Primera parte (1/6)
ℂ𝕙𝕒𝕡𝕥𝕖𝕣 𝕠𝕟𝕖 (ℙ.𝕆.𝕍 𝕋𝕖𝕟𝕘𝕖𝕟 𝕌𝕫𝕦𝕚)
-Tengen-sama, será mejor que vea esto -el mayordomo me tendió una carta de sobre blanco roto con una estampa roja, con el símbolo que yo mismo había hecho mandar a hacer para la correspondencia de mis esposas.
Lo cogí con manos temblorosas y ojos muy abiertos, no sabía que esperarme de este sobre y mucho menos después de haber oído como habían sido asesinadas las personas más importantes de mi vida mientras yo estaba despreocupadamente en un viaje de negocios.
Todavía me dolía recordar el como uno de mis mejores hombres me había traicionado solo porque su familia había sido involucrada en un tiroteo en el que yo no había participado, y sin embargo él creía que sí.
Partí el sello por la mitad intentando retener las lágrimas lo máximo posible, y abrí el sobre, dentro de ella, había una carta y diferentes direcciones a tres sitios diferentes
La carta me decía:
«
Querido Tengen-sama:
Si estás leyendo esto es porque probablemente estemos muertas. Que no te sorprenda porque aunque no lo creas, tienes muchos enemigos entre tus filas, aunque no lo parezca.
Como última voluntad, y te lo pedimos por favor y con todo nuestro corazón, que cuides de nuestros hijos. Sabemos que puede impactarte esta noticia, pero ahora que no estamos para cuidarlos, te pedimos a tí que lo hagas.
Por eso el sobre en el que esté esta carta estarán también las direcciones de ellos.
Sabemos que será duro de asimilar, pero ellos no tienen culpa de nada, así que te pedimos que los resguardes y cuides en tu casa, aunque es recomendable que cambies de personal.
Esa es nuestra última voluntad y esperamos que la respetes, te quieren
Tus esposas Suma, Makio y Hanatsuru
»
Mis ojos ardían y en ese momento me di cuenta de que estaba llorando y mojando el papel de la carta. Me limpié las lágrimas y dejé el sobre en la mesa. Sacando las direcciones del sobre. Las miré por unos minutos. Es cierto que no soy muy de niños, pero puedo hacer una excepción con ellos, ya que es la última voluntad de ellas
Pensé en la recomendación y lo tuve claro, menos mi mayordomo, que ha estado desde que era pequeño conmigo, todos serían despedidos y reemplazados por nuevo personal.
No tardé mucho, había mucho paro y la demanda era alta. Obviamente investigué al personal y me aseguré de que no tenían familia por la que preocuparse para no toparme con sorpresas.
Les di la bienvenida a los nuevos y en ese entonces me dispuse a buscar a los niños. Estaban en puntos muy alejados entre sí, pero me dio igual.