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Cuándo eres un héroe de guerra, lo que más añoras son tus días de sueño placentero y noches de dormir completas. A no ser que seas alguien que haya disfrutado el sonido de las explociones, la pólvora ser accionada de las armas de fuego y ver a tus aliados caer, explotar y morir sin despedirse frente a tus ojos, calmar tu mente antes de dejarte llevar por el cansancio y hundirte en el tan esperado sueño es peor que luchar contra un toro en un cerro.
Las ojeras bajo sus ojos eran señal clave de que, efectivamente, él no había logrado conseguir tal grado de relajación. Todas las noches despertaba abruptamente en su cama, con la pijama pegada a su pequeño cuerpo cubierto de sudor, la frente húmeda y el pecho subiendo y bajando con el corazón a mil. Simplemente, recordar a todos aquellos soldados caídos en guerra era doloroso y abrumador. Pese a ser reconocido por todo su escuadrón como "El Ángel" por ser uno de los mejores médicos dentro de la unidad, jamás se perdonaría el hecho de que dejó morir a muchos. No pudo salvarlos a todos.
Ésta noche no fue la excepción. El sonido de una exploción seguido de un recuerdo sangriento hizo que su cuerpo reaccionase abruptamente y se levantase hacia arriba, completamente horrorizado.
Cuando el leve recuerdo de dónde estaba se acentuó en su mente y su agitado respirar volviese a la normalidad, él suspiró. Lenta y pesadamente, en una especie de queja interna. "Ahí va otra noche sin dormir" pensó. Pasándose una mano por el cabello, dirigió su escarlata mirar hacia la mesita de noche en el lado izquierdo de su dormitorio y ojeó el reloj digital sobre ésta. Las cinco y treinta y siete de la mañana.
Suspirando nuevamente seguido de un parpadeo perezoso, dejó caer ambos hombros hacia los lados. Al menos logró dormir dos horas más que ayer, fue un gran progreso. Mejor iba a empezar su rutina mañanera antes de salir; después de todo, hoy tenía cita con su psicóloga.
Apartando las sábanas de sus piernas, el hombre se bajó de la vieja cama para una sola persona y emprendió su caminata hacia la ducha. Nada mejor para empezar el día que una buena remojada de agua fría. (La posada no disponía de agua caliente, para su desgracia).
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────. Un gusto verle de nuevo, señor Morningstar ──── fue el saludo que la mujer le dió al hombre mientras hacía un gesto con la mano, indicándole que se sentase frente a ella en su cómodo sofá. Ella vestía una falda de tubo negra que le llegaba hasta las rodillas, medias beige que fácilmente podían hacerse pasar por el color natural de sus piernas si no la observas de cerca, una blusa carmesí con vuelos en el cuello acompañada de una chaqueta del mismo tono que su falda. Sus zapatos eran negros y bajos, lo suficientemente cómodos para no cansarla pero lo suficientemente elegantes como para cumplir con la etiqueta de trabajo. Su cabello atado en una coleta alta era lo único contradictorio. Colores de varios tonos de rojo, celestes y amarillos pintaban su cabellera como lienzo.
El hombre que se mostraba agotado, obedeció sin pensarlo mucho, sentándose en el lugar ofrecido. Su cabello era de un tono rubio pálido, vestía un pantalón beige claro acompañado de una camisa blanco hueso, sus zapatos eran negros y formales, su chaqueta era un tono más blanca que su camisa y estaba adornada por los bordes con tonos rojos y dorados. Los accesorios que más destacaban en su persona eran en definitiva su sombrero blanco de copa y bastón en forma de manzana que usaba para sostenerse.
────. Digo lo mismo, doctora Beel. ──── sonrió éste. Sus mejillas bañadas en un rubor rosa natural ────. Veo que esperaba mi llegada ──── comentó.
La mujer, con una sonrisa, asintió y dejó de lado los papeles que con anterioridad tenía en manos.
Estirando la mano hacia su lado derecho del escritorio, tomó un papel y se lo ofreció al hombre más bajo.
El rubio tomó el papel entre sus guantes negros y parpadeó confundido, leyendo el contenido de éste ──── ¿Pentagram City? ──── cuestionó levantando la mirada ──── ¿Qué tiene que ver ésto, doctora? ──── preguntó. Obvia duda pintada en sus rojos iris.
Ajustándose las gafas, la psicóloga se acomodó en su asiento ────. Necesita unos cambios de aire, señor Morningstar ──── sonrió ────. Parte de su falta de sueño embellecedor es que está solo ¿Ha considera siquiera intentar visitar a su familia? Cumplirá tres meses desde su regreso de la guerra ──── recordó, colocando ambas manos sobre su regazo.
El llamado Morningstar se encogió de hombros sobre su asiento, inflando levemente las mejilla y desviando la mirada en una clara negación. No planeó ni planeaba visitar a su familia, no hasta dentro de mucho tiempo. Quizás nunca. Quién sabe. Después de todo ellos fueron quienes lo mandaron a la guerra y lo abandonaron ahí, sin nada más que él mismo para apoyarse.
La mujer negó suavemente y suspiró ────. Quizás un poco de compañía, ya sea un amigo, un amante o algo parecido pueda ayudarle. El estar aislado luego de tales traumantes hallazgos sólo hará que su depresión aumente y le sea imposible recuperar el sueño ──── comentó, recordándole a Morningstar que no puede esconderse del mundo para siempre. El hombre mayor se hundió más en el sillón, sin ver aún a la mujer a la cara ────. Lucifer ──── la mujer llamó. Cualquier tono profesional abandonó su voz ────. Necesitas salir de tu cueva. No es correcto. Sé que tienes miedo de lo que te depara el mundo después de la guerra; fuiste un hombre que vivió siempre en lujos y de un día para otro fuiste arrojado a la boca del lobo sin preparación alguna ──── ella suspiró y se quitó las gafas para frotarse el puente de la nariz ────. Pero créeme cuando te digo que hay más del mundo por ver que, bueno, la guerra. Empieza por mudarte a un lugar más cómodo y conseguir algún compañero de cuarto ¿Quién sabe? Quizás podrían volverse amigos ──── recomendó ella. Una sonrisa amistosa apareció en su pecoso rostro.
Lucifer se removió entre su asiento, acomodando el bastón entre sus manos mientras a su vez jugueteaba con éste ──── ¿No puedo simplemente, no sé, irme a vivir solo? ──── cuestionó de vuelta.
La mujer negó suavemente ────. El punto es que salgas de tu zona de confort y descubras algo nuevo que te entretenga. No que te cambies de ciudad sólo para volverte a encerrar en tu cuarto y no salir más que para recibir la comida a domicilio ──── aconsejó ella. Colocando las gafas sobre los papeles que anteriormente leía, se inclinó más sobre su asiento, descruzando sus piernas ──── ¿Sabes? Más que tu psicóloga, soy tu amiga. Sé lo que necesitas a su vez lo que te pasa. Sé que por más que te dije que no es bueno tener a un cercano tuyo como psicólogo, no tuviste la confianza con nadie más para poder decir tus problemas. Así que te diré ésto y será decisión tuya si decides hacerlo o no ¿Si? ──── dijo, esperando una respuesta por parte del hombre más bajo para continuar ────. No puedes permitir que la depresión siga destruyendo lo que alguna vez fuiste.
El rubio tamborileó los dedos sobre el bastón y mordió suavemente sus labios, pensando en las palabras de su amiga. Beelzebub tenía razón en muchas cosas; en el ámbito profesional ella siempre le recomendó actividades para poder deshacerse de su actual depresión. Ella fue quien de hecho, antes de ir a la guerra, le detectó un trastorno de hiperactividad.
Ella es actualmente, una de las pocas amigas que tiene. Y la más cercana por decir lo menos ¿No se sentirá mal el abandonarla? ¿No se sentirá ella triste si él se va de pronto y no la vuelve a visitar en mucho tiempo? Es decir, si va a cambiar de ciudad, es claramente obvio que deberá posponer sus citas con ella o bien, cambiar a un psicólogo más cercano.
¿Ella estará bien sin él? ¿O... Es él el que estará bien sin ella?
Sus hombros cayeron a su lado ──── Yo... ──── vió al suelo pensativo. Bien, le iba a dar una oportunidad ¿Qué podría salir mal? ────. Está bien, seguiré tu consejo ──── aceptó finalmente.
Los ojos fucsia, por las lentillas, de la mujer se iluminaron junto a una sonrisa alegre. Si no fuera porque estaba en un ambiente laboral profesional, Lucifer estaba seguro de que ella habría saltado de alegría y corrido a darle un enorme abrazo. Después de todo, el ser psicóloga nunca significó dejar de lado su personalidad explosiva.
Aplaudiendo para deshacerse de toda la euforia que la invadió, ella sonrió con dientes ────. Eso es estupendo, señor Morningstar ──── dijo ella recuperando todos sus aires de profesionalidad ────. Entonces, significa que ésto será un hasta luego ¿Verdad?
Una mirada desviada y un asentimiento de cabeza fue todo lo que recibió la mujer por respuesta.
────. En ese caso, llámame cuando hagas alguna fiesta en tu nuevo hogar ¡Oh, y no olvides presentarme a tus nuevos amigos! ──── chilló ────. Eso es todo por hoy, señor Morningstar. Puede retirarse y que tenga un excelente día.
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Al día siguiente, Lucifer no perdió el tiempo y se dedicó a buscar por internet algún departamento rentable disponible en Pentagram City. Claro que, no parecía ser la opción más factible; las páginas estaba llenas de lugares los cuales sin problemas le darían alojamiento, sin embargo o eran demasiado caras o bien, no le agradaba del todo. Eran muy... Extravagantes.
Lucifer suspiró en su sofá mientras apartaba las manos de su computador portátil. No estaba saliendo muy bien que digamos, además, no tenía a nadie aún con quién poder ponerse de acuerdo para ser compañeros de habitación. Azmodeus no era una opción.
Pasándose una mano enguantada por el cabello, el celular a su lado comenzó a sonar. Lucifer pudo ver sin esfuerzo el nombre escrito en la pantalla del móvil antes de responder a la llamada.
──── ¿Anthony? ──── cuestionó extrañado.
La voz al otro lado del celular ronroneó alegremente ──── ¡Nuh-uh! Recuerda mi chaparrito amigo~ ¡Ángel! ──── recordó en un tono demasiado alegre, no parecía ofendido en lo absoluto.
Lucifer tarareó en respuesta ────. Es cierto, lo olvidaba, aún no he cambiado tu nombre de contacto ──── dijo en tono de disculpa ────. Ah ¿Por qué me has llamado? ¿Necesitas ayuda en algo o...?
────. Dahy, tampoco es para tanto ──── canturreó ────. Escuché de una abejita que estás planeando mudarte y sobre todo, buscando un compañero de habitación~ ¡Vaya, y yo que te consideraba un santo! ──── bromeó la voz al otro lado.
Lucifer sólo rodó los ojos ante los comentarios de su carismático amigo ────. Y pensé que mis secretos estaban a salvo con ella. Cuando decía que era mejor tener a un desconocido como psicólogo, ella no mentía ──── se recordó Lucifer, negando suavemente con una sonrisa dibujada en los labios.
Ángel solo rió ──── ¡Oh vamos! No puedes culparla amigo, además, jamás le dijiste a ella que fuese un secreto ¡Ya la conoces! ¡Demasiado hiperactiva para su bien! ──── exclamó él.
────. Quién la viera en su ámbito profesional jamás pensaría que su querida psicóloga es una mujer amante de las bebidas y las fiestas ──── suspiró divertido, finalizando con esa pequeña conversación.
Ángel entendió de inmediato, por lo que no continuó con el mismo tema de Beel, si no que, en su lugar, retomó el tema por el que llamó ────. Así que ¿Qué tal? ¿Alguna novedad? Sabes,
¡Diría que yo podría ser tu compañero de cuarto¡ Pero, conociéndote chiquirrín, mi vida para ti sería demasiado ruidosa~ ──── confesó el chico al otro lado del teléfono ────. Suelta el chisme, bombón.
Lucifer rió suavemente y negó con la cabeza ────. Al contrario, Ángel, creo que sería al revés. Mi vida es demasiado silenciosa para alguien como tú, es decir ¡Mírame! ──── expresó, elevando ambos brazos hacia arriba pese a saber que su amigo no podía verle ────. Hombre adulto, recién egresado de la guerra, obligado a usar un bastón hasta que mi cojera decida irse y oh sorpresa, depresión, problemas familiares y más solo que un cactus en un desierto ──── suspiró derrotado ────. Nadie me querría como compañero de cuarto. Estoy considerando seriamente el irme a vivir sólo a otra ciudad ¿Seguiría igual? Sí, pero en otra ciudad ──── dijo con total sinceridad y se encogió de hombros.
La línea quedó en silencio por un largo rato, preocupando a Lucifer por un breve instante ──── ¿Ángel? ¿Hola? ────Preguntó ¿Se abrá perdido la señal? ¿Presionó equivocadamente ( de nuevo ) el botón para colgar?
Antes de que Lucifer volviese a repetir el nombre del chico, una estruendosa risa sonó en el oído del rubio, provocando que alejase por un momento el móvil de su oreja para luego nuevamente acercarlo hacia él.
Sin perder el tiempo, Ángel habló ──── ¡Oh mierda! ──── exclamó con ánimo ──── ¡Eres la segunda jodida persona que me dice eso en el día! ¡Y a penas son las tres de la tarde! ──── se volvió a reír con euforia.
Lucifer arrugó la nariz ante el comentario ────. Espera ¿En serio?
────. Diablos ¡Sí! ¡Y, Dios, es una maldita coincidencia! El destino sí que es una perra.
Lucifer se recompuso en su asiento, colocándose el móvil más cerca de la oreja como si no lo tuviese lo suficientemente pegado al oído ya ──── ¿Y se puede saber quién es, entonces?
La voz pícara de Angel ronroneó en el teléfono, seguido de un muy sonoro "hmmm" alargado ────. Ésto sin dudas te va a emocionar.
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El sonido de los cilindros burbujear acompañado del tintinear del cristal al ser golpeado suavemente sobre una base del mismo material, dejando así a su paso un líquido carmesí sobre éste fue, por el momento, el único sonido dentro de la habitación. Siendo sólo el sonido de la corriente de luz sobre su cabeza el tercero en unirse a la danza de silencio y enfoque que el individuo dentro de la habitación hacía.
Un ojo avellana se asomó por la máquina para analizar microorganismos, más conocido como "microscopio óptico". Se movía de un lado a otro, en busca de algo anormal en aquella prueba de tejidos compuestos por glóbulos rojos.
Unas manos morenas maniobraban la máquina con experiencia y sin vacilación. La expresión del hombre se mantenía seria, pero a su vez, expectante.
El chirriar de la puerta llamó la atención del hombre, si tuviera orejas sobre la cabeza, se abrían volteado en dirección a la entrada de aquél laboratorio, más la atención del hombre de tez morena se mantenía aún en la prueba microorgánica.
Dos hombres emergieron de ésta. Uno demasiado alto para ser promedio y el otro demasiado bajo para llegar a la estantería de la cocina. Ambos rubios, uno de ellos vestía ropajes informales, rosas; demasiado femeninos para el gusto del moreno, ojos de distintos colores cada uno. El otro era bajo, se sostenía por un bastón. Amante de los sombreros de copa parecía ser.
El más bajo de los dos observaba la habitación entrañado ────. Wow ──── dijo, llevando su mirada a todos lados ────. Supongo que ya no estamos en mis tiempos ──── murmuró, apoyándose en su bastón mientras se quedaba parado frente a la salida.
El hombre castaño tomó la base de cristal y le colocó una tapa casi tan delgada que podría romperse en un instante; guardandola conservadoramente en uno de los muchos lugares llenos de las mismas bases en aquél laboratorio. Finalmente, desvío su atención ────. Oh, te sorprenderías en realidad ──── dijo sin esperar una invitación a la conversación, sorprendiendo a Lucifer por la inesperada respuesta ────. Ángel ¿Me prestas tu... Aparato electrónico portátil para enviar un mensaje? ──── dijo, un claro disgusto se asomaba en su tono de voz.
El rubio más alto chasqueó la lengua ──── ¿Qué no tenías un teléfono ya, sonrisitas? ──── cuestionó, inclinándose hacia adelante y colocándose ambos brazos a los costados.
Sin darle mucha importancia a la pregunta, el moreno se encogió de hombros ────. No tiene cobertura. Suelo olvidar que llevo esa cosa ──── mencionó mientras revisaba las etiquetas de algunos fármacos.
Ángel hizo una mueca al respecto ────. Lo dejé en el auto, iré a por él ──── dijo rodando los ojos.
Sin embargo, antes de que el muchacho rubio diese un paso más, Lucifer le detuvo.
────. Ah, no es necesario, puedes usar el mío si gustas ──── se encogió de hombros. Ambos hombres llevaron su atención al más bajo, haciéndolo sentir por un momento, más pequeño de lo que ya era.
Una sonrisa apareció en el rostro de Ángel mientras se cruzaba de brazos ────. Ah, él es Lucifer Morningstar. Viejo amigo desde la Universidad ──── presentó él.
El segundo hombre alzó una ceja. Una sonrisa que el rubio más bajo no había notado adornaba su rostro, tan espeluznante pero a su vez natural que no sabía si estaba ahí antes de que llegara. El hombre de tez morena, cabello chocolate peinado a un lado el cuál era decorado por una boina de color grisáceo, haciendo juego con su chaqueta larga que le llegaba hasta las rodillas y usaba anteojos tan pequeños que Lucifer se hizo preguntar si realmente veía con ellos o los usaba de adorno, se acercó a él.
Inmediatamente, el hombre más bajo rebuscó en su bolsillo y sacó el dispositivo móvil del mismo, extendiéndoselo al hombre frente a él.
Parpadeando, el hombre le observó y luego llevó su atención al teléfono ────. Gracias ──── dijo sin más. Jugueteó un poco con los dedos en el móvil antes de volver a hablar ──── ¿Gula o No Matarás? ──── preguntó al aire.
La pregunta tomó totalmente desprevenido a Lucifer. Una mueca confusa apareció en su rostro, parpadeando suavemente y dirigiendo su vista hacia Angel, quién le sonreía con expectación ────. Ahb, dah ¿Disculpa?
Aún con el móvil en manos y sin verle al rostro, el hombre moreno volvió a preguntar ────. ¿Dónde fue? ¿Gula o No Matarás?
Lucifer volvió a dirigirle la mirada a Ángel ────. Fue... En Gula, espera, Ángel ¿Le hablaste sobre mí? ──── le preguntó, señalándose a sí mismo.
El hombro aún con una sonrisa enorme, negó ──── ¡Nu-uh mi querido chaparrito~! Ni una palabra sobre ti ha salido de ésta boquita ──── afirmó con melodrama, señalando su propia boca y sacando la lengua de forma lasciva y juguetona.
El moreno finalizó lo que sea que estuviese haciendo en el teléfono del más bajo y se lo entregó sin problemas. Rápidamente se dirigió a su escritorio donde una taza de café ya fría le esperaba.
────¡Nada como una buena taza de café luego de una insuperable visita! ──── exclamó, luego hizo una mueca ante el saber que tomó su taza amarga de café. El que se enfriara había hecho que adquiriera un sabor mucho más salado que el amargo que le suele gustar ──── ¿Tocas el violín? Tienes cara de ser ese tipo de persona, yo suelo tocar el piano. Dime ¿Cuáles son tus pasatiempos? ¡Algo infantil, seguramente!
El rubio más bajo aún no salía de su estupor y con cada palabra que el hombre contrario soltaba, aumentaba ────. Disculpa, me perdí ¿De qué diablos hablas?
Tomando sus guantes que anteriormente descansaban sobre la repisa arriba del microscopio, el hombre continúo su balbuceo ────. Dime querido ¿Te molesta la radio? Personalmente amo escuchar las melodías de ésta durante el estrés o el aburrimiento ¿Que tal a ti?
El más bajo se removió entre su lugar ──── ¿Por qué habría de decirte... Mis gustos personales hacia la música? ¿Ángel, estás seguro de que no le has comentado nada de mí?
El hombre rubio ahora recostado sobre la mesa se removió divertido, negando nuevamente con la cabeza. Una sonrisa orgullosa se posaba en su pecoso rostro.
El hombre castaño terminó de luchar contra sus ajustados guantes en sus manos y se alizó el abrigo ──── ¡Oh, nada para preocuparse mi estimado rubiecito! Son simples detalles que los compañeros deben saber si van a compartir hospedaje ──── dijo, jugueteando con los bordes de su chaqueta para finalmente dejarla impecable sobre sus hombros.
Lucifer movió suavemente la cabeza hacia los lados ──── ¿Compañeros..? No, alto, espera ¿Cómo supiste que-
Pero antes de que pudiese continuar sus divagaciones, el moreno le interrumpió ──── ¡Mmm~! ¡No es nada del otro mundo! ──── canturreó, su sonrisa flotando en cada frase. Seguidamente, elevó su enguantada mano en cuero y felpa de un rojo y negro, y swñalándolo de arriba a abajo ────. Hoy le comenté a mi afeminado amigo que sería un compañero de cuarto difícil de aguantar y ahora viene por la tarde acompañado de un viejo amigo recién retirado de la guerra, presentándonos de forma informal ──── pronunció con rapidez ──── ¡No fue difícil saberlo! Es solo observación básica ──── dijo, dejándose sonreír ante la para nada disimulada confusión del hombre más bajo; aprovechando su distracción para deslizarse a su lado y así acercarse a la única salida ────. Ya he visto un pequeño lugar en el centro de Pentagram City, juntos podemos rentarlo sin problemas. Le veré mañana por la noche a las siete para apartarlo, no puedo estar ahí antes ──── comentó ────. Ahora ¡si me disculpan mis estimados! tengo un cadáver esperando por mí en la morgue.
Lucifer se cruzó de brazos y frunció el ceño ante la actitud del otro hombre ────. Y ¿Y ya? ──── pronunció, viendo al moreno desde abajo.
El hombre alzó una ceja e inclinó la cabeza a un lado ──── ¿Y? ¿Algún problema?──── cuestionó, torciendo su sonrisa.
El rubio más bajo se encogió de hombros ────. Digo, no sé siquiera quién eres o no sabes quién soy pero, parece que ya hemos decidido vivir juntos. Es un poco apresurado ¿No lo crees?
Inclinándose un poco para estar más a a la altura del hombre mayor, el moreno habló apresuradamente ────. Sé que es un soldado médico, retirado de la guerra por una herida grave en el hombro el cual provocó un excesivo desangrado, casi perdiendo la vida; conocido por ser el Ángel Caído en la guerra que tiene origen en Gula, término usado para referirse a usted por ser quién más vidas salvó a lo largo de ésta. Así como también sé que usted no es cualquier ser que habita aquí, viene de una familia de renombre, muy conocida, y de ser probable de la realeza pero no desea hablar con ellos por ser quienes traicionaron su confianza y lo arrojaron sin consultarle nada primero a las fosas del demonio. Tiene cuatro hermanos preocupados por usted, uno de los cuales es el renombrado burócrata Miguel Ángel pero solo a uno de todos ellos le habla, probablemente el más pequeño ──── balbuceó el más alto con rapidez, dándole poco tiempo a Lucifer de reaccionar ante sus palabras ────. Y sé que su psicóloga le ha recomendado mudarse de ciudad para vivir nuevas experiencias, probablemente para librarse de una depresión post traumática provocada por la guerra, después de todo, siempre fue un hijo de papi. Ella ha dicho que su cojera es psicosomática ¡Un análisis muy acertado diría yo! Padece de Déficit de Atención Hiperactiva pero no toma ningún medicamento para tratarlo porque cree que es una pérdida de tiempo, dinero que no tiene y una tontería; seguramente fueron sus cercanos quienes le llenaron la cabeza con esas ideas por lo que simplemente no toma cartas en el asunto ──── dijo mientras se miraba los dedos felposos debido a sus guantes y veía de reojo al hombre rubio, sin esperar respuesta alguna de su parte en lo absoluto; se irguió nuevamente y dió por centado su balbucear ────. ¡Eso, es suficiente conocimiento para mí! ¿No lo cree, Joven Alteza? ──── rodó los ojos antes de moverse hacia la puerta, tomarla de la manilla y halarla hacia adentro, abriendo ésta para permitirle su salida ────. Mi nombre es Alastor Holmes querido, un placer conocerle ¡Todo un placer! La dirección de nuestro futuro hogar es la calle 221B Proudsback Street ──── una leve inclinación hacia adelante seguido de un guiño ────. Buenas tardes caballeros ¡Deseo que tengan un excelente día! ──── y sin más que mencionar, se retiró, cerrando la puerta al salir.
Ángel se animó ante la despedida ──── ¡Hasta pronto sonrisitas! ──── exclamó mientras agitaba la mano de un lado a otro con entusiasmo. Con una sonrisa grabada en sus labios, el rubio más alto se separó de la mesa y se cruzó de brazos, viendo directamente a su amigo, esperando una reacción.
La cual obtuvo y fue, justo como la esperaba.
──── ¿¡Qué carajos?! ¿¡Qué- cómo- porqué- ──── exclamó entre balbuceos luego de salir de su estado crédulo. Una mirada totalmente desconcertada fue dirigida hacia Ángel.
El de ropajes rosas se rió y encogió de hombros ──── Él siempre es así principito ¡te acostumbrarás en algún momento! ──── su sonrisa divertida solo hizo que la mueca molesta de Lucifer solo aumentara ────. Ya, ya chepito~ ¿Por que no mejor vamos a explorar mientras tanto? ¡Oh, hay tantos lugares que deseo mostrarte! ¡El bar, sin dudas, mi lugar favorito! ──── dijo y sin darle oportunidad a Lucifer de responder, comenzó a empujarlo hacia afuera.
Aún no tengo muy en claro cómo chingados voy a adaptar la tierra, el cielo y el infierno como un mundo sólo, con países, reinos y demás pero equis, detalles importantes para la trama pero que prefiero dejar para ir desarrollando luego pq si no me hago mierda la mente por tanto pensar y luego luego, no escribo naa'.
ENFIN, si vieron la serie de BBC de Sherlock Holmes, verán que es casi un copia y pega pero con cosas modificadas para el bien de la trama. LO SIEEEENTO si las personalidades no están bien adaptadas, siempre intento que salgan lo más parecidas posibles pERO ME CUESTAAAAAAAA. Igual, es sólo el prólogo. Iré desarrollando mejor todo con el paso del tiempo.
Ahora así me disculpan, son la 1am y tengo solo 3 horas para dormir antes de chambear.
¡Gracias por leer!
DarwinSushi-
( COMO SE USA ÉSTA COSA ?! )