Capítulo 1
El sol se colaba por la rendija de la persiana, su brazo se sentía adormilado, poco a poco iba abriendo los ojos, su visión era un poco borrosa, afuera alcanzaba a escuchar el trino de las aves, un ligero aroma se sentía en la habitación, recuerdo de lo que anoche había sucedido al interior de esta.
Se movió un poco y sintio cierta molestia en su brazo, una cabellera rosada descansaba en él, no pudo evitar inclinarse y enterrar su nariz en ella aspirando su aroma.
haa tan relajante.
Ah! eh ahí la causa de la molestia en su brazo, si!, definitivamente hizo un excelente trabajo conquistando a esa papa rosada como solía decirle en el pasado, ahora era su Yuuji, su sol y con quien estaba felizmente casado.
Ambos estaban completamente desnudos, Satoru alzó un poco la cabeza intentando no despertar al pelirosa quien tenía un rastro de baba en la comisura de su boca cayendo hasta su brazo adormilado.
ah, un verdadero ángel.
Observó el lugar, definitivamente tendría que pagar por los daños ocasionados al establecimiento, realmente hicieron un enorme desastre anoche, sin embargo para el gran Satoru Gojo eso era una simple nimiedad, que con unos cuantos miles se podía arreglar, no por nada era el más fuerte.
La boda se había planeado con mucha anticipación, todos sus amigos y familia estuvieron presentes, con algunos pequeñisimos contratiempos debido a que ciertos hermanos de su solecito intentaron meterlo en la cajuela del auto para que la ceremonia no se llevara a cabo, afortunadamente media hora después y unos cuantos calambres en las piernas la cajuela fue abierta, su Yuuji lo había encontrado, la cara con la que lo veía era de horror y un enojo puro, definitivamente un par de hermanos habían firmado su sentencia de muerte pues hasta el mismísimo Satoru Gojo sabía que no debía hacer enojar a su rayito de sol.
-¿Estas bien cariño?
Yuuji trataba de asegurarse de que su prometido casi esposo se encontrara en perfectas condiciones y sin ningún rasguño.
-Ahora lo estoy, solo con verte me es suficiente para poder respirar.
-También te amo Toru.
Un ángel, pensó Saturo, definitivamente su Yuuji era un verdadero ángel caído del cielo y al que pusieron en su camino solo para el.
Una sonrisa se asomo en su rostro cuando recordó el momento en que su Yuuji caminaba hacia el altar vestido con ese perfecto traje ajustado a su medida que le hacía resaltar sus zonas más provocativas, como ansiaba que llegara la noche para poder arrancarle esas ropas que cubrían su perfecta piel, se veía tan perfecto con ese velo cubriendo su rostro.
Recordó que al llegar al altar y al momento de que Sukuna le entregaba la mano de su perfecto amante alcanzó a divisar como este tenía un visible moretón en el labio y al momento de que el padrino Choso entregaba los anillos este tenía unos dedos marcados en la mejilla, no pudo evitar sonreír burlonamente a sus dos cuñados quienes lo fulminaron con la mirada.
Todo fue vítores y gritos de felicidad cuando ambos se dijeron el si y los declararon esposos a excepción de dos personas que querían más bien matarlo, recordó que en el banquete ambos hermanos se acercaron a ellos y lo amenazaron con no hacer llorar a su hermanito si no lo colgarian de las pelotas y lo darían de comer a los perros.
Desafortunadamente para ese par el pequeño Yuuji de 18 años si derramó lágrimas esa noche, varias marcas en el cuerpo de ambos eran la prueba de ello.
Se levantó de la cama tratando de mover lo menos posible al pelirosa para así no despertarlo, el delicioso trasero de Yuuji estaba al descubierto, al verlo quería lanzarse a él y enterrar su cara en esas perfectas y redondas almohadas y comérselo pero en la sesión que tuvieron anoche prometió tener piedad al día siguiente para que su esposo pudiera recuperarse, lamentablemente el mini satoru no entendía razón y estaba muy emocionado desde que abrió los ojos e inhalo el aroma de su omega que tuvo que ir al baño y darse una ducha con agua fría para bajar su pequeño problema cosa que no funcionó y tuvo que recurrir al método antiguo.
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-mmmmm... Satoru...
Un perfecto ángel abría los ojos dos horas después una vez que el aroma de unos deliciosos huevos revueltos se coló en sus fosas nasales, sólo hasta entonces se dio cuenta del hambre que tenía, se levantó con calma de la cama y observó alrededor, todo estaba perfectamente impecable, seguramente Satoru lo limpió cuando se levantó pues claramente recuerda el desastre tan erótico de anoche, lo último que recuerda fue que el paquete de condones que habían comprado ya no existía y era una cantidad considerable, solo esperaba que el sofá de la entrada no estuviera tan dañado.
Se dio un delicioso baño en el que sintió como su cuerpo se relajó plácidamente, sentía como cada músculo iba aflojandose, también pudo observar todas las marcas y mordidas, recordatorio de la intensa noche anterior.
un Satoru vestido con pantalones de chandal claros y el torso descubierto se encontraba de espaldas a él peleando con un exprimidor de jugo, Yuuji no pudo evitar soltar una risita que Saturo por supuesto escuchó.
-Mi amor!!!!
La expresión de Satoru al ver a Yuuji le hizo saber que definitivamente no se equivoco en ningún momento al decirle que si, fue como si al verlo todo se iluminará en él , la expresión era de una persona que definitivamente era feliz.
-Buenos días cariño.
Yuuji fue levantado del suelo como princesa y llevado a la silla para que se sentara.
-Sato... mgh...
Chasquidos se escuchaban en la cocina, un intenso beso que era comandado por el albino estaba dejando sin aliento a la otra persona.
-mngh, cariño..., mngh, ha, espe...
Satoru era un hombre tan erótico y lascivo, tenía al omega tomado detrás del cuello y con la otra mano comenzaba acariciar su pezon derecho, a pellizcarlo y torcerlo delicadamente mientras su lengua se introducía profundamente en la garganta de Yuuji hasta que...
grrrrrrr
un gigantesco y sonoro rugido se escucho en toda la cocina, Yuuji no sabía en dónde meterse, fue la primera vez que Saturo vio muchos colores en la cara de Yuuji y eso le fascino.
-jajajaja
-Satoru tonto!
Yuuji tenía su rostro cubierto con ambas manos.
-mi amor es lo mas lindo y tierno que he escuchado, no tienes por qué avergonzarte, amo absolutamente todo lo que venga de ti, me encanta, gracias por convertirte en mi familia, eres lo mas preciado que tengo.
Un tierno y casto beso fue dejado en la frente del omega mientras este le ponia delante un vaso de jugo de naranja, un plato de fruta, huevos revueltas, hotcakes y café.
ambos desayunaron tranquilamente, compartiendo chistes, cosas de la boda y un pequeño bufido que le pareció de lo más adorable al albino por parte del pelirosa, al recordar cierto incidente con cierto par al que quería mucho.
Había que desayunar rápido pues le prometió a Yuuji que le daría un Tour por ese lugar tan tranquilo y ameno y el que fue parte de su infancia.
Aún no sabía porque Yuuji prefería estar ahí que en Londres, "quiero conocer todo de ti" le dijo y ahí estaban, un omega entusiasmado por conocer el lugar de niñez de su alfa y un alfa protector con su omega capaz de hacer lo que él quisiera,