor
— Presente— dijo el nombrado sin mucho interés, sonando descarado
— Nunca había tenido problemas con usted. Así que no te pondré un castigo muy grande.
— Sí, como sea
El director y Ellis, ambos, soltaron aire casi desesperados, lo que le provocó una sonrisa.
— ¿Sabes? Dejare que el profesor te aplique el castigo que crea conveniente, pero a la próxima tendré que ser más duro. Controla tu comportamiento si no quieres que te meta en un problema más grande. Sal de aquí, y no hagas perder tiempo al profesor, o comenzaré a tomar cartas en el asunto.
Viejo perezoso, pensó.
Ellis solo agacho la cabeza y con su mano lo empujo fuera de la pieza. Despidiéndose del director con un movimiento de cabeza.
Al salir, Levi se giró hacía él y le sonrió con sorna.
— Todos los estudiantes sabemos que el director es un flojo y le importa lo equivalente a un comino lo que ocurre en su instalación, te viste un poco lento— se burló, descarado, él mayor solo se recargó en la pared y lo miró como si quisiera eliminarlo de la faz de la tierra.
— Usted, háblame de usted, por Dios. —Dijo solamente.
— Lamento que su plan maquiavélico de expulsarme no haya funcionado. Intentare con más fuerza a la próxima. — otra vez esa mirada asesina.
— ¿No sabes hacer nada más que escupir boberías, cierto? Me estoy hartando de ti y tengo que trabajar. Sígueme, tu castigo será hacerte perder clases.
— Poco creativo ¿No te parece?
— Mire, Levi Meyers, en verdad me estoy hartando de su presencia. — se tocó las sienes, exasperado.
— Oh, ¿Ya me habla con respeto?
— Solo guarda silencio y sígueme, te lo pido.
Nadie dijo nada más y Levi solo se dignó a obedecer.
Siguió a Ellis en silencio, creyó que ya lo había molestado lo suficiente, se merecía un poco de paz. En el primer piso, casi al fondo, el profesor abrió la puerta con una llave.
— ¿Tienes tu propia oficina? — preguntó el estudiante.
— ¿Y a ti que más te da? — casi parecía que lo imitaba a propósito— Y me estás volviendo a hablar informal.
— Tu tampoco me estás hablando formal, debería ser un trato justo ¿No te parece?
— Sí, como quieras. Entra.
Se encogió de hombros, pero entró a la oficina, era pequeña, solo tenía un escritorio y un archivador, con una computadora y estantes; un poco acogedor.
— Lindo— dijo viendo el pequeño lugar
— Gracias — le respondió y el mayor le indicó con la mirada que se sentará
— Yo me refería a la oficina
— Yo también — le respondió— ¿A qué más me referiría? — Claro, se había expuesto él solo — ¿O es que crees que soy lindo?
— Cierra la boca, mejor. — resopló Levi, fastidiado.
— Ahí estás de nuevo, siendo un imbécil mal educado.
— Mira, no me importa, la verdad. — le dijo, en verdad que ese profesor lo hacía enojar de diversas maneras y en lapsos muy cortos de tiempo.
— Te quedarás aquí. Ese es tu castigo.
— Está bien, lo tomaré como un día libre — dijo con su tono borde tan particular
— Bueno, mañana también te lo puedes tomar como día libre, eso lo acabo de agregar a tu castigo.
— ¿Dos días? ¿Estás loco? Perderé mis derechos a presentar los exámenes de las materias por falta. Ese no era el trato.
— Mira, no me importa, la verdad — otra vez imitándolo — Tú no decides el trato, de igual forma, imbécil— sonrió burlón
Cómeme la pija mejor, estirado.
— Bien, dos días libres. Me da igual.
— No, también te quitaré el celular— dijo el maestro, Levi se mofó de él y encendió el celular, restándole importancia a sus palabras
— ¿Acaso eres mi padre? — le dijo, lo estaba retando, tal como el "insolente" que era.
— Este es mi castigo, tienes suerte de que no haya ido más lejos con el asunto.
En serio comenzaba a querer azotar a ese señor contra la pared.
— ¿Por qué no dijiste nada? Sobre nuestras discusiones — se atrevió a cuestionarle, él mayor se acercó al estudiante y le arrebató el celular.
— Tengo clase, diviértete. — contestó simplemente.
Y se fue, dejándolo encerrado en su oficina, sin celular.
Comenzó a pensar que el hecho de que Ellis y él se estaban tratando de manera muy informal y algo fuerte y grosera; eso lo perjudicaría mucho si tenía clases con él, después de todo, sigue siendo su profesor, para su desgracia; y él parecía vengativo, seguro le haría la vida imposible si fuera su tutor de clase.
Tal vez Levi no tenía su celular, pero tenía la computadora frente a él, y era astuto. El único obstáculo sería si tuviera una contraseña, pero podría adivinarlo, no podía ser tan difícil.
Encendió el PC y efectivamente, la computadora tenía una contraseña. No sabía si eran números o letras, pero intento con lo primero: 1234, 0000, 1111. Cosas de ese tipo, ninguno de los números que puso era la contraseña correcta, y la computadora le bloqueó por 30 segundos la opción de poner una contraseña; tal vez eran letras. ¿Su nombre? Podía intentarlo. Esperó a que se desbloqueara y lo dejara continuar. Puso Ellis, pero de nuevo, incorrecto. Probó el nombre de la escuela, pero tampoco la acepto. Buscó papeles, notas o algo en los cajones del escritorio; los viejos siempre dejaban notas con sus contraseñas, porque así no las olvidaban.
Dio en el blanco, o cerca de él cuándo vio una nota verde con las palabras "número" y "cuatro" escritas en el pequeño papel.
Bien, ya sabía que era un número de cuatro dígitos, pero para dar con los posibles números, sería difícil. Dio la vuelta al papel, atrás venía un nombre, "Liam” ¿y ese quién era? ¿Por qué pondría en una nota el nombre de alguien? ¿Eso también se les olvida? Miro por encima en el escritorio a ver si había algo que le diera más pistas; así fue, encontró en una cajita unas tarjetas de presentación.
“Liam Ellis. Profesor” acompañado de su número de teléfono. ¿Por qué los maestros necesitaban tarjetas de presentación? Sin embargo, guardo una de ellas en la bolsa de su chamarra y se centró de nuevo en intentar desbloquear el ordenador.
El foco en su cabeza se prendió de inmediato. Liam tenía cuatro letras, y en las contraseñas de los celulares siempre había tres letras bajo los números. Entonces dedujo que podrían ser los números que tuvieran las letras indicadas para formar su nombre.
Intento con 5426*
Y entonces la computadora se desbloqueó.
Una contraseña que parecía difícil pero realmente era sencilla; Liam había sido muy astuto, pero la nota verde no le había ayudado en nada.
Entonces decidió jugarle una pequeña broma, cambio su contraseña y en vez de ser 5426* ahora era "LeviMeyers" la adivinaría rápido si era tan listo como parecía.
Se descargo en la computadora el PDF del Kindle que estaba leyendo en su celular por la mañana, junto a un par de libros más y los guardó en una nueva carpeta llamada "Imbécil" se los leería mañana o el resto de la tarde, tenía mucho tiempo y la clave de su computadora, así Liam no volvería a pensar en quitarle su celular.
Dos horas antes de que se acabe el día escolar, la puerta de la oficina del maestro se abrió, provocando que el intruso diera un pequeño salto del susto.
— Joder, Levi — susurró Liam, recuperándose del susto; el mencionado sonrío con ironía, recargándose en el respaldo de la silla, mirándolo atento. — Me olvide que estabas aquí.
— Gracias, no es el primero que se olvida de mí. Como sea, ¿Necesita algo? Estoy algo ocupado.
— Veo que has arreglado la forma en que te diriges a tus mayores. —dijo, haciendo referencia a que le estaba hablando de usted.
Ni siquiera sé dio cuenta que lo empezó a hablar educadamente, y él que pensaba que era un insolente. Bufo irónico.
— Es cierto, olvide que solo le hablo a la gente que respeto con educación. — Liam lo miro con esa mirada irónica, como si esperará el momento exacto para burlarse de él — ¿Necesitas algo o solo pasas a saludar? — Antes de que Liam pueda responder, Levi volvió a jugar en su computador.
**(Uso 5426 por qué la combinación de letras bajo esos números es el nombre de Liam *(5- jkL , 4-ghI, 2- Abc, 6-Mno) ***
— Tú... en serio. ¿Qué haces, mocoso?
— Me estaba aburriendo y tú te llevaste mi celular, ¿Qué esperabas? Por cierto "5426" no es una contraseña segura por más en código que sea, Liam. — se burló el menor, haciendo énfasis en el nombre de pila de su profesor.
Liam, enfadado, dejo su maletín en la mesa y se poso tras la silla en la que el estudiante estaba sentado, puso un brazo a cada lado de menor, rodeando la silla para llegar al teclado y averiguar qué es lo que hacía. Liam estaba tras de él, con sus brazos a cada lado, y su respiración constante flotando cerca de la mandíbula de Levi. El estudiante tragó saliva, y sin caber muy bien por que, sintió su piel acalorarse. Casi y se tomaba el tiempo de estudiar la fragancia que emanaba su profesor, hasta que noto lo cerca que estaba de él.
— ¿Quiere quitarse, profesor? — lo reprende sin darse cuenta de que le volvió a hablar de la manera formal; el mayor no dice nada y con una de sus manos empuja la silla a un lado, liberándolo de entre sus brazos.
— En verdad me sacas de quicio — dice el mayor solamente
— No me interesa ¿Dónde está mi celular? — estiró la pierna justo a la par que el mayor da un paso hacia su maletín, haciéndolo tropezar con su pie y aterrizando las palmas de su mano en el escritorio.
— No fue intencional, lo siento. Solo deme lo que me pertenece
— ¿Siempre has sido así de problemático? — Le cuestiona, pero Levi decidió no responder.
— ¿Por qué se calló que le falte al respeto de forma más grave? Si tanto quiere que me vaya solo haga que me suspendan, y se acabó. — intentó Levi.
Liam aventó el celular hacia el propietario de éste, el menor lo tomó con la mano en una captura rápida
— Solo lárgate, niño — le dijo aún apoyado en su escritorio.
Levi tomó su mochila, la colgó en su hombro, y salió de la oficina empujando la silla hasta que chocara con la pared. Ese hombre de verdad debería buscarse algo mejor que hacer que molestarlo.
Salió de la oficina al patio central de la escuela, donde vio a Anna dando pequeños saltitos, con su mochila rebotando contra su trasero y su falda moviéndose ligeramente. Corrió hacía ella y antes de llegar frente a ella, ella llegó frente a él.
— ¡Amor! ¿Estás bien? — Levi la toma de la mano, y la guía a la salida de la escuela, hoy salían más temprano, pues tenían las últimas dos horas libres. — ¡Perdiste todo el día, perdón!
— ¡Amor! ¿Estás bien? — Levi la toma de la mano, y la guía a la salida de la escuela, hoy salían más temprano, pues tenían las últimas dos horas libres. — ¡Perdiste todo el día, perdón!— Annie, no es tu culpa, yo fui quien provoco a ese estúpido maestro.
— ¿Él hizo que te castigaran? ¿Por eso perdiste todo el día? Me sorprende que el rector te haya castigado... ¿No es demasiado vago para eso? — Anna parecía querer seguir parloteando preguntas, así que Levi la acercó a ella y la beso fuertemente para que dejara de hablar.
— Él intento que el director me castigara, pero sí, el director es un vago, le cedió toda la responsabilidad al maestro. Y Liam... — se detuvo. ¿Liam? ¿Y él por qué carajos lo llamaba por su nombre? Sacudió la cabeza. — El profesor Ellis — se corrigió — se hizo cargo, me encerró en su oficina todo el día sin teléfono. Y ya, es todo.
— ¿Sólo eso?
— ¿Querías que me metieran a prisión? — ella se carcajea, su sonrisa realmente le gustaba, era linda, y hacía sus ojos pequeñitos. — pero no, mañana tengo el mismo castigo.
— ¿Te obligara a tener las dos faltas? ¿Para perjudicar tu derecho a los exámenes parciales? Vaya, lo siento mucho... — Anna se detuvo de golpe, y lo miró escandalizada.
— ¿Pasa algo?
— Lo olvide — Levi solo la miro atento. — Es nuestro maestro tutor.
Ahí el aire se le fue. Si él era su maestro de planta la había cagado en toda la extensión de su vida académica. Aquí es cuando la voz de su madre diciendo "Te lo dije" por ser un impulsivo resuena en toda su cabeza y le regala las ganas de arrancarse los sesos uno a uno.